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Ojitos lindos…

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Ojitos lindos…

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 15, 2010 10:36 pm

Ojitos lindos…

Ojitos lindos…
Siempre te recordaré,
Hundiste tu rostro en mi pecho sangrado
Aquella tarde después de pelear, como llegué a sentirlo.
"El chico llorando, su amante no entiende; y en ese momento, él se fue."




Vio a lo lejos a una niñita que sonreía con alegría al doctor, bata blanca y estetoscopio brilloso, escena hermosa, bonitos recuerdos… alguien con esa mirada de ensueño, ojitos lindos... Hiei había llegado ahí porqué la novia él pariría a su primer hijo, primogénito afortunado... fue una sorpresa, casi un sueño cuando le notó...

... era él. Junto a las escaleras, el medico y la niña, dos extraños sin importancia…

- Tú…


CAP: 1 ¡Kurama ha muerto...!


Las palabras no rompen distancias
Los deseos no se vuelven realidad
No son las buenas acciones…
…. lo que me alejó de ti.


Un trato, ese ansioso demonio estaba tan sediento de su cuerpo que incluso le había traicionado, a ella. Siguiendo ordenes, todo por su pago y ahora era el momento de pagar. Para no volver a tenerlo cerca, para no pensar en nada más que estar al lado de la persona amada.

- Seré gentil... - Dijo con tono pasivo, Kurama sentía esas manos toscas sobre su cuerpo, ambos, tendidos en la cama de su madre, porque la suya tenía tan buenos recuerdos que no quería mancharla… no podía. Se dejó hacer, las prendas al suelo y los ojos cerrados, entonces notó, que ahora por su piel terciopelo paseaban los dedos crueles que torturaban con su roce, y no le pareció tan horroroso, todo tenía una explicación. - Si te muestras cooperador...

.*.


El amor está dentro de su escondite
No es el corazón su dulce hogar
El vive en otro lado, un tibio lugar
Junto a mi alma... junto a mi esperanza.


¿Y qué si tenía todas las rosas del mundo? Estaba completamente seguro, su corazón palpitante, cursi y tímido se lo aseguraba, que él jamás encontraría una flor contenedora de tanto amor, no del puro y el hermoso, se dijo Hiei. Era roja y tenía los pétalos cerrados, una pequeña rosa que había sido elegida a la medida, ni muy abierta, ni muy pálida, lo justo para Kurama, con su cabello rojizo, seguro estaría más que acostumbrado a que ese color desprendiera un constante brillo, pero no al hechizante aroma del amor.

Las siguientes calles se tranquilizaba a si mismo, nada podía salir mal, lo sabía, Yusuke se lo había dicho, que el lindo pelirrojo babeaba por él. Que ese pelirrojo de gemas verdes no se negaría ante una declaración.

"Puedes estar seguro de dar el siguiente paso, será aún mejor si tú se lo haces saber primero, sorpréndele" habían sido esas palabras las que le motivaban a vestir de ese modo tan juvenil, a llevar una sonrisa en sus labios y la rosa roja, a medio abrir entre sus dedos frágiles.

.*.


No se traducen las palabras
Si te mantienes atento, no importan
No preguntas sobre lo que hago
Si has amado a alguien, entenderás.

Cuando las caricias comenzaron se sintió tremendamente sucio, era horrible ese olor a putrefacción, caricias prosaicas, vulgares, sucias. Él decía cosas, su nombre en tono posesivo, quiso besarle en los labios, Kurama se negó, el trato sólo mencionaba la casta entrega, no los besos de amor.

Jugó a algo no tan cruel, sus sentidos pasivos, imaginó, en secreto, a alguien más mientras las caricias del sujeto se incrementaba, los cuerpos fuera de las prendas, uno sobre él otro. Creyó Kurama que se engañaba tan bien que en un instante la presencia de Hiei parecía dispersarse como una dulce fragancia, le inquietó, pura imaginación pensó, le sentía tan cerca, y se dejó cautivar por la emoción de verle, los recuerdos se hacían más reales de ese modo, imaginó, entre caricias y besos, que no era un demonios cualquiera que venía a cobrar su parte del trato, no, era Hiei, el ser querido en los instantes.

Las mejillas porcelana de Kurama comenzaron a iluminarse y él demonio que reclamaba la pureza del cuerpo del pelirrojo malinterpretó las cosas "Le he hecho lanzar un gemido" se dijo, y prosiguió con lo suyo, estaba tan ensimismado Kurama, que no notó cuando se posicionó ese fragmento extraño, justo en dónde menos deseó.

Y la penetración se dio, "he ahí, su primera vez como humano, en brazos de un demonio casi desconocido, pagando una deuda que le beneficiaba indirectamente, un sacrificio... el primero" y soltó un gritó de dolor abrió los ojos. Le vio, ahí, parado en el marco de la puerta, estrujando una rosa, hermosa como ninguna vista, su ceño fruncido y los puños cerrados.

.*.


Si no lo vez, sólo piensa que existe
No exageres tus respuestas, no pregunté nada.
Mírame a los ojos, mira el llanto acumulado.
¿... es que hay algo más triste que verte marchar?

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, lo notó, otra presencia además de la de Kurama, y la de Kurama, agitada ¿y si...? Para las cuestiones, otro tiempo, se apresuró a adentrarse, el llamado romántico por la puerta tendría que hacerse después, y también el saludo inusual, algo no hadaba bien, lo sabía, un extraño presentimiento. Cuando Hiei se adentró en la habitación, por la ventana, notó que no había nadie pero la energía de Kurama se desprendía constantemente, como un llamado metafísico.

Salió de la habitación, por el pasillo hasta llegar a la habitación, la puerta abierta, dos sujetos en la cama, uno con las mejillas sonrojas y los ojos cerrados, el otro le miró fijamente con lastima, y en ese preciso momento le penetró, a Kurama, a su lindo pelirrojo... y el pelirrojo gritó, casi parecía un grito de dolor... pero no lo creyó así, Kurama abrió los ojos, y él estrujó entre sus manos la rosa elegida.

- Claro que me ibas a corresponder... le correspondes a todos.

- Hiei... - el susurro más agonizante, de sus labios rosas salió el nombre de ese ser tan especial, una estocada más a su cuerpo, dolor y decepción incomparable, el corazón, el cuerpo, sin saber que era lo que más dolía, ya no importaba - Ahhhh, Hiei...

- Estás muerto Kurama, para mi estás muerto. - Su cuerpo fue perdiéndose y Kurama simplemente no apartó a ese demonio que seguía tocando su cuerpo, gozando de su desgracia.

- Sacrificio a la basura - Dijo el demonio en el oído de Kurama.


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«.•°•~*~' Estaba muerto de pena, me miraste y hasta el sonrojo en mi murió. ‘~*~•°•. »
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Última edición por Doki_Doki01 el Sáb Mayo 08, 2010 5:34 am, editado 3 veces




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CAP: 2 Sin amigos

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 15, 2010 10:43 pm

CAP: 2 Sin amigos

El miedo lo puede todo, sólo hay dos caminos:
Enfrentarlo o huir de él. No hay buenas o malas elecciones
Cualquiera de las dos marcará tu destino
¿Sabes? La decisión propia es la mejor.

Y cuando todo acabó su cuerpo marcado, mordido y gastado, estaba cansado pero tenía tantos deseos de aclarar las cosas, apenas si pudo cambiar las sabanas en la habitación de su madre, las llevó a la habitación suya con todo su pesar y malestar. Y se aseó, evitó mirarse al espejo, evitó tocarse a si mismo, estuvo tanto tiempo debajo de la regadera el agua podría hacerlo, todo lo necesario para no estar tan sucio. Tiempo suficiente, no pensó en cuando terminar, su mente nublada y sus ojos llorosos, lo ultimo que sintió fue ese chocar de su cabeza con el suelo.

.*.


Herir, no maltratar
Puedes hacerlo todo sin pensar
Pero si pienso, no puedo hacer nada porque...
¿Por que pienso en ti?
¿Por qué pienso en ti?

Hiei llegó hecho una furia al templo, pero bajo ese ceño fruncido, estaban las lagrimas reprimidas que no se atrevía a mostrar. Ignoró a todos, a su hermana a Yusuke, al tonto de Kuwabara. Pudo haber no regresado a ese sitio, pero la decepción y el dolor le corrompían, quería gritar a los cuatro vientos el dolor que sentía pero el veneno creado por el engaño opacaba todo sentimiento de decepción.

- Kurama se acuesta con todos, lo he visto... - Dejó escapar a su paso, tenía una habitación para él sólo, pero no le hubiese importado demasiado estar en ese momento con alguien más.

Los primeros minutos de soledad, se le hicieron eternamente torturantes... y de pronto un Yusuke con la cabeza baja se adentró a la habitación.

- Hiei yo...

- Yusuke, no tienes idea de cuan errado estabas... estábamos.

- ¿Qué fue lo que ocurrió... exactamente?- Ladeó la mirada al mismo tiempo que se sentaba en el borde de la cama, junto a Hiei - ¿Te ha rechazado?

- Hubiese preferido eso... porque me duele mucho, y no lo merece, ni siquiera el amor que tengo.
.*.

Y después despertó, y la habitación blanca le hizo ponerse en alerta, el murmullo detrás de la puerta y el suero, la aguja en su mano, su madre dormida en la silla, comenzó a sentirse incomodo, tiempo, el suficiente porqué después de varios minutos la mujer levantó la vista, vio a su Suichi que le sonreía y sin pensarlo le abrazó.

- Suichi, me has espantado demasiado, deberías tener más cuidado al bañarte, ya no eres un niño... - Más frases como ésta, y de lo espantoso que se veía todo lleno de sangre, y las puntadas en su cabeza, las lecciones en esa parte del cuerpo era muy peligrosas, sobre el futuro prometedor que pudo arruinar, sobre su descuido, y más, muchas más.

Para darle de alta, los tramites vinieron después, otro regaño por parte del medico y un lindo adiós por parte de las enfermeras.

Una sombra entre la luz de día, un sujeto extraño esta vez, había estado vigilando por más de una semana, con la imagen de un humano cualquiera, y se sintió a gusto en ese lugar - A la expectativa de verle salir - el viento soplaba y los rayos del sol no parecían tan malos una vez que se acostumbraba a ellos.

.*.

Hiei, no había hablado más de aquella vez, Kurama no se presentó a las juntas que koema organizaba, Kurama dejó, sin motivo, de frecuentarles, como si nunca hubiese existido.

Kurama nunca pidió un consejo, Kurama se apartó de la nada, hubiesen dado replica, si tan sólo hubiese hablado con alguno de ellos... pasaron las semanas, y ninguno en verdad quiso ir a saber que ocurría con él, no tenían ni las ganas ni la necesidad de hacerlo pensaron después de mucho tiempo, había sido su amigo, aún lo era, sí, pero no podían ir a buscar a alguien que no les quería cerca, mejor compartir la amistad con ese chico desganado que se dejaba encerrar por la nostalgia en una habitación oscura.

Yukina, Keiko, Yusuke, Kuwabara, Koema, todos se sentían tan confundidos, habían podido jurar que había más que amistad entre esos dos, en las miradas que se dedicaban y en las indirectas palabras. Leer entre líneas y comprender lo que se esconde tímidamente entre las cosas.

.*.

Sin pensar, sin meditar, hundido entres sus sabanas, el colegio, las tareas, las visitas de ese nuevo demonio que se empeñaba en mirarle aunque él no le dirigiera la palabra, cada tarde, después del colegio, Kurama caminaba hasta el templo, pero cuando llegaba y miraba las escaleras, antes de intentar subir, perdía todo su valor como un muñequito descosido que pierde su relleno en el camino. Y entonces, bajaba la mirada, sentía la presencia de Hiei agotada, ¿Tanto mal podía haberle hecho?, y más días pasaron, y entonces un día tomó valor, y subió las escaleras...

Pero hay otros momentos,
Escucha el piano, alguien le toca, una melodía nostálgica
Y mi corazón que comienza a temblar.
Era tarde, muy tarde ¿No?

- Kurama - Yusuke frunció el ceño - ¿Qué estas haciendo aquí?

- Sé que Hiei está aquí, puedo sentirlo, Yusuke yo... yo quisiera hablar con él - Un nudo se hizo en su garganta - podrías decirle...

- ¿Sabes? No puedo ayudarte, estoy seguro de que no quiere verte. Había hablado con Hiei, lo animé para que se te declarara, ¿y qué haces tú?, te acuestas con todos, de haberlo sabido ni siquiera se lo hubiese sugerido, que decepción, y yo tanto que te admiraba... - Kurama cerró los ojos "Eso es lo que piensa él...", dolía escuchar eso; Yusuke hablando de esa manera sin saber, ¿No eran amigos? Con sentencias antes de ser juzgado - Y deseaba que Hiei estuviese con tigo pero... no eres para él, yo lo amo también, y callé para que estuvieran juntos. No vales sus lágrimas Kurama... no lo vales.

Una nueva declaración, de los sentimientos del pelinegro hacia Hiei, inesperado, inaceptable, la noticia le deprimió más, seguramente Yusuke creería tener el camino libre, no quería, no lo deseaba, que ellos comenzarán con algo, celos, angustia y más dolor. Se sentía solo ¿Porqué nadie preguntaba cómo se encontraba? Nunca había sido desatento con alguien, siempre mostraba sonrisas, buenas acciones y perfecto comportamiento ¿en dónde estaba el pago por la amistad sincera?

Kurama soltó una bofetada a Yusuke. Podría haber hecho cualquier otra cosa, un ataque con su látigo de rosas, tal vez introducir una semilla dentro de él, aromas venenosos..., pudo hacer cualquier cosa, aún sabiendo que Yusuke no se defendería ante sus ataques, pero no lo hizo, sólo una bofetada y después lágrimas.

- No entiendes nada... – Miró la mejilla roja del pelinegro.

Yusuke se petrificó con el tono de voz, ese brillo en los ojos, el pelirrojo comenzaba a llorar ¿Porqué alguien cómo Kurama lloraba? Kurama estuvo a punto de acercarse más a Yusuke, ahora debía pedir disculpas. Una energía le hizo caer escaleras abajo...

... era Hiei, y detrás de él, Yukina y Kuwabara.

- Lárgate de aquí, ya no eres bien recibido - Mencionó Hiei con despreció para después acercarse al atónito Yusuke.

- ¡No, Kurama espera...! - Yusuke miró hacía abajo, el cabello pelirrojo impedía que sus ojos esmeraldas se viesen, Kurama estaba dolido, avergonzado, Kurama echó a correr, su cabello se movía con el viento, demasiado dramático para ser real y mucho menos mítico para ser un cuento de hadas. – Kurama no está bien...

- Kurama debe dejar de importarnos - Sentenció Hiei, tomó de la mano de Yusuke, lo había escuchado todo, ahora lo entendía, los buenos modales repentinos y las sonrisas sinceras, se sintió un tanto tonto ¿Cómo no notarlo si era ese chiquillo lo bastante tonto como para no saber disimular?

- Estás mezclando sentimientos, amor con amistad, ¿no deberíamos saber que es lo que le pasa? Lo notaste – Sentenció Yusuke mientras sobaba su mejilla roja - ¿No? Tiene una energía distinta... parase llorar en silencio.

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«.•°•~*~' Nos miramos bajo el atardecer,
Rompí en llanto, soltaste mi mano sin avisar.‘~*~•°•. »
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Re: Ojitos lindos…

Mensaje por keoky el Mar Mar 16, 2010 8:28 pm

TT___TT kurama como sufre ¬¬ hiei tonto como va desconfiar de kuramita TT__TT pobre kurama
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Re: Ojitos lindos…

Mensaje por keoky el Mar Mar 16, 2010 8:34 pm

amo este fic lo amo XD W soy la fan numero uno de este fic
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Re: Ojitos lindos…

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Jue Mar 18, 2010 9:33 pm


Muchas gracias owo




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CAP: 3 Se malo

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 03, 2010 8:31 am

CAP: 3 Se malo

- No me importa, que se largue, no quiero saber nada más…

Chiquitito corazón
Déjalo ir… deja que se marche.
Con su sucia piel, con mi amor tan roto…

- “Mentiroso” – Nadie quiso decir nada, Hiei fue el primero en abandonar la entrada del templo, bajó las escaleras, tenía ganas de estar sólo, Yusuke no entendió el mensaje, fue tras él. Hiei siempre era tan veloz, huir, alejarse permanecer tranquilo, el pequeño pelinegro no quería nada cerca, el persistente Yusuke no podía dejarlo sólo, fue más agotador sentir la energía de éste detrás de él, que el propio esfuerzo de alejarse… y entonces esperó.-

- Para Yusuke- Mencionó desde lo más alto de una rama. – No me persigas más…

- Hiei, yo… quiero hablar, de lo que escuchaste, yo… - Hiei bajó del árbol y se plantó enfrente de él, Hiei parado de puntas, Hiei rodeando el cuello de Yusuke con sus brazos… Hiei decidió entonces que a ese chico que le había perseguido, era a quien él debía atrapar.

- Yusuke, quiero corresponderte, ¿sabes…? puedo intentarlo, tal vez tú y yo estamos destinados a estar juntos…

- ¿Pero y Kurama…- selló el momento con un beso forzado, Hiei con sus ojos cerrados y las lágrimas corriendo de nuevo por sus ojos, era triste forzar a un amor para que cometiese suicidio, Hiei lo sabía, Yusuke lo imaginó.

.*.

¿Qué más le quedaba? Correr, más fuerte de lo que lo había hecho alguna vez, quería estar tan cansado, no pensar en nada, sentir sólo el dolor de sus piernas, un dolor que cubre a otro dolor… sus ojos lo decían todo, y esa respiración agitada que amenazaban con dejar escapar el ultimo suspiro de vida, Kurama sollozando, nunca esperó una mirada así de dura. Había estado presente cuando Hiei miraba a todos con odio y rencor, con aburrimiento, desagrado, lastima, siempre a lado de Hiei, pero nunca una de esas miradas fue dirigida hacía él. Ahora no podía soportar un nefasto sentimiento de inferioridad, Yusuke quería a Hiei, su Hiei le había atacado… sólo un ligero golpe dado a Yusuke ¿Qué podía ir peor ahora…?

-¡¡¡ KURAMA!!! – Un grito, una ráfaga de viento que ató sus pies y le hizo tropezar tan rápidamente que sólo tuvo oportunidad para interponer, entre su rostro y el concreto, sus manos. – Pero que trabajo me ha costado pararte…

- Ggg... ¿Quién eres…?- Cuestionó apenas con fuerzas, sentía cómo todo su cuerpo era presionado por el una capa pesada de aire.- ¡¡SUÉLTAME AHORA MISMO…!!

- A dormir Kurama…

Soñarás un bosque
Y tus armas, flores, se abrirán para mi
Soy tú destino, la oscuridad entre la sombras…

Respiración ligera, tronó los dedos e inmediatamente dos sombras en el suelo levantaron el cuerpo de Kurama. Sombras que podían mantenerle en el aire. Amo, mencionaron varias veces, mientras este las cubría con una ligera capa de aire y les hacía desaparecer junto con Kurama y sus suspiros de sueño.

.*.

¿Un consuelo?
¿Sólo diversión de rato?
¿El remedio para el olvido?
¿Una nueva oportunidad para amar?
¿Qué podría ser él realmente para Hiei?

Dudó por muchos días qué responder a su repentina petición de amor, dudó que las intenciones de Hiei fueran ciertas, ¿Cómo creerle si él sabía cuan grande era su amor por Kurama? ¿Cómo pensar siquiera que una confesión descubierta era suficiente para matar el amor devoto que Hiei había sentido por tanto tiempo?, era una pregunta sin respuesta, no había motivos para que de pronto él pensara que Hiei había volteado la dirección de su amor. Lo sabía, todos se lo habían dicho, que se alejara de Hiei, que no estaba bien, que esto sólo traería un mal sabor de boca para ambos, que no era la manera correcta para que naciese un amor, ni para demostrar amistad.

- Pero que tonto… - A pesar de todo no pudo siquiera negarse, había podido detener el primer beso entre ambos, el único, y tampoco pudo decir “no” cuando Hiei le pidió sin palabras, su compañía incondicionada. – lo sé bien…

- ¿Qué dices? – Cuestionó Hiei del otro lado de la mesa, tenía sus mejillas blancas por el frío y sus ojos brillosos por el sueño recién cortado –

- ahh, ¿Qué haces despierto tan temprano?-

- El frío me corta el sueño… - Yusuke sonrió, Hiei se sintió alegre, una supuesta relación, de amistad a romance, no había sido tan difícil, trataba de decirse, no pensaba en los días pasados, no lo hacía aunque las ganas le matasen, cada que ese nombre venía a su mente, cerraba los ojos e imaginaba esa escena tan grotesca… y así, el amor reprimido desaparecía, llevaba un mes así, desde la ultima vez que lo había visto, y todo resultaba tan fácil, era fácil, podía hacerlo… él… podía hacerlo todo, incluso olvidar ese tipo de cosas – Yusuke, tengo hambre… has algo de comer

- No soy bueno cocinando, espera a que despierte Yukina.

- Pero tengo hambre…

- Ya te lo dije – El juego era divertido, la verdad entre palabras siempre dolían. – Ni por error me acerco a la cocina. No es mi fuerte, no voy a intentarlo.

- Debería ser tu fuerte – Reclamó con las mejillas infladas. -

- ¿Y eso porqué?

- Es un requisito, en mi lista, para la pareja perfecta.

- Sí tú tienes lista, entonces yo puedo hacer la mía también – Sentenció con falsa burla Yusuke, Hiei bufó nuevamente y se sentó justo frente a su pareja, ambos tenían hambre y Yukina era la única que si entraba a la cocina, podía salir con algo de provecho, de buen ver y sin quejarse. – Veamos… ¿Cuál será mi primer requisito…? Será tal vez…

“… que me ame…”

.*.

Te toco, no eres ilusión, con amor
¿Qué vas a hacer?
No te vas a hogar, no vas a llorar…

Llegó un poco de luz hasta sus ojos y la necesidad de estirar su brazos, un leve movimiento, lo notó, estaba atado, de pies y manos, con la incomodidad y el sentirse cansado, sentado en el suelo, un aroma tal dulce, los ventanales cubiertos, sólo pequeños rayos indiscretos, que se colaban y dilataban sus pupilas.

- Has tardado demasiado en despertar Kurama – Parecía un comentario nulo, no lo era, un reclamo disfrazado, Kurama viró su cabeza, examinó el lugar en busca de una presencia, y lo único que encontró fue la concentración exagerada de aromas dulces. – Estás atado porque no sé cómo tratarte, pero me has ayudado, mereces mi confianza. Serás mi fiel sirviente.

Es un mal habito tuyo Kurama
No debes comprender al enemigo, debes vencerlo.

Su aparente debilidad no era más que una distracción para aquello que lo tenía prisionero, lo sentía, el promedio energético en ese lugar era bastante bajo, señal de que aún se encontraba en el mundo humano, su preocupación consistía en que no lograba entender cómo algo tan poderoso había pasado al mundo humano sin siquiera ser detectado, estaba seguro que Koema ni se imaginaba que ser tan poderoso estaba ahora en el mundo humano…, le había llamado fiel sirviente, y además de todo parecía conocerle, descartó por eso la idea de que le estuvieran confundiendo.

- Amo yo… estoy encantado de verle – Una risita se dejó escuchar y sus amarres se disolvieron inmediatamente, las cortinas se abrieron, cegado por un momento, después pudo observarle, era tremendamente horrible sentir toda la energía maligna que rodeaba a ese sujeto.

- Me reconoces, eso es perfecto… fuiste tan inteligente.

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CAP: 4 Adiós amistad, vida ideal.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 03, 2010 8:34 am

CAP: 4 Adiós amistad, vida ideal.

Yuta, aún en su forma humana tenía esa esencia de ser extraño, era extraño entenderlo, fingía entender lo que ese sujeto le decía, por primera vez el miedo se apoderaba de él cada que le tenía cerca, podría ser su constante esencia de poder, o tal vez el hecho de que estaba demasiado propenso desde esa cadena que controlaba sus emociones se había roto.

Me despierto cansado, sólo de recrear
Tu silueta escondida en las sombras
Ya no vienes, ya te extraño…

Parecía tener ciertas consideraciones con él, Yuta era extraño, se decía el amo de la oscuridad y dueño de todo lo malo que ocurría, quería el poder, como todos, no tenía planes, su único propósito era hundir al mundo humano en la más oscura de las tinieblas. Le creía un aliado… podía ser eso una demostración de ingenuidad, aún así no se arriesgaba a dar un paso en falso, amistoso, sólo tenía que ser amistoso y todo estaría bien, quería comunicarse con Koema, pero estaba seguro de que si ejercía algún tipo de contacto con los detectives, o alguien del mundo espiritual, Yuta lo notaría enseguida.

No quería involucrar a su madre en nada de eso, una llamada telefónica y una excusa bien montada sería suficiente. Los siguientes días habían sido algo estresantes, no estaba de ánimos para engañar a ese sujeto, en más de una ocasión había intentado averiguar más de él, pero sólo las sombras de figura humana y él estaban en eso que parecía ser una casa abandonada.

- Kurama… - Una voz a su espalda lo sacó de sus cavilaciones. Viró su rostro… era ese sujeto el que estaba detrás de él… - Por fin he podido verte.

- ¿Tú… qué haces aquí? – Cuestión casi inaudible, no imaginó nunca vería a ese tipo, tan grotesco, en ese lugar –

- Tú jueguito trajo más problemas de los que imaginas – Su ceño fruncido y sus puños apretados demostraba que la furia corría por todo su ser, estaba furioso ese Monstruo que había disfrutado de su cuerpo. -No era sólo una guerra entre rebeldes, Yuta estaba detrás de todo, pediste el favor, pagaste tu deuda, todo el Makai está bajo su poder, Mukuro ha muerto…, tienes que avisar a tus compañeros… detenlo o será…

Kurama cerró lo ojos, sacó de entre su cabello una rosa y le aprisionó con su látigo, gritó ese monstruo enorme, una ultima mirada al pelirrojo y entonces su cuerpo se convirtió en fragmentos de carne y sangre viscosa.

- Sé que estás ahí, ¿Qué es esto? Yuta, debería ser más cuidadoso con la clase de seres que entran en su guarida… o es acaso que trataba de probarme.

- Bien, nuestro primer golpe será mañana, el Rey Ema está acostumbrado a que todos ataquen de forma violenta, será distinto, está vez será todo distinto, cuando lo noté, será demasiado tarde, Kurama, necesito que hagas una cosa – extendió un frasco tornasol con un liquido rojo – Una flor que extienda esta fragancia de manera sutil.

- Está bien - Sonrió de forma linda Kurama, se sentía satisfecho, el aroma de la sangre de ese guardia era demasiado escandalosa, no sabía a que distancia estaba de “ellos” pero conocía las capacidades de Hiei, el olor a sangre le alertaría, era un guardia de Mukuro ese monstruo, si lo reconocía estaría todo bien.

.*.

Las cosas iban mejorando, las misiones era tan sosas, algo pequeño que no tenía importancia, Yusuke había vuelto a clases, compartía mucho tiempo con Keiko pero, pensaba Hiei, que le tenía demasiada confianza, porque los celos no aparecían, lo sabía, Yusuke no era como…

- Voy a salir, veré a Yusuke a medio día – Anunció Hiei antes de salir del templo, dedicaba las mañanas a platicar con Genkai, y él no tenía pasatiempos, había pensado en buscar algo pero… el acostumbrarse al mundo humano era tan extraño, un mundo tan calido y amistoso. Atravesó el bosque y llegó a la ciudad, Yusuke decía que era parte de su entrenamiento diario atravesar eso, él estaba más que aburrido de hacerlo, sin mucho esfuerzo llegó a los limites del bosque, al anillo de la ciudad, llegar al colegio de Yusuke era más fácil, “alguien” le había enseñado a transbordar, resultaba casi lo mismo en tiempo, pero sí tenía alrededor a mucha gente no se sentía tan absorto de sus pensamientos, podía ver los rasgos de otras personas, pensar sobre ellos o no hacerlo… - Me estoy ablandado demasiado.

No pensó en nada, ese monótono camino, el fin no lograba entusiasmarlo, pero estacaba haciendo su mayor esfuerzo, era divertido, no podía negarlo, pero no era lo mismo que..., cuando llegó al colegio de Yusuke vio que la mayoría de las personas estaban en el patio, pero ese no era su lugar de encuentro, se escabulló entre árboles para entrar a un edificio, y subió hasta la azote, y entonces lo vio.

Cautivado por sus gestos tristes, suspirando.
Un encanto que no le hace estremecer
Y sus miradas no siempre son dulces.
Con la cabeza baja y sus puños cerrados

-¡Yusuke!- Levantó la vista asustado ante el llamado sorpresivo de Hiei

- ¿Qué estás haciendo aquí?- Cuestionó algo asustado Yusuke, otro poco más y Hiei hubiese visto cuando empezaba a patalear por la inconformidad de esa relación, por su sentimiento desastroso y no correspondido, sentía que Hiei le hablaba con temor a darlo todo… a dar algo. Él todo que ofrecía y el pequeño Hiei tan receloso con sus sentimientos, habría que entenderlo… pero, cuando dolía aceptarlo.

- Estaba aburrido y decidí venir a verte, no te quejes, nunca entras a clases, no interrumpo más que tu sueño, ¿Cómo puedes dormir tanto?

- jajajaja, que tonto eres Hiei, ¡ahh! Estoy aburrido de estar aquí, que te parece si vamos a molestar a Kuwabara.

- ¡¿Qué?! No creerás que vine sólo a molestar a Kuwabara verdad, estoy aquí porque yo… yo lo he pensado y… y… y…

- ¿Y qué Hiei…, que tratas de decirme…?

- ¡UNA CITA…! – Yukina lo sugirió, él pensó que sería buena idea, Yusuke estaría feliz así.

.*.

- El segundo ataque está listo, el primero no ha dado resultado, creo que debería de aumentar la dosis de lo que sea qué sea – Mencionó tranquilo Kurama, había cambiado de por su sangre y esencias, la poción que debería de transformar a los humanos en zombis, un mes desde que comenzaba a trabajar con Yuta Ren, demonio olvidado del Makai, que había sido dado por muerto. Tenía deceso de poseer el mundo humano, eso lo sabía desde el principio, pero ahora entendía más… él había hecho algo malo, lo había ayudado sin desearlo, no era su culpa que estuviese en el mundo humano, pero si tenía algo que ver, con eso y con la muerte de Mukuro, se sentía tan culpable, Hiei le iba a odiar por su muerte por haberle ocultado el llamado que Mukuro había mandado para él… por haber sobornado a su guardia…. por lo que estaba haciendo ahora.

- No desesperes Kurama, esto es a largo plazo y en varias dosis, es la primera vez que lo pruebo pero… sé que tardarán en hacer efecto –Yuta sonrió, era magnifico trabajar con Youko Kurama porqué sólo necesitaba de él, era un zorrito eficaz y obediente.- ¿Estás listo para ir a depositar la segunda semilla?

Asintió el pelirrojo y Yuta murmuró el lugar en dónde se iba a depositar la siguiente semilla, después de una reverencia Kurama se marchó, llevaba en la bolsa de su suéter la semillita que habría de plantar. Cuando salió de la casona abandonada, se sintió inquieto, estaba cansado, su energía iba en descenso, la sangre que perdía para sustituir tarde o temprano le haría pasar por esos síntomas pero…

¿Será en invierno que me deprime tanto?
Tal vez el sonido de tu voz cuando que no recuerdo.
Lo blanco con lo blanco, es la nieve y tu alma
Lo negro con lo negro, es la sombra y mi adiós…

- “¿Porqué no lo nota…?” – Podía ser que el aroma de la sangre del guardia de Mukuro, pero cómo no reconocer la de él… ¿En qué estaban pensando?, acaso no era lo suficientemente serio este asunto cómo para olvidarse de los rencores, para olvidar sus rencores y atender a su llamado…

Restregó el contorno de su brazo con rostro, el frió era abrumador y sólo había regresado una vez a su casa para recoger un poco de sus semillas y alargar la excusa con su madre, ahora que lo pensaba, no lamentaba tanto estar lejos de ella, la quería pero, era tiempo de que conviviera más con su esposo y su hijastro… esa sería su verdadera familia, el no podía contar más con ella, no podía aferrarse más a una vida humana que no le correspondía, ni seguir preocupando a su madre… no quería, si tan sólo pusiera borrarse de la memoria de todos, pensó.

En su camino, un millar de gente que no conocía, distraído entre ellos para no pensar en él, en la vida sobre ellos… una vieja costumbre que compartía con alguien, pensó en tomar el transporte, jugar a ser normal pero… entre esas personas tan calidas y amistosas el no tenía un lugar, era un demonio…

- ¡Yusuke, dame eso ahora mismo! – Un grito que le hizo estremecer, levantó la mirada y un copito de comenzó cayó justo en su nariz… y más enfrente, la escena más hermosa del mundo… Hiei sonriendo, Yusuke elevando una bolsa de galletas, Hiei podía atacarlo, Podía recuperarlas si lo quería… pero… se conformaba con estirar lo brazos y reír un poco.

Kurama dejó caer la semilla en el suelo, Kurama entonces paró su respiración, cómo tratando de ocultar su presencia, y sus manos temblaron, y sus mejillas se humedecieron de pronto, y se dijo, que tenía que ser malo para que esa felicidad que esas dos personas no desapareciera nunca más, y se dijo, adiós amistad, adiós vida de ensueño.
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CAP: 5 Consecuencias.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 03, 2010 8:38 am

CAP: 5 Consecuencias.

Al aire lo que escoja, será tan limpio, triste transparente
Sentimientos, fragancias inundando tus sentidos.
No me vas a ver llorar.

Inclinado recogió la semilla mientras concentraba su energía para llamar la atención de Yusuke y Hiei, se viró antes de que le vieran mirándoles, y caminó como si no les hubiese notado, trató de ser misterioso, poco elocuente con sus movimientos. Caminó hasta una zona sin gente y entró a un callejón y arrojó la semilla. Y las tímidas ramitas se convirtieron en un frondoso árbol, de madera roja y hojas plateadas.

- Kurama… - La voz de Yusuke, Yusuke le había seguido, no sentía la presencia de Hiei, sólo Yusuke, buen Yusuke se dijo, sería más fácil enfrentarlo a él. Se viró, su rostro no pudo evitar mostrar sorpresa, se miraron a los ojos por segundos, Yusuke fue quien rompió el encuentro, aquel árbol extraño llamaba mucho la atención, pidió una silenciosa explicación con su mirada, Kurama le sonrió con burla. Entendió el pelinegro que las palabras tendrían que aparecer - ¿Kurama… estas bien? Yo… quería hablar con tigo pero antes dime, qué es eso… ¿Qué haces con eso?

Entiende el lenguaje de estos ojos tristes
Nos tocó perderme…
Que fácil, fue iluminar tu rostro

El pelirrojo dio la espalda, evitó las siguientes cuestiones, Yusuke los sabía, una platica entre ellos sería extraña, ahora lo sería, porque entre ellos estaba Hiei, Kurama un buen amigo, lamentaba no haber tenido el valor para hablar con él, quizás, si él deseo de estar con Hiei no floreciera con torturante agonía en su corazón, él habría intervenido nuevamente entre ellos dos, hubiese planeado un encuentro para aclarar malentendidos después de aquella bochornosa declaración de su parte pero, no lo había hecho… una nube amarga en color escarlata se esparció por el pequeño callejón, Yusuke no pudo verlo, pero ante el contacto del pelirrojo el gran árbol hizo cenizas, una ligera risita, los copitos de nieve cambiaron a color carmesí…

- Kurama… - Llamó insistentemente Yusuke, sus ojos comenzaban a arder demasiado y el respirar en ese huequito de ciudad era bastante difícil – Kurama… Kurama… qué está…

Se alejó, Kurama, pero antes de irse, arrojó la preciada semilla a un lado de Yusuke, Yusuke tosía, él no hizo nada, salió cómo si nada ocurriese en ese callejón, y suspiró a modo de descanso, dio el primer paso para echar a correr peor Hiei se presentó frente a él.

La nube roja fue absorbida por la semilla abandonada en el suelo, y después de un ligero crujir indicó que se acababa de partir en dos.

- ¡¿Qué fue todo esto?! – Le cuestionó Hiei bastante alarmado, con su voz temblorosa y sus ojos completamente abiertos, estaba furioso, de eso no había duda. - ¡Responde ahora mismo maldito kitsune!

- Estoy muerto… los muertos no hablan – Y dolió, decir eso y levantar la mirada, y su cabello pelirrojo que se movía de forma altanera, Hiei le miró fijamente, tartamudeaba pero no era capaz de decir nada más.

Yusuke, ya un poco más recuperado, presenciaba la escena desde el enmarque del callejón… escondía algo entre sus manos, a la espera de que alguno de ellos digiera algo más, tensión de más y el dolor en los ojos rojos de Hiei.

Aparecieron sin color entre el viento que esparcía el aroma a terror, dos sombras que sostuvieron de los brazos a Kurama, una ultima mirada para ellos dos que habían decidido ser felices.

Los muertos no hablan…”
Que fácil y doloroso había sido mirar las pupilas llamativas, sentía el sabor amargo en su boca, el sentimiento de perdida y la verdadera resignación oculta entre dudas.

- Ha dejado esto… - Mencionó Yusuke mientras se acercaba a Hiei, la ciudad, cómo por arte de magia, había perdido ese encanto – Fue tan raro todo, será mejor hablar con Genkai, Kurama parecía distinto… su presencia es tan extraña y sus ojos lucen tan tristes como la ultima vez, me duele verle así porqué es mi amigo, te quiero demasiado pero me inquieta lo que pueda estar pasándole, además, que ocupe sus poderes en el mundo humano es tan extraño, tal vez ha descubierto algo.

- ¡DEJA DE HABLAR DE KURAMA…No Soporto Que Menciones Su Nombre! No me gusta que hables de él… no debíamos hablar más de él… ya no, no… porque…

- “¿Duele?” ¡Calla!, Hiei no hables porqué vas a llorar y no soporto que llores- Mordió su labio inferior, él también reprimía su llanto, esperaba que Hiei se mostrara afectado al verle otra vez, aceptaba eso pero no podía entender cuan doloroso podían ser para Hiei toparse de esa manera al pelirrojo, mejor arreglar todo, él podría sufrir por Hiei, pero de qué servía su dolor sí Hiei, no mejoraba, si se aferraba y a la vez repudiaba tanto a Kurama. – Eres tan distinto al Hiei de siempre… que poderoso que ha resultado ser Kurama… hacer llorar al Koorime más frío y violento… Hiei tarde o temprano tendrás que hablar con él. Estamos juntos, desde un principio no estuvo bien que nos separáramos, no nosotros de él,


- No iré…- El dedo índice de Yusuke cubrió esos labios, porqué no escuchar lo que podría decir era mejor, un error, dos errores… ¿Porqué un tercero?

- Olvídate del consuelo entonces, no eres la victima en esto, eres el que se retiró primero. Te rendiste.

.*.


- Kurama soy más poderoso de lo que imaginas – el pelirrojo presente a Yuta, las sombras seguían sosteniendo, cada una un brazo, y Yuta, imponente y terrorífico mantenía una sonrisa en su rostro - ¿Qué has estado haciendo con las pócimas que te doy?

No tenía ningún caso seguir mintiendo, sus pupilas verdes enfrentándose a las azules de Yuta, levantó su mano y la dirigió hacía su nuca…. Entre sus dedos la rosa, el látigo y las sombras que le sostenía desaparecieron. Desafío… a muerte… podía hacerlo, se alejó lo más posible de Yuta, el lugar no era lo suficientemente amplio, entonces Yuta elevó sus brazos estirados, sus dedos apuntando al cielo, y todo se volvió tan oscuro, como en una dimensión extraña, el juego estaba comenzando.

Aferró su látigo a su mano, la oscuridad se apoderaba cada vez más de todo, comenzaba a no poder ver bien, pero sus sentidos estaban despiertos, cuando sintió una presencia detrás de él, lanzó el primer ataque con su algo, y un ligero quejido se hizo presente.

Distracción, confianza…
Hacía cuanto que
Él no estaba detrás de ti
Para gritar…
¡Tonto zorro, detrás de ti!

Adelante… una bola de energía dorada le golpeó directo en el estomago, su cuerpo se elevó por unos instantes y después de que una explosión se hizo presente, el cuerpo de Kurama cayó directo a los pies de Yuta.

- ¿Qué hiciste con la poción? – Kurama intentó arrojarle una roza pero Yuta pateó su mano antes de que éste pudiese hacer algo. – ¡¡¡LA POSIÓN, LA MALDITA POSIÓN… ¿En dónde está?!!!

Era su sangre, pócima mágica que convierte a los seres humanos en zombis, la oscuridad no debía venir el Makai, la oscuridad para los humanos debía de ser creada en su propio mundo, había ya mucha, las personas no era ni calidas ni amistosas… él lo sabía, odiaba a los humanos, por eso cuando el rumor de que Kurama le estaba facilitando las cosas se hizo presente, se sintió en sintonía con él. Un demonio que había vivido tanto con humanos ahora repudiaba su existencia, a Yuta el coraje le hizo fuerte, salió de las sombras gracias a Kurama… aprovechó el favor, entrenó mientras luchaba con los Reinos más poderosos del Makai, asesinó a quien había tratado de sellarle nuevamente. Sus planes, sus deseos de destrucción,

Cuando estuvo en el mundo humano quiso antes que nada verle, lo localizó por medio del guardia cómplice, conocer al antiguo Youko, no era un Demonio emotivo, hacía siglos que había aprendido a convivir sólo con sus sombras, pero… era tan fascinante la esencia que emanaba Kurama que no pudo evitar sentir emoción antes de verlo… y cuando lo vio…
… un maldito humano, tenía la apariencia de un humano, creyó que encontraría a alguien refugiado en las sombras, y encontró a un niño llorón y sentimental. Trató de formarse la idea de que todo era una mascara y un día lo entendió todo, Kurama tenía contacto directo con la gente de Ema, era muy inteligente, entendía su plan de atacar con sutileza.

Detrás del mando de tinieblas, una oscuridad que me fascina y me llama
Un bicho sucumbiendo ante su reflejo movible en el agua.
Las hondas en su cuerpo, el silbido refractándose
… hermosa mentira.

Lo demás fue fácil, mantener contacto, explicarle su plan, confió como hacía tiempo no confiaba, tampoco creía en los equipos… esto era sólo una unión por conveniencia, a pesar de que Kurama parecía poco emocionado, era un demonio sin actitud, así no llegaría muy lejos, en cuanto el mundo humano estuviera en las sombras tendría que asesinarlo…

… entregó su pócima, su sangre, y Kurama lo traicionó, seguro quería quedarse con todo el poder para él. Había engañado a Ema, trataría también de engañarlo a él, era ambicioso, pero lo había descubierto porqué no sintió en ningún momento la esencia emanada en su sangre cómo debería aparecer, era un proceso lento pero… el aroma se debía de mantener siempre, ¡Maldito mentiroso! Había tratado de robar su plan, pagaría muy caro todo.

- Maldito Kurama… débil - Los ojos de Kurama se cerraron, un golpe más oscuridad, frío… era fuerte la presión que el pie de Yuta ejercía sobre su cuello y de pronto…

- …confiado

.*.

Yusuke después de regresar con Genkai y mostrarle lo que Kurama había dejado, decidió ir a buscar al pelirrojo, fue una gran sorpresa… Kurama había dicho que estaría con ellos, Kurama tenía mucho tiempo sin ir a casa, su madre estaba preocupada… el pelirrojo no haría cosas que lastimarán a su madre, él lo sabía, pero esta vez, ella estaba tan triste, Kurama estaba actuando bastante extraño.

Hacía días que el tampoco visitaba a la suya, ¿Estaba siendo diferente? Ella estaba sola y él que pensaba en vivir con Genkai y los otros, pensó en la posibilidad de mudarse de nuevo a su hogar, lo haría, mañana mismo lo haría, tocó a la puerta, ni siquiera las llaves llevaba consigo, y abrió la mujer alegre, con una botella de alcohol entre sus manos y las mejillas rojizas.

- Yusuke…

- Mamá… Voy a regresar a casa

Un silencio extraño
Un minuto de miedo
Después vinieron las bromas
Los halagos entre burlas…

Pidió su madre que no se marchara, él dijo que había cosas importantes que hacer, regresó al templo, su abrigo era ligero y la noche con suelo blanco era muy fría, estaría bien sentir frío antes la salida de un calido hogar.

.*.

Serás de hielo, corazón latente sentimientos congelados
Corazón de roca, lágrimas ocultas y las mejillas tan pálidas siempre.
Un tanto más alejado… serás tú de nuevo, y entonces detrás del tiempo muerto
Tu resurrección implacable, adiós… adiós… adiós… niño llorón.

¡Maldito Yusuke! Se había atrevido a dejarle ahí… y le había dicho esas cosas… tan ciertas. Llevó las manos a su cabello, un regaño interno, una decepcionante presión en su pecho, lo había dejado todo, se estaba dejando llevar por los sentimientos más que por al cabeza, no era justo cómo el lo había visto, no notó cuando fue que cambió pero…

“…que poderoso que ha resultado ser Kurama…,
Hacer llorar al Koorime más frío y violento


Y ahora resultaba patético, se asqueó al recordar su posición, esa imagen del Hiei de antes resurgía, queriendo poder, no admirando a nadie… “justicia, amor, amistad”, al diablo con todo, no creyó en ello, intentó aceptarlo antes pero ahora se daba cuenta no servía de nada. Hoy dejaba el mundo humano, para siempre sin despedidas ni remordimientos, había pagado ya su condena, había sido detective bastante tiempo, le hicieron ayudar Yusuke como cobro por robar uno de los tres objetos mágicos…, deuda pagada, Kurama ya había desistido de sus obligaciones, entonces… él no tenía porqué seguir ahí.

.*.

- No puede ser cierto. –

- Yo tampoco podía creerlo, sólo él sabe hacer esa especie de jugo de hierbas, nadie ha averiguado cual es el efecto que tiene pero- Botan bajó la mirada, era difícil hablar así de un amigo, mucho más cuando se trataba de uno que respetaba tanto Yusuke negaba una y otra vez… - tiene la sangre de Kurama la principal sustancia con la que se hizo. Además, tú nos has dicho que mintió a su madre.

- Qué tipo de pesadilla es ésta.

- Ya están empezando a buscar a Kurama – Continuó Koema con la conversación al ver que Botan no quería seguir – Sí no nos resuelve dudas, y nos explica porqué se comporta de esa forma tan extraña… vamos a tener que exiliarlo del mundo humano.

.*.

Más oscuro que siempre,
Más muerto que de costumbre
Olor a muerte… una dulce muerte de rosas

- ¡Pero que…!- Hiei sintió arder su cuerpo, ese lugar, un supuesto refugio, estaba todo destrozado, hecho cenizas cuerpos marcados, partidos en dos, alguien más había osado destruirlo mientras él no estaba, tenía el coraje en sus venas y los puños cerrados - ¡A quien quiera que sea… voy a destruirlo… !

Quería demostrar su poder ante todos, no frialdad y crueldad, quería convencerse a si mismo de que nadie podía hacerlo cambiar. Una nueva meta. Una ilusión rota.

El enemigo es un ser amado.

.*.

Te resistes, es tu naturaleza no darte por vencido
¿Pero sigues aquí…? En la espera de sonreír de nuevo
Necesitas borrar la mancha, borrar el error, disfrazada traición.

- … confiado.

- ¿Qué di… - El látigo de Kurama tomó por la espalada a Yuta, y ató sus manos, y prosiguió enredándose en todo el cuerpo, no hubo tiempo para tomar un respiró sacó una rosa con una punta filosa y la arrojó directo a la frente de Yuta y así siguiera más, el cuerpo de Yuta era torturado…

Kurama enterró la última rosa venenosa en el corazón de Yuta… una riza que retumbó en su cabeza.

- Vaya… sí me odias… - Levantó la vista Kurama, Yuta… Yuta flotaba, miró al suelo, una rama suya era la que había sido atacada – Has atacado con saña… me hubiese dolido Kurama…,

- Yo…


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Re: Ojitos lindos…

Mensaje por keoky el Jue Abr 15, 2010 6:46 pm

owo q rapido tres capis de golpe owo super ay kurama U_U pobre , ¬¬ y hiei es un baka por no confiar en kurama
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CAP: 6 Búscame

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 17, 2010 9:01 pm

CAP: 6 Búscame

Yuta arrojó un liquidó y cayó justo sobre los ojos de Kurama, Kurama no pudo reprimir un ligero grito, al dolor estaba acostumbrado, convirtió de nuevo la rosa en látigo y trató de ponerse en guardia, una posición de pelea con movimientos delicados y débiles no era de temer, Kurama estaba intranquilo pero él quería sentir el aroma de su miedo.

- Todo se te devuelve – el látigo en Kurama sacó espinas que le hirieron las manos… y las rosas antes ocupadas, con movimientos propios, se elevaron en el aire y ante un solo ademán por parte de Yuta, se aferraron con saña en la piel de Kurama – Traicionado por tus propias rosas.

Extendió sus dedos finos, el látigo que le lastimaba cayó al suelo y las palmas de sus manos quedaron desprotegidas, Yuta aprovechó el momento, bajó al suelo en el mismo instante en el que Kurama estaba apunto de caer, lo sostuvo entre sus brazos.

Kurama intentó activar las semillas que había puesto, sin que lo notara, en el brazo de Yuta, pero no respondían ante su señal. No podía terminar así esto…, Yuta era temible además, el morir en ese lugar daría lugar a dudas, necesitaba aclarar las cosas… no quería cosas inconclusas… no para él y H…

- ¡¡Ah!! – Yuta estaba haciendo un orificio en su muñeca derecha, enterraba sus dientes con saña y sostenía su cuerpo sin ninguna dificultad. –

- Lo he decidido, me niego a dejarte ir... pero no confío en ti, me quedo con tu cuerpo… voy a matar tu alma de zorro traidor…me quedo con tu magia y tus poderes, sólo el cuerpo y las habilidades, serás mi sirviente.

- ¡Suéltame…!- Los ojos de Kurama se mantenían cerrados, ardían demasiado y cada vez más, no sabía lo que había Yuta echado en sus ojos… las heridas… no duele… se decía un y otra vez, pero el sentirle tan cerca le hacía estremecer. Una ultima mordida que terminó con la calma de Kurama, y entonces… una lagrima apenas si pudo escaparse de sus ojos. Era un adiós no consentido, Yuta se hizo una herida propia, de la sangre del el demonio recién despertado en la del zorro astuto, se creó la mezcla hibrida que transformaba corazones buenos en aliados.

Una pesadez en los ojos comenzó a invadirle, Yuta le notó más cooperativo, aferró el cuerpo de Kurama al suyo, y negó con la cabeza, Debía matarlo… pero… era imposible hacerlo, la única forma que encontró para tenerle cerca y no pensar en una nueva traición era desaparecer las ambiciones de Kurama, hacerle un cuerpo sin nada dentro.

Vertió en sus ojos un exigís para el que no quería ver más allá de lo visible, y vació de su sangre venenosa en el cuerpo de Kurama, y que las venas la condujera a su cuerpo… y que se instalaran sus deseos de destrucción en el corazón de Kurama. Un suspiró se dejó escapar de entre los labios rojos de Kurama, estaba dormido, ya comenzaba a ser más de él.

Desaparecieron las sombras, las armas y la sangre.

------

Estaba oscuro, y Kurama comenzó a caminar por el bosque encantado, a lo lejos la risa inconfundible de Botan, les sintió tan lejos, se cuestionó del porqué de la distancia pero no lograba entender nada, decidió acercarse pero antes de que diera el primer paso, la imagen de él se plantó frente a él.

- Te han traicionado mencionó de forma fría, su amistad no era verdadera, lo entiendes cierto, soy tú, y tú eres él” – señaló hacia atrás, la imagen de él como Youko le impresionó, sus lágrimas de sangra causaban temor… y sus brazos marcados por espinas de rozas le hicieron sentir una extraña nostalgia en el corazón. – “Perdiste todo, te perdimos, nos perdimos…”

- Kurama… - Dio un pequeño salto y abrió los ojos mientras, Yuta permanecía sentado sobre el borde de su cama.- Mi nuevo Kurama.

Lo siento tanto, traté de no dejarte, no decir adiós
Entonces me miro, no podré reconocerte
No siento mi corazón, no siento…
…tu aroma en el aire.
¿Te fuiste?

.*.

Y sus pies con la tierra manchada, sangre en el suelo, cielo teñido de rojo, el aroma descriptivo de la violencia, más de una muerte en un instante, incluso Hiei inmutable quedó asombrado ante la nueva imagen del Makai, se adentró más cada paso más pesado, la duda que le carcomía y por un instante olvidó el motivo de su regreso.

Fueron horas de incierto, no había vida por ningún lado, ni monstruos para pelear, el viento y él, él cielo rojo y él, el suelo manchado de sangre y él…

- Traidor – Se escuchó a lo lejos una voz infantil que murmuraba, una ligera presencia que luchaba con coraje y odio, en cuestión de segundo llegó hasta donde la presencia, la zona boscosa que sólo tenía madera incinerada, y en un chocita improvisada un cuerpo sin piernas – Cómo te atreves a… a… trai… traidor…

- Sí me dices que a ocurrido aquí te ayudaré a que termines con tu agonía.

- … traidor… aléjate, ya has hecho… bastante…- Se quejó, parecía ser un soldado, se le hacía familiar la insignia en su pecho… un soldado de… Yomi.

- ¡Suéltalo! – Esta vez era una voz femenina, una mujer de edad madura y rasgos - ¡Maldito traidor… ¿A qué bienes, a reírte de los que quedamos del Makai?!

- Son soldados de Yomi… -

- No servimos más a él, está de parte suya, del zorro y de tu lado… ¡Maldito bastardo… en cuanto le encontremos…!

- Rebeldes… - Dejó escapar ligeramente Hiei, la mujer se exaltó, cerró sus puños y sacó una bola lila de energía, la arrojó a Hiei y este la esquivó fácilmente…- No tengo ganas de jugar.

No quería acudirá Yomi pero…

.*.

En la añoranza de mis sueños, no te puedo ver
Miro al cielo de noche, estrellas traidoras, se esconden de mi.
Quiero tocar el sol, pero mis lágrimas no me dejan elevarme tan alto
Intento bajar al infierno, incinerar mis sentimientos, y quedarme ahí sin ti.

No sabía nada de Kurama, su madre parecía sumida en un tipo de amnesia, no recordaba bien al pelirrojo, ni siquiera la excusa que le había dado para ausentarse por tanto tiempo, sus compañeros del colegio tampoco le habían visto. De igual manera, no había noticias de Hiei, no le preocupaba tanto como la ausencia de Kurama pero la lejanía con él lo deprimía, si tan sólo no hubiese dicho nunca lo que sentía, habían pasado días inolvidables, pero el precio era caro, una amistad por unos cuantos besos fríos.

- Yusuke – Llamó la chica desde afuera de la habitación, el pelinegro pasó el contorno de sus manos por sus húmedos ojos, soltó un suspiro y se tapó completamente con el cobertor, respiración delicada… casi fingiendo que dormía – Se que estás despierto, mi oído es extremadamente agudo.

- Es porqué tus orejas son muy grandes – Dejó escapar Yusuke con fingida voz adormilada

-¡¡Ah!! ¿Cómo te atreves a decir eso de mis lindos oídos?

- Botan, tengo sueño, mañana tengo que ir al colegio y si no llego temprano Keiko se va a enojar.

- Yusuke… lo siento pero… Koema quiere verte, es sobre Kurama. – En cuestión de segundos, el pelinegro se puso de pie y colocó sus zapatos, abrió la puerta, la imagen de Botan el pijama se le hacía bastante chuscas. Y rió a carcajadas porqué no tenía más opción, ser feliz y mirar de igual manera a todos, él no se deprimía tan fácilmente, ni desaparecía cuando las cosas se ponían difíciles, él pensaba en las personas a su alrededor, porqué a diferencia de “ellos dos” él no estaba acostumbrado a estar solo. – creí que estarías llorando escondido en tu cama mientras gritabas a medio mundo que no querías ver a nadie.

Yusuke mostró su lengua mientras de modo infantil y adelantó su caminar, Botan cuanto admiraba a ese jovencito de alegría sospechosa, admirable y fuerte, nunca debió de haberse metido en los problemas de Hiei y Kurama, no aprobó el hecho de que tuviese una repentina relación con el pelinegro pero… ¿Qué se le iba a hacer? Así de loco estaba su querido Yusuke

.*.

Conciencia cautiva
Sé que puedo hacerlo
Un cuerpo sin alma
Perdón por como soy…

Retiró de con su mano derecha un mechón de cabello rojizo que le hizo un poco de cosquillas, sus dedos revolvían la sangre de Yuta con la tierra en la que se cultivaba una flor hermosa, una hermosa flor capaz de transformar con su aroma, humanos en bestias infernales, indiferente a la idea, sus ojos permanecían apacibles y sin vida, brillosos aún, pero no tenía ninguna añoranza en ellos.

Mirando, justo frente a él, Yuta sentado cual un niño curioso, ahora vigilaba a la perfección cada paso del cultivo, confiaba en los conocimientos de Kurama, y en el poder propio para controlarle pero… siempre resultaba que algo les hacía recodar y les traía de vuelta, no necesitaba arriesgarse, no por ahora.

- Está listo… - Sentenció Kurama para después sonreír a Yuta - ¿Puedo irme?

.*.

Estaba a la espera de su llegada, Hiei miraba curioso ese lugar… una guarida más que un palacio, espectros y almas en pena, más que habitantes violentos. La puerta de madera vieja se abrió, Yomi con prendas más sencillas se presentó acompañado de tres hombres más, sus guardias seguramente.

La lluvia, el cielo y la desesperación de tus labios.
Esa mirada tan roja, esas elocuentes palabras.
Cree en mí…, no trates de hacerme daños.
Búscame… no trates de olvidarme.

- Es una gran sorpresa tenerte a ti aquí. – Mencionó el recién llegado, Hiei ni se inmutó ante la entrada de Yomi - ¿A qué has venido Hiei?

- Quiero una explicación, - su ceño fruncido y su mirada turbada pusieron en alerta a los hombres, pero Yomi no tomo importancia a esa energía tan negativa que cargaba consigo el recién llegado.

- ¿Una explicación a qué?

- Mukuro está muerta, y me llaman traidor, y hablan de… Kurama. – Hizo un ademán el gobernante, para que los tres guardias se marcharan, asintieron y con una reverencia abandonaron el lugar. Yomi se sentó justo enfrente de Hiei, era tan extraño, su presencia tan ambigua comenzaba a molestarle. – y todo está destruido, seguramente tú sabes que ha pasado, debes saberlo, a ti también te llaman traidor.

- ¿Y Kurama en dónde está?

- No lo sé.

- mmm… ustedes siempre andan juntos y ahora… ¿No sabes en dónde puede estar? Por cómo lo dices pareciera que tampoco te importa.

Hiei cerró sus puños con fuerza, Yomi era un idiota, tanto o más que Kurama, con esa “pasiva” voz, pretendiendo tener el dominio de las conversaciones, asquerosamente tranquilos y jugando al hablar, no soportaba más eso, había sido un grave error, dispuesto a marcharse, caminó con pasos decididos hasta la puerta vieja, Yami estaba dudoso, Hiei y Kurama no estaban juntos ¿Entonces… él porqué defendía la causa desconocida? Esperaba la presencia de Kurama para aclarar todo y el único que se había presentado había sido Jaganshi Hiei.

- Yuta Ren, todos piensan que Kurama ayudó a escapar a Yuta Ren, y que tú fuiste cómplice, y que yo estoy aliado a ustedes.

- ¿Qué? -

- Yuta Ren es demasiado poderoso, se mantenían sellada su alma porqué es un peligro para el Makai y para el mundo humano, Mukuro notó que el sello estaba perdiendo poder y trató de repararlo, era tan orgullosa, no quiso la ayuda de nadie más acepto la tuya, pero… tú no llegaste, intentó tener contacto contigo, pero alguien estaba interfiriendo el encuentro y entonces Yuta Ren rompió el sello y declaró esto su reino y agradeció a los cuatro vientos a Youko Kurama, su único aliado, todos piensan que tú no asististe al llamado de Mukuro porqué Kurama te lo pidió, y que yo no quise ayudarle porqué soy amigo de Kurama pero… no es verdad. Mukuro se negó incluso, a tener la ayuda del hijo de Raizen.

Pueden colocarse en un sueño las memorias, y tus sentidos
Volveré de los cielos, para abrazarte, cuando seas tú
Para verte más. Un lo siento después del bostezo.

- Ese maldito zorro nos ha tenido engañados a todos durante todo este tiempo… - Se Hiei abrió la puerta y antes de marcharse miró por ultima vez a Yomi – Tú amigo zorro no es de confianza, ya deberías saberlo… Voy a encontrar a ese maldito Kurama y le voy a hacer pagar por todas sus mentiras…

- Yo creo en Kurama – Dejó escapar Yomi, Hiei estaba demasiado molesto como para ponerse a discutir sobre eso, su meta era Kurama…

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Keoky, muchas gracias por el comentario, siempre me animas nn.




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CAP: 7 Te vi, ya no me engañas.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 17, 2010 9:41 pm

CAP: 7 Te vi, ya no me engañas.

Tan tranquilo, solo mirando al cielo tan cubierto por las nubes, en la terraza del colegio, y su cabello más largo cubriendo sus ojos de todo, Keiko decía que debía cortarlo, él estaba cómodo así…

Tan extraño, solo con su tristeza disfrazada por sus sonrisas, en la terraza del colegio, y sus labios tan mordidos por tratar de impedirles salir, Keiko decía que las cosas debían dejar se fluir… pero, él estaba tan cómodo así.

Tan tierno, solo con el viento que le llenó de esa esencia extraña, en la terraza del colegio sus instintos se alertaron, cerró los ojos aprisionó más sus labios, Keiko se molestaría al no encontrarle ahí, quería hablar con él pero… esa presencia…

- Hiei… Kurama…- Rápido se puso de pié y viró su vista al sitio de dónde provenía la energía de Hiei y Kurama.

.*.
Ante el pecado, un castigo
Serás de hiedra y mis manos te tocan
¡Esparciendo tu veneno! No hay ansiedad por ti.

Después de la reunión con Yomi, se encargó de buscarle y encontró pistas, Yuta era descuidado, un camino de esencias, él conocía de rincones el mundo humano, y como mirando desde lejos, encontró el momento preciso; la segunda traición de el zorro, se dijo. Sus sentidos reconocían a Kurama, tan acostumbrados tan mimados, exigían su reunión. Su mirada desafiante, fue veloz, llegó hasta donde el pelirrojo. Un sujeto bastante más grande que Kurama, su mirada se debió con un leve suspiro.

Tan equivocado que estaba Yomi, a pesar de tanto rencor en su pecho, una lucecita en su alma, que lloraba ante verdades dolorosas, su ceño fruncido y sus ojos desafiantes, Kurama de rodillas con una flor entre sus manos, Yuta mirándole de pie, como humanos cualquiera, sembrando flores de aroma. ¿Quién podría desconfiar de ese chico amistoso…?

* Yo sé que mentí, yo sé que fallé
Que te traicioné y que me alejé de ti.
Vagando en el denso mar de la falsedad
De espalda al infinito…

- Maldito traidor – Su murmullo llegó hasta oídos de Kurama, el pelirrojo se giró, le vio Yuta también, un alo de energía añil cubría su cuerpo, el pelirrojo se puso de pie, Yuta reconoció a Hiei como un aliado de Koema… -¡Voy a acabar contigo…!

No soportó ver en rostro de Kurama esa mirada de confusión, y atacó al pelirrojo sin lograr siquiera tocarlo… Kurama era veloz… pero él… podía ser realmente cruel. No tenía tiempo para juegos, mientras menos tiempo estuviese en contacto con el pelirrojo sería mejor, sólo acabarlo, ni siquiera una agonía tenía sentido. Sólo… debía acabar con él…

*Me puedes matar, me puedes dejar,
Pero nunca tendrás… que te deje de amar
Tú sabes que eres mi otra mitad
Mi espíritu gemelo.


Desató de su mano la venda que rogaba por ser retirada, concentrando su poder de furia, Hiei formó llamaradas azules alrededor de su mano, las cejas de Hiei se alzaban, una sonrisa en sus labios, estaba quemando por dentro todo lo que había sido hasta entonces.

-¡Kokoryu-ha! – y en las llamas el inmenso dragón oscuro comenzaba a formarse… no quería basilar, lo más fácil, una victoria contundente, dos seres destruidos…

- ¡HIEI! – Le llamó una voz a su espalda. Yusuke. Tampoco él debía estar ahí.- ¡Detente Hiei, ¿Qué estás haciendo?!

- No interfieras Yusuke, no tengo ganas de pelear también contigo – Estaba dispuesto a atacar a Kurama, Yusuke levantó su mano y apuntó con el dedo índice al Koorime.

- No sé que está pasando pero… sí tratas de herir a Kurama, tendré que atacarte.

- ¡IDIOTA…, NO HAY REVERSA! – Se dejó escuchar un relámpago en el cielo, Hiei lanzó su ataque contra Kurama, Yusuke en contra de Hiei… el Reagan de Yusuke fue absorbido, segundos después una explosión sin retumbar les cegó por instantes.

El dolor le va matando
El dolor se queda dentro
Silencio… tiempo de sangre
Eres tú quien le quieres…
¿Por qué yo le protejo?
¿Por qué de ti?

Cuando Yusuke pudo ver algo, notó una muralla de rosales negros que habían cubierto a Kurama, detrás de él, otro sujeto que ayudaba al pelirrojo a sostenerla.

Hiei de rodillas con los puños cerrados y mirando al suelo. Su energía desperdiciada, no había podido… no por ese maldito traidor, por un momento se sintió asustado ante la idea de que Yusuke se interpusiera entre Kurama y el ataque. Una carcajada de Yuta erizó la piel de Hiei y Yusuke.

- Pero que aliados tan débiles tiene Koema, así no será difícil apoderarse del mundo humano… - Fue hasta entonces que Yusuke tomó importancia al sujeto detrás de Kurama, la protección de rosas se esparció en el suelo para luego hacerse polvo, el pelirrojo no se quejó al ser abrazado por Yuta, Hiei enfureció más…

- Kurama nos traicionó por él. – Sentenció con odio, miró a Yusuke directo a los ojos, - Le protegiste y… yo…

Comenzó a sentir un leve mareo, había gastado mucha energía pero el motivo no era ese, miró las manos de Kurama, esa extraña planta había regresado a sus manos otra vez., le miró fijamente, sus ojos esmeraldas apacibles y tranquilos… una sonrisa sarcástica de su parte.
** Corazón te vi, ya no me engañas
Dices que lo perdiste y no lo extrañas
Cambiaste tu deber por mañas
Tus intenciones son de mala calaña.

- Eres la primera victima Hiei…- Kurama le sacó la lengua y le guiñó un ojo, Kurama extraño, pensó Yusuke, antes nunca se había burlado de alguien.- ¿Pensaste que nos seguías el rastro? Te estábamos probando, caíste en las pistas falsas.

- ¡Kurama! – Llamó furiosos Yusuke, comenzaba a comprender, intentaba aceptarlo.

- Yusuke deberías de dejar de ser tan visera. –

Rodearon halos oscuros a Yuta y Kurama, el pelirrojo sintió a Yuta aferrar sus manos en sus hombros, el frío, el viento, la sensación de agujas punzando sobre su piel, Yuta le abrazó, y cuando abrió los ojos, ya estaban en la casona abandonada.

- “No fueron tus palabras, lo que vez no proviene de tus ojos, lo que sientes no se instala en tu corazón” Estaban tan distraídos contigo que no lo notaron, cosechaste la una flor con aroma tan llamativo ante sus ojos y no dijeron nada. – Yuta estaba impresionado, trabajar con Kurama favorecía mucho a sus planes. Un zorro astuto que era el pelirrojo.- Estaremos juntos más tiempo del que pensé.

No dijo nada el pelirrojo. La sonrisa burlona de antes había desaparecidillo. Cómo si su energía se hubiese ido, no había palabras en su boca, ni sentimientos en sus ojos, el pelirrojo escuchó las palabras de Yuta, pero no había nada más que hacer, comenzó a parpadear rápidamente, Yuta se dio cuenta y le sostuvo en sus brazos, en ese instante el pelirrojo sintió una punzada en la cabeza…

- ¿Ahora ya puedo irme…?

Unos ojos a través de los tuyos, si no hablas es porque no tienes nada que decir
Entonces ¿Cuál es tu motivo? Qué te mantiene de pie.
¡Dolor, dolor y el poder de otro ser!

.*.

Había sido un tonto. Hiei había dicho algo, él no le había creído, ¿traicionado? , dejó llevar por sus emociones, sentía tanta culpa hacia Kurama que se había cegado, y no sólo no había hecho caso a Hiei, si no que incluso, le había atacado por proteger a Kurama. Y ahora, Hiei con síntomas extraños en la habitación de Yukina, Koema hablaba con él seriamente mientras Botan permanecía cabizbaja. Ella sabía más de lo que Koema le decía

- Tienen que estar equivocados, Kurama no podría traicionarnos, no... Él no.

- Yusuke, nosotros tampoco podíamos creerlo pero...- Botan bajó la mirada - peor nos hemos asegurado.

- Yusuke, Kurama ha estado actuando extraño, ya no podemos confiar en él, no por ahora, tenemos que averiguar más cosas, quizás, él no es tan culpable como creemos pero, sí ha estado en contacto con ese demonio llamado Yuta, lo mejor es mantenernos al margen, por lo menos hasta que Sepamos algo más de ese demonio.

En ese momento la puerta se corrió, Botan, Koema y Yusuke se viraron para ver quién entraba, era Hiei. Apenas si podía mantenerse de pie y su rostro lucía pálido.

** Tú quien mi corazón curaste
Luego devoraste
Yo con los ojos sombríos
Y un trozo vació

- Pero ni así pueden entenderlo..., Yusuke eres un idiota, Kurama... es más ambicioso de lo que creen, no está jugando a... juntarse con un demonio, ni siquiera piensa ya en la dichosa "amistad" por la que tú te estás conteniendo tanto, Yuta es un demonio más poderoso de lo que cree... - Tomó aire y mordió su labio inferior antes de empezar a hablar otra vez - No puedo creer que no te hallas dado cuenta antes Koema, el Makai está destruido, Yuta lo hizo, mató a Mukuro porque trató de detenerle, Kurama es su cómplice. Yuta debe ser eliminado..., pero Kurama se va a interponer antes de que puedas hacerle algo a ese demonio... No me importa si tu corazón humano no puede dejarte atacar a Kurama, yo voy a detenerlo, pero no por los humanos, ni por ustedes.... esto es mi asunto personal... así que la próxima vez... no interfieras o voy a... voy a acabar primero contigo.

.*.

Después de ayudar a Yuta, él le dejó ir semi solo. Las sombras detrás de él. Pero si se quedaba sentado en ese árbol seca de la ventana nada sospecharían. Que había algo extraño en ese lugar, algo que le gustaba.

Quiero que encuentres tu palpitar
Sincronices con la vida
No quieres mi ayuda me alejo
Dejando la sangre en el azulejo…


Una luna siniestra que esparcía su luz de manera prosaica, eran los ojos de Kurama los que vislumbraban entre tanta oscuridad la silueta de esa mujer, los motivos no los conocía, su nueva naturaleza hechizada le impedía cuestionarse cosas, sólo sentía la necesidad de estar ahí, y pasar bastante tiempo espiando. Le había visto llorar hacía días, y entonces se dijo, que lo que fuese que le hiciese tan triste debía de ser olvidado. Y ella olvidó, y a él de vez en cuando ese sentimiento le alojaba el corazón, días. Y era inevitable querer verle y asegurarse de que ya no lloraba.

Ella no era culpable de su olvido
A ella le amaba con todo el corazón

Yuta había hecho que Kurama olvidara esa emoción al ver a Hiei, la amistad con Yusuke, a todos los relacionados con sus batallas espirituales, sólo recordaba nombres y rostros de ellos. Y además de eso, un bonito sentimiento Yuta nunca le hizo olvidar a ella, pero el zorro pelirrojo muy en el fondo no quería recordar. No reconocía ese rostro, nada relacionado con esa mujer.

Pero:
Un sentimiento vivo en ese cuerpo vacío
Lo único que le quedaba.
… tal vez en algún futuro, su salvación.

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*Zoé- Paula
**Enjambre: Manía Cardiaca




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CAP: 8 Lo que tú no sabes

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 17, 2010 9:59 pm

CAP: 8 Lo que tú no sabes

Estaba siendo espantoso, con una espada, en sus manos sangre inocente, ¿Qué mas da si lo que se quiere ya no importa?, destrucción de humanos sin culpa, hechos monstruos obedientes de bestias salvajes, de seres de sombras odiables… aborrecibles. Enemigos si eran aliados de esos dos demonios tan asquerosos. Los humanos pagando por su coraje y su enojo. Después vendría el desquite personal, ese tan odioso que le llenaba de debilidad y sensible pesar oculto.

Sentía la esencia del veneno en toda lo zona, no sabía lo que Koema y los demás estuviesen planeando, después de que se recuperara de la trampa que tanto Kurama y Yuta le había puesto, se había alejado de ellos, esta vez estaba siendo más cuidadoso, pero todo era más serio de lo que Yusuke se aceptaba a creer, estaban el mundo Ninge siendo destruido… y gran culpa la tenía Kurama.

- Te odio tanto…
.*.

Lo que tú no sabes
No sabes cuando duele que lo digas
No sabes cuando me dolió perderte…

- No me esperaste despierto… - Murmuró en su oído, sus ojitos se cerraron rápidamente, él había llegado… tan tarde pero había llegado, pensó en levantarse, decir cualquier tontería y pensar que nada pasaba, pero se sentía tan extraño, los dedos de él rozaron su mejilla, prefirió imaginarlo en silencio, pensó en ser un chiquillo malcriado, porqué él lo había prometido y no había llegado en día predicho. Después en su mente las ideas confusas, no era completamente su culpa ¿Ella tenía la culpa de todo? ¿No? Claro que sí, era fuerte y tenía un ejército de seguidores… ¿Por qué se empeñaba tanto en llamarle a él?

Un golpe en el suelo llamó su atención, abrió los ojos y giró su cuerpo, en el suelo yacía él con sus prendas manchadas en sangre y su rostro maltratado.

Si tus sonrisas son para mí
¿Por qué dejas correr tu sangre por ella?


- ¡Hiei… Hiei! Maldición – Se levantó de prisa, abalanzándose en el suelo y buscando las heridas que esparcían el aroma de la sangre de Hiei - Debí detenerte…

Los ojitos brillosos de Kurama, conteniendo las lágrimas mientras preparaba un ungüento para calmar la hemorragia, no era grabe, Hiei podía soportar cosas más duras, lo sabía, pero estaba lleno de celos infantiles, Mukuro era malvada, Hiei lo había decidido hacia meses que permanecería en el mundo humano por algún tiempo, pero siempre las cosas eran tan distintas los llamados de ella, siempre pidiendo ayuda, siempre en nombre de su “amistad” y después Hiei regresando así de agotado…

Porque no hay regresiones en este mundo…
… porqué soy tan egoísta si se trata de ti
¿Podrías entenderlo algún día?


Sus ojos escarlata se abrieron poco a poco, tan cómodo entre las sabanas con aroma a rosas, y el son entrando lentamente, fue la cabecita rojiza que descansaba sobre esos bracitos tan blancos, lo que llamó su atención, que exagerado era Kurama, velando sus sueños por unas cuantas heridas, lo supo porqué su camisa estaba abierta y el vendaje blanco le aprisionaba ligeramente.

- ¡Kitsune… despierta! – Y mientras sus labios se movían, no puedo evitar estirarse un poco para tocar el hombro de Kurama y comenzar a ladearlo, el cabello pelirrojo comenzó a caer en el rostro de Kurama, y el pelirrojo abrió sus ojos tan verdes… un bostezo después… fijamente, sin perder detalle de nada, Kurama sonrió a Hiei, el pelinegro respondió el gesto.

Decidió no decir nada, ya habría ocasión para hablar sobre eso, además… había cosas que calaban más, palabras que le ahogaban y tanto cariño que amenazaba con salir sin control hablar de sentimientos que él creía recíprocos, quería decir Kurama, un “Te Quiero” no sólo en sus pensamientos o al murmullos inaudibles, tenía dudas, ¿Y si Hiei se alejaba por eso que sentía? Lo sabía que, que no gustaba Hiei de ataduras y sentimentalismos pero... ¿Y si lo intentaba? Tenía tanto temor a que alguien le arrebatara esas contemplaciones y atenciones que el pelinegro le brindaba que estaba dispuesto a hablar de eso.

- Estabas dormido cuando llegué

- Me despertaste y te vi inconciente ¿Qué te ocurrió?

- Lo de siempre – Murmuró Hiei restándole importancia, Kurama frunció el ceño, él no sabía que era lo de siempre, Hiei nunca lo mencionaba.

- ¿Quieres comer algo?

Es un requisito, en mi lista, para la pareja perfecta.

- Quiero mucho de esa comida que tú sabes hacer. – Hiei vio al pelirrojo salir de la habitación con una sonrisa, se le notaban tan distinto a lo que antes era, su seriedad estaban desapareciendo poco a poco, lo notaba, que bromeaba más con todos, se le notaba tan alegre, Yusuke le había dicho el motivo de ese buen humor, ¿Cómo creerle si Kurama no se lo demostraba?

Él brindaba toda su atención al pelirrojo, el pelirrojo de un lado a otro, con sus compañeros del colegio fingiendo sonrisas, lo sabía, pero aun así era amable, y con Yusuke y los demás, entre bromas ligeras y atenciones… tal vez para él era ese mismo tipo de acciones y él las estaba malinterpretando. Kurama se adentró con el desayuno, le dejó sólo y siguió con sus actividades del día, se preparó para ir al colegio y dijo adiós. Y ese era su gran recibimiento, ¿por eso Hiei había tratado de regresar lo antes posible…? Hiei había roto su palabra regresando tres días después de lo predicho, pero ni siquiera había recibido un reclamo por parte de Kurama.

Porque el amor sobrepasa las palabras
Pero no el silencio que lo esconde
De un día a otro todo diferente
Luchando por lo que no se tiene

Saliendo del colegio, una energía extraña que presurosa fuera en dirección a su hogar, esencia que conocía a la perfección, fuera un guardia de Mukuro, y le siguió e interceptó violentamente.

- ¿Qué es lo que haces en el mundo humano?- Cuestionó Kurama con voz fría

- Tengo permiso de Koema, vengo por Hiei, Mukuro ha ordenado que se presente lo antes posible

- Hiei me ha dicho que no quiere regresar al Makai. Regresa con Mukuro y dile que esta vez no irá, que use a sus hombres para sus misiones…- El guardia frunció el ceño, ese zorro mentiroso hablaba puras tonterías, ignoró sus palabras y siguió con su camino, pero antes de que pudiese elevar su velocidad, lo notó, que el látigo de Kurama le aprisionaba. – Si no le dices a Mukuro que Hiei no quiere verle más acabaré contigo ahora mismo.

Las manos de Kitsune temblaban, estaba haciendo cosas demasiado malas, no iba a herirlo, por supuesto que no, sólo quería que ella dejara de buscarlo… sólo eso.

Haciendo cosas demasiado tontas
Dejando de lado sus valores
Los celos le cegaron y cuando se dio cuenta
Ya era demasiado tarde…

Cuando lo notó ya todo había crecido, había amenazado a todos los guardias que iban en busca de Hiei… y entonces alguien se presentó, alguien que habló sobre lo furiosa que estaba ella, era el jefe de los guardias de Mukuro, Hiei había traicionado la amistad y la confianza de la soberana, tendría que pagar, porqué algo malo había pasado, la ayuda de Hiei ya no era requerida porqué eso para lo que le necesitaban, ya había vencido. Sería juzgado como traidor.

Kurama tuvo miedo, de la reacción de Hiei cuando lo supiera, de lo que le haría Mukuro por su culpa, pensó en aclararlo todo, pero ese guardia habló más, y dijo que Mukuro no le creería, que de todas formas Hiei sería torturado hasta morir… cuando Kurama estaban, confundido y dudoso de que hacer ese demonio decidió ofrecer un trato.

- Puedo arreglarlo, decir que ese demonio que recién despertó, fue quien interfirió con los llamados a Hiei, pero… sabes hay algo en este mundo humano que me atrae, un Kitsune plateado en el cuerpo de un frágil jovencito… - Enredó sus manos tan sucias y feas entre los cabellos pelirrojos, Kurama levantó la vista irritado, con látigo en mano amenazó al guardia.

- Pero qué te has creído… has hablado tanto y tienes razón, pero no hago tratos con seres como tú, hablaré con Mukuro, puedo hacerlo sin un mediador, iré yo mismo…

- ¿En serio lo harás tú mismo? No creo que puedas, no dejará que te acerque ni un centímetro a su reino.

- Puedo hacerlo…

- Estoy al mando de todos, soy su mano derecha ahora que no confía en Hiei… pero… si me aceptas sólo una vez, yo…

- Lo que dices es traición… ¿Siendo la mano derecha de ella piensas traicionarla?

- Tú has hecho lo mismo con el koorime, se de muy buena fuente que él no dijo nunca nada, todo lo has hecho tú, ¿Es por que te has enamorado de él? Seguro que sí, mira esto, los dos salimos ganando, tú me das lo que quiero y yo soluciono los problemas en el Makai y no sólo eso, Mukuro quedará tan complacida que jamás volverá a llamar a Hiei, y tú, puedes quedártelo todo para ti.

- Pero… Hiei querrá ir al Makai…

- ¿Con un ser tan lindo cómo tú, cómo piensas que querrá ir allá?

- No me convences, no creo ni la mitad de lo que dices… yo iré a ver a Mukuro... porque no es sólo justificarlo, tengo que limpiar su nombre…, no intentes tratarme como un, tengo muy claro lo que tengo que hacer, y… si no quieres que delate tu intento de traición, te digo, que no vuelvas a este lugar.

¡Lo intento, y no pudo protegerlo!
Y en el cruce de mundos intentaron matarle
Todo estaba tan cambiado, ni Hiei ni él podían volver al Makai
¿Cómo explicarle eso al pelinegro…?

El demonio del trato le siguió vigilando en sus intentos por llegar hasta Mukuro, fue ese demonio quien le ayudo a regresar al mundo humano, con su mirada victoriosa habló nuevamente de lo que él quería, y dijo; “es sólo un poco de tu cuerpo para mi”.

- ¿No merece Hiei un sacrificio para recompensar todo él mal que le has hecho? Has visto como puedo cruzar sin peligro, como los guardias me siguen, todo lo has visto tú mismo, no puedes decir ahora que estoy hablando de mentiras, sólo un poco de ti… ese cuerpo tuyo sólo una vez.

- ¿Y nadie lo sabrá? ¿Aclararás todo? No me importa si cuentas la verdad, di mi nombre, dame la culpa pero que Hiei no sea llamado traidor.

Sonrió el demonio
Fingió hacer su parte del trato
No era la mano derecha realmente
Su fin era averiguar porqué Hiei no iba
Hacerle llegar el verdadero mensaje a Hiei
“Hiei, un demonio incontrolable… Mukuro le necesita”
Kurama, había caído en la trampa, sus hombres lo sabían
Estaban furiosos por la actitud tan pretenciosa del zorrito, entonces.
A petición del él, todos habían fingido una escena tan simpática, tan llamativa
El zorrito desesperado, ellos atacando en puntos exactos, ellos que le llamaron traidor.
El trato, el pago, todo era una broma… después, cuando el momento llegase, reirían en su cara, y claro, Hiei sabría todo.

¿Y qué pasó después?

- Estás muerto Kurama, para mi estás muerto. –

- Sacrificio a la basura - Dijo el demonio en el oído de Kurama.

.*.

El equipo estaba más que desecho, primero Kurama, Hiei, ahora Yusuke, cada quien trabajando por su lado, con metas distintas, todos tan solos. Y entonces él que hacía, no tenía el poder suficiente para ayudar a Yusuke, ni el temperamento suficiente para enfrentarse a humanos sin cordura.

- Kuwabara, no estés triste, todo va a salir bien – Y esa niña con ojos benévolos y dulces era su arranque, si tan sólo ella supiese lo que pasaba a fuera, la traición de Kurama… - Estoy segura de que los tres van a regresar bien.

- Tienes razón Yukina, van a regresar sanos, pero… ¡¡Eso no quita que me hallan dejado aquí eh!! ¡ME VAN A ESCUCHAR PORQUE YO TAMBIEN SOY PARTE DEL EQUIPO, NO PUEDEN DESHACERSE DEL MIEMBRO MÁS AGRADABLE ASÍ COMO ASÍ…!

Sonrió ella, lo hizo él, y Genkai que estaba en la habitación siguiente con Botan.

.*.

- Te vas a arrepentir por todo lo que has hecho… - Sonrió Hiei ¿Estaba listo…? Seguro que sí, pagaría Kurama sus acciones, a las afueras del escondite del zorro y de Yuta, la cuenta regresiva para enfrentarlo cara a cara…

Protege lo que quiero en serio
Protege lo que traté de proteger
Y no mires para atrás si me dejas
Intentaré no llamarte si te extraño
Y después, si es que volvemos a vernos
Dejaré el rencor a un lado, y te miraré a los ojos
Y diré lo que antes no puede: Que te amo tanto…


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CAP: 9 Sólo una pelea más…

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 17, 2010 10:10 pm

CAP: 9 Sólo una pelea más…

– Kurama… ¿Has terminado con todas las flores? ¿Darán sus semillas sin necesidad de que tengas que cuidarlas? – Yuta miró la inmensa cantidad de flores sembradas, tan lindas como mortíferas, Kurama no dijo nada, podía formular respuesta porqué pocas palabras entendía, acarició con sus dedos blancos uno de los pétalos azules, retiró su mano cuando notó que salía sangre de su dedo… Yuta le miró enojado – ¿Porqué has quitado tu dedo…?

– Duele… – Yuta rodó los ojos, Kurama ya no le gustaba, cada día se hacía más frágil, furioso le levantó por los hombros y enterró sus dedos en ellos mientras le sostenía en el aire y luego le arrojó hasta la pared más próxima, Kurama apenas si pudo ponerse de pie, de su frente comenzó a escurrir sangre… Yuta sacó un frasco translucido liquido rojo en el. Le hizo beber a Kurama…

Dolor… amargura… muerte

Rozó su nariz con la piel del cuello blanco de Kurama, Yuta no conocía de besos, tampoco de caricias que derriten, pero estar así, cerca sin decir nada mientras Kurama se retorcía por el efecto secundario de sus pociones, le satisfacía esa carita adolorida, porqué así, seguro que de esa forma la tendrían todos los que llegasen a sucumbir ante su poder, estaba obsesionado, con una meta absurda, el fin de los que deseaban siempre el poder. Dominio sobre los humanos, eso era magnifico, y sentirse superior.

- Me duele… - Murmuró Kurama cuando Yuta mordió, su cuello, con saña. – Para…

- ¿Aún sientes…? – Yuta rodó los ojos, Kurama no debería de sentir nada, una marioneta con dolor era muy molesto, estaban por llegar y quería que ellos mantuviesen la guardia baja al encontrarse con Kurama. Pero si sentía, pero si se quejaba… -No hay tiempo, ha llegado el Koorime. Kurama ve a matarlo, quiero que sufra.

Vació sobre sus manos un poco de sangre de algún humano infectado, enterró sus dedos en los parpados cerrados del pelirrojo, toda la habitación estaba infestada de un vapor azuloso. Yuta suspiró un poco el producto de sus flores, suyas solamente, Kurama entonces dejó de forcejear… estaba haciendo efecto.

Entonces no supe en que parte de la historia me perdí
No puedo decir nada, y no es como si supiese que decir, lo sé…
Sin remordimientos, las acciones de quien domina mi voz y mis ojos
Si tan sólo todo acabase rápidamente, con ojos engañosos, labios traidores.
No sabré que estás junto a mí, la próxima vez que me veas,

.*.

Llevaba un camino completamente distinto, Yusuke evitaba sentirse dominado y perseguir la obvia evidencia falsa de la presencia de Kurama y Yuta, sin caer en las trampas, sin nada en las manos, sólo su fuerza, su integridad y su amor hacia ellos… amistad solamente, con ideas flotando en el aire contaminado, los gritos de los humanos eran tan crudos, niños, ancianos sin voz, mujeres con los ojos en blanco, su madre era afortunada por haber criado a quien había dado a luz, un refugio que poco a poco comenzaría a romper sus paredes. Estruendosos sonidos. Estaba solo en esto.

Subió las escaleras del edificio blanco, en el centro de la ciudad, ¿Qué más descarados podían ser? En cuanto comenzó a llegar a la azotea del edificio lo sintió, aquel aroma tan putrefacto que emanaban los humanos infectados, había llegado al invernadero de Yuta, reunió en la punta de sus dedos un poco de poder, y liberando instantáneamente, las paredes no podían ser rotas por ese tipo de poder… seguramente, pensó en Kurama, en Hiei y los que estaban refugiándose en el tempo, le parecieron simples las cosas, buscó algo para golpear las paredes que parecían cristal y rodeaban recelosamente esas flores azules tan inmensas y hermosas. Eran creación de Kurama, no había duda de eso.

Eres simplemente lo más fuerte de este mundo
Tu corazón está escondido, tus sentimientos no importan
Mirando hacia delante, así… tal como eres, cuídales mucho…


No encontró nada para golpearle, cosa más simple entonces, retrocedió algunos pasos, su inmunidad mágica estaba clara, pero no podría decir de la fuerza de su lado humano, se abalanzó sobre las paredes de cristal, cerró los ojos cuando sintió el frío de este chocar con su cuerpo, el estruendoso sonido los cristales incrustados en su cuerpo, y cayó al suelo, sonrió, Yuta era un tonto, protección ante un Reagan, pero no ante un simple golpe. Fragilidad, esa fragancia asquerosa. Estaba ahí y de pronto se dio cuenta de que no tenía ni la mínima idea de que hacer después de esto.

– Pero que fácil ha sido capturarlos a los dos… ¿Sólo vendrán ustedes…? – Mencionó una voz a espaldas de Yusuke, viró su rostro… y atacó.- No puedes hacerme nada…

Yuta esquivó los ataques, Yusuke estaba tan furioso; juzgando a Hiei y él había caído en una trampa igual de tonta. Para Yuta ese pequeño sembradío no era nada comparado con los que estaban en los parques, en grandes cantidades, en casas, ¿Para que tener sólo un sitio para esas hermosas flores? Esparcidas por toda la ciudad, en expansión precisa, más tarde se encargaría de eso… por ahora tendría que acabar con “ellos” los que cuidaban del mundo humano.

.*.

Una fortaleza bastante ridícula para su gusto, ¿Eran tan tontos cómo para no prever que sería fácil de encontrarles? Una casona vieja que radiaba energía púrpura ¿Cómo pasaría eso desapercibido? Hiei dio los últimos pasos antes de adentrarse completamente a la mansión y cuando lo hizo la puerta de madera rechinó de forma tétrica, los siguieres pasos fueron en total penumbra. Un murmullo apenas si de dejó escuchar, elevó su energía y el ente que había estado a punto de atacarle se desintegró completamente, después del primer ente oscuro vinieron más. Hiei había caído en la trampa de Yuta, por que había sido un impulsivo, las risitas de los entes sombra comenzaba a perturbarle, disimulando con gestos simples. Su cabeza dolía y comenzó a sentirse mareado…

… cerró los puños con fuerza, liberando tanta energía que de pronto no podía controlar, sus sentidos se alertaron, el aroma a rosas comenzó a invadir el lugar.

No dejes que mi corazón palpite nuevamente porque siento morir
No dejes que mis lágrimas salgan si le veo en aquel estado tan frágil…
Intentaré mirar más algo, ahí, en donde su traición me alarme
Lo recuerdo… ¡QUE TE ODIO…! Que me engañaste una vez.

Sin ojos brilloso, de jade demasiado perdidos como para transmitir algo, con su cabello largo, tan liso, tan pesado… y esas marcas en su cuerpo, hematomas en tradición de violeta a verde… lo que dolía, esa sonrisa burlona en un rostro completamente pálido, de pie, a punto de tambaleo, casi que caía, casi que corría Hiei para auxiliarle, quería hacerlo, pero decidió otra cosa.

-¡Kokoryu-ha! – Atacó Hiei sin contemplaciones. Su oponente no esquivó el ataque, gran poder en toda la habitación, Kurama se iluminó en luz radiante, azul brillante. Sangre y un alarido de dolor después.

Kurama cayó al suelo, Hiei no esperó a que se levantase, con sus temblorosas manos empuñó su espada en la espalda de Kurama, pero antes de enterrarla completamente en el pelirrojo, sintió punzadas en sus piernas y sus manos, soltó la espada por el dolor. Kurama había atravesado con ramas, de rosales punzantes, sus extremidades, soltó un grito de dolor Hiei…

¿No estamos destruyendo?
Pero no decimos nada, pero no me miras
¿Estás llorando porque te duele?


Kurama le había atacado… él también lo había hecho pero era diferente… porque él era así, porque estaba tomándolo todo, a pesar del aspecto del pelirrojo, como una tonta pelea, con su ataque más poderoso disminuido notablemente, sólo esperaba hacer unos cuantas marcas, para después…, las ramas abandonaron por orden de Kurama la carne de Hiei, con sangre escurriendo, sus sentimientos que comenzaban a escaparse de su cuerpo perforado, Hiei le miró con la mirada en alto, Kurama le estaba matando aún si intentaba no pensar en lo ocurrido hacía tiempo.

– Estás llorando… en medio de una pelea… que perdedor… – Murmuró Kurama mientras se ponía de pie.

Entonces no supe en que parte de la historia me perdí
No puedo decir nada, y no es como si supiese que decir, lo sé…
Sin remordimientos, las acciones de quien domina mi voz y mis ojos
Si tan sólo todo acabase rápidamente, con ojos engañosos, labios traidores.
No sabré que estás junto a mí, la próxima vez que me veas,

– Pelea en serio Kurama…. Si no muero yo, morirás tú… – Sentenció Hiei, y su voz sonó tan fría… empuñó el pelinegro su espada nuevamente, Kurama le miraba con duda, como un niño pequeño que no llega a comprender el significado de las palabras, y ruega con una mirada le expliquen lentamente…

– ¡Kurama! – El llamado no pertenecía a Hiei, buscó con su mirada al dueño de esa voz, Yusuke llegó corriendo.

.*.

Kurama fue en busca de Hiei que comenzaba a acercarse a los limites de alerta, él iría por Yusuke, le encontró rompiendo las paredes de su invernadero, las primeras de tantas flores azules, sin saberlo, sin entenderlo, sin pensar más en ello, las flores le traían de vuelta el rostro de Kurama. Atacó a Yusuke, le llevó inconciente a dónde Kurama. Le dejó en una de las habitaciones, despertó minutos más tarde. Dos energías muy fuertes, salió de la habitación y sombras comenzaron a atacarle, demoró más tiempo en llegar Yuta le veía desde un sitio oscuro, luchaba Yusuke por llegar hasta dónde ellos dos.

Fue avanzando poco a poco, llegó hasta el salón de la mansión, lo escuchó:

Si no muero yo, morirás tú

– Kurama – el pelirrojo le miró atento, verle en ese estado tan deplorable, se estremeció, en apariencia apenas si era la sombra de lo que era ese antiguo Kurama, no se dejó engañar por eso, el potencial de poder que emanaba del cuerpo de Kurama era impresionante, con su presencia melancólica y tenebrosa. Cuanto daño había causado todo esto… – Kurama, Hiei, dejen de atacarse entre ustedes, ya habrá tiempo después para aclarar las cosas… tenemos que derrotar a Yuta.

Hiei sonrió.

– No tengo intención por hacerlo, no por proteger a los humanos, no me ha dejado nada bueno este lugar… yo sólo… estoy aquí por él – Y señaló a Kurama. – No es como si pensara ayudarte, y si interfieres en esto…

– Morirás – mencionó Kurama, sus ojos opacos adquirieron un extraño brillo, y el color de manera casi imperceptible comenzó a cambiar –

El primer ataque fue dado por Kurama, Hiei respondió, pero eran débiles sus movimientos, era lógico, lo notaba Yusuke, pero estaba paralizado, viendo a ellos dos atacarse, sin todas su fuerzas, por parte de ambos, sólo golpes sin sentido ¿Porqué no notaban que ninguno quería herir al otro…? Comenzaron a cambiar los ataques, Kurama elevó el nivel de los golpes, agilidad… parecía que con cada movimiento su cuerpo se iba fortaleciendo. Hiei le hirió en el hombro derecho y notó inmediatamente Yusuke, ese gesto de desaprobación que se había hecho él mismo. Yuta comenzó a extrañarse, no imaginó que Kurama pudiese sentir el ritmo a movimientos tan rápido, había pensado que tendría que asesinar a Hiei. Pero de nuevo ese pelirrojo le sorprendía…

– Te lo… te lo… tomas… a juego, no puedes, no puedes jugar de esa manera… porque no entiendo… no los sé, pero quiero destruirte, porque… me duele el pecho… y es tu culpa, de lo que me has hecho… – Murmuró Kurama con la respiración agitada. Puso su mano sobre su pechó, una lágrima invisible, todas estaban reprimidas, se viró hacia Yuta en la oscuridad. Y este se sorprendió al notarse descubierto, le sonrió, Yuta le correspondió… ¿Un entendimiento?

Sacó su látigo, rodeó a Hiei con él, y una inmensa lluvia de rosas cayó sobre Yusuke, el ataque final, porqué el era… de entre el cuerpo de Yuta comenzaron a salir ramas de rosal, y las espinas que atravesaron sus ojos, gritos de dolor… Yusuke intentaba moverse pero el veneno en las rosas comenzaba a paralizarle, Hiei lo veía todo fijamente, el látigo sólo le estaba aprisionando los brazos.

– ¡MALDITO KURAMA… ¿CUÁNDO LO HAS HECHO…?!- Kurama no dijo nada, comenzó a sentir que la vista se le nublaba las ramas picudas salían cada vez más rápido de Yuta, se le veía tan desesperado, Kurama se viró, Hiei tenía sus ojos bien abiertos, y Yusuke, luchando por no cerrarlos, no era veneno, simplemente somnífero, la vez anterior Yusuke le había defendido, no había pensado por eso, esta vez, hacerle ningún daño, sólo podía pensar en algo… derrotar a Yuta, tal vez entender las cosas más tarde.

Los entes sombra llegaron en ayuda de su amo, atacar a Hiei, Yusuke, Kurama, y el pelirrojo que alejaba todo peligro, estaba sobrepasando sus propios poderes, Hiei gritó furioso, exigió se liberado, Kurama no escuchaba, estaba destruyéndolos a todos, todo tan rápido, todo tan simple, resumiendo tantos meses de sufrimiento a unas cuantas acciones, sólo a movimientos y un desenlace tan simple. Porque las sombras siguieron atacando, y atacaron una y otra vez, todas centrando su atención en Hiei, y Kurama sintió la necesidad de hacer algo por él, y elevó aun más su poder espiritual, un Bon explosivo, eliminó el pelirrojo todas las sombras, y cayó de rodillas al suelo, estaba tan cansado…

Ya casi no quedaba nada de Yuta, apenas si podían verse trozos de carne entre tantas espinas con sangre, Kurama quiso dejarse caer en el suelo, y que con brazos protectores…

– ¡¡¡Maii, Maii, Maii!!! – y una inmensa bola de energía comenzó a formarse sobre Yuta, Kurama se dio cuenta retiró de inmediato su látigo de Hiei.

– He estado muerto…, desde hace mucho tiempo… – Kurama caminó lentamente hasta dónde Yuta, Hiei se dio cuenta, Yusuke tendido en el suelo, tenía lagrimas en los ojos… maldiciéndose por no poder moverse – Yuta, si fuerzas tu energía vas a explotar, eso es más que espinas que te desgarran, estás lleno de veneno.

Del suelo nacieron pequeñas flores blancas, haciendo un círculo perfecto alrededor de yuta, el palpitar del corazón de Kurama comenzaba a alentarse, sus ojos seguían dejando ese color verde atrás, dirigió una mirada a Hiei, dolía tanto verle a los ojos… murmuró algo a Yusuke que Hiei no alcanzó a entender. Yusuke gritó, y cómo si fueran listones que se elevan, hicieron una espera encerrando a Kurama y a Yuta en un mismo espacio, las flores blancas les encerraron, y Yuta comenzó a gritar, rayos de luz comenzaban a filtrarse por entre las ramas…

– ¡Kurama…. Kurama…, qué estupidez estás haciendo…, quita esta maldita barrera! Voy a ayudarte, Yuta va a pagar por haber hecho eso… es un maldito – Hiei corrió hasta ahí, su espada, sus fuerzas…pero era más que fuerza, eran sentimientos perdidos, sus memorias arrebatadas – No quiero perderte…

Hiei se quitó la venda de su frente…

– No lo intentes Hiei – Murmuró Yusuke – Lo pensé pero si lo hacemos, Kurama también morirá…

Estás muerto Kurama, para mi estás muerto

Sus manos, quedaban sus manos, apenas si iba a tocar las ramas cuando sintió que algo comenzaba a absorberle…

- Hiei me ha dicho que no quiere regresar al Makai. Regresa con Mukuro y dile que esta vez no irá, que use a sus hombres para sus misiones…

- Puedo arreglarlo, decir que ese demonio que recién despertó, fue quien interfirió con los llamados a Hiei, pero… sabes hay algo en este mundo humano que me atrae, un Kitsune plateado en el cuerpo de un frágil jovencito…

- ¿No merece Hiei un sacrificio para recompensar todo él mal que le has hecho?

- ¿Y nadie lo sabrá? ¿Aclararás todo? No me importa si cuentas la verdad, di mi nombre, dame la culpa pero que Hiei no sea llamado traidor.

Esas ramas eran la representación de la vida de Kurama… Kurama estaba entregándose, se estaba dejando morir, sus ojos se humedecieron. Iba algo cuando una explosión le aventó lejos, sintió caer algunas ramas sobre su cuerpo, Yusuke gritó… y la conciencia le fue abandonando.

Rosas tan fuerte que resisten el frío de invierno, pero no tu frialdad…
Caminos que pudieron llevarte a un final más simplificado, pero erraste tu elección
Palabras que contuviste, por esa falta de confianza, murieron en tus labios tan rojos…
Y el amor tan blanco, desististe esconderlo, lo teñiste de odio y desden

¿Y ahora podrás gritar a alguien tus sentimientos? ¿Podrá escucharte hasta ese lugar?
Paredes huecas, y tus pensamientos, rebotando llegando sólo a ti.
¿No era lo que deseabas? ¿Lo que pediste? ¿Lo que le destruyó?

Menciona su nombre, su nombre rojo
Y háblale en tus memorias, tus memorias con aroma a rosas
Imagina que puede escucharte, escucharte y mirarte con sus orbes esmeraldas




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๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

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CAP: 10 Una vez más

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Sáb Abr 17, 2010 10:18 pm

CAP: 10 Una vez más.
El bebe de Yusuke, Yukina había insistido, y él tenía varios años de no pararse por el mundo Humano, el reino de Mukuro había sido encargado a él, ahora era responsable de muchas cosas, y abandonarlo todo por unos días por un bebe le resultaba bastante irracional, en cuanto traspasó las fronteras de los mundo le vino esa nostalgia, desde aquel día sólo había vuelto para buscar insistentemente algún rastro de él, pero todo había desaparecido, hasta esas flores azules. Sus esperanzas de encontrarlo fueron decayendo con los meses y después de dos años no había intentado nada más. Sus lamentos enredados en sus pensamientos, lo había hecho todo mal, él tenía la culpa de todo, lo que más le lastimaba era el hecho de pensar, que ni en el final, había podido comprenderle, recordaba una y otra vez las palabras crueles que dijo en los siguientes encuentros, y el desplante en el templo, la bofetada en la mejilla que había besado a escondidas tantas noches…

Empuñó sus manos, un suspiro e ingresó al hospital.

.*.

Sus ojos apenas si se abrieron, todo estaba completamente oscuro, todo lleno de sangre, en sus prendas, sus manos, en el suelo… sus memorias de vuelta, su cuerpo herido, tenía una inmensa herida a un costado de su estomago, dolía, y no sentía ningún tipo de poder espiritual para poder soportar el dolor, nauseas, dolor, lágrimas… estaba solo, tenía la idea de haberles salvado, pero habían ocurrido cosas denigrantes.

– Hiei… – Llamó entre los escombros. Sin rastro…

*Desperté, no te vi, no te vi salir...
Caminé por la calle pensando que
Por al tarde volverías tú


Alguien que le tendió la mano, un antiguo amigo, que había llegado demasiado tarde, que murmuraba algunas cosas entre lágrimas, y un niñito que le acompañaba, sin vista, era fuerte su amigo, le llevó al hospital más cercano. Sin despedirse se había marchado pero lo entendía, era Yomi, no Yusuke, ni Kuwabara, ni Hiei…

Sólo en esa habitación de urgencias hasta que pudo establecerse, escuchaba las voces, una llamada a su madre, pero ella no le recordaba, dijo que no era su hijo, estaba bien, él lo había deseado así, apenas si se mejoró, fue transferido a otra habitación más cómoda, los gastos estaban pagados, un buen servicio hasta su recuperación. Una noche llovía, y la nostalgia le llevó hasta la ventana de su habitación, la lluvia que podía ser vista hasta que chocaba con los cristales… oscuridad, un reflejo que aunque reconocía como suyo, no era igual al de antes. Se alarmó, énfasis en los detalles, su cabello pelirrojo había cambiado, las puntas plateadas, y como en un tono tornasol escalofriante, esos ojos verdes brillantes engañaban a la vista, porque por momentos destellos dorados llamaban la atención de Kurama….

– Youko…– sus dedos temblorosos se dirigieron a su nuca, pero nada pasaba… su látigo… – ¡¡No… esto no… no…!!

Contra todo, la aguja del suero se desprendió de su mano, el tripie cayó al suelo el baso de agua en la repisa también, descalzo, los cristales incrustados en sus pies desnudos, una enfermera que escuchó el sonido de tanto desastre, camilleros por el pasillo acudieron en su ayuda, y fue sedado. No recordaba nada después de eso, en un letargo sin sueño, la mano de Yomi en su cabeza le hizo despertar, el pequeño hijo de Yomi sonreía, pero el no tenía oídos para nada…

– Hiei ha estado buscándote – Mencionó Yomi

– No tengo poder espiritual…

– Kurama…

– Soy Suichi Minamino… no soy Kurama, no me queda nada… Yomi… mátame.

– Tú destruiste todo tu poder espiritual, venciste a Yuta… pero este es el precio que tienes que pagar, no voy a matarte, no voy a volver a verte, no intentes hacer nada tonto. Hice mucho por venir a verte, pero no voy a volver, la próxima vez que nos veamos será cuando tú estés de pie, estés completamente sano y hayas entendido las cosas.

Sumido en tristezas que le quitaron tanto, muchísimos meses antes de llegar a la aceptación.

.*.

– ¡Hiei! –Yukina le esperaba junto a Kuwabara en recepción, muchos humanos, no habría necesidad de acostumbrarse, sólo lo vería… y después a regresar. – Has tardado mucho, el bebe y ha nacido, todos están dando felicitaciones a Keiko

– No puede venir antes – Se excusó Hiei, Kuwabara tenía sus labios temblorosos, no le tomó importancia, no caería en esas tontas peleas de antes, no era como antes…, fue guiado por su hermana hasta la habitación de la nueva madre, se escuchaba el murmullo molesto, seguramente toda la aglomeración estaba ahí, en la habitación, festejando y celebrando, se sintió fuera de lugar, un tanto incomodo, pero muy en el fondo, algo emocionado…

– Espera aquí, – Murmuró Yukina, Hiei asintió, entró, y no fue mucho el tiempo que esperó, cuando vio, la puerta comenzaba a abrirse de prisa, sus amigos habían salido a recibirle, le jalaron para que entrara al cuarto y se integrara a la platica, y entonces Hiei entró, y les escuchó, decían muchas cosas que no entendía por falta de contacto, todo era tan cansado, no pertenecía ahí, debía aceptarlo.

– Voy a salir por un momento – Mencionó Hiei, nadie dijo nada, el pensó que sería suficiente, no había bebe en la habitación por que estaba dormido, así que mejor se iba, después, tal vez, regresaría para conocerlo, caminó en dirección a las escaleras no gustaba de elevadores, tampoco sabía utilizarlos, lo escuchó… “Sí te portas bien, iré a visitarte”.

… esa voz

Vio a lo lejos a una niñita que sonreía con alegría al doctor, bata blanca y estetoscopio brilloso, escena hermosa, bonitos recuerdos… alguien con esa mirada de ensueño, ojitos lindos... Hiei había llegado ahí porqué la novia él pariría a su primer hijo, primogénito afortunado... fue una sorpresa, casi un sueño cuando le notó...
... era él. Junto a las escaleras, el medico y la niña, dos extraños sin importancia…

- Tú…

.*.

Todo era como un sueño, había visto a yusuke, a Botan… a Kuwabara, todo por un tonto descuido, ya no era tan fuerte y el alimentarse de forma descuidada le traía en ocasiones problemas, y no cubrirse cuando hacía frío, y caminar bajo la lluvia…, el ruido de la puerta al abrirse le hizo salir de sus pensamientos, asustó porque por un momento pensó que serían de nuevo ellos…

- ¿Quién eres…? – Cuestionó a la niña que se asomaba, ella le miraba embelezada, una niña no debía de estar en ese lugar, Suichi se puso de pie y caminó hasta dónde la pequeña – ¿Qué haces aquí?

– Estaba aburrida – Dijo ella, sin dejara de mirarle – ¿Cómo te llamas?

– Soy Suichi, ¿y tú?

– Nana, ni nombre es Nana.

– Bien Nana, no puedes estár aquí, seguro te hará mal, ¿Qué te parece si te acompaño a tu habitación?

– Pero no quiero ir allá.

Suichi le sonrió, era lindo ese chico, Nana también lo hizo, se sonrojo porque Suichi le había tomado de la mano, dijo algo, un acuerdo, sobre ir a verle otra vez, caminaron por el pasillo hacia el elevador, pero antes de llegar un chico de cabellos oscuros les detuvo, un medico…

– Nana, he estado buscándote…

– ¡¡hermano…, dijeron que no podrías ir a visitarme hoy, por eso he venido a buscarte…!!

– Te dije que no les creyeras a esas enfermeras tan brujas, fui a verte y no estabas, y entonces una de ellas lo notó, estás castigada niña…

– ¡PERO HERMANO…! – La niña extendió su mano y mostró el agarre con Suichi – ¡He hecho un nuevo amigo, me perdí y me dijo que si regresaba a mi habitación él iría a platicar conmigo!

El medico miró a Suichi, era lindo… agradeció, pero dijo que también él era un paciente, esa niña traviesa era su hermanita, Suichi le sonrió, entonces el medico sintió un hormigueo en todo su cuerpo.

– Mejor… nos vamos Nana, Suichi, descansa, y de nuevo muchas gracias por querer ayudar a Nana.

– No es nada

– Vendrás a verme ¿Verdad? Estoy en la habitación 02– 12

– Sí te portas bien, iré a visitarte – La niña sonrió, el hermano también, con un además se despidieron los tres, caminaron hasta el elevador, Suichi se quedó un momento más ahí…

*De repente vuelves otra vez
Y me pides que todo sea como ayer


– Tú eres… – Suichi ser viró asustado, y le vio distinto, esos ojos, ese rostro…

– ¿Kurama…?

– Estás vivo… – Hiei estaba casi a punto de lanzarse hacia él para abrazarle –

Vete… ¿Dime que buscas en mí?
Quiero olvidarte
Vete… ¿Qué es lo que quieres de mí?
Quiero perderte


– Lo siento… no soy ese tal Kurama, unos chicos me confundieron esta mañana con él, supongo que hablando e la misma persona, pero no sé de quién me hablas…– Los ojos de Hiei comenzaron a humedecerse. – Lo siento en verdad…

Que no podré caer
De nuevo a tus pies


Comenzó a alejarse, a paso rápido hacia su habitación, Hiei se encogió de hombros, el sufrimiento, la angustia, arrepentimiento, agonía, ese amor acongojado siempre le repetía una y otra vez lo tonto que había sido, ahora no volvería a ser así, ¿Qué estaba pensando? ¿Qué sería tan fácil engañarle…? ¿Estaba huyendo?

– Que tonto Kitsune – Hiei fue rápido, cuando Suichi lo notó, él pelinegro ya estaba frente a él. Le empujó hacia una pared sin ser brusco. – Aunque tu cabello sea algo diferente y tus ojos brillen, tú sigues siendo Kurama, y yo fui quien más daño te hizo, y siempre he sentido… esto por ti, pero soy cobarde, y sentí tantos celos que quise dejar de pensar en ti, pero no puedo Kurama… no puedo, ha pasado tanto tiempo y cada día mis sentimientos son más fuertes… lo siento tanto…, estás en todo tu derecho, ahora frente a frete te lo digo, de ignorarme, decirme que desaparezca de tu lado, pero no finjas no ser tú…

Aquí estas, ni soñando podrían ser verdad
No sé, te confieso que te extrañé y ahora verte me hace bien
Pero vete antes de que yo, a tus brazos me decida entregar…



.*.

Hiei le dijo esas cosas a Kurama, él viró su rostro sonrojo, intentó ocultar sus mejillas húmedas, Hiei se aferró a su cuerpo, le abrazó y entonces el pelirrojo volvió a ser simplemente así, pelirrojo, las puntas plateadas desaparecieron, el poder de Youko Kurama no había desaparecido por culpa de Yuta, el poder de Youko Kurama siempre había estado resguardado por Hiei… Los sabían, ellos estaban destinados a estar juntos, porque se amaban, porque el destino siempre se empeñaba en unirlos, al principio aceptar eso había sido difícil después se resignó, él ahora tenía una familia, estaba feliz, feliz con Keiko, con su bebe, feliz por Kurama y Hiei…

.*.

Los cuerpos se unían, el primer momento mágico de ambos, una noche inolvidable...
Una después de tantas torturas…

** Parece que todo se dio
En automático…
Como un efecto domino


– No volverás a decirlo… no estoy muerto… – Murmuró el pelirrojo antes de caer completamente rendido…

Así como viene el amor
Sin anticipación
Como un efecto domino


- No lo haré Kurama… lo juro… porque… te amo.


|¤°.¸¸. •´¯`» yAzZmΐn «´¯`•.¸¸. °¤|

(º•.¸ (¨*•.¸ ¸.•*¨)¸.•º)
«.•°•~*~' Abrázame‘~*~•°•. »
(¸.•º(¸.•¨* *¨•.¸)º•.¸)
*Chetes – 16 de Febrero
**Chetes - Efecto Domino




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Re: Ojitos lindos…

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