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¡Te enojaste!

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¡Te enojaste!

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 15, 2010 10:00 pm


¡Te enojaste!

¡Te enojaste!
La ingenuidad de Ocho niños
Una bella ciudad, antigua y popular

.*. .*.

– El hombre fue hecho para preservar la estirpe, la especie, la mujer de igual manera para la reproducción – tomó de las caderas al pequeño para que la envestida fuera más profunda...– Pero un hombre solamente puede encontrar el verdadero placer en la relación intima con otro hombre....
*. .*. .*.

–Yo y tu padre fuimos amigos, los mejores amigos, él siempre rodeado de lindas damas, yo, aislado del mundo. Me gustaba la lectura, en ese entonces me gustaba la lectura y también… me gustaba tu padre… – el hombre ebrio se mordió el labio inferior y le miró de forma lasciva –y ahora me gustas tú….

*. .*. .*. .*.



Prólogo

Siempre acostumbrábamos a levantarnos temprano, mi maestro era muy madrugador y normalmente se levantaba al rayar el alba, hacia unos ligeros ejercicios gimnásticos, se aseaba con el agua del pozo de la caza y llenaba grandes bandejas.

Los sirvientes calentaba el agua para que nosotros hiciéramos lo mismo al levantarnos, después todos tomábamos el desayuno, algunos trozos de pan de cebada o de harina humedecidos con leche de cabra, él lo hacía en vino puro, algunas veces, cuando Cyril y Alexander no habían causado problemas ordenaba a las esclavas un desayuno mas abundante, me gustaba cuando le añadían aceitunas o higos…

En la casa de mi maestro vivíamos ocho niños; Eros, Gape, Anieli, Orion, Corban y Alexander ellos siempre estaban juntos, Cyril era mi único amigo y yo el único amigo de Cyril, siempre fue así… hasta que los amigos de Alexander crecieron y se fueron, y hasta que nuevos niños llegaron…

Mi maestro era un hombre libre, tenían muchos derechos en cuanto al gobierno de la ciudad ya que participaban en la Asamblea y ayudaban a tomar las decisiones importantes, pero a cambio de tantos derechos debía entrar a formar parte del ejército en caso de guerra o bien correr con los gastos de esta. Él, claro prefería la segunda opción.

Nunca supe como es que le fue permitido mantenernos a todos en su hogar…, tener a un discípulo estaba bien… pero, nosotros no estamos en edad para aprender y además de que éramos muchos…, sin importar mis dudas que jamás se podrán resolver tengo que aceptar que gracias a el disfruto de la vida que actualmente tengo… también tengo que agradecerle el haberme cuidado por tanto tiempo… y el haberme permitido conocer a Cyril…




Última edición por Doki_Doki01 el Dom Ago 22, 2010 4:39 am, editado 8 veces




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Cáp1: ATHAN: El inmortal…

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 15, 2010 10:03 pm

Cáp1: ATHAN: El inmortal…

~°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°~
El susurro vulgar de mi niñez olvidar
Los falsos respetos, las tontas angustias
Recordé lo perdido, y todo comenzó de nuevo
~°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°~


– ¡¡¡Cyril!!! ¡¡¡CYRIL!!!– Calisto, cabellos rubio, ojos azules, piel rosada y aun más rosadas sus mejillas por correr demasiado, seguramente huía de alguien, era centímetros menor que yo a pesar de tener la misma edad – Alexander volvió a pegarme, me arrojó una roca…

– Calisto dime la verdad– Cyril ojos grises, cabello negro, piel blanca y tersa – ¿Tú lo provocaste?

– No – el pequeño calisto mintió, no lo hacía muy bien, por eso prefirió evitar la mirada del mayor…– Yo sería incapaz…

– Calisto… ¿Qué le hiciste?

– Nada…, lo juro…

– No jures en vano, eso es malo…– Con su pequeña manita Cyril tomó la aún más pequeña mano de Calisto – Si no me dices que fue lo que hiciste tendré que preguntarle a Alexander ¿Quieres que vaya con él?

– Arrojé sus…– Su voz baja, a murmullos – peces al rió…

– Si yo arrojara algo de gran valor al rió… ¿Te molestarías conmigo…?

– No, eso nunca, yo no podría molestarme contigo…–

– ¿Y si fuera el recuerdo de tu padre que tan celosamente guardas…?– Cyril tomó entre sus manos el dije que a Calisto le colgaba del cuello

– Yo…

– Debes pedirle una disculpa a Alexander…– El más pequeño iba a comenzar con las reclamaciones y berrinches cuando Cyril le extendió su mano – yo te acompaño…

.*.


– ¿Alexander? – Athan, nuestro maestro, preocupándose por mi, él se preocupaba por todos, no me sorprendió que me mi llanto le hiciera salir de la habitación en la que el enseñaba a los jóvenes mayores…– ¿Por qué lloras?

– Mi…, mi… mis…, pe…ces….– El pequeño Alexander no pudo contener el llanto, amaba demasiado esos dorados animales que hacia unos meses le había ayudado a capturar su maestro…– Él…, él…los arrojó…al… río

– ¿Cyril?– Alexander sólo señaló a Calisto sin tomar en cuenta al oji gris, el maestro sabía de las constantes riñas en cyril y, Alexander, el pequeño castaño de ojos verde azulado – ¿Por qué arrojaste sus peces al rió? Los peces de Alexander son de un lago, no podrán adaptarse a las violentas corrientes del río ¿Por qué lo hiciste?

– Él no fue – interrumpió Calisto, el maestro no le tomó en cuenta, el pequeño quería mucho a Cyril, seguro le encubriría – Fui yo…

– Cyril ¿Por qué?

– Por que yo también quería tener unos peces dorados…

– En esta casa les brindamos lo que nos es posible, los cuidamos, les alimentamos, les queremos por igual…– Un bofetada hizo que la mejilla derecha de Cyril tomara un color rojizo en su blanca piel…– La envidia no es aceptada en esta casa… ¿Entiendes?

– Sí maestro…– Las lágrimas se asomaron por los brillantes y grandes ojos de Cyril, su mano de poso sobre la zona sonrojada, el maestro se marcho, Alexander paró de llorar… se dirigió hacia Cyril…

– Eso te ocurre por defenderlo siempre…– Cyril y Alexander, la misma altura, la misma edad, la misma historia con distinto final – aún así… lo siento…

– No importa…– Y con el gesto mas sincero Cyril sonrió – Me lo merecía, en verdad envidiaba tus peces…y si Calisto no lo hubiese hecho…, hubiese sido yo quien los arrojara.

Alexander bajó la mirada ante aquel comentario y después le señaló con su dedito corazón al mismo tiempo que doblaba los demás…y se marchó. – ¿Y tú por qué lo hiciste...?– Preguntó el oji gris a rubio minutos después de que se habían quedado solos…

.*.


– Alexander dice Cyril que te reta a una pelea…– Todos se divertían a costa de las constantes riñas del oji verde y el oji gris… y ellos no se tomaban la molestia de resolver sus diferencias hablando…

– ¿Y esta vez por qué?– Preguntó el castaño indiferente…

– No lo sabemos, pero dijo que esta ves si te ganaría..., ¿Aceptaras?

– Sí

– Bien te espera a las afueras del jardín de Eudor – Cuando Alexander llegó Cyril ya le esperaba junto con muchos “aficionados y apostadores

.*.

– Por que no me agrada su presencia

– A mi tampoco pero no por eso voy a destrozar sus pertenencias…

– Si pero es que él – Dos gemelos interrumpieron a Calisto

– Cyril… Alexander dice que te reta de nuevo a otra pelea…–

– Díganle que me espere a las afueras del jardín de Eudor…

– Bien, y suerte esta vez…– los dos corrieron para dar el mensaje a Alexander…

[[EL PRINCIPIO]]

Algo le hacia falta a su vida, Athan se sentía vació, sentía ese horrendo vacío que sólo “esa” persona podía llenar, una persona que se había comprometido con otra, su nombre, no importaba, no importaba ya nada… sólo el poder sacarse ese amor del corazón. Ese día, cuando caminaba por la calle, se topó con un niño lindo pelirrojo de ojos verde mar, su nombre era Eros, tenía sólo seis años, lo llevó a su casa, le cuido, le dio de comer, se encariñó tanto que decidió que se quedaría con él, así de fácil y sencillo, como buen ciudadano tenía muchas obligaciones y debido a que nunca había hecho ninguna falta le seria permitido conservar a ese hermoso niño…

Después llegó a su hogar un rubio igual de lindo que su pelirrojo, su nombre era Gape, y tenía la misma edad de Eros, ahora eran dos niños lindos. Una persona se enteró de lo caritativo que era Athan y con promesas de volver dejó a su hijo Anieli este de cabello y ojos negro, pero con un piel tan blanca y tersa como la de ninguno, claro que nunca volvió la mujer mala capaz de abandonar a un hijo, Espartano a la suerte, Anieli era dos años menor que los niños que ya vivían con él, todo era perfecto, era como tener tres hijos, todos hermosos.

Y al final, meses después de la llegada de sus hermosos niños, llegaron dos hermanos castaños de pupilas azules, Orion y Corban – el menor con una sonrisa hermosa, el mayor con un indescriptible brillo en los ojos – llegaron una noche de lluvia, y Athan los acogió con gusto…

Orion tenía la edad de Anieli, el cual ya tenia seis años, Corban, Eros y Gape con ocho años eran de gran ayuda en la casa, con tantos niños Athan fue vendiendo poco a poco a sus esclavos hasta que sólo se quedó con los indispensables…y así con esos niños al lado pasaron dos años, ahora sus niños tenían diez y ocho…

– Maestro, hay un niño en el jardín de Eudor…– Anieli y Orion miraban por la ventana, mientras Corban trataba de llamar la atención del maestro…– Maestro…

– El maestro no hace caso… ¿Y si nosotros vamos por él?– Cuestionó inocentemente Eros…

– Estoy seguro de que el maestro no se molestar si lo dejamos pasar la noche – Dijo Gape mientras jalaba de la túnica de Eros –

– Nosotros dos iremos por él, mientras ustedes distraigan al maestro, lo meteremos a la habitación y ahí se quedará hasta que sepamos como decirle al maestro – Gape y Eros salieron, se dirigieron hacia el jardín del señor Eudor, Eudor era amigo de su maestro, con actitudes raras pero ellos no eran quien para juzgar…–

– Hola… ¿Estas solo?– Los dos discípulos de Athan se acercaron más al niño que tenían enfrente…, ya que este no levantaba su mirada… cuando estaban suficientemente cerca del pequeño este se abalanzó sobre Eros…

– Me peldí…, mi papá dijo que lo expélala en eta quina y que volvelia pol mi pelo él no leglesa…– Cuántos años podría tener el pequeño, inocente y tan bello, su cabello castaño y sus hermosos ojos verdes azulados…

– ¿Quiere esperar a tu papá en nuestra casa?– Se animó a decir Eros

– ¿PUEDO?

– Claro que sí – contestó alegre Gape…

Cuando los tres niños entraron a la casa el maestro estaba tan distraído como cuando llegaron, sin pensarlo Gape y Eros lo llevaron a la habitación que compartían todos ellos, Corban, Anieli y Orion esperaban impacientes en la habitación, cuando los recién llegados se adentraron las risas invadieron el lugar…

– ¿Cómo te llamas?– Cuestionó Orion al pequeño – ¿Cuántos años tienes?

– Orion no seas tonto, se ve muy pequeño, no creo que te pueda contestar – Corban regañó a su hermano…

– Alexander…– Dijo para la sorpresa de todos el risueño niño recién llegado….

Athan que había estado al pendiente de todo sonreía satisfactoriamente, el había visto al pequeño cuando su padre le había dejado, y cuando iba a salir por él, sus niños notaron la presencia del pequeño, le llenó de profunda satisfacción enterarse de que ellos eran tan buenos, de que en ningún momento pensaron en los regaños, sólo se habían preocupado por el pequeño que estaba solo sin ningún lugar a donde ir, como alguna vez estuvieron ellos…

Se dirigió hacia la habitación de los niños, antes de entrar tosió intencionalmente, quería ver la cara de sus niños cuando entrar por esa habitación, y al entrar las ganas de reír le invadieron, todos en fila como soldadito, y una pequeña bolita en una de las camas cubierta por una sabana…

– ¿Qué esconden?

– Nada – Se atrevió a mentir Eros…

– Sabes de antemano que las mentiras me molestan Eros…

– Maestro…

– ¿Qué ocurre Anieli?

– Nosotros, le témenos una sorpresa…– Inesperadamente Anieli jaló la sabana que cubría a un dormilón Alexander – Se llama Alexander, tienen cuatro años y lo mejor es que el es Ateniense.

El maestro aceptó la presencia del castaño de ojos Verdes azulado. Alexander era el más pequeño, el consentido, todos adoraban su belleza, su inteligencia, su simpatía, los otros niños le cuidaba, y el maestro, le permitía hacer todo tipo de cosas sin regaños… Así hasta que Alexander cumplió un año de estancia ahí, justo el día en el que le celebrarían su primer año de estancia ahí, Cyril llegó.



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«. •°•~*~' El principio '~*~•°•. »
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Cáp 2: Alexander y Cyril…

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 15, 2010 10:08 pm

Cáp 2: Alexander y Cyril…

~°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°~
Ahora lloro por mi infancia,
Mi libertad,
Mi gusto por la vida,
Y el pasado al que deseo volver
~°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°~


El maestro había ordenado comprar varias cosas para celebrar que Alexander tenía un año en ese hogar, una de las esclavas haría una rica comida, hoy cenarían carne. Están a punto de comenzar con sus alimentos cuando alguien avisó al maestro que le esperaban afuera, les pidió que comenzáramos a comer sin él, ahí solos, lo hicieron pero sin él nada era lo mismo…

Fue poco tiempo el que tardó en volver, su rostro estaba pálido, su ojos se mostraban vacíos, fríos., tenebrosos, no había sonrisa en sus labios... y además traía un niño de cabellos azabache entre brazos, trataron de acercarnos frete a él, pero le pidió que lo dejáramos a solas, dejó al recién llegado en una de las camas de la habitación de todos los niños; se dimitió a su habitación pidiendo antes de eso, que si el niño recién llegado despertara le fuese avisado inmediatamente.

Alexander con una sonrisa les pidió que siguieran las ordenes del maestro, Gape, Anieli, Orion y Corban se sentaron a comer, Eros intrigado, por el recién llegado, decidió entrar a la habitación, el niño estaba aun dormido, se sentó a su lado, tal vez si se despertaba y nadie estaba junto a él se asustaría, Eros no gustaba de estár solo, pensó que se niño tampoco desearía eso. El maestro estaba furioso en su habitación, se escullaba su llanto, las vasijas que caían al suelo y se rompían, con uno de los gritos del maestro Athan, el niño de cabellos azabaches despertó, entonces Eros pudo ver sus ojos, eran grises.

– Hola soy Eros ¿Cuál es tu nombre?– Cuestionó el pelirrojo esperando un reacción amistosa por parte de el recién llegado, pero se equivocó, el niño de ojos grises comenzó a gritar que me fuera, que le dejara solo, sus gritos eran desesperantes, trató de tranquilizarle intentó tomar su mano, y en ese momento el maestro Athan los demás niños entraron a la habitación.

Con pasos fuertes mi maestro se dirigió hacia donde Eros y el recién llegado. Le cargó entre sus brazos, el recién llegado pareció tranquilizarse, Eros sintió un ardor en su rostro, todo fue tan rápido y tan repentino, más dolor, ardor y de pronto todo se nubló y cayó al suelo. Todos miraron al maestro.

.*.


– Me duele… me duele mucho la cara…– Sus ojitos comenzaron a abrirse, con visión borrosa pudo ver a Alexander correr mientras llamaba al maestro, los demás no decían nada, Eros sintió unas manos calidas en su rostro eran las manos de Gape, estaba llorando, lo supo porque su sollozo era muy fuerte, todos comenzaron a llorar también y los pequeños pasos de Alexander junto a los del maestro se dejaron escuchar.

– ¿Por qué estabas con Cyril en vez de estar comiendo como se los había pedido? – Le cuestionó mi maestro, se le escuchaba tan serio.

– Porque yo pensé que se sentiría solo, en mis primeros días aquí, me aterraba despertar y verme solo, yo pensé que él…

– Eros, tus hermosos ojos – Se sintió tan culpable, arruinado a ese niño hermoso, y sus hermosos ojos verde mar. Su rostro se fue dulcificando poco a poco, sus ojos nunca le habían visto de esa forma, incluso cuando le encontró mojado, con sus ropas sucias, sin calzado, cuando le encontró en la miseria sus ojos reflejaban ternura, ahora le miraba con lastima – Yo te pido perdón…

"¿Cuándo se ha visto?"
Un maestro pidiendo perdón.

Eros tomó entre sus manitas blancas la túnica con manchas de sangre, nervioso por la mirada de todos, le cuestionó “¿Qué le ha ocurrido…?” “¿Por que esta mancada de sangre su ropa?”. Athan se había propuesto cuidarlos a todos, y ahora el niño de la mirada verde mar le había destrozado una vida prometedora. Un golpe desmedido en su rostro y el aniño de Chatón incrustándose en su ojito

Pasaron los días, Gape, Anieli, Orion Corban y Alexander se volvieron mas unidos, Eros estaba débil, su herida externas estaban empezando a desaparecer, pero su vista no mejoraba, ni mejoraría con el paso de los días, él lo sabia y trataba de que los demás no lo notaran, pocas veces salía de la habitación, siempre recostado en su cama, después de aquel día Eros no volvió a sonreír de forma fuerte ni infantil, a pesar de las bromas, los juegos y demás cosas que hacían los otros niños, a Eros no le quedaban mas ganas de sonreír con regocijo, por que ahora ya no era bello, no era bello y no podía estar al lado del niño que amaba…en secreto…

– ¿Puedo entrar?

– ¿Quién eres?– Cuestionó Eros a la pequeña figura que se escondía entre las cortinas

– Fue mi culpa lo de tu ojo, el maestro me regaño, pero tengo que disculparme – Detrás de las cortinas blancas el pequeño fue dejándose ver…– Me llamo Cyril

– ¿Cyril?

– Si y tú eres Eros…el maestro me contó de ti – El oji gris sonrió, y Eros correspondió el gesto, platicaron. Después de todo resulto que Cyril era amable, y con mayor facilidad para hablar que Alexander, era menos tímido, mas inseguro pero menos tímido.– he escuchado a los demás hablar mucho de ti…

Athan escuchó el murmullo en la habitación, no era bueno que Eros se agotase, fue a ver quien platicaba con él.

– Cyril – ¿Qué estas haciendo aquí? Te dije que dejaras que Eros descansara, ve con los otros niños, tengo que revisar el ojo de Eros…

– No quiero que se vaya ¿Puede estar un tiempo conmigo?– Athan le miró con admiración, porque ese niño era tan excepcional, sin odiar ni a él, ni a Cyril, a pesar de lo ocurrido, se mostraba tan noble, era simplemente tan noble. Los otros niños no dejaban de molestar a Cyril, pero Eros no guardaba ningún rencor…

.*.



– ¿Corban pudiste saber como esta Eros?– Cuestionó Gape de manera exaltada


– No, Cyril estaba ahí y hablaba mucho, no me dejó escuchar lo que el maestro decía


– Cyril pasa demasiado tiempo con Eros…– Reclamó el rubio – ¿No debería estar molesto con él y con el maestro?


– ¿Molesto? – Corban era despistado de nacimiento – ¿Por qué?


– Por nada, olvídalo – Fufó el rubio y se alejó hacia dónde estaban los otros niños, que esperaban noticias de Gape


– ¿Qué dijo el maestro?– Cuestionó Orion


– No lo se hermano, no pude escuchar nada….


– ¿Crees que este bien?– esta vez fue Anieli quien preguntó…


– Pues según Corban – Gape hizo voz burlona – Eros estaba muy sonriente hoy junto a Cyril.


– ¿Cyril?– Interrumpió el niño de las orbes verdes azuladas

– Alexander, Ven un momento…– El maestro llamó a Alexander desde el salón de los alumnos de Athan, el pequeño corrió hacia donde su maestro –


– ¿Qué ocurre maestro?


– Alexander ¿No te gustaría acompañarme esta tarde a comprar algunas cosas para mis trabajo?


– ¿Al centro?


– Sí, dime ¿te gustaría?– Alexander dudó un poco, si el maestro salía el podría estár un poco más de tiempo con Eros.


– ¿Por qué yo?


– Por que últimamente no hemos pasado tiempo, juntos y además por que el día que cumplías un año en esta casa no pudo celebrarse como debía ¿Qué dices? – Pero si se trataba de un caso especial, no había que hacer ¿No? Gustaba de ir con el maestro.


– Sí quiero ir con usted – Athan adoraba la sonrisa de Alexander, revolvió sus cabellos castaños.


– Bien, avisa a los niños que saldremos



– Sí… –

.*.


Dentro de la habitación Cyril y Eros platicaban placidamente, Alexander avisó a los demás niños mientras que el maestro avisaba a Eros y Cyril que estaría ausente unas horas…

– ¿Puedo ir?– Preguntó Cyril temeroso de una negativa…– No quiero quedarme solo.

– Lo siento Cyril pero ya le he pedido a Alexander que valla conmigo – Cyril bajó la mirada y mordió su labio inferior – No vas a estár solo, los otros niños se quedarán contigo, quiero que intentes congeniar con ellos,

– Pero es que ellos no me quieren, porque…–

– No es que no te quieran, pero tú te cierras a ellos, trata de hablar con ellos, porque de las buenas relaciones puedes aprender tanto, y sé que son tan buenos, no te harán ningún mal.

– Pero quiero ir con usted…

– ¡Maestro! – Alexander entró gritando, el puchero en el rostro de Cyril le intrigó, después la mirada de ira que él le dirigía mientras el maestro no lo veía, entendió entonces, quiso restregar lo que Cyril seguramente querría. – ¿Podemos irnos ya? He dicho a todos: “Cuiden de Eros, el maestro y yo iremos al centro...”

– Gracias Alexander, Cyril, recuerda lo que te dije, es hora de irme, cuida mucho de Eros.

– Eros, voy con el maestro – Con voz dulce y sincera Alexander se acercó a pelirrojo – Cuídate mucho ellos vendrán a verte cuando el maestro y yo nos vayamos.

Eros sonrió ante el comentario de Alexander, el maestro no estaba en la habitación y Cyril los ignoraba completamente, el pequeño de los ojos verdes azulados de acercó lentamente a Eros y le dio un beso… en los rosas labios de niño en cama…, Eros sonrió cuando miró a los ojos a Alexander y de forma cariñosa acomodo sus cabellos,

– Diviértete mucho...– Alexander vio de nuevo a Cyril, este miraba por la ventana como los otros niños jugaban, Cyril añoraba jugar con ellos, pero ellos no le aceptaban por que decían que era su culpa el estado de Eros, tan ensimismado en sus pensamientos que ni siquiera noto cuando Athan y Alexander se marcharon.

– No te agrada Alexander ¿Cierto…? –

– Me es indiferente.– El pelirrojo soltó una risita, Cyril miró confundido a Eros.

La actitud de Cyril era tan diferente a la de Alexander y aún en su corazón el mismo sentimiento se albergaba para ambos, el oji gris término riendo con el mayor, la risa duró poco, Eros se desvaneció lentamente y Cyril se acercó corriendo hacia la cama donde el niño mayor yacía inconciente.

.*.



– Gape ¿A donde vas?

– Voy a ver a Eros

– El maestro me nos dijo que lo dejáramos descansar…

– ¿Y por que Cyril si puede estar con él? – Reclamó nuevamente el rubio

– Por que el esta cuidándolo – Aseguró Corban

– ¡No!, yo quiero ser el único que cuide de él – Gape, con un movimiento demasiado brusco para empujar a corban, un mal paso hacia atrás, perdió el equilibrio y cayó al suelo, con todo el peso sobre la mano con la que intentaba hacer la caída mas ligera, Anieli y Orion que lo habían visto todo se acercaron corriendo.


– Gape ¿Por qué hiciste eso...?– Anieli fue el primero en llegar

– Yo… lo siento Corban…– Se disculpo Gape

– ¿Hermano estas bien…?– Cuestión de castaño a castaño

– Que tonto soy… me caí…– Una excusa tonta, y simple

– No te caíste, Gape te empujó – Dijo Anieli mientras miraba al mencionado con ira infantil.–

– No, no lo hizo, yo me caí y

– CORBAN!!– Los cuatro niños que discutían miraron a Cyril que corría apresuradamente hacia ellos, Gape, Anieli y Orion trataron de ignorarle, Corban con dificultad se puso de pie, sacudió su túnica de lino blanco…

– ¿Qué te ocurrió?– Preguntó algo aturdido Corban.


– Adentro, Eros… no se que le pasó…– Al escuchar a Cyril el primero en correr fue Gape, desde el accidente de Eros, éste se comportaba de modo extraño, se enfurecía por cualquier cosa, a pesar de estar junto a los demás, al único que trataba de manera igual era a Alexander. Eros y Gape siempre fueron los que más consideraciones tenían para con Alexander…
.*.


Alexander estaba afuera de una tienda, un tipo de cuerpo fibroso y aun más alto que su maestro no le despegaba la vista, Athan llevaba demasiado tiempo dentro de aquella tienda en la que no era permitida la entrada a niños y él ya comenzaba a desesperarse, arrepentido de acompañar al maestro, se estaba aburriendo demasiado, y a pesar de que el maestro trataba de hacerle el viaje mas divertido el simplemente no dejaba de pensar en Eros… ¿Por qué tenia que quedarse con Cyril?, se encerró en sus pensamiento y no notó cuando el sujeto del cuerpo fibroso se acercó.

– Hola niño… ¿Cómo te llamas?

Alexander fingió no escuchar nada, se viró e ignoró al mayor


– Que mal educado eres… ¿Esos son los modales que Athan se ha enseñado?– Escuchó el nombre de su maestro, y la familiaridad con la que este le nombraba, se volteó para mirar al hombre y el mayor quedó impregnado con la magia que desprendían los ojos de Alexander – Pensé que era una broma del dios Apolo, pero ya veo que no, tus ojos son hermosos… ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo te llamas?

La indiferencia en la mirada de Alexander ocultó el temor que aquel hombre le ocasionaba, el sujeto extraño tomó de un brazo a Alexander para que el pequeño le hiciera caso…

– ¿Por qué no me respondes?

– Por que me da miedo, no le conozco, mi maestro me dijo que no hablara con ningún extraño, por favor, retire su mano de mi bra…

– Eudor…– Se escuchó la voz del maestro de Alexander, el pequeño corrió detrás de Athan y Athan caminó hacia donde el hombre fibroso estaba – ¿Qué estas haciendo por estos lugares?

– Athan – Alexander no podía creerlo, su maestro conocía a ese sujeto – sólo he venido ha pasear… ¿Y tú…?

– Yo he venido por un poco de material para mis alumnos

– ¿Y él?– Eudor Señalo a Alexander – ¿Es uno de tus alumnos?

– No, el es uno de mis niños – Miró con ternura al pequeño detrás de él – Vamos preséntate….

– No quiero… el no me agrada…– Directo y Sincero, Alexander se cubrió con la exómida de su maestro, este al sentir que sus prendas eran jaladas se sonrojó un poco, estaba en el centro de la ciudad, muchos ciudadanos caminaban por el lugar

– Que sincero

– Alexander… los modales ante todo – Comento Athan a Alexander en un murmullo imperceptible para los oídos de Eudor

– Me llamo Alexander, tengo cinco años y a futuro seré Ateniente…

– Perfecto… un futuro Ciudadano.

.*.

Eros aun estaba inconciente, Gape arrodillado tomaba de la mano, Corban estaban sentados en el suelo con la cabeza recargada en sus piernas flexionadas, Cyril estaba afuera, le incomodaba estar en la misma habitación que los otros niño ¿Urano?, ¡No! precavido. Gape no dejaba de mirarle de manera intimidante, seguramente también lo culparía por el desvanecimiento de Eros, Anieli y Orion se habían quedado dormidos en una de las camas de a lado, Corban los miró por un momento, esos dos siempre estaban juntos, Anieli parecía mas hermano para Orion que él, Eros y Gape parecían hermanos mayores de Alexander ¿Él? ¿En dónde quedaba él? Ahora que lo pensaba detenidamente no había encajado bien, todos pensaban que Gape, Eros y él eran los mas unidos por que siempre iban a todos lados juntos, hasta el mismo lo pensó pero…, lo de hacia un momento… ¿Por qué Gape se había comportado de aquella forma?

– Gape… – Llamó, vacilante, el castaño.

– ¿Qué ocurre? – Preguntó Gape sin apartar la mirada de Eros –

– ¿Somos amigos?–

– Claro – respuesta fría y corta que logro satisfacer a Corban

.*.

Eudor, Athan y Alexander regresaban juntos, ya anochecía cuando Alexander logró ver la casa de su Athan…, estaba cansado, pero tubo que espera un rato más a que su maestro y Eudor terminaran con su conversación, se sentó en el suelo, sus piecitos ya le dolían de tanto caminar. Cinco años, todo humano es curioso a esa edad, viró su mirada para ver si los dos adultos le cuidaban, no lo hacían, con pasos cautelosos se alejo de ellos, comenzó a explorar la casa, era grande, no tan grande como la de su maestro pero si más elegante, mientras se guiaba por un camino de piedras brillantes se iba alejando más y más, encontró con un hermoso jardín, demasiadas flores extrañas pero bellas, tomo una entre sus manos sin lastimarla, era del color de los ojos de Corban y Orion, siguió caminando y viendo mas flores de las que se imagino que habría…

– Tú niño – Alexander viró su mirada hacia arriba, un niño mayor le miraba asustado – ¿Qué haces en este lugar?

– Yo lo siento…– Alexander intentó retroceder, el niño le detuvo de la mano sin esfuerzo, se miraron a los ojos, los ojos negros del extraño se veían temerosamente bellos.

– ¿Bienes para vivir con el señor Eudor…?

– No, yo vivo con mi maestro… – La mirada del joven pareció tranquilizarle…

– Eres bello, será mejor que no vengas más a este lugar…

– ¿Por qué?
– Si quieres ser feliz, no vengas por estos lugares, no te acerques al Amo Eudor…– El joven empujó ligeramente a Alexander de regresó por donde había llegado, el pequeño de ojos verde azulado no comprendió nada, aun así decidió que lo mejor era ir con su maestro.

.*.

Cuando Athan llegó, los niños le informaron de lo ocurrido con Eros, una ligera revisión, un té de hierbas y estaría mejor, todos en la habitación, esperando a que Eros terminara de beber el té, todos menos Alexander y Cyril…, ellos estaban afuera.

– ¿Qué le hiciste a Eros? – Cuestionó Alexander con voz temblorosa, mientras miraba al cielo – ¿Por qué no lo cuidaste?

– Yo no le hice nada…– A diferencia de Alexander, la voz de Cyril era autoritaria y segura.

– “Nada”… olvidaba que es lo único que sabes hacer – Trató de mirar a Cyril pero la oscura noche no se lo permitió – Niño tonto… todo pasa por tu culpa…

– Soy tonto pero no un mal amigo como tú, te apeteció más salir con el maestro que cuidar a tu amigo, que considerado – Cualquiera que escuchara esta conversación pensaría que se trata de adultos no de niños de cinco años…

– ¡Oh! en verdad que eres tonto, no eres un mal amigo por que – Alexander ocupó la voz más dulce y sincera que tenía – simplemente no tienes uno…

Un ardor en su mejilla, el impacto contra el suelo, Cyril le había golpeado, Alexander se puso de pie, y recibió otro golpe, Cyril sintió un jalón de su muñeca, Alexander ya lo había visto, el pequeño de los ojos verde azulado tiró al suelo a Cyril y ahí le golpeo, a pesar de tener la misma complexión, Alexander sabía pelear mejor que Cyril, el oji gris soltaba puñetazos para evitar los golpes de Alexander, y éste sólo le golpeaba más fuerte.

.*.


– Animalitos salvajes – El maestro con una mirada reprobatoria miraba a los dos niños – ¿Por qué se comportan como unos animalitos salvajes?

– Él Emp…– uno de los dos niño iba ha hablar pero el maestro le interrumpió poniendo un dedo sobre sus labios…

– El que empezó, el que continuó. – el maestro les dio la espalada para poner en su lugar los remedios que haba utilizado para curar las heridas de los niños – Para mi los dos son culpables…. y merecen un castigo.

– Pero…– Interrumpió el niño que se había mantenido callado hasta el momento –

– Pero nada…– el maestro cortó un trozo de su exómida, tomó entre sus manos las de los pequeños y junto sus muñecas las, les ató – Tres días permanecerán unidos, si continúan las peleas tendré que ser en verdad severo.

Y sin dar oportunidad de replica les indicó a que se retiraran, una vez que salieron, de la habitación del maestro, el castaño dio un codazo a Cyril, y este a su vez pisó el descubierto pie de Alexander. Cuando llegaron a la habitación que todos compartían trataron de ocultar el amarre, les miraron extrañados, todos menos Gape, este se puso de pie, se dirigió hacia Alexander y lo miró con algo de ira

– ¿Qué crees que hacías?– Su voz glacial hizo temblar a Cyril, en cambio Alexander le miró con pena…– ¿Por qué en vez de venir a ver a Eros te pusiste a pelear?

– Yo…, perdón…– Gape lo miró con cara de resignación, después sonrió, hacia días que no sonreía, despeino de manera cariño al castaño e intentó cargarlo, no pudo, al parecer Alexander había crecido demasiado, lo puso de nuevo en el suelo y notó que Cyril permanecía aun muy junto de ellos, los demás niños habían dejado lo que estaban haciendo y ahora todos les observaban…

– ¿Por qué de repente están tan juntos?– Cuestionó en susurro Orion a Anieli –

– No lo sé…–

Corban se puso de pie, y caminó hasta donde los dos chiquillos, tomó una mano de cada uno y después las alzó al aire…

– Y dicen que el despistado soy yo…– Todos notaron que los dos menores estaban unidos…– Fue el castigo por pelear, ¿Cierto?

Los dos asintieron con la mirada gacha…

Aquel fue uno de tantos intentos para que los mas pequeños congeniaran, los tres días pasaron rápidamente y a pesar de estar unidos, Alexander y Cyril se ignoraban completamente, la salud de Eros cada vez era peor, cada vez estaba mas débil, había dejado de comer, sonreía de vez en cuando y sus ojos perdían brillo, el niño que tanto amaba en secreto se alejaba cada vez mas de él, aún sin saber que la vista de uno de sus ojos estaba perdida, Gape, se obsesiono cuidar de Eros, Corban, se sentía solo, parecía no congeniar con nadie, Anieli y Orion despreocupados y alegres, tan iguales, tan amistosos, tan unidos…


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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por keoky el Mar Mar 16, 2010 8:31 pm

pobre eros su ojito esta malito TT___TT en cierta parte es culpa de cyril pero da penita q nadie lo quiera



esta super el fic me gusta espero q lo actualizes pronto
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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por keoky el Mar Mar 16, 2010 8:36 pm

me encanta es te fic eres la mejor
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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Mar Mar 16, 2010 8:43 pm

Gracias por el comentario .///. yo te admiro mucho
Soi feliz!!!
uu i sí, pobre Eros cómo pueden pasarle esas cosas
ohhh, ahora mismoc subo el sig cap nn.




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Cáp3: Constelación de hombre Anieli y Orion

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Mar Mar 16, 2010 8:47 pm

Cáp3: Constelación de hombre Anieli y Orion

~°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°~
Una sonrisa y una despedida
El viento toca mis manos
El viento seca mis lágrimas
Y la luna, luna mi testigo
~°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°~

…stino, el sirviente, corrió para avisar al sujeto se suponía visitaríamos, él fue… me tomó entre sus brazos, aún con el miedo por ver a mi mamá y a mi papá en el suelo, sin vida. Pero él dijo: “desde hoy yo seré tu padre, voy a cuidarte tanto mi niño”, me sentí tan tranquilo al estar en sus brazos que me quede dormido.

Los días pasaron, el maestro pasaba mucho tiempo conmigo, aun así no descuidaba a los demás por mi. Alexander, tan feliz, tan alegre, notó que el maestro ya no le consentía tanto, según el por que pasaba mucho tiempo al lado mió, yo en cambio, me sentía hecho a un lado por el maestro cuando Alexander llegaba. Nuestra rivalidad por captar la atención del maestro se volvió como una forma de vida, riñas y peleas, unos años después llego Calisto tenia seis años. La misma edad que la de Alexander y la mía

.*.


Una cama grande, dos medianas y una pequeña Gape y Alexander dormían en la cama mas grande, Corban y Orion aceptaban en su cama a Anieli el cuan debería de dormir con Cyril, Eros en la cama mas pequeña, no tenia que compartirla con nadie, cuatro camas y siete niños…

– Corban, todo están afuera esperándote ¿No vas a salir a jugar?– Ninguna respuesta por parte de Corban, tenía el sueño profundo, además de que se había desvelado últimamente, seguro había algo que le preocupaba – Corban, todos hacen demasiado ruido allá afuera, estoy seguro que quieres ir a ver por que de tanta alegría…

Eros zarandeó ligeramente a Corban y seguía sin obtener respuesta, con gran esfuerzo pudo ponerse sobre él sin dejar caer su peso y corban seguía durmiendo, Eros acercó sus labios hacia los de Corban… un beso calido, limpio de maldad, un beso para niños que habían crecido como hermanos, un sonrojó en sus mejillas, ¿Cuándo había sido la primera vez que había hecho eso?, ni él mismo lo sabía. ¿Cuándo había empezado a sentir algo por Corban?, ni él mismo lo recordaba, lo único que tenia claro era que el era el niño que tanto amaba… pero tenía que ser en secreto…

.*.


– ¿Calisto?– Preguntó Alexander al niño y este no contestó desde su llegada sintió antipatía por aquel castaño…– ¿El se quedara con nosotros?

– Sí – Contestó de forma cortante.

–¿Y por qué?– Volvió a preguntar Alexander

– ¿No te parece que preguntas mucho? – Interrumpió Cyril a Alexander. Calisto sólo les vio.

– No le hables de esa manera a Alexander – Dijeron al unísono Anieli y Orion…–

– Peleen cuanto quieran, mientras mas dure su discusión mas grande será el castigo – Dijo tranquilamente el Athan mientras tomaba en brazos al recién llegado, ante el comentario todos guardaron silencio, Gape ni siquiera notaba lo que ocurría a su alrededor.

.*.


– ¿Por qué estas levantado?– Corban aún estaba adormilado – ¿Ya te sientes mejor?

– Sí…– Una respuesta en susurro, sus mejillas se tiñeron y corban sonrió…

– Eros… Eros…. Hay un niño nuevo…– Alexander entró a la habitación, Eros aún sobre Corban, ninguno de los tres tomaron en cuenta la posición como algo anormal

– ¿Un niño nuevo….?– Eros nunca cambiaria…– Querrás decir un niño recién llegado… eso de nuevo se escucha mal… Alexander

– Yo lo siento…– Se disculpó el pequeño…

– ¿Y cómo se llama?– Cuestionó Corban –

– Calisto…

.*.


Alexander ayudó a Eros a llegar a su cama, Corban se dirigía hacia la salida para lavarse la cara en una de las bandejas que el maestro llenaba para ellos, en el pasillo que daba a la recamara se encontró con Athan llevaba un niño en brazos, y los demás le seguían.

– ¿A donde iba con tanta prisa…?

– A lavarse…– Contesto secamente Alexander – ¿Voy a llamarle?

– Por favor, Alexander – El pequeño salió corriendo hacia el pozo, ahí estaba Corban, tratando de sacar mas agua, los niños se habían terminado el agua que Athan había sacado…

– ¿Te ayudo…?– preguntó alegre Alexander…–

– No, yo puedo – Rió un poco apenado – Estoy acostumbrado, no es la primera vez que me levanto tarde, Orion y Anieli siempre se terminan el agua de las bandejas…

.*.

Una vez que todos estaban en la habitación Athan se dispuso a hablar…

– Los voy a reacomodar – Miró severamente a Anieli – Y no quiero que por ningún motivo cambien sus lugares, ni los abandones ¿Entendido?

– Sí – Contestaron todos los niños al unísono…

– En la cama grande Corban, Alexander y Gape, en la mediana junto a la ventana “Anieli y Orion” en la otra mediana Cyril y…– Sonrió con gran ternura y señalo al pequeño rubio que estaba observando detenidamente a todos – Calisto, Eros tú puedes permanecer en tu cama pero si deseas cambiar házmelo saber…


– Si…– Eros reprimió sus deseos, no podía simplemente decir “quiero dormir con Corban”– maestro

.*.


– ¿Calisto…?

– Sí – contestó el rubio…

– Yo soy Eros…

– Y yo Cyril…

– ¿Por qué estas acostado en esta cama siempre?

– Por que…– Eros estaba dispuesto a contestar cuando Alexander y Gape se adentraron en la habitación…

–¡Hay una arpía debajo de su cama, no puede ponerse de pie por que la arpía raptaría su alma…hace algún tiempo, rapto a un niño, muy parecido a ti! – Los ojos azules de Calisto se abrieron del miedo, él estaba parado a una orilla de la cama de Eros ¿Un monstruo? Se abrazó a Cyril mientras que el niño de los ojos verde azulado reía a carcajadas. Eros trató de retarlo por la broma pero simplemente no podía regañar al niño que era como su hermano…

– No seas grosero…, te voy a acusar con el maestro por espantar a Calisto – La primera vez que el oji gris defendió al rubio, no seria la última vez – Mentiroso, no hay ningún monstruo…

– Claro que si, tiene ojos grises Calisto.., cuidado con Cyril, el es un monstruo disfrazado puede devorar tu alm…– No pudo terminar su frase, el puño cerrado de Cyril ya había chocado con su mejilla, Alexander le contestó el golpe, los dos niños cayeron al suelo, el castaño arriba del moreno… siempre era los mismo, no hacia falta adivinar el nombre del ganador.

Gape, que hasta ahora había permanecido callado decidió interferir… tomó de la cintura a Alexander, le separó de Cyril, lo arrastró hacia fuera de la habitación, Adentro Eros permanecía inmóvil, hacia tiempo que había escuchado de las constantes peleas… pero era la primera vez que era testigo de una, y todo había sido por nada…

– ¿Estás bien…?– se atrevió a preguntar al fin Eros…

– ¡No! no lo estoy – Dijo llorando Cyril – ¿Por qué siempre tiene que estar molestando? Alexander no me gusta, no me gusta nada…

– No llores – Suplicó Eros, se sentía culpable por no haber interferido – No se por que siempre tienen que estar peleando pero… tengo la esperanza de que puedan llevarse bien…

– Juro que – Calisto frunció el ceño de forma infantil – Cuando crezca voy a golpear a Alexander…, por que te pegó.

– Para llegar a Alexander – Dijo de forma seria y convincente Eros…– Tienes que pasar por Gape, Anieli, Orion y Corban, ellos siempre le cuidan ¿No lo has notado?

– Tú también…

.*.


– Si el maestro se entera de la pelea no te va dejar entrar a la habitación más que para dormir ¿Por qué te comportas de esa manera tan infantil? ¿Acaso no puedes aguantar tus impulsos ni siquiera por Eros?

– Yo lo siento…

– “Lo siento” “Disculpa” “No lo vuelvo a hacer”– Gape miró al castaño de forma rígida…– Siempre es lo mismo contigo…


Y… pasaron seis meses, Gape y Corban parecían llevarse mejor, Alexander cuidaba a un Eros más recuperado, había perdido la visión en uno de sus ojos pero la presencia y alegría del niño que tanto quería le envolvía, aún así no sonreía… Cyril y Calisto se volvieron buenos amigos…, Alexander molestaba a Calisto y Cyril le defendía…Anieli y Orion se aislaron de los demás…


– Alexander…– Llamo Gape al pequeño castaño – El maestro te esta buscando…

El pequeño que estaba sentado en una roca mientras Corban y Eros le regañaban por pelear con Cyril, se paró de prisa y se dirigió hacia los salones donde el maestro enseñaba a los” niños” grandes.

– ¿Maestro me llamaba…?

– Sí – El maestro sonrió de la forma más tierna que pudo – Mira quien vino a verte…

– Hola Niño – Detrás del maestro Eudor se encontraba sentado, sonriendo lascivamente, Alexander retrocedió unos pasos el hombre del cuerpo fibroso se puso de pie y se dirigió hacia donde el niño de ojos verde azulado, iba a tomarlo de la mano cuando un grito en la entrada llamo su atención…

– ¡¡¡MAESTRO!!!– Era el niño de los ojos grises en busca de su único amigo – ¿No sabe donde…?

No continuó con su pregunta, por primera vez vio un gesto de inseguridad y miedo en la cara de Alexander, y también vio al hombre que estaba a punto de tomarlo del brazo, las orbes verde azuladas se cruzaron con las grises, una sonrisa burlona en la cara de Cyril, sin terminar su frase salió corriendo del salón ¿Ese hombre se llevaría a Alexander? Ojala… así el maestro le pondría mas atención a él.

El maestro salio detrás de Cyril, Eudor sonrió cuando vio a Athan alejarse, y Alexander odio un poco mas al moreno… por su culpa el maestro le había dejado solo con ese hombre…

– Sigo sin agradarte ¿Cierto?– Dijo al fin Eudor sin tocar a Alexander – Lo sé, no eres a la primera persona a la que no le agrado, mi apariencia suele engañar a la gente, tengo la fachada de un tipo malo el único que no me juzgó por mi apariencia fue Athan…

Alexander creyó en las palabras del hombre, se sintió miserable por haber sido prejuicioso con el fibroso, Eudor lo notó, notó como los ojos verde azulado de Alexander se hacían mas brillosos ¿El niño iba a llorar? Que ternura, se había tragado su “historia…”

– No me gusta incomodarte…– Bajó la mirada de forma dramática y caminó con pasos pesados…– Es mejor que regrese otro día que tu maestro no este tan ocupado…

– No, no me desagrada Señor – Un susurro del viento trato de advertirle ¡aléjate de él!

– ¿Lo dices en serio?– Sin duda ese niño era una ternura, pensó Eudor lo tomó en brazos y lo sentó en sus hombros, – Tu también me agradas y por eso te dejare visitar mi jardín cuando quieras, si tienes algún problema o simplemente quieres estar solo puedes ir a mi casa a platicar siempre estaré ahí para ti. Promete que iras a verme de vez en cuando…

– Sí lo prometo…

Las visitas de Eudor se hicieron más constantes, Alexander dejó atrás el miedo, aún le incomodaba pero le daba pena que ese hombre no tuviese amigos, por eso le visitaba, y en el cumpleaños número Siete de Alexander Eudor “con autorización del maestro” le llevó al centro, aun así el niño rechazó cada juguete, cada prenda, cada alimento que el hombre fibroso le ofrecía…

.*.


Corban lo notaba algo raro le pasaba a su hermano, estaba seguro de que no eran ideas suyas…, tenia un dolor en el pecho, algo le pedía que no se alejara de el, que se mantuviese, aunque fuese por esta noche junto a su pequeño hermano, pero no lo logro. Orion le evitaba, le lanzaba miradas de alerta a Anieli cada vez que el iba a acercarse, termino cediendo en el resto de la tarde estuvo solo, en las rabas de ese árbol grande y viejo Anieli y Orion seguían distantes… llegó la hora de cenar, Cyril y Calisto habían tenido un día perfecto, sin Alexander por los alrededores todo era mas tranquilo.

.*.


Más de las dos de la madrugada, el canto de los grillos era una hermosa sonata que te invitaba a divagar en el mundo de los sueños…

– ¿Ya es hora…?

– Sí, nos iremos y…

– Tengo miedo… ¿Y si no funciona…?

– No te has arrepentido, ¿Verdad?

– Yo…

– Solo será un pequeño sacrificio, no tienes de que preocuparte, cuando seamos mayores regresaremos…

–¿Por qué irnos?

– El dijo que lo que hacíamos estaba mal.

– Pero…

– Yo estoy dispuesto a…– Viró su mirada para ver a su hermano, dormido tan placidamente aun sospechando lo que esa noche pasaría –…separarme de mi hermano con tal de estar contigo…

– Esta bien, pero regresaremos ¡Júralo!

– Lo juro…– Y en un abrazo inocente se fundió la promesa… regresarían…

Una ultima mirada a los niños con los hasta ahora habían compartido todo, Alexander de manera tierna estaba acurrucado entre los cuerpos de Gape y Corban, Eros abrazaba una de sus almohadas, Calisto y Cyril dormían sin moverse, una posición estética y perfecta.

.*.


Sus labios se dirigieron a su cuello, seguramente le había ocasionado cosquillas, pero ni aún así Corban despertaba, para Eros se había vuelto una costumbre despertar al niño de los ojos brillosos de esa manera…

– Corban despierta – Eros siguió besando el cuello de Corban…– El maestro quiere hablar contigo…

– ¿Sí?– Corban intentó hacer que Eros se alejara, pero este se agarró de su cintura– Prometo que me levanto pero… quítate… por favor… ayer me caí del árbol viejo y me duele aquí…

Corban señalo su propio estomago…



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Cáp4: "Obras amores, y no buenas razones”

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Mar Mar 16, 2010 8:49 pm

Cáp4: "Obras amores, y no buenas razones”


– Esta bien…– Despertar de rutina. Como siempre salió de la habitación aún con los ojos cerrados, se dirigió hacia el pozo, hoy le costaría trabajo sacar su agua, un dolor en el estomago le estaba ocasionando problemas, cuando llegó al pozo, una de las bandejas estaba llena, el mismo dolor en el pecho de la tarde del día anterior volvió a él, era un dolor mas fuerte del físico, uno que hacia que su corazos se oprimiera…

.*.


El maestro les reprendió a todos ¿Cómo había sido posible que no lo notaran? Recordando, jamás le habían visto tan molesto prohibió que el nombre de ellos dos fuera nombrado, en su boca “Esos niños tontos no saben en lo que se metieron” y en su corazón la decepción, sus niños le habían abandonado.

Eros trató de demostrar su apoyo a Corban pero él no quería nada, no dejó que nadie se le acercara, se sentía responsable, su hermano se había ido y Anieli sin la defensa del maestro sería arrestado, todos lo sabían: Anieli un futuro espartano, le tomarían como esclavo.

– ¡ORION, IDIOTA!– Tomó entre sus manos sus cabello, un grito de dolor, su hermano se había ido, el maestro no quería que se les nombrara otra vez, Cyril y Calisto no sabían que era lo que pasaba, pero sospechaban que algo no andaba bien, el maestro no estaba, les había dejado desayunar solos ¿y Anieli? ¿Y Orion? no les habían visto en toda la mañana.

Se sentaron a metros lejos del árbol “más viejo”, vieron a corban caminar de forma pesada hacia dicho árbol, lágrimas en sus ojos, nunca le habían visto llorar… pero no se atrevieron a acercarse… ¿Qué decir? ¿Qué hacer? no le conocían lo suficiente como para hablarle, Corban había trepado con gran facilidad, estuvieron con la vista fija al árbol hasta el atardecer… entonces Cyril noto que Alexander se acercaba… buscaba por todos lados a Corban, no lo encontraba, miró despectivamente a Cyril y Calisto mientras pasaba junto de ellos, Cyril bajo la mirada, Calisto la sostuvo al mismo tiempo que señalaba el árbol “más viejo” Alexander entendió,

– Corban ¿Qué tienes?– Alexander se acercó lentamente hasta el árbol “más viejo”…, corban escondido entre las ramas, su llanto se escuchaba y lo peor era que Alexander no podía subir, muchas veces Gape había tratado de enseñarle a trepar y el no podía, le temía a las alturas… – Estás llorando…

– No estoy llorando, Alexander vete, vete con Eros, ve a cuidarle…–

– No, yo quiero estar contigo…

– ¡¡¡Alexander largo, quiero que te vayas!!!

– No, estas llorando ¿Te duele algo? ¿Te raspaste al subir?– No hubo respuesta por parte de Corban, Alexander sintió una opresión en el pecho, las lágrimas salieron de sus ojos “¿Qué niño resiste las ganas de llorar al ver llorar a otra persona?” no quería ver llorando a Corban, todos estaban raros, él sospechaba algo, se sentía impotente, intentó subir al árbol, y cayó sentado – Si tú… no bajas… yo voy a subir…–

Otra vez, y volvió a caer y así otra y otra y otra vez… sus manitas estaban astilladas… y sus rodillas comenzaban a rasparse…y a lo lejos Cyril miraba la escena con lágrimas en los ojos, sin saber porqué estaba llorando. Calisto, él simplemente miraba a Alexander, solo esta vez no le pareció tan odioso…y sin siquiera hacer ruido un tercer niño se les unió a Alexander y Corban…

Un ultimo intento, y Alexander sintió como había sido elevado, miró hacia abajo, Gape le estaba cargando, consiguió agarrarse de la primera rama, y se sentó en ella, espero a que Gape subiera y le ayudara a subir las demás y así paso, Gape y Alexander frente Corban…

– Tu forma de actuar es demasiado estupida – La mirada de Gape paso desapercibida por Coraban…, este miraba las manitas raspadas de Alexander – Mira como quedo Alexander…

– Yo sólo… quería… estar solo…

– ¿Por qué llorabas?– Cuestiono el más pequeño sin tomar importancia a las palabras de Gape– Cyril y Orion ¿en donde están?

– Cyril y Orion… fueron invitados a una fiesta de ninfas…– Suspiró profundo y cerró sus ojos, trató de imaginar lo que decía, trató de creer el mismo su mentira – En una pradera muy verde en donde pueden jugar y cantar, Alexander ese lugar esta muy lejos, yo quería ir pero solo los invitaron a ellos dos, por eso lloraba… por que tardaran en volver…

– Llorabas por que los vas a extrañar…– Alexander creyó la mentira, pero también los sentimientos de Orion – por que tú no…

Gape puso un dedo sobre los suaves labios de Alexander, no le dejo continuar y sólo lo acurrucó en su pecho, Alexander no entendió la acción, pero estando en los brazos de Gape se sentía más seguro y se olvidaba del temor que las alturas le producían…

El anochecer ya estaba cerca, en las ramas de ese árbol Alexander se había quedado dormido en el regazo de Gape, Gape miraba hacia la nada, y en pensamientos confusos, admiración hacía el que había perdido un hermano. Corban miraba a Gape, un cosquilleo en su pecho le hacia olvidar momentáneamente el dolor que le ocasionaba el pensar en Orion y Anieli…

Cyril lo vio todo, él quería tanto algo así…

.*.

– Orion tengo hambre – Murmuró bajito Anieli

– Lo siento, no puedo darte comida, tenemos sólo lo necesario hasta conseguir dinero.
– Pero…

– Anieli, ni siquiera ha amanecido – Regañó con voz severa el castaño – y tú ya tienes hambre…

– Ya va a ser la hora de desayunar, es normal que tenga habré…

– Esta bien…– Orion cogió de su canasta un pedazo de pan y se lo entrego de inmediato a Anieli…

– ¿Y tú?– Cuestiono al ver que el otro niño no había cortado ningún trozo de pan para él.

– Yo no tengo hambre

– Toma…– Anieli partió ese pedazo de pan… y se lo entrego a Orion…– Nunca te sacrifique por mi, cada quien debe cuidarse así mismo para poder estar junto al otro, si no comes enfermaras y morirás… me dejaras solo… ¡nunca vuelvas a hacer algo así…!

– Te lo juro…– Los dos se sentaron, recargándose en el tronco de un árbol, con el pedazo de pan entre las manos…

.*.


El maestro ese día no impartió clase, salio a buscarlos, a esos dos niños, juró que no les reprendería, tan sólo quería verlos ¿En qué había fallado? ¿Por que los dos se habían marchado? Le habían dejado…, como alguna vez le dejo la persona amada…

– ¿Y Corban?– Cuestiono Eros a Alexander…

– Esta hablando con Gape…– Contesto el menor aun sin saber lo que estaba ocurriendo…

– Alexander tengo que hablar contigo – indico al más chico que se sentara junto a él – Tengo que decirte algo sobre Anieli y Orion….

– Se fueron…– Respondió sonriendo – Corban me lo dijo todo…

– ¿Qué te dijo…? – Cuestionó interesado.

– Que Cyril y Orion fueron invitados a una fiesta de ninfas. Y sabes, ya no esta triste por que Gape esta con el –

Eros miró por la ventana por la que seguramente habían escapado Anieli y Orion, los vio, a Gape y Corban tomados de la mano, se sintió tonto, había pensado que Corban gustaba de él. ¿Si no por que le permitía besarle? ¿Por pura amistad…? Se aparto de la ventana, se sentía mareado, Alexander notó que el niño de la mirada verde mar respiraba con dificultad, aun así Eros trato de disimular la pesadez de su cuerpo…

Al poco rato Gape y Corban entraron a la habitación
La mirada de amor que Corban le dirigía a Gape fue demasiado notoria para Eros
Y lo supo:
El niño que amaba en secreto no le correspondía…

La mirada de desilusión y dolor que Eros le dirigía a Corban
le llegó en el alma a Gape…
Que injusto era
El que lo amaba, y Eros que amaba a otro…

La indiferencia de Gape al entrar a la habitación y ver a Eros tan demacrado fue otra cruz para Corban…
¿Por qué todo lo que amaba se alejaba de él?
Se sintió una gran nada.

.*.

– Orion –

– ¿Qué ocurre? – Seguían caminando por el bosque, sus piecitos dolían, no acostumbrados a trayectos tan largos, fue normal que el paso inicial se fuese perdiendo.

– ¿Por qué crees que ese sujeto nos aya ayudado a escapar?

– No lo sé

– ¿Qué provecho le saca al hecho de ayudarnos? Es un sujeto raro, no entiendo como Alexander puede estar tanto tiempo a solas con él

– No digas eso, él nos ayudo y además nos dio esta canasta con comida y nos hubiese dado dinero si no fuera por que tú no lo quisiste recibir…– Murmuró Orion.

– Nunca me agrado ese hombre, se que tiene intenciones con Alexander, debimos advertirle antes de marcharnos…

– No hay nada que temer, ellos tres le van a cuidar, lo sé, ni mi hermano, ni Eros y mucho menos Gape le dejarían solo.

– Orion ¿Hacia donde vamos?

– Es un secreto –

Un amor más que filial había nacido entre Anieli y Orion, una tarde ellos se besaban, Eudor había ido a visitar a Alexander y sin quererlo los descubrió, le miraron suplicantes, una presentimiento les bastaba para saber que lo que hacían no estaba bien.

Eudor les miró, una sonrisa tierna, les recomendó que cuidaran ese tipo de escenas, si su maestro se enteraba de lo que hacían les separaría, diría al gobierno que Anieli no era Ateniente y a Orion le castigaría, le golpearía y no sólo eso, también descargaría su furia sobre Corban, eso no lo podían permitir ninguno de los dos, que los separaran ¡Nunca!

Eudor miró sus caras petrificadas: “No se preocupen yo no diré nada” dijo. Y los dos chiquillos se tranquilizaron, nadie volvió a comentar nada… y como Eudor había dicho, de su boca nada salió

Una tarde, después de ver a Alexander el hombre del cuerpo fibroso les busco, “les tengo una solución, hay un lugar en el que pueden amarse con libertad, sin los prejuicios y sobre todo, sin recibir castigo”. Si se arriesgan a dejar la casa de Athan les diré, es una construcción llamada ACHLLYS ¿Se atreverán a ir?

–Sí – La respuesta al unísono…

– Esta noche, salgan sin ser vistos, yo les daré lo necesario para llegar ahí. Y en la madrugada los dos niños aun indecisos salieron, Eudor les esperaba, con una canasta en manos, fruta pan y semillas, lo necesario para llegar a ese lugar – hay una persona que conozco, su nombre es Achilles pregunten por él y entréguenle esto.

Extendió un pergamino del cual pocas letras entendían…

– les dará el trato que tanto desean…

Los niños con tan solo once años abandonaron el lugar…
Los niños con un amor único… emprendían un nuevo camino
Se alejaban de todo… de la tormenta que en la casa de Athan esta por caer…

.*.

A la mañana siguiente no hubo besos, ni caricias Corban se extraño al mirar a Eros recostado cubierto con una manta blanca, tal vez se sentía mal, Corban aún estaba dolido, Eros le estaba quitando a Gape, sin dirigirle la palabra al niño de los ojos verde mar, Corban se marcho de la habitación, Gape se estaba lavando, cuando notó la presencia de Corban entonces se apresuró y se marchó, no había dirigido ninguna mirada a Corban ¿Por qué? Porque ahora era su rival, entró a la habitación, Eros comenzaba a acomodarse su túnica, el rubio dirigió una mirada al pelirrojo, Eros tenía un cuerpo hermoso, trato de hablarle pero Eros le ignoró porque se sentía un intruso ante el rubio y el oji azul lo mejor sería alejarse de ellos y dejarlos ser feliz.

En el comedor el mal ambiente se sentía. El maestro aun pensaba en Anieli y Orion, los niños mayores permanecían serios, Cyril y Calisto los miraban expectantes, todos con sus problemas propios se habían olvidado de ellos, y no solo de ellos, al sentir el ambiente tan triste y pesado, Alexander comenzó a frecuentar cada vez mas a Eudor…

Eudor, obteniendo su pago por ayudar a los dos niños
Los que se marcharon y rompieron la casa de cristal
Los que comenzaron la historia que se cuenta…




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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por keoky el Mar Mar 16, 2010 9:34 pm

XD super conti ay pero q pena q los otros dos se hayan escapado U_U espero qles valla bien
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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Mhin el Miér Abr 07, 2010 3:44 pm

La verdad me gustó mucho esta historia. ^^ Soy nueva por aqui y me gustaría que la continuaras, porfas.
Quiero saber que es lo que sucederá con estos pequeños y que les depara

Me quedé con la intriga, esta muy buena ^^
Saludo!!!
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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Miér Abr 07, 2010 10:25 pm




R= Keoky jejeje n.n ya está el prox cap *0* así que lo subiré n.n gracias por comentar tqm.

R= Mhin, Antes que nada Bienvenida al foro, espero que te disfrutes tu estancia aquí y que te la pases bon ito, tambien que compartas tus fanfiction con nosotras n.n *0*
Del fic: Sí, estoy corrigiendo los capis y así los voy subiendo, gracias por el comentario n.n hiré más rapido para retomar la historia
Muchas gracias!!




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Cáp5: "Días de ensueños, albas de vida"

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Miér Abr 07, 2010 10:34 pm

Cáp5: "Días de ensueños, albas de vida"

Su cabello negro, hermoso y largo, ya unos meses habían pasado desde que se alejó del lugar en donde había crecido, ya hacia unos mese que no veía a ese gran hombre que le permitía estar en la casa con sus demás amigos.

Hubiese seguido ensimismado en sus pensamientos de no haber sido por que un hombre le ordenó que se deshiciera de la tela que le cubría, lo hizo sin titubear y antes de mirar al hombre que le había ordenado miró hacia el lado derecho de la inmensa habitación, donde había un circulo de más de quince hombre y un niño desnudo en sus misma situación, ¡No, no era la misma! Ese niño de orbes azules se dejaba tocar tan fácilmente ¿Por qué era tan complaciente?

Entonces el oji azul volteo la mirada y el pelinegro pudo ver su sonrojo, y el otro niño de orbes azules pudo ver en el pelinegro una mirada de reproche…

.*.


Hacia un mes que Alexander había cumplido siete años, Cyril lo había hecho un mes antes que el castaño y Calisto, aun faltaban tres semanas, Alexander era el único en la habitación, tenia miedo, mucho miedo, los cambios le provocaban un temor indescriptible, y el hecho de estar solo en ese día no le levantaba mucho el animo, de antemano sabia que iba retrasado, seis años la edad adecuada, por suplicas y berrinches, Athan le había permitido retrasar sus estudios pero, ahora que ya tenia siete años esos berrinches estaban de mas…

.*.


Detrás de la casa común y los salones, en la casa de Athan, había una “Palestra” como cualquier otra, solo era un cuadrado terreno al aire libre rodeada de muros, a un lado de esta había cinco habitaciones. Dos salas de descanso, un vestuario, un cuarto de baño y una bodega de almacenamiento.

Eros salió, aún con su túnica blanca, de la quinta habitación, en sus manos llevaba, una esponja, y una botella de aceite., estaba nervioso, esta sería su primera clase de gimnasia, su espalda daba hacia el centro de la Palestra, el rostro de Eros estaba completamente sonrojado, desnudarse ante alguien no era cosa fácil, aun sin voltear y cerrando sus ojos, Eros comenzó a desabrochar la cinta que hacia que su túnica blanca no cayera, el murmullo le hizo parar la acción sólo unos segundos y después dejo caer la túnica al suelo, y el murmullo se hizo mas fuerte, viró su rostro hasta donde las voces se oían, todos en la palestra miraban el blanco cuerpo de Eros, su cabello pelirrojo a media espalda sujetado por una cinta, y su rostro temeroso, un niño tan perfecto y ¿Antojable?. Como pudo Eros tomó entre sus manos su esponja, su aceite y la tela blanca en el suelo, y sobre poniéndola salió corriendo.

.*.

– Alexander, esto no es un juego, más te vale que salgas de inmediato, el maestro te esta esperando

– No quiero…– Alexander debajo de la cama, un lugar demasiado estrecho como para que Corban o Gape pudieran entrar – No me gusta, yo no quiero ir…

– ¿Por qué no? ¿Qué hay de malo en aprender? ¿Acaso no quieres saber tantas cosas como el maestro?– Intervino esta vez Corban

– No…

– Vamos Alexan…– Un fuerte golpe y la puerta de la habitación se abrió, después vino la imagen de Eros, que tropezando con su Túnica mal puesta cayó de rodillas al suelo, la esponja cayó igual y la botella de aceite rodó.

– Eros... – el pelirrojo miró a Gape y después a Corban, al hacerlo su sonrojo se incremento más y Gape que miraba a Eros, notó que su túnica mal puesta dejaba ver mas allá de lo que era su espalda, aun cubriendo a la perfección la parte delantera, – ¿Qué te ocurrió?

– Nada…– dijo en susurro casi inaudible Corban se acercó unos pasos más a Eros, sólo así pudo notar el contenido de aquel frasco tirado en el suelo.

– Eros ¿tú?

– El maestro te autorizo – Interrumpió sin maldad Corban – ¿Vas a practicar gimnasia con nosotros?

– Yo…– Eros le vio sonreír. El "Bom, Bom" del corazón, hacia ya algún tiempo que Corban no le hablaba y ahora simplemente le sonreía al enterarse que compartirían otra clase…

– No puedes – Afirmó de forma severa Gape – Las clases son algo cansadas, enfermaras otra vez.

Eros miró con enojo a Gape. Por qué tenía que recordarle que era un hombre débil

– No voy a enfermar – aseguró con voz clara.

–No te lo digo para que te enojes – aseguro el rubio – pero… sueles enfermarte si haces demasiado esfuerzo, además no creo que el maestro te autorice

…Ignorando un poco, tal vez para no sentir celos, Gape se arrodillo hasta poder ver debajo de la cama, Alexander demasiado atento a la discusión de Eros y Corban, no notó a Gape hasta que este tomándolo de una mano lo jaló hacia fuera, el aseo en la Casa de Athan era bueno, pero siempre había lugares a los que nadie tomaba importancia, la carita de Alexander completamente sucia, la túnica nueva del pequeño, antes de un color canela claro, se había ensuciado, Alexander tenía aspecto de no haberse bañado en años, ante la imagen Eros y Corban quedaron en silencio…la mirada de pánico del mas pequeño, y esos pequeños manchones en su piel eran algo cómico, entonces Corban soltó una carcajada, enseguida le siguieron Eros y Gape, Alexander sin entender el motivo, también rió, los cuatro niños rieron, como hacia mucho no lo habían hecho…

.*.

–¿Y Alexander? ¿No viene con ustedes…?

– No…– Respuesta corta y seca por parte de Cyril...

– No otra vez…– Otro día más en el que Alexander faltaba, y la llegada de su “primer día de clases” cada vez se veía mas lejos… ¿Qué podía hacer para que ese pequeño testarudo enemigo de las enseñanzas aceptara tomar clases? ¿Obligarlo?, ¡¡¡NO!!! Esa no era la manera correcta.

– ¿Va a ir por él? – El maestro miró al niño que le interrogó, Calisto ya estaba sentado en su taburete esperando la respuesta a su pregunta, los otros tres niños a los que enseñaba también, con un movimiento de cabeza indico a Cyril que tomara asiento, miró por aquel marco sin puerta y suspiró hondo, él ahí, en ese cuarto de enseñanzas no podía interrumpir su clase por “ese niño” Cyril le dirigió una mirada de triunfo a Calisto, por que, sin hacer nada, habían logrado otro feliz día sin Alexander alrededor, robando la atención de Athan…

.*.

Después de reír un poco, Corban se echó en la pequeña cama de Eros, Gape junto a él Eros se acercó a Alexander y con delicadeza trato de remover las manchas del pequeño rostro…

– Tendrás que salir a lavarte…– Eros miró la cara alegre del niño, Alexander adoraba el agua…

– ¡¡¡SÏ!!!– Alexander salió corriendo, Eros, Corban y Gape de nuevo juntos.

– ¿Vas a ir a las clases de Gimnasia?– Corban sacó de nuevo el tema –

– Si, estará bien si acudo a algunas clases.

– ¿Estás seguro de que estarás bien?– Cuestionó Gape sin abandonar su voz seria, fría.

– No veo por que no he de estarlo – Sin que los otros jóvenes lo notaran, el pelirrojo comenzó a buscar algo en el suelo – Si tú puedes hacerlo yo también lo haré…

– Ya deberías saber que somos diferentes E r o s…

– Pues yo creo – Intervino Coraban para evitar la primera pelea entre el rubio y el pelirrojo – Que ¡puedes hacerlo! Pero, eso no impide que estemos preocupados por ti, no dudamos de tus capacidades, pero no nos gustaría que algo te ocurriera, es por eso que, bueno… que te preguntamos tantas cosas…

– Gracias – Eros encontró la cinta que amarraba en su cintura, Corban le miraba y Gape aún tenía los ojos entrecerrados, pensando en las palabras de Corban, Eros retiró completamente su túnica, estaba sucia, Eros odiaba que sus túnicas se ensuciaran, tomó otra un poco más corta entre sus manos, todos se aseaban juntos, no había por que apenarse si le veían por que no eran extraños como los sujetos de en la palestra, Corban que le miraba noto que el cuerpo de Eros había cambiado, no sabia exactamente que era pero notaba algo extraño en el, miró hacia su derecha, ahí Gape con los ojos cerrados, y entonces se pregunto ¿Gape también habría cambiado? Tendría que poner más atención la próxima vez que acudieran a la palestra… una sonrisa de resignación, Corban sólo se conformaba con ver…

El silencio incomodó un poco a Gape, sus parpados permitieron mostrar sus ojos miel, se dio cuenta de que Corban le miraba de forma extraña, pero no decía nada, pensó que Eros había salido de la habitación, mirando hacia la puerta cerrada, se levanto, y entonces una imagen que le dejo sin aliento, Eros desnudo frente a él, a la hora de asearse Eros era el ultimo por que siempre ayudaba a Alexander, Cyril y Calisto, Corban, ultimo en despertarse, tenia la oportunidad de verlo pero el siempre era el primero en levantarse y asearse, así que, desde que Eros comenzó a atraerle, solo había podido ver extremos del cuerpo del pelirrojo mientras se bestia…

– Voy con Alexander…– Dijo Gape al notar la mirada de Eros sobre su sonrojado rostro…

.*.

– Hermes y Pan res…cataron los tendones y se los devolvieron a Zeus, con…siguiendo de esta for…ma que el dios recu…perase su fuerza, montado en un c...a...r... c...a...r... c...a...r...

– Carro con caballos alados – Cyril ayudó un poco a otro niño, Athan se dio cuenta, tan ocupado en ¿Cómo hacer que Alexander gustara de los estudios?, que por primera vez paso por alto ese tipo de acciones. Volvió a mirar por el marco sin puerta que daba al exterior,

Los pedagogos de sus alumnos tomando el sol ¿En que estarían pensando? Se sonrió a si mismo ¿Desde cuando le importaba lo que esos esclavos, obligados a seguir a todas partes a los niños bien, pensaban?

Iba a proseguir con su clase cuando un sujeto le interrumpió, Athan miró con desgane, era el hombre de piel morena y ojos negros, Evander, el cual tubo que esperar uno algún tiempo, hasta que la clase de Athan terminó….

– ¿Qué ocurre?– Hacia algunos días Evander y Athan habían discutido, de ahí la actitud tan cortante por parte del maestro de cabello cenizo…

– Uno de tus niños…, el “bonito” entró a la palestra, en la clase de “Neanivskoi”

– ¿Niño bonito?– Todos los niños de Athan generaban atracción...

– Sí, el de los ojos extraños.

– ¿Alexander?

– No, el pelirrojo.

– No puede ser, Eros tiene prohibido entrar a la Palestra…

– Pues, tal vez vi mal… ¿No? – Murmuró inseguro el profesor.

– Para la próxima que vegas a acusarlo – Contestó bastante serio – procura estar seguro…

.*.

Athan terminó de guardar los últimos frascos de aceite, odiaba que Evander fuera tan desordenado, él y sus malditos alumnos de gimnasia… habían discutido la última vez por ese mismo tema… Athan en verdad estaba enojado, todo le había salido mal, estaba cansado y aun tenía que hablar seriamente con cuatro personitas.

.*.

Eros contaba alguna historia a Calisto y a Cyril, los dos niños adoraban a Eros, por que, de todos, era el único que le portaba bien con ellos, Eros se portaba de buena manera con todos…, Alexander, Corban y Gape, sentados en una de las camas, mientras se recargaban en la pared le miraban con el ceño fruncido ¿Los estaba cambiando? ¿Después de haber compartido ellos cuatro toda la tarde? ¿Toda la tarde?

– ¡ALEXANDER!– Llamó severamente Athan, que acababa de entrar a la habitación – Quiero saber, sin que llores, sin que te enojes, sin que te hagas el desentendido…– Alexander comenzaba a ponerse de pie para echar a correr detrás de – Y sin que te escondas de tras de Eros o Gape ¿Por qué no fuiste a las clases? ya habíamos hablado de eso, te di un año de tolerancia sólo a ti, ni con Cyril y Calisto fui tan indulgente.

A Alexander se le enrojecieron las mejillas, cerró sus puños hasta que sus nudillos perdieron el color, el niño de ojos verde mar comenzó a llorar, de rabia, sin querer su maestro le acababa de humillar….

– No quiero ir a la escuela, no quiero que nada cambie ya, no me gusta aprender, por que se que hay cosas que me van a lastimar, no quiero aclarar mis dudas por mi mismo por que quiero tenerlo siempre cerca para que usted lo haga por mi, no quiero aprender a leer por que Eros me dejara de leer historias yo no quiero….– Gape que ya se había puesto de pie, con su mano, tapo la boca de Eros, como muchas veces ya lo había hecho…

– Maestro, Alexander no quiere crecer… ¿Eso esta mal?– Cuestiono el rubio de ojos miel…

– Gape y Corban; no acudieron a sus clases, Eros: entraste sin permiso a la palestra, a la clase de “Neanivskoi”– Gape y Corban miraron a Eros sorprendidos, la clase de Neanivskoi era la clase de gimnasia para jóvenes de dieciséis a dieciocho años ¿Cómo se había atrevido Eros a entrar? estaba estrictamente prohibido, por que mmm... Nadie lo sabía pero estaba prohibido…

– Más tarde hablare con ustedes, Alexander, cuando te sientas mejor ven a mi habitación…

.*.

No puedes hacerlo, no eres a un ciudadano, no puedes tener un ejrovmeno

– Claro que puedo hacerlo – Un joven de facciones varoniles y gran estatura miró a su amigo – Antes de cumplir dieciocho haré de ese niño mi Ejrovmeno, mi pequeño amante…

– ¿Y que hay de el maestro que les cuida…?

– Ya me las arreglare. Lo único que importa ahora él

¿Cómo volver a ver al pelirrojo?

.*.

Un hombre le tomó de la cintura y lo sentó en una banca de madera fina, con ligeros movimientos levantó el rostro del niño, entonces el pequeño lo notó, más de quince hombres observándole, eso le hizo sonrojarse, esperando que el hombre que tocaba al niño diera la indicación para comenzar.

El pequeño de ojos azules sonrió cuando el hombre se lo dijo y por indicaciones volteó hacia su lado izquierdo, y entonces vio como al otro lado de la habitación, el niño de ojos negros le miraba con reproche, Orion se sintió mal por la recién actitud de Anieli…seguramente era por que otros hombre le tocaban pero Orion, nada podía hacer, las ordenes de Achilles eran inquebrantables…



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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Miér Abr 07, 2010 10:44 pm

Cáp 6: Verdaderas intenciones.

Cyril y Calisto miraron expectantes la escena, y por alguna extraña razón comprendieron que el ver llorar a Alexander no era nada gratificante…

Alexander sin levantar la mirada se dispuso a salir de la habitación….

– ¿A dónde vas?– Cuestiono Gape

– Con él – las secas palabras de Alexander, su mirada pérdida, todos en la habitación lo notaron, su orgullo hecho trocitos, su orgullo embarrado en las paredes de la habitación.

Alexander se alejó y salió del hogar de Athan pequeñas prendas arriba de su rodilla, su cabello castaño era acariciado por el viento que advertía a gritos, el pequeño se mordió el labio inferior, tenía miedo pero necesitaba hablar con alguien…, tocó la pequeña campana junto a la puerta de la elegante fachada, nadie contestó, volvió a intentarlo y de nuevo ninguna respuesta. Se sintió decepcionado él le había dicho “ven cuando quieras”. Con pasos lentos salio del jardín, miró por ultima vez la casa de “esa persona” una sutil luz llamó su atención, y sin pensarlo dos veces, buscó en el suelo algo que arrojar,

.*.


Ya había pasado una hora, Alexander no había aparecido ¿Había sido muy duro? Tal vez pero, era necesario, tenía que enseñarle al pequeño Alexander a seguir las reglas, a ser fuerte…y sobre todo… a ser un buen ciudadano…

Y en la otra habitación, los niños pensaban, “las cosas se arreglaron”, Alexander duerme con el maestro, como cuando lloraba por las noches y el maestro acudía a su llanto, en brazos lo llevaba a su habitación y ahí, a la luz de las velas, Athan velaba el sueño de Alexander hasta que Morfeo se lo permitía…

.*.

Realizando lo más placentero de este mundo, no permitía ver al emisor de las caricias, mordió su labio inferior y elevó su vista al techo….

–¡¡¡Dios cuanto placer!!! – Esta noche tenía ganas de algo delicado, estaba a punto de terminar y sintió un fuerte dolor en su estomago, y de un sólo golpe retiró a la persona que le proporcionaba placer, se levantó y miró de forma severa a quien hincado ante él yacía temiendo haber cometido un error y entonces, el sonido de algo que caía al suelo, miró hacia todos lados, y ese sonido se hizo presente de nueva cuenta, indico a “esa” persona que se retirara, las ganas se le habían ido, cuando por ultima vez escucho el “Pum” de algo en el suelo, igual a las otras veces, pero ahora ya sabia de donde provenía el ruido, miró por la ventana y pudo distinguir una pequeña figura arrojando de nuevo algo hacia su ventana, Un maldito enano travieso, pensó Eudor, llamó a uno de sus esclavos y le ordeno que se deshiciera del “maldito que arrojaba piedras hacia su ventana…”

Tiempo después el “horrible” sonido de las piedras en el suelo ceso y en un poco tiempo gritos se hicieron escuchar por toda la casa, eudor reconoció esa voz, pero se aseguro a si mismo que el deseo le hacia desvariar, uno de sus esclavos tocó a la puerta, Eudor le permitió entrar, el esclavo entró y con el otros dos hombres que sujetaban de forma brusca a un niño castaño de ojos verde azulado.

– ¡¡¡ALEXANDER!!!–

– Yo…, siento molestar tan tarde… me iré pero por favor… no diga a mi maestro que le hice despertar…, por favor…– El castaño miró a los dos hombres que el sujetaban, y devolvió su mirada al hombre fibroso –dígales que me suelten…

.*.


Cyril salió de la habitaciones, tenía sueño pero la habitación se había hecho muy asfixiante, caminó por el pasillo hacia la salida de la casa, se sentó en los pequeños escalones, no era la primera vez que el sueño le abandonaba de repente… no era la primera vez que salía de noche.

.*.


– ¿Por qué no estas en la casa de Athan…?

– Porque – Alexander se sintió incomodo de hablar frente a los hombres que aún le sujetaban, Eudor lo entendió…

– Largo de aquí, al niño yo lo conozco…– Los hombres se fueron Eudor se sentó en su cama e indicó a Alexander que le imitara, este solo se acercó y permaneció de pie frente al hombre fibroso – No le diré nada a tu maestro pero antes, dime ¿Por qué no estas en su casa…?

– Por que se molesto conmigo, yo tuve la culpa, no acudí a clases, aun no se leer, nunca… yo nunca…– Los ojitos de Alexander comenzaron a humedecerse…– Me da miedo, aunque se que estaré con mi maestro Athan, me da miedo…

Alexander comenzó a llorar, sin pucheros ni gritos, sólo dejó que las lágrimas se desbordaran, Eudor, limpió con su dedo pulgar las lágrimas del menor, hizo que Alexander se sentara en sus piernas y le abrazó, Alexander se dejó hacer, disimuladamente Eudor hizo un movimiento que subió un poco más, sin que Alexander lo notara, las ya cortas prendas que cubrían las piernas del castaño…

Por primera vez el mayor, dejo de incomodarle, ¡es bueno después de todo! Pensó Alexander mientras Eudor le reconfortaba acariciando su cabello…

– Todo buen ateniente debe saber leer Alexander…

– Sí, lo sé pero… si aprendo cosas tendré que alejarme de todos ellos cuando ya no tengan nada que enseñarme… y entonces yo…

– El tener conocimientos no significa estar solo, y el ser ignorante tampoco es sinónimo de compañía, si no te esfuerzas por aprender lo que Athan trata de enseñarte, puede que en un futuro te arrepientas, el estudiar, el no hacerlo, ninguna de estas dos opciones te asegura una vida de compañía, sólo tus acciones rigen el rumbo de tu vida…

– Pero…

– Una vida que no siempre es fácil, una vida que no siempre te hace llorar, Alexander, tú vas a estudiar, tú vas a aprender lo que tu maestro trate de enseñarte, tú algún día, leerás “liada” para mi y yo te prometo que nunca estarás solo, que siempre habrá algo que aprender…

Las palabras que el castaño necesitaba para sentirse seguro, se abalanzó sobre Eudor y con sus brazos rodeo el cuello del hombre fibroso, Eudor se separó un poco de el castaño, le miró con ternura, ese niño era lo que el estaba buscando “belleza e ingenuidad” Alexander el ser que Eudor mas deseaba, Eudor, el hombre sabio de cuerpo fibroso que Alexander comenzaba a Respetar…

Eudor recostó a castaño en su cama, la tela le permitió ver el muslo interno de Alexander, piel tersa, piel nívea, en niño no notó malicia en el acto, se cubrió de forma descuidada pues hacia frió, Eudor sonrió, el pequeño no sabía descifrar la mirada lasciva del mayor…

– Tengo que regresar con mi maestro…– Alexander se puso de pie, se dirigió hacia la puerta, Eudor no le impido ningún movimiento, ya sabia lo que necesitaba al respecto de Alexander – Prometo venir a verle mañana… después de mis clases…

– Es una promesa… después de tus clases…

.*.

Hacia algo de frió, las sabana ligera y solo dos cuerpos en la cama, entre sueños Corban se acercó más al centro de la cama en busca del pequeño cuerpo de Alexander para que le brindara un poco de calor, como siempre…Gape sintió un cuerpo tratando de acercarse más a él, le aceptó y le abraso, Corban dejó escapar un pequeño suspiro al sentir el calor que unos brazos extraños le proporcionaban…mientras que al rubio le embargaba un olor dulce, el cuerpo que abrazaba tenia un olor dulce y atrayente…

.*.

Tomó entre sus manos un roca que apenas cabía en su pequeña mano, tenía una forma extraña, la contemplo por varios minutos, en los que pensaba lo que ocurría en la casa de Athan, cada vez era mas difícil estar en paz ahí, Athan un poco mas estricto solo con ellos dos, no era justo, mientras Alexander, Corban y Gape jugaban y se divertían, él y Calisto tenían que estar estudiando, a Athan no le bastaba con que él supieran lo que aprendían en sus clases porque los niños mayores aprendían rápidamente todo, entonces bajo la misma educación tendría que tener los mismos resultados que ellos. Cyril respiro hondo y lo aceptó, ellos eran inteligentes pero ¿Qué había de Alexander? Ni siquiera sabia leer y a pesar de todo, el maestro era indulgente con él, le trataba con más comprensión que a Calisto y a él.

– ¿Por qué te quiere más a ti?– Exhaló en suspiro su cuestión al aire mientras una lágrima se derramaba por su mejilla ¿Por qué a Alexander? no le molestaría que fuera a Eros, Corban o incluso a Gape cada uno era bueno en mas de una actividad pero Alexander era mimado, tonto y además…– … te odio Alexander…

Cyril gritó a los cuatro vientos mientras arrojaba aquella gran piedra de forma extraña…

– Ahhh.– Un grito y un pequeño sollozo, Cyril se asustó “la piedra se quejó” pensó: “la piedra esta llorando”. Se acercó más hacia la entrada principal, el llanto se hacia más profundo y la intensa oscuridad de la noche no le permita localizar su “piedra” cuando estaba llegando justo a la entrada sintió que pisaba algo suave – Ahhh…

Otro quejido se dejo escuchar de nuevo y un ligero empujón le hizo sobresaltarse…

– Alexander…–Menciono cyril al notar que acababa de pisar la mano libre, del niño que permanecía arrodillando en el suelo mientras se frotaba con la otra mano la mejilla que comenzaba a amoratarse – ¿Te dolió…?

– Eres un tonto – Alexander se puso de pie, y empujo a Cyril, este cayó al suelo..– ¿Probamos para que veas si duele?

– Suéltame…– el pelinegro empujó al castaño ocasionando que cayera de sentón… iba a echar a correr cuando sintió un ligero golpe en su nuca, Alexander le había lanzado una piedra, no tan grande como la que le había golpeado, pero si con una puntería exacta…

Me comparó contigo
Te quiere más a ti…

Cyril, algo enojado regresó y le dio frente a Alexander, este se puso de pie, dos miradas cargadas de coraje… ambos necesitaban sacar su enojo con alguien ¿Quién mejo que ellos mismo?

.*.

Un llanto apenas audible le hizo despertar de repente, talló sus ojos para espantar el poco sueño que le quedaba y verificar si el sollozo era un sueño, abrió sus ojos verde mar y poco a poco se fueron acostumbrando a la oscuridad. Enfocar bien la mirada y lo primer que vio fue a sus dos amigos, que mientras dormían se brindaban calor propio y aunque sintió que su alma le abandonara, no le reacciono de sobremanera pues Alexander, que debiera estar entre ellos dos no ¡estaba!, con temor miró hacia la cama donde dormía Cyril y tampoco estaba…

Salió corriendo de la habitación, más que un presentimiento, era una suposición bien respaldad. Niños ausentes y sollozos a media noche daban como resultado al castaño y al moreno peleando, salio de la habitación y corrió por el pasillo, que en momentos como esos se hacia más largo de lo normal, cuando paso cerca de la habitación del Athan notó que la puerta estaba abierta, seguramente el maestro ya estaba con ellos.

.*.

El alba acababa de rayar y ya se escuchaba el movimiento en la casa, Trató de moverse, pero sintió un ligero peso junto a el, comenzó a abrir sus ojos, una imagen realmente hermosa, Corban durmiendo recostado en su pecho, una sonrisa boba se dibujo en su rostro y su respiración se paralizó por uno segundos, jamás había estado de esa forma junto a Corban… y ciertamente no le desagradaba… permaneció algunos segundos así, hasta que Alexander entró a la habitación, completamente sucio y con un muy visible hematoma en la mejilla derecha, entonces y olvidándose de lo que hasta ahora ase había puesto a pensar, Gape arrojó sin delicadeza alguna, el cuerpo de Corban hacia la orilla de la cama, este se quejó levemente mientras habría los ojos en busca de su sabanas para taparse y después volver a retomar sus sueños…

– Alexander… ¿Qué te ocurrió…?

– Nada – Dijo secamente el castaño, mientras se dirigía hacia la cama de Eros y tomaba entre sus manos unas prendas, cuando pasó de regreso el mayor le tomó del brazo obligándolo a parar su paso…

– ¿Qué te ocurrió en la cara?–

– Nos peleamos de nuevo y hubo castigo – El pequeño miró de forma enojada –

– ¿Pelearon…. cuando….?

.*.

–Cyril, no me gusta verte triste ¿Por qué ese humor?– Cuestiono de forma amistosa el pelirrojo…mientras trenzaba su cabello para que no estorbara – ¿Dime el por que de tus ojos brillosos?

– No… es nada…– Se sentó en un pequeño banco de madera mientras el mayor le ayudaba a desnudarse

– No es bueno quedarse con las cosas dentro – Dijo al mismo tiempo que sacaba su calzado e indicaba a Cyril que hiciera lo mismo – Aún si son penosas o dolorosas, es mejor decirlo…

– Yo no tengo nada que decir – Evadió la mirada, verde mar de Eros y se metió al cuarto de baño…

El cuarto de baño era una habitación dentro de la habitación en la que ya se encontraban, estaba decorada con mosaicos sencillos, era el triple del tamaño que los cuartos para baño de asiento terracota tenían normalmente, a pesar de que la ultima vez que esta habitación fue remodelada, había sido cuando solo Gape y Eros vivían con el maestro y a pesar de eso, las tres tinas helénicas de material fino, al nivel del suelo permanecían en perfecto estado, una obra de arte el diseño del cuarto…

Espero a que Eros entrara, este se demoro unos minutos y cuando llegó, para sorpresa de Cyril, tenía una bandeja de medio tamaño entre sus manos…

– Es muy temprano para ocupar agua fría – Sonrió y vació casi toda el agua en la tina helénica frente al oji gris

– Pero el maestro dijo que…

– Nadie lo notara…– Cyril se sumergió entre el agua caliente, un baño no le caía nada mal después de haber cumplido el castigo el mayor se arrodilló, y su piel hizo contacto con los fríos mosaicos, para quedar a nivel de la tina hundida en el suelo,

– Eros… ¿Por qué eres bueno conmigo y con Calisto? ninguno de los niños nos habla y tú siempre nos estas cuidando a pesar de que por mi culpa tu ojo…– Eros, sumergió completamente al pelinegro en el agua a modo de juego, no quería escuchar las palabras que aún le dolían, fueron sólo segundos los que Cyril permaneció sumergido y cuando lo hizo, Calisto, con una esponja comenzaba a tallar con delicadeza su rostro, tratando también, de no tocar los golpes de la ultima pelea.

– Te quiero mucho, nunca lo olvides – Cyril vio la recién melancolía en el rostro del pelirrojo que ponía entre sus manos la esponja y le acercaba el agua restante para que al terminar se enjuagara, después de esto Eros se puso de pie y se dirigió hacia la salida del cuarto – Alexander ya demoro demasiado – voy por Alexander y por Calisto, no salgas hasta que yo regrese ¿Entendido?

– Sí – Eros salió del baño y bajó las escaleras de madera para dirigirse a la habitación en la que seguramente estaría el pequeño castaño.

.*.

– …y justo cuando iba a golpear a Cyril, el maestro llegó, trató de separarnos pero aún estábamos enojados, así que lo tomó, a Cyril, y lo cargó para que no le pegara, después llegó Eros y trató de hacer lo mismo conmigo…

– ¿Eros…?– Miró hacia su cama y no estaba, “Idiota” se dijo, pues no lo había notado – ¿Y en dónde esta ahora?–

– Como castigo – Alexander seguía contando su hazaña de la noche anterior sin tomar en cuenta las palabras del mayor – el maestro nos obligó a limpiar la palestra y además nos tenemos que bañar con agua fría… es muy temprano y hace frío.

– Pues… yo creo que esta vez te lo tienes merecido – Gape dirigió una de sus ya tan conocidas miradas severas – Alexander, debes de controlarte, por cierto, aún no me has dicho, ¿Qué hacías, tú, afuera de noche…?

– Yo…– evadió el tema, la visita nocturna a Eudor seria su secreto – Gape… despierta a Calisto… – Un drástico cambio de tema

–¿Por qué?–.

– Por que Eros me pidió que le despertara para que se aseara pero…yo no quiero hacerlo…

– Solo arrójale algo y dile que Eros le espera…

– Con un simple “despierta” el responde…– Gape y Alexander dirigieron su mirada hacia la entrada de la habitación, ahí Eros, con su ropa mojada y los pies descalzos los miraba con una falsa mirada sería – Alexander sube al baño… y no entres hasta que yo llegue, por favor.

– Sí – El pequeño no dio replica y abandono la habitación, había notado que a Eros le temblaba la voz…

Eros se dirigió hacia la cama de Calisto, cuando estuvo lo suficientemente cerca se sentó en la orilla, removió ligeramente los cabellos de su frente y comenzó a llamarle con voz tierna y amorosa… Gape que miraba la escena, anonadado, pudo comprender por que Eros le atraía tanto, era bello por dentro y por fuera… y…

– Gape, Cyril ya casi termina de bañarse, puedes ocupar tú la tina o despertar a Corban para que lo haga porque…– Los ojitos azules de Calisto comenzaron a abrirse, Eros lo notó y le sonrió, después giró su mirada de nuevo a Gape – El maestro también esta molesto con nosotros, y quiere hablar antes del desayuno…

– Eros… aún tengo sueño – Se quejo el oji azul y trató de cubrirse con su sabana pero el mayor se lo impido…

– Cyril te esta esperando en el baño… ¿Vas hacerlo esperar?–

– NO…

– Bien…– Ayudo al pequeño a ponerse de pie, y después se dirigió hacia el gran cesto al lado de la cama de Calisto, tomó prendas para el rubio de ojos azules y para el que en el baño le esperaba.

Gape se quedo mirando hasta que Eros salió de la habitación, sintió su actitud un poco forzada, nada comparado con el día anterior..., por inercia miro a Corban...,Y se puso a pensar en las diferencias del castaño y del pelirrojo, Eros siempre ponía buena cara para reconfortar a los demás, especialmente a los mas pequeños, siempre se encargaba de ayudar, siempre, siempre eran primero los demás, ¿y él? en pocas ocasiones se ponía a pensar en él mismo, nunca le había escuchado decir “para mi” o “no quiero”, suspiro con pesadez…,por otro lado estaba Corban, el siempre tan despistado e interesante…, con una actitud risueña había hecho que el rubio olvidara que era “su rival”, en ocasiones, el oji miel, deseaba que Eros fuera en ese sentido, como Coraban… autónomo y risueño… eso quería para Eros.

.*.

Eros llegó al baño con una cubeta solo a la mitad, mientras que a la otra le escurría el agua, indicó a Alexander y a Calisto que de desvivieran, entro al baño, dijo a Cyril que era hora de salir y el oji gris lo hizo y con una sonrisa le mostró a Eros sus manos arrugadas por el agua…

– ¿Y calisto…?– Se atrevió a cuestionar Cyril

– Esta afuera… – el pelirrojo extendió una túnica de lino verdoso casi blanco, Calisto la tomó, espero a que se escurriera un poco el agua de su cuerpo para después poder vestirse…cuando salio del cuarto de baño Calisto se abalanzo sobre el, mientras que Alexander decidió mirar para otro lado,

– Calisto… Alexander, pueden entrar…– Los dos niños entraron, el rubio de ojos azules tomó la tina en la que siempre se aseaba, mientras que Alexander, miró expectante al pelirrojo

– Yo…– Trato de decir Alexander, Eros encendió y le señalo la tina de en medio los ojitos de Alexander brillaron, el adoraba bañarse con agua caliente…

– Que sea secreto…– Las buenas acciones traen consecuencias y este día el pelirrojo había dado su porción de agua caliente a Cyril y a Alexander sin que nadie lo supiera…

.*.

Cuando Gape decidió subir, Eros, Alexander, Cyril y Calisto ya estaba completamente aseado.

– ¿Y Corban?– Cuestionó Eros al notar que el rubio de ojos miel había subido solo

– Intente despertarle…– Frunció el ceño de forma fingida – Pero no se despierta, así que le dejé dormir…

Gape no tubo que decir mas, en cuanto escucho que Corban seguía durmiendo Eros bajo, entró a la habitación y pudo ver a Corban dormido, recordó como hacia algunos meses le despertaba, recordó que aún no sabia que el gustaba de Gape… deseo hacerlo una vez más pero… ya no tenia el valor, así que le despertó como acostumbraba a despertar a los pequeños…
.*.

Corban, Gape y Eros permanecían frente a la puerta del Athan

– ¿Creen que este molesto… aún?– Cuestiono el niño de la mirada verde mar

– Tú lo viste en la mañana – Respondió Corban – ¿Estaba molesto?

– Sí…– Respondió en susurro el pelirrojo…

– Toca tú…– Dijo Gape a Corban…

– No… yo no…– Hizo un puchero y dio un paso para atrás…– Hazlo tú.

– Podemos pasar…– Dijo de repente Eros, los dos niños le miraron y comprendieron, Eros de nuevo sacando la cara por los demás.

– Adelante – Se escucho la voz profunda pero nada grave, del maestro detrás de la puerta…

Al entrar se encontraron con la mirada decepcionada del maestro, unas cuantas preguntas y comenzó a reprenderlos de forma tranquila, el no acudir a clases era un mal ejemplo para los otros niños… una promesa, una sonrisa por parte del mayor y todo arreglado, todo había resultado mas fácil de lo normal…

– Bien… Corban y Gape, por favor siéntense en la mesa con los otros niños… enseguida estoy con ustedes para comenzar a desayunar…– el castaño y el rubio miraron a su maestro de forman interrogativa…– Eros y yo aún tenemos un que arreglar algo…

Los dos niños salieron de la habitación y Athan permaneció de pie, frente al niño de “los ojos bonitos….”

– ¿Por qué acudiste a…?

– Lo siento…– Interrumpió de pronto el niño sabiendo la razón por la que el maestro le regañaría…– Siento haberlo hecho sin permiso pero… pero…– No se atrevía a decir que deseaba acudir a una de esas clases…– Yo no lo volveré a hacer…

– Yo necesito saber… ¿Por qué acudiste a la case de Neanivskoi?

– Por que me equivoque…– Las palabras eran sinceras…– No sabia a que hora se practicaba… ¡pero le juro que salí en cuanto lo note…!

– Te creo… ahora dime… ¿Por qué el interés de estar en gimnasia…?

– No tengo ningún interés…en… – Athan le miró fijamente, en tendía más cosas de las que se pudiese pensar.

– No me mientas, por favor Eros, dime… ¿Por qué entrar a la palestra? cuando yo te había dicho que no me gustaría la idea de que tomaras gimnasia..., solo por desobedecerme o es que – Athan se atrevió a decirlo, a pesar de temer la respuesta – ¿te gustaría tomar las clases…?

– No…– Si el maestro no deseaba que tomara gimnasia, era por algo importante, así que sería mejor hacer lo que era debido…

– No mientas Eros…– Dijo un niño de ojos miel… mientras entraba de nuevo a la habitación…

– Maestro… el nos dijo que quería tomar clases de gimnasia – Esta vez fue un castaño en el que hablo…

– ¿Estaban espiando…?– Cuestiono el maestro a pesar de que era mas que obvio, Eros se quedo de piedra cuando escucho las palabras de Gape y Coraban…,

– Ah…– El castaño miró al suelo…

– No… mucho – Seguido por el rubio…

– Eros…– Athan tenia la mala costumbre de dejar pasar los pequeños detalles cuando algo más llamaba su atención, para la suerte del castaño y el rubio, esta vez fue una de esas ocasiones – ¿Es verdad lo que Gape y Corban dicen…?

– Maestro…– Negar lo que ellos decían era decirles mentirosos, pero era tan complicado aceptar sus deseos…– No maestro… ellos no mienten…

– Eros… Eres un niño difícil…– Dijo sin mala intención Athan…– Ahora… vayan a desayunar…

– Gracias…– Dijo Eros…, y después apresuro el paso…, el castaño y el rubio le miraron, y no dijeron nada… tal vez estaba enojado…Desayunaron los seis niños, el desayuno de Athan permanecía intacto…,

.*.

¿Al pelirrojo?

– Sí –Cuestiono seriamente Athan…

– ¿Estas hablando en serio…?

– Sí, así que te pido, por favor, que no seas muy duro que él, nunca a tomado clases y además… no tiene muy buena salud…

–Pues…– Dijo en tono altanero Evander – Si tú aceptas, yo no tengo ningún inconveniente en darle clases recuerda que aquí sólo soy el pedotriba…

.*.

Las clases de los niños de primer nivel era la primera en dar Athan, acomodo ligeramente los taburetes de los niños de la clase, como siempre, los primeros en llegar fueron Cyril y Calisto, seguido por los “niños bien” y sus inseparables pedagogo… Faltaban ya pocos alumnos cuando Athan lo notó...

– “Olvide hablar con Alexander respecto a las clases” – pensó Athan… y recordó que lo había olvidado por la pelea que habían tenido Cyril y el niño de orbes verde azulado.

Alexander volvía a salvarse de las clases, hoy…

.*.

– Alexander… a dónde vas…– Cuestiono Eros al notar que el niño se levantaba de la mesa casi después de que Cyril y Calisto lo hicieron…

– Es una sorpresa…– Corrió por el largo pasillo hasta llegar a su habitación, con una sonrisa en los labios, al recordar las palabras de Eudor, tomó entre sus temblorosas manos una tablilla de madera barnizada en cera y salió de la habitación. Cuando lo hizo Eros le miraba expectante y cuando vio lo que Alexander traía en manos, una sonrisa y un brillo en sus ojos

– ¿Vas a tomar clases…?

– Sí… ya me voy…– el pequeño salió con singular alegría, era poca la distancia que había entre la casa de Athan y el lugar que el ocupaba como salón, cuando llegó al lugar demasiados hombres mayores esperaba a las afuera del aula, todos miraron a Alexander, sus ojos llamaban mucho la atención…, las miradas le hicieron ponerse nervioso y escuchar la voz de su maestro dando clase casi le hizo desear echarse a correr a su recamara, como el día anterior… lleno de aire sus pulmones…y después lo dejó escapar con bastante temor.. Cerró los ojos y presiono el trozo de madera entre su pecho y sus manos…lo que vendría estaba de más…

.*.

Dos niños se encontraban sentados en una gran roca a unos metros de la Palestra, hoy sólo tendrían clase de gimnasia pues, los “grandes” tendrían clase de aritmética y gramática con Athan…

– Gape… ¿Crees que Eros este molesto?

– ¿Molesto Eros? No, eso seria imposible…– Dijo el rubio con seguridad –

– Pero no dijo nada en todo el desayuno…

– Sin el maestro el desayuno siempre es silencioso…

– Hola niñitos de Athan…– Dijo Evander con tremenda alegría mientras pasaba junto a los pequeños para dirigirse a la Palestra y prepara las cosas para jóvenes de Neanivskoi…– Seguro están Felices ¿No?

Los dos niños no entendieron “por qué deberán de estar felices” el hombre siguió su paso sin esperar respuesta de los menores…

– Gape… Corban…– Gritó un pelirrojo tratando de llamar su atención… los dos niños voltearon en seguida…, Eros aun movía una mano indicando que se acercaran a él. Los otros dos niños, se pusieron de pie y caminaron rápido, sin correr, hacia donde Eros estaba…

– ¿Qué ocurre? – cuestionó Gape algo interesado

– Alexander acudió al su primera paideia – el rubio se asombro al escuchar eso…

.*.

– Puedo…pa…sar…– Dijo con voz entrecortada y algo baja…– Maestro…

– Alexander…– Athan parado frente a todos sus alumnos, no sabía como demostrar lo feliz que le hacia la presencia de Alexander…– Claro pasa y toma haciendo…

Los pasos de Alexander fueron lentos…se sentó en el taburete que Athan le ofreció, y como buen niño travieso, no pudo evitar volverá a ver a Cyril… este le dirigía una mirada de furia contenida…

–“después de todo no es tan malo…”– pensó Alexander, mientras dirigía una sonrisa burlesca al oji gris…

Dato curioso, fuera del aula, Eros, Gape y Corban espiaban la clase y al parecer se quedarían ahí hasta que el castaño saliera…

.*.

El resonar del Aboe comenzó a retumbar en toda la palestra…, los cuerpos desnudos y bien formados bañados en aceite comenzaban con los movimientos de calentamiento que Evander ordenaba, en un descuido del pedotriba dos de los jóvenes alumnos comenzaron a pelear de forma amistosa…

– ¡Diablos! – Dijo algo exaltado el mayor – Esto es una clase y respétenla, los de “pa’ide” son mas ordenados que ustedes…

– Sí lo sentimos…– Dijeron de forma falsa los dos jóvenes. La clase continuo mientras jóvenes practicaban la carera de salto, otros mejoraban su técnica en el lanzamiento de Jabalina…

– Colin…– Llamó un joven de ojos miel y cabello casi negro a su amigo que practicaba el lanzamiento de jabalina. – ¿Me vas a ayudar...?

–Te dije que no… no pienso meterme en problemas sólo por ti.

– Solo será esta vez… además… tú sólo serás un testigo… el resto lo haré yo sólo ¿Si?

–No…y es mejor que no insistas…

– Por favor… sólo tienes que empujarme…

– No…

– ¿Y que tal si ocupamos el truco del “dolor”? es menos arriesgado ¿No?

– Es tan infantil…– Amigos de nacimientos, Colin no pudo evitar sentir remordimiento al ver la cara de su amigo – Sólo será esta vez ¿Entendiste…?

– Sí…–

El plan se puso en marcha…, Arsen se colocó cerca de donde el pedotriba se encontraba observando los movimientos de sus alumnos y como fue previsto, cuando el maestro notó que el joven de cabello casi negro y orbes miel se acercaba, se quedo mirándole, Arsen era un buen deportista, algo indisciplinado pero bueno al fin…

Arsen se preparó para comenzar a correr, todos pararon de practicar, ver los movimientos del oji miel en la pista de carrera era algo que no todos los días se podía apreciar, muchos le miraban con admiración, otros tanto con envidia, fue cual fuese la razón, el lo sabía; que todos le miraban, y esto aumentaba más su ego, por unos segundos pensó en retractarse de su plan y lucirse, pero el deseo de ver al niño que había entrado el día anterior a la palestra era más fuerte…
Deseaba tanto ver al niño ese…

La carrera comenzó ya antes de llegar al primer obstáculo el oji miel se dejó caer en el suelo quejándose de un fuerte dolor en el tobillo…

.*.

– Nosotros nos vamos…la clase de gimnasia esta por comenzar – Gape le dijo a Eros…


– Sí, voy a estar en la habitación… leyendo…–

Los dos niños se alejaron…y dejaron al pelirrojo sentado a las afueras del salón mientras esperaba a que la clase de Alexander terminara, lo había notado, el maestro había atendía al grupo y al castaño por separado, y el rostro de Alexander no se veía desanimado…

.*.

Arsen había sido llevado al cuarto de baño, fingiendo un intenso dolor que logro convencer a Evander de que le permitiera permanecer en la palestra, en vez de acudir a las clases de Athan… ahora estaba terminando de acomodar su túnica… debía estar presentable para hechizar al niño de los ojos verde mar…

.*.

La clase de los pequeños ya había terminado, y ya casi todos habían regresado a casa, tenía media hora para prepararse para la clase mas difícil, tratar con jóvenes le resultaba más complicado que con niños, no sabía el por que, tal vez era por que le recordaban esos tiempo difíciles, y el dolor de su primer amor…

Athan notó que Alexander aun estaba afuera del aula aún, salió para felicitarle y no sólo se encontró con el castaño, Eros permanecía sentado en el sueño, escuchando todo lo que Alexander tenía que contarle…

– Eros… ¿Qué estas haciendo aquí?

–Ah… yo… ¿No puedo estar aquí?– Cuestionó extrañado, el maestro nunca le había dicho que estar ahí cuando no había clases estuviese prohibido

– No… bueno sí pero… ¿Por qué no estas con Evander?

– ¿Evander?

–Cierto… no te lo he dicho…– Tomó a toda prisa a Eros de la mano y lo llevó casi corriendo hacia la palestra, Alexander corría tratando de darles alcance y el pelirrojo sólo movía sus piernas sin comprender nada…– Hoy estas a prueba…

– ¿A prueba…?–

–Sí…, tu primera clase de pa’ide.

– ¿En verdad…?

– Claro, de ti depende si acudes a las demás o no…– y una vez que se encontraron frente a la palestra…– Evander ya lo sabe, solo entra y dile a Corban y a Gape que te ayuden si lo necesitas ¿Entendido?

– Sí

.*.

La clase comenzaba y al igual que la de Neanivskoi, la de Pa’ide también comenzaba con el retumbar de aboe. Gape y Corban llegaron retardados, con rapidez se dirigieron a la bodega por las botellas de aceite y después regresaron y comenzaron a desnudarse. Arsen sentado aun lado de su, miraba los cuerpos de los niños con aburrimiento.

El joven del cabello casi negro sonrió, si Colin se enteraba de que todo el drama que había hecho para poder ver al pelirrojo no había servido de nada pues, ese día el pelirrojo había acudido a la clase, vio como se acercaban dos niños hacia el maestro, que aun estaba a un lado suyo, sonrió, para ser sinceros eran demasiado lindos pero…

– Bien…– Dijo Evander

– Pueden comenzar con los calentamientos – los dos niños lindos se sentaron junto Arsen, sin mirarle, le habían ignorado por completo, uno de ellos comenzaba a destapar el bote de aceite cuando sintió una mano en su hombro derecho, de muy mala gana volteo. Arsen le miró impresionado ¿Qué se creía ese mocoso? para mirarle de esa forma tan altanera, ni los de su clase le miraban así…

– Oye, tú – Llamo voz poco amigable a un rubio de ojos miel, como los de él – ¿y el pelirrojo que acude a esta clase? ¿Cómo se llama?

– Y tú ¿qué haces aquí?– Contesto el rubio sin presta atención a la pregunta del mayor – estás algo grande para esta clase…

– ¿Un pelirrojo?– Interrumpió de forma inocente un castaño de ojos azules – No, a esta clase no acude ningún pelirrojo

– ¿¿Seguro??

–Si…

– Arsen miró por unos segundos al niño castaño…

– ¡¡¡GAPE, CORBAN!!!– Un grito que llamó la atención de todos, el pequeño que acababa de entrar a la palestra corría en dirección donde el oji azul y a los dos oji miel – Desde hoy voy a estar con ustedes…– Dijo cuando al fin llego frente a ellos – El maestro me dejó tomar clase…

Corban le miró de con dulzura, Gape con asombro y Evander sólo de forma lasciva, pues ese era el niño que esperaba encontrar, el era el niño que se convertiría en su primer amante.

.*.

Alexander se quedo solo en la casa, Cyril y Calisto estaban estudiando en la habitación, así que descarto por completo la idea de quedarse ahí, miró al cielo como buscando en el una solución a su aburrimiento… la encontró…, recordó la promesa de la madrugada anterior…

Prometo venir a verle mañana… después de mis clases…
.*.

– Calisto… Alexander cada vez me quita mas atención del maestro…– y mientras decía esto sus ojos grises se llenaban de lagrimas – Yo… quiero que el maestro me dedique tanto tiempo a mi como se lo dedica a él, por mas que me empeño, por mas que estudio, siempre… espera más, exigencias sin respuesta, siempre esta inconforme, no me lo dice pero lo siento…

– No cyril… no llores…– Tomó entre sus pequeñas manitas el rostro de su único amigo – Eros ya te lo dijo una vez y yo te lo vuelvo a decir… El maestro nos quiere a todos por igual. Las palabras que fueron selladas con un beso en la mejilla del pelinegro, un beso que le dejo sin aliento, y le hizo desear nunca separase de Calisto…

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Cáp 7: ¿Qué tan difícil vivir un poco?

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Miér Abr 07, 2010 10:50 pm

Cáp 7: ¿Qué tan difícil vivir un poco?

– ¿De éste modo?– Cuestionó Eros a Evander por novena vez en menos de diez minutos…el pequeño miró el gesto reprobatorio en el rostro del mayor,

– No – La paciencia le fue negada siempre a Evander – Eros, qué te parece si por hoy observas la clase, y para la próxima lo practicamos con mas calma…

– Sí…– El pelirrojo se dirigió hacia una esquina de la palestra para ver la clase, Gape y Corban practicaban el lanzamiento de disco, era espectacular la forma en que lanzaban, rió por lo bajo, él no había aprendido siquiera a tomarlo de la forma correcta… pero era tan divertido esto.

– Hola… ¿Tienes alguna dificultad…?– Cuestionó un hombre de cabello casi negro, Eros miró el cuerpo bien formado del mayor, era grande más grande que el de su maestro Athan y un poco mas bajo que evander, le hizo sentirse intimidado, su desnudo cuerpo de niño al lado del ya cubierto cuerpo de hombre. El pelirrojo solo negó con la cabeza a la pregunta del mayor…

– Entonces ¿Te lastimaste?– Preguntaba para romper el hielo, las razones ya las había escuchado, Eros sólo volvió a negar…– Yo, me lastime en mi clase, pertenezco a de Neanivskoi soy especialista en la carrera de salto, pero hoy di un mal paso…

Eros observo una mueca chistosa por parte del mayor el gesto le hizo sentirse más en confianza, el mayor parecía ser un joven muy simpático…

– Mira – indicó con el dedo índice su pie con la falsa fractura – Aquí me duele ¿Tú nunca te has fracturado?

– No…– Dijo en forma apenada el pelirrojo…– Esta es la primera clase que tomo clase.

– ¿Cuál es tu nombre?

– Eros…– Respondió más en confianza el menor…

– Como el dios…– Dijo casi en susurro Arsen – Mi nombre es Arsen…

.*.

Un ligero toque en la puerta, uno de los sirvientes le recibió, le hizo pasar hasta la recamara de Eudor, el hombre, al ver entrar al pequeño sonrió, estaba a punto de medir la ingenuidad de Alexander…

– ¡Hoy tuve mi primera clase!– El pequeño castaño se abalanzó a abrasar al hombre del cuerpo fibroso…

– Me agrado, mucho – Me alegra y también me alegra que hayas cumplido con tu promesa de venir a verme – Eudor tomó entre sus manos la túnica que reposaba en su cama – En este momento pensaba asearme…

– Yo… vendré otro día – Dijo un poco apenado el menor por haber llegado en un momento no indicado…

– No, no, si no te molesta esperar puedes hacerlo aquí, o mejor aún ¿Que te parece si me platicas lo que hoy has aprendido, en el cuarto de baño?

Alexander compartía ese momento tan privado con todos en la casa de Athan, para Alexander, tomar un baño frente a más gente era normal, para Eudor, tomarlo mientras Alexander se sentaba junto a el era un acto casi Erótico…

.*.

– No, eso no es cierto…– Suspiro hondo ya había llorado demasiado…– Cómo quisiera Alexander se marchara de aquí, y entonces, la atención de mi maestro Eudor será sólo para mi…

– ¿Por qué te importa tanto que él maestro te vea sólo a ti?– Cuestiono el rubio mientras apretaba entre su pecho aquel dije que su padre le había dado antes de despedirse…–

– Por que es lo más cercano que tengo de mi padre…, el maestro Athan conoció a mi padre…–

– También al mió…, el y mi padre son grandes amigos.

– ¿Entonces nuestros padres se conocieron?– Cuestionó el pelinegro, como si el mas bajo pudiese responderle…

– No lo sé – Vio como Cyril se ponía de pie rápidamente y le incitaba ha hacer lo mismo…

– Preguntémosle al maestro...

.*.

– Eros no ha dejado de hablar con él ¿De donde se conocen…?

– Eros siempre esta dentro de la casa, nunca sale, no le gusta entablar conversaciones con nosotros y de repente un tipo que no debería estar aquí, se le acerca y él comienza a platicar desinhibidamente…, te aseguro que es un extraño…

– Pero ese sujeto nos pregunto por Eros… bueno nos pregunto por un pelirrojo pero – El rostro de Gape reflejaba ira, demasiada ira…– Estás enojado…

– No…– Y sin decir mas, el rubio regresó ha sus ejercicios…

– Deberías ser un poco mas sincero, aunque sea contigo mismo – Las palabras de Corban, se adentraban en Gape, mientras simulaba que no entendía, mientras simulaba no haber escuchado nada…

.*.

Alexander sentado en un pequeño banco, Eudor sumergiendo, de la cintura para abajo, en agua tibia y calida…un cosquilleo en su zona baja al notar que Alexander le sonreía con singular candor

– ¿Por qué pelear con Cyril? Sé que tú no eres un niño malo, él tampoco lo es… ¿Acaso no te gustaría llevar una buena relación con el…?–

– No…

– ¿Por qué...?

– Por que él…

– ¿A dicho o hecho algo que te daño… alguna vez fue cruel contigo?

– Por su culpa Eros no puede – De repente su voz se dejo de oír, Alexander se regaño mentalmente, estuvo a punto de decir lo que había ocurrido hacia ya tres años, estuvo a punto de nombrar el único defecto de Eros, que su ojos no veía…

– ¿Eros que?

– No puede… estar conmigo todo el tiempo – Las mentira gritaba su presencia en ese rostro inocente, Alexander nunca supo aprender a Mentir… el hombre del cuerpo fibroso dejó pasar el asunto, ya habría momento de investigar eso que se escondía de “el perfecto niño Eros…

.*.

La clase concluyó, los niños se dirigieron hacia los baños para remover el aceite de sus cuerpos y vestirse. Coraban llamó a Eros, Gape se adelantó sin mencionar palabra alguna, Arsen salió de la palestra sin despedirse, el día aún no concluida, pensaba pasar todo el día con aquel pelirrojo, tenia un plan, enamorarlo, sacarlo de aquel lugar y convertirlo en su amante, con sus casi dieciocho años Arsen ya era un hombre ambicioso…

– Eros – Cuestiono titubeante Corban – ¿Quién es él?

– Arsen – Respondió tranquilamente el pelirrojo

– ¿De dónde le conoces?– Cuestiono visiblemente enojado Gape…

– No, sólo hoy le he visto, me enseñó a sostener el disco, creo que desespero un poco al maestro Evander…

– Párese ser una persona extraña…– Comento Corban…

– A mi no me lo pareció, mas bien me pareció pretencioso y poco educado – Eros negó con la cabeza…

– Nada de eso…, es un hombre amable…
.*.

Athan iba saliendo con algunas cosas en manos cuando dos pequeñas figuras le empujaron un poco, casi cae al suelo por la perdida de equilibrio…

– Maestro – Cuestiono Calisto – ¿Mi padre y el padre de Cyril se conocieron…?

Un gesto amargo en el rostro de Athan, los dos sujetos mencionados le traían malos recuerdos, le recordaban una historia que había tratado de olvidar, por que dolía, por que le quemaba en el alma el final de uno de sus amigos, recordó cosas y sentimientos que creyó olvidados…frente a los dos niños trató de controlar su voz…

– ¿Por qué de la pregunta? –

– Simple curiosidad…– Volvió a decir el Rubio…

– Pues sí, se conocieron…– Su gesto de dolor se intensifico…– En este lugar, Mi maestro fue quien fundo este sitio, aquí, El padre de Cyril, el tuyo, Eudor y yo éramos alumnos, de un maestro distinto, un maestro que nos había escogido…

– ¿Mi padre estuvo aquí?– Cuestionó Cyril, sus ojitos brillosos y sus manitas temblaban, encerró en sus puños la tela de su túnica.

– Cyril… Calisto…, sus padres pasaron una linda infancia en este lugar…,

.*.

No esta permitido compartir tu cuerpo…
Sólo mío, sólo para mí…


– Eros…– Se escuchó de pronto una voz atrayente, el pelirrojo, el castaño y el rubio voltearon al mismo tiempo, detrás de ellos, recargado en una pared se encontraba el joven de cabello casi negro y ojos Miel…– Ven por favor…

Desde ahora, las cosas cambian...

– Arsen – Grito el pelirrojo, tomó la mano de Corban y Gape, intentó que sus amigos fueran hacia donde el mayor, pero las palabras de el mayor le hicieron parar de golpe, hicieron que su sangre se helara…

Desde este día, queda prohibido no enamorarse de mí…

– Sólo ven tú…

.*.

Regálame un poco de tu encanto
Para saciarme en las noches de locura…


– ¡¡¡NO!!!– Grito Alexander al sentir las manos frías de Eudor mojar sus prendas…el mayor solo reía y se relamía los labios debido a la imagen que el acto le estaba proporcionando…

Para no tener que recurrir a ti tan seguido
Para resistir hasta que tengas la edad adecuada.

.*.


Me ciega, tan desesperante es aquella luz que guía mi camino…

No importaba la dignidad, la vergüenza o el miedo…, cuando el sol se ocultaba muchos niños lloraban alrededor, muchos niños que falsamente les sonreían a los hombres de miradas lascivas. Los dos niños, de casi doce años, recostados en una de las recamaras principales estaban lejos de esos actos, ellos no estaban hechos para la multitud, no en ese sentido…
Que comienza a ser insoportable, el seguir el rumbo normal...

– No tendiendo por que todos lloran…– Dijo el pelinegro de cabello ya un poco largo mientras dejaba caer al suelo la túnica ligera que le cubría…– No es tan malo lo que les hacen hacer… a mí me gusta cuando es contigo…

He camina tan rápido, he dehesado estar cerca de ti…

– Tienen miedo…– Fue la simple y tranquila respuesta de Orion…– Anieli…

En este momento en el que ya no importa nada, solo quiero estar a tu lado.
Sólo esperando a que la noche llegue… para tocarte… para que me toques

– ¿Qué ocurre…?

– Nunca ¿te has arrepentido de haber dejado la casa del maestro Athan?– El más bajo parecía meditarlo, pero con una simple sonrisa respondió.

Lo notamos…, nos transformamos en dos cuerpos que solo aprendieron a amarse
Hemos aprendido a controlar el llanto, somos inmunes al dolor…

– No…

– ¿Y de estár aquí, te desagrada estar en este lugar?

Solo unos meses y las sonrisas desaparecen se esfuman de una vida…
Tan hermosamente depresiva…tan exquisitamente vulgar…


– No, aunque toquen tu cuerpo, no me desagrada estar aquí…

– También tocan el tuyo, yo nunca te lo restriego…
Pero nada de eso importa…, estamos juntos, como hemos querido estarlo

– Por que tú y yo somos diferentes…

– ¿El complemento de el otro…?

– Algo así…– El pelinegro retiró lentamente las sabanas de seda, el cuerpo de Orion quedo descubierto, Anieli se recostó sobre el pecho del castaño, este le abrazo, depositó un beso tierno en su cabello, esta noche Anieli se sentía triste, necesitaba más que un beso, con movimientos estéticos se posiciono encima del cuerpo del castaño, este soltó un gemido al notar como su zona chocaba con la de Anieli.

– No… hoy no…

– ¿Por qué no?– Cuestiono sin entender el oji negro…

– Achilles, puede darse cuenta…

– Pero – Un sonido que les hizo mantener el aliento, los pasos cadáver mas cerca, Anieli se puso de pie, tomó su túnica en el suelo y corrió hacia la cama correspondiente, segundos después la cortina, que separaba esa habitación de las demás camas, fue echa a un lado, un hombre de apariencia afeminada apareció.

Era Achilles…los dos niños fingían estar durmiendo, el hombre se recostó a un costado de la cama de uno de ellos, unto un poco de saliva en su dedo índice y la unto en esa piel especial, para después comenzar a tocar su hombro con demasiada devoción.

A lo lejos, los ojos hermosos del otro niño, que veían al mayor con odio, por que tocaba la piel que era solo para él.

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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Mhin el Jue Abr 08, 2010 8:20 pm

wooooooooooooooo >.<
Ya quiero leer mas... Aunque fue bastante me he quedadp con las ganas XD
Pobres niños...
Saludos, saludos y continúa porfis
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Mhin

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Cáp 8: Las dudas, el motivo y las enseñanzas.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Abr 18, 2010 10:55 pm

Cáp 8: Las dudas, el motivo y las enseñanzas.

- Déjame confesarte un secreto…- El hombre del cuerpo fibroso hizo un ademán para que el niño de los ojos verde azulado se acercara a él. Ningún motivo para temer, Alexander se acercó a él rápidamente - Yo acudía con mi maestro al mismo lugar que Athan. Nuestros maestros nos criaron “casi” de la misma forma que Athan lo hace con ustedes…

- ¿En verdad?- Dijo visiblemente sorprendido el castaño, sus mejillas se inflaron repentinamente mientras fruncía su ceño.

- Dudaste de mi, un niño nunca deben dudar de un mayor, eso amerita un castigo- Y seguido de esas palabras una risita confiable, Alexander sintió después un ligero empujo, Eudor ya de pie, comenzó a mojarle con agua de una de las bandejas, se encontraba desnudo y Alexander ni lo notaba.

– ¡¡¡NO!!!– Grito Alexander al sentir las manos frías de Eudor mojar sus prendas…el mayor solo reía y se relamía los labios debido a la imagen que el acto le estaba proporcionando…

- Es tu castigo Alexander…

- Jajaja, no… ¡NO…!- La bandeja de agua se quedó atrás, más contacto en puntos débiles, cosquillas para el pequeño Alexander, su risa invadiendo la habitación, todo una locura, contacto de niños y él ya estaba comenzando a excitarse…

.*.

Para Arsen una mirada de visible decepción, con un movimiento ligero indicó a Corban y a Gape, hora de irse, los dos le siguieron el paso…, Arsen, atónito ante la reacción del pelirrojo… ¿Qué demonios se creía ese mocoso para haberle rechazado…?

- ¿Por que no fuiste con él…?- Cuestiono Gape

- No es educado…- Eros les sonrió y siguió caminando con tranquilidad- Tenias razón…

- Eros - Llamó de nuevo Arsen y mientras le seguía el paso, pensaba en que hacer para evitar que el pelirrojo se alejara.

Un quejido exagerado, se tiró al suelo de forma sobreactuada y mantuvo su mirada baja mientras sobaba su tobillo, Eros se viró, ahí el chico de cabello casi negro, recordó que éste le había hablado de una lesión en clase, sin notarlo soltó la mano de Corban y Gape y corriendo fue hacia Arsen.

- Idiota- Dijo bajito Gape mientras se alejaba, Corban dudó… ¿Quedarse con Eros o seguir a Gape? su corazón rogaba por la segunda opción, la mirada de temor que Eros le dirigió le hizo regirse por la primera…

- Debe de dolerle mucho el tobillo…Por favor Corban… cuídalo, yo voy a buscar al maestro Athan - La sonrisa mental desaparecido y Arsen le dirigió una mirada con furia contenida el oji-azul hizo lo que el pelirrojo le decía aunque de antemano sabia que Eros había sido engañado...

.*.

- Anieli ¿quieres…?- El castaño ofreció un higo dulce… recién cortado…

- No, no tengo hambre…- el pelinegro se puso de pie inmediatamente

- Pero no has comido nada en todo el día… ayer tampoco comiste ¿Cierto?

- Sí lo hice… cuando aún estabas con Achilles.

- Mentiroso…-

- ¿Por qué dudas de mi? - Esos ojos comos dos posos miraron con intensidad al castaño, herido, bastante furioso también…-Antes no lo habrías hecho…

- ¿De que estas hablando…?- Algo confuso, la extraña actitud de su ese niño y sus constantes peleas le hicieron saber que algo no andaba bien…-

-De nada, de nada… y por favor déjame un poco de tiempo a solas… es tormentoso tenerte siempre a mi lado…

- Anieli…- frunció el ceño y salió de la habitación bastante rápido, si Anieli quería estár sin él, si quería estar solo, él se iba a alejar hasta que el oji-negro cambiara esa actitud tan extraña, una noche se mostraba bastante cariñoso y a la mañana siguiente no soportaba su presencia…

Dentro de aquella habitación Anieli comenzó a llorar, ni el mismo entendía el por que trataba así a Orion, ya no era el simple enojo que en ocasiones mostraba, tan solo unos meses viviendo juntos y las ilusiones con las que habían escapado comenzaban a desmoronarse cada vez que ese maldito de Achilles se acercaba… solo los dioses sabían cuanto Anieli odiaba a ese remedio de Hombre…

.*.
- ¿Por qué de la pregunta…?

- Simple curiosidad…- Volvió a decir el Rubio…

– Pues sí, se conocieron - Su gesto de dolor se intensifico - En este lugar mi maestro fue quien fundo este sitio, el padre de Cyril, el tuyo, Eudor y yo éramos alumnos cada uno con su propio maestro, maestros que nos habían escogido.

– ¿Mi padre estuvo aquí…?- Ojitos brillosos y un rostro ilusionado

– Cyril… Calisto, sus padres pasaron una linda infancia en este lugar…

– Maestro mi padre era un excelente alumno… estoy seguro de eso…

– Demetrius siempre fue un buen alumno, inteligente… – La respuesta de Athan fue seca, viró su rostro… hablar del padre de Cyril debería de animarle, entonces pensó en que un elogio ante semejante tema tan complicado lo arreglaría todo – tan alegre y amistoso como tú…

Cyril presionó con fuerza la mano de Calisto

-ah….- un pequeño quejido por parte de calisto que llamó la atención del maestro…, Cyril se sintió humillado… hecho a correr…, detrás de Cyril, Calisto, detrás de Calisto, Athan detrás de los dos niños…

El pelinegro corrió hasta la recamara que compartían, se dejó caer en su cama y comenzó a llorar con más fuerza, por primera vez en toda su estancia ahí se comporto como un niño mimado, pataleó en la cama y se quejó y pataleó más, Calisto llegó un poquito después y Athan, escondido a las afueras del lugar, escuchando el llanto del niño…

- ¿Por qué lloras… de nuevo?- Cuestionó Calisto…

- Yo no soy alegre, no soy amistoso, no soy como mi padre…

- ¿Qué dices?

- Hay Calisto no me entiendo ni yo mismo, no es bonito, me duele aquí…- separó su rostro del su sabanas y levantó la vista y presionó su pecho con sus dos manos- Desde que llegue me he sentido así, no recuerdo mucho pero… hay ocasiones en que sueño con mi papá… el día que llegue aquí, la ultima vez que le vi estaba sonriendo, mi papá era enorme y quería ser como él pero… no soy alegre, no es lo mismo…

- Cyril… – Calisto no entendía, intentó hacerlo pero las lágrimas en Cyril no fueron comprendidas, no en ese entonces…

- No me gusta estár aquí – Athan que seguía escuchando abrió sus ojos desmedidamente, ¿Era Cyril otro niño que le quería abandonar? - Se que soy malo, seré un hombre malo después porque lo que quiero no está bien, traté de ser mejor que Alexander, aprendí todo lo que el maestro decía, pero no funciona… el maestro siempre le prefiere…, trate de que el maestro me tratara como… como mi padre, pero…

- El maestro Athan lo hace con todos… nos quiere a todos por igual

- No es verdad, no se alegra por nada que yo haga… a Alexander le quiere más, la indulgencia me lo dice todo, hay algo especial con él… todos quieren mas a Alexander… por que yo soy malo… por que hice cosas malas… por eso el maestro quiere mas a…

Una bofetada por parte del mas pequeño… Cyril se llevó las manos a su mejilla, sus ojos se opacaron aún más, se sentó con tranquilidad, sus piernas descubiertas colgando de la cama…

- ¿Por qué…?- La cuestión de Cyril más que un reclamo, fue una suplica

Athan se sorprendió, jamás creyó que Cyril tuviese esa opinión de él ni de Alexander ¿Cómo podía un niño pensar en todo eso…? Había que solucionar todo, pero no era el momento y se dirigió a su habitación, Cyril y Calisto eran el complemento perfecto… siempre juntos.

.*.

Poco tiempo tenia que el pelirrojo se había ido, Corban se encontraba sentado en suelo, casi junto a Arsen, intentaba no mirarle…, cosa casi imposible por que el chico de la clase de “Neanivskoi” le miraba de una manera demasiado extraña.

- Niño ¿Cómo te llamas?

- Corban- Dijo de forma seca y sin mirarle…

- Sabes no soy ninguna medusa, puedes mirarme mientras te habló – Corban no respondió- Eres amigo de Eros… ¿Cierto?

– Sí – Y no dijo más y siguió sin mirarle, Arsen bufó bajito.

– Mira si no te agrada estar aquí puedes irte, puedo esperar a Eros yo solo…- Entonces Corban se viró para mirarle…

– Yo… no estoy aquí por ti sino por que Eros me lo ha pedido- Sentenció el castaño…– Se que lo tuyo no es nada grave.

– Lo dices tú por que a quien le duele es a mi…

– No te duele…– Dejó de mirarle de nuevo – No mientas, no hay dolor en tu mirada perversa.
.*.

El tiempo pasó tan rápido, Eudor con el baño con su cuerpo desnudo, Alexander esperando en la recamara, estaba aburrido, el mayor tardaba demasiado, la curiosidad suplantó al aburrimiento cuando notó todas aquellas cosas extrañas en la habitación de Eudor, tenia demasiadas cajitas llamativas en uno de los muebles de madera… por supuesto que no las tocaría, pero eso no evitaría observas los dibujos hermosos en los objetos, grabados artesanales y en conjunto los grabados en las cajitas de mármol formaban una historia: Un hombre joven solo, el joven solo caminando por el bosque, el hombre solo junto a un lago, el joven solo mirando al cielo, el joven solo y una gran águila que se acercaba, el joven junto a aquella ave exageradamente grande, el ave atrapando con sus garras al joven, los dos en el cielo, el ave perdiendo forma de ave. Adquiriendo por ultimo una posición extraña, pensó el pequeño castaño.

- Alexander…- Llamo el hombre que acababa de entrar…- ¿Qué haces?

- No las tocaba…- Declaró el pequeño, tranquilo y sin temor, aún observaba esa situación tan complicada

– ¿A que te…?- Eudor se acercó observó el gesto de confusión en el rostro de Alexander…después dirigió su vista hacia donde el niño miraba, una sonrisa en su rostro…- Te gusta lo que vez…

– No entiendo…

– ¿Qué no entiendes…?

– ¿Por que…?- Ni siquiera sabia como decirlo – ¿Qué significa todo…?

– ¿Conoces esta historia?– Cuestiono encantado Eudor…el pequeño solo negó con la cabeza - Es la representación de Zeus y Ganímedes, ya habrá tiempo para que aprendas eso…

- ¿Y aquí?- La ultima de las cajitas, la posición mas incomoda para opinión de Alexander…

-Todo a su tiempo…- Su mano en el hombro de Alexander…

– Ah… lo siento, nadie sabe que vine a verle…– Miró por la ventana…, el sol le indicó que llevaba algo de tiempo en el lugar, tenía que regresar con su maestro antes de que Gape y los demás lo hicieran…– Lo juro… otro día vendré…

– Alexander… mañana tengo que ir al centro…– El niño le mir– fijamente

– Entonces mañana no vendré…

– No me refería a eso…- Eudor caminó, con su ya conocido paso exagerado - ¿Quisieras venir conmigo? le pediré permiso a Athan para llevarte…

– ¿No estorbaría?…

– Claro que no, Anda, di que sí – Alexander recordó la ultima vez que fueron, en su cumpleaños había sido una salida incomoda, seguro ahora, que conocía a Eudor, ahora que le tenia mas confianza… sería diferente…

– Sí…

- Bien…, mañana iré a casa de Athan por ti…

- Sí…- El castaño sonrió a Eudor y después se dirigió a la puerta de la habitación, recordó algo y se detuvo - Gracias… por ser bueno conmigo, por dejarme estar aquí… Señor Eudor…

- Es un placer… - Y así, con su sonrisa Alexander se fue. Eudor se echó sobre su cama, pesar en Alexander, en su piel, en sus gestos era mentira si decía que ese niño le atraía solo físicamente, jamás insultaría a Alexander de esa forma… ese niño era tan deseable…

.*.

Eros corrió en dirección a la entrada de la casa de Athan... ya había buscado en los alrededores, sólo faltaba dentro de la casa, se adentró a prisa, hacia la recamara del maestro, antes de subir las escaleras logró divisarlo parado frente a la habitación de todos… su prisa era tanta que ni siquiera noto la cara aturdida de Athan…

- Maestro…- Logró decir Eros algo agitado…

- ¿Que ocurre…?

- Arsen… se calló y le duele el tobillo…

- ¿Arsen?

-Sí… sí… – Aló de la mano de su maestro, Athan le notó tan asustado – esta afuera de la palestra, tiene que venir…

.*.

Gape vio alejarse a paso rápido a Eros y a su maestro, suspiró hondo y con enojo, no podía ser que Eros fuera tan idiota como para dejarse engañar por aquel hombre odioso, a leguas se había notado que todo había sido un espectáculo, un espectáculo para llamar su atención…

– Gape…- Un grito que le salir de sus pensamientos, se viró, a lo lejos Alexander con agitando sus manitas… mientras cerraba la puerta de la entrada principal…

– ¡ALEXANDER! ¿QUE ESTAS HACIENDO AFUERA?

– Ah… yo…– Por algún motivo lo oculto de nuevo…– Estaba aburrido y salí… pero no me aleje… estaba sentado afuera…

– Es peligroso
– No volverá a pasar – Mencionó sonriendo y se abrazó al mayor.

– Es una suerte que no te haya visto el maestro

– ¿En dónde están Eros y Corban? – Cuestionó Alexander. Lo recordó entonces Gape, desagradable penamiento.

– Aún están en al palestra.

– ¿Fue una buena clase…?

– Normal, será mejor si entramos…

– Sí…

Alexander le tomó de la mano y atravesaron el pequeño tramó para entrar a su hogar, estaba solo, caminaron por el largo pasillo y estuvieron a punto de entrar pero las palabras de dos niños que hablaban dejaron paralizado al mas pequeño de los que apenas se adentraban…

.*.

No continuaron hablando por que Eros y Athan se habían hecho presentes, el mayor disminuyó el paso para que el agitado Eros le diera alcance, notó el ceño fruncido de Coraban y a Arsen demasiado más tranquilo de lo que imagina, imaginó algo más grande, por el nerviosismo de Eros.

Llego hasta donde los sus dos alumnos, tocó el tobillo de Arsen, y como lo creyó, no tenía ni una señal alarmante, todo una farsa, pidió a sus dos niño, le dejaran a solas con el alumno mayor, los niños se marcharon del lugar Athan “fingió curarle” y después se puso de pie… mirando desde arriba a su alumno aun sentado en el suelo…

– ¿Ahora te duele?–

– No maestro…–

– No sé que trames… pero ten cuidado – Comenzó a alejarse…– Puedes ponerte de pie… marche, es tarde y tu pedagogos sigue esperándote…

Sabia que el maestro había notado lo falso de su fractura y no le importo, Eros le había creído, sonrió con malicia, con seguridad podía afirmar que el siguiente encuentro lo propiciaría el pelirrojo, suspiró hondo. Si bien no se había pasado todo el día con el pelirrojo, había podido dispersar el supuesto “enojo” de Eros...

.*.

– No deberías de llorar, Alexander no es mejor que tú, llora por todo y es tan tonto, no quiero que lo digas otra vez…

– Pero…– Cyril notó que la puerta se habría, Gape y Alexander entraban, y Calisto sin notarlo, siguió hablando.

– Alexander es infantil, mimado y tonto, no sabe ni la mitad de lo que tu sabes, estás aquí por que tú padre… murió, él no, su padre igual de desgraciado que él, le abandonó a su suerte – Cyril colocó su mano sobre la boca de calisto y fue rápido, el pequeño sintió un pequeño empujó en su espalda.

.*.

Alexander escucho “eso” sobre él y su padre, con los puños cerrados y las lágrimas en sus ojos camino hasta donde Calisto, observó a Cyril cubriendo las palabras más que evidentes, empujó al rubio y trató de pegarle, como en otras ocasiones Cyril se interpuso… Alexander tenía el coraje, Cyril anonadado…, fue fácil saber quien llevaba la ventaja de todo… el niño dolido golpeo con saña en la mejilla del oji-gris… sin importarle las consecuencias, ni las represarías, los regaños claro que vendrían pero el dolor en su corazón le hacia actuar de esa forma…
Por que son tan crueles…

Cyril sintió los golpes de Alexander mientras lo recordaba todo, que Alexander se le antojaba tan superior a él, fue un fuerte sonido, los dos cayeron al suelo Gape hasta entonces pudo reaccionar, corrió a separar a los dos niños, empujó a Cyril y este soltó un pequeño quejido al golpearse de nuevo, a Alexander le tomó por la cintura y a prisa salió de la habitación, el primer lugar para encerrarlo fue la habitación más cercana… la habitación de Athan, tal vez le regañaría después pero no le importo…

– Alexander… tranquilo…– Abrazo al pequeño que lloraba, con ojitos tan lindos rojitos y húmedos, tallaba Alexander con el borde de sus manos, las mejillas y sus ojos.

– Lo odio… gape, Odio tanto a Cyril, le deseo lo pero de este mundo – Se aferró a la túnica del rubio y comenzó a llorar con más fuerza… –

– No, Alexander no deberá ser así, no dejes que te domine ese enojo, sus palabras no tienen fundamentos.

– Pero dicen la verdad…
.*.

– A Alexander… le deseo lo pero del mundo – Murmuró bajito el oji-gris, su manita sobaba su mejilla más lastimada. Un puño cerrado y de rodillas en el suelo lo dijo de todo corazón.

– Lo siento Cyril… fue mi culpa – Muy culpable que se sentía, trató de hacer sentir mejor a su querido amigo, ofendió a Alexander para un bienestar ambiguo y ahora el resultado era algo peor – Perdóname…

Cyril no dijo más, no quería ni recordar lo ocurrido, su mirada perdida, sus ojitos llorosos Calisto le ayudó a ponerse de pie, le sentó en su cama y se aferró a Cyril otra vez, comenzó a llorar,
.*.

– Eros ¿Te lo digo? – Cuestionó curioso el castaño.

– ¿Eh?

– Te voy a decir algo, pero por favor, no te enojes conmigo…

– ¿Te ocurre algo malo…?

– ah… no es de mí, es de ese sujeto..

– ¿Arsen?

–Sí, lo que ocurre es que, no es que no me agrade es sólo que algo en el me da desconfianza…– Eros detuvo su paso, Corban hizo lo mismo y se miraron fijamente –Quiero que tengas cuidado si sigues relacionándote con él, sólo eso, no me gustaría que algo malo te pasara…–

– Estas preocupado por mi…– Aseguro Eros…y sin saber por qué Eros se sonrojó, sus manso temblaron y una sonrisa apareció en su rostro… Corban le miró extrañado…

– Bueno… si…

– Gracias – Dijo Eros al mismo tiempo que detenía su paso y se abrazaba al castaño, éste correspondió el abrazo…– Te quiero mucho…

– Eh… también…– Si era amor de amistad no le importaba, en verdad que no, mientras Corban se preocupara por él, aunque fuera un poco, no le importaba ser sólo su amigo…

El resto del trayecto fue tranquilo, ninguno de los dos habló, no hacía falta, de nuevo estaban bien, de nuevo amigos y Eros pensó: que eso sólo se lo debía a una persona, que directamente había provocado todo, Arsen, el sujeto al que le agradecería eternamente el haberle brindado la oportunidad para que Coraban y el volvieran a esa relación no tan asfixiante…

Los dos niños se adentraron, caminaron por el largo pasillo que ahora parecía ya no tan largo… escucharon el sollozo de Alexander en la primera habitación… la de su maestro… se asustaron y sin pedir permiso se adentraron…

– ¿Qué ocurrió?– el primero en hablar fue Eros…– ¿Volvieron a pelear…? ¿Por qué?

Gape le miró indiferente…después dirigió la mirada a Corban y contesto…

– Esos dos… dijeron cosas del padre de Alexander…

– ¿Qué te dijeron Alexander…?– Volvió a cuestionar Eros mientras se acercaba al pequeño. Alexander evitó ver a los ojos al pelirrojo, se aferró más a la ropa de Gape…

– Que lo abandonaron…– Una mirada fría, con desconfianza que le culpaba…– esos niños que tanto proteges le dijeron que ellos si tuvieron padres… y que a él le abandonaron…

– ¿Cyril y Calisto?

– ¿Quién más…?– Eros dio un paso hacia atrás…la actitud defensiva del rubio le había cortado el impulso de abrazar a Alexander…

– Alexander, es doloroso pero esa verdad, es la verdad de todos de Gape, de Corban y Orion… de Anieli y la mía, no tengo ni idea de quien fue mi padre, mi madre fue un intento fallido de Hetaera los hijos en esas condiciones estorban – Sonrió su pasado no dolía… por que pasado era – Por eso estoy aquí, cada uno de nosotros tiene sus razones, todos fuimos aceptados, no hay por que llorar, ni sentir vergüenza. Que estando aquí todos somos iguales, nadie esta solo Alexander…

El pequeño seguía sin mirarle sintió, y entendió que con Gape ahí, su presencia sobraba mejor dejar que él se encargara de esta situación… además, tenía que saber la versión de Cyril y Calisto…por que lo sabía… ellos no eran malos…

Le vieron salir de la habitación aún con esa sonrisa en su rostro pero después de la retirada de Eros… todo fue silencio ahí. Solo unos pasos más y ya se encontraba dentro de la recamara de todos, en esta habitación la imagen era mas deprimente. Calisto hecho un mar de lágrimas sentado en el suelo con su cabeza recargada en las piernas del Cyril quien permanecía mirando hacia la ventana… sin ninguna expresión en el rostro…

– Calisto…, Cyril…

– Eros…– El oji-verde al notar la presencia del mayor se puso de pie y se abrazó al pelirrojo…– Yo tuve la culpa, yo fui… no quería pero…

– Quiero saber de tus labios que ocurrió…

– Es que yo…–

– Le dije a Alexander que – Interrumpió Cyril, quien dejó de ver hacia la ventana, ahora su penetrante y glacial mirada era dirigida a Eros – era infantil… mimado, y tonto…, que yo no lo era, que mi padre sí me quiso, que por ser como era su padre le había abandonado, que no tenía nada que envidiarle por que era indeseable…

– Cyril…

– Sólo eso le dije y se soltó a llorar… – Eros le miró con pena, Cyril con esa actitud tan desconocida…– como el niño mimado que es…

Eros jaló ligeramente a Calisto para poder sentarse al lado de Cyril y después indicó al rubio que se sentara en sus piernas, le abrazo fuerte, mientras miraba fijamente a Cyril…

– Hay un niño que quiero, dos niños en realidad, sumamente bondadosos, les adoro por que de defienden mutuamente, jamás vi una amistad tan sólida y admirable… uno de esos niños, el más alegre y con el vocabulario más amplio siempre intenta dar ánimos al otro niño, no es un pago, es un sentimiento puro, en segundo niño, inteligente y protector, le cuida y le defiende de todos, ha llegado a mentir sobre los errores de ambos, lo sé, pero no diré nada, guardaré el secreto a cambio de algo… – Cyril le miró con ojos vidriosos, el otro niño le abrazó, Cyril se acerco un poco mas a Eros y el pelirrojo les junto les abrazó a ambos – de que siempre permanecieran juntos, de que se quisiera, defendieran y sobre todo que fueran fuertes, no más niños inmutables, sólo niños fuertes…

.*.

No quedaron marcas, físicas, de aquella pelea, no hubo nada que explicar al maestro a su llegada, noto que sus niños demasiados serios y comieron como si nada hubiese ocurrido, Alexander Corban y Gape en su cama, Eros Cyril y Calisto en la cama de los dos últimos, Eros sabía que Alexander estaba aun herido pero era Gape quien le ignoraba por algo que no sabia y Corban, Coraban sólo le había dejado de mirar… pensó que todo había vuelto a la normalidad pero… no era cierto.

A la mañana siguiente Eros y Gape los primeros en despertarse, el rubio seguía ignorándole, Eros simplemente fingía no notarlo, suficiente tenia con la actitud de Corban.
Alexander fue despertado por Eros, el pelirrojo rogaba por que Alexander no estuviese enfadado, suerte tuvo, en el menor ya no había residuos de sentimientos de la tarde anterior… lo mejor seria que Alexander se aseara primero que Cyril y Calisto, le ayudó a hacerlo, como todas las mañanas.

– Eros ¿Qué es un intento fallido de Hetaera?– El castaño cuestionó mientras el pelirrojo se trenzaba su cabello…

– Un fracaso de mujerzuela

– Un fracaso de mujer… ¿Eso era tu madre…?

– Algo así…– Desinterés en los labios de Eros…

– Eros… cuéntame la historia de Zeus y Ganímedes

– ¿Zeus y Ganímedes…? nunca la es escuchado…– Miró curiosamente al castaño – ¿En donde has escuchado de ella…?

– Sólo la escuché… ¿Crees que el maestro la conozca?

– No lo sé, habrá que preguntarle ¿No lo crees?

– Eros…– El pelirrojo sonrió al escuchar de nuevo su nombre con la tonada especial que hacia el castaño para pronunciarlo – ¿Podrías preguntarle al maestro… sobre la historia…?

– Lo pensaré… si te esfuerzas en su clase te aseguro que lo haré…

.*.

Que triste cuando todo resulto un error, el sentirse solo, vació y frágil, no era lo mismo, ya lo había notado, trató de alejar a Orion para que volviera, le gustaba cuando el castaño se imponía, cuando sacaba ese espíritu de valentía, cuando le consolaba, no cuando se comportaba temeroso por que Achilles les mirara juntos, Él quería de vuelta al Orion seguro y sobre protector, no al cobarde complaciente en el que se había vuelto “para no tener problemas…”

– Anieli, estira más ese cuerpo… simula tocar el olimpo

– Estoy cansado…– Se quejó de pronto el niño de la mirada oscura…

– ¿Qué dices? si sólo has estado acostado entre sabanas, no te creo si me dices que eso es agotador.

– Lo es – Respondió de manera desafiante el peli-negro.

– Ni una sola palabra, la nueva ronda esta por comenzar, necesito que pongas mas empeño en tu trabajo…

– Lo hago pero es demasiado…– El hombre de rostro suave se acercó más y más a Anieli

– Otra queja más y te aseguro que tendrás descanso debido a las marcas tan rojas que te quedaran en esa piel – Anieli asintió de mala gana, mientras recibía pequeños golpes en sus mejillas para hacer un falso rubor…

.*.

Para Alexander la clase de Athan transcurrió de lo mas sencillo, apenas aprendiendo él letras, los otros niños ya leían en voz alta y de manera clara. Eudor había lo había dicho el día anterior, sin retraso acudió a la casa de Athan, para poder llevar al castaño al centro de Athena y por supuesto que el joven maestro no se negó, los dos partieron en una carroza…

Por otra parte, Eros lo pasaba realmente mal en su clase de Gimnasia, Evander se desesperaba con su poca habilidad con los deportes y no había a nadie a quien recurrir Corban practicando su tiro de jabalina y Gape simplemente fingiendo que practicaba, en cuanto el pelirrojo le lanzaba una mirada de ayuda, el rubio simplemente se viraba y fingía no haberlo visto…

La clase concluyo, todos se asearon para quitar residuos de arena, aceite y sudor…las prendas listas y a regresar a sus hogares… Gape se apresuró a salir de la palestra y presionó a Corban a hacer lo mismo…

– ¿Por qué te comportas de esa manera con Eros…?

– Porque comienza a aturdirme su actitud…

– Eres injusto – Murmuró

– No lo soy, es sólo que, es demasiado tonto y para prueba lo de ayer, nos cambio por aquel tipo…

– Porque se lastimó

– No digas eso, tú también lo notaste, sólo fingió…

– Pero Eros lo creyó…

– Esa actitud es la que me cansa, no puede ser que exista alguien tan crédulo, es imposible, lo más seguro es que allá sido un pretexto para quedarse con su amigo…

– Después de que te fuiste fue a llamar al maestro, Yo no lo creo así…

– ¿No? entonces estás de su parte

– ¿Desde cuando estamos divididos? – Cuestionó confundido el castaño.

– Estas de su parte…– Afirmó el rubio

– Yo no tengo ningún problema con él… incluso ayer él y yo…

– ¿Que?– Preguntó bastante inquieto.

– Bueno ayer – Bajó su mirada y su sonrojo levemente aumentó – ayer confirmamos nuestra amistad…

– ¿Cómo?

– ¿Eh? – Levantó la vista, no entendiendo la cuestión de Gape

– Olvídalo, contigo no se puede y ya lo sé, estás de su parte…– Gape comenzó a caminar mas a prisa, Corban detrás de él-.

.*.

¿Y que si reprendían por permanecer más tiempo del debido en ese lugar? estaba dispuesto a arriesgarse por que ese pequeño gusto que comenzaba a transformarse en obsesión, la noche anterior no había dejado de pensar en ese cuerpo pequeño, en los pocos gestos que pudo observar debido al corto tiempo que estuvo a su lado, en su cabello pelirrojo, largo, brilloso, en los labios rosados, delgados y bien definidos, en su piel incitante…pero sobre todo en esa mirada, en esos ojos verde mar. Si tan solo pudiese saltarse todos los pasos del “enganchamiento”, sin pudiese ir directo y tomar lo que deseaba…

Arsen camino ansioso hasta la palestra al llegar Eros comenzaba a salir, le vio morder su labio inferior “que imagen tan más deliciosa” el pelirrojo aÚn con el cabello mojado, la imagen mÁs sugestiva, decidió esperar un poco para guardar los gestos de pelirrojo y llevárselos a casa…
.*.

– No quiero estar hoy encerrado en este cuarto estudiando como siempre…

– ¿A que te refieres?

– Bueno a mí me agradaría mucho si… hoy hacemos algo diferente… tiene mucho que no pasamos la tarde allá afuera… Cyril… ¿Quieres ir a jugar allá afuera? – El oji-gris titubeó un poco, Calisto notó la duda, el motivo lo sabía – Mañana estudiaremos el doble…

.*.

Mientras el las gotas de agua escurrían por su cuerpo, escucho los últimos murmullos dentro de la palestra, con prisa terminó de ponerse sus prendas blancas, tomó entre sus manos la botella de aceite y su esponja, corrió hacia el almacén y se encontró con una repisa con botes desacomodados, seria injusto que su maestro Athan acomodara todo solo, trató de que las botellitas quedaran afiladas, las esponjas a la perfección una sobre otra… aprisa, nadie más ahí.

Eros salio del lugar, tenía todavía la pequeña ilusión de que al salir Gape y Corban estuviesen esperándole pero no lo habían hecho, mordió su labio inferior y mientras lanzaba un suspiro cansado al aire se recargaba en uno de los muros blancos para después irse dejado caer, sus piernas flexionadas, su rostro entre ellas y el cabello rojo, aun mojado, haciendo una cortina para que nadie pudiese obsérvale

A lo lejos Arsen observo la imagen, su niño de ojos verde mar ¿Estaba triste? una imagen devastadora, que le partiría el corazón casi a cualquiera, Arsen se estremeció la notar como el largo cabello le cubría y pensó en que la gran oportunidad para acercarse a Eros había llegado.

.*.

– Alexander, mis planes han cambiado hoy no iremos al centro – Eudor aprisionó las manitas del castaño entre las suyas – Hay un lugar al que estoy seguro que te agradara asistir pero… tienes que prometerme no decirle nunca a nadie… lo que vas a ver ahí

– Un secreto… – Afirmó interesado el pequeño.

– Sí, así es, este va a ser nuestro secreto por eso no puedes decírselo a nadie, sólo me sentiré tranquilo si me prometes que nunca dirás nada…

– Lo prometo – Alexander asintió, sin temor a jurar, a prometer u ocultar algo, nada malo podría ser un secreto, pensó.

Eudor sonrió complacido y el desvió en el camino con una trocha para adentrarse a los sitios oscuros del bosque de las ninfas del tiempo…

– Alexander… a donde vamos hay algo especial para ti… y un viejo amigo para mi, sé que te agradara el lugar…

.*.

Coraban le dio alcance a Gape hasta que entraron a la recamara…

– ¡Gape, detente! te estas comportando como un tonto, yo sé lo que te pasa, yo lo sé y también se por que tratas así a Eros…

– No se de que me hablas – Gape se dejó caer en su cama y cerró los ojos – Déjame solo

– Sí sabes de que hablo – Sus mejillas se sonrojaron y un nudo en su garganta le hizo titubear – Tú… gustas de Eros, me he dado cuenta, lo sé todo, te mata de celos que Eros hable con ese hombre, te dolió lo de ayer ¿no? te lastima que pueda tener otro amigo…,

– Cállate… – Advirtió bajito, el rubio.

– Es esa actitud la que no te permite acercarte a Eros tanto como quisieras – Y entonces, sin importarle si sus palabras hacían reflexionar tanto a Gape, tanto que entonces corriera hacia Eros y le confesara su amor, no importaba entonces quedarse solo, mejor la soledad a esa infernal situación. Mejor que el querido quiera y sea feliz. –No siempre tienes que estar a la defensiva, no finjas no sentir nada, ya no tengas esa actitud… Gape… estas alejando a Eros de ti.

– Eso no es verdad…– De un solo movimiento Gape se puso de pie su ceño fruncido fue atemorizante para Corban.

– Sí lo es, tú quieres a Eros, más de lo normal, Eros te atrae, sientes celos ¿Qué más pruebas necesitas? Te aturde la idea de que se aleje de nosotros… de ti, tratas de ser indiferente pero estás en un error, sólo lo estás alejando más y le estás guiando directo a ese hombre y cuando venía detrás de ti le vi caminando hacia la palestra.

– ¿Qué? ¿Por que no me lo dijiste antes?– Gape pensó en Eros y “ese sujeto”, imaginarles juntos le incomodaba horrores, con un movimiento brusco empujó a corban, su cuerpo al suelo y el rubio salió corriendo Corban fue rápido, se puso de pie y le dio alcance,

– ¿A dónde vas?

– Por él…

– No seas tan brusco, tampoco evites que le vea, trata de ser diferente, cuando llegue… olvida tus celos… trata de acercarte más a él…

– Ni una palabra a Eros… ¿Entiendes? – Gape se soltó bruscamente del agarre de Corban y de nuevo en su cama se sentó mirando al castaño con ira…

–Sí…– También se sentó en la cama… dio la espalda al rubio… el rubio le ignoró, Corban se sentía triste, reprimió las ganas de llorar en ese momento. por que sabia, que para Gape él no era nada, ¿ni siquiera un amigo?

– Gape…

– ¿Qué ocurre? – Pregunto Gape sin apartar la mirada de Eros –

– ¿Somos amigos?–

– Claro – respuesta fría y corta que

.*.

Aun no tenía tiempo de llegar a casa, esperaría unos minutos, sentado fuera de la palestra…

Mientras, sin saber por que el recuerdo de Anieli y Orion llegó a su mente ¿Cómo estarían ellos en esos momentos? rogaba por que estuviesen bien… por que fuesen felices, libres y afortunados… muy afortunados…

– Eros – Llamó con calma el mayor – ¿Te sientes bien…?

– Arsen – El pelirrojo levantó su mirada, el cabello se pegó aún más a su rostro y Arsen en frente de el, con la sonrisa que nada disimulaba el encanto que el más pequeño le provocaba, Eros por instinto regreso su mirada al suelo… para observar los pies del mayor – Tu tobillo… ¿ya no te duele?

– Sólo un poco…, ayer después de que el maestro Athan me ayudara, me fui a mi casa y ahí descanse todo el día…

– Que bien… que estés mejor…

–Sí… y tú ¿Qué haces aquí solo?

– Mi clase terminó…

– ¿Y cómo te fue? ¿Ya mejor con tu lanzamiento?

– No mucho… casi nada… – Un sonrojo inundó sus mejillas. – Nada sinceramente…

– Pero si es muy sencillo… ayer te ayude a sostenerlo…

– Sí muchas gracias… yo… tal vez no soy muy bueno para esto.

– Todos somos buenos, aunque lo mío es el salto…– Codiciosamente buscó un momento, sólo un momento pequeño para satisfacer sus necesidades y comenzar, entonces a necesitar más – Podría ayudarte., si tienes problemas en algo sólo dime, yo te ayudo…

– Pero te atrasarías por mi culpa…

– No, por supuesto que no, me ayudarías a seguir ejercitándome, es algo reciproco, yo te ayudo y tú me ayudas…

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Mhin Muchas gracias por nn el comentario, mañana lunes nn subiré el 9 y el 10 xD es que hoy ya me corren xD gracias y noz vemoz en los sig capiz




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Cáp9: Enseñanzas sexuales

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Mar Abr 20, 2010 10:11 pm

Cáp9: Enseñanzas sexuales

El avance rápido de la carroza hacia que Alexander entrecerrara sus ojos pero la sonrisa de su rostro no desaparecía… Eudor con la vista fija en el horizonte aún se cuestionaba algunas cosas sobres su repentino cambio… por que en verdad, esta visita apenas se le había ocurrido algunas horas atrás…

– ¿Aun falta mucho…?– Cuestionó alegremente el niño

– Lo siento Alexander… pero aún falta

– Este lugar es bonito…, mi maestro nunca me había traído por este camino

– No lo dudo, tu maestro Athan sólo transita de su hogar al centro y del centro a su hogar…

– ¿Y usted anda mucho por lugares distinto? ¿No tiene ningún alumno?

– ¿Alumnos dices? – Le sonrió al pequeño – los tengo pero… enseño cosas muy diferentes a las que Athan te enseña…

– ¿Qué cosas?– Eudor miró con quisquillosamente a Alexander, el pequeño quería saber y él estaba más que dispuesto a enseñarle.

– ¿En verdad quieres saber que cosas?– El niño asintió, Eudor le miró fijamente, Alexander se sintió observado de una manera extraña, una mano adulta que se posó de repente en el muslo de Alexander, esperó una respuesta por parte del pequeño.

.*.

– Aun te falta mucho para ser tan bueno como yo…– Dijo con cómicos aires de grandeza el chico de cabellos casi negros

– Lo sé – El pelirrojo miró fijamente el largo objeto que tenía entre manos.

– Eros… no hablaba tan en serio – Arsen acostumbrado a las bromas con sus compañeros y a sus frases llenas de irreverente elogios dirigidos a su propia persona, había olvidado que Eros no debía ser tratado como todos ellos.

– También lo sé…– De pronto Eros levantó la mirada…sus ojos clavados en los de Arsen, un par de sonrisas y volvieron al “entrenamiento”. Otro intento fallido y otro y otro más, la jabalina apenas si podía superar el metro de altura y no más de dos metros de distancia… entonces las risas de desbordaron, era más que un deber, comenzaba a hacerse divertido todo esto… Eros agradeció infinitamente por un nuevo amigo.


– ¿Sabes cuál es el problema en esto?– Eros le miró interesado en su critica – No hay suficiente fuerza, mira, a mi me llevó más de seis meses adquirir la fuerza suficiente en los brazos… y aun así no termina de gustarme este deporte ¿Has intentado con otra cosa?


– No… esto es lo que estamos haciendo en “pa’ide”. Tengo que seguir el ritmo de los otros…

– ¿Ni siquiera practicaste con el disco…?– El pelirrojo negó… – De ahí el problema…– Entonces Arsen miro hacia la palestra…– ¿Crees que el maestro Athan se moleste si tomamos algunos discos para practicar?

– No lo sé… tal vez si le digo…

– ¡NO! no es necesario que le molestemos… haremos esto… – el mayor tomó del brazo al pelirrojo para que le siguiera…– Tomaremos cosas sin que lo note y después… lo dejamos como estaba…

– Pero…

– No será mucho tiempo…

– ¿Por qué no podemos decirle? ¿No está bien que las tomemos?

– Es divertido sí lo hacemos así – Intentó convencer Arsen – No hay nada malo en esto, pero… sí llegara a molestarse, la culpa, te lo aseguro, recaerá sobre mi

– No eso no, si el maestro se molesta por esto – El pelirrojo sonó seguro de si mismo –, los dos tendremos culpa ¿Sí?

– Eso me parece justo – Sonrió Arsen y no pudo resistir las ganas de depositar su mano en la cabeza de Eros y revolver su cabello…

.*.

En esos momentos de paz no importaba mucho si la ropa se manchaba, si su piel terminaba sucia, ni el polvo o las hiervas secas en el cabello, dos amigos, inseparables, los dos apenas unos niños, los dos casi solos, inteligentes y buenos, Cyril y Calisto… perdiendo en tiempo contemplando lo infinito… discutiendo sobre cosas pueriles… sobre cosas que a futuro serian recuerdos…

– Me gusta, me gusta mucho, es como perderse en algún lugar lejos, lejos… ¿A ti te gusta? – La felicidad dibujada en su rostro, cuantas ilusiones tenia ese niño, cuantos sueños, cuanto amor por repartir…

– A mi no me lo parece…– En algo tan inerme es normal no mentir…– no tan hermoso como tu le ves, creo… que… es tan igual que… aburre

– Para nada, Cyril, a mi me gusta mucho ver el cielo…

– Pero no encuentro nada especial en él…azul y tan lejos…

– ¿Te imaginas cuánto tiempo tardaron los dioses en darle color? ¿qué tan duro es que el olimpo es sostenido por él?

– Sí lo imagino…– Mejor darle unos minutos por su lado ¿No?– Debe ser muy resistente…

– Como tú – Dijo de pronto el rubio sin dejar de mirar el cielo…– Fuerte y resistente como tu…

– ¿Cómo yo?

– Sí… también me gusta el cielo por que se parece a ti… por que de vez en cuando lloran y se dejan ver frágiles, por que a los dos los puedo ver cuando quiera…

Calisto entendía más de lo que sus palabras decían, Cyril no tenía esa facilidad de verbo, pero sí sus sentimientos de amistad compartida. Calisto sonrió, Cyril cerró los ojos. Que maravilloso era tener a Calisto a su lado.

.*.

En verdad Gape estaba furioso, estomago abajo, rostro oculto en el colchon ni notaria que estaría ahí… Corban decidió ponerse de pie y salir de la habitación, el ambiente demasiado tenso, demasiado insoportable…

– Gape… voy a estar afuera – Su voz apenada, temblaba... aún así una sonrisa se dibujo en su rostro…– Recuerda ser bueno con Eros… él no se perece tanta frialdad…

Gape, poca abajo no dijo nada…, tal vez se había quedado dormido ¿No? Tal vez eso era lo que quería creer, para no sentirse tan solo, para no saberse tan ignorado... salió de la casa… caminó hacia su refugio olvidado… Corban hacia el gran árbol viejo…

En la habitación; Gape sostuvo su respiración, dolía, pero había un sentimiento extraño un extraño vibrar, era el sollozo escapando de sus labios, la impotencia, los celos, la pena, el miedo y sobre todo arrepentimiento, el rubio lo sabía… su actitud más igual a la de un monstruo que a un hombre. Y eso era lo peor de él ser incontenible, ser impulsivo, ser tan cruel…

Por que su silencio no era justo, Corban merecía una respuesta, un agradecimiento, Eros gustaba de Corban y desde aquel día que lo notó, ese era su pretexto para descargar su enojo con él. El castaño no tenía la culpa de nada, era el mejor amigo de todos, siempre a su lado, siempre entibiando sus penas…

Eros le dedicaba tiempo a los más pequeños, a los deberes impuestos por el mismo, a su aprendizaje, a entregarse por los demás pero recién lo notaba, cuan lejos estaba Eros ya de ellos, muy lejos, cómo jamás lo imaginó, Corban era distraído y un poco nostálgico, pero eso no impedía por ningún motivo se alejara de Alexander o él… incluso procuraba a Eros.

Gape se puso de pie de inmediato, con los ojos llorosos…ahora no importaba si las lágrimas eran descubiertas… el niño rubio de los ojos miel corrió hasta donde seguro que Corban estaría, aún sin notarlo, Gape conocía mejor al castaño…, más de el que el mismo podría entender…

El aliento algo cortado… su cabello desacomodado y sus ojos aún un poco rojos, nada importaba, inmediatamente miró hacia las ramas gruesas del árbol, ahí Corban su rostro serio, con sus ojos vidriosos, con la mirada fija en la lejanía… con aquella nostalgia tan arrebatadora y contagiosa… como aquella vez…, como el día que Anieli y Orion se fueron… como cuando internamente alabó su fuerza y su alegría… así estaba Corban… casi desecho luchando por sostenerse y no llorar, el corazón de Gape se rompió en pedacitos… Corban estaba así por sus actos egoístas e infantiles…

– Corban…– llamó al castaño desde el suelo…. el castaño bajó la mirada ahí el niño al que quería con los ojos llorosos y el cabello desarreglado…

– Gape…– No podía ser que el rubio le hubiese seguido…– ¿Qué te ocurrió? ¿Por qué estás tan agitado…?

– ¡Yo lo siento… siento ser tan malo contigo, no tienes la culpa de nada, es solo que soy así, no puedo contenerme, pero en verdad no quería desquitarme contigo… siento si te dije algo cruel…, siento si te hable de mala forma, tú siempre eres bueno, tú siempre a mi lado y yo solo te digo cosas horribles! en verdad lo siento Corban, tenias razón, mi actitud no es la adecuada…– El sollozo se convirtió en llanto – Tenias razón, gusto de Eros…

No sabes si llorar de alegría porque eres importante para él
O hundirte entre las lágrimas de dolor al saberte de nuevo no correspondido…


.*.

Su mano en el muslo del niño Alexander no hizo ningún gesto de asombro, Eudor se dijo: “el siguiente paso”.

– Veras hay cosas que Athan no se atreve a enseñarles… porque son algo complicadas…

– ¿Qué cosas…?– La mano de Eudor ahora bajo las telas de Alexander, su mano subía poco a poco y el pequeño, claro que sentía pero no sabia como reaccionar…

– Cosas como estas – Su mano paro de repente, su cuerpo más cerca de Alexander, el pequeño completamente quieto…con su cuerpo visiblemente tensionado, solo un poco más y Eudor pararía, acercó mas a Alexander a si mismo, de nuevo su mano acariciando sus muslos y su boca cerca del cuello del menor. Un acto tan agradable para Eudor, casi que besaba ese apetecible cuello, casi que llegaría a la futura zona más sensible de Alexander… casi tan cerca y el sollozo le hizo parar. – Alexander…

– No me gusta… – A llanto tendido Alexander sollozaba entre palabras.

– ¿Qué no te gusta…?

– Lo que hacia, no me gusta eso… no me gusta… – Eudor aferró más su cuerpo al de Alexander, intentó dar un abrazo que brindara seguridad

– Pero – El pequeño se abrazo a Eudor, se sentía mal, esas caricias y algo comenzó a incomodarle, se sentía nervioso, se sentía de pronto aterrado, Alexander sintió pena… por Eudor, tal vez estaría enojado…– No tienes por que decir eso… Alexander necesito que prometas, ni una palabra de lo que ocurrió aquí ¿Entendiste…?– Las palabras no salían de sus labios, intranquilo Alexander asintió con la cabeza…

.*.

– Cyril… quiero pedirte perdón…

– Calisto eso no – El más pequeño le miró suplicante para que le permitiera terminar su frase…

– Quiero disculparme por que tú siempre tienes que dar la frente a las cosas por mí… desde que llegue… desde el primer día me has defendido…

– Porque eres mi amigo…

– Un amigo que te ocasiona problemas… siempre, tengo que decirte. Es mi secreto – Calisto dejó su posición recostada, se sentó y dio la espalda a Cyril, este aun acostado… entre las hierbas que apenas crecían detrás de su hogar – A mi me gusta que me defiendas, no lo sé… pero el sentirme protegido por ti me hace estar feliz, eso no significa que te ocasiones problemas con intenciones…– Dijo un poco alarmado… – No se por que te lo digo, si ya sabes que me agrada estar a tu lado ¿verdad que lo sabes?

– Sí – Conmoción fue lo ideal para definir lo que Cyril sentía al escuchar las palabras de Calisto…

– Pero Cyril… aunque me guste ser protegido por ti, no he olvidado mi promesa…

– ¿Promesa? – Cuestionó un poco apenado el oji-gris

– ¿No lo recuerdas?– Se sintió algo decepcionado, él día y noche pensaba en aquello… ¿Cómo cyril pudo olvidarlo?

– Lo siento pero…– El rubio le interrumpió…

– Juro que…– Calisto frunció el ceño de forma infantil como lo había hecho ya tiempo atrás… – Cuando crezca voy a golpear a Alexander, por que te pego…

– ¿Era en serio…?

– ¿Sí lo recuerdas…?

– Cómo olvidarlo…– Era verdad, como olvidar la primera vez que peleo con Alexander para defender a Cyril…

– No quiero que lo hagas, Alexander es Alexander y yo soy yo… y yo no puedo ser cómo él, entonces no quiero pensarle.

– Pero…

– Ya no quiero ser mejor que él, no quiero que el maestro me quiera más a mi… por que tú estás siempre conmigo

– Pero mi promesa sigue en pie…

– No Calisto, no digas eso ya… sólo tú y yo ¿Mejor así no?

– Pero…– Cyril se abrazó a Calisto, el castaño correspondió el abrazó…

Calisto recostado en las hierbas, Cyril ligeramente colocado arriba de él, para abrazarle, Calisto mirando al cielo infinito con nostalgia. Cyril comenzando a llorar, Athan era Athan, no su padre, él era Cyril, no Alexander, comprar así entendió de algún modo el pequeño Cyril, que no era correcto, él solo quería que Athan le quisiera como a un hijo, ahora lo comprendía, no quería ni mas ni mejor amor del que le dedicaba a Alexander… Cyril solo quería el amor de un padre…
.*.

Arduo trabajo de medio día, ahora no tan tarde, las prendas por fin cubrían su cuerpo pálido, ya no níveo… ahora era pálido…con pasos delicados entró a la habitación compartida, tenía la esperanza de que Orion estuviese ahí, tal vez si hablaban un poco, los problemas se solucionarían… tal vez si le contaba sus miedos y el por que de su actitud Orion le consolaría con comentarios optimistas tal vez…

Entró a la habitación, como lo pensó, el castaño sentado en la orilla de su cama, notó que Anieli entraba, trató de ignorarlo, sabía que Anieli acababa de terminar con su ronda, quería preguntarle como le había ido esta vez pero…tenía que mantenerse indiferente,

Anieli tratando de contenerse para no decir cosas hirientes, para no rechazar sus ofertas, para tratar de ser más cariñoso… para evitar que Orion buscara consuelo en Achilles, se acercó un poco al castaño…

– ¿Orion hoy no tienes rondas?– El castaño negó con la cabeza…– ah… yo aún tengo cuatro mas ¿Sabes? ya comienzo a acostumbrarme…

– No es cierto – Afirmó el castaño.

– Si, lo digo en serio…, ya no me hace sentir tan mal… – Orión no dijo nada, intentó no mirarle, Anieli entrelazó sus manitas temblorosas – Te mentí… no es tormentoso tenerte a mi lado, Orion me siento mal… siento que te pierdo… que…

– Tonterías, siempre es lo mismo contigo, siempre te comportas bien, después llega Achilles se acerca para cualquier cosa y tú te enojas conmigo, me dices cosas que piensas, después te justificas diciendo que no lo sientes en verdad… ¿Qué crees tú que siento yo con todo esto? ¿Qué crees tú que….

– ¡¡¡ANIELI, ORION!!!– Un grito y de pronto un castaño se abalanzó a abrazar al pelinegro, un poco más lejos asombrado, el castaño ¿Qué hacia ese pequeño en ese lugar…? ¿Cómo había logrado entrar?

.*.

– Creo que es todo por hoy… ¿No?– Cuestiono el chico de cabello casi negro

– Sí…– La respuesta casi sin aliento, Eros con su cabello revuelto aun suelto, y sus mejillas sonrojas por el ejercicio comenzaba a juntar el material utilizado

– ¿Qué te parece si hacemos algo más que entrenar?

– Lo siento pero… tengo que llegar con mi maestro ya la hora de la comida y gusta de comer con todos

– Ah ya veo…– Arsen también comenzó recoger los discos y de más cosas que había regadas en el suelo – Eros ¿Mañana también entrenaremos?

– ¿Tú puedes? – Cuestionó sonrojo el pelirrojo, Arsen asintió sonriente – Si tú quieres sí…
.*.

Eudor trató de mantener ocupado al castaño, para que olvidara lo de hacia unos momentos, con fingida sabiduría hablaba, contaba relatos sobre los lugares que iban así pasaron lo que restaba de camino…Alexander sonrió cuando notó que los caballos se detenían a lado de distancia de una hermosa construcción, toda blanca con muros sosteniendo un techo de imágenes talladas…

– Hemos llegado – Dijo Eudor y sin prisa bajó de la carroza, Alexander aun seguía maravillado por lo que ante sus ojos estaba., Eudor extendió sus brazos para bajar cargando al castaño…

Caminaron los dos hacia aquel lugar casi mágico, algo en el cuerpo de Alexander le hizo ponerse en alerta, al virarse notó que varios hombres caminaban hacia la misma dirección que ellos… aquellos hombre de persona extraña, con algo de pasividad miraban al castaño, Eudor al notarlo, les miró furioso, tomó entre sus brazos al pequeño, lo cargó y sin dar explicaciones, caminó más a prisa.

Se adentraron a la hermosa construcción, gran sorpresa, apenas en la entrada había diez hombres más, todos miraban al imponente hombre de cuerpo perfecto que se adentraba con un niño en brazos, Eudor caminaba sin siquiera dignarse a devolver la mirada, varias habitaciones, aquel lugar parecía un laberinto, Eudor lo conocía muy bien, Alexander en ningún momento le vio titubear al escoger entre alguna puerta…

La ultima puerta, Eudor se detuvo un momento para acomodar su cabello, lo mismo hizo con el del pequeño

– Antes de que entremos, necesito asegurarme que no dirás nada de lo que hoy a ocurrido u ocurrirá….– El pequeño le miro con duda – Todo lo que hoy vivas será un secreto entre tú y yo ¿De acuerdo…?

– Sí…– bajó al suelo a Alexander, le sonrió por primera vez con ternura y con su mano derecha abrió la puerta, sin pedir permiso siquiera se adentro, y entonces le vio después de mucho tiempo Eudor volvió a ver a su amigo…

– ¡EUDOR!– Murmuró aquel hombre al virarse y notar la presencia de Eudor.

– Cuánto tiempo ¿no?–

– Cuanto tiempo, Eudor, es raro que me visites en estos tiempos… lo imagino; que a quien vienes a ver no es a mi si no a esos niños que – El amigo de Eudor notó a una personita detrás de Eudor…– Pero ese niño… no me dirás que es tu…

– Aún no…– El dedo índice de Eudor en los labios de su amigo para que no dijese nada– El es Alexander, uno de los niños de Athan… al igual que los otros dos…

– Ah… pero Athan tiene niños tan hermosos ¿Qué pretendía al recogerlos? ¿Fundar un prostíbulo?

– ¡Calla!– Regañó Eudor y su mirada lo decía todo, Alexander ya se encontraba más que aferrado sus prendas como alguna vez le vio aferrado a Athan, buena señal, se dijo. – Achilles sólo he venido a hablar de algunas cosas contigo… demasiado serias…

– Habla…– Ya nada quedaba del energético hombre amigo de Eudor…

– Primero…– Eudor tomó una mano de Alexander…– llevarle a ver a los otros niños…

– Bien, bien…

.*.

Cyril y Calisto se pusieron de pie al ver el sol ya no tan resplandeciente… caminaron hacia el poso, un poco de agua y ya estaban no tan sucio, de nuevo caminando hacia su casa, lo mas rápido posible hacia su recamara para cambiarse esas ropas sucias, al llegar al comedor, el maestro, Corban y Gape ya se encontraban sentados, ellos hicieron lo mismo…

El maestro pregunto a todos por Eros, ninguno dijo nada, todos comenzaron a comer, Cyril miraba no muy complacido su tazón, miró a ambos lados, todos comiendo mientras mantenían una conversación con su maestro, todo alegres menos él, el pescado no era su platillo preferido, no le gustaba ni el sabor ni la textura, les imaginaba siempre tan húmedos.

Todos hablando y de repente voces en la puerta principal, el maestro curioso se puso de pie y caminó hacia la estrada, gran sorpresa…Arsen despidiéndose y Eros, con el cabello revuelto y la ropa desalineada…lo único que paso por su cabeza le llenó de ira ¿Cómo Eros podía…?

– Eros… – Llamó el maestro seriamente, con el ceño fruncido y los puños cerrados.

– Yo… lo siento maestro, no quise llegar tarde… pero es que… Arsen y yo…

– Mas tarde hablamos… – Los demás niños le veían – ahora, arréglate un poco y ven a comer…
.*.

¿Qué hacia ese pequeño en ese lugar…? ¿Cómo había logrado entrar?

– Alexander…. ¿Pero qué estás haciendo aquí?– Cuestionó el pelinegro alterado…

– ¡NO me digas que te has escapado de casa del maestro Athan…!
– No, no…– Dijo el pequeño de pronto – El señor Eudor me trajo, es amigo del señor Achilles, yo vine con permiso del maestro, no sabía que estaban aquí… fue una sorpresa que el señor Eudor me dio…

– ¿Eudor…?– Anieli frunció el ceño…– No me digas que te frecuenta…

– Sí, es muy bueno conmigo…– El gesto en el rostro de Orion se oscureció, Anieli se soltó del agarre de Alexander, sus ojos se le nublaron, en cambio Orion se acercó y abrazo con verdadera felicidad al pequeño…

– Alexander… no sabes cuanto nos alegra verte…


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Cáp10: II Enseñanzas sexuales – Ejrasthv & Ejrovmeno

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Mar Abr 20, 2010 10:57 pm

Cáp10: II Enseñanzas sexuales – Ejrasthv & Ejrovmeno

Un día largo, Alexander, Anieli y Orion, tantas cosas que decirse, cuestionarse o reclamarse, tanto que los tres deseaban, tanto y ninguno hizo nada, el momento hermoso, tan apacible y tranquilo que la magia en las miradas mantuvo aquel momento en silencio…

Solo un momento mas, Orion se separo del pequeño castaño, le miro con ternura… Alexander correspondiendo al gesto con una mueca alegre…

– ¿El señor de cabellos rubios es su maestro…?– Cuestionó el más pequeño…

– Sí – Contestó Orión sin duda.

– No – Anieli, Orión lo sabía, Anieli sería siempre así, frunció el ceño y Anieli bajó la mirada. Alexander confuso pero no dijo nada…

.*.

Todos comieron en silencio, Eros lo sabía, el maestro estaba enojado ¿El era el culpable? al parecer sí, pero no sabía que era lo que había hecho… nadie le dirigió siquiera una mirada cuando llegó, Eros con un nudo en su garganta ¿Por qué nadie le decía nada? ¿Acaso había hecho algo malo?

Cyril y Calisto, fingiendo no enterarse de nada, temiendo una mala reacción, quedaron con la mirada en los alimentos, sin vera nadie, ni a ellos mismos, Gape y Corban, con la mala impresión, la mala conclusión, la misma idea que en la cabeza de Athan rondaba, tan increíble como cierto, tal vez, el pequeño pelirrojo tenia las mismas aficiones que la madre semi-Hetaera

.*.

Bello momento opacado por la tan repentina llegada del más odiado…

– Anieli… ya es hora…– Dijo Achilles adentrándose en la habitación.

– Pero…– Frunció el ceño, no era el momento, no el lugar preciso, Alexander no debía enterarse, cuanto odiaba a ese sujeto, también al hombre fibroso que le miraba con lasciva expectación…– Quiero estar con Alexander

La excusa perfecta, la mas estupida…

– Siempre oponiéndote Anieli… ¿No te apenas que Alexander se entere de que no gustas de hacer tus deberes?– El pelinegro frunció el ceño, eso que el haría no era un deber digno de un discípulo, era una forma de hacer ganar dinero al apócrifo filosofo. Orion lo escuchó todo, el disgusto se dibujó en su rostro, inconforme con las palabras de uno y con la actitud del otro…

– Anieli, yo me quedare con Alexander, tú puedes irte…– De nuevo le estaba traicionando, pero esta vez le dolió mas, sin motivo aparente, la traición fue mas directa, todos le miraban, especialmente Achilles y Orion, esperaban un grito, maldiciones y oposiciones, eso el pelinegro no lo hizo, con la cabeza baja, una posición sumisa, aflojo la cinta de su cintura y las telas flojas quedaron, soltó su cabello negro, largo, brillante, el cabello en su rostro, lagrimas reprimidas en sus ojos, un ademán de despedida para Alexander, tal vez no habría tiempo para decir adiós después, después de esa ronda, seguían cuatro mas… ¿O algo más…?

No seré mas el ser malo y problemático…
Jure a mí, rondar por los laureles del bien...


Anieli abandono la habitación, detrás de el los dos mayores, todos hacia la habitación mas grande, la que tenía un entrada especial desde el jardín, para que hombres derramaran sus líquidos en lienzos, para que fuese tallado su cuerpo, entre mármol y hierro, instrumentos de tortura para las rocas blancas, él, el más perfecto, el más deseado, el más solicitado y usado, desde su primera llegada, cuando Achilles pensó que seria un niño mas…

Hoy un día casi como otros, Eudor seria uno de los fisgones que no utilizaban su cuerpo, que solo iban a mirarle. Anieli se adentró en la recamara, pensando en sus momentos hermosos, el en casa de Athan, con los demás niños, preocupándose por aprender a leer, el riendo con todos, el llorando por nada, cuanto extrañaba aquel lugar tan tranquilo, aquella casa forjada con brilloso e invisible cristal imaginario, el cristal que les protegía del mundo, de prejuicios el cristal que hacia que todos le vieran como uno de los tantos niños Ateniense abandonados…

Deseaba tanto ser tan igual en aquella ciudad tan hermosa, gran diferencia, el en casa de Achilles, el objeto mejor vendido, por que era el niño espartano con cuerpo celestialmente hermoso. Se desprendió de su ropa, el cuerpo de leche sobre la cama, las sabanas revueltas, antecedían artísticamente hablando, un acto violento terminado, Anieli sufriendo en la cama, era la mejor imagen que a los “artistas” podía brindar…

Su cabello negro curvándose en las montañas que las sabanas simulaban hacer, su cuerpo desnudo, una pose perfecta, Achilles se acercó a él, Anieli cerró los ojos temerosos, hoy tocaba ser inocente, sumiso y llorón…

– ¡Abre los ojos, están por llegar!– Eso nunca le agrado, sólo él y Achilles sabían de su secreto ni los otros niños, incluyendo a Orion, ni los clientes más antiguos, ni Eudor siquiera…Apenas dos rendijas fingiendo ser abiertas y podo observar el puño de Achilles cerrado, hoy era tierra, no tan dolorosa como otras cosas, si más incomoda…

.*.

Eros, Corban y Gape, los tres a la horilla de la cama de Athan, el mayor, de pie, sin saber como hablar, ni con que finalizar, el concepto de lo que vendría a continuación suficientemente claro…

– Eros ¿Sabes lo que hiciste?– el pelirrojo mirando al suelo de pronto, la pena invadía sus mejillas, miedo y dolor impidiéndole hablar…– ¡¡¡Responde Eros!!!

– Estuve con Arsen, en la palestra, lo siento él sólo me enseñaba a…

– Coraban, Gape… salgan apenas los dos se levantaban, Athan creía conocer a esos niños más de lo que se podía pensar – No intenten espiar, no habrá castigos si lo hacen pero es algo personal esta conversación…

Los otros dos asintieron, se alejaron del lugar, de nuevo hacia el árbol…

– ¿Qué fue lo que Eros hizo…?

– No lo comprendes – Cuestionó realmente aturdido Gape…

– Lo supongo, pero seguro es un mal entendido, él no seria capaz, además…

– Él no, pero… Arsen sí, sabemos de las malas intenciones…– Hablar por hablar, niños inocentes jugando a saber los secretos de la vida, aún no entendía que tanto un maestro podía hacer con un alumno, de las cosas sexuales poco sabían, de el eraste y el éromeno

– ¿Qué puede ser hacer sino sólo mala influencia…?– Sin enseñanzas hay ideas confusas, erróneas y prejuiciosas, se sabe que algo malo en todo esto, aunque se pueda ver… pueden sentirlo

.*.

– Ábrelos, Anieli, están por llegar…– Indicaciones en vano, desde hoy, había decidido que seria sumiso pero no tonto

– ¿No crees que es demasiado? – Aún a Eudor le resultaba excesivamente salvaje esa acción…

– No lo es – Achilles forcejeaba con el menor, intentaba abrirse sus ojos con una sola mano, en la otra arena y sal, el puño cerrado esperando abrirse al mismo tiempo que los ojos del mas cotizado.

Un descuido del pequeño, lo que en el puño del otro había cayó en sus ojos, un quejido son sonido, sus manos aferradas a las sabanas, nada había que hacer, había perdido, el mayor acomodo algunos detalles antes de marcharse con su amigo, antes de ir a recibir a los clientes.

Anieli, en las sabanas, con lágrimas escurriendo de sus mejillas, lagrimas falsas, sus ojos lastimados, intentando desechar, arena y sal…

Chilles contento, el pequeño lloraría toda la sesión, y tal vez más tiempo. Los hombre comenzando a llegar, cada uno tomó su lugar, Anieli no sentía pena, no pensaba en nada, mirando a ninguna lado, tenía que mantener los ojos abiertos, muy abiertos…, para que las lagrimas no desaparecieran,

Unos minutos después, hombres impresionados con tal belleza, Anieli, permanecía inmóvil, con lágrimas aun en sus ojos, Achilles y Eudor, mirando desde uno de los rincones…

– Deberías agradecerme, gracias a mi tú tienes más beneficios

– ¿Gracias a ti? nada, yo cree su mito, una falsa historia; Un espartano hermoso que ha perdido a sus padres, nada más cercano a la realidad, pero gracias a eso le desean, por eso le satura…

– Sin historia hubiese sido un buen “Lo que quieras” Sexo hermoso por predilección para esto, un buen cuerpo, tiene actitud – el hombre fibroso imaginó a su Alexander en aquella misma posición, tal vez a futuro su cuerpo seria como el de aquel pelinegro…la imaginación era algo que sobresalía de Eudor…la entrepierna del hombre fibroso comenzó a responder –y una mirada hermosa, hay que aceptarlo, incluso en un burle hubiese sobresalido, incluso en la “zona caliente…”

– Tan excitado te pone sólo el ver…

– Es perfecto, tal perfecto como mi Alexander

– Ah…, tan fraternal que te veías… esas son tus intenciones con el niño de ojos bonitos. Yo sólo los exhibo, tú planeas cosas más perversas con ese inocente chiquillo…

– ¿Cosas perversas? Sólo acciones placenteras.

.*.

– Los tres tienen la edad suficiente, perfectos éromenos

– No comprendo…– Eros mirando fijamente a su maestro

– Su edad la perfecta para ser sumisos a los que se cobran sus enseñanzas, nunca me pareció lo correcto, mi maestro era uno de ellos, a mí nunca me lo pareció…Ellos te toca, querrán que tu lo hagas…, están en la edad perfecta para ser un codiciado éromeno, aquel hombre mayor que te pretenda será tu Eraste, ¿Logras comprenderme? ¿Entiendes por que el temor que me causo verte con Arsen?– Eros asintió, por que entendía, que el maestro les quería, y quería protegerles…– Gape y Corban también, decidí que nunca hablaría de esto con ustedes pero, nada se puede evitar, Eros… necesito hablar con los tres, advertirles para que decidan, yo les protejo pero si les pretenden y aceptan nada pudo hacer… ve por ellos…quiero hablarles… de lo que ocurre… si eso pasa…

– Sí – El pequeño asintió, corriendo en busca de los otros dos niños…

.*.

Cuando le vio marcharse de la casa de Athan, su figura no era tan estética, antes mas bien infantil, ahora comenzaba a tomar características admirables y hermosísimas, ahora con once años Eudor se preguntaba ¿Estar con aquel niño seria como estar con Alexander? diferencia de cuatro años, Tal vez no tan fantástico, tal vez no tan tierno, pero si lo imaginaba, podía igualarse por lo menos en poco…

– ¿Achilles… nunca, te han pagado por estar con ese niño?

– Muchos son los que lo desean, hasta ahora ninguno le ha tocado, Anieli sólo posa, al igual que todos los niños de las recamaras blancas, Anieli es el más solicitado, miles de imágenes en mármol y lienzo, sólo eso se pueden llevar los que le desean, nadie le ha tocado…– Nadie aceptó Orion, su único amigo, su secreto amante, Eudor entendió, Achilles nunca les había descubierto, niños inteligentes y hermosos los dos, ahora solo se imaginaba con Anieli, por que su cuerpo le recordaba a Alexander…–

– A mi me interesa, sólo una vez con él, lo quiero esta noche Achilles… dámelo y el favor que me debes quedara olvidado…

– Estas bromeando seguro, te lo he dicho, él no, a cualquiera de los cuartos viejos, pero Orion y Anieli no.

– ¡No te opongas a mi! lo obtendría de cualquier forma, estoy dispuesto a pagar incluso y solo será una vez, nadie lo sabrá

– ¿Y si él lo menciona…?

– Tengo mis trucos para que lo olvide, y para que te complazca en todo, no volverás al luchar con el para que llore… Achilles, solo será una vez…

– Pero tu los marcas, los humillas y les pen…

– Tratare de evitar llegar a los extremos… sólo será una vez… para imaginar que es mi Alexander…

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Cáp11: Enseñanzas sexuales – Fascinaciones & Fruiciones

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 24, 2010 7:11 pm

Cáp11: Enseñanzas sexuales – Fascinaciones & Fruiciones

No hacia frió, aun así el temblor era mayúsculo, cuerpo de niño, cuerpo de dios, tan hermoso fructuoso, como a futuro sería su mayor fascinación…todo tan malo y bueno, tan feo y hermoso, tan diferente para unos, tan igual para otros, un acto casi deducido, no encontraba el momento para negarse, por que “él” había Dicho que sí, pocas negaciones, un arreglo, trato hecho, una sonrisa y ahora el fingiendo ser como aquellas inmutables figuras que se creaban con su imagen.

Quieto, sobre las telas finas, mientras le desnudaban, mientras le besaba, las ganas de llorar le invadían, una idea remota, recordó la indiferencia que demostraba a aquellos que lloraban de noche… las palabras precisas… ahora si que entendía por que todos lloraban, ahora entendía que ningún sentimiento paralelo, nada igual a estar con Orion… ahora tenía miedo, pero no por eso, cumpliría fantasías.

Su cuerpo desnudo, blanco y hermoso, la respiración cercana a su cuellos, escalofríos de nuevo, sus ojos cerrados, sus labios entre sus propios dientes… si tan sólo le hubiesen permitido quedarse junto a Alexander… si Orión no hubiese… intentó pensar que estaba en otro sitio, una ilusión para su mente, y ahora, nada funcionaba, no había forma de alejarse de aquel lugar, en aquel momento… su única salvación era el mismo…

– Mi niño, no te comportes tan apacible, sé que tienes experiencia…– El mayor con sus manos en el pecho del mas pequeño, el niño de once años con una extraña mueca en su rostro…

– No la tengo – El mayor comenzaba a hablar de más, solo unos cuantos comentarios y su oportunidad de esa tarde, se marcharía volando.

– No mientas… te conozco bien, sé de tus aficiones, de lo que haces con Orion, de lo que les agrada, tu eres frió y calculador, sensual, sumiso y hermoso…
– No lo soy, no me conoce, no diga que lo hace, todo lo que dicen son mentiras, las mentiras que Achilles le ha dicho sobre mi – Anieli, con su carácter intranquilo, demostraba que el no era el niño sumiso que Eudor esperaba – Usted hombre idiota, deje de tocarme, este no es su cuerpo, no soy para usted.

– Irrespetuoso…– Y aunque trató de sonar enojado no pudo, Eudor, complacido, nunca nadie le había llamado de aquella manera, aquel niño, tan hermoso y aparentemente frágil, resultaba tener más carácter que algunos hombre que presumían de ser filósofos…– tan maleducado que no pareciese que Athan a sido tu maestro…

– El ser sincero no significa ser grosero…– Eudor seguía acariciándole, el seguía con ganas de llorar, por que le estaba tocando alguien indebido, alguien que le ensuciaba al contacto, que le gastaba y le marcaba…

– Niño, hablas mucho – El hombre de cuerpo fibroso bajando por la cintura del menor, su mano jugando en el pequeño ombligo, sólo segundos, y la mano y aun poco mas abajo – Aun así me gustas…

El estar, no significa ser
Aun así, que, siento... que existo
Siento que puedo ser más infeliz

.*.

Sus mejillas rojizas, ahora hablando, de caricias, deberes, educación, una ilusión hecha por el propio maestro, para el “Sexo” su propia definición, para Athan el sexo, visto como algo más que un origen infinito al placer. Los tres niños, atentos, admirándolo por sus grandes conocimientos, malinterpretando las cosas, los motivos de la explicación…

Las mismas palabras dichas a Eros, más simplificadas, más reales… los tres niños con sus ojos completamente abiertos, por primera vez, a sus trece años era conocedores de aquel gran secreto hecho por Athan… erastes y el éromenos secretos de educación, palabras, historias y formaciones sexuales… todo revelado para sus niños… por que estaban creciendo, casi continuando con sus palabras, Eros confundido… Su maestro tan serio y sonrojado y con una idea confusa de el…

–Yo no he hecho nada de eso – Un susurro, sólo Gape pudo escucharlo, la conversación paró de pronto, ahora todos prestando atención al pelirrojo que mantenía su mirada baja.

– ¿Qué has dicho?– Cuestionó extrañado Athan

–Yo no he hecho nada de eso – Tan exactas sus palabras, voz que tiembla, manos que sudan, niño que teme, apenado y confuso, decepción en su rostro, su maestro desconfió, había desconfiado de él, lo creyó, tan igual a su madre seguramente…

– Eros…– El maestro mirándole con asombro, tan inesperado el comentario, Eros lo había notado, que todo era por que el lo había creído, Corban y Gape con pena, ellos también lo hicieron, sin saber que exactamente era, lo habían creído

– Se lo juro, Arsen me enseñó a lanzar el disco, estuve con el en la palestra, solo practicamos – El maestro se acercó, le abrazó, tan mal que lo había hecho sentir… pobre niño, Eros correspondiendo el abrazo, lagrimas de sus ojos… – Y lo juntamos todo, no hicimos desorden… yo… lo siento… no lo volveré a hacer… pero… lo que piensa… no lo hice… no hice nada de eso…

Como queriendo olvidar
Como no existiendo y temiendo
Como si todo regresara ¡no otra vez aquí!

.*.

– ¿Por qué todos tan raros?– Cuestiono el rubio recostado sobre el regazo de de Cyril…

– No lo sé, pero Eros tendrá problemas… el maestro se veía enojado, más de lo que ha estado con Alexander y conmigo…

– Pero Eros nunca haría nada malo…– Dijo, el rubio le miró con esos ojos hechizantes, Cyril, con aquella extraña reacción, hermosas situaciones, incomprensibles, incontenibles

– Pero el maestro nunca ha sido injusto…– No era que Cyril defendiera a Athan o acusase a Eros, solo un comentario, solo una idea

Los dos niños pensando en lo dicho, sin decir nada, momentos gloriosos y a futuro extrañados, tan bien que se estaba, solo ellos dos, el sentimiento de estar completo, felices, a gusto, ya no mas reproches sobre ¿Por qué solo ellos? agradecimientos a la nada, por que cada día se unían mas, cada día comprendiendo cosas complejas, a solas, como siempre, todos a su alrededor, dejando de ser intrusos, convirtiéndose en la nada existencial, ¡Que alegría! por aquellos días, se podía decir que eran felices…
Felices…
Intensamente felices…
Que feliz que estaban, casi que los envidiaban

.*.
Una cara de éxtasis frente a él, el sonido de gemidos escapando por los labios Eudor, el hombre del cuerpo fibroso, cuerpo perfecto desnudo, su piel en moreno claro, el sudor recorriendo su cuerpo, recostado entre cojines y telas, las piernas levemente abiertas, por que el niño entre ellas no ocupaba mucho espacio, por que el niño que le brindaba el perfecto placer era delgado con su piel de porcelana…

Con la mirada baja, el ceño fruncido y las mejillas tenidas, su cuerpo rodeado por las piernas de Eudor, mientras él, con sus manos blancas, no puras, pero blancas, masajeaba el miembro, el miembro del que no era su amante, del que no quería, del que le abrigaba…

– Esto es tan asqueroso…– Se quejó de pronto el menor… Eudor escuchó, más no hizo caso, en aquel momento molestarse con el niño casi perfecto no tenia sentido…

Anieli, en un vaivén hecho por sus manos, sutiles caricias, el mayor no le prestaba atención, varios insultos que le lanzaba, uno que otro movimiento bruscos, pellizcos y malos tratos, Eudor solo gemía, no parecía molesto, nada parecía cortar su excitación…

Prosiguió con las maniobras, sus mano derecha, “sube y baja”, el liquido anunciando el orgasmo apareció, tan asqueroso que ganas las ganas de vomitar de invadían, su primera vez con un desconocido, como deseaba que fuese Orion el que con sus piernas le rodeaba, como lo imploraba…

Y aunque su rostro severo, su rostro con asco y sin muecas, no demostraba dolor, Anieli lo sentía, por que ya no pertenecía solo al castaño con el que se había iniciado… ya no tan puro como su amante, ya no con el derecho de estar a su lado, lagrimas reprimidas, jamás debía mostrarse débil, no dos veces ante la misma persona…

– Ahhhh – Las convulsiones del hombre mayor se hicieron constantes y de pronto algo pegajoso escurriendo por su pecho, sus piernas levemente mojadas, liquido blanco aun escurriendo de ese miembro recién mimado…– Prefecto…

Asqueado y humillado, Anieli con la intención de ponerse de pie y alejarse del hombre que ya había disfrutado, Eudor, encantado, mordió su labio inferiros, al notar que Anieli comenzaba a moverse, notó que el niño se viraba, le vio ponerse de pie mientras su semilla seguía escurriendo por aquel níveo cuerpo, el niño, dando la espalda, solo un paso, Eudor de nuevo excitado, tan perfecta la visión que tenia, tan de nuevo apetecible…
– Todavía no acabamos…– Eudor arrodillado, Anieli paralizado, el rostro del mayor hundido en el hombro de Anieli… el temor en su rostro, una mano traviesa, paseándose por aquella zona tan íntima… Eudor mordiendo su morbo, bajando lentamente por su espalda.

La lengua de Eudor en su nuca…
La lengua de Eudor recorriendo su espalda…
La lasciva lengua de Eudor bajando…

La lengua de Eudor, dispuesto a bajar más, a descubrir aquel lugar tan secreto, un lugar secreto incluso para Orion, un secreto lugar de goce, incluso para Anieli…

– ¡NO, SUELTEME…!– Se desprendió del agarre de Eudor, Eudor, sonriendo, por fin el niño demostraba miedo, Anieli, temblando, ya sus limites habían sido rotos, ya el miedo le hacia llorar, ya tan cansado de todo que quería desaparecer, desaparecer mientras Orion le abrazaba, para siempre, deseando estar con Orion, deseaba tanto salir de esa habitación…

Deseaba tanto, eliminara Eudor, volver con Athan, vengarse de Achilles, proteger a Alexander, ser protegido por Orion…

Y estoy llorando, dejando el orgullo atrás…
Me estoy rompiendo… estoy rogando
Y estoy deseando, que protejan de más…


– Nada de eso niño…– Eudor con su imponente imagen, tomando a Anieli por los cabellos, abrazándole, deseándole, elevando el hermoso cuerpo de niño, ahora Anieli sentado en una de las flexionadas piernas de Eudor, el mayor, tocándole, besándole tan salvajemente excitado, tan idóneamente ilusionado… pensar que era Alexander dejó de ser un sueño, Anieli era lo bastantemente bello como para complacer sus exigencias…

Entre sus manos aquel pequeño miembro, comenzó a acariciarlo, como antes el niño lo acaricio a él, pero Anieli temblaba asqueado y con miedo, todo haciendo una gran diferencia de respuestas, un miembro flácido y pequeño… Eudor molesto, sus acaricias intensificadas, nada de goce en Anieli, el mayor impotente, ninguna caricia despertaba al menor…Y las caricias comenzaron a ser bruscos movimientos en un intento por que el niño mostrara rastro de excitación y le lastimaba y entonces besó su cuello y Anieli le retiró.

– No me importa si piensas en el otro niño…– Eudor con la mirada furiosa, el no estar sexualmente satisfecho le enfurecía. –

.*.

– No hice nada malo…–

– Te creo…– El ambiente menos inquieto, unos minutos en silencio, unos niños mas tranquilos, conformes y ahora mas sabios…– Vayan a fuera, necesito arreglar algunas cosas…

Athan se excusó, miró a sus niños alejarse, salir del cuarto en dirección desconocida, no era que no le importara, pero sólo por hoy decidió no saberlo, por que los recuerdo que duelen volvían… por que nunca resulto tan fuerte como lo deseaba. Desplomado en su cama, con la mirada perdida, su rostro ensombrecido y sus ojos húmedos, estaba recordando, cosas que deseó que nunca volvieran…

Todo tan duro, tan difícil y problemático, si sus niños estaban seguros con eso, él lo recordaría cuantas veces fuese necesario… por que les amaba, como a los hijos de su propia sangre, y deseaba que ellos le amaran, como al padre que siempre deseo como al maestro que nunca tuvo.
Recuerdos,

La Sangre de las heridas tan seca,
Dejó su presente escondido, bailó entre su llanto infantil
Entre los ruegos que no fueron escuchados…

El recuerdo vació, él, su maestro y los otros niños y los otros hombres… semejante urgía las que aquel hombre despiadado proponía; él el objeto preferido de su maestro, el compartido, él con una luz ante sus ojos, por fin una persona le había salvado “un amigo”, que a futuro le traiciono, y en el rostro le restregaba la felicidad que el tanto añoraba, el pensando ahora como adulto, cuan infantil sus recuerdos, cual tontos ahora, tan tonto él que aun era afectado por cosas tan simples, tan normales, miles de niños padeciendo eso, todos acostumbrados, él herido y lastimado, aunque el tiempo pasa, los recuerdos se quedan, aunque las heridas dejan de sangrar, las cicatrices nunca se borran.

El pasado a través de un cristal,
Puede ser visto, pero no tocado…
…aún así duele.


.*.

Alexander, el pequeño ignorando todo, así era mejor, una infancia casi tranquila, para un futuro problemático, el niño de cabellos castaños dormido, mientras Orion acariciaba sus mejillas, tan igual a antes. Orion algo pensativo, Anieli tardaba mucho, seguro estaba enojado, porque posar para los hombres lascivos no le gustaba. Por que decía “mi cuerpo es sólo tuyo, tu eres sólo mío”. Orion sonrío melancólicamente, la presencia de Alexander le hacia recordar su vida en aquel lugar tan hermoso y tranquilo, su vida en casa de Athan, tan hermoso lugar.

Susurrando anécdotas y problemas al dormido Alexander, Orion miraba por la ventana, lagrimas en sus ojos azules, como desearía ser perfecto para nunca equivocarse, para no haber cometido semejante error, para no haber huido de la casa del maestro o tal vez que el día en el que notó que Anieli le parecía tan diferente a todos, nunca hubiese llegado, si tan sólo no hubiese dicho a Anieli lo que sentía, si no hubiese luchado contra el amor de hermanos que el pelinegro estaba dispuesto a dar solamente…

Recordó aquel día que anieli le beso en los labios simple acto de hermandad, el confundido, jamás había sentido tanta emoción, una sonrisa tonta en sus labios, sólo nueve años en su primer beso de amor, actitudes extrañas, logró que Anieli aceptara los sentimientos nuevos, logro ser correspondido, sólo unos niños, solos aprendieron caricias, solos perfeccionando besos, sólo los dos, algunos años más, aquella tarde fue un error besarse. Eudor les miró, les advirtió y les ayudo a huir, Eudor; maldito ser mentiroso, maldito ser lascivo.

Miró a Alexander con pena… tanto que pretejer y nada que podía hacer…

.*.

–… y Athan y todos en su hogar, aquí Achilles lo sabrá también, compláceme y será todo un secreto entre nosotros, así de fácil, niégate y Orión sabrá que no has pertenecido sólo a él, lo tomaré todo de ti por la fuerza si no accedes.

– No…– Anieli negó con la cabeza…cuanto miedo, cuanto horror, ya su orgullo olvidado, ya mas niño que simulación de filosofo…una suplica llega de tristeza en sus labios – Por favor suélteme

– Las suplicas, mi niño, no van contigo…

– No soy suyo – Eudor sobre del niño, con una mano acariciaba sus muslos, con la otra, el pequeño miembro…

– ¡¡¡Reacciona de una maldita vez!!! – Una bofetada soltó el mayor en la mejilla de Anieli, otra mas, Anieli aterrado, jamás alguien le había tratado de aquella manera jamás un golpe en sus mejilla… mal golpe que le hizo chocar contra el suelo…

Y Eudor siguió con sus maniobras, Anieli imaginando a Orion, nada le excitaba, no había forma de complacer al mayor, Eudor arto, los golpes siguieron, la inconciencia y con la inconciencia las ilusiones, su mirada entrecerrada. Eudor le deseaba, lo acaricio tomó la mano de Anieli, hizo que el mismo se acariciara, y le acariciara. Anieli cerró los ojos y su miembro comenzó a reaccionar, estaba sumido en una niebla, las sensaciones se incrementaban y ya no podía pensar en nada… había sangre en su cabeza…

– ahhhhh mi niño… lo vez… si puedes reaccionar…– unos minutos más, Anieli corriéndose en su mano, rodeada por el mayor, liquido caliente, Eudor excitado, complacido, semejante imagen, grotesca y exquisita, el de nuevo, corriéndose, esta vez, con preedición y fina puntería, un beso apasionado no correspondido, una sonrisa el los labios de mayor, ya su respiración agitada cuanto placer

Espero a tranquilizarse, tomó las prendas del niño, se limpio con ellas, después las suyas, debía de estar limpio para su Alexander.

Casi que sale, la voz dulzona del Anieli le hizo estremecerse…

– Como ahora me has tocado, jamás podrás tocar a Alexander…

– Eso esta por verse – Casi con burla que le hablo al niño hermoso, perfecto y complaciente, pensó Eudor, en otras circunstancias seguramente Anieli seria su presa…

Y en la mente del niño lastimado, miles ideas pasaban por su mente, si todos se enteraban de lo ocurrido, ya no importaba, sin con hablar Alexander se alejaba de Eudor valía la pena…

– Orion… ya no soy sólo tuyo…– Lágrimas en sus mejillas, su cuerpo lastimado, se dejó caer entre las telas machadas, el desaparecer no era una opción, tan sucio que en aquel cuarto oscuro deseaba permanece siempre…

La puerta se abrió, una pequeña luz alumbrando el lugar, alguien se acercaba, alguien le tomó en brazos, alguien le cubrió, le sacó de esa habitación, alguien caminando por un pasillo, alguien que con todo y telas le sumergió en aguas tibias, alguien sollozando lo ultimo que recordó fue una caricia en su rostro, el cansancio y el dolo le vencieron…

Ayúdame, duermo después del mal momento
Deja que duerma por siempre...me duele
No me importa si muero… lentamente
Pero no me odies… por lo que paso


♥️ ¤°.¸¸. •´¯`» y∂zmín «´¯`•.¸¸. °¤ ♥️

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«.•°•.*.Un niño lindo*.•°•. »
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Cáp12: Cuando duele por dentro

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 24, 2010 7:16 pm

Cáp12: Cuando duele por dentro

Por que hace demasiado frió,
Quiero que de nuevo me abraces
Por que de pronto me siento mal
Quiero que con amor me alivies

Nunca había sonreído por tanto tiempo porque nunca ocultaba nada, ahora sentado junto a su amante y su captor, recordando y decidiendo que no existir era el estado idóneo para él…

Al despertarse, sabanas de seda cubrían su cuerpo, tan calido y cómodo, como en sus mejores tiempos… a lo lejos gritos, y alaridos, fue un silencioso momento antes de que dos hombres entrarán a la habitación

– Mira como le has dejado…– La desesperación y la ira en el rostro del hombre más bajo entonces se escuchaba su voz cortada, respiración forzada, le costaba trabajo unir sus frases

– No es nada, hierbas y sanara…

– Eres una bestia…– Murmuró con odio, después escuchó un golpe seco

– Tu igual que yo… tu dejaste que lo hiciera… para pagar tu deuda…

– Pero no ibas a maltratarle…

– ¿Y? me contuve, aún sigue casto…

– Tú…– Achilles, enojado consigo mismo… mirando con pena al niño… en el fondo, muy en el fondo ver al niño orgulloso, así de mal, le partía el corazón…– ¡Lárgate… ya no te debo nada…!

Y Eudor molesto, salió de la habitación, hasta donde su niño castaño se encontraba… adentrándose a paso firme, Orion le miró con inquietud le devolvió Eudor un burla en su mirada.

– Tú tan bueno y Anieli igual contigo que con todos…– Cogió entre sus brazos al adormilado Alexander… una ultima mirada al ahora confundido oji-azul…– Esperó que la estancia de Alexander en este lugar haya sido divertida, por que no volveremos…

– Señor…– La curiosidad en Eudor, quiso virarse y saber lo que el niño le diría pero… por alguna razón, no lo hizo no supo lo que Orion le diría… no conoció sus ultimas palabras…

– ¿En que piensas?– Cuestionó Achilles con voz tranquila, al notar que Anieli dejaba de sonreírles

– En nada – Contentó risueño, Achilles lo supo, que el niño estaba roto por dentro, Orion, notaba algo extraño en ese cambio… algo que realmente no podía comprender…

.*.

No recordaba como había llegado a su carroza, algo triste cuando despertó y se encontró abrazado al mayor, se desprendió del abrazo, miró a lo lejos, solo árboles al borde del camino, sólo verde y café… hermoso pero sólo eso ¿Y sus amigos? un suspiro al aire, no se había despedido de ellos… lágrimas por sus ojos, miró al hombre del cuerpo fibroso, un puchero en sus labios y se abalanzo hacia los brazos de Eudor. Sentía un extraño frió en su pecho… de nuevo deseo ser abrazado…

De regreso el viaje en silencio, los dos mirando al frente, ya oscureciéndose y su viaje seguía, Alexander cansado, nunca imaginó que viajar fuera tan cansado a pesar de haber dormido, se sentía cansado sus brazos le pesaban, los parpados por si solos se cerraban, su cabecita comenzó a ladearse, de un lado a otro, de un lado a otro, de un lado a otro…

Y cuando por fin sus ojos comenzaban a cerrarse, la carroza se detuvo, para pesar de Eudor el viaje había concluido. Ingresó Eudor con Alexander en brazos, dos sirvientes que velaban la entrada, Athan con la cabeza en sus rodillas, estaba sentado en las escaleras de la entrada a su hogar, le vio de manera frágil, hacía tanto que no recordaba cuan llorón podía ser Athan, se hizo notar, Athan levantó la cabeza, imaginó sus lágrimas no se notarían de noche, sonrió de forma ligera y se puso de pie, tomó a Alexander en brazos mientras agradecía a Eudor por cuidar de Alexander. Asintió, aceptó orgulloso las palabras agradables, no quiso despedirse.

– ¿Quieres platicar de algo conmigo? – Le cuestionó en susurro, Athan negó, pero supo Eudor que era buen momento para hacer algo por él. – Recuesta a Alexander, te espero aquí…

– No lo hagas, es tarde, descansa, seguro que fue un día agotador. – Cerró la puerta, no dijo nada, se tomaría un poco más de tiempo en ese lugar, ahí también había pasado él su infancia, tres maestros y tres niños.
.*.

A la mañana siguiente intentó no sonreír de forma tonta, recordaba a Orion y Anieli, no pudo decir nada, ni siquiera a Corban, a cambio de eso, pensó en hacerles sonreír. Había algo bastante raro entre ellos, por que Eros le miró sin sonreír, y Gape se sonrojaba en cualquier momento, sólo Corban seguía tan normal… siempre manteniéndose apegado Gape, siempre con su buena relación con Eros.

Alexander, mirando a los niños mayores que parecían olvidarle, que parecían guardar secretos entre si, no comprendía lo que decía, sus comentarios tan cortos, su maestro comenzaba las clases sin ánimos y a sus dudas una explicación que le confundía más, recurrió los siguientes días a Eudor, por que su maestro distraído no le escuchaba, por que los tres mayores le ignoraban y por que Cyril y Calisto ya le habían olvidado, no contestaban a sus provocaciones… ni le miraban.

.*.

– ¿Qué te ocurre?– Intentó un abrazo, Eros se retiró inmediatamente, Arsen sintió un hueco en el estomago, sin malas intensiones su saludo, sólo quería felicitarle por el visible progreso en el lanzamiento de disco.

– Yo… lo siento…. – Eros apenado, saludó con un leve contacto, tenía miedo, por que veía en cualquier movimiento intensiones lascivas, después de la platica con Athan, temía a Arsen a su con tacto, a estár a solas con él. – Iba a tropezar, te aventé sin querer

Entonces el remordimiento de conciencia, las mentiras similares eran repetidas ¿Porqué dudar de Arsen si era tan bueno…? Y Arsen aun dudoso de las respuestas, decidía no preguntar más…

– Bien no importa…–
.*.

Gape mirando a Corban, Corban mirando a Gape, juego de miradas, de repente, un sonrojo en Gape, Corban lo notó, ilusionarse no valía la pena. Gape extrañamente confundido, pena que le mirasen a los ojos… fuese Corban o Eros…

Corban, suspiró profundo y cerró los ojos, bajó del árbol seguido del rubio y los dos caminando hacia las habitaciones, donde siempre Cyril y Calisto se encontraban…

Los mayores caminando por el pasillo, la habitación más que conocida, la de el fondo, la más grande, la mas bonita, como en ocasiones pasaba, las conversaciones de Calisto y Cyril eran escuchadas.

– …tratare de ser una mejor persona, intentare no dejarme llevar por mis emociones, no ser tan grosero, una persona mas compresiva, mas amable, intentare no dar problemas y sobre todo amare por siempre a mi amigo Calisto…– Cyril terminó su promesa una sonrisa y el pelinegro sonrió, el pequeño Calisto también lo hizo…

– Y yo mirare al cielo siempre, sin importarme mucho si me pierdo, intentare que sonrías más a menudo, intentare ser feliz, no confundirme, no hacerte sufrir, no cargar con problemas ajenos, olvidarme de… de…

– Dilo… – Ocho años, dos niños que hablaban de sus problemas, tan maduros, tan ingenuos, una promesa hecha al aire, al cielo, al agua y a la tierra, una promesa ante el cielo, ante el olimpo, ante el dios de dioses… una promesa infantil hija de una plática como cualquier otra y del orgullo que en ella se encontraba. Todo tan claro, Cyril dijo; “promételo”, el más bajo con el ceño fruncido… “Tu primero” un gesto alegre, para Cyril una muestra más de amistad…

– Olvidarme de mis rencores y por siempre… amar a mí…– Tan lindo que se escuchaba todo, inevitable… el murmullo afuera de la habitación, los dos niños recostados en la cama se pusieron de pie, Cyril temió, que fuese Alexander, por que temía no cumplir con su promesa y que Calisto tampoco lo hiciese… las cosas en esa casa iban mal, temía que Athan se molestase, temía dar preocupaciones a Eros… y que Gape y Corban le odiasen mas…
.*.
Cuando los alimentos terminados, el primero en ponerse de pie fue Anieli, salió del lugar, de aquel hermoso y gran lugar, por el lado oculto, por el que los clientes no le podían ver. Su paso de pronto lento… caminando por lo que, apenas, comenzaba a ser el bosque, se alejo lentamente, a pasito lento, con la mirada perdida, sus manos jugando con el tronco de los árboles, acariciando sus hojas caídas mientras daba pasos… como si de multitud enardecida se tratase.

Anieli, pasito tras pasito el dolor era mucho…por que se sentía tan mal… y nadie le podía aliviar ese dolor Anieli, recargado en la corteza de un árbol, un árbol de corteza dura y áspera… el dolor externo no importaba…

Pequeño pelinegro recargando su peso al tronco del árbol…
Pequeño pelinegro, dejándose resbalar, con la espalda en el tronco
Pequeño pelinegro herido, muy poco pero herido al fin…
El tronco duro rasguñando su espalda, el dolido, muy dolido
El comenzando a llorar, por que a solas cualquier secreto aflora…
…Por que solo a solas su varadero yo, dolido, salía y lloraba.

Aun en la hermosa morada, Achilles comía sin ganas, tanta pena que de pronto sentía por el niño, tanto arrepentimiento… Orion, les miraba por que algo le ocultaban ¿Por que de pronto Achilles y Anieli se llevaban tan bien? ¿Por que de pronto Anieli no tenia rondas? ¿Por qué tan de pronto el ojinegro comenzaba a ser tan Alegre?

¿Por qué…Anieli igual contigo que con todos…?

.*.

Cuando terminarón, Eros se encontraba más tranquilo, se despidió a distancia, mantenía el mayor el desagrado de esas acciones en su rostro, caminó lentamente el pelirrojo y se alejó del mayor y no sin mirar atrás llegó hasta la entrada de su hogar, y se adentró y afuera de su habitación Gape y Corban espiando a alguien, muy su costumbre, nada aceptable aquel acto, Eros se acercó a ellos, les miro a los ojos de nuevo…y de nuevo Gape sonrojado, Corban apenado, un acto no de educados…

– ¿Qué están haciendo?– Cuestiono Eros, los otros dos niños, sabían que estaba mal pero… era tan interesante lo que Cyril decía que no pudieron evitar escuchar, Eros negó con la cabeza… Corban le invitó a espiar con ellos.

Y yo mirare al cielo siempre

Eros asombrado, la voz de Calisto, prometiendo cosas… algo obvio, le inquieto, los tres niños escuchando las palabras del mas pequeño… uno de los tres intento decir algo, los otros tres le callaron, demasiado ruido. Los pasos en la habitación, y de pronto la imagen de Cyril, parado en el marco de la entrada, con esos intensos ojos grises fijos en los mayores… el sonrojo en sus mejillas y decepción en rostro…

– Lo han escuchado todo sin mi permiso – Murmuró bajito el oji-gris.

– Nosotros no… Cyril… – Eros trató de disculparse

– Que malos…– Era la voz de Calisto, escondido tras el cuerpo de Cyril…

.*.

– Dime… Alexander… ¿Por que estás triste…?

– Yo… no estoy triste…– Una sonrisa falsa… falsedad mal usada

– ¿Has peleado otra vez…?

– No…

– Te ha regañado Athan – El pequeño negó… de nuevo…pero las lágrimas invadían su rostro…

– ¡No!

– No entiendo Alexander... Si nada malo ocurre… ¿Porqué lloras…? Comienzo a creer que tu único problema es… vivir con Athan…creo que él tiene muchas preocupaciones… Eros, Gape y Corban están creciendo, sus intereses cambian y Cyril y Calisto encerrados en su mundo… seguro... ¿No te sientes solo?

– Yo…

–Alexander ¿No te gustaría vivir conmigo…? – Dijo de pronto el mayor, la expresión de Alexander, claramente leída por Eudor… una sonrisa en su rostro atractivo… en su rostro de hombre…

♥️ ¤°.¸¸. •´¯`» y∂zmín «´¯`•.¸¸. °¤ ♥️


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«.•°•.*. Cambia todo*.•°•. »
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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Mhin el Dom Mayo 02, 2010 2:09 pm

Noooooooooooo!!!!!! No puede irse con él!!!
Pobre de Anieli T.T
Continúa porfis, o moriré de la angustia . . .
Es que esos niños . . . snif1 :TYT:
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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Mayo 08, 2010 1:58 pm

Gracias por comentar
intentaré acabar el cap 13
creo ke está kedando raro porque ya tenía mucho que no escribia de esta historia nn.
pero me esforzaré nn




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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Mhin el Dom Mayo 09, 2010 2:19 pm

=) Anda~ Está muy lindo y me gusta la forma en que escribes. Me paso a leer los demas~~

Saludos y espero que puedas escribir pronto =)
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Cap13: Lo hago por tí…

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mayo 17, 2010 11:17 pm

Cap13: Lo hago por tí…
Un nocturno murmullo debió de decírmelo todo
Las intenciones ocultas son las más estruendosas
Pasarás de mi ausencia, la nostalgia comenzó a caer
Elevada en la sima, una inaudita muralla que nos separó

– Quiero saber qué está pasando – Anieli le miró con duda, no era verdad que no entendía pero sí Orion confundía el propósito de su pregunta todo estaba mejor

– Eres bastante extraño, si me quejo estás disgustado, si sonrió me cuestionas el porqué – Suspiró, Orion le miraba fijamente, que difícil era mentir en esa situación – Orion, estabas molesto por que justificaba todo. Ahora me pides explicaciones. Sí no puedes decidir que quieres de mi, mejor aléjate… sólo un poco.

– Esto no está bien – Murmuró molesto – Lo he estado pensando, no tienes idea de cuán confuso estoy con todo…

– Ese es tu problema, yo estoy muy bien aquí, sí te arrepientes es por que hay algo que te hace sentir mal y no sé qué es, no quiero saberlo, es asunto tuyo… yo solucioné el mío hace tiempo.
.*.

– No – Le miró fijamente, con sus ojos hermosos, negó con la cabeza, Alexander dio pasitos para atrás, intentaba alejarse de Eudor y el mayor lo notó, entonces lo supo, demasiado precipitado, había pensado que el momento oportuno había llegado, aún faltaba un poco más.

– Lo que digo es que, yo me sentiría muy feliz de que estés para siempre conmigo, seriamos sólo tú y yo – Y esa solución Alexander no la deseaba, no pensaba en respuestas, no quería saber nada, él que odiaba los cambios no aceptaría uno tan permanente y extraño.

– No quiero… yo… no quiero – Levantó su mirada y las lágrimas corrieron por sus mejillas – ¿Por qué no me siento alegre…?

– Athan es tu maestro… no sería alegría alejarte de él… lo siento mi pequeño Alexander, no pensé en mis palabras… no te alejaré de Athan, sólo quiero que me dejes ayudarte ¿Qué puede hacer este hombre por ti?
.*.

– No está la sutileza que me gustaba, Anieli ni la indiferencia que me muestras pesa tanto como el desencanto ocasionado, asesinamos lo que más amaba de ti, pedí lo que no te daba – Orion meditó sus palabras, no podía ser un aviso, entonces pensó en cuestionar nuevamente – ¿Aún me quieres?

– Tanto igual que tú a mi. – A la defensiva toda era mejor – Me aburriría hablar de todas esas promesas de antes… aún así…

– …estás tú tranquilo, pensaré en eso, en que has encontrado tanta paz – Interrumpió Orion, le miró fijamente y Anieli sentía que podía caer en cualquier momento, sentía tanto miedo, Orion no le miraba con ternura, le había terminado de romper con sus palabras, un abandono metafísico, tan desprotegido, tan sentimental. – Ahora soy yo quien no puede seguir ese ritmo tan complicado. Anieli…

– ¡Orión…! – Fue el llamado de Achilles, a poca distancia de ahí, un poquito solamente – Han venido por ti.

– Yo espero que la próxima vez que nos veamos, puedas saber que pasó con esa parte de ti que ahora no encuentro… – Anieli abrió los ojos, confuso, Orion había pensado en no decirlo, no quiso decirlo, se abalanzó al pelinegro, sus cuerpos se unieron, el rostro de Anieli quedó sumergido en un hombro de Orion. – Tú cuida de ti, voy a cuidar de mí…

.*.

– Es simplemente que estoy comenzando a desesperar, retrocedo en vez de avanzar, me tiene miedo, tonto niño… – Evander que mantenía su ceño fruncido. Colin tenía ya bastantes días soportando su mal humor, el niño pelirrojo le evitaba, Evander comenzaba a desesperarse con ese rechazo – Sé que algo a ocurrido, esos amigos suyos, un mal consejo, una falacia sobre mi persona.

– No habría falacias, pues las intenciones de poseerle mantienes.

– No puedo dejar que se aleje de mi – Soltó un soplido y mordió su labio inferior – Eros es lo que yo quiero.

Colin le miró ponerse de pié, desnudo se alejaba Evander furioso sus pasos eran violentos y el vaivén de sus brazos al caminar le hizo reflexionar, se conocían desde antes y desde antes él se sintió tan diferente a su “gran” amigo Evander.

.*.

– Él es Giles, ha visitado el lugar en varias ocasiones y me dijo que él puede cuidar de ti. – Achilles le sonrió; Orion le parecía un niño tan hermoso, era tan inocente… cualquier cosa haría por el beneficio de Anieli. – ¿Estás listo?

– Anieli va a estár bien – Murmuró sin escuchar palabras, sus manos temblaban y sus ojos brillosos. Subió a la carroza,…. También lo hizo, entonces sin despedirse Orion emprendió un nuevo camino.

– Anieli ha estado muy extraño últimamente – Murmuró Orion mientras Achilles tallaba con una tela ligera la pintura restante del brazo del pequeño – Quiero saber que tiene pero no sé cómo preguntarlo

– No preguntes entonces

– No podría dejar las cosas así – Achilles lo sabía, era cierto, Anieli no era el mismo; sus motivos eran suficientes el secreto permanente en su alma. No diría nada al pequeño Orion – Mi maestro Athan decía que lo mejor es preguntar, si suponemos y concluimos estaremos tentando lo que la otra persona siente, con Anieli, menos que con nadie podría hacer una suposición sobre lo que siente.

– Tal vez en esta ocasión no sirva preguntar.

– Me da miedo que algún día desee irse, él… no podría estár solo en cualquier lugar – Decidió guardar silencio, sobre el origen de Anieli no había que decir nada – no quiero que esté diferente, si no comprendo lo que siente, lo especial se acaba.

– El problema principal es su origen… un Espartano, cuando deje de ser un niño lo notarán aún más, nadie podrá defenderle, no es tu culpa el origen de su nacimiento y si escapan nuevamente al estado vecino, serás tú el que tenga problemas, aún así, ahora comprendo que es importante lo que dices pero sigo sin entender ese tacto al hablar que Athan les ha inculcado, demasiado espiritual para mí, preferiría preguntar:
“Quiero saber qué está pasando”

– Achilles me dijo que has sido Alumno de Athan

– Athan es mi maestro… – Respondió apresurado Orión, Giles era bastante mayor, de cabellera, y la barba blanca, inmensa. Sus ojos furiosos le hacía titubear al contestar, seguridad ante todo, de pronto vio como la mano del hombre mayor se dirigía a su rostro, le sostuvo la mirada, su ceño fruncido.

– De ahora en adelante tú maestro soy yo y no Athan ¿Has entendido?
Y los días pasaron:
Temía que en cualquier momento las cosas cambiaran más, notaba que no había tantas personas como antes, los artistas escaseaban y Achilles se mostraba preocupado, un hombre le rodeaba constantemente, Achilles mencionaba a Eudor en ocasiones. Una noche, Achilles contemplando la luna, mencionó algunas penas de vida, había bebido, habló de que él tuvo la oportunidad de ser grande y magistral, Eudor era un traidor embustero le dijo a Orion que debían odiarle por siempre. Orion no pensaba así y lo dijo, lo que su maestro siempre decía: odiar es el mayor elogio que se le puede hacer a ellos que nos hacen daño.

– Lo dices por que no comprendes cuanto mal me ha hecho. Incitó a nuestro maestro a cambiarme por vino – Achilles se hundía, Orion no imaginó que alguien mayor pudiese llorar como un niño pequeño – Ha puesto en mi contra a un hombre que se atrevió a desprestigiar mi Achlys


– Sí – Contestó de manera ligera el castaño, entonces el hombre se sintió satisfecho, Eudor le había liquidado una deuda, su misión había sido esparcir un rumor sobre el niño mejor valuado, consiguió a un nuevo Alumno, avaricioso y temeroso sospechaba algo malo y no quería irse de este mundo sin que su nombre quedase grabado en la historia

– Mañana empezaremos las clases, aprenderás al doble del ritmo que ese “hombre” te hacía aprender y los golpes serán aún mayores si no obedeces en lo que yo te digo ¿Entendiste? – Orión negó, el hombre abrió sus ojos desmesuradamente

– Mi maes… – Los puños del hombre se cerraron en señal de furia, comprendió, también para eso era perfecto, bajó la mirada y rectificó su error – Athan nunca golpeó a alguno de sus alumnos.

– Eres un irrespetuoso – Orión le vio tomar impulso, después el contacto de la mano de Giles con su mejilla le dejó aterrorizado – ¡¡Tienes prohibido mencionar el nombre de Athan de nuevo, si lo haces te devolveré con Achilles y diré al gobierno sobre ese Espartano que mantiene!!

– Lo siento Maestro… – Podía soportarlo, pensó el castaño que la orden de Giles era bastante extraña, podía no mencionar a Athan, pero no por eso dejaba de extrañarle ni pensar en él ¿Es que eso no podía comprenderlo? Cubrió con su mano esa mejilla sonroja y tibia, sus ojos se tornaron brillosos pero sonrió al hombre mayor y continuó todo el viaje en silencio.

– Hoy no cenarás nada…
.*.

Se sentía tan extraño, no podía evitar sonrojarse cuando Evander le miraba un poco, era tonto, bastante inusual de su parte, lo sabía pero le veía tan inmenso ahora, ya nada tenía que ver con esa confianza que apenas hacía unos días comenzaba a sentir por él. Le apenaba todo, que me mirase, que se acercase a él. Gape y Corban lo notaban por que de pronto tampoco se le notaba tan entusiasmado con las clases de Gimnasia.

– ¿Te esperamos? – Cuestionó Gape al pelirrojo, Eros negó nervioso, no quería molestarles ahora que se les veía tan tranquilos, juntos y agradables. – Iré en cuanto acabe de juntar esto.

Señaló las botellas de aceita regadas en el suelo, Gape se encogió de hombros y aló del brazo de Corban, le dejaron solo en la palestra, suspiró Eros y encogió sus hombros, no sabía en que momento se había separado de ellos tanto. ¿Estorbaba entre ellos dos? Ya no le causaba tanta nostalgia pensarlo así, Corban gustaba tanto… y le veía siempre tan lejano, por que Corban gustaba de Gape y Gape ahora parecía tan atento con el castaño.

– Eros – El pelirrojo se viró, detrás de él estaba… un joven de penetrantes ojos verdes – ¿Puedo hablar contigo…?

– ¿Conmigo?– El joven a su lado le acorraló, las botellas de aceita cayeron al suelo y levantando la mirada Eros le miraba tan asustado – yo... no…

– Esto te beneficia más a ti que a mí – Se apoderó de los labios del pelirrojo y el pequeño pelirrojo comenzó a empujarlo con sus manos, Colin desató la túnica mientras el niño se esforzaba por alejarlo y de un tirón la túnica cayó al suelo, se sintió desnudo dejó la tarea de empujar al mayor y como pudo se tiró al suelo en busca de su túnica – ¿Te lo han dicho…? Lo excitante que eres…

– No me toque… – Murmuró bajito y con los ojos llorosos el pelirrojo –

– Esto es lo que Evander quiere de ti… ¿Podría tenerlo yo antes que él?

.*.

– No quería que se fuera… – Murmuró bajito Anieli, era la primera noche, después de tantos años, que dormía en una habitación sin Orion… – Te dio… desde hoy te odio…

“odiar es el mayor elogio que se le puede hacer a ellos que nos hacen daño”


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Re: ¡Te enojaste!

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mayo 17, 2010 11:26 pm

Muchas gracias a Mhin .00. la verdad es que me motivaste demasiado a seguir con la historia nn vi tu mensaje tambien en amor Yaoi nn subiré cuando acabe de corregir los capis allá xD apenas voi en el tres aquí ya están corregidos pero en cuanto los tenga listos comenzaré a subir normal nn 159 ahh me siento feliz tenía más de un año y medio sin lograr poder escribir este capitulo y hoy salió, es cortito pero espero empezar a tomar el hilo de la historia para poder hacerlos cada ves más largos, ahh, bueno Alexander definitivamente no se va en esta ocacion con Eudor xD se le cebó al mugroso. jejeje `puz eso y más merece por hacer sufrir a Anieli e indirectamente a Orion
ahhh, nn hoy dormiré xD pero mañana empesaré con el prox cap :*-<: nos vemos i de nuevo gracias

y a Keoky ``p Por fin salió, por fin nn. ahh, ya vez jejeje xD si no fuera xke ahi ke dormir temprano me desvelaría un poco más T.T 159 pero cuando estaba recordando el significado de los nombres me dije ahh, kiero escribir xD i pues me puse a escribir ya por msn te pasé unos trosito oO pero faltaba un poco xD algo de Orion y Anieli :>.<: espero ke te guste cómo kedó nn .00. Creo ke a Eros siempre le va mal w**w




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