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Soez…, expiatorio de pecados

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Soez…, expiatorio de pecados

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Vie Mar 19, 2010 12:10 am

Soez…, expiatorio de pecados


Si dios permitiera...
Transferir pecados...
¿Te quedarías con los míos?


Cáp 1: Lechigada Sacra

En una burbuja cubierta de carne, los hilos azules que le atravesaban estaban listos para manejarle como un títere, los ojos miel que a futuro deslumbrarían a todos, esperaban sentir sobre sus parpados los primeros rayos del sol para poder abrirse, mientras tanto se balanceaba, sutil, dentro del bandullo que le brindo la vida, afuera, donde las cosas eran aun mejores, una mujer sollozaba amargamente, los dolores eran cada vez más fuertes, personas alrededor de ella y ninguna podía calmar el dolor, de hecho podía ver sus risas, sus risas sádicas, todos esperaban ese momento, el momento en que de sus entrañas la sangre brotara…

El llanto de un niño atrajo la atención de todos, le miraron a él e ignoraron el llanto de la mujer, el niño entre las piernas de ella, la sangre había brotado, sus miembros llenos de ésta, sus ojitos entrecerrados y una sonrisa placentera en la cara de todos, que excitante por fin Soez, el niño que lavaría las almas culpables, había nacido….

Los pecadores estaban tranquilos, no había que preocuparse más por sus almas vulgares, asquerosas. Pecadores con almas limpias y envidiadas… por fin felicidad en sus hogares, por fin podrían volverá ver hacia el cielo con orgullo pensando en que dios les vería satisfecho… después de todo, él era quien les había hablado del nacimiento del pequeño “Expiatorio”
.*.


En la habitación dos seres durmiendo seguramente cansados de fornicar placidamente, que serian esta vez ¿cuñados, primos, amigos o tal hermanos…? Sin malicia, ninguna palabra en su boca, Soez estaba destinado a cargar con toda la porquería con la que la gente no podía…o no quería cargar, con todo lo que a los demás fastidiaba. A él todo pecado, hombres y mujeres de doble moral consientes de sus actos, el niño ni lo imaginaba, hacia ya diez años, esta ciudad se había convertido en una fábrica de pecados… ¿a quien le importa obrar bien? Si se sabía, incluso antes de cometerlo, que un niño podría borrarlos.

Diez años llevaba esa ciudad sumergida en la mierda y el apenas un niño, sin saber cuan grande eran los pecados, el cómo todas las noches, se dirigía a alguno hogar, regido por reglas, reglas que se convertían en su único conocimiento.

* Mantenerse siempre sigiloso, solo la noche podría ver su rostro
* Nunca pecar…
* Nunca limpiar el alma del mismo sujeto más de siete veces
* Nunca oponerse a las órdenes de los corderos descarriados…
* Ayudar a todo aquel que se lo pidiera mientras “se lo pidiera de corazón…”
* Aceptar la penitencia del pecador
* Amar al prójimo, pero nunca tanto como a Dios…
* Nunca dormir después de las seis de la mañana, nunca despertar antes de las seis de la tarde…
* Jamás tener sueños propios
* Nunca tomar de la mano a alguna persona
* Evitar el contacto, verbal...
* Respetar las formas, a ellos en la frente, ellas en los labios.

Miró tranquilamente a la señorita y al joven que dormían apaciblemente, ¿Cuál era el pecado? Parecían felices, y sin ser una chica que vendía placer, socorría a la ayuda de quien se le presecase ¿el llamado del niño era por eso? No, el motivo era más simple, pero menos perdonado, resultaba ser que quien parecía una puta, no era más que un chiquillo que gozaba de la sodomía.

Pero Soez qué podía saber de esto…

Se acercó a quién él creía una señorita, le besó en los labios, con sus labios rojos e infantiles, eso era lo adecuado para saber quién había hecho el llamado, sólo si se trataba de una mujer, para los hombres, hacerlo en la frene, debajo de la sabana un secreto que no pudo imaginar. Entonces y quebrantando el ultimo de los mandatos, el demonio fue desatado…

Después del peso en esos labios rozados, un gesto de paz se formo en la cara de dicho sujeto, y en Soez, el dolor comenzaba a recorrer su cuerpo, salió de la habitación para que sus quejidos no despertaran a nadie, no podía dejarse ver una vez afuera, en las frías calles, se recargo un barandal, y desde el cielo una descarga eléctrica le hizo sucumbir…
.*.

De paredes separadas inmensidad del recinto, sin ventanales, a pequeños rayos de luz que se colaban por la puerta de oro, pesadas cortinas le ocultaban, en la cama, como las alas de un ave madre, aun medio dormido, en la enorme, sabanas de seda en un tono blanco celestial le cubrían la cara al niño de cabellos dorados, pudo escuchar el tiritar de la campana que le indicaba que pronto estaría solo. No le era permitido ver a nadie esperó a que espero a que la puerta se serrase para empezar a abrir los ojos…poder quitar la sabana que el cubría, descubrió que como siempre, oscuridad y brillo en contraste, sus sabanas, las cortinas negras… recorrió éstas ultimas, a su encentro con el mundo en su alcoba había simplemente soledad le tomó un poco de tiempo poder sentarse el. El castigo de la noche anterior ciertamente doloroso, ¿no tenía capacidad de pensar en eso? La tenía, pero nadie le enseñó que podía hacerlo.

Un golpe en la puerta el indicaba que alguien entraría con sus prendas del día ¿Porqué alguien sin malicia tenía que cubrirse? Sin respuesta para ello, corrió las cortinas nuevamente, y los pasos leves llamaron su atención, a la mujer anciana que siempre arrastraba sus pasos la había visto una sola vez, por un espacio hecho entre las cortinas, con la piel extraña y los ojos cubiertos.

Y con las manos temblorosas, enroscó un poco las cortinas, deslumbraba…, y le impresionó demasiado, era la primera vez que él veía un niño, porque los niños no pecaban y él sólo podía ver pecadores… tan sumergido estaba en sus pensamientos que no escucho cuando el otro niño tocó la campana y salió del lugar…

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Última edición por Doki el Sáb Nov 05, 2011 11:04 pm, editado 3 veces




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owo

Mensaje por keoky23 el Lun Mar 22, 2010 9:00 am

fic nuevo esta lindo owo , eton nos vemos Xd si se puede ya que el internet regreso pero muy lento XD :D
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Re: Soez…, expiatorio de pecados

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 22, 2010 6:45 pm


Sí espero verte, haber si hoy nos encontramos xD me conecto nomás que acabe de subir el capi jijiji nn.




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Cáp 2: Soberbia

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 22, 2010 6:50 pm

Cáp 2: Soberbia


Los pecados que se desean o se rechazan
Pueden ser materiales o espirituales
Reales e imaginarios…

El sonido de la puerta al cerrase le indicó que la persona que le había llevado sus prendas del día acababa de salir, entonces pudo correr la tela que impedía que le vieran, Soez se levantó de la cama, seis de la tarde, eso sí que se lo habían enseñado. Se sentó en un horilla de la gélida habitación, hacía tantos días que había visto entrarle en esa habitación, siempre que entraba intentaba hablarle, un balbuceo era lo único que salía de sus labios, nunca había intentado platicar con nadie, el niño simplemente no le contestaba…

Una ráfaga de viento entró de repente, Soez viró su vista hacia todas partes la luz artificial de las velas se extinguió, pero en vez de sumergirse todo en una terrible oscuridad, adquirió más vividos colores, de pronto comenzaron a caer trozos de pared, pudo verlo, estaba todo en un tono rojizo…

– A esto se le puede llamar crepúsculo – Escuchó una voz en su cabeza… pero no sabía exactamente que decía.

Trozos de hierro que se contorsionaban uniéndose, fundiéndose tomando formas exquisitas y bañándose a si mismo con un color carmín tenebroso. Un color demasiado agresivo para poder ser visto por sus ojos. La atención de Soez estaba siendo robada por todo lo hermoso que se veía todo allá afuera…, se acercó mas a la ventana para que sus ojos miel admiran por primera vez el crepúsculo, el cielo anaranjado comenzaba a teñirse de azul, y el sol que nunca había visto le pareció tan atrayente, quiso más, deseaba estar afuera, en las calles, la gente caminaba apurada, riendo, Soez reconoció a mas de la mitad de las personas, todas alguna vez habían pedido por “pendón divino” y entonces él aparecía, recordó el dolor que cada una de esas personas le habían proporcionado la vista ya no le pareció tan hermosa, dispuesto a tocar la campana para que alguien fuese… le atemorizaba todo eso sintió una mano en su brazo giró su mirada hacia su mano, una mano “grande”. Se espantó….

Quiso gritar pero otra mano se lo impidió entonces sintió como algo lo apresaba, alguien detrás de él.

- No hables, no grites, no patalees, niño no te voy a hacer nada, por favor, no llames a nadie…- Habló el hombre de agradable voz, pero Soez no escuchó lo que decía, estaba asustado, ese sujeto le asustaba, por eso seguía tratando de zafarse…- te digo que no voy a hacerte nada, por dios deja de moverte…

Por Dios” Soez dejó de moverse…

El hombre soltó la mano de Soez para comprobar si ya no ponía resistencia…, Soez ya no hizo ningún movimiento, el hombre no comprendo nada pero lo agradeció, entonces intento destapar la boca del rubio niño e inmediatamente notó como el niño llenaba de aire sus pulmones para gritar… volvió a tapar deprisa su boca…

- Niño, no te voy a hacer ningún daño- giró el cuerpo del niño sin destapar su boca, ahora se miraban fijamente y Soez temió - confía en mí…-

Soez miró intensamente al hombre de ojos verdes y cabello de fuego, Soez tomo con sus manitas la mano del mayor, trató de retirarla de su boca…

- ¡¡¡No!!! Primero tienes que asegurarme que no gritaras…- El niño sólo afirmó con la cabeza…

- gracias…- Lentamente fue liberando al menor y éste corrió hacia la cama, el pelirrojo intentó detenerlo, pensó que gritaría o trataría de huir, pero el niño no hizo nada de eso, se recostó sobre su cama y algo asustado corrió la cortina que lo protegía, para que ese hombre ya no pudiera verle más…

- ¿Por qué corres? Te he dicho que no te voy a hacer nada…- El hombre comenzó a acercarse lentamente a la cama del niño, se estremecía Soez se estremecía pero no del todo por el mido, había dicho que no gritaría, y por eso no grito - Para que confíes en mi te diré un secreto, hay gente mala que me quiere hacer daño, sólo estoy aquí para esconderme un momento, no para hacerte algo, la casa esta toda sellada con madera vieja, pensé que estaba desabitada…

-…

- ¿No hablas?- El hombre sin ninguna inhibición se sentó en la cama de Soez y levanto la tela observando al niño, y lo único que atinó a hacer el rubio fue a cubrirse con la sabana de ceda…- Pero que maleducado soy, olvidé presentarme…Demian y tú ¿Cómo te llamas…?

-…- y de pronto tocaron para poder entrar en la habitación, Soez miró con temor hacia la puerta y luego dirigió su mirada hacia ese hombre…,

- No te preocupes - Dijo al mismo tiempo que se dirigía de nuevo a la ventana- Nos vemos luego…

Y se dejo caer, no hubo ningún sonido de dolor, ni siquiera se escucho cuando llego a suelo, un parpadeó y todo estaba igual que antes, sin ventan, sin luz deslumbrante. Volvieron a tocar a la puerta, Soez corrió de nuevo la cortina e índico a la persona que entrara, era de nuevo él…

- ¿Cómo te llamas?- Se atrevió a preguntar Soez, era lo que él hombre había mencionado a él y él quería hacerlo también- ¿No hablas?

El otro niño le ignoro completamente, Soez no supo que pasó en él, no se lo preguntó pero algo era diferente… ¿Eso mismo habría sentido el hombre ante su silencio? entonces la próxima vez que lo viera…

.*.


Soez recorrió con la mirada el lugar, y siguió caminado en busca de quien le había llamado, le encontró, una jovencita. Soez sólo caminó hasta donde ella dormía y le beso en los labios, salió de el lugar de la misma forma en la que entró y al salir de nueva cuenta el castigo por el pecado ajeno…después de recibir el castigo se desvaneció por unos minutos y al recobrar la conciencia lo notó, otro sitio lugar para otro pecado más.

.*.

Sintió como era sacudido ligeramente, inmediatamente el cansancio desapareció, Soez comenzó a abrir sus ojos miel, intentando detectar que era eso que le movía y al despertar le vio, “de nuevo él…” no sintió temor alguno, miró fijamente al hombre que por un hueco de la cortina le miraba.

– Hola ¿Cómo estás? – Su saludo fue opacado por esa sonrisa tan amistosa.

– ¿Cómo te llamas? – Dijo Soez – ¿No hablas?

Le miró impresionado el hombre pelirrojo, que cosas más curiosas podían suceder ¿No?

– Eres como esas aves, te escuchan pero no comprenden lo que dicen…– Soez quiso decir algo pero el balbuceo dificultaba tanto las cosas.

Sonrió abiertamente y de dejó caer sin ninguna pena en la cama de Soez…

- ¿Sabes? Ayer cuando salte por tu ventana estuve a punto de ser visto por esos hombres que me buscan, son lentos, ni siquiera notaron que corrí a un lado de ellos…

Demian trato de que Soez respondiera a alguna de sus preguntas, contó anécdotas de su vida y el pequeño seguía sin responder, el anochecer se acercaba, Soez, aunque no lo demostraba, gustaba de la compañía de el pelirrojo que no paraba de hablar y entonces lo noto, el niño que traía sus ropas diario no había llegado, siempre llegaba en el mismo instante que Soez despertaba, pero esta vez no fue así, se inquieto por unos segundos y esto Demian lo notó…

- ¿Te ocurre algo…?– No recibió respuesta, suspiró hondo – iba a decir algo más pero los pasos por el pasillo le alertaron – Me tengo que ir, creo que algo te ocurre y mi presencia no ayuda en nada, me despido, espero que la próxima vez que te vea puedas decirme quién eres….

Demian estuvo apunto de salir por la ventana, que se mostraba sólo ante su presencia, cuando escucho un hilo de voz, una hermosa y calida voz que le llamaba

-Soez… expiatorio de pecados- Había formulado esa oración en su mente, comenzaba a hacer otras frases, lo sabía, lo podía hacer, formular y decir, sonrió Soez, no parecía tan difícil… porque lo tenía todo para hacerlo.

- Mucho gusto Soez, espero poder volver pronto - sin más que decir se marchó del lugar en la habitación el niño de ojos miel sonreía, por fin había hablado con alguien…

.*.

Y en otro lugar, un alma piadosa sufría, era atormentado, mientras rogaba por que el expiatorio no aceptara al ser de mal.


♥️ ¤°.¸¸. •´¯`» Yazmín «´¯`•.¸¸. °¤ ♥️

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Cáp 3: Soberbia

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Lun Mar 22, 2010 6:52 pm

Cáp 3: Soberbia

El ángel que peca de lejos…
… el pecado ajeno al ángel

.*.

Cabellos lacios en tono platinado y esos ojos aguamarina, la alegre tonada celestial que salía de sus labios en discordancia con el gesto de resignación y amargura en su rostro, y sus mejillas manchadas, estado en el suelo de la habitación iluminada y reluciente, su llanto regado, percibiendo la penetrante fragancia de las rosas blancas, señal de que Soez había despertado, se puso de pie y dejó encima de la mesita vieja las prendas celestes con costuras de hilo plata y oro, más tarde podré terminarlas “pensó”, ahora debía de cumplir con su eterna y desgastarte condena…

Una vez de pie, el pequeño tomó entre sus manos una de esas prenda completamente blancas, para llevar a rubio, salió de la fría habitación, caminó por un largo pasillo y mientras más se acercaba más pesados se hacían sus pasos, al pasar por uno de los pasillo más cercanos se encontró con las espectrales imágenes de hombres y mujeres, que le hacían reverencia al pasar, esperando que con eso, sus almas fueran perdonadas por una mala vida, ¿Pensaban acaso, que borraría sus pecados una simple reverencia hacia él? él no era el expiatorio, el remordimiento y el temor le invadían…, no quería terminar como ellos…

.*.

Soez de nuevo sintió la brisa ligera en su rostro, con calma y ligereza talló sus ojos miel, enfocó su vista en la ventana que había aparecido nuevamente frente a su cama, rió por lo bajo y sin maldad alguna.

- Hola Soez - Se escuchó detrás de la cortina, el pequeño no dijo nada, corrió la cortina e hizo una pequeña inclinación para saludar al hombre - igual de tímido que siempre…

Soez bajó la mirada de forma apenada, sólo había hablado para decir su nombre, después de esa ocasión el pelirrojo no había tenido la dicha de volver a escuchar su voz… El joven pelirrojo se volvió hacia la venta de forma sutil y estética, sabia de antemano que el rubio le miraba.

- Últimamente la gente pelea por todo allá afuera, aquellos que presenciaron tu nacimiento ya no hablan, los que se dicen verdaderos creyentes de la iglesia se cuestionan sobre tu existencia, y los que saben que existes fingen no saberlo para no delatarse, ¿No te importa eso…?- En todos esos días el pelirrojo le hizo saber que sabía más de él y de su pasado que él mismo, no entendía sus palabras, y miraba para que el pelirrojo comprendiera y hablara de una forma mas directa…- Lo que digo es que allá afuera sólo eres una leyenda, a mi me molestaría que la gente no apreciará mi trabajo y más en tu caso que es involuntario ¿Nunca te has preguntado el por qué tienes que hacerlo tú?

Soez sólo negó con la cabeza

- ¿Qué beneficio adquieres de esto que haces? ¿Por lo menos te agrada hacerlo? ¿Te agrada sufrir por la culpa de otro?

El silencio de Soez era la respuesta que él esperaba, esa era la indicación para seguir con el punto más importante, enseñar a Soez a vivir como un verdadero humano…

El pelirrojo se acercó lentamente hasta el oji-miel con movimientos ligeros se arrodilló aun a horillas del colchón y con singular gracia gateó hasta llegar a donde Soez, sonrió cuando en niño le miró a lo ojos, cada vez mas extrañado…

-Soez, eres demasiado maravilloso para sufrí por otros, tú eres grande, eres el salvador…

- ¿El salvador?

- Ese es el nombre que “el espíritu santo” te ha dado, no eres como cualquier persona, eres un elegido, el favorito de dios entre sus hijos los mortales y sus hijos los Ángeles.

Nunca antes le habían alabado, siempre viviendo bajo la sombra del mito, siempre sumergido en la soledad entre esas cuatro paredes, resignado a no pedir nada por el simple hecho de que nada conocía, un despertar como siempre y de la pronto un sujeto aparecía, se comportaba de forma agradable con él, se hacía una unión reconfortable entre ambos y después le hablaba de aquella forma tan maravillosa que le hacia sentirse especial, le hacia sentirse superior y extraño, le hacia sentir tan bien que creía que todo era mentira

- Si lo es… tú eres un niño magnifico, pero aún así te han tratado como si fueses la aberración más grotesca y repúgnate de dios, para muestra de ello…- El pelirrojo fue interrumpido por los ligeros golpes en la puerta. Soez, como en las ocasiones anteriores, acomodó la fina tela que le cubría alrededor de su cama, mientras que el mayor salía de la habitación de la misma forma de siempre, respiró hondo y dio algo de tiempo para que la penetrante fragancia del oji verde se marchase un poco más lento que el dueño y después de unos minutos tomó entre sus manos la campana de oro y le hizo vibrar y ante el mismo niño de cabello plata que no le hablaba.

.*.


Su ultimo pasos y tubo frente a sus ojos la enorme puerta de la habitación de Soez, tocó ligeramente la puerta tres veces, y no obtuvo respuesta, miro detrás de si, la sensación de ser perseguido siempre se hacia presente en ese lugar, por eso le desagradaba, un pequeño temblor en sus manos, el niño dentro de la habitación tardaba demasiado en dar la indicación para entrar, cerro los ojos, tal vez así el temor se alejaría, todo lo contrario, sintió el frió contacto de una mano sobre su hombro izquierdo al mismo tiempo que escuchaba el sonido de la campana de oro, sin pensarlo dos veces entro a la habitación, y lo notó… ese sujeto de nuevo había visitado a Soez.

.*.

El peli-plata entró de forma agitada, parpadeo de forma pesada mientras se acercaba a Soez, dejó sin ningún cuidado las prendas en la cama y retrocedieron sus pasos sin dar la espalda…

- ¿Por qué nunca me hablas?- Cuestiono el rubio, y como siempre no obtuvo respuesta, el peli-plata sin dirigirle la palabra salió de la habitación, una vez afuera hecho a correr hacia el único lugar en el que se sentía a salvo: hacía ese cuarto completamente blanco y brillante.

Soez le miró alejarse y un extraño sentimiento en su corazón ¿si era el tan magnifico como Demian decía, por qué él no le hablaba?

Se cambio de prendas, solo un parpadeo basto para aparecer en el hogar de un nuevo pecador, una noche joven, como única obligación debía de hacerlo bien… debía lavar almas lo mejor posible, por que…

-Soy el elegido de dios…- Ese pensamiento y su sonrisa tranquila le alentaron para comenzar.

.*.

Un extravagante aroma extraño, sus sentidos más persuasivos, parecían ser rosas, una fragancia a rosas someras no era el aroma de Soez pero… la duda le hizo ponerse de pie, era un aroma extrañamente atrayente que por alguna extraña razón comenzaba reconocer. Se acerco a la puerta con la intención de asegurarla… comenzaba a temer a “algo”, sin Soez en casa las divagantes imágenes de almas pecadoras y de espectros diabólicos, se paseaban por la casa sin temor a ser eliminados. El respeto mostrado desaparecía y se le enfrentaban con amenazas y maltratos. Y todo paraba sólo hasta la llegada del pequeño rubio, intentó poner el seguro pero unos pasos fuertes se escucharon del otro lado, sus manos temblaron y después un fuerte golpe en la puerta ésta se abrió completamente

-¿Qué estas haciendo aquí…?- Fue la primera reacción del niño de los ojos aguamarina al ver al sujeto alto recargado en el marco de la puerta de su habitación…

- Hola a ti también Adis…- Dijo de forma sensual el mayor… mientras terminaba de entrar al cuarto y cerraba la puerta…

- No ve vuelvas a llamar así…- sus pupilas aguamarina reflejaban el temor y rencor hacia ese sujeto pelirrojo…- ¡Vete ahora mismo!

- ¿Por qué?- Se acercó con movimientos perfectos, tan característicos de él, Adis le miraba sin saber que hacer, el disfrutaba de esa confusión - He bajado solo para verte.

No continuo con su hechizantes palabras, el niño ya le miraba de forma fascinada, había caído de nuevo ante su “encanto” la distancia entre los dos cuerpos desapareció, el mayor rodeo la pequeña cintura del niño con delicadeza y deposito un beso en su mejilla.

- Soizic- El beso del pelirrojo fue descendiendo hasta que bajó a los labios del niño, ocasionando que este abriera los ojos de forma desmesurada y le apartara de inmediato – No me vuelvas a tocar…

- No te preocupes, no lo haré- Miró al menor de forma gélida- Yo sólo me acercó a almas aun rescatables, tú ya estas comprado, para mis ojos ya estas sucio. ¿Sabes? Metí, no estoy aquí por ti, estoy para evitar que Soez se convierta en uno como tú, por que él es Magnifico –

Los dos se miraron fijamente, el verdadero aroma a rosas había empezado a esparcirse.

- No te vuelvas a acercar a Soez - Una sentencia con voz dulce se le antojó completamente tentadora, el niño de las orbes aguamarina salió corriendo hacia la habitación de Soez, su habitación hermosa estaba en la parte más alta. El pelirrojo se quedó a solas en la habitación del peli lila, sólo por esta vez se marcharía sin ocasionarle problemas al que, aceptándolo, hubiese sido un buen compañero si no se hubiese cambiado sus alas…

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Cáp 4: Soberbia

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Jue Mayo 06, 2010 9:19 pm

Cáp 4: Soberbia

Mil doscientas plegarias nocturnas
Yo, ser magnifico contesto sus ruegos

.*.


El oji verde aún estaba en esa casa, el peli plata podía sentir su presencia, seria mejor vigilar a Soez hasta que despertara, pasó toda la mañana a un lado de la puerta que creía, era la única forma en que Soizic podría entrar, vigilando a Soez, mirándole fijamente, recordando tantas, tantas cosas, inundado por sus recuerdos, tarareó una melodía que a Soez en sueños le pareció hermosa. Soez estaba despertando, el niño de las orbes aguamarina dio algunos pasos hacía la cama, Soez sintió una tela húmeda en su rostro y otras en sus manos, no se alteró, era normal, esas telas contenían “agua diamantina” para curar su heridas y restaurar su piel dañada por los castigos de los pecadores, Demian se lo había dicho. La tela de alrededor de su cama estaba bien puesta y una presencia al otro lado fue fácilmente identificada.

- ¿Demian?- Las palabras de Soez retumbaron en los oídos del niño de cabello plateado, frunció el ceño, no entendía a que se refería Soez con esas palabras pero tenía el presentimiento de que no era nada bueno…

Terminó con la poca distancia entre su cuerpo y la cama de aquel rubio, acomodó las prendas y Soez al sentir que algo caía en su cama cayó en la mayor de las confusiones, retiró la tela que lo separaba en el exterior y pudo ver al tembloroso niño de ojos brillosos y cabello plateado… el niño que nunca le había dicho su nombre. Soez sintió un pequeño temblor en sus manos., lo había confundido, había confundido a ese niño con Demian…

Una ráfaga de viento fresco, el aroma a rosas someras y la iluminación que comenzó a desprender la pared, comiéndose todo, el niño de cabellos de plata tapó con las manos sus labios que se habían abierto involuntariamente, el niño de cabellos de oro le miró extrañado. Después, el pelirrojo entrando sin ningún tipo de inhibición...

- Soizic- Dijo casi en susurro el peli plata al ver entrar al pelirrojo que le había besado en su recamara blanca la noche anterior…

-Demian- El mismo pelirrojo, dos nombres distintos, sin notarlo siquiera Soez le miró entusiasmado.

¿Cómo era posible? ¿Cómo no lo entendió antes? ¡Soizic había sido quien había ayudado a Soez a formular palabras! Había estado manteniendo contacto con Soez y él no lo había notado, vaya guardián que era…

- Soez- El pelirrojo estuvo a punto de dar un paso para acercarse al rubio, pero Adis se lo impidió.

- Aléjate de Soez…- El pelirrojo sonrió ante “la orden del niño de los ojos aguamarina”, y Soez le miró completamente extasiado, que voz tan más bonita que tenía ese niño…

-Adis ¿Por qué habría de hacerlo? Soez es mi amigo

- Tú no tienes amigos no tienes a nadie- El niño rubio sintió pena ajena al escuchar esas palabras tan crueles saliendo de los labios del niño de las orbes aguamarina, trató de ponerse de pie, Adis se acercó a él, posó una mano en su pecho – No te acerque a él.

- Pero…

- ¡¡No!! Soez no permitas que él te hable de esa manera, recuerda lo que te dije la ultima vez que nos vimos.

Eres el salvador…
Ese es el nombre que “el espíritu santo” te ha dado, no eres como cualquier persona, eres un elegido, el favorito de dios entre sus hijos los mortales y sus hijos los Ángeles…
Tú eres un niño magnifico, pero aun así te han tratado como si fueses la aberración más grotesca y repúgnate de dios, para muestra de ello.

– Soez, dile lo que piensas hazle entender que él no puede hablarte de ese modo –Demian notó el gesto de confusión en el gesto del rubio, el peli plata también lo notó, el hecho de ver dudar a Soez le hizo temer- Soez dile que tu no eres como él, que tú…

- ¿Soy especial…?- Mas que una afirmación, era una pregunta, Soez le preguntaba a Adis, si en verdad él era un niño especial, Adis no entendió el motivo de la pregunta tan ensimismado en las accione del pelirrojo que no lo subo, la respuesta del primer pecado.

-¿Cómo es posible que te dejes convencer tan fácilmente por él?- Dijo el menor de forma severa

- Entonces no lo soy – Y la primera vez que la melancolía inundaba su ser – Lo que Demian dijo era mentira…

- No Soez, no lo es, tú sí eres especial, eres el elegido, tú viniste a este mundo para…

Adis no soportó la situación, con un movimiento rápido y sutil coloco sus manos blancas y finas en el pecho del pelirrojo, una extraña energía hizo que este fuera arrojado hacia la ventana-ilusión, sujeto al borde, nacieron astillas en dónde era imposible que estuvieran, y astillas en sus manos ¿Todo había pasado tan rápido que ni tiempo había tenido para reaccionar?

- ¡Demian…!- el rubio se levantó de la cama corriendo para ayudar a su amigo, Adis se interpuso entre los dos.

- No te acerque a él, no lo vuelvas a hacer… – Una bofetada en el rostro de Adis.

- Déjame ayudarle -El temor reflejado en esos ojos miel

- No…– Su mejilla roja y sus ojos vidriosos, extendió sus brazos para impedir que Soez se acercase. - No, he dicho…

– No eres nadie para decirme que hacer… Yo soy Soez, expiatorio de pecados…
Le empujó el rubio, dispuesto a ayudar a Demian, el dolor intenso y sus ojitos aguamarina se cerraron, sus mejillas se humedecieron, Adis cayó al suelo y la oportunidad fue vista, Soez corrió y sostuvo con sus manitas, las sangrantes manos de Demian, imposible que le ayudase a entrar de nuevo, cómo sostendría un niño a un adulto… ¿Y entonces que pasó?

Adis intento ponerse de pie, no pudo, en ese momento todo movimiento de su cuerpo se paralizó, “el primer castigo santo comenzaba…”
Mil doscientas plegarias nocturnas
Para que limpie sus sucias almas
Para que sufra por sus pecados
Aunque mis ojos se sequen
Y mi garganta se muera
Aunque digas que no
Aunque tú llores

Yo, ser magnifico contesto sus ruegos
Energía dorada que se desborda a través de los brazos de Soez y llega hasta el cuerpo del pelirrojo “revitalizado”, sin dificultad pelirrojo pudo ingresar de nuevo, Soez sonrió al ver a Demian sacudirse las astillas y el polvo de su ropa, Adis arrastrándose en por el suelo apenas si pudo llegar a una esquina de la habitación.

- Soez… aléjate de el…- Dijo el niño de los ojos aguamarina…

- No, el es mi amigo, no me voy a alejar de él, y tú no vas a intentar que lo haga…

- Soez di el porque - Intervino el pelirrojo, sabía que era el momento preciso, confiaba en las preedición de las palabras del rubio…

- Por que si soy especial, soy el elegido de dios.

- Tonterías, si no quieres dejar de verle por las buenas te voy a obligar a…- Y su voz se cortó. Intentó decirlo, hablar, advertir… sin voz, voz de gloria que no volvería a escuchar.

Soez se sintió satisfecho, lo había hecho bien… había defendido a su amigo y se había impuesto ante el que había ocasionado problemas, el peli plata que casi le quita a su único amigo… el rubio cerró sus ojos con normalidad y cuando los abrió había dejado su cómoda habitación…, el trabajo había comenzado… ¿Trabajo? era muy complicado, sólo un ser tan perfecto como él, pensó, podría lograrlo…

.*.

Demian miró con pena al peli plata que no paraba de llorar, había perdido la primera batalla, Soez había protegido al no elegido, Soez ahora trabajando no sabía que protegiendo al pelirrojo se complicaba más la existencia… El niño de orbes aguamarina, notó la lastima en el rostro de Demian, le vio extender esas alas blancas y elevarse en la habitación, a Demian nada le hubiese pasado, no había forma de que cayese por el ventanal… todo había sido una mentira que Soez había creído. Demian se fue, y tardó un poco más en poder levantarse, sin dejar de tocar sus labios, se marchó cuando pudo. Caminó entre espectros a la habitación blanca, para él, el único refugio.
.*.

- La porquería de uno es lo que hace que el otro no se pueda acercar, las manchas de un cuerpo tienden a manchar al otro - Soizic el lugar que el pelirrojo protegía, el nombre que le otorgaron al convertirse en guardián Soez, de Demian, su nombre verdadero- Ya no eres el mismo Adis, no quiero ni puedo ayudarte, ahora mi prioridad es Soez.
No voy a dejar que sea como tu… él no…

Su vuelo se hizo más alto y veloz…, el cielo oscuro y el resplandor de su cuerpo.

♥️ ¤°.¸¸. •´¯`» Yazmín «´¯`•.¸¸. °¤ ♥️

(º•.¸(¨*•.¸ ¸.•*¨)¸.•º)
«.•°•.*.' Continuará ‘.*.•°•. »
(¸.•º(¸.•¨* *¨•.¸)º•.¸)




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Re: Soez…, expiatorio de pecados

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