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Noche Eterna...

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Cap. 27: Una lágrima cualquiera

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 6:59 pm

Cap. 27: Una lágrima cualquiera

Pregunté: ¿Cuanto más pasara?
Bajó la vista, el conejo de la luna fue malo.
Me ignoró, y gimiendo gritó a una estrella seducida
¡Sácame de aquí...!
Me asfixio, me muero, estrella mala...


Cuanto todos murmuraban, él intentaba conciliar el sueño, la habitación algo inmensa, y extremadamente habitada, pisos de madera gastada, camas de metal, colchonetas aguadas y sabanas que habían perdido su color original, incluso, pensó, en las habitaciones con rejas, se tenía más privacidad.


Su cabello ya más largo cubría ligeramente sus orbes verdes, picaban su nariz rojiza. Era temporada invernal y hacía frío. Tenía gripa, y sus ojos irritados difícilmente podían enfocar con claridad, paredes blancas y las sabanas resultaban ser muy ligeras, alguien a lo lejos estornudó.


Ardor en sus ojos, dolor de cabeza, cerró los ojos y el sueño comenzó a invadirle.


Gee se quedó dormido, algunos de los treinta y tres compañeros de cuarto aun permanecían despiertos. Niños tontos, eran once veintitrés de la noche, buena hora para dormir.


Aunque no lo creas,
Puedo recordar ciertas cosas con extraña exactitud
Sobre todo si ese día fue doloroso, sobre todo si comienzo a dormir.



"Esto es un recuerdo..."


El más recto.

El mejor de todos.

Honrado, amistoso, amable, mejor amigo de muchos, envidia de otros. Modelo perfecto de hombre, atractivo y muy educado. Entendía a la perfección los conflictos de los jovencitos, les conocía, bastante bien, los problemáticos dejaban de causar problemas ante los consejos de él. Perfecto que era, todos lo creían, incluso él.


¿Y por eso era admirado?

¿Sí?

¡Sí... y mucho!


Todo era tan maravilloso... y en un instante, una mañana aun sin alba, el frío acompañaba el tiritar de los cuerpos que fueron sorprendidos. En una de sus múltiples lecciones, personalizadas, que daba a los pequeños demonios.


*Fe...
No es cerrar los ojos y a creer,
como oveja en su prisión,
creo en mi propio error.


Aquello no fue, ni triste, ni la peor experiencia, ni siquiera desesperante, ni se pensó en la leyenda rosa de pertenecer sólo a la persona amada, ideas similares al despojo, aquello simplemente fue... tan asqueroso. El guardia que hacia de prefecto castigando al mal niño, y alguien entre las sombras que les sorprendió sin intenciones. Y sin intenciones fue descubierto también, uno de los dos cuerpos bajo el agua grabó su rostro magullado.


*Fe...
viento sopla fuerte en tu piel,
de ellos me sostendré,
creo en mi propio error.


Entonces aquella tarde no hubo visitas para Gee, el guardia, después de varios días pudo encontrar al espía, una golpiza bien dada, el jovencito fue guiado al comedor vacío de los guardias, se inquietó al notar el lugar desconocido.


- Fuiste tú, ¿Quién te mandó a espiar?- Le examinó el hombre mientras esperaba la respuesta, sucio, rostro bajo y aun algo amoratado, nada bueno que se vería en él, soltó la primera bofetada- ¡Contesta...!


- No sé de que me habla...- Exclamó sin sentimiento después de sentir la mano adherirse a su mejilla.


*Fe...
Córtate las alas y a correr,
nada te va a detener.


- Me importa muy poco quien lo haya hecho, o si fue pura casualidad- Los siguientes golpes pasaron como una ráfaga de viento, y cayó el jovencito al suelo hincado, con la mirada baja recibía lo que fuese. Pequeños gemiditos que dejaba escapar, la patada en su estómago fue la perdición, porque Gee tonto levantó la vista. Y entonces, pudo ver aquel hombre, lo más valioso del joven Way..., su mirada perdida y sus ojitos brillosos, verde inocencia... aún.


*Fe...
...dame fe, al final


Le aventó al suelo... Gee cerró los ojos, y sus pestañas largas también sedujeron al hombre, y frunció el ceño por el escozor de las heridas abiertas, nariz linda, y labios finos... y más abajo, un cuello blanco.


- Entre tu sangre y las marcas, esto te lo tienes bien escondido, mira que afortunado soy...- Gerard parpadeó, tanta furia, tanto deseo, se sintió asustado y tuvo miedo, pero no pudo llorar. Ante semejante hombre sus sentidos se rindieron.

Jadeando de forma grave, y su mirada de bestia se debatía entre besar o arrebatar las prendas de Gerard. No hizo eso, le dejó acostado en el suelo, de pie otra vez, y caminó hacía la vieja cafetera, roció un trapo viejo de café hirviendo, y mientras regresaba sus pasos, lo arrojó al rostro del chico en el suelo.


- Arde...- murmuró cuando el dolor le invadió desprendió de su cara la tela.


- Limpia la sangre, que aun siendo como eres, me daría repulsión acercarme a ti.- La cara el hombre marcando una completa mueca de rabia- ¡¡¡Anda que no tengo tu tiempo...!!!


A Gee le invadió el olor a café, canela y azúcar, no hizo ningún movimiento, de sus manos arrebataron el trapo mojado, restregado en su rostro magullado, contuvo gritos, más costras cayeron y sus hematomas fueron presionados...

... es sólo cuestión de paciencia.


Se posó a su regazo, le besó en los labios rojitos, le sonrió con lujuria y comenzó a acariciar su cuerpo.


"Cuando tiene que llover llueve, y cuando no... pues no"


Sobre él, con la respiración agitada, jadeando incoherencias y saboreando su nueva adquisición... besó el cuello de manera asquerosa, succionó, degustó de los labios inertes, del cuerpo tembloroso...


**Este niño tiene una belleza, sin paz,
más que el número de las estrellas del cielo,


- Si te aburres puedes tocar, hacer lo que quieras, me gusta que también me toquen...- Sugirió entre burlas y más gemidos, y la ropa, esparcida por el suelo, el cuerpo era también espectacular...- Quién iba a pensar que un niño asesino estaría tan bien...


¿Quién iba decir?

Que con esto,

Le ibas a recordar.


...era besos lentos, en el pecho del más joven, y sus dedos se enredaron entre las sabanas... era demasiado entusiasta, disfrutaba de los gemidos inocentes, el sonrojo involuntarios. Y los colmillos nacieron.

Y siguieron las caricias. La nariz de... resbaló por la piel sensible... besando... sabiendo succionar. Ese cuerpo era suyo, sólo suyo...

En movimiento constante, el momento en el que los seres se unen. Soñando tantas veces con la felicidad verdadera: las velas, los cuerpos del príncipe y la princesa... un cuento de ensueño... y las respiraciones se agitaron, retención del aire en los pulmones.

- Te a m o.-


- Anthony...- Murmuró, y sus ojos se abrieron al notar que el sujeto aquel comenzaba a tocar aquellas zonas tan intimas...- ¡Detente, no me toques!¡¡¡NO TE ATREVAS A TOCARME...!!!


Tan modosito que parecía y de pronto comenzó el forcejeó. Y le sostuvo de manos, presionando con el cuerpo propio, algo tan delicioso no podía dejarse pasar, y aunque fuese a la fuerza, lo iba a tener... porque al final... terminaba gustándoles ¿No?


- Eres un idiota- Ante la mirada de hielo, sus ojos oscuros, vista nublada para los gemidos que surgían largamente, era un hombre en celo, excitado un hombre. Fuego con hielo, que un día planeado obtuvo al manjar de un Nosferatu. El manjar abandonado entre mugre, sangre y violaciones.


**Más que el numero de los árboles en la montaña
Este niño, que es más bonito que todas las estrellas,



Gerard estaba a punto de dejar salir sus lagrimas, un castigo infernal que eran las caricias en su cuerpo, tortura doble, y a pesar de todo, seguía siendo incapaz de llorar, ordenaba, en tono inseguro, por libertad ¿porqué de pronto se sentía enamorado?¿abandonado?¿usado...? y el hombre nada que notaba, sólo placer y desvaríos sexuales.


Mientras más profundas las caricias, más constantes los recuerdos, recuerdos sin rostro, si con nombres, recordó a Anthony superficialmente, los sentimientos hacia su hermanito desaparecido, hacia su abuela muerta, los amigos de la tasca quemada, y a Pippo olvidado..., la muchachita amiga de Michael, y su amiguita que complacía hombres.


- ¡Ya no más...!- Rogó, dolía demasiado, alterado. El tiempo pasando y al primer descuido, Gee propinó un rodillazo, y otro, y después enterró sus uñas el rostro ajeno, arañó con saña, incrustada en los parpados sus uñas. Le aventó e intentó huir, libre por un segundo, antes de que sujetasen de su pie derecho, pie desnudo que le hizo caer al suelo boca bajo. Caída que aprovechó el guardia-prefecto, postura incitando a la situación, acción lujuria.



"Cuando tiene que llover llueve, y cuado no... pues no"


**... se va a dormir.
Este niño tiene una belleza, sin paz.


¡Mira que le hiciste enojar!


Fue por eso que forzó su cuerpo, y que corrió para alcanzarle, de la excitación a la furia, habló sobre: "Intentar ser bueno" "De la forma difícil" "El siguiente dolor". Le sometió asquerosamente...


... y entonces, acariciando, Gee intentó zafarse otra vez, oportunidades que sólo da una vez la vida. De vista al suelo, recordó como llorar.


Miembro excitado restregado en su cuerpo, labios húmedos, siluetas desnudas; después de muchas acrobacias pudo apuntar directo y penetrarle, gloria y grotesca satisfacción, vaivenes violentos, de intruso a residente, y gemidos de más dolor para el jovencito Gee.


- Ahhh... Duele..., déjame maldito... asqueroso ¡¡¡Medas asco...!!!- Rogó hecho una furia de lágrima y tontos reclamos. Porque aquel sujeto sobre su espalda disfrutaba maravillas humanizadas.- ¡ahhh... suéltame...!


Las primeras envestidas demostró el orgullo dormido.

Intento tras intento, soñó por segundos el desquite personal


Lloró...


Y gritó más veces.


De cara al suelo frío, sus brazos hechos un sostén para su frente, y las caderas adheridas a las manos del guardia-prefecto.


Intentaba alejarse y a cada intento una envestida aun más fuerte.


- Desde hoy serás, mío... te estoy marcando.- Gritaba él, el mejor de todos... el que entendía a la perfección a los jovencitos, sobre todo si eran atractivos.


¡Pero hace tiempo que ya pertenecía a alguien!

Y por propia voluntad...


Piel de leche y ojos al jade, en su cabeza hilos negros de vida, botones labiales rojitos de tanto morder...




Una mirada y sin saber
¿Para qué me sirvió gritar?
Si ya no acudes al llamado invisible
Un beso y otra vez, salieron las lágrimas
¿Para qué me sirve recordarte...?
Si tú...


Los líquidos aparecieron en aumento, el sudor de la frente de Gee mezclado con el café amargo, y los pre-seminales en unión con la sangre ajena.


En las siguientes envestidas comprobó que estaba solo.

Comenzó a caer bajo el dominio del mayor, ¿Por qué solo?


Al finalizar el acto, un Gee desecho lagrimeaba como bebe.

Dolía más por dentro que por fuera, y platicó en susurro su historia al hombre, que por el momento, no deseaba más, no escuchaba, no intentó entender los delirios del muchacho forzado.


Por eso él, guardia satisfecho, ignoró las palabras bonitas de los labios mordidos

Y arrastras, después de vestirle con prendas rasgadas, con el cuerpo pegajoso, le devolvió a la celda, la advertencia para los demás encuentros: "Ser bueno, complaciente, un tanto menos vocinglero"


Sugirió el mismo guardia: "Guardar el secreto obvio", y antes de alejarse acarició de manera vulgar el brazo de Gee. Tembló más el pelinegro, sonrió el adulto, se alejó dando carcajadas abiertas.


- ¿Qué te paso? ¿Qué fue lo que hiciste? ¿Golpeaste a alguien?-


¿Golpeó?, si que lo había hecho. ¿Y, Cual era el problema? Sí, ya le habían castigado.


Destrozado, miserable...


Se alejó de ellos, cayó al suelo...


... de nada sirve ser malo, si de antemano ya eres débil... si estás solo. ¿No?


- ¡¡¡GERARD!!!- Chilló el mayor, y trató de acercarse más, Gee hecho un ovillo en el suelo, y lloraba.- ¡No lo puedo creer... te ha..!


- ¡Estoy buscando a mi hermano...!- Habló en voz pausada..., lenta, tranquila, y de vez en cuando cortada por los sollozos.- ¡Y a Anthony, y a sus amigos, y al tipo que me salvo den incendio...!


- Está delirando...- Afirmó el hermano de en medio.- ¿Se va a morir?


- ¿Tengo que preguntarle... porqué..., me dejó? ¿Porqué... no lo veo más...?- Y sus ojitos verdes se llenaron de lagrimas, el hormigueo en su cabeza no le permitía enfocar bien sus deseos- No recuerdo su rostro... ni su voz, pero... le extraño tanto...y siento que le voy a olvidar otra vez.


Y antes de contar más sobre sus recién adquiridos recuerdos, suspiró con pesar, y se desplomó completamente en el suelo, los tres hermanos que le llevaron al su cama, y le miraron el resto de la tarde, gemir ligeramente y sangrar sobre las costras antiguas.


Convertido en nada, el recuerdo terminó


Y a la siguiente semana, cuestión de fe y magia ¿No?, misteriosamente los privilegios resaltaban visiblemente, favoritismo remarcado en su frente, y un segundo encuentro más violento que el primero ocurrió, eso gustaba demasiado, porque la voz al gritar, desgarradora, le excitaba al guardia-Prefecto.


Los hermanos explicaron el trueque de cuerpo privilegio, y él parecía aceptarlo, después de hacer una promesa y un supuesto plan para volver a ver el sol desde afuera, Gee abandonó, por recomendaciones y buena conducta, las rejas de los chiquillos peligrosos, de esos tres hermanos pelirrojos. Ahora en una habitación más circulada, ahí donde a media noche podía salir a donde quisiese y ver a quien fuese...



Distinciones y engañosos actos, misterioso..., en cuestión de meses los mimos aumentaron, y sus sonrisas en declive sedujeron de forma inigualable. Fue cuestión de meses para aprender a conseguir buenas cosas, y darse a conocer por si mismo... un tanto más de tiempo... y seguía aprendiendo, de madrugada, con el mismo desgraciado de siempre.


.*.


Hacía frío, mucho más afuera que adentro, su vestido era nuevo, rosa pastel lleno de holanes, como las buenas niñas de los peinados bonitos. Giró la vista hacia el carruaje que le esperaba, hizo un ademán de espera y siguió contemplando la construcción tenebrosa, esa de ventanas pequeñas y grandes ladrillos disparejos, rogó a los santos y a su dios, por el bienestar de la persona amada.


Tengo un perro cazador que se muere por carne, sacrificio

Voy a ver de noche si los zorritos sensuales salen: bobadas mías.


Aun tenía mucho que dar antes de poder pedir abiertamente, aun quería hacer una gran acción para después ir a recogerle.


- Ojala que te este yendo bien, que no sean tan brutos, que te enseñen cosas buenas, se fuerte adorado mío.


Y si le encuentro, le forzaré a bailar bajo la luna, a vestir de gala siempre.

Paciencia, paciencia, paciencia, el conejito por el zorro puede esperar un poco más.


Necesitaba dinero seguro, un buen hogar que brindarle y sobre todo, el poder necesario sobre el viejo. Tantas cosas y con el tiempo irrelevante, negó con la cabeza, se alejó lentamente, sus zapatillas lindas rozaban con el suelo helado. Subió a la carroza y ordenó su destino.


.*.


El relámpago que anunciaba el trueno estrellándose en este mundo, ruido y momento, instante preciso para despertar, sus ojos se abrieron y negó con la cabeza, el sueño más horroroso de toda su existencia venia repitiéndose ya varias veces; su corazoncito agitado y sus lagrimas, sinsabor y teñidas, se esparcían por sus mejillas, piel terciopelo.


Una silueta misteriosa, deseada, el rechinar de la puerta que anunciaba el ingreso de un nuevo ser a esa habitación fantasía, era Robert rubito, el Nosferatu más joven, que venía a alimentar a su pequeño.


Sus pies finos se arrastraron desnudos, Robert siguió caminando ojos perdidos, mirada abandonada.


- ¿Qué te ocurre Michael...?- Cuestionó de manera pasiva y hasta cierto punto cariñoso, sus orbes turquesas, antes azules, se dirigieron hacia las cortinas danzantes- La ventana esta abierta....


Aseguró para si mismo, y se dirigió a cerrarlas, fue la ternura en sus dedos o el la expresión de paz en su rostro, no había motivo, ni razones y Mikey se sintió un tanto menos titubeante, su respiración entrecortada se convirtió en suspiritos traviesos, colmillitos saliendo y ojos aguamarina.


- Robert Rubito- Llamó el castaño y el aludido se giró de nuevo para mirarle


- No desesperes- Murmuró, soledad en sus palabras nostalgia escondida- Michael...


Fuimos dos, dos pequeños entre grandes
La magia no tiñó nuestra vida, sacrificio y puro


Un beso y sus labios se mancharon con las lágrimas del pequeño llorón, los dedos de Bob incitaron a los parpados ajenos, como una orden nueva, cerró los ojos, y sus orbes, aguamarina, fueron ocultas. Se abrazaron, ambos y con mucha necesidad, el cuello del rubio fue descubierto por el castaño.


Bebe, ahora estoy aquí, para desgarrar tus labios
y los míos propios, porque al final...
... Mis instintos desean protegerte.

.*.


Procuraba no descansar demasiado, nada que hiciera bien a su imagen... sus ojos se abrieron al compás de las caricias, él había vuelto... como cada noche.


- ¿Porqué no has ido?- Cuestionó extasiado, placenteras imágenes que invadían su mente, ya comenzaba a salivar en exceso y a aumentar su excitación-


- Lo siento, me quedé dormido- Mintió, un susurro y todo solucionado, de madrugada, buena hora, había tiempo para disfrutar.


Gee se puso de pie, el guardia-prefecto disfrutó las transparencias de sus prendas gastadas. Caminaron hasta salir de la habitación compartida, siguiendo al pasillo y de regreso al comedor de los guardias,


Hoy quiero colorear, tonitos tristes de ayer...
... tu piel, a colores fue, tan fría, tan llena de hiel.


- Adelante...- Sugirió, sentado en las bancas ocupadas para degustar alimentos, barras paralelas y una mesita entre ambas, hierro manchado, abrió sus piernas y se dejó hacer, y Gee con sus manos entrenadas despojó al hombre de las prendas inferiores.


Hay una voz en mi oído, puedo superarme cada noche y saber más
Y a cada acción, mientras me siento invadido, ellos regresan.
¿Por que son tan crueles? Me informan lo que fui y lo que soy...


Arcadas, miradas, y lagrimas de atención, ese niño era su tesoro, y no lo compartía con nadie, y no quería que el pequeño Gerard le dejara nunca, extasiado, temió depender, cambió su turno inconstante por los horarios nocturnos, también a él se le notaban las ojeras, apenas si dormía, era imposible dejar de pensar en esos ojos verdes, en esos placeres brindados, sintió que Gerard le agradecía a cada noche las búsquedas, tan entusiasmado que se le veía, agotado y rendido... pero tan constante. Disfrutaba, mucho que lo hacía, pareciera que Gee trataba de superarse en cada encuentro... seguramente el chiquillo tonto se estaba enamorando de él.


Recuerdos a medias, y mientras más me entrego, más constantes
Necesito superarme para lograr recordarte al cien por ciento
A ti, hombre agradable que desapareció, que arrebató
Muchas cosas, muchas dudas, te deseo tanto...


Un beso de despedida, satisfecho uno, un tanto agotado el chiquillo de la mirada gélida, sus pies sobre los azulejos blancos que denotaban más la impureza y el sarro, pisándole, ignorándole... sólo algunos que le notaban, giró su vista hacia el agua que caía en su hombro mordido, hombros violetas y brazos verdosos, la sonrisa tétrica en sus labios, estaba solo, y nadie notó el extraño brillito en sus rojos labios mordidos.


- Anthony... te amo...


.*.


Le impresionaba lo voluble que podía llegar a ser, Mikey intentó detenerle, Robert sólo le vio con rabia mientras pasaba su lengua por sus labios mordidos.


- Te he dicho que no me gusta que te me acerques - Y sus ojos azules alumbrados por la luz de la luna esparcieron su atención al rededor de la habitación del castaño.


Puede que tenga miedo, puede que no sea la mejor forma
Intentaré no gritar mis suplicas, pero no me mires así.


- Tú has venido solo...- El temor y sus titubeos terminaron por exasperarle de sobremanera-


- No se cómo demonios lo haces, no me interesa, sólo quiero que no te me acerques, maldito, te detesto tanto...- Al abandonar la habitación azotó la puerta linda, Mikey cerró sus ojitos acostumbrado a aquel extraño trato, sonrió al recordar el maravilloso momento, el lindo rubio le había abrazado por varios minutos mientras el degustaba de su sangre viva, sangre pura.


Vistió de gala, bonitas prendas esa noche, especial... para nada, simplemente inocencia intranquila, Mikey salió de la habitación cuando el ruido de los pasos se hacía presente, Matt y Ray discutían otra vez, Frank seguramente esperando su presencia en el jardín, negó con la cabeza, parecía que Frank era el único que tenía mucho tiempo libre y tan pocos problemas... le envidió un poco, imaginó, mientras bajaba las escaleras marfiladas, que la vida del oji avellana sería demasiado hermosa, se le veía sonreír tan seguido y reñir por tonterías...


... Frank era estupendo.


- Me gustaría que fueses más como él... me encantaría.


.*.


Fue bello por dentro y bello por fuera, del silencio a sus sentimiento, el cabello húmedo aumentaba el brillo de la luz lunera en su cabello negro, sus pestañas largas también brillaban, las lagrimas no era más que un enjuague para su vista impura, y el cuerpo lavado con jabón barato.


Pregunté: ¿Cuanto más pasara?
La estrella miró al conejo, le sonrió mienta se alejaba ante el amanecer
"Vendré por ti en alguna de estas noches"
"Eras tan puro, tan poco creíble para mi"
"Te necesito no tan inocente, no tan ingenuo..."
"Aprende desde el interior de la luna..., te amo conejito tonto"


|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|


(º·.¸(¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
«.·°·~*~' Necesidades‘~*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)



*Lucybell: Fe




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Doki Amare Peccavi

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Cap. 28: No hay nada, todo está mal.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:00 pm

Cap. 28: No hay nada, todo está mal.

Sobre el niño sol:
El conejo de la luna envidiaba a todo el mundo libre, el dios de los hombres reconoció sus meritos, le dejó libre temporalmente, luna quedó vacía, su vientre comenzó a congelarse sus mejillas cristales se ablandaron por las lagrimas que le deslavaban...deseaba un hijo... se convirtió en una ramera para obtenerlo, en su blancura infinita, dejó que varios rayos de distintas estrellas se posaran, pero las estrellas no le amaban, las estrellas se amaban a ellas misas, y al conejo de la luna desaparecido.

Perdición, vislumbrado al deseo.

Una madrugada se apareó con una constelación extraña, pasaron varios siglos, existencias de varios seres, el día en que el hijo de la luna nacería llegó, el niño salió de su vientre y cayó al vacío en ese mismo instante, niños luna, productos de la promiscuidad de la madre, se extinguiría para siempre... ... lloró ella, el sol tan tierno, intentó ayudarla, mandó rayos de vida a la fértil luna... y tuvieron otro hijo, luna se aferró al pequeño, con ojos nublosos y temblorosas manos, hacía frío y la oscuridad era mucha... pero no cayó al vacío, feliz ella, congelado él...

El sol, un tanto celoso, quería conocer a su hijo, luna se lo impidió, el pequeño no quiso verle tampoco, brillaba tanto el padre que el niñito se asustó. Padre furioso, brilló como nunca, cegó a la madre y al pequeño le derritió enterito.


.*.


Todos juraron protegerle, le creyeron inocente y tierno, tan sensibles por el niño luna que las palabras no fueron medidas, mira aquí las consecuencias, vueltos locos tres Nosferatus, uno manipulado por sus instintos y el ultimo, el más afectado, completamente enamorado... tonto, tonto, tonto... porque no podía abrir los ojos y mira hacía adelante, el velo en su rostro era el castigo por tratar de olvidar lo inolvidable.


*Esos brazos cruzados y ese ceño enojado
Me tienen intrigado, me intimidan
¿Qué hago?


- Fue tu idea, estas son las consecuencias, ese idiota flota en una nube de dulce algodón, mírame, mírate, no le importa nada más que cortejar al hermanito, maldito tonto en la vida le había visto tan tranquilo, además ve en lo que se ha convertido Robert, en un monstruo que no piensa en otra cosa que no sea alimentarse y alimentarle, y Brian...


- No fue mi culpa... yo sólo quería... ayudarle- Murmuró de forma linda, incluso a Matt le hubiese parecido tierno, el titubear de Raymond, en otro momento.


- Tú sólo querías ayudar, ¡Claro, como no me di cuenta antes!, tú sólo querías ayudar...- Su mirada dorada se incrustó en el rostro de Raymond- Eso es lo que él siempre dice, como no aprender eso si tanto te adora y tanto tiempo pasas con ese maldito... ¡Ohhh! me pregunto ahora, qué haces tú platicando con migo, puedes ir con Brian magnifico, ¿no?


- Me sentía tan presionado, intentaba platicar contigo... - Sentenció con el ceño fruncido Ray- Pensé que eras el único con el que podía mantener una conversación...


- ¡Te equivocas! ¡¡¡OTRA VEZ TE EQUIBOCAS LIDER..., HERRASTE EN TUS VICIONES Y TAMBIEN EN TUS PRONOSTICOS, FRACASO DE LIDER EL QUE BRIAN CREO!!!- Ray soltó una bofetada en la mejilla de Mathew, la piel levemente levantada, raspada y rojiza, una herida maravillosa, los ojos encendidos del castaño se encendieron más, tocó su mejilla golpeada, roseada de sangre fresca- Me das tanta lastima


Le abandonó, en el pasillo blanco y tapizado de cuadros gregorianos, Ray llevó sus dedos manchados a sus labios, enterró los colmillos finos en sus nudillos, su sangre mezclada con la de Matt... con la del tonto Matt que comenzaba a...


Y si das un paso me pones a llorar.
Y si caminas más...
... al suelo voy a dar.



- Yo también me doy tanta lastima...
.*.


Frank miraba impaciente el danzar de las hojas hijas en el roble seco, seguía esperando ahí en la banquita que permitía ver a la perfección la luna, jardín bonito, Robert hacía ya bastante tiempo que se había marchado, alimentarse para estar sano, Ray con ciertos papeleos, últimamente se le notaba menos sociable, así no le recordaba, las riñas tontas con Bob se habían transformado en severas represiones ante Matt, el nosferatu de los ojos híbridos no se quedaba atrás, ahora más serio, menos sarcástico, más indescifrable


No me mires con esos ojos,
que me deslumbras...
...me derrumbas


El mismo ser recordaba no tan tranquilo, se preguntaba el porqué de su aparente satisfacción, no recordaba haber echo algo que le llenara, y sin embargo, se sentía satisfecho, como nunca logro estarlo, convencido de su destino, dichoso por su existencia, todo el pesar de los tiempos pasados se había esfumado en un abrir y cerrar de ojos, más ciertamente la noche en que Mikey apareció, pensó que era una suerte tener a Mikey entre todos esos sujetos que había dejado de reconocer... era tan magnifico tenerles.


- Siento el retardo- Murmuró bonito Mikey y sus prendas hermosas, deslumbrado, Frank negó con la cabeza y se puso de pie.


- Siempre lo haces no se porqué tartas siempre tanto, y no importa demasiado, lo bueno es que a cada noche la espera tiene como recompensa tu presencia.




No me mires con esos ojos,
porque te lo doy todo...
...ni modo


Ante el sonrojo inevitable de Mikey, Frank sonrió, eran esos pequeños detalles los que le enloquecía, frunció el ceño al recordarle, al rubio de los desplantes, a las miradas perdidas de Mikey...


- Hoy te contaré algo lindo- Comentó para comenzar a alejarse de Mikey, este corrió tras del oji avellana.


- ¿Algo lindo? Siempre me cuentas cosas lindas- Afirmó sinceramente el castaño de los ojitos curiosos.


- Te contaré una historia, sobre el niño luna y el niño sol.


.*.


Una mujer se le acercó de prisa, restregó su cuerpo sudoroso en el suyo bañado y perfumado, sintió tantas nauseas, ella se sonrió con lujuria, el negó con la cabeza, si aunque fuese el ultimo ser vivo sobre el planeta, se alimentaría de ella.


- Mi precio es muy económico, se hacer muchas cosas, hago de todo. - Surgió ella y bajó la vista hacía la entrepierna de Bob- Pero el hotel lo pagas tú.


- ¿Y a mi que me importa lo que tú sabes hacer?- Cuestionó lleno de ira, mientras sus ojos turquesa resplandecían bajo la luna- ¿Y yo para que debería pagarte un hotel?


Ella parpadeó un par de veces, ese mocoso parecía sacado de otro mundo.


- Ah, de haber sabido que iba a perder el tiempo contigo, ni te me hubiera acercado- Se marchó ella refunfuñando y Robert bufó por lo bajo, esa ciudad no le gustaba nada, estaba llena de gente extraña.


Bajó la mirada, y el bufido se transformó en suspiró, antes nunca lo hacía solo, siempre estaban Brian o Raymond para acompañarle.


- Te odio demasiado Michael... y a ti también Gerard.


.*.


Recostados en la cama de Frank, seda linda, azul cielo, Mikey cerraba los ojitos y su respiración se influenciaba por las palabras de Frank.


- Y lanzó la maldición deseada: "Sobre quien caigan los desechos de mi hijo, será un descendiente soleado..., los maldito a todos, ninguno tan afortunado para saber jamás de mi..., y a la luna promiscua, jamás tampoco quiero verle... serás segundas en la oscuridad y la frialdad. Serás dependiente de mi luz". Somos todos descendientes del niño Sol, y aunque la fantasía invade la realidad, yo... siempre pensé que era una bonita forma de explicar porqué somos como somos...


- ¿Y que pasó entonces con el niño luna?- Cuestionó Mikey intentando recordar todos los detalles, y por más que in tentó, pudo averiguar lo ocurrido con ese niño- Me interesa saber en verdad que ocurrió con él.


- El no es importante, es el personaje menos importante, sólo sirve para que el final del niño Sol tenga sentido..., el niño luna nunca tiene irrelevancia en la historia.


La opresión en el pecho le hizo borrar por segundos su sonrisa amigable, Mikey lo notó, se apartó del pecho de Frank y le miró espantado...


- ¿Qué te ocurre...?


- No es nada...- Sólo de pronto se sintió tan triste... se sintió un mentiroso en potencia...- Será mejor que vallas a tu habitación... esta por amanecer


.*.
Dijeron que no eras tan importante en esta historia, lo sabes.
Marchito, atrapado en memorias, destiñendo sonrisas.
Una lagrima cualquiera, del silencio sentimiento.
Raro, diferente, encajando en una realidad.


Fue bello por dentro y bello por fuera, del silencio a sus sentimiento, el cabello húmedo aumentaba el brillo de la luz lunera en su cabello negro, sus pestañas largas también brillaban, las lagrimas no era más que un enjuague para su vista impura, y el cuerpo lavado con jabón barato.


El cantar de los gallos en las casas vecinas, no había podido dormir después de todo, tenía hambre, fue de los primeros chicos en ponerse de pie, atar las agujetas de sus zapatos y dirigirse a las regaderas, otra vez, nunca se estaba demasiado limpio, el agua apática vagó por su cuerpo, apenas si talló un poco y enjuagó el jabón, la sensación espumosa fue fantástica, inigualablemente mágica.


El día común, pasó de las regaderas al comedor a reventar, muchos chiquillos evitaban el baño matutino, era mejor adelantarse para la primera comida del día, sonrió con burla, no era necesario que se apurase con tanta prisa, un desayuno de elite le esperaba en la parte trasera, ahí donde el guardia cedía turno a otro no tan estupido.


Las ojeras en ambos eran más que evidentes, saludó con indiferencia Gee, debatió entre tomar asiento en frente o al lado del guardia joven, sería el mismo resultado, vio en la mesa de madera su desayuno perfecto, se sentó junto a él, sonrió y se dispuso a desayunar.


No me mires con esos ojos,
que me derrites...
...me transmites


- Te ves extraño- Sentenció el guardia mientras sus manos se deslizaban por las piernas largas y cubiertas de Gee- Idiota, cuéntame lo que desees.


- Estoy bien- Respondió y llevó un poco de pan a sus labios, los besos en su cuello no se hicieron esperar, y él, bebió un poco de café, sus mejillas se movían, ambas de manera uniforme, dientes triturando el pago por su buen comportamiento-


De cambios a cambios, mi cabeza se rompe por la arena.
El desierto de lo insano, la mar, eterna y brillante.
El murmullo de los bichos grotescos suena
Ya, comprendiendo muchas cosas.



Era inevitable, sólo un par de besos y caricias, despedida para que el guardia pudiese largarse a su casa en paz, cuando el desayuno fue terminado.
La vergüenza del sol,
vive en su resplandor.
Se ve opacado... a tu lado.


Gee se levantó apartando con un poco de prisa al deseoso hombre, un ademán, desbandada, su presencia fue retirada. Una vez fuera, hizo lo debido, corrió hacía la recamara compartida, tomó un cuaderno sin pasta y se dirigió al aula vacía, aula de privilegiados, el echo de poder obtener clases en ese lugar, también era una recompensa de su esfuerzo, pocos podía, pocos eran por meritos propios.


.*.

Su cabeza retumbaba aquel viejo era más depravado de lo que se había imaginado en un principio, se despegó de la cama evitando soltar su cabeza, en el suelo su vestido rosa pastel, bonito vestido y peinado desecho, el maquilla que corrido en sus mejillas y la canción de despedida le hacía entenderlo


Se escucha una melodía.
El canto de esa niña.


- Desgraciado, me has roto el vestido- El viento se llevó su reclamo, sonrió por su pensamiento... cuando él saliese, le diría, que un vestido rosa debía pagarle, sólo eso, y por supuesto, su fidelidad infinita. Sólo pedía amistad.


.*.


Sin actividad y gran lentitud que pasaba el tiempo, no llegaba a comprender el motivo de su existencia, y aun así, se sentía un tanto sonrojo, pensaba en las cosas ocurridas, siempre tanta monotonía y nunca cansado de ello. Buenos tratos, nulas atenciones y en ocasiones la vista de Robert que se perdía entre las estrellas y la luna brillante


Burbujea la sangre...
...que corre por mis venas


Pensando en todo, había amanecido desde hacia y unas horas, sus ventanas cubiertas y las telas portadas partes impedía el daño a su cuerpo, aun, frágil, recordaba las palabras de Frank, negó con la cabeza, cada palabra grabada, sonrió por sus pensamientos, porque el no creía que el niño Luna tuviese tan nula participación, seguramente el niño luna había tenido un final interésate, o tal vez...


El sueño le fue venciendo... sus ojitos de día cerrados, si imaginación comenzó a volar o tal vez fueron los recuerdos, el regreso de sus visiones...




Sobre el niño Luna:
El conejo cansado de buscar el amor, decidió regresar al vientre ella, abrió su boca para pedirle a la luna que se subiera, y cuando iba a dar el primer grito, un bulto golpeó su cabeza, un bebito hermoso, con más belleza que las estrellas del cielo, le crió el conejo, y cuando el niño era lo suficientemente fuerte, le abandonó, cuanto tiempo pasado, cuando quiso regresar con la luna, notó algo distinto en ella, le grito entusiasmado, quería alojarse de nuevo en su vientre..., ella titubeó un momento, aceptó ante los ruegos y suplicas, y así, acompañados en su nostalgia, siguieron viviendo juntos, a escondidas del sol.

Niño Sol
Serán pocos lo descendientes del sol
Regados con sangre del niño asesinado,
Cubierto del alba, niño sol que resplandece de noche
Eterno, complementos... alegres existencias para ellos...

Niño luna
Mezclados como mortales, igual de comunes, aun más bellos
Descubiertos por el deliro a los soles, frascos lunares
Copitos de nostalgia le brindaran los malos
Y su sangre regada será siempre nada
Y sus lágrimas saladas vertidas
Orugas sin alas, serán
Tristes niños... bellos.
Llenos de belleza
Sin paz...

Donde hay un vientre lleno del niño sol, habrá sin fallo un niño luna.
Primogénito bastando y heredero a la maldición del sol.
Este es el destino.
Esto es lo que tarde o temprano tenía que pasar.

.*.


Matt descansaba, Raymond se apresuró a entrar en su habitación... siempre sería así, Ray con privilegios, sus ricitos traviesos se aferraban a la cinta en su cabeza.


- Matt...- Cuestionó, Matt parecía estar en un profundo sueño, Matt era extraño, Matt no dormía porque era aun más extraño que ellos, Ray era un poco despasado en estas cosas, Ray no sabía nada del secreto matinal de Mathew- Yo...


Odiaba parecer indefenso, y se sentía tan triste, quería gritar que estaba confundido, que ya no pensaba que había hecho lo correcto, que dudaba de sus sentimientos, ¡¡¡no!!! Más bien los negaba, desde hacía mucho que lo hacía pero recién ahora comenzaban a doler las palabras tan crueles. No hubo oportunidad de pedir permiso, entonces, aprovecharía el letargo del mayor, para disfrutar un poco de su compañía


Se hundió el las sabanas de manera infantil, como nunca lo hizo, se acurrucó cerca del cuerpo de Mathew y cerró los ojos.


Y apenas si me vez:
Me tumbas del impacto y te echas a reír
Me da un paro cardiaco...


Al pasar de los minutos su respiración dulcificada indicó, al Nosferatu de los ojos híbridos, que Raymond dormía. Mathew se levantó al instante de su cama..., estaba más que confundido con las acciones de Ray... y ahora, se le veía tan tranquilo, nunca imaginó que así luciría el tonto de Raymond, hacía mucho que no le miraba descansar de esa manera.





No me mires con esos ojos,
Porque te lo doy todo...
...ni modo



|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|



(º·.¸(¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
«.·°·~*~' Vientre‘~*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Cap. 29: Luz de luna.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:01 pm

Cap. 29: Luz de luna.
Días oscuros que me estremecen
Lo perfecto se hizo duda...
... la duda se hizo dolor
Y el dolor tan monótono.


En algún lugar de aquella ciudad remozada, una mansión, el sitio de las casonas hermosas, familiar ricas y hombre de dinero. Apellidos y finanzas, en ese mundo vistoso se escondían ellos. Y miles de cientos de sueños.


La mansión más perfecta, con diseños y tallados perfectos, figuras blanquizcas y aves volando al rededor, un interior tan frío, habitantes hermosos y atractivos, quince no-vidas ahí, cinco nosferatu favoritos, el padre de todos y algunos hombres prescindibles, cada cual una habitación linda, y el contorno un jardín igual de espaciada, con robles y pinos, pastos verdes y largos, bancas y fuentes deslumbrantes...


Distintas habitaciones, decoraciones una para cada dueño, separadas visiblemente, una de la otra, los Nosferatu consentidos tan cerca del padre...


... En una habitación tan igual a todas.


La nocturna vida, regresó del profundo sueño... sus ojos abiertos se toparon con las orbes doradas más hermosas del mundo, suspiró sin despegar la vista, recostado, con sus manos perdidas y enredadas con las sabanas, el aroma del ser con preguntas invadió en su cuerpo... inclinado y curioso. Las preguntas no esperaron sus deseos.


Mi corazón se agita,
Mathew eres deslumbrante
Me gustas...
Tú mucho más que cualquier otro.


- ¿Porqué estas aquí?- Cuestionó, sin perder la posición aquella, en la que podía verse cualquier expresión de Raymond. Matt se mostraba molesto, Raymond intentó cerrar los ojos,


Sientes que una delicada rosa ha muerto en tu corazón...
... Este sentimiento debe ser la decepción,
El temor que siempre tuviste ante estas reacciones


- Yo... yo... sólo - Fue magnífico, pensó Mathew; esperar hasta el atardecer, morir de curiosidad mientras el pecho de Raymond se llenaba de aire, y se volvía a vaciar, una y otra vez así, soportó los suspiros a media noche, y el murmullo de las pesadillas nocturnas, todo para recibir explicaciones. Ahora lo notaba, esa no era su mayor recompensa, el mirar a Raymond sin saber que decir, temblar por la vergüenza y titubear palabras sin sentido era mucho mejor. Su ego alimentado, casi que se sintió como un ruiseñor en primavera, con el pecho inflado y los colores a resalte. - Mathew yo...


¿Fue esta...?la felicidad que siempre estuvo buscando
El verte debajo, tembloroso y lloroso.


- ¿Sin palabras...?- Sonrió, Raymond le empujó, su mirada calaba, se sentó en la cama y trató te acomodar sus cabellos revueltos - Eres un tonto... lárgate de aquí, no gusto de tu presencia...


- Tú..., tú no me... - Intentó ser fuerte, pero su tono influenciable de siempre no salía, seguía teniendo la voz con frío - no me hables... así.


Mathew le vio atar con cuidado su cabello castaño.

Mathew de pronto se sintió tan furioso, Raymond era un tonto

Mathew arrebató el listón de los cabellos rizados, le tomo en manos y lo rompió...

... porque Raymond era su rival, desde hoy estaba declarado como su rival de amores.


- ¡LARGATE!- Y empujó el cuerpo de prendas arrugadas, Raymond resbaló, cayó al suelo...


Idiota... me estas lastimando... y no te das cuenta
Me arden los ojos, me tiemblan las manos... ve.
Tonto, tonto... pero que ciego que eres.


Despeinado y presuroso, viento travieso que regó el aroma de su miedo, se paró de prisa, abofeteó a Mathew, con sus manos lastimeras, dedos malos, Mathew tocó su mejilla...


Pareciera que has sido arañado con una rosa...


Echo una furia, no más golpes, tomó del brazo a Raymond, le arrastró hacía la salida de su habitación... escupió en su mejilla, cerró la puerta en pleno rostro.


- No sabes cuánto te odio...- Murmuró y echó a correr, sus ojos llorosos que partían el alma, corrió, bajó por las escaleras y se refugió en el jardín...


... junto a la fuente, limpió el desprecio, que Mathew le había escupido, con agua fría de la fuente, las hojas muertas danzaran en ella... y de pronto.


- ¿Estas llorando?- Cuestionó una voz familiar a su lado. Giró la vista...


... Bob también lloraba.


.*.


Fue como siempre, la misma y adorada visita al atardecer, su alimento diario... deseado asfixiante, manipulado el rubio por sus deseos reprimidos, a compañía de Mikey...

Despertarle; con tiernas caricias, nostalgia, y sus dedos largos disfrazándose de hilos invisibles que le arrastraban del mundo de los sueños...


- Mikey... despierta mi pequeño Mikey...- La claridad de su voz dulce, amargura y fatalidad recordando, el día anterior Robert había sido demasiado evasivo, sintió tanta tristeza... tenerle, no tenerlo, todo convertido en un juego difícil de tratar, resignación y vergüenza, lagrimas ocultas, ojos más brillosos que nunca.


- Ya no más...- Rogó sin abrir los ojos, Robert se acercó más a él... Mikey le atrajo, se abrazó... el cuerpo de Bob cubría el propio, calorcito y lindo aroma...-


- ¿Qué te pasa?


- Me haces daño...- Sus rostros frente a franje, el rubio retiró las lagrimas carmín de los ojitos del castaño - Me seduces al atardecer y a media noche huyes, me eludes.


Bob ya no dijo nada, ofreció su cuello blanco..., le alimentó, sin charlas.


Seguiré el consejo, amaré otro cielo...
Beberé, de otros labios dextrosa
De otro cuerpo el amor...


Él se quedó abandonado una vez todo hubo terminado...

Robert salió presuroso, Mikey con los labios llenos de sangre sabía la reacción al encontrarse completamente despierto, la felicidad extinguida, ya no se conformaba con tan pocos momentos...


- Estas enojadísimo, hoy más que siempre...- Comentó en suspiro rosa claro, y a hacer el ritual de siempre, cuerpo bonito que fue cubierto por telas finas, camisa blanca con holancitos en su cuello, holancitos que tocaban sus mejillas también, seda costosa, chiquillo lindo, y pantalones negros que le llegaban a media pierna, las medias blancas le cubrían la otra parte, gabancito a medio muslo con botones de oro y su imborrable sonrisa, su maravillosa mirada verde.


No lo recuerdo, seguramente fue muy feliz antes...
... esta es la desgracia de ser Nosferatu,
Vivir eternamente, entre nostalgia y ambigüedad.

.*.


Se arrodillaron junto a él, le ayudaba a cubrir su cuerpo desnudo, quitaba las manchas de sangre de su rostro, le sonreía con farsa, sueño y agotamiento en su rostro.


Sus instintos superfluos, a lo lejos una sonata antes escuchada, luz de luna en sus oídos, alguien triste se comenzaba a romper.


Ojos manchados, ojos con pupilas incoloras, cabello rojizo, negro, rubio y blanco... ojeras y largas uñas... miradita tierna, comenzaba a bostezar, Anthony rebuscó en el suelo, un recuerdo perdido, sus agujetas rotas, su reloj de cristal... en términos más reales.


Que el sentimiento nocturno viaje por siempre...
...buscando en el cielo, el sonido de tu alma andando.


... sudaba, ser agonizando de miedo, sus ojos cerrados ejerciendo movimiento, y negó varias veces con la cabeza, cabello alborotado por el rozar de al almohada azul, respiración agitada y puño cerrado, atrapado, vacío, angustiado, solitario, de negro a blanco... sin suspiros, sonatas olvidadas, miradas al cielo, recostado, profundamente dormido...


Así las quimeras en Anthony... nosferatu incompleto, sin memorias sin propósitos, el era la oruga que perdió parte de si, al convertirse en mariposa.


El pisar de alguien que se acercaba, sus ojos avellana se mostraron escarlata, y olvidó la preocupación de pronto... bostezó sin miedo, el sudor en su frente inextinguible, por instinto arrojó las mantas finas al suelo...


- Despierta... de pronto... me siento mal - Se escuchó una voz fuera de su habitación..., parpadeó un par de veces.


- ¿Mathew...?

.*.


Lo malo no era el hecho de ir a buscarle al atardecer..., en verdad era eso, el problema estaba en que últimamente lo recordaba todo... sus platicas, sus caricias, el toque eléctrico que le causaba el contando de su piel con los labios del castaño...


Le temía mucho, sentirse vulnerable y tonto, influenciable ante las palabras de Mikey...

Le aborrecía, nunca imaginó que se le podía odiar tanto a alguien, no tanto...

Detestaba todo del catado, sus miradas expectantes, sus labios rojos.

Lo ondulado de su cabello, sus dedos finos, sus palabras precisas,


Estoy llegando al límite de la locura, no quiero llorar
Porque... cuando lloro, mis medias se manchan.
Mis ojos se hinchan y los me labios tiemblan


El salpicar del agua le hizo saberlo, que había corrido hasta la fuente más olvidada, Ángeles con algas y armónicas sin cuerdas, agua cristalina llena de hojas sin vida, hormiguitas despistadas que no entendía que el invierno había llegado... adiós a los tiempos de lluvias, adiós a las purificaciones nocturnas.


Estoy llegando al límite de mis fuerzas, no puedo más
Porque... mi corazón no palpita, no puedo hablar
Mis cabellos se erizan y mis sentidos se pierden

Se sentó un momento en el borde blanco de la fuete olvidada, el viento inquieto sus cabellos rubios, y la cinta negra en su cuello parecía volar. Cerró los ojos, silbando los vientos, las flores dormidas, aves acurrucadas en sus nidos,


Nosferatu rubio comenzando a sollozar, pero el llanto de alguien más cortó sus primeros gemidos..., viró su cuerpo y se puso de pie al notarlo... del otro lado de la fuete, un chico fuerte lloraba gimoteaba mientras intentaba reprimir las lagrimas...


- ¿Estas llorando?- Preguntó, era más que obvio pero pregunto... no se lo creía.


- Robert...- Exclamó presuroso, sus ojos castaños, ahora canela, advertían peligro, intentó secar su llanto, cubrir sus sentimientos. - ¡Vete...!


- No te cubras, te he visto, Ray eres un llorón... - Robert fue valiente, se acercó más a Raymond, tragó saliva, se abalanzó sin titubeos, se aferró al cuerpo del Nosferatu de rizos... y comenzó a llorar con más fuerza...- ¿Qué te pasó...?


.*.

La soledad me seduce tan bien...


Mejorado por el praxis.

Sólo días y ya tenía la experiencia

Las semanas dieron tiempo para que fuese adorado

Tras varios meses se convirtió en una maravilla humana.

Y aun le faltaba tanto... tanto... tanto... por aprenderlo todo...


Por aquellos días, su carácter de rebelión había sido apagado, también su voz alegre, su voz llena de paz, sus sonrisas para cubrir sus decaídas... también la facilidad de hacer amigos murió, junto a su dicha...


La curiosidad de la vida.
A veces estas abajo...
... otras veces, bajas más.


Un remedió de lo que había sido...

La imagen del hombre aquel, acariciando su cuerpo, le caló muy en lo hondo...

Los últimos pensamientos de aquella madrugada.


Y cuando estas arriban, ni lo notas
Te olvidas de la vida...
... y piensas más en ti.

.*.


Mikey se quedó esperando en el jardín, la presencia de Frank...


Notó que hacía demasiado viento, sonrió cuando sus cabellos castaños chocaron con su nariz, mirando al cielo... de pie, sobre piedra muerta, estiró los bracitos cubiertos, sus dedos jugaron a tocar las capas de aire que arrastraban hojas a la fuerza.


- "¿Qué esta pasando...?"


Susurraron a su oído, los espectros del viento, sonrojaron sus mejillas y le hicieron suspirar...


- "Hay alguien que quiero ver pero..."- Mikey frunció el ceño..., tenía cualidades de su vida mortal que no desaparecían... estaban dormidas, querían despertar, y martirizarle, abrir sus ojos - "No sé si deba buscarle, y cómo es"


- Michael... pensé qué estaría Anthony contigo...- Era Brian, el padre apócrifo quien le tocó el hombro y le hizo regresar al mundo gris - ¿Te ocurre algo...?


Negó y encogió sus brazos.


Brian se encogió de hombros, ese niño parecía raro, le causaba escalofrío...


.*.


Estaban en la habitación del castaño de rizos, más tranquilos, calmados y asustados, como en los tiempos pasados... sus dedos se posaron en las teclas del piano blanco y frío...


- Vas a hablar ahora...- Cuestionó el rubio, Ray suspiró, giró su cuerpo, dio la espalada al piano, ahora, de cara a cara con el Nosferatu que se había recostado en su cama.


- Tengo un secreto que contarte; estoy enamorado de alguien...- El rubio iba a decir algo, Ray lo calló con la mirada, estaba rebosante su corazón... quería decirlo... contárselo a alguien, ¿Quién mejor que ese tonto rubio que le había acompañado por tantos años? - Le adoro pero no me corresponden..., hoy discutí con esa persona


- Es por eso que llorabas...


- Es Mathew, Robert... a la persona que


- "¿Por cuánto tiempo te has guardado esto...? ¿Es que acaso no éramos amigos... porqué nunca lo dijiste?" Ray... toca Moonlight para mí.


El castaño asintió...


Luz de luna, mi carne revienta, estoy intentando ser fuerte y aun así lloro
Degusto de las cosas fáciles, huyo del amor porque me lo han dicho
Que los enamorados lloran por todo y aun así son felices


Las primeras notas en su piano blanco sonaban tan tristes..., y de nuevo lagrimeó, y Robert sintió una presión en el pecho, el ardor en su nariz, dedos presionando su paladar.


- "¿Llorabas porqué te han roto el corazón...? "


- Robert a ti... ¿te gusta alguien?


.*.


Antes lo era, toda seriedad y cordura, antes de la aparición de los hermanitos... se le veía tan perdido y abandonado, pero nunca tan triste como en aquellos momentos le vio.


Antes lo era, el tipo con el corazón de piedra, las ideas precisas y las palabras necesarias, ahora hablaba a todo el mundo, contaba historias al pequeño Mikey y sonreía mucho.


Antes lo era, un buen amigo, a pesar del frío de su mirada, alguien tan centrado que era difícil no desear parecerse a él... ahora le daba pena, sin las memorias necesarias, con el carácter deformado... era la sombra de lo que alguna vez fue.


Rogó con el corazón en la mano, que una pizca Frank quedara en ese Anthony tan alegre...


- Sabes, en verdad creo que le detesto, el verle perdido me llenó de satisfacción y después, se alejó llorando, sentí una punzada en el pecho. ¿Crees que hice mal?


Anthony le miraba expectante...


Ese Anthony no tenía ni una pizca de los motivos de odio de Mathew para con Raymond, Anthony ni se imaginaba que lo que peleaba el chico de los ojos híbridos, era el amor del padre Nosferatu, ese que Raymond le arrebato en un abrir y cerrar de ojos, ese que nunca tuvo, el malinterpretado.


- Los amigos son contados Matt, no deberías pelearte con ellos - Anthony sonrió, ladeó un poco la cabeza y ató bien el moñito lindo a su cuello. - Tengo que irme... Mikey me espera en el jardín.


Perdona, estoy un poco oxidado
El remedió a mi mal me daño pero...
... mira que lindo sonrió ahora.


El sonido del piano comenzó a retumbar, luz de luna entrando a su mente, a lo lejos, se escuchó una carcajada... Mathew lo supo, una melodía de amistad, Ray y Robert, tan juntitos como antes, él quería de vuelta al Frank deshonesto, ese que mentía de sus sentimiento, no al remedio de Anthony que ponía tanto empeño en su apariencia.


.*.

La última estrofa...
... cantaremos hasta el amanecer


- ¿Que si me gusta alguien...?- Robert soltó una risita ficticia...- No, claro que no... yo... yo no estoy tan mal como tú.


- Mentiroso - Giró su vista y prosiguió con lo suyo..., Robert se sonrojó de sobremanera, tomó un cojín de la cama de Raymond y lo arrojó directo a su cabeza.


- Tú y tu mala puntería...- Nunca cambiaras...


El de rizos se echó a reír, contagiado, Robert también rió. Pensó Ray; tal vez era mejor así, que el rubio no lo aceptara porque al aceptarlo, la carga se hace más pesada.




Que criaturas más desvergonzadas que somos...
... reír cuando las lágrimas pelean por salir
Sentirnos felices porque el de alado
Comprende nuestro padecer.

.*.


Su caminar de caracol..., retornaba a la habitación de multitudes, había terminado de bañarse, y el frío le calaba de repente.


- Gerard...- Llamaron a su espalda, se viró sin interés, y entonces lo vio era el pelirrojo más pequeño, el de los ojos retadores, el del padre con un nombre idéntico al suyo -


- ¿Qué haces tú aquí...?- Cuestionó alarmado - ¿Te has escapado, y tus hermanos?


- Siguen en la celda, hay alguien que esta intercediendo por mi, han pagado para que me den buen trato, así que ahora vengo a cuidarte, tenemos un trato, no lo olvides - Notó el pelirrojo la mirada aterrorizada, lo sabía, no era por el trato, sonrió y rascó su mejilla - Y por si las dudas, aquí el único que habré las piernas eres tú.


- Tonto... - Sonrió después de muchos meses, ese pelirrojo era realmente encantador, un niñito tenía quince años, era irónico, demasiado altanero... era como un hermanito, un hermanito travieso.


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+ Moonlight: Bethoven




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Cap. 30: ¡Shhh...! Habla bajito

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:01 pm

Cap. 30: ¡Shhh...! Habla bajito.
Sólo lastima..., ni coraje, ni miedo, tal vez sí, un poco de asco...
Pero era humano, y tenía sentimientos...


- Te adoro... niño... doy gracias por haberte encontrado... - Chilló el hombre un tanto bebido, café y brandy, combinación perversa para una noche intranquila - No te voy a dejar nunca ir de mi lado... ah...


El hombre imaginaba que Gee le tocaba, pero el jovencito permanecía inmóvil... imaginó las palabras de amor que el menor le dirigía... porque de Gee ya ni suplicas, ni gemidos de dolor salían, y entonces... le miró frente a frente, ante sus palabras Gerard parecía sonreír, un lindo gesto, anticuado y cursi...


.*.

Días que no significan nada,
Una vez, y más días...
... inmutables tan fríos
Se que los cuentan, uno a uno.



Soberanamente tonto que se sentía, tanto tiempo invertido para nada, él era un tonto, detestable y sin sentimientos, debió entenderlo hace ya bastante tiempo, que Matt era de hierro, como Frank lo fue de piedra, y sus sonrisas indiscretas, y las bromas lanzadas, admitiendo con miedo, con tristeza y locura, nunca fueron para él, porque siempre, desde tiempos pasados, él, fue una piedra en los zapatitos finos del oji-hibrido.


Le delató, ante la luna, el suspiró que lanzó al rechinar sus palabras


Soy nuevo, como tú, si no te llevo con migo creerán que soy un tonto...


- Raymond... mi querido Raymond, ¿Qué te ocurre?


- Lo siento - Sonrió al padre, para Brian, una sonrisa dada por él, sería una bendición eterna, su hijito predilecto, el del orgullo siniestramente marcado, con sus ojos castaños y su cabello a rizos esponjosos - No estaba poniendo atención...


- ah... lo noté, bien, te decía que hablé con Frank...- Sus ojos despampanantes completamente disidentes al rostro sombrío - Tiene delirios de paz y hermandad vivificada, sería una perdida de tiempo tratar de convencerle... Raymond... cambiar su ideología es lo único que no deseo hacer.


- Es inútil todo...- Brian asintió, bufó por lo bajo y le miró expectantemente...- ¿Y qué vamos a hacer?


- Se le ve tan feliz así... y con el pequeño niño extraño, ¿No te han parecido adorables? Es como una nueva oportunidad para Frank, lo ha dado todo por mis propósitos, y yo... creo que sería mejor que todo siguiera como hasta ahora. Tú mi líder de lideres... ¿Qué opinas?


- Frank es indispensable...- Sentenció con el ceño fruncido.


- Lo es pero...- Suspiró y negó con la cabeza mientras comenzaba a ponerse nervioso, nuevas ideas, nuevos aires... todo comienza a cambiar y el cambio siempre da miedo - Mathew habló conmigo... encontramos a los Salubri, Mathew lo hizo, ha estado trabajando mucho desde que llegamos.


- ¿A los Salubri?- Restregó la palma de sus manos en su rostro afligido..., pensó que tardarían quizá más años en encontrarles..., aquella que no fue una batalla digna de llamarse lucha de clanes, había arrastrado muchas cosas malas, el pensar en un enfrentamiento tan de pronto, le revolvía el estomago y le causaba escalofríos...- Mathew debe estar mintiendo...


Triste, suena triste, no perdió confianza

Simple, fue tan simple, no quería luchar.


- Mathew no miente, no lo hizo - Padre apócrifo convenciendo al castaño, dio explicaciones, referencias, y ubicación precisa:


"Ahí, el escondite de los salubri, donde siempre nieva, blanco suelo y cielos azules"

"El mar llena de olas los riscos, el frío conocido congela los huesos y el corazón"

"Salubri Clan con mañas, admiradores de los hechiceros y magos, vampiros tontos..."

"Tilo lideraba, Tilo Wolff: Expectante hombre, hombre de nieve que no sonreía"


Siento que los ángeles me miran con ira
Porque he dicho que no existen.
Porque desplume sus alas.

.*.

Se fuerte... ante todo y siempre
Se fuerte


Él cerró los ojos, tan lejos... frente a un cielo, loco y azul.

Él era, quien corría tomado de la mano de alguien.... tan lejos, tan lejos.

"Él" quería, decirle a alguien que le amaba...
Y saliendo el sol, las ciudades destruidas.

"Él" soltó la mano de alguien...

...otra persona le tomaba entre sus brazos...

Y era feo, tan horrible... un olor extraño recién notado


Entre el olor de putrefacción y dolor en el cuerpo, negó con la cabeza mientras sus cabellos eran atrapados en sus puños cerrados. Tuvo miedo por un instante, sintió que la tristeza le asfixiaba y que el calor en su cuerpo desintegraba su piel.


- Mikey... - Llamó en susurró... de pronto sintió que necesitaba a alguien junto, sin querer sonar egoísta... le llamó con más insistencia, más fuerte, una y otra vez, y gritó punto en el que sus ruegos era escuchados por todos los de las habitaciones cercanas.- MIKEY...


El aire de sus pulmones salía, en su mente la sugestiva silueta, era él. Un jovencito lleno de poderoso encanto y un aura llena de honda expresividad, envuelto entre telas de sencillez aparente.


Y a su alrededor, la totalidad del repele al mal gusto... estaba llorando, y a pesar de todo.


¡Grita más fuerte!
Otro nombre y...
... con otro todo de voz.

.*.


Refinada y aristocrática discreción son sus pasos, sonriendo en un ambiente de finura y calidez. Era así sólo en ocasiones.


Él bebiendo mientras la luna comenzaba a sonreírles, por el cuello de bob la sangre pura, y en sus labios el sabor amargo... comenzaba a hablar de cosas lindas y bellas...


Eran dos seres unidos, por sangre y sentimientos, Mikey dejó de alimentarse cerró sus labios e intentó no temblar tanto... besó el cuelo de Bob y se aferro al dulce rubio.


- Mikey...- Los sentidos no engañaban...


Su nombre en labios de alguien más Robert también lo notó, sus ojitos azules teñidos a turquesa


Y después del susurro, los gritos, Anthony gritaba por la presencia de Mikey...

Robert tuvo celos, aferró sus manos a los hombros de Mikey, le aventó en la cama de forma brusca...


Bob sobre un Mikey que se preguntaba el motivo del llamado de Anthony.


- Anthony me llama... - Susurró el castaño mientras parpadeaba, la respiración de Bob sobre su rostro le ponía demasiado nervioso.


- No quiero que le mires... habla sólo de mi cuando yo este contigo... por favor.


Estos son mis labios, te los entrego...
Cuídales, muérdeles... bésales...


Tras un beso profundo, Mikey negó con la cabeza... Bob aferrado entendió.

Esa noche perdía él... pero...

Sólo por una noche.

Frank no era un contrincante, no lo sería nunca... que ni lo intentara.

Mikey abandonó su aviación, miró a Bob, parecía tan tranquilo y resignado...

- ¿Porqué vas con migo?

- ¡¡¡LARGATE..., VETE, VETE, MALDITO MIKEY..., LO VOLVISTE A HACER OTRA VEZ!!!

Mientes, eres un tonto...
... eres tú quien lo hace cada noche
Torturas, te entregas, le dañas.

.*.



Sobre el pasar de los días de su último encuentro, había intentado no mirarle, porque tenía miedo, pero ahora todo distinto... un derecho que no era de posiciones, exigía estar a su lado.


Le buscó en los pasillos, Mathew era solitario, como alguna vez lo fue Frank, no creía en el trabajo en grupo, no gustaba de bromas lindas, y ya no usaba ese sarcasmo tan marcado en sus pláticas... Mathew ya no platicaba con nadie.


Frank lo había abandonado en ese mundo lleno de códigos, Frank ya no era como Mathew... pero Mathew seguía siendo como Frank


Sin pedir permiso, invadiendo privacidad, se adentró con miedo, como si él sol, en su mayor resplandor, se encontrase ahí.


- ¡No voy a permitir que te encarte tú solo de los Salubri! - Mathew estaba recostado en su cama, con los ojos cerrados y los parpados temblorosos...- Mathew


- Brian ha dicho que sí. Además... ¿a ti qué te importa? Quien se encarga de esto somos Frank y yo...


- Frank no puede ir cotigo. No te servirá de nada allá - De un solo movimiento Mathew con sus prendas desacomodadas y el cabello revuelto, ojos en un tono oro que comenzaba a deslumbrar a Ray.


- Entonces iré solo. - Hizo una mueca de fastidio y se apresuró a sacar, al líder, de su recamara, y entonces ahí, frente a frente... uno adentro, el otro afuera.- No te metas más en mis cosas Raymond, no me gusta tu presencia, no hagas que comience a odiarte.


- Yo voy a ir contigo...


- No lo vas a hacer, Raymond. No, ya no te quiero cerca de mí, ni a Robert, ni a Frank... ni siquiera al hermanito...


- Yo... yo tengo que ir contigo porque, Frank no puede ir... Brian, Brian me dijo que lo puedo hacer. - Ray mintió, porque sentía que era la ultima vez que en mucho tiempo no podría hablar con Matt frete a frente...- Yo voy a ocupar el lugar de Frank...


No puedes, extiendo mis brazos, seré libre sin ti.
No más melodías tristes
Dime no...


- Ni lo intentes, no eres nada comparado con él... - Sus pensamientos nublados y el color de sus mejillas tan blanco. Y sabiendo que las palabras no eran verdaderas, siguió taladrando en el corazón de Raymond. - No eres más que un ser detestable, no sirves como líder, no eres bueno en las predicciones, lo único bueno que has logrado en todo este tiempo ha sido seducir a Brian..., pero incluso así, no podrás nunca ocupar el lugar de Frank. No eres nada, no eres ni la mitad de poderoso que él.


- Estas equivocado yo... - ¿El preferido de Brian...? Ray negó con la cabeza - No hice eso..., no. ¿Cómo puedes pensar eso?


- Eres el preferido de Brian...- Interrumpió - Por algún motivo has de serlo...


- No lo soy...


- Lo has sido siempre - Reafirmó sus palabras con los puños cerrados - eres el predilecto..., pregúntale a quien quieras, ¿Pregúntale a él mismo, qué tanto te adora?


- A todos...


- No es verdad, siempre como te antepone sobre todos, siempre fue así, lo he detestado siempre, predilecto, él más adorado, ni con Frank, ni con Robert, ni con migo fue así...


"Respétale, no por fuerza"


- Estas diciendo puras tonterías - Matt le sonrió con cinismo, corazón al encanto fundido, silbando verdades y discutiendo por la razón. - Estás completamente equivocado..., no creí que pensaras así, no de mí y de él... no tienes motivos para hacerlo. ¡Idiota!


Soy como un cisne que patalea al tocar de los violines...
En un vaivén de emociones, nadando sin fin
Pedazo de cordura, buenas noches.
Flauta deambularte... hoy
Méceme al dormir.


-Que no eres nada... ¿Te duele la verdad? - Suspiró hondo y dejó escapar el aire con gracia, y sus prendas blancas, y sus cabellos castaños... Ray tenía los rizos algo extraños hoy - ¿Verdad que te hace sentir mal...? Raymond, el dolor que sientes no es comparable con lo que yo eh sentido por tantos años... por tu culpa. Raymond... me voy a ir, y cuando regrese quiero que entiendas que... Brian es mío.


No te quiero, ya no te quiero... Mathew ya no me gustas...
Quédate con él... no me importa, ya no me importa nada de ti...


- ¡Mikey!


Rompiendo esferas, era la voz de Frank, agitado, que rogaba por la presencia del hermanito, Mathew abandonó, de pronto, a Ray... le dejó fuera de la habitación...


... Frank seguía gritando...


.*.


Hoy una luz en su mano... atravesaba la luz de luna el cristal opaco, bichito, lindo con alas, extrañamente le recodaba algo... sonrió un par de veces, un bicho bebiendo su sangre..., un bicho aleteando... y el bicho volvió.


Sonrió de nuevo.


Llamó la atención del chico de la cama de junto.


- ¿Qué haces...?- Preguntó en susurro, de pie ante la cama de Gee a medio dormir, sus cabellos mojados y sus ojitos entrecerrar no le indicaron anda. Negó con la cabeza el pelinegro.


Chico pelirrojo miró, un puntito rojo en la su mano..., nada importante.


- Gerard, duerme, ya casi amanece... - Asintió, cerró sus ojos completamente y comenzó a sollozar... - ¿Hoy se paso...? ¡¡¡Es un bastando!!!


¿Sabes...?
No es eso lo que me duele...
No es precisamente ahí, donde me sangra...
No quisieras saber que recordé...pero te lo voy a decir...


- shhhh...- Dejó escapar Gerard -...habla bajito


Estaba yo oruga, sin mis alas, deambulado en la noche
Conocí, soñé, esperé, juré, trabajé... reí y caí unas cuantas veces...
... Fui feliz y comenzaba a planear cosas..., deseaba ser feliz, y vivir mucho
No separarme de nadie y lo recuerdo... un día lo hice, porque alguien huyo primero


- Es que ya no tengo sueño...


- Entonces cuida que yo duerma bien... - Un bostezo y las ultimas lágrimas se quedaron atrapadas en sus ojos cerrados - Ahí, parado donde estás...


- No lo haré... voy a regresar a mi cama... tengo frío.


.*.


- Sólo pesadillas...


- ¿Sólo pesadillas...? - Con un gesto afirmativo, Mathew respondió la pregunta del Frank, era tan diferente, ahora temblaba y su corazón latía fuerte, su sangre tibia y sus labios rojitos... - Ahhh..., lamento haberte alarmado...


- Está bien así - Sentado y con las piernas cubiertas, en pijama Frank resultaba un tanto sugestivo..., Mathew lo decidió, se sentó a pies de la cama dando la espalada a esos ojos avellana de Frank - Sabes, hoy debo despedirme de ti.


Me siento confundido, es extraño...
... no conforme, no fue tan excitante gritarle mis sentimientos


- ¿Despedirte? -


- Encontré a los Salubri...- Contó lo primordial de la historia, sobre el lugar blanco y frío - Iré para asecharlos...


- Yo no quiero ir - Sentenció Frank un tanto serio, estaba tan a gusto ahí con Mikey, el simple hecho de marcharse y dejar al castaño solo le resultaba algo complicado... ¿Cómo sería posible que él dejase al pequeño solito? Negó varias veces, Mathew indagó en sus pensamientos, pensamientos tontos, se dijo...


- No estas invitado Fr... Anthony, simplemente quería decírtelo, por si "lo dudo tanto" me echas de menos - Y el ultimo comentario fue demasiado, Frank no pudo evitar sonreír y mirar hacía la puerta, cerrada, de su recamara...


- Mikey, pasa, no te escondas - Rogó con calma.


Fuera de la habitación, el pequeño castaño se exaltó, un sonrojo en sus mejillas, había sido sorprendido, no es que acostumbrase a espiar, nunca lo hacía pero, después de escuchar los llamados de Anthony, acudió al llamado... y cuando quiso adentrarse, lo notó, que ya dos Nosferatu mantenían una conversación. No quiso espiar, pero escuchó todo.



El sueño que Anthony contó a Matt.
El anuncio del castaño oscuro.
La respuesta escueta que el oji-avellana le dio
.*.



Entre lasombra y salubri

Veintiséis días...

En términos generales, veintiséis días no eran nada...

Serían, respecto a su edad, granitos de arena en un inmenso desierto.

Pero hablando de tiempo en esa maravillosa mansión, que tenía más pinta de ser un castillo, los veintiséis días ya mencionados, era una sublime y exquisita tortura...


Llamados también: "Los castigos extremos de Tilo".


Dejarles sin alimentos, encerrados en el calabozo. Los años no pasaban para un jefe de clan tan anticuado como lo era Tilo. Y las semi peleas entre ellos eran mal vistas, un clan echo familia debía "Amarse y respetarse hasta que..."


- Maldición - Exclamó Davey al notar que la pierna de Rakohammas se posaba directamente en su rostro - ¡¡¡Quítate de encima mío!!!


- No lo voy a hacer... apenas si puedo moverme... - Se quejó el pelinegro y sus ojitos lunares se posaron en el otro pelinegro que miraba por la ventanita - Bert ¿Podrías quietarte de ahí...? Bloqueas la poca luz que nos entra


- Déjame en paz - Dijo con voz ronca fría - es tú culpa que estemos aquí...


¿Era su culpa...?


Recordó que haber mencionado algo... algo respecto a Cody y su relación con Bert, y este ultimo de la nada se había enfurecido (Otra vez) le dijo cosas, Joseph le defendió..., Havok era un demente, se inmiscuyó en la pelea sin motivo, pelear era su diversión... que mejor si eran varios, dos contra uno... eso no era justo, él decidió ayudar a Joseph, Molko defendió a Havok de él (Ville), la cosa se ponía fea, Lewis quiso parar la discusión... y en un abrir y cerrar de ojos el también estaba ya involucrado.


"Bla, bla, bla"


Y en un abrir y cerrar de ojos lo notaron, una presencia imposible de ignorar, Tilo con los brazos cruzados, y algunos lasombra, miraban interrogantes la discusión.


Al calabozo... por treinta días, ¡bah, sólo faltaban cuatro y ya...!


- No, no es mi culpa... tú comenzaste la pelea...


- ¡¡¡ESO NO ES VERDAD, FUE TU CULPA..., ACEPTALO...!!!


- No, estas loco, no es mi culpa - Bert había enfureció (de nuevo, otra vez) discutieron por quien era el culpable, Joseph interfirió, Havok aún agotado, seguía siendo un demente, se inmiscuyó en la pelea sin motivo, pelear era su diversión, dijeron cosas extrañas e insultaron con saña. Molko defendió a Havok (Como siempre) de él (Ville alias Rakohammas), la cosa se ponía fea, Lewis quiso parar la discusión... y en un abrir y cerrar de ojos el también estaba ya involucrado.


"Bla, bla, bla"


Y de pronto una voz se escuchó...,


- Venía a informarles que hoy podían alimentarse - una voz fría y domínate. Era otra vez Tilo. - Pero como aun tienen demasiada energía, me retracto... y además... aumenten diez días a su calendario...


- Noooooooooo - Al unísono...


Quien dijo que entre Salubri y Lasombra todo era alianza y cuidado mutuo...

... mintió


.*.


- Hablé con mis hermanos, lo tienen todo planeado Gerard... está madrugada nos fugamos... ¿Puedes darle de beber eso al guardia, no?


- ¿No morirá...? - Cuestionó intrigado, sus ojos verdes bien abiertos... grabando detalle a detalle, todas las palabras.


- No... bueno, eso fue lo que yo imagino... ¡bah! Y si muere ¿Qué? No me dirás que no deseas matarle... después de todo lo que te ha hecho, después de todo... estas aquí por lo que le hiciste a tu abue...


- Lo voy a hacer - Interrumpió el pelinegro - Fue un trato...


Se alejó un tanto decaído... porque sentía lastima, pero era un trato: Aquella vez, la primera con el guardia, ellos le ayudaron, ocasionaron problemas para que Gerard saliese de la celda, era un trato..., Gee se vio favorecido por el guardia, eso fue adicional al plan, entonces se afianzó el contrato... una noche de guardia para el hombre que gustaba de fornicar con jovencitos...


... ese que había abandonado a todos para estar sólo con Gee.


"Si nos ayudas a salir... te ayudaremos a encontrarle, tenemos los medios y el plan para largarnos...sólo hay un inconveniente, el guardia, tú puedes encargarte de él, y una vez fuera, te ayudaremos a buscar a aquel sujeto que tanto mencionas en sueños... ¿De acuerdo?"


"Y si mienten... y si no me ayudan..."


"Si no nos crees, entonces cancelamos el trato..., tu te quedas aquí sólo... nosotros por lo menos nos tenemos a nosotros..."


Aceptó, le dieron tiempo... y el tiempo se acabó, mañana todo sería diferente, ¿No...? Mañana sería la ultima vez que el guardia le tocase..., y sintió tristeza, no por las caricias que le propinaba semejante bruto... no por eso... era sólo que...


- Se quedara solo...


.*.


Mikey y Anthony, los dos solitariamente en el jardín... esperaba algo, que la distancia desapareciera aquella silueta solitaria, su vista era muy buena y los pasos de la sombra cada vez se hacían más lentos... entonces, lo notaron, titubeaba al caminar.


En un lugar más arriba, entre los ventanales del corredor, Ray comenzaba a presionar los puños, ese tonto se marchaba sin avisar... y Brian le había regañado, por hablar sin elocuencia, por reñir con Mathew sobre una decisión ya tomada.


Entre habitaciones, Brian disimulaba leer, los sentimientos a flor de piel comenzaban a carcomerle el corazón, abatido, padre apócrifo... las cosas estaban mal.


Los pilares de su Clan comenzaban a separarse...


.*.


Al salir de las primeras estrellas, con una pequeña maleta en manos, sólo prendas para el viaje... y conseguiría algo al llegar a aquel lugar Blanco, lejano y Frío...


Titubeó al caminar, ya cuando estaba más alejado de la mansión de jardines frondosos... y sintió a Frank, era como una extraña nostalgia, ya no volvería a ser como antes... nunca nada volvería... y Mikey... sonrió con buen humor, ese pequeño era admirable, tan lindo y delicado, tan estrictamente correcto, una joyita, un excelente Nosferatu, también pensó en el niño luna, ese que se quedó a medió camino, suspiró... seguramente le estaría yendo bien, de Bob, casi nada, nunca llegó a comprenderle, y de Brian... estaría de nuevo lejos, pero... regresaría y aclararía las cosas.


Se sintió feliz, después de lo de Frank, las cosas se habían vuelto a poner complicadas, Ray era persistente... le acusó con Brian, y el padre apócrifo por primera vez le hablo con severidad...


... por primera vez estuvo de parte de él y no Ray...


- Estas perdiendo tu encanto


.*.


Acudió a su sita nocturna como a cada anochecer, mientras caminaba por los pasillos oscuros y fríos, sus dedos presionaban el frasquito de cristal quemado que en la bolsa de su pantalón guardaba, esa noche el guardia le dio un obsequió envuelto en papel maravilloso, brilloso y puro, limpio... Gee no alcanzó a destaparle... quiso pero no pudo, el guardia se abalanzó sobre él...


Besos

Caricias

Mimos...


Uno gimiendo... el otro demasiado concentrado, no entendía varias cosas... ¿Cómo hacerle beber?


Gee esa noche estaba bastante flemático... temía que el guardia le descubriese... y a pesar de todo, en cierta forma sentía lastima por él... sería bueno, para que aquel sujeto que le marcó cuerpo y alma... tuviese una buena vida


No soy bueno, mira como estoy disfrazado ante ti...
Tengo navajas en mis labios, si me besas sangras, te cortas...
Tengo veneno en mi cuerpo..., no me beses, caerás rendido a mis pies.


- Se a por... portado muy bien con migo...- A lentas palabras, interpretación distinta... como el canto del ruiseñor, las palabras a distorsión - gracias.


- Te sacaré de aquí...- Dijo el hombre antes de depositar la mano de Gee en su, aun cubierto, sexo semi despierto - Se muy bueno con migo y... te secaré de aquí..., estaremos juntos.


No soy bueno..., y ahora te lo haré saber
Tengo ojos de luciérnagas excitadas
Tengo piel de rosas muertas...


El guardia siguió besando, acariciando... comenzaba a desnudarle... le recostó en el suelo tapizado de prendas del mayor..., Gerard presionó sus puños, sería un tanto menos receloso de su cuerpo...


... sólo por hoy


Como ultima vez, deseaba que todo la repulsión se quedase en ese lugar, el guardia le desprendió de su ropa interior, tan absortó el pelinegro que lo notó... cuanto había olvidado.


Un frasco rodó ligeramente por el suelo...


Atrajo la atención del hombre...


- ¿Qué es eso...? -


- Es...- Se desprendió del mayor, giró un poco su cuerpo y tomó el frasco entre sus manos..., en la etiqueta rayada con lápiz aún se podía leer el nombre de aquel producto tan peculiar..., su cara roja, parecía furioso. Lo estaba.


Tomó a Gee de los cabellos, le hizo levantarse a jalones...


- ¡Qué se supone que querías hacer...!- Cuestionó con voz ronca, expresiones de rabia que no parecían suyas... - Puta barata... tenías esto entre manos ¿No...? Querías matarme...


.*.


Los tres hermanos, sin guardia en su zona, pudieron verse después de varios días, tres pelirrojos a un paso de la libertad, llegarían hasta la cocina sin problemas, un par de balas para él cocinero que merodeaba a esa hora, y un ahorro en monedas para el hombre que cuidaba la entrada...


... todo estaba en manos de Gee


Dominar a ese degenerado, dormirle... o matarle, lo que ocurriese estaría bien...


Recostados los tres entre las camas desechas, y había sido roto el candado de la celda, ya era todo más que fácil... huir y ser feliz.


Pequeños toquilos en la puerta... Seguramente era Gerard.


El mayor se puso de pie, el saquito negro que estrenaba está noche..., y abrió la puerta.

Gee del otro lado, con la nariz sangrando, lágrimas escurriendo de su mejilla, sin zapatos y con las prendas a medio vestir...


Pero lo que más llamó en ese momento la atención...
... fue el gesto de terror en el rostro de Gerard Arthur Way...

No hables, mis oídos no son sólo míos...


- ¿Qué te pasó...? No me digas que nos han descubierto... ¿No sirvió el...- El guardia dejó de esconderse, con el rostro triunfante y una mejilla sangrando sonrió...


- Quien no sirvió fue Gerard... ya sabía que estaban detrás de esto ustedes...





|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|



(º·.¸ (¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
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๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
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Cap. 31: Lo que hago por ti...

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:02 pm

Cap. 31: Lo que hago por ti...



Era de esperarse, a cada cuidad una bruma matinal distinta, sus ojos híbridos se mezclaban entre la niebla y los colores brillosos del amanecer, había llegado antes que ninguna otra persona.


Miró al cielo, calculaba que tendría suficiente tiempo para arreglar lo indispensable, llegar hasta su camarote en aquel lujoso barco y alejarse del tumultuoso sentimiento de confusa decepción.


Él cubierto completamente, gabardina hermosa, negra, y un sombrero que cubría su cabello castaño y llenaba de sombra sus ojos entre castañas y verdes.


* Mañana abra luz de mañana,
Tu misma voz temprana
Que ilumina...


El capitán del barco le hizo segunda, sus marineros desvelados , y algunas chicas baratas por ahí...

... degustó por ultima vez, el paisaje del nuevo mundo ante sus ojos, una esencia sacrificio inundó de pronto el lugar, negó con la cabeza, una ilusión en su mente seguramente, incluso rió, pero la esencia no se marchaba, penetrante, más penetrante que nunca, no podía ser...


... pero lo era.


Ahí, a varios metros de distancia, le vio desplazarse con terror, tratando de correr, Mathew fijó su vista en las piernas raspadas, desprotegidas, pantalón roto, una estatura más aceptable para un jovencito de su edad, y sus cabellos negros, cortos, no tan lindos, ojos lloroso, y mejillas blancas, ese era...


... el niño de Frank. Pero ahora ya no era digno de ser llamado niño, un jovencito bello mejor dicho. Visiblemente mal alimentado, pero al fin, Gerard Way...


-¿Qué deseas hacer cuando Mikey sea ese hombre de bien, y tu abuela... muera?

- Yo... te diré el plan que acabo de hacer: Viviré con la abuela todos sus días, y si Mikey se aleja... escribiré una carta por semana. Para saber como esta. No voy a dejar de trabajar para el señor santos, ni para Pippo, voy a saludar todos los días a Irick, aunque gruña por todo. Matt, tengo tantas cosas por hacer... no puedo dejar sola a la señora del aseo en la tasca porque las mesas son muy pesadas para ella, y a ella. La que siempre me sonríe... tengo que hacerle compañía, también a la amiga de Mikey, Lo ves... he pensado en todo... "incluso, si me dejan... me gustaría nunca apartarme de ustedes... ni de Frank..."

- ¿Y es esto lo que te hace feliz...?-


¿Cómo demonios había llegado hasta ahí...?


- "¿Le estas buscando...?"


.*.



Hace meses...
Alguien quería, desde afuera, sepáralo de su niño, el era hábil, muy hábil y respetado, tan simple como todo resultaba siempre, únicamente tuvo que desviar las comodidades para otro de esos niños encerrados, porque su Gerard, sabía ganarse las cosas por si mismo, ya tenía bastante.


Los celos comenzaron a carcomerle, porque el rumor decía, que una chiquilla enamorada era la responsable de semejantes presentes. Una jovencita enamorada que se liaba con el magistrado encargado de ese tutelar, amigo de varios hombres de alcurnia y poseedor de una maravillosa fortuna. El rumor era tan cierto... y si ese jovencito resultaba ser el amante de aquella pequeña salvaje, tardaría no más de dos meses en salir. Él no estaba dispuesto a verle partir, no tan fácilmente, ni tan pronto, por eso, estrujó entre sus manos las cartas dedicadas al pelinegro, era un guardia bañado en respeto y admiración... y era joven, y confiable.


Enamorado... como nunca imaginó estarlo, estaba comprometido con una linda damita, jugueteaba de vez en cuando con los niños esos que nadie quería, esos que a nadie le importaban, pensó que poco subiría de puesto, tenía un apellido lindo y una fortuna de parientes muertos...


... en ese entonces su vida estaba más que bien..., una noche, mientras fornicaba con uno de esos jovencitos sumisos, le vio... como el más miserable de todos los mendigos, ese niño con el rostro opaco y la mirada perdida. ¡Tonterías!, pensó mientras le buscó... la primera golpiza dada, esa en la que la belleza había salido a relucir.


Le deseo en los primero encuentros... odiaba esa sumisión tan constante, y sus ojitos perdidos en las velas que apenas si les iluminaba, odiaba que de sus labios no salieran más que pequeños y reprimidos gemidos de dolor... y muy de vez en cuando historias sobre sombras, hermanitos y algunas tonterías más...


¿Fue un hechizo, o loca motivación?
Sin saberlo, no hay que intentar comprenderlo,


Cuando se dio cuenta de que ansiaba cada tercer día para tener encuentros con ese pelinegro tan espectacular, lo notó, que sus pensamientos era dirigidos sólo a él. Y sintió morir, porque aceptarlo fue lo peor de todo..., estaba enamorado de un jovencito cercano a cumplir los diecisiete años.


La pasión fue más que el remordimiento, comenzó a planear, imaginó que el chiquillo gustaba de estar con él, y deliró por muchas cosas más..., y se sintió satisfecho, en esa vida tan vana, sintió que no merecía, ni deseaba pedir nada más.


Le amó con locura al pasar de las noches... tanto... tanto... hasta que...


... Gerard le traicionó.


Y entonces todo cambió.

.*.


Día sin importancia, último mes de invierno, oscuro anochecer:

Un intenso "crla, crla " comenzó a taladrar en su cabeza, con ojos cerrados, las prendas húmedas, una plática seca... alguien lloraba casi junto a él... pero sintió el llanto a la vez lejano, no era dirigido a él aquella angustia tan estremecedora, una piedra hizo que todos se desacomodasen... el dolor en su espalda se hizo presente, abrió los ojos, el recostado en la dormilona larga y acojinada, dos de los pelirrojos y el guardián, se mantenían en silencio...


Entendió, el "crla, crla " era el crujir de las inmensas pisadas de varios caballos, comenzó a procesar con la poca información de la noche anterior..., nada cuadraba... ¿Porqué de pronto se encontraba en una linda carroza? ¿Dos hermanos... y el tercero? Miró a los pelirrojos pero ninguno devolvió su mirada... el menor se mantenía fuerte, el pelirrojo de en medio se debatía entre el sollozo y el llanto, las lagrimas impedían su perfecta respiración y la saliva acumulada de vez en cuando era tragada...


El guardia miraba por la ventana, cortinas terciopelo en un tono oscuro, azul o verde... no importaba, de todas formas, no alcanzaba a entrar mucha luz.


- ¿Qué ha ocurrido...?- Cuestionó, y sintió el sabor metálico de su sangre bailar por los confines de su boca, al mismo tiempo que intentaba erguirse para sentarse como los hombres frente a él. No pudo, su cuerpo dolía, y de sus dedos sus muñecas, el ardor era insoportable, intentó rascarse, y entonces el guardia, que parecía mucho más joven, sin uniforme..., se abalanzó con sutileza, hacía él.


- Déjate ahí... te harás más daño...-


- ¿Más daño? ¿Qué esta sucediendo... en donde estamos?


No notó en nadie el deseo por responderle, lanzó al aire más preguntas, y fue sólo cuando preguntó por el pelirrojo grande... que ellos, los otros dos hermanos, le miraron... tan fríos, y acusadores.


Un temblorcito en sus manos le delató minutos después... su prendas comenzaban a incomodarle, como pudo se encogió... viró su cuerpo y cerró los ojos, no entendía nada, ni el porqué estaba en ese estado.


En sus memorias la imagen del guardia golpeándole... arrastrando su cuerpo, sin decir palabras, bufidos aferrados a su garganta. Sus parpados se cerraron otra vez...


Día sin importancia, últimos días de invierno, celestial amanecer:

El asfixiante olor a vino le hizo despertar otra vez, era vino barato rozando con su nariz rojita. Alguien que deseaba interrumpir sus sueños sin sentido, esos en los que cursaba entre inmensas cantidades de agua, con resentimiento y crueldad. Ahí, cuando no sonreía, cuando había descubierto que era un tonto.


Que el amor nunca existió...


- Ahhh despertó. - Sentenció el mayor de los pelirrojos, el guardia le apartó de golpe... Gerard abrió los ojos, una cabañita vieja y oscura, con los ojitos entrecerrados notó que los hermanos más pequeños tiritaban de frió completamente empapados, tenían el rostro pálido y sus manitas amoratadas - ¿Ya podemos marcharnos...?


Cuestionó algo emocionado el mayor, el guardia que había dejado de serlo, titubeó un poco, negó con la cabeza, Gerard no se encontraba del todo bien.


- Dijiste, que harías que se pusiera de nuevo en pie. Hoy sólo ha abierto los ojos...-


Un bufido por parte de los tres hermanos. Vio Gerard el coraje y el enojo que opacaba sus desinteresados rostros, pero el verles ahí, tan bien, si a eso se les podía llamar bien, juntitos, y...


... Libres.


- ¿Hemos...., es...capa...do? - Cuestionó, al abrir los labios, el mal sabor invadió su boca... comenzó con tos, arcadas y hubiese terminado por volver el estomago, si este es encontrara minimamente lleno, pero no lo estaba, y entonces el dolor en su estomago comenzó de ligeras punzadas a enormes piquetes de agujas que se enterraban y eran jaladas a medio sacar...- ¡me..., du...duele...ahhh!!!


- Lo vez, aún no esta bien - Sentenció el guardia, guardián - No te iras, ni tú, ni tus hermanos hasta que él no este bien. ¿Entendiste...?


Él mayor asintió, tomó de nuevo el lugar junto a Gee y pidió al menor de sus hermanos las hierbas recién cortadas que acababan de ser recogidas por los otros dos pelirrojos.


El guardia sintió que su corazón se partía, Gerard lindo sufría, Gerard había sido un idiota, niño tonto... cuanto le quería, "No te apartes de mi" Rogó en secreto y después, abandonó la cabaña vieja..., olvidada, un refugio mientras los caballos descansaban, decidió que la lluvia, el frío y el terror en la oscuridad eran el menor de los castigos...


- ¿Porqué no te mueres...? - Adentro de la cabaña, cuestionó el mayor de ellos, pelirrojo y con pecas, lindos ojos abiertos, y rostro lleno de amargura - Si tan sólo desaparecieras...


"Así se llamaba mi padre"


- Hermano - Llamó la atención el pelirrojo mediano que seguía tiritando... - No hables tan fuerte, te oirá el guardia...


"Le cortamos las piernas y se desangró el desgraciado"

"Llorón, vanidoso ¿No crees que exageró?"


Día sin importancia, mañana y la primavera llegó, tortuoso camino:

Cuando la conciencia le invadió, notó de nuevo el "crla, crla". No recordaba realmente mucho, sólo el movimiento brusco, a su oído más murmullos...


... no le quisieron en verdad, sintió un poco de pena, y su seño fruncido, indicó a los que le miraban insistentemente, que de nuevo estaba despertando.


-...no me... siento... bien... - Fueron palabras sin fuerza, la salvación... el guardia acarició sus cabellos, sus piernas eran el soporte de su cabeza, su cuerpo, tendido en el mismo acolchonado asiento. Los hermanos, dos hermanos lindos, evitaban mirarles, el hombre que fue guardia comenzó a rodear con un trozo de tela húmeda. Los labios de Gerard. Le habían dicho que era medicina.


Afuera, de remedió de boticario a supuesto conductor. El mayor de los hermanos jalando las riendas de los dos caballos desiguales, completamente rojo de furia, era tan tonto ese maldito guardia, el hecho de verse más fuerte y un tanto más armado no era motivo suficiente para tratarlo de aquella manera, sus mejillas magulladas, maltratadas y rojizas.


Recapacitó entre las imágenes ocurridas. Ese tonto de Gerard fallando, el guardia enfurecido, sus hermanos temblando de miedo... quiso ser valiente él, intentó atacar al guardia con una navaja vieja y el coraje acumulado por ese tiempo encerrado, falló, su violencia de nuevo decayó...


... tembloroso y titubeante, por primera vez rogó por su vida, el guardia era salvaje, estaba completamente seguro de eso... esperó el primer golpe en su rostro.


Antes de que el guardia pusiese hacer nada, Gerard demostró lo tonto que era, amenazó con beber aquel líquido, recordó en ese instante, el mayor de los pelirrojos, que desde un principio - en el instante en el que le vio entrar maltratado por esa puerta - lo supo, que ese sujeto sería de gran utilidad, porque vio en sus ojos la libertad esperada. Le trató con alegría, a pesar de que sus hermanos le detestaban, encontró benefició en ser "amigos", el nunca se equivocaba, los resultados de su plan, aunque no lo había planeado de esa forma, salieron a la luz, en ese momento: cando Gerard miró con furia al guardia,


Jugó a entender los pensamientos el pelinegro... de estar agradecido con él y sus dos hermanos, porque sólo ellos le habían tratado de forma linda, porque ellos le habían limpiado y curado las heridas del primer encuentro con el guardia....


- Gerard fue aún más tonto de lo que pensé - Recordó que el guardia no soltó su agarre ante las amenazas de Gerard, estaba paralizado, no se imaginó nunca que el pelinegro le amenazara con semejante estupidez...


Y no hizo caso... y entonces Gee bebió premeditadamente de esa baja concentración de estricnina en té de Assam.


De la trampa al chantaje malogrado, el guardia enfureció... y entonces, ante sus temerosos movimientos, se pactó un nuevo trato.


Escaparon cinco en un plan para tres.


Ayuda necesaria, el dinero y la carroza, todo a cambio de la salud del pelinegro..., pero él no quería ser tan bueno...

Y no era maldad todo esto...
... es su naturaleza ser así.


... y mientras los días pasaban la salud de Gerard empeoraba, ese era el plan... más estricnina, el guardia se la daba sin saber que era... remojando los labios a cada momento.


Día sin importancia, de noche, a media primavera, el descubrimiento:


Fue la duda antes de afirmar algo con agallas, lo supo, algo andaba mal, demasiado, la temperatura en esas mejillas porcelana no gustaba del todo, hermosas eran, cierto, pero no por eso estaría bien, un rubor más natural le tranquilizaría, también una mirada teñida de repulsión y angustia al sentirle cerca... pero ahora, ya ni sus pupilas verdes eran vistas.


Los hermanos, demasiado agotados, ya ni disimulaban su mal humor, era más que evidente que algo ahí no hadaba bien. Porque Gerard empeoraba día con día, tonto, tonto, tonto, algo había en esos pelirrojos que le hacía tiritar de temor, le atormentaba dejar a su lindo jovencito a solas con ellos, y en ocasiones era necesario.


En cuestión de días, no fue necesario ser más observador para notar como el teñido rencor acumulado les hacía errar en palabras. Se delataron ellos mismos. Y él supo esperar, ahora más que seguro...


... ellos eran más malos, incluso más malos que él. Deberían estar agradecidos con ese jovencito que había arriesgado sus lujos conseguidos por ellos.


Decidió que por el momento sería tolerante, simuló no saber nada, y para seguridad de Gerard, dejó de administrar el remedio dado por el mayor de los pelirrojos.


Gerard comenzaba a recobrar el color en sus mejillas, y la vida de nuevo regresaba a su rostro, comenzó a desear ingerir alimentos, sus ojitos abiertos miraban a ambos lados cada que despertaba, siempre dentro de la carroza, hubiese deseado él, ofrecer una mejor vista, un mejor descanso, pero por el momento, era todo lo que podía dar. Estaban huyendo, emprendían el viaje hacía otro lugar más poblado, en donde sus rostro no fuesen reconocidos, había echo un plan, dejaría a los pelirrojos abandonados en alguna ciudad, eso sería hasta que Gerard pudiese ponerse de pie, y entonces, instalados en algún lugar, lograría remediar sus salvajes acciones, esta vez sería diferente, conseguiría un buen trabajo, no uno como la vez anterior, tenía bastantes ahorros, suyos y de prometida - había robado no sólo sueños... - podrían vivir en un lugar aceptable.


Un anochecer, malvados jovencitos tontos, se enfrentaron a un hombre enamorado. Le hicieron enfurecer. Habían hecho beber a Gerard de nuevo, de ese té venenoso.


Mientras el mayor se encontraba asegurando las riendas de los caballos, el menor de todos... encaramado de vigilar sus sueños, le había atacado...


*La noche es suave para oír
Y a tiempo estoy aquí
... diciendo que te quiero


... y eso fue todo lo que él necesito para desatar su ira.


.*.


Entre Salubri y Lasombra


Bajo los rallitos de la luna, un "tictac" que colgaba de su gabán ilusiones, mecía sus palabras, eran de oro perverso a dulce violeta, llenas de amor y amargura. Como siluetas bañadas en jade a media noche, mis susurros a su oído le hicieron titubear, sobre la frente suya largas gotas de mi cielo llorando.


- Encaja perfectamente en mis brazos - Susurré aún más lento, era cierto, vedad plagada en mis labios, con la calidez de su cuello, y sus cabellos rodeando, mi corazón esta ardiendo, deseo y amor reprimido...- No se aparte nunca de mí...


- Yo... no sé que responder - Maravillosamente bello, tan sólo el roce, su respiración lenta meciendo las hojas perdidas de los árboles - Esto definitivamente esta mal..., y yo...


- Dé explicaciones a otro - Sugerí sin dejarle huir de mis brazos - Sólo deseo escuchar, la respuesta de sus labios rosas. ¿Es un sí o un no...?


- Es un "Le amo..." - Murmuró con calma y nuestras respiraciones tiritaron, como si fueran una, estábamos sólo ambos, y en aquel momento no sabía de la sombra oscura y tortuosa que se cernía sobre nosotros...


... aquel fue nuestro, brillante y mágico, puro momento... porqué al amanecer, nosotros...


Un silencio de pronto invadió la habitación... se escuchaban unos gritos al finalizar el pasillo.


- ¿Por qué al amanecer nosotros qué...? - Cuestionó Ryhawk inquieto por conocer el final de la historia. - Sigue leyendo.

.*.



Día sin importancia, de noche, a media primaveralloriqueas, nuestras pasiones están agotadas

Arrastrados hacía el exterior abandonaron la poca seguridad que la carroza vieja les brindaba, Gerard no dijo nada, demasiado inquieto, si las fuerzas se lo hubiesen permitido, habría gritado..., habría intentado ponerse de pie.


Un disparo, el gritó de dos pelirrojos

Otro más, ahora dos chiquillos agonizantes...

... y el tercero, directo a la cabeza del mayor.


.*.


Entre Salubri y Lasombra


- ¿Por qué paras? - Esta vez Cody, a horillas de la cama, intentaba que Patrick siguiera la lectura - ¿Te ocurrió algo...?


- Otra vez esos dos. - Cerró el libro y comenzó a ponerse de pie, bastante molesto, Patrick con sus cabellos desordenados frunció el ceño y caminó hasta la salida de la habitación. - Ninguno de los dos aprende...


- ¡Oye, a donde vas...! - Molko también se puso de pie - ¿No vas a acabar de leer...?


- No - Sentenció Patrick antes de abandonar la habitación - Voy por Lewis, no quiero que le vuelvan a encerrar por meterse en problemas que no le corresponden.


- ¿Debería hacer, yo lo mismo?


- ¡Por supuesto que sí!, Bert es él más problemático, seguramente él fue quien inicio la nueva riña - Contestó totalmente enojado Molko. Después con sus ojos cristalinos demostró arrepentimiento - Pensándolo bien... mejor no vayas.


- Pero...


- No vayas porque terminaras llorando otra vez.


.*.


Día sin importancia, de madrugada, a media primavera...


*Ya sé, que vivo en la luna
O cerca del sol...
... ya sé, que vivo en la luna


No recordaba muy bien lo ocurrido, después de algunos disparos, de ese lado de la historia, acostado, sus ojitos poco más abiertos, insistiendo más: Las palabras de aliento del guardia, viajes y el solitario en la carroza que parecía cada día más vieja...


... O cerca de...
...dios ¿Qué es amor...?
Cómo vos, y yo...

.*.


Entre salubri y Lasombra


Era Billie quien regresaba orgullosamente, con la mirada alta y sus ojos gematicos, resplandeciendo ante la luna imperfectamente bella. La comisura de sus labios aun manchada por un poco de liquido vital, era sangre, simplemente sangre, y él no se inquietaba, ni se molestaba en ocultarlo, con sus prendas oscuras, y su sombrero exagerado, entró a la mansión pasada de moda, eran nuevos tiempos, tendría que hablar con Tilo sobre lo exagerado que resultaba la estancia de ellos en aquel suntuoso lugar, levantando sospechas e inquietando a las personas que transitaban frecuentemente por aquellos lugares tan hermosos.


- ¡Billie! - Exclamó emocionado Lewis, Billie le vio ahí, al energético Pete, siempre sonriendo, alegre y sincero, atractivamente tolerable - ¿Porqué no avisaste que vendrías...?


- Lo hice, claro que lo hice, se lo dije a Tilo... - Entonces reflexionó sobre sus palabras, con una sonrisa justificó los hechos, sonrió y aclaró las razones del desconcierto ajeno.


- Pues a nosotros no nos dijo nada - Exclamó desde un rincón oscuro Havok, se descubrió entre las sombras y avanzó apresuradamente hacía Lewis - ¿Porqué te emociona tanto su presencia...? Si sigues actuando de aquella forma, comenzará a elevarse en su ego...


- Davey exageras... siempre tan "demostrativo" tú. No disimules tu alegría al verme...


- Lo vez, a eso me refería - Con un gestó acusador, se viró hacía Lewis, iba a decir algo más, pero los gritos en la planta alta de la enorme mansión llamaron su atención, el brillito en sus ojos fue percibido...- están peleando de nuevo...


.*.


Estaba en busca de Joseph, tenía algo muy interesante que contarle, había tenido un sueño, uno realmente extraño... hermoso y extraño, caminó por los jardines, no encontró nada, y después hacía los pasillos, escuchó una risita, y no hizo falta pensar demasiado, esa risa tan cómicamente mal disimulada era de Bert, curioso, quería saber de qué reía, y entonces se decidió a espiar... Bert también espiaba, a unas cuantas recamaras, se escuchaba el murmullo y los comentarios románticos...


... Patrick de nuevo con esas lecturas tan raras..., agudizando sus sentidos, se dedicó a escuchar el relato... era cursi, demasiado para su gusto, pero aun así, sonaba lindo.


Es un "Le amo..."


Escuchó decir... y un suspiró involuntario escapó de sus labios... Bert, escondido en uno de los muros integrados al pasillo de las habitaciones lo notó...


... notó que Rakohammas había estado espiando todo ese tiempo. Los salubri también podían moverse a velocidad parpadeo.


- ohhh... ya sabía de esas mañas tuyas, espiar es uno de tus pasatiempos ¿No?


- ¿Cómo te atreves a decirme eso...? Tú espiabas, ¡ahhh!, estoy completamente seguro de que pensabas en Cody mientras escuchabas... que romántico que te has vuelto Bert... esto lo tiene que saber nuestro rubito ahora mismo...


- No te atrevas...-


- ¡¡¡Cody...!!! - Bert arrojó Rakohammas hasta la pared más próxima... hoy las palabras estaban de más, era una noche perfecta... una pelea maravillosa.


.*.


La misma escena, para cuando Patrick llegó, ya Billie les tenía completamente dominados... Lewis aún así, sostenía a Bert con fuerzas, mientras Davey lo hacía con Rakohammas.


- ¿Billie? Llegaste demasiado pronto...- Patrick negó con la cabeza y después miró de forma reprobatoria a los dos vampiros más problemáticos...- ¿Y creen ustedes que este es un digno recibimiento para Billie...?


Los dos negaron con la cabeza, apenados... seguramente, con esto, Billie pensaría que eran un par de inmaduros...


Día sin importancia, a media primavera... adiós Gee.


*Y hay tanto, tanto a cada paso
El día ira entregándote...
... a mis brazos.


Fue lo indispensable dijeron adiós a la carroza vieja, Gerard dijo su nombre en susurró, le agradeció al ayudarle a bajar, le agradeció de nuevo cuando fue cubierto con una fina manta blanca, sonrió el antiguo guardia, su nombre en los labios de ese pelinegro se escuchaba tan bien, un mejor mañana.


... Tenían todo para ser alegres desde ahora, alimentaron de madrugada por última vez a los caballos, y les abandonaron ahí, paraditos, atados aún a la carroza.


Tenían en manos maletas casi bacías... lo necesario para atravesar el océano... sólo lo necesario, de lo demás ya se encargarían al embarcar.


- ¿Porqué no sonríes...? ¿Es que no te agrada la idea de que nos marchemos? - Le cuestionó con voz pasiva, Gerard bajó la mirada, su garganta raspaba y sus labios partidos dolían al hablar. Asintió con la cabeza y le sonrió. Un "gracias" silencioso lleno de inconformidad. - Aquí no podemos estar... hemos hecho muchas cosas extrañas, seguramente los cuerpos de los hermanos ya fueron encontrados..., los traemos posándonos los talones... aunque quisiéramos...


- Así está bien... - Su dedo índice cubrió esos labios que no paraban de parlotear, sonrieron al unísono...


Triste, había dejado de ser él mismo hace mucho tiempo, sin propósitos de vida, ya se había dado por vencido... ya no le buscaba, desde que los planes se vinieron abajo, lo supo, no le volvería a ver ¿Con que cara...? El hermano mayor se lo dijo mientras dormía, una noche antes de su muerte. Ahora sabía eso que nunca llegó a pensar. Sobre las marcas invisibles en el cuerpo, la pertenencia y la porquería que era él mismo. ¿Quién fijaría sus ojos en él...? ¿Quién le extrañaría...?


... si su hermanito estaba con él, seguramente estaría bien. Dándole una vida que nunca pudo tener a su lado, estudiando duro para ser un buen hombre, quería que su hermanito, en donde fuese que estuviese, se la pasara bien.


Por eso mejor marcharse...
... a donde sea que el viento me lleve.
Incluso si paso por los 9 cielos, incluso si...
... te me alejo cada vez más de ti.


- Sabes que te quiero mucho... te amo, más que a nada, y que a nadie, perdón si te hice daño... prometo que desde hoy, todo será distinto, en cuanto estés bien recuperado, asistirás de nuevo al colegio. Uno publico, porque no podemos gastar tanto, no hasta tener algo seguro. Trabajaré duro, y seremos tan felices... - Le tomó de la mano, Gerard se aferró, hacía frío y sus prendas no cubrían lo suficiente -... donde vamos, es un lugar hermoso... hace frío pero... es hermoso al fin...


Estaba por amanecer, Gerard se sintió algo inquieto, a sus pasos se unieron los de algunos más, un mal presentimiento... hace mucho que Gerard debió entender que los presentimientos deben de tomarse en cuenta...


El guardia viró su rostro, y las facciones tranquilas en su rostro atractivo se tensaron, Gerard no quiso virar su vista, presionó más el agarre que mantenía con la mano del hombre que le había prometido cosas.


Únete a mi colección personal de gente derrotada...
... hoy conoces realmente, que es lo que hago con la gente
Les destruyo, les hago perder la cabeza, sacrificios para mí.
Ese es mi destino... estar sólo... ¿No?


- Llévate el dinero, los boletos están ahí - Las siluetas lejanas comenzaban a tener forma, policías en buena forma le señalaban a ambos, vendita niebla preciosa, era de esperarse, a cada cuidad una bruma matinal distinta. Cedió a Gerard sus pertenencias, una bolsa, negra, de piel, las manos del mayor temblaban, su voz era un manojo de nervios, quería llorar... le dolía tanto el pecho. - Procura no hablar con nadie en el barco, Gerard ¡Corre...! Con todas tus fuerzas...


En verdad te amo...
... te amo tanto, y quiero que brillen tus ojos



- Pero... -
- ¡Maldición que corras te digo! - Soltó una bofetada al paralizado Gerard, y Gee no se movió, el guardia le tomó de nuevo su mano, hasta que pudiese correría con él. De ese niño bonito que, ahora recordaba, era un asesino, y entonces Gerard sostuvo con fuerzas la bolsa recién dada. - Alójate en un buen lugar ¿Sí?... y no..., no vuelvas a hacer con otros hombres lo que hacías con migo...


Dio más sugerencias que Gerard no pudo escuchar bien, cayó Gee un par de veces, sus piernas en un punto débil, tanto su respiración, como la del guardia se agitaban. A lo lejos, se escuchaban ya los llamados de los policías, les querían a ambos...


Dijo el guardia que irían por caminos diferentes, se separaron Gerard siguió corriendo.


Un engaño...


Sacó un arma de su gabán negro, vio a Gerard alejarse..., y entonces el guardia disparó...


- Mentiroso... -


Trató de correr de regreso, el terror reflejado en su rostro, sus piernas ya no podían más, ni su cuerpo, ni su mente... y entonces... sintió como unos brazos le aferraban a un cuerpo con presencia indescriptible...


- "¿Le estas buscando...?"


.*.


Billie era diferente a todos, y todos lo sabían, un vampiro salido de las entrañas de una mujer mortal, le querían y respetaban.


Billie era diferente, porque el espíritu de paz nunca le invadió totalmente, mantenía informes sobre clanes peligrosos, enemigos o simples aliados, a Tilo no le importaba demasiado, si mantener un registro detallado de todos los compañeros de condena era su pasatiempo, él nada que podría hacer.


- Han desaparecido... no logre averiguar porqué, no sabía que tuviesen algún enemigo. Todo el clan, no queda ningún sobreviviente de ellos... ningún Ventrue existe.


- Marc Webb es un demente, seguramente volvieron a esconderse...


- Pero...


- Vamos Billie, no te preocupes - Tilo dio por finalizada la platica, se puso de pie y abandonó la habitación del recién llegado, minutos más tarde la habitación se infestó de vampiros: Davey, Bert, Urie y Lewis


- Nos contaras ¿No? - Bert se acercó sigilosamente a Billie - Sobre el clan desaparecido...


- ¿Habrá una pelea? - Cuestionó esta vez Davey desasido interesado -


- ¡Claro que no...! Sabes que esos tiempos terminaron, las peleas entre clanes ya son sólo un mito.



|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|


(º·.¸(¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
«.·°·~*~' A cada paso ‘~*~·°·. »
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Doki Amare Peccavi

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Cap. 32: Usa tu ilusión y entra en mi sueño...

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:03 pm

Cap. 32: Usa tu ilusión y entra en mi sueño...

*No puedo verte, no puedo escucharte ¿Aún existes?
No puedo sentirte, no puedo tocarte ¿Existes?
No puedo saborearte, no puedo pensar en ti
¿Existes de verdad?



Fue egoísta, la emoción le traiciono... pero es que verle ahí, tan extraño, distante, miedoso... necesitado, con su velocidad parpadeó llegó hasta donde Gee estaba, y le abrazó en el preciso instante en el que comenzaba a caer a suelo húmedo.


- "¿Le estas buscando...?" ¿Qué haces aquí...?


- ¡Van a encerrarle...! ¡¡¡SUELTEME..., SUELTEME!!! - Gerard Gritaba, y los tímpanos de Mathew se agitaron al escuchar esa voz tan lastimada... no era el niño de antes, y su voz rebelde y cariñosa no estaba. Ahora sonaba como un llorón...


Manteniendo el agarre; con un brazo sobre su cintura, la otra mano se dedicó a tapar su boca, llamar la atención era lo menos que quería hacer, un beso en su nuca, el pelinegro dejó de gritar, otro beso casto... tal vez esa era la peor de las acciones..., muy egoísta, Mathew se sentía confundido, y si el niño luna estaba en ese instante tan agitado...
... lo mejor era que
*Y el pasado no se sobrepondrá al presente
Todo lo que queda es una obsoleta ilusión...
Soy una silueta de la persona vagando en mis sueños



- ¿Qué ha pasado contigo Gerard? ¿Por qué abandonaste tu lindo hogar...? - Depositó el último beso en su nuca.


Nada, nada, nada... se sintió de pronto apenado Gerard Way, recordó la última mirada dirigida a él, por parte de Mathew. Esa mirada de pena, mientras él se encontraba desnudo, mientras Anthony tiritaba, en el suelo de los baratos cuartos de la tasca.

-Matt... - En un susurro su nombre, reconfortable, Gerard Way, de nuevo siendo Gerard, no era necesario recordar en tramos, no más veces de esa manera, un poco más frío... con el cuerpo débil... un ultimo disparó a lo lejos... ese era el fin de esta porción de historia,
*Lágrimas de imprescindible belleza
Revelan la verdad de la existencia
Todos somos sádicos
Cual es el sentido de la vida
¿Y cuál es el significado si todos morimos a la final?



- ¿Qué te ocurrió...? - Gerard presionó con fuerza la bolsa negra que aún seguía aferrada a sus manos, dio un suspiro, y su aliento a té escapó junto con el vapor acumulado a su alrededor, sus movimientos eran débiles, y sus sonrisas inexistentes, Gerard se sintió mareado en el momento en el que desprendió su cuerpo de Mathew, no dijo nada, no quería causar preocupaciones, su propósito; largaras de ahí antes de que las lágrimas le invadiera, no gustaba de llorar frente a la gente, eso lo recordaba bien. Mathew no hizo nada por impedir la despedida, pero él no dijo adiós, estaban por comenzar a salir los rayos del sol, comenzó a caminar en dirección contraria a Gerard, él también tenía cosas importantes por hacer, y el tomarse la libertad de jugar a ser un buen Nosferatu, no la satisfago realmente, sentía verdadero aprecio por ese jovencito de cabellos negros, mintió: lastima de verle en esas condiciones, no imaginaba la reacción que hubiesen tenido los demás al verle, tal vez le hubiesen acogido. Sonrió con nostalgia.

- Tanto que sufriste... si tan sólo no hubieses sustituido su lugar con el hermanito... "lo hiciste, este es tu castigo..."

- ¡Espera! - Viró su cabeza, era Gerard agitado quien gritaba por atención.

- Pensé que llevabas prisa...- Sonrió, y Gerard frunció el ceño. No era momento para bromas, tenía dudas, quería saberlo todo el pelinegro. Fijó sus ojos verdes en los híbridos de Matt...

- Quiero saber en dónde esta mi hermano...
*Este es nuestro camino para escapar de nuestra agitación
Usa tu ilusión y entra en mi sueño...

.*.



Entre la sombra y salubri

Billie mentía, seguramente había una misión y no querían informarles, Tilo les protegía demasiado, eran antiguos y muy poderosos, todos y cada uno de ellos, y nunca pudieron demostrarlo, deseosos de peleas y aventuras, esta era la oportunidad para abandonar ese mundo artificial echo por Tilo, Billie y Nurmi.

- Estoy cansado de estos aires, necesito algo nuevo, además soportar a Joseph y a Rakohammas hace que la paciencia se me agote, definitivamente me largo de este lugar.

- ¿A dónde iras? - Cuestionó aturdido, sus ojos claros se fijaron en el borde de la ventana, la luz de luna apenas si era visible, nubes traviesas que le ocultan por que la luna vanidosa no tenía ganas de compartir sus rayos de plata.

- Eres fácil de convencer, si te lo digo terminaras diciéndoselo a Tilo - Terminó de recoger sus prendas, sus manos temblaban y su voz quebrada luchaba por no hacer notar sus sentimientos - Además no creo que te importe..., últimamente ni siquiera me diriges la palabra.

- Me importa, Bert, no digas esas cosas... llévame contigo por favor.

- No seas infantil Quinn. - Suspiró con cansancio, los ojitos claros del rubio amenazaban con mojar sus mejillas sonrojas. -

- Dime a donde te vas...

- Pero es que si te digo la magia se acaba - Frunció el ceño y depositó un beso en los labios del rubio - Me voy con Boyd, Davey y Lewis...,
.*.

**Amor irresistible es enviado por cielo
Tú lloriqueas, nuestras pasiones están agotadas



El hacerse irresistible, combinando con lo absurdo, Mikey dormía en su regazo, miraba el en la habitación solitaria el profundo "Sube y baja" del pecho agotado..., había hablado mucho, y comenzaba a amanecer, Anthony asintió cuando el pequeño le pidió compañía, Anthony se sentía hechizado, casi extasiado... un minutó más a su lado y no podría resistir más... de esos labios tan vivos, sólo en sentimiento de decepción le detenían, lo había comprendido hacía ya algunos días; del inoportuno sentimiento que el castaño tenía para con el tonto Bob. Ese sentimiento de creador a hijo apócrifo. Un laso de sangre y deseo que jamás podría él romper.
**Mi corazón es una fulana, tu cuerpo está en alquiler
**Mi cuerpo está roto, el tuyo está gastado



Ese sentimiento de desamor que amortiguaba su cuerpo le torturaba intensamente y aún así se sentía tan inmutable, como si estuviese más que acostumbrado a dolores parecidos, negó con la cabeza... sentía un amor inmenso, comenzaba a dudar e imaginaría mente se dio soluciones, era imposible que ese amor fuese para Mathew, y mucho menos para Ray, Bob estaba completamente descartado y Brian... incluso a él le dio un pequeño escalofríos el pensarlo... seguramente disparado hacía Mikey ese sentimiento; no recordaba exactamente porqué, ni en que momento se dejó atrapar por él... pero esas orbes verdes le cautivaba, aunque en su memoria, el verde tenía un tono más vivo, un verde inocencia más...
.*.


Entre la sombra y salubri

No jugar a los misterios no era su fuerte, lo dijo fuerte y claro, sus intenciones sobre el magnifico plan de jugar a ser valientes, lo sabía, todo era un juego, sólo eso, Molko con sus ojitos brillosos sonrió con burla, y entonces empezaron otro juego más interesante, ese en el que ninguno de los dos perdía.

Eran de cesa las camisas blancas, ambas tan finas y deseables, sus cuerpos calidos y completamente pálidos, belleza dentro de la belleza ya existente, amándose, sería una linda forma para simular una despedida entre amantes.

- Estarás bien sin mi - Sentenció Davey mientras sus manos finas se paseaban por el cuerpo desnudo de Molko - ¿No?

- Eres un tonto, claro que sí... ¿Y tú... estarás bien sin mí?

- Procuraré... - Los colmillos de Molko se aforraron con devoción al cuello blanco de su amanten - Aunque... extrañaré esto.

De sus labios finos se desprendieron algunas gotas de sangre, fueron sus ojos de acero los que desbordaron el placer en Davey...
.*.



Había recuerdos nuevos, otros completamente tontos, hombres que se convierten en polvo y sombras que controlan mentes, hizo caso omiso de los que se habían empanizado en fantasía, sólo importaban dos nombres en su lista y la cuestión de una acción hacía su abuela, Anthony y su adorado Mikey.

Se hundió en la tina, el agua rojiza, aroma por fin a rosas blancas, un tipo de esencia espumosa que le hizo sonreír al contacto, la piel de sus dedos arrugada, llevaba más de dos horas ahí adentro, y se sentía tan bien... aunque la calidez del agua se hubiese marchado, no importaba realmente nada.
¿Cómo terminaron ahí...?
Matt apenas iba a contestar y el llamado para abordar se hizo presente, había ya bastante gente, Gerard titubeó unos instantes, Mathew fue primero se despidió de él, mencionó algo de verse alguna vez...


... Gerard negó con la cabeza, ese día se alejaba de aquellas tierras que tanto le habían echo, no sabía por que, ni siquiera el tenía el motivo claro... pero... quería marcharse, pero no sin antes saber algo de su hermanito... en ese instante lo notaron, ya los dos titubeaban con un pasaje para transportarse en esa lujosa embarcación.


Matt le forzó a seguir su ritmo, no hubo problemas al embarcar, el gabán negro de Mathew cabría las rasgadas prendas de Gee, dudó el Nosferatu, la duda sobre cómo había conseguido Gerard el dinero para embarcar hacía otro lado, se tragó sus dudas, el jovencito de cabellos negros tenía tanto que preguntar.



A Gerard los presentimientos le inundaban, y las cuestiones las hizo sólo para estar completamente seguro.

- ¿Y sólo tú harás el viaje? - Titubeo al preguntar, hundido en el agua, Mathew simulaba no ver su nerviosismo, asintió con la cabeza, sentado en el vértice de la tina, apenas si habían entablado conversación. Un par de monosílabos distantes... - y... y... Mikey... ¿En dónde esta? ¿Su salud es buena?

- Sabes. No puedo decirte mucho, y espero que lo que te diga sea suficiente para mitigar las dudas. Tú hermano está bien, estoy completamente seguro de que nunca gozó de tanto bienestar, su salud ha mejorado mucho, no tiene esas molestas, es feliz... pero... no te recuerda - Gerard se hundió más en el agua, sólo sus ojos podían verse, las burbujas a su alrededor informaron que el aire en sus pulmones estaba abandonándole poco a poco... - ninguno de nosotros pretende que lo haga. Y si te duele... lo siento tanto, jamás nadie quiso un final tan amargo para ti...

Mostró su rostro, completamente empapado, se puso de pie sin pudor, y salió de la tina, Mathew ni se inmutó, Gerard no lo había echo con intención de que ocurriese lo contrario, tomó una toalla y cubrió su cuerpo, salió del cuarto de baño, un lugar muy lujoso... ese guardia debió de hacer muchos sacrificios para llevarle en un lugar tan elegante.

- Si está bien... no hay problemas - Dijo desde la otra habitación. Se arrojó en la cama y se tapó con las sabanas ligeras...- Matt... ¿Anthony también es feliz...?
**Esculpe tu nombre en mi brazo
En lugar de estresado, me tumbo aquí encantado
Porque no hay nada más que hacer
Todo tú y todo yo




Mathew que había mantenido su mirada perdida, se alertó de pronto...

- ¿...cómo le has dicho? -

He aquí los poderes de seres inmortales, esos que te dominan aún después de su muerte...
.*.



Entre la sombra y salubri

Patrick era un digno descendiente de Salubri, por naturaleza, su raza era completamente pacifica, el pequeño Patrick no era la acepción, bueno, sí lo era; generalmente se mantenía inerte ante cualquier problema y su voz pacifica dominaba entre los de su casta...

...pero había momentos en los que sus boinitas se desacomodaban y sus dedos traviesos se presionaban tanto que sus nudillos perdían el color.

- No entiendo porqué no puedo ir... - Sentenció Patrick con las mejillas infladas y su libro de novelas románticas en la mano derecha. - Lewis dime; por qué no puedo ir, me parece muy injusto que te marches así.

Lewis, apenas si podía moverse, la presión que Patrick ejercía en su cuerpo era intolerable, mal intento, había tratado de escapar sin que ese chiquillo travieso lo notara, sabía que de vez en cuando al castaño le daba por ser algo posesivo, receloso y por supuesto... juguetón...

- Es que esto es algo de chicos - Soltó sin siquiera notarlo, Patrick frunció más el ceño, ahora si que estaba molesto...

- Y yo que soy ¿Acaso una quimera...? -

- No, no..., no quise decir eso ahhhhhhhhhhhhhhhhh - Le lazó por la ventana, sonrió y sus mejillas quitaron aquel gesto tan ridículamente lindo, para formar uno más de acuerdo a sus dulces rasgos -

Se acercó a la ventana y arrojó la maleta que Lewis había comenzado a hacer. Después le sonrió. Lewis también lo hizo, eran esas acciones las que le hacían adorarlo tanto.

- Ve con cuidado y si se Bert da problemas, trata de no hacerle segundas ¿Entendiste? - Iba a cerrar la ventana cuando recordó el motivo que le había llevado a ir a la habitación del moreno (y con esto, sorprenderlo en el acto de escape.) - Pete... de regreso ¿podrías traerme algo más que leer...?
.*.



No le dejó continuar, ni siquiera respondió su pregunta, continuó con su monologo de buenos deseos.

- Supongo que sí. Sabes... he sentido, en ocasiones una opresión en mi pecho, sin siquiera saber que es en él en el que pienso, sin desearlo siquiera, no es planeado lo juro, y no espero que él sepa algo de esto algún día, pero; le siento tan cercano, pensé que algo en su interior le torturaba, pero... supongo que es feliz. - Depositó la palma de sus manos en sus ojos cerrados - Es extraño, como si una parte de él se hubiese quedado en mi, exagero, lo sé, porque tomo en cuenta más de lo que debería, no fue mi intención ser tan inoportuno.
**Lloriqueos por el amor de Dios
Nunca ha habido demasiado en juego



- Creo que deberías dormir - Mathew dio por finalizada la platica, ahí, la luz de las velas ya no ayudaba, y los rayos de sol no podían tocarles, lámparas suntuosas que permitían la vista, mejor regalo no pudo pedir. - Vendré... si lo deseas, al anochecer, para seguir platicando...

- Matt, no te vayas...
**Como el desnudo conduce al ciego
Sé que soy egoísta, soy cruel.



- Tienes que descansar y yo también quiero hacerlo -

- ¿Y si duermes aquí...? - Sus ojitos verdes brillaron, no eran lagrimas ni deseo, sólo buenas intenciones, aquella cama era tan grande y él no estaba acostumbrado a dormir a solas, nunca lo hizo, y exactamente hoy, no quiso empezar a hacerlo, una habitación para él sería demasiado, y una inmensa cama fría no le servía de nada. - Juro que no soy muy molesto al dormir...
**Amor irresistible siempre encuentro
Alguien a quien magullar y dejar detrás

.*.



... la lágrima más amarga que jamás pudo crear, se deslizó por su rostro y resbaló tímidamente por su cuello. En ese preciso instante de amanecer, sintió que un trozo de su amor acaba de renacer... miró de nuevo con absurda devoción a Mikey...
**Solo en espacio y tiempo
No hay nada aquí pero lo que aquí hay aquí es mío
Algo prestado, algo melancólico



No fue conciente, ni siquiera lo imaginó, que lo que le hacía sobre excitar sus sentidos, eso que le hacía sufrir de repentinos cambios de humor, lo que le dominaba era simplemente la manera interna de hacerle saber que...
... lo que más amaba se alejaba cada vez más de él.

Y él disfrutando de la agonía, un corazón que alertaba y era ignorado, el corazón de piedra que luchaba por liberarse de ese encierro. Apenas si con esfuerzos puedo abandonar la habitación del castaño. Bob estaba "rondando" por los pasillos, Anthony le miró de soslayo, sonrió con nostalgia y apresuró sus pasos de manera obvia.

Llegó a su habitación, se recostó en la cama que tantas agonías había soportado..., el olor de las lágrimas le invadió, sus ojos se cerraban de cansancio, intentó ponerse de pie, sueño venciendo al Nosferatu más poderoso.
.*.


Entre la sombra y salubri

Desnudos era mejor, abrazados, con los ojos cerrados, sus respiraciones eran pacificas, en armonía con sus siluetas quietas.

- "Sabes que tengo un raro presentimiento de todo esto..." - Afirmó, eran como uno mismo, imposible no enterarse de los pensamientos del otro, un privilegio para los de sus razas, pero ellos ejercían mayor comunicación de esa manera, no era un código, pero lo imperceptible se volvía tan maravillo si podían besarse y transmitirse pensamientos al mismo tiempo, una practica demasiado excitante.

- "Cosas inevitables..." - Abrió entonces sus ojos intranquilos - Dolerá mucho...

- A ti y a mi, no - Boyd dejó de abrazar a Ryhawk, y el castaño resintió el frío que comenzaba a colarse por el espacio vacío.

- Debo de ser amable siempre.

- No lo hará falta hacer gala de tus modales..., no interfieras, si algo pasa... las cosas siempre deben seguir su curso. Ya lo sabes.
.*.

No entiendo nada...



Esos parpados pesados, híbridos eternamente, Gerard le vio temblar, y acarició sus cabellos castaños, Matt tenía un deje de tristeza en su rostro sugestivo.

- Sí, es ese mi sueño... y a tú Matt. ¿Qué es lo que deseas... para tu futuro?

- Yo...- Viró su rostro para evitar que Gerard viese ese sonrojo tan marcado en sus mejillas blancas - Seré sincero por primera vez, porque me agradas. Gerard, yo, no tengo planes materiales, yo... quisiera tener un amor correspondido.

La emoción le venció de pronto, a Mathew Nosferatu maldito que fue privado del descanso, ese Nosferatu que se arrepintió de ser lo que sería con segundos equivocados, compartiendo lecho con Gerard, persona esencia de luna, después de varios siglos, sus ojos cerraron perdieron la noción de su existencia, descansó con el ceño tranquilo y la respiración relajada; soñó praderas de hierva blanca, y cielos negros, hermosos, nubes doradas, soles alrededor de la luna, sin maldiciones, sin más preocupaciones, a pesar del constante aroma de Gerard, le olvidó. Sintió una mano que se deslizaba por su cabello, que se detenía en sus pestañas largas.

Estaba descansando, Gerard también tuvo ganas de cerrar sus ojos, parpados caídos celebrando su renacer invisible, no soñaba, comparación de los fantásticos sueños de Mathew, él no soñó con nada especial.
Espacio sin tiempo, dolores sin motivos, sueños sin esperanzas, y futuros problemáticos, hechos cuerpo, hechos solamente carne y sentimientos, cada cual con sus propias confusiones, entre aguas saladas y criaturas acuáticas que nunca sabrían nada de ellos, cielo unido al mar, nubes desechas y corazones flotadores...
** Todo yo y todo tú
Todo yo y todo tú
Todo yo... Él



... todo hasta el cuello. La vida tiene su curso tranquilo.
.*.



Intentaba, un sueño con su rostro, inevitable odiar si el amor se interpone. Ni las palabras crueles, ni con la declaración que le rompió el corazón, ahora era enemigos, y él ni siquiera lo deseaban, no deseaba el premio, ni que le odiara...
... porque era tan difícil hacerse a la idea.
Y recostado sobre nubes descubre que temes volar...
Y frente al sol descubriste que odias sus rayos...



Imaginó que en estos momentos Mathew estaría partiendo hacía el nido de los Salubri, Matt era un tonto, deseoso por masacres, hizo de los deseos de Brian, una misión para él. Ahora era el momento impreciso, el arrepentimiento le llegó varios siglos después, después de cortar muchas cabezas y separar a varios amantes. Era nostalgia lo que le hacía extrañarle, lo que le hacía entender que ya no quería ese comportamiento de hielo en él. Tampoco era deseo ser tan pacifico como Frank y Mikey, pero algo que llegase a un punto medio estaría más que perfecto.
.*.



Davey fue el ultimo en salir, ya Lewis se encontraba ahí, con su gabán negro lleno de hierbas y un poco de tierra. Bert y Boyd se habían adelantado, robarían el auto de Tilo por algunas noches.

- Pero que tardado que eres...- Hizo un gesto de burla antes de ponerse de pie, después sacudió a medias sus prendas - ¿Te dio miedo? Seguro te has arrepentido...

- Calla - Lewis con sus ojos castaños fingió no escucharle, Davey le dirigió una mirada lasciva - Lo que ocurre es que no soy un niño como tú, ni Molko lo es como tu Patrick, no nos veremos y... hay cosas que...

- ¡Ya entendí, ya entendí y yo no soy un niño, lo que ocurre es que no soy tan explicito como tú...! Exhibicionista.

- Persignado...


|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|



(º·.¸(¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
«.·°·~*~' Imposibles*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)



* Epica - The phantom agony

** Placebo - Every You Every Me




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Cap. 33: ¿Y tú quién eres...?

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:04 pm

Salubri



Jared Joseph Leto - 30 Seconds to Mars - Voz y guitarra-
Tilo Wolff: Lacrimosa - voz
Brian Thomas Molko Farrel: Placebo Voz
Robert Edward McCracken (Bert)- Voz
Patrick Martin Stump: Fall Out Boy - Voz
Brendon Boyd Urie: Panic at the disc - Voz
Billie Joe Armstrog: Green Day (Bill) - Voz y Guitarra.

Lasombra



Anne Marthana Nurmi: Lacrimosa - voz y teclado
David Anthony Passaro (Davey Marchand Havok): AFI - Voz
Ville Hermanni Valo (Don vittu, Rakohammas, Valo,): HIM - Voz
Peter lewis Kingston Wentz II: Fall Out Boy - Bajo,
Quinn Cody Allman: The Used - Guitarra
Ryan Ross III (Ry RyRo Ryhawk): ExPanic at the disc



Nuevos integrantes ^^




Cap. 33: ¿Y tú quién eres...?
Déjame mirarte de reojo, y decirte una que otra mala palabra...
Esconder el sonrojo




Una sonata en los dedos de Ray, y fue su buen despertar, una caricia en su rostro, Robert lucia devastadoramente desalineado, y aun así se le veía tan bien. Estaba completamente despejado, con la mente clara y las mejillas un tanto sonrojas, fue un movimiento brusco el que realizó para que Mikey le hiciese un hueco en su cama, el castaño sin palabras se recorrió en la cama, Robert cubrió su rostro con sus rubios cabellos al bajar la mirada, y entonces, como desesperado, ansiando alimentar, y Mikey deseando degustar. Uno sobre el otro... y el de abajo se alimentó.






Las luces imaginarias alrededor de Mikey se hicieron presentes, y su corazón palpitando a una velocidad de grandes marcas. El rubio soltó un pequeño gemido, era coherencia y locura, placer y displacer, ternura y sensualidad, todo eso era Mikey para Robert, y ahora con un corazón claro y con los placeres de Anthony divagando entre el castaño, lo decidió por gusto justo egoísmo y...




- No tan deprisa...- Murmuró mientras su venas se babeaban, ya habría ocasión de alimentarse él pero... -... si vas tan rápido, me iré pronto.
... estoy aprendiendo a ser, estoy tratando de acercarme poco a poco.
Esconder tanto temor.

.*.




Entre la sombra y salubri

En la recamara con el extravagante alfombrado rojo, cortinas blancas y ventanales de metro y medio tapizados con telas oscuras y pesadas.
Billie sentado en el borde de la cama.
Intentando dar una impresión extra en con su rostro inmaduro.
Ojitos brillantes, y mejillas ligeramente infladas.
Quería impedir la "aventura" de esos locos despistados.
Tilo, recargado en la puerta de sauce llorón.
Impedía que Billie saliese, con su cabeza elevada y los ojos cerrados.
Billie sabía que Tilo lo se había enterado en el mismo instante en el que lo planearon ellos... eran unos tontos, pequeños tontos, ¿era acaso que los años no pasaban sobre sus mentes infantiles, ni en sus cuerpo, ni en sus...?
- Basta, deja de fruncir el ceño de esa manera - Rodó sus ojos verdes, y entrecruzó sus brazos en el pecho. -
- Es peligroso.
- ¿Qué puede ocurrirles? - cuestionó un tanto escéptico.
- No para ellos - Reclamó con voz severa - me refería a los demás... son peligrosos ellos.

.*.

Me duele tanto, tanto el corazón
Son seres amargos los mortales comunes...
¡Oh... debe de haber algo más dulce en este paraíso roto!




Lo que ocurrió esos días, en el corazón de ambos, un descanso para la vida que seguía, Mathew se mantenía dormido, sueños dulces de antaño, Mathew había sonreído sinceramente un par de veces, Mathew siempre a solas, Mathew sin nada que hacer, no hablaban, porque las miradas son más precisas.



Hoy el gran momento, en poco tiempo habían dicho algunos hombres, marineros conformes, buen viaje, todo maravilloso, el murmullo de los otros pasajeros que tiritaban en alegría, fueron sólo horas, Mientras Matt dormía, Gee se mantenía alerta, en cubierta, era el viento siniestro quien movía su cabello, entrecerró los ojos, en ese momento preciso.




Observé las olas romperse ante mi paso silencioso
Estoy lleno de gran nostalgia
¿Qué debo hacer?




Vestía en prendas oscuras, y sus heridas casi que podían pasar inadvertidas, sus piernas débiles y las rodillas adoloridas, pero en prendas lindas, todo pasa desapercibido, lo había notado, varias chicas y mujeres mayores que él, ocultamente le miraba, las más jovencitas se sonrojaban al saberse descubiertas, de las mayores mejor ni hablar, le parecía extraño, más no desconocida la causa, ahora ya no tenía tanta ingenuidad, había aprendido muchas cosas, más de las necesarias.




Miré hacia otros lados, hay tanta neblina en el camino
Sé que puedo ser más feliz, en algún tiempo...
... podré presumir que le no extraño.




Fue el momento preciso, levantó la mirada cuando los marineros comenzaron a gritar, órdenes por aquí, por allá, trató de agudizar más su vista, era completamente... diferente. De lejos parecía un buen lugar... y la nieve invadía por todos lados, nieve blanca y cielos oscuramente agradables, y los minutos pasaron, se acercó más, y más... y más, y más.



- Estoy lejos... - Murmuró labios rojos en un compás agradable...

.*.




"Él" cerro los ojos, tan lejos... frente a un cielo, loco y azul... "él" era, quien corría tomado de la mano de alguien.... tan lejos, tan lejos, y "él" quería, decirle a alguien que le amaba... Y saliendo el sol, las ciudades destruidas, y "él" soltó la mano de alguien, otra persona le tomaba entre sus brazos... y era feo tan horrible... un olor extraño recién notado...




Y entonces despertó. Estaba solo ahí, y tomó sus prendas, se vistió a movimientos lentos... ¿Otra vez solo?

¿Algo duele... qué me falta?




Después, sentado en uno de los escalones, ahí, tranquilo, era casi imposible obtener un poco más de información, entonces, decidió, escuchar por horas y horas, sin alimento y con ansias... con sed esos murmullos de sus "hermanos" eran rumores que no importaban demasiado, sobre los que peleaban, no serán sólo ellos, no únicos deseando el poder... una próxima Guerra, una de mortales contra mortales... naciones sangrientas.




Los mortales casi que eran tan complicados como ellos...




Decadente, sin sentido, no era así como lo recordaba, no fue así, como siempre sonaron sus notas a niveles finos, perdió Anthony el sentido de sus propios pensamientos, ya las cosas tan monótonamente diferentes. Después de la partida de Mathew, Ray comenzaba a parecer más tranquilo, Anthony lo notó, y no es que importase mucho, simplemente lo suponía, por las notas que inundaban su entorno aristocrático.



Divagando sin recuerdos en esa noche esperanza, evitó mirar hacia la habitación que ocupaba el castaño cruel cuando sus sentidos hicieron conexión con la necesidad de compañía, no estaba, el castaño hacía días que había olvidado sus "Citas"... Cruel muchachito, enamoradamente temeroso, sincero y al mismo tiempo tan reservado, tímido sin dudarlo.




.*.




Entre la sombra y salubri
Vida crepuscular
Del atardecer a los primeros rayos del sol




En un pueblo vecino, las personas parecían más amigables, deliciosamente risueñas, hubiesen podido llegar más rápido ellos mismos, pero era aburrido no disfrutar con calma del paisaje, Davey conducía, Boyd y Lewis permanecía maravillado con la historia de fantasías que Bert comenzaba a contar, era un plan, porque tenían sangre inmortal, sus sentidos no les mentían, sentían el cambio.






Estaban ya lo suficientemente alejados, en el centro de todo, un sitio de buena posición económica, estacionaron el auto blanco de capota negra, las rueditas doradas y los asientos de piel, y bajaron, eran espectaculares, cuatro jovencitos con rostros en tono leche, ojos luminosos, labios con sonrisa. Era un hotel su destino, Bert se encargó esta vez de la reservación, dos habitaciones bastaban para ellos, estarían sólo algunos días, porque comenzaban su odisea, en busca de aquello que impregnaba el aire de densa curiosidad.



Los mozos se encargaron del equipaje, atardecía y tenían ganas de divagar un rato, titubeantes caminaban hacia la plaza principal, las calles estaban algo bacías, no sabían el motivo, más tarde se enterarían.



- ¿Está bien si nos sentamos por un momento aquí? - Cuestionó Boyd, de pronto una gran tristura le invadía, comenzaba a sentirse mareado y a confundir sus pasos.



- No debimos de haberte traído - Dijo en tono de burla Bert - Si te sentías mal, hubiese sido mejor que te quedases con Ry...



- No es sensibilidad, ni una pizca de eso - sentenció Lewis - Billie seguramente tenía sospechas, esto es tan... agonizante



- ¿Qué es esto Bert...? ¿Otro Clan?



- Es un mortal...- Bert algo turbado, la respuesta a la cuestión de Davey resultó ser una - con sangre extraña, viene hacia acá




.*.

Inaudito... inigualable...
Triste al fin

Estaba por atardecer... Jugó un momento a observar, y notó al mar partirse nostálgicamente, en dos, ante la presencia del barco bicolor, y todo disperso, aún los rayos del sol deslumbrantes, en su rostro sonrojo... la ilusión de una nueva esperanza "Bonita ilusión"




En cubierta, el murmullo de las personas que comenzaban a comentar fuertemente; imaginó el bienestar que tenía al saberse recibidos de aquella manera. No quiso recordarlo, y a pesar de eso, los recuerdos volvieron a su mente, una nueva ciudad, en donde la mayoría de las personas, parecían cubrirse del frío alentador, con sonrisas agradables, a esa distancia ya alcanzaba a ver la comisura de los labios, en algunas personas, elevadas... ojos brillosos y brazos en un vaivén conocido. Escandalosos, simple y sencillamente escandalosos que parecían todos, mujeres alegres, hombres con ropajes suntuosos disimulaban la emoción de sus rostros, ¡Tonterías... cómo esconder algo tan hermoso!, su mirada bailaba de un lugar hacia otro, el borde del puerto estaba repleto, al igual que en cubierta, la misma emoción vista desde diferentes ángulos.






Miró a un anciano sentado en el borde del puerto, en un puente de madera, girando su cabeza impacientemente, con un gorrito extraño y sus manos completamente temblorosas, a jóvenes con ramos de rosas, a personas serías, tristes y llorosas, a multitudes con pancartas, y entre tanta gente dos niños alegres, corrían con las rodillas desnudas, llamaron su atención, sus peinados se encontraban desechos, sus abrigos no eran lo suficientemente largos, seguramente por el movimiento, tal vez por la edad... no buscó justificaciones, no importaban, aquellos niños no tenían frío, permanecían inmutables ante la temperatura baja que comenzaba a calar en sus huesos... el titubeante en el barco y ellos ni siquiera sabían que alguien les miraba, permanecían alegres, corriendo mientras el sujeto de sombrero miraba su reloj insistentemente... eran niños... dos niños alegres y pequeños, corriendo con los brazos abiertos. Gee sonrió al verles... y entonces una opresión en su estomago se hizo presente...

- Pasó el tiempo... no lo noté - Dijo para si... miró sus manos, dedos largos y bonitos, recordó la ultima vez que había mirado con intensidad sus manos, hacía tiempo... antes eran más pequeñas, aquella vez estaban cubiertas de llagas, sus brazos eran más cortos, llevó sus manos a sus mejillas, antes estaban más rellenitas, eran esponjosas "bomboncitos de gloria..."- "No pude correr nunca con los brazos así de abiertos... no lo intenté" Soy tan mayor ahora...

El barco en el que viajaba paró, no fue por movimiento ni por algo parecido... era emoción... no sabía que le esperaba en ese lugar, no echaría a perder nada otra vez, promesa hecha a si mismo. Su hermano estaba bien y... él... muy lejos, los dos lo bastantemente alejados como para no volver a encontrarse, estrujo sus manos en el saquito negro, estaba en un lugar nuevo, con gente para conocer... entonces, él sería un valiente Gerard..., hombre de bien, se dijo, sincero y amable, tenía que ser agradecido, guardar lo que el guardia le había dado..., con destino desconocido, tal vez tendría que rezar por su alma, tal vez... algún día iría a buscarle, tendría que tener algo digno que ofrecer.

Además había hecho una promesa... "Nunca más ese tipo de acciones". Sus mejillas se sonrojaron, sonrió a nadie, con sus ojos cerrados y las inevitables lágrimas saliendo tímidas, como hilos de plata brilloso. Dio la última mirada a los niños, el anciano, los chicos con las flores, y a la multitud en general... entre empujones y algunas disculpas se abrió camino para regresar a su camarote. Corrió sin educación hasta la puerta con el número ciento veintitrés... se encontraba entreabierta la puerta, suspiró con pesar, adentrándose, Gerard lo supo entonces antes, siquiera, ver algo...

- Pero que tramposos que son... - Matt no estaba recostado..., ahí la falta de calidez le hizo saber que estaba solo...- ¡¡¡MATHEW!!! ...buena suerte.

En la cama que habían compartido esos días se encontraba un fajo de billetes, cortesía del nosferatu, y su equipaje completamente ordenado, lo tomó Gerard,
.*.

Como duele cuando llora, como brilla cuando ríe
Escondido una vez más, entre puertas, oculto




Gee se alejaba a paso lento, sus maletas estaban más que llenas, había acomodado las cosas de último momento, y llevaba puesto un gabán de él. Hubiese sido perfecto estar junto a Gee, dormir juntó a él..., soñar juntó a él. Las cosas sin destino, era así, vivir el día a día, sin pensar en un futuro, en deseos, en esperanzas, era mejor no mancharle más, no involucrarle en una nueva pelea de clanes, ya con la anterior había tenido suficiente. Atardecía, tenía el poder suficiente para soportar el sol, siempre habían disfrutado de cierta inmunidad, pero el aroma de Gee aun andaba cerca, seguro que seguían inconcientemente buscándolo, tal vez él también había disfrutado de ese tiempo nulo.



Créeme
La luna brilla mucho en este lugar




Cuando pensó que el tiempo había pasado de modo suficiente, tomó él mismo el control de sus movimientos, el murmullo en muchedumbre de hacía ya unas horas, había cesado, el suelo estaba lleno de pancartas con mala ortografía, desechos de alimentos y flores aplastadas, entonces se sintió extraño, tuvo cierta empata con Gee, a pesar de él nunca haberse preocupado por esos motivos. El no tener a alguien alado, el pensar individualmente, no mirar el reloj, porque el tiempo no tiene importancia, y entonces, con un tremendo "bom-bom" en el pecho, comenzó a decirse a si mismo... no, no, no, de aquí para adelante a cortar lazos, en serio, ahora sí que lo haría, su primera prueba, dejarle ir, sin vigilancia, había sobrevivido él sólo a tantas cosas, tenía la fuerza, fortaleza de grandes. Para el lado que seguramente tomaría Gee, rentaría a un cochero, su meta estaba a un pueblo de distancia, sonrió para si mismo, sólo era cuestión de enfriar el corazón y sacudir la cabeza.



.*.




Bajando del barco, las escaleras de madera crujían a su paso y cuando logró posicionarse en tierra firme, fue inevitable dejarse empujar por la multitud, se dejó guiar hasta las horillas, le habían despeinado y los zapatos limpios tenían marcas de pisadas, dio un suspiró hondo, sujetó con fuerza lo que sus manos cargaban y dando un nuevo suspiro, comenzó a alejarse, las calles se encontraban en forma vertical, lo sentía porqué su respiración comenzó a agitarse debido a su paso rápido, no sabía que tan bien equipado, estuviese ese lugar, tal vez había pocos hoteles, no sabía, era la primera vez que estaba ahí, entonces, pensó: "que lo mejor era apresurarse y rentar algo pronto". Un cuarto humilde, no quería aprovecharse de las cosas, conseguiría trabajo después... uno intachable.




El gabán que Matt había dejado para él, no cubría lo suficiente, el vapor entre sus labios se mezclaba con la nada, y sus manos blancas, temblaban mientras sostenía sus maletas, caminaba con la cabeza baja, y sus ojos verdes, se cerraban muy de vez en cuando, estaba alerta, intranquilo, de pronto una comodidad empezó a invadirle, y se sentía tan mal...



Gee alerta, pisadas al compás de las suyas, lo notó demasiado tarde...
... comenzaban a rodearle

Entre la sombra salubri Gee





- ¿Qué es lo que quieren? - Dijo sin titubear, aunque por dentro estaba muriendo de miedo, giró su vista, detrás de él había tres sujetos de muy buen vestir, si no era dinero lo que querían, entonces qué más podrían desear.






- ¿Cómo te llamas?- No lo sintió, fue como esos movimientos parpadeos de..., un chico en frente de él, con la mirada fría y el ceño fruncido - ¿Cuál es tu casta?






- ¿Y tú quién eres? - Sonrió, no por burlarse, es que había recordado una lección dada hace años...- Si pides mi nombre, deberías de presentarte primero.






- No soporto ese actitud altanera...- Ni titubeo, y Gee no pudo evitarlo, fue un golpe directo a su estomago, y cayó de rodillas al suelo, levantó la vista, la mirada desafiante en esos ojos brillosos encendió su sangre, no había viajado tanto para dejarse doblegar, no era ese chico nadie para hablarle, ni para detenerle, ni para cuestionarle, no había hecho nada... nada malo ahí.






Jaló del pié de ese chico, y le hizo caer al suelo... abalanzado, nunca había tenido una pelea, no era mala ocasión para tenerla, sobre el sujeto anonadado, ese chico le miró directamente a los ojos, y Gee titubeó, su mirada triste, detrás de todo ese brillo, los otros tres chicos llegaron deprisa a sujetar al sujeto que le había provocado y le llamaron por su nombre "Bert", no entendió nada y en ese momento no quiso hacerlo, se alejaron de pronto, eran cuatro y parecían enojados, ahí sentado en el suelo le dejaron a él, sin ultimas miradas ni palabras amenazantes.






- Así de lejos... son tan parecidos.

|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|









(º·.¸(¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
«.·°·~*~' IRREAL*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




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Cap. 34: ...difícil de mencionar, imposible de omitir.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:05 pm

Cap. 34: ...difícil de mencionar, imposible de omitir.



Dónde la luna se luce al salir, nubes traviesas que tratan de esconderla, el cielo azul menos cálido, nuevo sitio, nuevo hogar, personas interesantes que comenzaban sus labores a las seis de la mañana a más tardar, mujeres mayores con delantales blancos y vestidos abrigadores, botas masculinas y nudillos de agujetas curiosos, visualizando el sitio perfecto...


*Triste es el vals que murmura el ayer


...en una posada de techo rojo y ventanas cuadradas, puertas de madera y una chimenea junto al comedor, atendía una mujer mayor y su esposo, tenían una cabrita y una vaca, el desayuno y el costo de la habitación eran modestos y no había tenido que preocuparse por las monedas de su país, el guardia ya se había encargado de eso. El primer día con equipaje en manos había decidido que sería el lugar perfecto para hospedarse pues se había sentido bien en el mismo instante en el que se había adentrado, después de aquel raro incidente con los chicos de ropas suntuosas, lo único que necesitaba era un lugar cálido para pasar el resto del día, fue entonces que caminando con maletas en manos, vislumbró a lo lejos el lugar; suspiraba cada vez que lo recordaba, lo hacía en momentos de ocio, como éste pues no tenía nada que hacer, era un pueblo de adultos ocupados, la muchedumbre en el puerto ya no existían, se habían alejado - la mujer mayor se lo había dicho - que los barcos Americanos sólo desembarcaban en ese puerto, por eso, cuando alguno llegaba, las personas venían de pueblos vecinos... para recoger familiares, para conocer gente, también mencionó, ante las cuestiones de Gee, que no habría trabajo para un jovencito como él, se le notaba mucho el acento americano y la gente mayor solía ser prejuiciosa en ese asunto, ella no lo era, recalcó para que el chiquillo no se sintiese incomodo, pero explicó que no tenía pinta de tener experiencia en trabajos pesados.



"Fui cargador"
Triste su hechizo de eterno vaivén



Después de algunas palabras más "No hay lugar en este lugar", intentó saber más de Gee, sobre su familia y el motivo de su visita... Gee sonreía cada vez que la mujer maniobraba situaciones para desviar las evasivas de Gee, hacia una nueva cuestión, no lo logró, y entonces, un tanto curiosa, preguntó directamente "¿Es que no tienes padres?" había dicho en tono preocupado, él negó con la cabeza y después explicó, que se había quedado de ver en este lugar con una persona, había tanta probabilidad de que esa persona acudiese a su encuentro como que no, mencionó a un hermano perdido y a un chico que había sido muy bueno y que por cierto, habían sido compañeros de viaje... y por último, sobre una persona, no dijo mucho, pero la anciana entendió, una persona difícil de mencionar... imposible de omitir.
Triste la historia de amor que no fue

.*.



A mitad de las escaleras, recargando sus brazos en el pasamanos y la cabeza en ellos, pensaba que tal vez podía ser, ahora, un tanto desconsiderado e infantil y no lo quería. "La primera vez se es infeliz por inexperiencia; maldita ingenuidad, la segunda por masoquista; tontas formas de castigarse a uno mismo, ¿y la tercera?" se dijo: ¡No! Estaría mejor si buscaba otra manera de despejar su mente, como antaño, su faceta pacifista se fue a la borda cuando les vio besarse, un dolor de cabeza, ni la mínima pizca de celos... sí mucha tristeza, demasiada, pero prefería olvidar que había llorado desde el atardecer, hasta el nuevo día.
Triste y lejano aquel beso que diste el verano que fuiste mi amor



Era inevitable sonreírle a ese castaño cada vez que coincidían en algún lugar, difícil también alejarse de él poco a poco y confuso el hecho de que su corazón en ocasiones se removía de alegría ante él, otra veces no, incluso la ternura era opacada por una opaca y pesada capa de amargura. Raymond fue su consuelo y dichoso distractor, atento a la nueva noticia, Brian al parecer estaba más nervioso con esto nuevo, ahora era definitivo, una guerra que prometía ser despiadada y cruel, no para ellos, ellos aprovechaban esos momentos de revuelo para cambiar identidades y dominar pequeñas porciones de grupos políticos. Si todo se extendía, tendrían que comenzar a planear sus movimientos sociales, olvidar por algún tiempo esa venganza y enfocarse en la prosperidad del Clan, lo sabía Brian pero no lo deseaba, Ray tampoco, porqué el hecho de dicho acomodo, traía consigo, la muy alta probabilidad de que tuviese que encontrarse de manera inmediata con Matt... o aún peor... tendrían que residir en el mismo lugar que el Nosferatu de los ojos híbridos. Elevó la mirada Anthony al recordarlo, entendía un poco de lo que esos dos habían pasado, pero no completamente, tampoco es que quisiese invadir privacidad o mezclarse en temas ajenos.
Triste lamento el que... llora en el acordeón



- Anthony... - Una voz a su espalda, la voz de Mikey, dulce tersa, olvidada y un tanto distante. - Brian quiere hablar contigo

Se viró Anthony, sus ojos avellana chocaron con los verdes de Mikey, sonrió el Nosferatu antiguo y con un ademán agradeció y comenzó a subir las escaleras, caminó por el pasillo ahora el alfombrado estaba siendo removido, caminó sin seguir observando el entorno, así hasta llegar a la habitación de Brian, y se adentró sin tocar a la puerta, el mayor se mantenía de pié, expectante a su entrada, frente a frente, algo que decir ¿Algo más maravilloso...?

- ¿Qué ocurre? - Cuestionó desinteresado, las pupilas avellanas en sus ojos se fijaban en lo desordenado que estaba todo, en lo mal vestido que estaba su apócrifo padre, en el perfume recién regado caía por la comisura de la botellita en cristal azul - Tu perfume se ha....

- Nos iremos de aquí - Dijo secamente Brian suspiró hondo, su cabello desacomodado terminó por caer en su rostro, Frank se impresionó al verle así, sin tantas formalidades su padre parecía un hombre atractivo, nunca le había visto de aquella forma, se sonrojó un poco, nada carnal en su mente, sólo impresión y asombro - Hoy recibí una carta de Matt, todo le va bien, pero aquí las cosas no pueden ir peor.

- Es una guerra otra vez ¿No?

- Guerra de naciones - Corrigió Brian - deseos de sangre ajena.
Triste es el vals que no olvida...

.*.



Sin matrimonio de planta, un matrimonio sin papeles, ni leyes religiosas, ni votos de fidelidad, un juego simplemente - tú vienes, yo te quiero, me quieres, te marchas, te alejas, te extraño, y al día siguiente todo vuelve a pasar de igual manera - llevando las riendas un rubio voluble, el alimento al hogar como buen...

- No me estar tanto tiempo aquí encerrado "me trae un sentimiento extraño, nostalgia" - El rubio no dijo nada, recostó al castaño besó su cuello y desprendió los primeros tres botones de su camisa, Mikey sonrojo, impidió algo más, porqué aunque lo notase más sincero, estaba seguro, todo eran actos sin sentido - ¡Para...!

El rubio atendió a la suplica, sin besos ni más caricias, se sentó a un lado y dejó a la vista su cuello blanco.

- Anda, que tengo que irme. - Dijo de forma seca y cortante, constante cambio de humor, un momento SÍ al siguiente NO, cuando comenzaba a creer que le entendía, lo notaba cual diferente se comportaba otra vez, parecía ser que el único con el poder de entenderle era Raymond ¿Serían amigos desde hace mucho tiempo? Tal vez así era, de vez en cuando jugaba a hacerles un pasado; Raymond, pensaba Mikey que, debió haber sido un chico con destino de músico, uno muy famoso, tocaba tan bien que seguro cualquier bestia se doblegaría ante su encanto... Raymond transmitía más sentimientos al tocar el piano, que al hablar. Bob, un niño de pocas palabras, mimado y un tanto juguetón por fuera, por dentro, tan nostálgico e inmutable como ahora. Para Anthony, la inteligencia y el talento, un chico estudioso cubierto de halagos y rostros amables, lleno de gente banal, anhelante él de un ser energético y espiritual que le entendiera. Y aunque no había pasado mucho tiempo a su lado, también para Matt, dibujó en su mente, un pasado lleno de jardines en los cuales se llenaba de tierra mojada al jugar, creciendo en un lugar lujoso y compartiendo el cariño de sus padres con algunas hermanas...- Es... es suficiente.

Desprendió Bob al castaño de su cuello, sonrió con disimulo, se puso de pie y abandonó la habitación.

El castaño se quedaría ahí, salió y cerró la puerta tras de sí; entonces rompió el disfraz temporal y sonrió en verdad con sus mejillas sonrojas que desvergonzadas se lucían ante todo aquel que pasease por ese pasillo alfombrado en rojo. Eso había sido especial, se decía el rubio,
¿Cómo había llegado a tanto?
Recordó...



Primero el desagrado verdadero hacía el niño luna su hermanito... las cosas cambian, el niño luna se quedó atrás y el hermanito ahora era llamado Mikey, y entonces, después de que Brian hablase con él, por ordenes cosechadas en sus sueños, tuvo que alimentarle, al despertar su cuerpo, antes de que su mente lo hiciera, le alimentaba y se comportaba como, recordaba, Brian lo había hecho con él - cuidados y alimento seguro -... los días siguientes, lo notó, que sus sentimientos influían en sus acciones al atardecer, ya no era el simple comportamiento de creador, su corazoncito palpitaba ante cada acercamiento. Odió más a Mikey; tanto que su odio sufrió la más hermosa de las metamorfosis. Entonces apareció la negación: "No te quiero cerca". Se alejó lo más que pudo porque temía, no quería llegar a ser un títere, ni sufrir tanto, ni penar como tantos amantes que en su larga vida había visto caer - entre ellos Frank - decidió ser duro pero las ordenes que Brian le daba eran difíciles de desobedecer y entonces siguió alimentando al castaño, por varios días, lo suficientes para crear un bonito lazo invisible. Un rubio ante el hechizo de sus ojos verdes, el perfume que la piel de Mikey le brindaba sólo a él, por primera vez se sintió así de especial, por primera vez sintió celos cuando lo notó, Anthony ya estaba haciendo lo que él debería hacer con su Mikey, era suyo, él lo había transformado, Anthony Frank no tenía ningún derecho a acercarse a Mikey, Frank había desperdiciado su oportunidad con Gerard, no permitiría que transformara a Mikey en el reemplazo de su hermano.

Actuó sin lógica sí con mucho sentimiento.
Ahora Mikey sabía que sobre sus sentimientos
Que sobre su miedo.
Que sobre las palabras: "No más a reuniones a solas"

.*.



Nunca detrás de un árbol simulando otra lejana y entretenida actividad.

- Que chiquillo él... - Exactamente a las afueras del la posada, comenzaba a atardecer, no es que tuviesen que esconderse de los rayos de sol, apenas si uno que otro rayito podía salir presuroso por entre las nubes ahora, pero igual, restaba algo de magia si no lo hacía al atardecer, debía él estar buscando el rastro perceptible de aquel ser extraño que recién había desembarcado en el pueblo... pero no lo haría, por el momento; tenía una misión personal más entretenida, quería saber más de ese jovencito, le había dejado impresionado, con ese aroma tan penetrantemente agradable entre no muerte y no vida, el punto medio, exacto y tenebroso... atrayente.

Esperó Bert un poco más de tiempo pero nunca salió, lo sentía dentro... ¿Cómo era posible que alguien tan joven pasase tanto tiempo en una habitación tan uniforme a las demás sin algo atractivo? ¡Bah! Ni siquiera se asomaba un poquito a la ventana. Ese chico era todo un caso, tendría que ayudarle a salir si no deseaba regresar mañana al mismo lugar - detrás del árbol junto a la posada - se tornó de valor y contuvo la respiración, paso a pasito hacia la posada, se adentró como cualquier inquilino y subió las escaleras sin rendir cuentas a nadie, entonces cuando se dejó liberal, ser imperceptible por deseo propio era una de las mejores cosas que podía hacer en ese momento, se paseó por todo el piso en busca de ese aroma, y después de cinco minutos lo encontró, la habitación 123 justo frente a él. Abrió la puerta y se metió sin siquiera avisar.

- ¡Te encontré! - Gritó al encontrarle tapado con los ojos entrecerrados y un rosario en sus manos -
.*.



Ahora se encontraba recostado en la cama, cubierto por el cobertor grande, eran las seis de la tarde y el té que la mujer mayor le había dejado en el buró de la cama estaba más que frío; aún tenía que acostumbrarse a eso, antes, cuando acudía al colegio, había escuchado sobre la diferencia de tiempo y temperatura, ahora lo entendía pero igual había tenido tiempo para acostumbrarse en el barco a la diferencia de horarios... ¿Y del frío? La mayor parte del tiempo se mantenía cubierto porque éste era demasiado violento, casi insoportable, calaba en sus huesos y partía sus labios, mejillas sin color y deditos temblorosos.
...triste la herida de mi corazón.



Tan ensimismado en sus pensamientos que no notó cuando la manija de la puerta comenzó a girar lentamente, sus ojitos se cerraban y su respiración tranquila dejaban en claro que comenzaba a dormirse, por quinta vez en el día, pensando en nada y dibujando una sonrisa en su rostro, sin motivo. Cuando notó los pasos a su lado ya era un poco tarde... Él.

- ¡Te encontré!

- ¡Tú...! - Dejó escapar al momento de erguirse sobre la cama y con las manos temblorosas le apuntó con el dedo índice. - ¿Quién eres, Qué haces aquí?

- De lo de hace días algo de cierto, todo caballero se presenta se presenta en cualquier circunstancia, muchachito, empecemos desde cero; mi nombre es Robert, pero tú puedes llamarme Bert - Se inclinó un poco y empató sus ojos con los verdes de aquel chiquillo lindo - ¿Sabes? Me gusta, ¿Quién eres?

- Yo... - Sin entender Gerard, los ojos magnéticos de ese chico le impedían moverse, y vaya que lo había intentado, quiso echar a correr y sacarle de la habitación a empujones por puro impulso pero no había podido hacerlo, sólo sentarse en la cama y apuntar con el dedo hacía él. "Gran defensa" - yo... soy Gerard.

- Gerard, mucho gusto en conocerte lamento lo de la vez pasada, erré, no eran para ti ese recibimiento tan poco amable, espero me disculpes y... podamos ser amigos.

¿Ser amigos...? Un amigo en ese lugar lejano de casa, nuevo y muy frío, Gee entonces sonrió, su cuerpo menos tenso y sus ojitos brillando ¿Amigos...? Ansiaba con todo su corazón tener un amigo, platicar de varias cosas y poder ver un atardecer junto a él, tal vez, si llovía, mojarse un rato y después correr a un lugar seguro, coincidir en tantas y tan pocas cosas a la vez, ser independientemente unidos, confianza, cariño... quería todo eso.

- Amigos...- Bert le miró algo extrañado, había propuesto ser amigos, no que se uniera a su clan, no entendió porqué titubeó tanto Gerard, Gerard no entendía como alguien así de pronto le podía pedir su amistad ¿Y si todo era una trampa? ¿Y si no obtenía ni la confianza, ni el cariño, ni los atardeceres...? Negó con la cabeza, no debería de ser tan exigente - Seamos amigos.

- ¡Bien, entonces...! Recoge tus cosas, nos iremos a un mejor lugar, hay alguien a quien quiero presentarte.
Puede ser un recuerdo sin memorias de detalles pero sé que el cielo rojo me atraía más.
Quise abrazarte, mirarte, pedir que digieras que la soledad no iba tras de mí.
Que poco valor en mi corazón, sólo sonreí y suspiré hondo.
No estabas mintiéndome... tú no.

.*.



Caminos distintos, después de alejarse de Gerard, Matt alquiló un carruaje que le llevase al pueblo siguiente, tenía mala fama el lugar, muertes sin motivo, cuerpos petrificados, como sacado de una novela de terror, pensó el castaño, la gente aún se dormía al anochecer y entonces, no había mucho que hacer, si no seguía las costumbres comenzaría a llamar la atención, tenía que encontrar antes de ser descubierto. Sabía la localización, sólo era cosa de cerciorar en número de individuos, necesitaba acercarse a Tilo Wolff para eliminar a los Salubri.

El aroma de Gee le ocultaba demasiado bien, tras varias noches juntos, más de un sueño compartido, todo era perfecto y ahora descansaba muy a menudo, podía catalogarse como una desventajas en sus circunstancias, solo y sin un lugar seguro y fijo para descansar, en otros casos debería escribir a Brian y reportar algunas anomalías, pedir que alguien más le acompañase... lo hubiera hecho si alguien le hubiese asegurado que iría Frank, conocía a Brian y si ese chico se negaba, acudiría a Raymond, por "esa" razón no se le antojaba verle, mucho menos estar a solas con él.

Los primeros días había tenido un poco de nervios, una misión sólo para él. Después de esto estaba seguro, Brian le vería con otros ojos, no más como a un hijo, ni como una pequeña criatura... sería un Nosferatu digno de mirar. La información era poca, se veía leve movimiento por las noches, una que otra luz encendida... parecía nunca salir de la mansión extravagante - Muy lujosa y grande para pasar desapercibida, no le había costado nada de trabajo encontrarla - Se cuestionó más de una vez Mathew... ¿Cuál sería su alimento...?
.*.



Sin Bert todo se tornaba tan apacible y tranquilo, ni gritos, ni peleas, ni mucho menos malas palabras, Rakohammas se sentía casi en la gloria, sus paceos nocturnos no eran interrumpidos y esos momentos, junto a la chimenea, tan gratificantes que le resultaba. Leía el periódico local. Una explicación científica para las muertes constantes en ese lugar, algo de política y mucho, mucho murmullos escrito. Lo arrojó al suelo, se posicionó mejor en el silloncito a terciopelo que apuntaba hacía la ventana del jardín... lo sintió otra vez.

Su olfato no lo engañaba, tenía sentidos agudos mermados por el tiempo y el uso mortal que le daba, pero aún eran buenos. Corrió hasta las escaleras, de la mansión, que daban hacía las habitaciones de la planta alta, las rodeó, debajo de estas una puerta vieja de madera pintada a blanco, la abrió suelo abajo otras escaleras de piedra, bajó muy deprisa, había un momento en el que la piedra desaparecía y comenzaban a caminar por un pasadizo cubierto de madera, el crujir a sus pasos le hizo hacía siempre hermoso el recorrido. Un túnel para salir cincuenta metros lejos de la puerta principal de la mansión, que en lo personal, sólo Billie, Nurmi y Patrick usaban.

Era la quinta noche que ese chico aparecía, está sería la primera vez que obedecía a sus impulsos, por primera vez lograba verle, paseaba cual turista altanero por entre los árboles ¿Qué tipo de extranjero era, acaso estaba perdido? No le encontraba explicación lógica a que un chiquillo de su edad se pasease a media noche por entre el boscoso entorno, las mansiones en ese lugar se encontraban demasiado alejadas, igual para las posadas.
.*.



Eran como ordenes sus palabras, sí decía "ven con migo" Gee obedecía, sí le pedía, contase su vida; Gee comenzaba a hablar sin parar, su voz ejercía un tipo de hechizo en él... no entendía del porqué ni una negación había salido de sus labios. Le había dicho, que recogiera sus cosas y Gerard sin reparo lo hizo, ahora caminaban como dos buenos amigos, por entre las calles frías hacía los callejones más estrechos. Estaba siendo demasiado aventurero o tonto... tenía temor, pero el tener a un amigo a su lado le hacía desear seguir. Los amigos no se desperdiciaban, no podía simplemente darse la vuelta y regresar a la Posada, ir corriendo a un destino sin futuro verdadero tampoco le atraía.

- ¿Y no se molestarán tus amigo si voy contigo? - Paró en seco, Bert inmediatamente lo hizo también, caminaban tan cayados que de pronto esas palabras les habían devuelto a un mundo, Bert lo miró... como saliendo de un hechizo; ahora no entendía el porqué de su decisión tan repentina. - ¿No sería mejor que hablases con ellos y después llevarme si aceptaban?

- Muy tarde para pensar en eso, además igual dormimos en cuartos rentados - Murmuró Bert con un deje de preocupación, lo pensó por un momento... él no rendía cuentas a nadie, tendrían que entender y aceptar que quería un amigo mortal, bajó el rostro para sonreír, parecía ejercer un hechizo, sobre su poderosa mente, ese niño. ¿Quién lo diría? Bert encantado por un muchachito extranjero de ojos bonitos y mirada temerosamente alegre y triste a la vez. - Estará bien sí callas y me dejas arreglarlo todo a mi ¿De acuerdo?

Gee asintió, todo estaba pasando de una manera tan extrañamente rápida, en su vida; todo hasta el momento había sido lento... lento..., por pasos y de manera casi cantada, con imaginarias descripciones e innecesarias palabras. Ahora no podía contener la emoción que corría por su cuerpo, personas nuevas en un nuevo país.
Si los principios son tan distintos...
...el final debe de ser mejor.
Debo de ser feliz.
Quiero serlo.

.*.


Estaba detrás de un arbusto, era más que obvio,
No más de cinco metros de distancia, era más que tonto...
Respiraba de forma cortada y muy fuerte, era más que distraído.
Tenía un aroma a muerte y vida, era precisamente lo que buscaba. Un Salubri

- ¿Hay alguien ahí? - Se giró de pronto y formó la sonrisa más encantadora, en su rostro. Maravilloso, nunca antes había tenido que sonreír tan falsamente como ahora. No contestaban a su llamada, el siguiente sentimiento apócrifo sería el miedo. - Sí hay alguien ahí, salga, no es divertido...

Parecía amistoso y miedoso, ¡Bah! Nada para preocuparse.

- Tranquilo, no te asustes - Rakohammas salió de su "escondite" y sonrió al castaño buen mozo que se encontraba frente a él. Ahora que lo veía, tenía que reconocer que era realmente atractivo, con su piel de leche y sus ojos híbridos escondidos levemente por el flequillo castaño que se posaba en su cara. - Lamento si te espanté, sólo estaba tratando de averiguar el motivo por el cual llevas varias noches viniendo a media noche aquí.

- Yo... - Tonto, con bajo poder y una boca demasiado grande, era regla de inmortales, Brian se lo había dicho, no ser tan amistosos y mucho menos confiados - Mi nombre es Matt y pues soy nuevo en este lugar, hace algunos días pasé por aquí en auto y me encantó esa mansión, la vengo a ver todas las noches porqué por las mañanas no puedo hacerlo, quiero memorizar cada detalle de ella... quiero dibujarla un día de estos... ¡oh! Tú debes vivir aquí, lo siento, seguro causé molestias.

- ¡No, no... no para nada yo... soy demasiado curioso, nadie más ha notado que vienes cada anochecer, no te preocupes Matt! ¡¡¡Ah, por cierto, que maleducado que soy... no me presenté, yo soy Ville Herman Valo, pero tú puedes decirme simplemente Valo, Don Vittu o Rakohammas.
.*.

**Abrázame y muérdeme, llévate contigo mis heridas
Aviéntame y déjame, mientras yo contemplo tu partida



Tócame de forma suavecita, soy de dulce y tengo miedo.

- ¿Qué estás haciendo? ¿Te marchas sin avisar?- Cuestionó el rubio al entrar a la habitación. Mikey negó con su equipaje en manos. Bob no entendía entonces. Mikey tampoco sabía mucho, no pudo decir nada más, se abalanzó a Bob con maletas en mano y le plantó un beso... en los labios rosas con sus labios rojos.

- Brian lo ha ordenado - Bob sonrojo le tomó por la cintura, no pudo reprimirlo... tampoco es que lo desease mucho, tomaría un poco, ya después, al arrepentirse negaría todo y retractaría sus palabras. - Que Anthony y yo encaminemos hacía donde Mathew con la mitad de nosotros.
** Y ya te vas. Que me dirás... dirás
Que pocos sabes tu decir, despídete ya no estarás



Bob le soltó de pronto, con Anthony ¡No! sus puños se cerraron y salió de la habitación, hecho una furia, hasta la habitación de Brian, bonita habitación de padre apócrifo.

- ¡¡BRIAN!! - Gritó antes de entrar, las personas a su alrededor parecían acostumbrados a esa actitud. Murmuró al entrar, su padre se encontraba recostado en la cama con los ojos cerrados. - Le has mandado con Frank...

- Lo he mandado a dónde Mathew, recibí una carta de él hoy, es seguro por allá, dice que está bien, buenas noticias, seguro que cuando Frank y el hermanito lleguen no habrá ya ningún Salubri. Nosotros tenemos otras cosas que hacer, sabes que no nos sirve mucho Frank en esa situación, sería una carga... y tomando en cuenta que ahora trata tan bien a Mikey y a los demás, no sería sorpresa el hecho de que les cuide bien durante el viaje. Raymond, tú y yo necesitamos arreglar algunas cosas aquí, es por eso que nos quedamos, Robert, aunque no quieras aceptarlo, me eres de mucha ayuda.

Bien, no había nada más que decir, Brian tenía motivos que incluso a él le habían convencido, Frank tenía que ir con Mikey porqué era amable y cuidaba a los demás..., bufó por lo bajo y salió sin decir nada, su voz de pronto se había extinguido, estaba apenado, en el transcurso de regreso se dio cuenta de lo tonto que había sido, se había puesto en evidencia, actuando como un chiquillo celoso e impulsivo...

- Lo eres - Susurró a su oído Raymond - Escuché tus gritos, vaya... Bob celoso del hermanito... esto sí que es nuevo.

- No estoy celoso - Por primera vez vio cual doloroso era mentir, suspiró y después se abrazó a Raymond - Mentira, sí lo estoy pero... no se lo digas a nadie.

- Tonto - Acarició los cabellos rubios y después se aferró mas a Bob - No lo haré.
**Al menos ten conmigo esa bondad, te extrañaré
No mentiré, me duele que no estés y tú te vas.

.*.



Lo escuchaba todo, no dudaba que los demás clientes del lugar también lo hicieran sitio era un lugar pequeñito pero bastante bonito, no llegaba a ser tan calida como la posada en la que había pasado los últimos días, cosas aún estaban algo sucias y no había objetos personales en el resto de la casa, llevaba esperando más de quince minutos, Bert seguía discutiendo con el tipo de la gerencia. No había habitaciones libres y comenzaba a hacer frío. Quizás no había sido buena idea aceptar su propuesta, intentó encontrar, con la mirada, un reloj colgando de la pared, pero no había nada, calculó que sería las ocho de la noche, tal vez si se apresuraba llegaría antes de que la Posada cerrara, sería mejor abandonar el lugar, se puso de pie y caminó en dirección a la puerta, antes de que él pudiese abrirla ya otra personas comenzaba a entrar, los amigos de Bert, los había reconocido al instante, bajó la vista para evitar ser reconocido, aroma inconfundible, lo notaron los Salubri en el mismo instante en el que se acercó a la puerta.

- Disculpa... - Davey asintió en tono a sus palabras y continuó con su recorrido, Lewis y Boyd hicieron lo mismo, Gee comenzaba a salir una vez que ellos habían entrado, sintió el frío golpear su rostro y un llamado a su espalda.

- ¡¡¡GERARD..., LO CONSEGUÍ, TE CONSEGUÍ UN CUARTO!!! - Se viró Gee por puro reflejo y sintió helar su aliento el rostro en los otros tres chicos indicó visiblemente su disgusto al escuchar las palabras de Bert.

Limites entre un juego y meterse en problemas
Ellos estaban en un juego. Bert siempre sobrepasaba las cosas
No era lo mismo buscar Clanes de Vampiros a interactuar con mortales.
Ni Davey, ni Lewis y mucho menos Boyd lo habrían aceptado sí Bert les hubiese dicho.
.*.



Real alboroto y mucho ni siquiera se inmutaban ante los primeros comentarios, todos huían se alejaban de los lugares más propensos al ataque, ellos eran distintos, el caos social era su mayor alimento, la guerra estaba próxima a estallar, era lo que todos decía ahora encaminándose al inmortal combate, los Nosferatu alimentados por la sed de venganza, no era la sangre corriendo ni el poder que surgía después de esto lo que les hacía desear un enfrentamiento, lo que a ellos les atraía era el sabor de la añorada misión. Clanes muertos y mucho más renombre para su casta.

Pasaron varias semanas antes de que una embarcación hacia ese lugar se anunciara, Mathew había tenido un viaje en un navío de lujo, ellos por el contrario sumergidos en clase medía, trataban de que el desorden por embaucamiento no les agobiara, los mortales eran realmente escandalosos, Anthony compartían habitación con Mikey y su único consuelo, era que durante el viaje, enseñaría a Mikey, por fin, como conseguir su propio alimento.
.*.

Una misa, voz que retumba en paredes de piedra
Oran por ti, por la magnificencia de tu espíritu perdido.
Ni ante la tentación, el pecado, todo lo insano que puedas hacer...
... nunca le invites a entrar en tu vida, no a los carroñeros de vuestra sangre.



Se abrió paso Bert, le tomó de la mano y le haló para que entrara de nuevo a la seguridad de las paredes calientitas, ayudaba el Salubri con sus maletas a Gerard, caminando de la mano hasta la gerencia, tomó las llaves y se las entregó al pequeño mortal.

- Tu habitación es la siguiente a la mía, subiré más tarde. - Sentenció Bert, le encaminó a las escaleras y soltó su mano.

Gee no titubeó al andar, subió las escaleras sin virar la mirada, sus manitas templaban, podía sonar un tanto exagerado pero un peso en sus hombros se había desatado en el momento en el que esos tres chicos habían llegado, la madera del pasillo de las habitaciones no crujía como en la posadita del matrimonio de antaño, buscó presuroso el número de su habitación, lo encontró, era la ultima del pasillo, se adentró y arrojó las maletas al suelo. Una falsa habitación suntuosa, estaba bien pero no gustaba de tanto exagero a su alrededor.
.*.



Las siguientes noches fue mucho más cuidadoso, no quería más conversaciones nocturnas con ese Salubri agradable, tenía que concentrarse en investigar y atacar, no en hacer amistades con Vampiros que muy pronto llegarían al fin de su existencia.
La clemencia resulta inadecuada cuando tus manos llevan sangre.
Juzgando la rosa del señor, en palabras banales lo que no se siente duele.
¡Oh! cuan amado el destino impropio, tan sereno antes de cortar sus alas negras.



Estaba más que confiado, raza débil y muy mal organizada, disfrutando de reuniones y bonitas convivencias a la luz de la luna, no resultaban muchos, un clan era demasiado poco sí las fuerzas eran comparadas, incluso a Tilo, de imagen imponente y poder bastante bajo. Casi un tanto desanimado, no quiso dar ningún informe más a Brian, lo había decidido; la próxima noticia dada sería la que informara del sobre el fin de los Salubri. No lo planeó, se presentaría esa noche, lo demás saldría por cuenta propia, caminó hasta la mansión Salubri sin cerraduras y puertas abiertas, se aventuró a entrar solo. Por afuera era tan parecido, construcción en roca llamativa, por dentro un castillo inmenso y regocijante en lujo. Asqueroso que le pareció todo, aroma armonía el que invadió el gusto de su olfato.

Mathew dentro de la mansión con pinta de castillo, la guarida del Padre Apócrifo Salubri.

- ¿Quién eres tú...? - La cuestión detrás de él le dejó bastante confundido. Luz apagada y energía diminuta. Un Salubri tan débil no debería enfrentarse a él. - Deberías presentarte y pedir permiso antes de entrar y expandir tu presencia a tus anchas... Vampiro. No eres bienvenido...

- No me importa, igual pienso quedarme - Se viró Mathew, detrás de el un chiquillo con cara moza y ojos cariñosos y tiernos. - Salubri...

- Criatura más desvergonzada y errada, me presento, porqué en mi los modales decentes resurgen sin desearlo, soy Ryan Ross - Para encararle, subió su mirada clara, comenzaban a tomar un tono rojizo, le miró desafiante, una burla para Mathew, ese chiquillo comenzó a reír - Vaya confusión la tuya, soy un Lasombra no un Salubri...

La risita del Lasombra resonó como un chillido perturbarte, cerró los ojos híbridos y al abrirlos aparecieron en un tono dorado, no era nada, sentía su presencia, fuese lo que fuese y aunque la confusión invadiera su ser, supo reponerse al instante. Salubri, lasombra, ya habría tiempo para cuestionarse bien sobre el tema.

- Mathew Pelissier..., Nosferatu


|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|

* Pate de Fuá: Triste Historia.

** Café Tacvba: Aviéntame



(º·.¸ (¨*·.¸ ¸. ·*¨) ¸. ·º)
«. ·°·~*~' Irreal, Impropio, irritable.*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
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Cap. 35: Nada en especial

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:05 pm

Cap. 35: Nada en especial
Parte I



-"¿Debo de ser amable siempre?"

-"No lo hará falta hacer gala de tus modales, no interfieras si algo pasa..., las cosas siempre deben seguir su curso. Ya lo sabes"
Bert, Davey y Lewis entraron la habitación que los dos primeros compartían, él decidió no hacerlo, era frecuente que no se inmiscuyera en las platicas largas o las discusiones innecesarias, esperó a que se adentrarán, le dejaron solo en el pasillo, se decidió a actuar, tocó a la puerta de a lado y una voz dulce le permitió el paso, lo hizo, a pasitos lentos se adentró y entonces le miró, todo vestido de negro, con zapatitos brillantes y una camisa blanca que se mezclaba con lo blanco de su piel. Nieve tibia que parecían sus mejillas, permanecía de pie bastante asustado, en una esquina de la habitación. Le miraba de forma extraña, entre desafiante y sumiso. Sonrió Boyd al amigo de Bert, era lindo y tenía un agradable aroma.


- Brendon Boyd Urie, un gusto conocerte Gerard Way...- Los ojos del recién llegado llamaron su atención, luego Gerard escuchó hablar al jovencito. Sonreía y a pesar de todo se le notaba tan gélido, frialdad hermosa, no de esa que suele confundirse soberbia arrogancia, era esa persona como un ser mítico enteramente inalcanzable, con paz profunda y sutileza instantánea. Simplemente maravilloso, de ese lado del mundo las personas tenían un "algo" hermoso y cálido.


.*.


La aristocracia de Ray encantaba a los presentes, Bob se mantenía atento, los detalles, las miradas, no tenía sentido nada eran las mismas acciones, siempre esas palabras, un trato, Brian acomodaba de manera magistral las cosas, siempre a su beneficio. Fue bastante tortuoso seguir el ritmo de la reunión. El tictac del reloj se lo indicaba, Mikey estaría partiendo hacía otro continente con Frank, debía acostumbrar su mente y su corazoncito voluble, lo hizo por un tiempo, luego la tortura de saberle lejos. Para cuando terminó la reunión sus sentidos ya estaban más que perdidos.


¿De qué sirve suspirar hondo, si mis pulmones no aceptan aire sin tu aroma...?
...estaré cerrando los ojos, porque si no te miro, lo que veo no tiene sentido


A cada segundo se sentía como despertando de un sueño, algo cursi y tonto, no era su estilo suspirar mientras caminaba con la mirada perdida y aun así le encantaba terminar hechizado ante lo inusual, - Una luna bonita, las estrellas brillantes -, y perderse por segundos y pensar en nada... tan extraño. Sonrió para si mismo cuando subió al auto, Ray y Brian lo notaron sin esfuerzos, ese rubio estaba siendo lindo con esas actitudes.


- En dos meses estaremos donde ellos. Todo el clan, pero si... si quieres, puedes adelantarte - Comentó Brian mientras manejaba por las calles vacías, a esas hora de la madrugada eran lógica la soledad del lugar. - Las cosas nos están favoreciendo mucho..., sólo es por etiqueta el que nos quedemos tanto tiempo. Actuar como si no supiéramos nada, de poco a poco es menos sospechoso desaparecer.


Bob ignoró las palabras, iba solo en el asiento trasero, se extendió a sus anchas y cerró los ojos, tarde que actuaba Brian, si le hubiese dicho que podía ir en el mismo barco que Mikey no habría dudado en aceptar. Ahora no quería, no deseaba pasar por un desesperado amante... aunque lo era.


- Brian - Llamó Raymond la atención del padre apócrifo - Y si yo deseara quedarme aquí...


- Eso ni pensarlo - Detuvo el auto, Bob resbaló ligeramente del asiento, Ray cerró los ojos y empuñó sus manos - No puedes quedarte solo en este lugar, tú menos que nadie... "Porque eres mi hijo predilecto." Porque tienes que encargarte de instalar nuestro nombre entre los influyentes de ese lugar.


.*.

*Sigue tu sentido común
No puedes esconderte
Detrás de un cuento de hadas por siempre


Lo descubrió demasiado tarde, Salubri y Lasombra en simbiótica existencia, casi que pensó que era un sueño; comenzaban a rodearle, y bajando las grandes escaleras una pareja tomada de la mano, ella con vestido rojo sangre, él en un traje tan negro y siniestro como ningún otro, extremadamente pálidos, con la mirada vacía y el ceño fruncido.


- Un Nosferatu, deberías dejar de jugar con eso. - Habló el hombre de cabello bicolor, terminó de bajar las escaleras, ahora frente a frente Mathew, se acercó demasiado, lo suficiente para poder tomar entre sus manos la barbilla de un castaño completamente paralizado, la sorpresa había hecho que su cuerpo no respondiera inicialmente y para cuando quiso reaccionar, los poderes que el Salubri mayor poseía ya habían hecho efecto en él. Su sangre hervía por el verdadero coraje, se había confiado, era sólo eso, no aceptaba el poder superior de otra casta, sus ojos en tono oro demostraron a Tilo, cual furioso podía estar aquel jovencito - ¿Algo en especial te ha traído hasta aquí?


Sólo revelando toda la verdad podemos liberar
El alma de este baluarte por siempre
Por siempre


- Vengo a acabarte, a ti y a los Salubri... - Murmuró en un susurro, Tilo sonrió ante la supuesta amenaza, había pensado que todo era más serio, cosas de niños, los Nosferatu hacía siglos que habían dejado de existir "Raza débil y asquerosa" tal vez este era un chico aventurero como Bert, Boyd, Davey y Lewis. Le daría un castigo moderado y en algunos días de dejaría regresar a su casta.


- Bien, ya pueden irse todos - Sentenció Tilo, haló del brazo de Mathew y el tronar sus dedos este cayó inconciente a sus pies - Rakohammas llévalo al calabozo.


Asintió Valo y arrastrándolo lo llevó hasta el lugar de castigo que Tilo siempre ocupaba, estaba aun un poco enojado, ese maldito tonto le había engañado, haciéndose pasar por un humano cualquiera, evitó mencionar algo sobre su aparición días atrás, su orgullo e intachable perspicacia se verían dañadas si alguien más se enteraba de que ese tipo le había engañado.


Una vez encerrado, cerró la puerta de hierro y por las rendijas le miró por última vez y al momento de virarse chocó con Billie, tenía un rostro serio y sus manos empuñadas, pocas veces había visto así al oji verde, quiso preguntar pero la confidencia de Billie y sus asuntos siempre eran respetados.


- No puedo creer lo que Tilo ha hecho - Habló, brindó a Valo argumentos de inconformidad sobre la poca importancia que le había dado a ese Vampiro - Son como los dragones de los cuentos de caballeros, rencorosos horribles y malvados, Tilo subestima a este chicos... no creo que piense que realmente es un Nosferatu, pero hay algo que me lo hace pensar... debería de actuar de forma más seria, investigar si lo que dice él es verdad.


- ¿Erró con su actitud...? -


- Deberíamos eliminarle en vez de tomarle como un chiquillo mentiroso - Ignoró un poco a Valo y bajó la mirada, la decepción se marcó en su rostro - Rakohammas en verdad no exagero, hay una leyenda sobre ellos. Los Nosferatu pueden existir, ese chico dijo que viene a eliminarnos.


- Creo que estas un poco alterado.- Rakohammas trató halarle del brazo, Billie no sólo se negó, sino que con enojó retiró la mano del oji gris


- Lewis, Davey, Boyd y Bert...- Pasó una mano por sus cabellos oscuros, miró con añoranza a Valo y después se recargó en la pared - Tengo que ir por ellos.



.*.


Si debía olvidarlo todo, olvidaría, no importando si con esto llegaba a una felicidad superficial, mantenerse engañado o errar en su camino, nada importaba sólo el desvanecer el asfixiante sentimiento de perdida inadecuada, de vació en el pecho o de sollozos agonizantes en una garganta que se mantenía seca y llena de palabras que no estaba dispuesto a dejar escapar.


"Quiero correr con los ojos cerrados, ser feliz mientras mantengo un poquito de ese encanto
De esa gloria acongojada que comienza a patalear dentro de mí.
Créelo; si lo que digo no es cierto, si mi mirada no se hastía de tristes, los sueños no son de oro,
ni las verdades de acre sonriente, ante la voz de mis venas saladas lluvia y son sin paz,
Juro, tan fuerte que me quiero, sin sentir que me pierdo, tan fuerte al bohemio sin la mirada decisión,
Que seré piedra si mi camino he errado, seré aire puro si la decisión a solas tomé."


Traspapelando ideas mientras escuchaba las constantes quejas de Robert, Brian estaba ahí sentado en el silloncito frente al escritorio donde Ray acomodaba algunos de los "testamentos". Pensó entonces Ray que el culpable de sus agonías era el padre apócrifo, inmediatamente retractó sus ideas, no era Brian el culpable de sus desvarío emocional, no era tampoco Mathew el culpable, lo aceptaba, el del problema era únicamente él, por confundir las cosas, había esperado por años a alguien que se acercara y se mostrara atento a él, equivocado, siempre estuvo equivocado, quiso obtener comprensión y en vez de eso recibió miradas rencorosas por parte de un sujeto de corazón partido y sentimientos revueltos.


"¿Nunca nos ayudamos entre nosotros?"


- " A Mathew no le importan los sentimentalismos. Amabas a alguien más, fui tan egoísta con él...." - En un descuido, un pisapapeles de cristal tallado cayó al suelo, los presentes le miraron extrañados, Brian comenzaba a enarbolarse para ver que ocurría, Ray previó sus movimientos - No, yo lo junto.



Apenas si comenzaba a ponerse de pie cuando sintió que la vista se le nublaba. Cayó de rodillas y la palma de su mano quedó puesta sobre los cristales rotos, no sólo no soltó ningún quejido, si no que ignoró completamente que su mano comenzaba a sangrar de manera escandalosa. Sus ojos se cerraron y entonces vislumbró la proyección más axiomática que nunca antes había experimentado.


Un zumbido de acordes gigantes que le hizo retroceder en el "no tiempo".
Alguien en peligro. ¡No!, no podía ver el rostro de esa persona a lo lejos.
Sintió un temblorcito en su pecho... algo se enterraba en su ilusión calida.
¡Prohíbo gritar, morir, llorar, mira de frente nuestro nombre en tus manos!



- ¿Qué te ocurre Ray? - Cuestionó Brian, que en instantes yacía justo al lado de su apócrifo hijo predilecto.

- ¡¡Ahhh, me duele, me duele mucho!! - Gritó Raymond antes de perder la conciencia. - Me está quemando...
.*.

¿Estás entendiéndolo todo?
Sabrás algo más de la vida a mi lado
Pero no sonrías, no todo es tan hermoso...


Estaba aprendiendo a conocer gente, comprendió que hablar era algo muy importante, compartir información sobre su vida era lo propio, dar y recibir, era agradable sentir como la persona de a lado se habría ante ti, pero aun más reconfortable el hecho de no tener que sonreír para hacer sentir mejor a alguien, para no preocuparlo, sus sonrisas se volvían tan sinceras, era tan hermoso poder hacerlo cada que las ganas le surgieran y no hacerlo si el deseo no aparecía.


Si te quedas a mi lado
Enemigo eterno de tu felicidad real.
¿Pero qué es real en esta vida engañosa...?


La plática que no les llevaba a ningún descubrimiento interesante, Gee comenzaba a divertirse, ese chico con sus gestos serios y sus comentarios mordaces, había comentado más de dos aventuras ya a lado de Bert, y parecía tener más que contar, ademanes exagerados, sus manos parecían moverse más que sus labios. Con esa potencia de voz tan llamativa, sus sentidos eran deslumbrados.



Estaba haciendo, Gerard, otro amigo.

.*.

Las mentes adoctrinadas a menudo
Tienen pensamientos enfermos
Y se entregan más a la maldad contra la que predican


Terrorífico, en su mente la agonizante humillación, sus sueños constantes le mostraban el rostro de aquel ser despreciable, bufó ante el agudizado dolor de cabeza, permaneció sentado por unos segundos, pensaba mucho en la deshonra que caería en Brian si él solo no lograba acabar con esa casta tan visiblemente primitiva. Pensó demasiado en eso, no quería regresar con la frente baja... por amor a Brian lograría cualquier cosa...ojos híbridos en un cambio inigualable, el dorado resplandeciente y los bordes de sus orbes comenzaron a tornarse rojizas, cabellos removido por el viento a su alrededor, estaba siendo demasiado violento.


Con un movimiento de sus ojos Mathew logró destrozar la puerta que le impedía salir, se puso de pie y comenzó su andar, saliendo del calabozo todo resultaba igual de tétrico, sus condiciones eran demasiado salvajes e instintivas todo conciencia de buen gusto se esfumó. Bajó de la torre ridícula y se instalo en eso que parecía ser los pasillos hacia las habitaciones, inmediatamente los pocos presentes por ahí se viraron y enterraron en el su atención. Le estaban mirando sin bajar la mirada, Mathew lo tomó como una ofensa bien planteada, levantó su mano y les miró con odio.

Nos acusas de pecados cometidos por ti
Es fácil condenar sin mirarse al espejo
Detrás los hechos muestran la realidad


- Insignificantes asesinos... - La escena presente se volvió tan calurosa, todos los cuerpos ardieron en un instante y al siguiente eran prácticamente cenizas. - Despreciables...


Y lo siguió haciendo, dejó tras de sí una decena de cuerpos incinerados, sus pasos avanzaban y el sólo se enfocaba a destrozarles, no importando su procedencia, Salubris y Lasombra eran incinerados por igual.


La venganza no es tu musa, no es tu deseo porque tú nunca planeaste esto...
... serás eternamente desterrado de su amor si no logras penetrar en ellos,
los dolores del olvido, la destrucción merecida de sus clanes.

.*.


La noche estaba cayendo lentamente, poco a poco el movimiento dentro de ese lugar se iba extinguiendo.


- ¡¡¡No sé en que estabas pensando cuando lo trajiste!!! - Davey restregó la palma de sus manos en el rostro, Bert podía ser en ocasiones tan infantil, dio excusas tontas sobre un gusto lindo hacía ese chiquillo y el presentimiento de que algo bueno tenía que ocurrir - No puedes hacer lasos con él, es mortal y tú no, no interfieras en la vida de las personas... no puede quedarse aquí, tienes que hacer que vuelva a su hogar.


- ¡Claro que puede, alquilará su propia recamara, no puedes echarlo si no está en donde tú!


- Estás mal, no debimos haberte hecho caso de salir, no puedes hablarle a ese tipo de personas, no relacionarte con los demás es una regla. - Lo que murmuraba Lewis era para todos considerado como un grito a todo pulmón - Teníamos un plan Bert, no era nada serio pero sólo no inmiscuía a nosotros... nos has traicionado, pareciera que nos utilizas para salir de la vista de Tilo.


- No lo hago, no es eso, yo... ¿Es que no lo han sentido? Tampoco es que me esté justificando o quiera dar excusas, nunca lo he hecho pero..., este chico es especial lo siento, lo sé.


- Regresaremos sin ti si no devuelves a ese chico a su hogar. - Sentenció Lewis, caminó hasta donde Davey, le tomó del brazo hacía la salida de la habitación, pero Davey no aceptó el agarré, se soltó y dio la espalda a Lewis. - Di que haremos eso si no regresa ese chico por donde vino.



- Bert... ese chico, más te vale no nos traiga problemas...- Finalizó Lewis bufó y salió enojado del lugar.
.*.

El silencio eterno pide justicia a gritos
El perdón no se vende
Ni la voluntad es para olvidarla


Para cuando Leto salió de su habitación ya Cody y Ryan, miraban a Molko y a Patrick enfrentando a ese ser tan asqueroso y poderoso, Patrick y Molko eran Salubri, con contrincantes perfectos para ese sujeto, los Salubri eran fuertes una raza belicosa. Un Vampiro con la cordura perdida, pensaron no en un Nosferatu vengativo.


- ¿Qué es lo que ha hecho...? - Eran los pasillos suntuosos de su exagerado castillo, aquel sujeto, un total y completo desconocido, muy fuerte, un asesino sin corazón, parecía que no habían hecho el aseo en años, el suelo cubierto de cenizas y el intruso con sus ojos dorados, demostraba nulo arrepentimiento - ¡Maldito...!


Los impulsos de Leto eran poco dominados, a velocidad inimaginable se lanzó directo a Mathew y le empujó hasta la pared más cercana sin tocarle siquiera, le siguieron Molko y Patrick, atacando tres contra uno y aún así sus esfuerzos parecían completamente ridículos, Cody se preguntó internamente el porqué no aparecía Tilo o Nurmi en ese momento, tenía algo de temor, era el primer enfrentamiento serio que veía, quiso moverse y hacer algo para ayudarles pero sintió tanto temor de que Bert no estuviese ahí.


- No me hacen nada, pero que desperdicio, pero que esperado en final de todos ustedes... - Su voz hechicera de Mathew viajó, insertándose en sus oídos, mental forma de atracción, las presas caminando hacia el depredador. Invariable, injusto, trampa, ellos ni lo imaginaban, Mathew lo sabía; "Tiempo protector, tiempo... tiempo... tiempo". Era poderoso por eso, por que el tiempo además de perder recuerdos y recoger conocimientos, daba poder, mucho poder en potencia de destrucción. - Un fin para los que dieron comienzo...


Y se puso de pie, y elevó su mano derecha hacía el techo circular bañado en oro. Dirigió su vista hacía donde el más tembloroso de los Vampiros se encontraba... ojos llorosos, su mano bajó un poco, apuntando hacia donde el rubio, las ráfagas de viento parecían cada vez más densas, siguiendo los movimientos de Mathew, una ráfaga cortando la mejilla del rubio.


Molko, Joseph, Patrick y sintieron esa ligera ráfaga de viento atravesar su cuerpo y al instante siguiente se escuchó un fuerte quejido detrás de ellos. El intruso que juraba ser un Nosferatu había arrojado al suelo a Cody y a Ryan, el brillo de los de Mathew aumentaba de manera proporcional al volumen de los gemidos de los dos Lasombra, el gemido más fuerte trajo una estruendosa presencia completamente agresiva.



- ¿A quién trataste de engañar...? - Los ojos claros del rubio pasaron a un turquesa despiadado, su seño fruncido y la pequeña irónica sonrisa que comenzaba a aparecer en sus labios hizo rabiar más a Mathew, Ryan seguía con esa agonizante tortura, su interior estrujado con furia... - Antigüitos...


Su corazoncito puro le ha ocultado
Es él el más despiadado ser.
Es sumiso cuando ha llorado por amor.
Pero si enfurece, te verá morir.


- Has destruido mucho... Nosferatu... - Molko, Joseph y Patrick se erizaron al escuchar ese tono tan frío, no podía ser Cody, el la mayor parte del tiempo era llorón y tranquilo, esa mirada de furia no podía salir de él.



- ¿Y él, no despierta? - Sonrió el rubio de manera burlesca
...y el extintor pierde su inmunidad.
El abuso mórbido de poder en el jardín del edén...
...donde la manzana lleva una cara juvenil.


- Él siempre está despierto. - Mencionó una voz débil que atraía consigo un ambiente denso y descompuesto. Mathew abandonó la tortura a Ryan viró su rostro hacía las lejanas escaleras que se encontraban a la mitad del inmenso pasillo de las habitaciones... se le veía subir tan segura - Te lo ordeno, estas es una orden...detente, ven a mí.


La furia en los ojos de Mathew desapareció, todo lo notaron porque la pigmentación hibrida entre castañas y verde relación intensamente en sus orbes. Para el castaño todo era una incesan tortura, como si de pronto todo hirviera en él, escuchaba la voz de esa mujer dentro de sí... y entonces, como si hubiese devorado fuego, todo el dolor en su propio cuerpo de extendía.


- Recibirás tu castigo porqué has tocado lo más preciado para mi...- Nurmi subía por las escaleras y sin hablar lo decía todo, la Lasombra más poderosa, en pocas ocasiones se dejaba ver tan separada de Tilo, ella estaba furiosa mencionó algo ultimo y asintió Mathew ante la orden dada.


Cayó de rodillas al suelo y sintió como si miles de cristales cortaran la palma de su mano... ¡¡Ahhh, me duele, me duele mucho!! Me está quemando... y un devenir de dolores más invadieron su cuerpo, una ligera tos que se convirtió en un ataque que le provocó vomitara sangre, a grandes cantidades.


.*.


Lenta, lentamente sus ojitos castaños se abrieron, y su cabello desordenado, su respiración tranquila... enfocó su vista, unos ojos azules le miraban expectantes.


- ¿Estás bien...? - Preguntó mientras evitaba reflejar la preocupación que le dejaba encontrar así a Raymond.


- Yo... creo que Mathew... - Fijó sus ojitos llorosos lejos de la vista de Bob y lo recordó... que no podía hablar tan a la ligera, no era bueno en eso, ya no confiaba en el mismo "erraste en tus visiones y también en tus pronósticos, fracaso de líder el que Brian creó" - Estoy bien


Sonrió, no sonrisas sinceras, una más bien falsa, de esas que cubren sentimientos... y pensó, que pensaba demasiado en Matt, tener esas horrorosas visiones irreales no le servirían de mucho para olvidarlo, tal vez sería mejor pedir a Brian un favor de esos que a Frank le concedía tan convencido.



-*- Fuiste la más hermosa flor que ha florecido en mi vida.


Fuiste una viva llama roja que resplandecía con ferocidad


Fuiste el viento que agitaba mis ramas


¿Puedes escuchar la balada del viento y los árboles?


¿Puedes oír el tumulto de su juventud?


¡Ahhh!, tiene que haber más tente que recuerde su propia juventud... -*-



.*.




Cerró los sus ojos lindos y enterró el cuello de la chica sus colmillos puntiagudos, el sabor de la sangre invadió sus sentidos estaba más que sediento, pero la satisfacción de beber no era mínimamente placentera, no era lo mismo tomar de esa sangre tan vulgar. Estaba siendo demasiado exigente, debía dar gracias por poder ingerir siquiera eso... tenía que hacerse a la idea, de que era imposible encontrar sangre más deliciosa que la de Robert, de Bob rubito.
Inspeccionándolo todo, Anthony notó el gesto de disgusto de Mikey al beber, no había nada más que hacer ahí, se dijo, había enseñado en tan sólo cinco días al castaño, lo necesario para poder valerse por sí sólo. Abandonó desanimado, lo aceptaba, Mikey removía demasiado en él, pero cuando lo notaba y trataba de acercarse más al pequeño castaño, su corazón se oprimía, todo encanto desaparecía y volvía de nuevo a instalarse en su extraña y tan recurrida nostalgia.



|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|

* Epica: Cry for the moon

-*- Gilbert Cocteua: La balada del viento y los árboles



(º·.¸ (¨*·.¸ ¸. ·*¨) ¸. ·º)
«. ·°·~*~' Nos acusas de pecados cometidos por ti.*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Doki Amare Peccavi

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Cap. 36: Nada en especial

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 7:07 pm

Cap. 36: Nada en especial
Hay un ratoncito que mueve sus bigotes ante el queso fresco, nunca lo comparte.
Una niña roció con amoniaco un enorme queso amarillo porque los ratones le disgustan
El ratoncito ese día conoció el amor y compartió su enorme queso, con su amado...
¡La niña perdió su cuyo predilecto!

Parte II
Quien apaga mi soledad.


Con pantalones negros y gabardina del mismo color, Gee no lo había notado, pero la mayoría de sus prendas oscilaban entre negro y algunos otros tonos oscuros, alguien había escogido esas prendas en un país lejano... hacía frío, lejos de casa, sentadito en una caja de madera a las afueras del hotel de finura artificial, por dentro todo era fingida hermosura, afuera, una vivienda más, vio algunos hombres cargar costales de verdura, sus pasos se resbalaban de vez en cuando, la nieve era demasiado lisa en algunos lugares, con tanto frío las ganas de correr o moverse le abandonaban, incluso ahora, era en los momentos que más activo se le podía ver.


* Con una lagrima, de fe sobre tu piel
Olvidé la grieta, que dejó tu amor


Comenzaba a aburrirle demasiado esa monótona vida que llevabas antes del atardecer. Bert y sus amigos se ausentaban el resto del día al atardecer se adentraban a su habitación - sin tocar a la puerta como la primera vez que lo hicieron - era muy desesperante estar solo sin hacer nada, por las tardes los paseos y las bromas grupales le subían en ánimo, consideraba que Bert era muy afortunado al contar con personas tan agradables a su lado. Brendon, el chico que parecía ser el más joven de todos, se mostraba serio en los primero minutos de sus encuentros, siempre, cómo si tuviese que conocerle diariamente y ganarse su confianza una y otra vez, todo al final resultaba muy lindo con ese chico, también con Davey, con una personalidad incluso más impulsiva que Bert, este chico le hacía sonreír mucho, había dicho el día que llegó Gee al hotel: "confiaremos en ti, pero si nos causas problemas no volverás a ver la luz de sol", después de eso, había revalidado Gerard la idea de volver a la Posada, y antes de que pensará en la manera de alejarse, ya Davey se mantenía con su brazo, los hombros temblorosos de Gee, después de soltarse a reír y haberle regalado una sonrisa sincera, le tumbó en la cama y comenzó con su presentación. Peter Lewis había sido, de los cuatro, con el que más trabajo le había costado congeniar, y no por falta de interés o cosas en común, la razón implementen era que ese jovencito resultaba ser algo receloso, con miradas desconfiadas habían empezado y sin darse cuenta las cosas habían cambiado ya completamente pues se colgaba del cuello de Gerard, en ocasiones, para hacerle rabiar ligeramente.


Pero ese instinto provino de tu ser
Me obligó a soltarte... tiernamente


- Hola Gerard - Saludó una joven, Lucy, que acababa de salir del lugar, eran actos indiferentes sólo saludos porqué ser cortes era agradable, vio a la chica alejarse y de nuevo se sumergió en sus hermosas memorias, temblaba de frío pero no se negó esa oportunidad de permanecer algunas horas más, ahí afuera, observándolo todo, como los ancianos que se sentaban en el muelle a recordar historias de su vida, mientras esperaban algún barco para poder recordar más historias. Hoy había mucho movimiento, un barco había llegado a primeras horas del día, los pocos cuartos que vacíos sin duda se llenaría otra vez, como en las primeras semanas, cuando él llegó, varias personas se hospedarían por algún tiempo antes de marcharse para reunirse con alguien más.


.*.


Anthony lideraba esa agrupación de agraciados jovencitos y hermosas damitas, les miraron insistentemente en el puerto muy difícil ver a un grupo de personas así de atractivas, varías jovencitas se sonrojaban y muchos chicos quisieron dar flores a las mujeres, pero todos esos, los que caminaban hacía los automóviles que les recogerían, se mostraban herméticos e indiferentes ante las demostraciones de afecto que las demás personas podrían brindarles. Esperaba Anthony toparse con Mathew, le buscó entre la multitud pero no había rastro de él, orgulloso ese Nosferatu, seguramente había evitado la molestia de ir a recogerles, igual, no era ningún problema estar sin él, Brian se había encargado de todo, les llevarían a su nuevo hogar, tres mansiones en el centro de la ciudad, el corazón de ese pueblo se volvería sólo de ellos.


Toda esa noche provocaste ver en mí.
Lo que a nadie muestro en la intimidad.


Mikey se caminaba a paso lento, muy alejado de él, había pasado un malentendido entre ellos, Anthony se arrepentía por su impertinencia, se mostraba furioso con él mismo por dejarse llevar por impulsivos sentimientos, Mikey trataba de tener el menor contacto posible con Anthony, lo haría hasta que su Bob les alcanzara.


El castaño sintió el viento chocar con sus mejillas sonrojas, un mozo se encontraba abriendo la puerta trasera del un auto verde, las llantas eran negras y los bordes blancos, asientos negros de piel, la capota blanca permanecía completamente aferrada a los tubos superiores del auto. Echó el último vistazo a Anthony, que subía a una carroza arrastrada por corceles negros, dos Nosferatu subieron a lado de Mikey, dos chicas que sonrieron el mozo dijo algo que no logró entender y emprendieron el camino hacía una de las mansiones. Fueron tres agrupaciones, llegarían por caminos distintos hasta su nuevo hogar.


.*.


Fue una negación rotunda, Ray sintió que el mundo se le caía no quería sentimientos mortales en su corazón desgastado, Brian no lo entendió, Brian no quería perder a nadie más, con ver a Frank era suficiente, tan confundido y eternamente alejado de sus memorias centenares. No rogó una segunda vez, toda una noche se la pasó recostado, con la habitación cerrada y los ojos abiertos, mirando recelosamente al techo blanco. Hacía tiempo que debió de haber estado ahí, su vida de vía haber acabado aquella noche, cuando su madre murió consumida por las llamas... le había abandonado.


Hacía ya semanas que entre sus recuerdos malformados se hacía presente la imagen de Mathew, y entre imágenes los agonizantes llamados de esté, Mathew nunca le llamaría... Mathew le odiaba, agitaba su cabeza y repetía en sus pensamientos las ilusorias notas de la primera canción que se le ocurriera.


Habitaciones más adelante, Bob sonreía mientras acurrucaba en sus brazos la almohada que había pertenecido al castaño... estaba en esa recamara vacía y nadie decía nada, ningún comentario acerca de su nuevo comportamiento era hecho. Temían que el rubio se encerrara de nuevo en su mundito egoísta, así estaba bien, un Bob no más amable pero sí, menos antipático. Estaría muy cerca de Mikey en algún tiempo, y entonces sería más sincero. Pasearían solo ellos dos, lo tenía todo planeado, cuando se encontrasen bebería él también de Mikey.


.*.


Contradiciendo sus expectativas, había resultado demasiado atrayente, no pudo evitar sonreírse disimuladamente al principio, era cálido, y muy amigable, sugestivo y a pesar de todo, una pizquita de tristeza se asomaba sutilmente en sus orbes verdes vida. Les tenía hechizados a Bert, Davey, Boyd y aceptándolo, también a él. Había sido el último en despertar, lo sabía porque el murmullo en la habitación se Gerard se había presente, pequeños cuchicheos y carcajadas difíciles no escuchar. Se adentró sin permiso, Gerard no había exigido que fuera de otra manera y sólo Boyd tenía esas anticuadas formalidades. Sólo los Vampiros estaban presentes en esa habitación.


- ¿Y Gerard? - Cuestionó curioso, en todos los atardeceres que llevaban reuniéndose ahí, Gerard nunca se encontraba ausente. Bert sonrió ligeramente y guió a Lewis, con la mirada, hacía el baño de la recamara, entonces notó el ruido de la regadera y el murmullo de Gerard.


- Nos ha dicho que consiguió un empleo aquí mismo, en la cocina, dice que ya antes había trabajado en eso... - Mencionó sereno Boyd, para luego soltar un pequeño suspiro al aire - también dijo que estamos obligados a cenar algún día aquí, es ayudante del cocinero, nos dijo que él nos invitará algún día.


- Ah, no, no puede ser...- Se quejó el recién llegado y después bajó la mirada -... deberíamos aclararle ciertas cosas de nosotros.


No era agradable fingir alimentarse, no para ellos, no estaban acostumbrados y el olor de los condimentos les revolvía el estomago, como si de substancias putrefactas se tratase. Davey, Bert y Boyd permanecieron en silencio, Gerard parecía ser muy honesto y sincero con ellos, pero ellos no lo eran, tenían un gran secreto, tampoco podían renunciar a su seguridad sólo por un chico pero..., el sonido de la regadera paró, pasaron varios minutos, Gee salió con el cabello alborotado y las prendas aún mal puestas, sonrió al encontrar a los cuatro chicos ya en la habitación. Terminó de acomodar sus prendas y calzó sus pies, su cabello alborotado fue hecho hacia atrás... se veía tan atractivo así, con un semblante menos revende, más serio y sugestivo aún.


- ¡Listo!, podemos bajar ya... - Murmuró lentamente, se dirigió a la puerta y salió primero de la habitación, los demás chicos le siguieron en silencio, comenzaban a bajar las escaleras cuando Gee paró de pronto - Me ofrecieron un cuarta, en la zona de servicio, iba a negarme porque son cuartos compartidos, no podrán entrar ahí, pero... Después me pareció que sería demasiado incomodo que mis compañeros de trabajo arreglen mi recamara. Así que desde mañana cambiaré de habitación. Mi trabajo termina antes del atardecer.


Entonces continuó con sus pasos ligeros, Bert que le seguía le detuvo del brazo antes de que llegaran a hasta la estancia del lugar.


- Qué te parece si hoy andamos por la ciudad toda la noche... - Giró su vista Gerard, parecían apenados, se sintió un poco apenado. - ¿No te gustaría eso? Habrá muchas cosas interesantes, el centro estará a reventar de vendedores porqué hoy hubo desembarco


- ¿En serió hay tantas cosas? Me gustaría verlas... - Les sonrió y entonces quitó la mano de Bert de su hombro - Yo... voy a subir por algo más abrigador, enseguida bajo.


Asintieron ellos, Gerard les dejó prados en las escaleras, continuaron sus pasos hacía las afueras del hotel, nuca tenían nada que hacer, su "misión" la habían dejado atrás, para qué buscar razas extrañas de Vampiros, si había un humano amistoso muy interesante. Esa noche estaba decidida, deambular por la ciudad, distraer a Gerard y alimentarse bien, regresar muy entrada la madrugada. Y si lo notaba... que hablar con Gee sinceramente valía la pena, ellos lo harían de regreso a casa, dirían: "¿Gee, crees en historias de terror, esas en dónde hay seres de antaño que succionan la sangre de sus víctimas hermosas, que son malvados y huyen de los símbolos religiosos?... pues no creas en eso, no es verdad, nosotros te enseñaremos en dónde está el error."


Gee llegó hasta las afueras del hotel, un gritó le hizo fijar su atención en el conductor del auto frente a él.


- Sube Gerard - Davey manejaba, fue él quien pidió al pelinegro que se diera prisa, era la primera vez que Gerard se subía a un auto, se los hizo saber, que su vida hasta ahora estaba sujeta a carrozas, y a su bicicleta antigua que se había quedado en su antiguo hogar.


.*.


Tenía el corazón palpitante, algo había en ese lugar que le hacía estremecer, pensó que sería el comportamiento distante que Mikey tenía con él, pero no era eso, porqué cuando su malestar aparecía, olvidaba completamente al pequeño Mikey, su entrono y todo a su alrededor. Las emociones que sacudían su cuerpo terminaron por agotarle antes del amanecer el viaje había sido largo y merecía descansar, pero en sus sueños no había ningún descanso, unos ojos verdosos aparecían constantemente en ellos, sintió cerrar sus ojos por segundos, pero al enfocar su vista lo notó, había dormido su tiempo requerido, en la madrugada habían llegado, ahora estaba por atardecer... estaba casi solo en ese lugar. Mikey estaban en la tercera mansión porqué el Nosferatu más joven, Anthony, envuelto en los laureles de las primeras habitaciones, intentaba mirar por la ventana después de su extraño despertar, pensaba que era anormal no tener noticias de Mathew, aunque tampoco se preocupaba demasiado.


Fijó sus mirada en sus pies desnudos, era asfixiante todo, el aroma que invadía sus pulmones y la congoja de no saber qué era lo que ocurría en él. Y entonces lo decidió... la acción que cambiaría su destino, otra vez, estaba siendo tomada. Se apresuró Anthony a vestirse de manera informal y aún así se veía tan buen mozo el jovencito de cabellos castaño oscuro, y su piel blanca y sus ojos avellana llenos de tristeza contenida. ¿Es que acaso su existencia estaba manchada por alguna maldición que le impedía verse tan feliz y sonriente...?


Este es un lapso de locura momentánea, dejaré llevarme sin prestar atención a la conciencia.


Salió a de la mansión a pie, estando tan cerca del centro no había motivo para no hacerlo, caminó por las calles un tanto transitadas, siguió caminando, caminó un tanto más hasta llegar al centro, parecía hundido, con el piso rojizo, las piedras de figuras uniforme eran demasiado bonitas, y mientras más bajaba, más gente que había, un payasito solitario, nadie prestaba atención y por los movimientos mecánicos se notaba que era un tipo de edad. Se sintió extasiado ante tan poca vida, su trajecito blanco y los holanes negros le quitaban alegría, con un rostro igual blanco manchas en los ojos a manera de antifaz y unos labios maquiavélicos manchados de rojo carmín... terroríficos...


.*.


Hundido, con los bordes llenos de autos, así era el centro de la ciudad, imposible andar por ahí en algún transporte, Bert bajó del auto y miró automáticamente a Gerard, permanecía deslumbrado, había sido buena idea llevarle esa noche ahí. Caminaron en grupo por algunos minutos, la plática tomada en el auto seguía constante, ellos se negaban a que Gerard se cambiase de habitación, era divertido tenerle a lado, no querían perder eso, Gee por otra parte, sonreía ante los constantes ruegos de sus amigos, parecían hermanitos pequeños rogando porqué no les dejaran... de madrugada para irse a trabajar...


Sintió como una película transitoria pasease por sus memorias, negó con la cabeza y evitó esos pensamientos que no gustaban demasiado... los puestos y los dependientes abrigados, había comida de la zona y muchos tipos que entretenían con sus cantares y sus rimas mal construidas, Gee lo veía todo y aunque todo le deslumbraba, nada lograba captar su atención, se sentía incomodo, participó muy poco en las bromas que Peter le lanzaban, lo notaron todos ellos, pero confundieron, creyeron que la falta de atención se debía a lo impresionado que estaba con el lugar, cosa más errada de la realidad, Gee se sentía incomodo, caminar y caminar no era lo más adecuado, sentía como la presión en su cabeza aumentaba su disgustosa angustia.


- Quiero quedarme un poco de tiempo aquí - Dijo en murmullo, señaló aún payaso que le parecía demasiado enigmático, aunque no podía verlo muy bien debido a que le daba la espalda... parecía tan entretenido en su acto, sintió cierto agrado por él. Después sonrió a Bert especialmente - Pero no detengan su paseo por mí, los alcanzaré luego... sólo quiero estar aquí un momento


- Bien, vendremos por ti... sólo... iremos a ver algunas cosas - sólo a alimentarse un poco, una oportunidad perfecta, pensaron todos, se alejaron de Gerard, el ultimo en dirigirle una mirada extraña fue Boyd, había algo raro en todo...


.*.


Estuvo de pie bastante tiempo, había querido alejarse hacía ya unos minutos, pero ahora le payasito centraba su acto mímico sólo en él, sería una gran falta de respeto dejarle a medio acto solo, además no le parecía, pensándolo bien, muy agradable que dedicara su acto sólo a él. Se sentó en una de las banquitas que rodeaban ese lugar del centro, eran frías y un tanto incomodas, pero de donde él venía ya no podían apreciarse esas construcciones hechas para la relajación y el disfrute de la tranquilidad.


Elevó sus manos el payasito mientras pequeños brinquitos hacían simular que recibía un poco de algo que no era normal, su respiración simulaba exaltarse y de repente, se encogía en su cuerpo... terminaba de rodillas y bajaba la cabeza con una sonrisa demasiado hermosa, un huequito en su dentadura quitaba lo nostálgico de la escena, le llenaba de luz y él no ayudaba mucho para impedirlo, sus saltos de conejo travieso y los listones domino que colgaban de sus manos se expandían y una vez antes de enredarse en sus dedos... y luego... a repetir la escena desde que simulaba exaltarse.


- Deberías moverte con menos alegría..., no combina con tu rostro tanto amor expandido - Dijo en susurro Anthony al payasito... pero este había podido oírlo, negó con la cabeza y con una reverencia se despidió ofendido, con esfuerzo se alejó saltando hacía un nuevo expectante que le miraba fijamente... ese jovencito parecía ser un poco más tolerante para su acto fracaso... - ¡¡¡Pero que grosero que eres...!!!



Gritó con todas sus fuerzas, él que trató de ser educado y ese payaso que se alejaba sin contemplaciones, sólo para brindar su acto a otra persona. Ahora entendía, seguro que eso lo hacía con todos. Se plantó en frente al nuevo público. Miró sus ojos verdes y sintió estremecerse, el payasito tenía un corazoncito maquillado por años, se estremeció al tener al primer chiquillo en frente de él, tal vez los años le afectaban porqué la misma emoción le recorría con este jovencito... tal diferente al otro.
Pero esa forma de mirada que hay en ti.
Me obligó a matarte... lentamente.



Anthony le vio comenzar de nuevo su acto, a algunos metros de distancia, se sintió ofendido, iba a marcharse, pero no pudo evitar fijar su vista en el chico de cabello negro... entonces puso atención en la persona que miraba al payasito con tristeza, ¿cómo podía tener ese gesto tan triste ante semejantes actos alegres? Negó con la cabeza viró su cuerpo y antes de marcharse sintió que alguien le miraba, regresó su vista atrás... esos ojos verdes se fijaban con asombro en él... sintió su corazón palpitar se regresó su vista al frente...
.*.


¡¡¡Pero que grosero que eres...!!!

Escuchó el grito a lo lejos, pero el payasito le había hechizado completamente, comenzó su acto... algo triste, imaginó varias cosas, la vida detrás del maquillaje, entonces si las sonrisas se reflejaban, tampoco podían ser ciertas, frunció el ceño... ¿Tendría amigos el hombre bajo el maquillaje... cómo tenerlos si ni siquiera podía tener espectadores a montón?

- ¿Es relajante tanto maquillaje... cubre de verdad todo en ti?- Cuestionó directamente Gee al payasito... esté asintió y siguió saltando... hacía figuras con sus manos y su sombrero de cono cayó al suelo. - Sí tu lo dices debe de ser verdad...

Siguió observando... movimientos lentos, otras un tanto más ligeros, era como una maquina vieja, una vez que avanza comienza a moverse mucho, hasta que para y se enfría, entonces debe de volver a entrar en calor para retomar un excelente movimiento...

Todo es tan superficial...

Hoy mi corazón no anda de ánimos para esto...

No puedo evitar mirarte con lastima... lo siento tanto.
Tal vez regrese otra vez, hoy me marcho, quiero dejar de sentir esto que...


El payasito quedó quieto, Gerard notó que estaba casi llorando... tonto que era, lo había arruinado, el payasito, sin mover su cara, indicó con sus ojos que alguien comenzaba a marchase, Gerard giró su cabeza...



- Es...
- ¿Algún conocido tuyo...? - Habló por primer y última vez... tapó su boca asustado y después echó a correr hacia dónde Anthony, Gerard permaneció paralizado, el payasito sintió que estaba haciendo algo bueno, lo sintió desde que se levantó con resaca y ató mal el cordón que sujetaba su sombrero con motas uniforme. Llegó hasta dónde Anthony, miró por última vez al jovencito de ojos verdes y entonces mencionó con sin pesar ni arrepentimiento - Oye... el niño de allá dice que...


|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|



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«. ·°·~*No te creo*~·°·. »
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๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Cap. 37: Será entonces: "volver a empezar"

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:10 pm

Cap. 37: Será entonces: "volver a empezar"

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Parte I
Demonios detrás de tu mirada,
Tristeza detrás de tus ojos,
Y en el fondo, tanto amor
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~



Un corazoncito con dudas, antes de alejarse lo suficiente, se viró y le miró a los ojos, brillosos y lindos, Bert entonces sintió un cosquilleo en sus mejillas, eran amigos... tendrían que demostrarlo con confianza, tal vez no podían decirlo todo, Gerard no lo entendería, no podían arriesgarse, tampoco quería que les tuviese miedo, pensó que sería demasiado horroroso que les viera en alguna ocasión de forma aperciba. Separados, caminando entre la gente, por unos segundos simularon separarse, nuca perdidos, Bert acechó a una jovencita, nada en espacial sólo lo más rápido y cercano, lo mismo para Boyd, Davey y Lewis, pensaban los cuatro en una sola realidad, su aventura había sacado más que unas cuantas risas, criatura más interesante no habrían podido encontrar. Presurosas, inquietas, crepusculares y hermosos, a sentidos finos los hambrientos cazadores. A corazones sensibles los entusiasmados inmortales.



.*.


*Soy la respiración de tu piel
Soy el terciopelo alrededor de tu cuello
Soy el beso en tu cuello



No lo entendió bien, escuchó su voz, vio esos labios, teñidos de rojo, moverse y siguió sin comprender... entonces frunció el ceño de modo infantil, se sintió cohibido, últimamente no entendía sus emociones, no quiso saber más, estar ahí de pronto le hacía sentirse tan extraño, sintió un tanto de repulsión disimulada, irritado e intranquilo; trató de decir algo, sus labios no se movían con discreción... gritó, hizo un gesto bastante altanero, sentía miedo, empujó ligeramente al payasito, sus fuerzas eran demasiado y él de pronto no pudo controlarlas... el payasito débil cayó al suelo. Gerard desde el otro lado lo veía todo, y no pudo entender, no escuchó nada, pero se sintió molesto por esa actitud que "Él" tenía...


Soy el contorno de tus ojos
Soy la sangre de tus venas
Y día a día fluyo a través de tu corazón



Se sintió perturbado aún más... iba a pedir disculpas, a ayudarle a ponerse de pie, pero quien antes era espectador ahora comenzaba a acercarse, no iba directo a él, caminaba con la mirada fija en el payaso. Y llegó Gerard, y Anthony le miró a los ojos, y entonces Gee no pudo, tampoco, pronunciar nada, un indiscreto espectador les miró curiosamente mientras las piedras se incrustaban en sus manos, la humedad de la tierra comenzaba a filtrarse por las telas viejas de su trajecito.



- No debiste hacer eso, que acto tan grosero... Porqué no le ayudas a levantarse- Reclamó Gerard, mientras se arrodillaba y ayudaba al payasito a ponerse de pie, sin levantar la mirada, pudo ver los zapatos negros inmóviles...- "Dime algo... salúdame... reclámame, di que no te hable de esta forma, quiero escucharte hablar... ¿Eres tú realmente...?"


-... que horrible lugar, que habitantes tan incómodos - Se quejó Anthony, viró sus pasos y comenzó a alejarse, se perdió entre la gente a la lejanía, porque sus pasos eran demasiado rápidos y aterradores... comenzaba a perderle, se sentía tan lejano...



No importa que tan rápido corras...
... o que tan lejos llegues, me llevas contigo
A cualquier parte donde vayas
Cualquier cosa que hagas, ¡Yo soy parte de ti!



- "Lo eres..."- Cerró Gerard sus puños, sus manos frías y sus ojitos brillosos, el payasito, ya de pie, le miró con ternura y presionó su mejilla blanca..., la noche plantada en el cielo completamente, el siguiente suspiro de Gee se presentó junto al vapor que salía de sus labios temblorosos... para las personas alrededor nada acababa de pasar, porque la vida ajena es sólo un suceso sin sentimiento... sintió el vacío, el gran vacío de su corazón.


- ¿Estás decepcionado...? Algo recién te ha lastimado, no fue mi caída lo que duele, de eso estoy seguro - Habló el payasito con algo de pena, todo había sido una tontería... la gente no transmitía sentimientos a través del tiempo, él no era un hombre con la habilidad para percibirla, no había pasado entre ellos dos... era todo una ilusión suya, una ilusión de su retorcida mente de payaso vagabundo -Me pareció que tenía algo en común... como siga así, espantaré a todos los que visitan el centro de noche... yo mejor me voy, cuídate niño, ve a tu casa, parece que esta noche hará algo más de frío...



- Voy contigo. -

- ¿Qué?

- Voy a ir contigo... - Balbuceo infantil, estiró su mano y trató de aferrarse a la del payasito - Puedo hacerlo ¿Verdad?
.*.


Faltaban demasiadas explicaciones, no intentó pensar más, se adentró a la mansión más grande, la de la barda de piedra tallada y con rejas pesadas que dividían el mundo de los mortales y el suyo. Tenía una sonrisa remarcada en sus labios, alguien intentó hablar con él, Anthony estaba sin ánimos de nada, no tomó importancia cuando alguien mencionó el nombre de Mathew, ni cuando hablaron de su repentina desaparición, ni de la llamada de atención que Brian le daría cuando se presentase.


En su habitación, una vista privilegiada, podía ver la luna sin temor ni nostalgia esa noche... quiso eternidad en ese momento y añoró sin motivos esa sonrisa recién creada en su rostro, el cosquilleo en sus mejillas y la necesidad de cerrar los ojos y no sentir... pesares difuminados en el nirvana casi que se sentía, pensamientos recurrentes opacados por lo que fue... en esa noche un buen momento, recostado en su cama sin pensar en nada, siguiendo sus ideas, y no lo supo... nunca nadie se lo dijo pero esa consiente obsesión por creer que Mikey era el motivo de sus placeres no apareció.


.*.



No estaba sentadito, no en dónde habían quedado, en ningún lado, Lewis fue el primero en aparecer en el lugar indicado, y no había rastro de Gerard, esperó sentado a que alguien más apareciera, después vino Davey, más tarde Boyd y Bert, y detrás de ellos infinidad de minutos de incomodo silencio y falsa tranquilidad.
Y se les ve tan distinto
Y tan tiernos, tan nerviosos
Silencio, tiempo, ojos lindos...



- ¿Hace frío? - Cuestionó infantilmente Boyd, asintieron tres cabecitas con dudas - Seguro que lo hace, estará enojadísimo porqué hemos tardado tanto.

- Habrá que ir deprisa, con suerte y le alcancemos a medio camino, ha conseguido trabajo, no puede seguir desvelándose tanto. Es mortal, no está bien que viva el horario de nuestro mundo.

- Deja de hablar Boyd - Sentenció Bert mientras halaba del brazo al pelinegro - Date prisa, date prisa.
.*.


Sí nadie quería acompañarlo, él lo haría solo, nadie parecía estar más que asustado por el ataque ¿Y la preocupación? En su mente la idea trágica, no estaba conforme con la actitud de nadie, todos tan confiados a las palabras de Tilo, él sabía algo más, los mitos se basan en porciones realidades, y la presencia de un supuesto Nosferatu era más que terrorífico ¿Y si decía la verdad?, Billie estaba dispuesto a pasar por tonto y exagerar de precavido. Tenían que estar más que alerta, pero... cómo estarlo si cuatro de ellos se habían escapado para jugar a ser poderosos.


Su principal misión, encontrar a Bert, Davey, Lewis y Boyd, pero había llegado hasta dónde las huellas de esos cuatro eran claras, al centro de la ciudad, y después nada que hacer, no había rastro, esos cuatro no bajaban la guardia ante ningún motivo. Era de madrugada y las estrellas y la luna, la nieve y el cielo oscuro, tan poco atento, y entonces un hechizo que rompió las barreras de su cordura. Un enemigo cerca...


Se viró, y sus orbes verdes chocaron con las orbes verde inocencia, y la fragancia de ese sujeto, instintivamente sus colmillos crecieron y...


... la misma escena, con un toque más violento y protector.


.*.


A fino terno, todo negro, se le notaba tan de buena posición que impresionó a los presentes cuando le miraron entrar, además era lindo, y sus ojitos con un brillo casi lloroso hechizaban al contacto, "un cliente agradable" pensaron algunas personas. Por el contrario, el payasito era ignorado casi a la fuerza, nadie quería atenderlo, tenía un permanente aroma a vicio y su rostro, debajo de ese barato maquillaje, marcado por la miseria de la pobreza que le impedía consumir demasiado y lograr ser un cliente relevante.


Historia, su sangre lo que se huele.
"Era esencia sacrificio"
Ahora se confunde con el viento triste.


Ante un establecimiento tan exótico, pensó, no sabía cómo actuar, se llenó de ilusión al ver esas miradas plantadas en él. Le recordaban de manera agradable, esos momentos en los que él visitaba la tasca prosaica y vieja, el payasito se sintió de la compañía de Gerard, estaba más que claro, esa noche sería única, le tendrían que soportar las meseras presuntuosas. Sonrió con burla, sería tan grosero y molesto para ellas que se arrepentirían de haberlo mirado alguna vez de arriba a abajo.


- Tomemos asiento niño.- Sugirió bastante feliz, Gee obedeció sin prestar mucha atención, desvió su vista hacía todos lados, creía entender esas miradas cazadoras, seguro ellas creían que él era de ese tipo de hombres, sintió escalofríos de pronto, no podía dejar que nadie más le tocara, era un pensamiento recién planteado. Lo había prometido antes...


No hablar, corazón calladito
Una cicatriz difuminada con azúcar
Un amor disfrazado con bebida indecente.


- Mi nombre es Gerard - Murmuró con voz inaudible, el payasito le miró más detenidamente, un jovencito extraño, con sus cabellos casi largos y su ropa fina... ¿Debía sucumbir a su curiosidad? Pensó, mejor, que no debía de hacer preguntas, acostumbrado... la gente abandonaba sus acciones monótonas para olvidar. Gerard era diferente; estaba ahí porqué le habían olvidado...


- Fantoche me dicen todos, puedes hacerlo tú también. - Murmuró inconforme, olvidó ese sentimiento enseguida, su oportunidad de ordenar estaba próxima, podía deleitarse al recordar el sabor del coñac que la noche anterior había bebido. Llegó una mujer con dos copas para coñac, Gee se sonrojó, llevó su mano derecha a sus labios, no tenía curiosidad ni siquiera para sumergir su dedo en la copa. El payasito sonrió de modo comprensivo, negó con su cabeza lo comprendía, alguien como ese joven no podría tener grandes problemas, se sintió algo desilusionado, pensó que habría algo mágico con ese chiquillo.


- Está bien, aunque es un desperdicio que dejes la copa entera, bebe algo y si sientes un mareo leve no tomes más. - Copas de pie corto, coñac templado, posó Gee sus labios rojos en la estrecha boca de cristal, el aroma impactó en su nariz, y sus boca se humedeció enseguida, dio el primer sorbo y cerró los ojos ante la impresión del sabor.


No prosiguió con el siguiente sorbo, Fantoche si que lo hacía. Una copa más, una más después, y cuando lo notó, ya tres botellas yacían tiradas en la mesa, el payasito ahora lloraba, hablaba de lo mal que lo trataba la vida y la decepción que se escondía detrás del maquillaje, hablaba de ser un buen hombre, estaba sólo... esperaba con el tiempo, que la tristeza se aburriera de él. Caminaba por las noches siempre solo, se quejó de todo. Gee se mantenía callado, le escuchó hablar más tiempo, en ocasiones sus pensamientos le traicionaban. Cuando lo notaba sacudía su cabeza y se enfocaba nuevamente en Fantoche, en la tristeza de sus ojos, en las lágrimas que habían matado su maquillaje blanco y sus mejillas rojas, y sus labios teñidos de azul.


- Ya has tomado demasiado, mejor nos vamos... - Murmuró Gee mientras se ponía de pie, Fantoche le miró enojado, ¿Quién se creía para decirle cuando podía parar? Hizo un puchero y negó con la cabeza porque sus labios rebeldes se negaban dejarle hablar.- Por favor... tengo que regresar.


Fantoche se puso de pie, miró a Gee con tristeza y salió de la tasca, sus pasos eran inseguros se sentía levitar como cada noche, la mujer que les atendía se acercó a ellos, no podía arriesgarse a que se fueran sin pagar, Gee cubrió la cuenta de ambos, la mujer se sintió satisfecha con la propina. Salió Gerard detrás de Fantoche, intentaba llamar su atención pero este parecía tan ensimismado en sus pensamientos, en la nieve blanca y el cielo oscuro, las calles solitarias y el frío que calaba sus huesos, todo era mejor distracción que esa voz dulzona que le cuestionaba cosas.


Gee no era indiscreto, no en ese momento, intentó averiguar en dónde se localizaba la casita de Fantoche, pero a sus cuestiones el disgusto del payasito por contestarle, podía llevarle esa madrugada a la posada pero... el camino era largo y los pasos titubeantes del payasito no le aseguraban que estuviese despierto todo el camino.


- ¿El camino es por aquí?- Cuestionó Gee bastante intranquilo, antes no se había preocupado por un hombre ebrio. Hoy era diferente, sabía que Fantoche se sentía solo, no quería dejarlo solo... pensó en quedarse con él hasta el amanecer, y entonces una luz de esperanza surcó por sus recuerdo.- Bert...


Tomó del brazo del payasito, y lo jaló hasta que llegaron al sitio de su primer encuentro, tal vez... sólo tal vez Bert y los demás seguirían ahí. Sintió que los pasos del payasito eran más lentos, seguro tenía frío, se quitó su gabán e hizo que Fantoche se lo pusiera, le quedaba algo ajustado de los hombros, pero con frío y alcohol nada se siente. Y siguieron su camino, y llegaron al lugar... una silueta. No era Bert... pero algo en ese hombre de cabello ojos le hizo sentirle similar. Gee le miró, él se viró, y los ojos verdes del extraño se transformaron: tomando un tono más extraño, brilloso y frío, sobrenatural y amenazante, frunció su seño Billie, Gee era un enemigo.


- ¿Otro...? - Mencionó Billie al ver tan cerca de Gee "con su esencia Nosferatu", su mente recreó una historia, ese vampiro "Nosferatu" llevaba una alcohólica víctima, estaban invadiendo su territorio, al parecer se estaban esparciendo sin respeto. Con sus ojos marcando el límite de su paciencia y sus amenazantes colmillos salidos Billie se abalanzó a Gee y este empujó a Fantoche al suelo. Pero no hacía falta que protegiera a Fantoche, Billie iba sobre él, no sobre el payaso ebrio que recostado sobre el suelo comenzaba a quedarse dormido, Billie le arrojó al suelo sin tocarle - Defiéndete...


Tan blanco y un chico llora



Gee apenas si pudo ponerse de pie, no se quejó, ni dijo nada, ni sus pensamientos entendidos, cerró los puños... nieve entre sus dedos, Billie no perdía movimiento de él, Gee con sus puños cerrados, y levantó un brazo, y Billie le miró expectante, entonces Gee frunció el ceño también, un ser diabólico debía de ser, con colmillos largos y ojos para aterrorizar a cualquiera... y el Salubri no entendió el motivo, y una bola de nieve cayó en su rostro y luego otra... y otra... y otra más, entonces Gee trató de acercarse a Fantoche, había que alejarse de ahí, no solo, el payasito iba con él, pero sus movimientos eran demasiado lentos.



Billie lo sintió una burla, no estaba jugando, su clan estaba en peligro y tenía tanto miedo, no podía perderlos, esa idea siempre en su mente... no quería perder a nadie. Arrojó su fuerza su coraje y su temor, todo sobre el que él pensaba, sería un joven Nosferatu, sin poder, sin valor, cualquier cosa no le importaba, ante cada intento de Gee por alejarse de él, Billie se enfurecía más.



-"¿A qué estás jugando...?" -


- ¡Detente, es demasiado! - Se escuchó algo retirado una voz, una silueta la niebla del la hora impedía aún a sus sentidos extraños ver de quien se trataba, un hombre, seguro, que se acercaba lentamente... una presencia conocida... Las manos de Gee maltratadas, bajaba la mirada porque su ojo derecho ardía, y su cabello negro alborotado caía sobre él, sintió algo tibio correr por su frente...


- ¿Qué haces aquí? - Cuestionó con su coraje contenido quien le atacaba. Por completo la atención de Gee se desvió hacia quien se acercaba a ellos, su mente comenzaba a sentirse pesada... no podía perderse en ese momento... no con esos dos extraños ahí.


- Los encontré... - Murmuró Rakohammas con el ceño fruncido...- ¿Pero que le has hecho...?


Cuestionó al ver al jovencito dañado, sus manos temblaban y completamente perdido.


- Él es... - Había comentado un error, sus colmillos desaparecieron y sus ojos regresaron a ese tono perla adquirido, aquel chico tenía una herida enorme en la frente, de su cuerpo saliendo sangre mortal... - ... moral.... pero... yo...


- Los he estado observando... los cuatro han estado con él.


.*.


¿Cómo olvidarle? Sí todos los días le soñaba en dolor, sangre y sufrimiento, sin entenderse, se culpaba por enfocar tanto a Matt, sí tan sólo lo mereciera, si tan sólo apreciase sus sentimiento no estaría tan confundido, Matt era un tonto, amenazando con arrebatarle un amor que no tenía... que no quería... que no le importaba.


Sí siempre había separaciones, si antes habían pasado más tiempo lejos no entendía porqué de su temblar de voz y sus lagrimas salidas cada vez que alguien le mencionaba, el aceptar los sentimientos llevaba a un desamarre de emociones completamente diferentes a las que había experimentado al quererle en murmullos que ni él mismo escuchaba.


Del otro lado de la puerta, Bob cuestionándose si entrar o no. Ray tenía varios días comportándose de manera extraña, ni la confianza ni las ganas aparecían para hablar sobre lo que él sentía, sobre su secreta ansiedad por embarcar cuanto antes, por reencontrarse y tratar de ser diferente, menos grosero, incluso tal vez... un poco más amable.


Comenzó a meditar Bob más para él mismo.


Ray encerrado, ocupando el lugar que Frank había dejado. Ahora era él quien lloraba.


Brian parecía preocupado, divagando por los pasillos e intentado hablar sobre algo, pero antes de que digiera nada, las ganas se le cortaban y abandonaba el lugar entre murmullos y gestos extraños.


.*.


Una habitación sin presencia, pertenencias apenas visibles, en maletas las prendas completamente acomodadas, cómo un sueño la presencia de ese jovencito tan extraño, sería una ilusión si el aroma extraño de su cuerpo presente no anunciara su ausencia. ¿Estaba perdido? ¿Habían hecho algo mal? estaba confusos... preocupado, Lewis y Davey lo estaban, parecía tan cómico, incluso Bert, famoso por su falta de preocupación y atención a las cosas, estaba más que alterado por la repentina desaparición de Gerard. ¿Tan importante era ese chiquillo? No, no lo era, tenía que reconocerlo, un mortal cualquiera, reemplazable, común, extraño. Seguro había mortales más extraordinarios que él... pero,


- Date prisa Boyd, partimos a media noche - Anunció Lewis mientras verificaba que ningún objeto personal de Gerard fuese olvidado - Dudo mucho que le interesen sus cosas, pero... Bert está aferrado a que las guardemos. Termina con todo, estaré afuera, voy a asegurarme de que el coche esté en buen estado. Con semejante frió no sería una novedad que no arrancase.


¡Maldita habitación, maldito mocoso! Creerse el importante, desaparecer de repente


Davey notó a Boyd tan en sus pensamientos que no insistió por atención, bufó mientras salía de esa habitación Y es que era imposible no sentirse frustrado, le habían dado amistad, tiempo y buenos tratos ¿Y que recibían?, nada absolutamente nada, cada que pensaba en eso se sentía más humillado, él preocupado por un mortal tan corriente, un mortal de lindo aroma que tenía un pasado oculto y un presente impreciso, tenía pinta de ir de un lado a otro, pero no imaginó que lo hiciera tan deliberadamente, le habían esperado ya quince noches, habían pagado el alquiler de su habitación para que sus cosas no fuesen movidas, cada anochecer, reunidos los cuatro sin mencionar palabras. Bert era el más cambiado de todos. Sus manos temblaban ante cada amanecer, Davey lo notaba todo enfurecido... y muy en el fondo preocupado.


¿Quién se creía Gerard para preocuparles?


.*.


Ató con fuerza un nudito a las vendas de su tobillo, para andar descalzo por la marchita cabaña de madera y clavos oxidados. La humedad de las lozas penetró entre sus huesos, hacía frió pero quería agradecer las buenas acciones, tomó hilo y aguja, estaba terminando de zurcir los trajecitos de colores, uno... dos... tres piquetes de descuido en sus dedos, con sus ojos verdes fijos en la costura rota, escuchó un murmullo de sueño. Fantoche comenzaba a despertarse, sonrió ahora empezaría lo mas chistoso del día, el payasito bufando por la hora que era.



Y después lo más interesante de la tarde;
Fantoche comenzando a maquillarse...

Y después lo más esperado de la noche:
... la visita de él, en el centro de la ciudad.






~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Parte II
Pero por tu mirada,
Soy capaz de olvidar todo...
... todo lo que tú no recuerdas.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~



Llegó su momento para viajar, Bob estaba cambiando demasiado, desde hacía ya mucho tiempo, sus recuerdos se debatían entre el terror a equivocarse y la necesidad de odiar a alguien, Bob de noche acostumbraba a subir a cubierta, su cabello rubio y sus ojos azules se mezclaban con la luz de la luna, y brillaban, y se cuestionaba infinidad de cosas... pero no había nadie mas para contestarle sus dudas. Pensaba que debía de ser una maldición, que todos a su alrededor estuviesen tan agotados, con rostros tan tristes, con corazones tan dañados, él nunca antes se había atrevido a querer a alguien, sólo Ray y Brian tenían ese cariño especial y para Matt y Frank una amistad inquebrantable, pero esos eran sentimientos muy distintos, nunca a nadie le había dedicado sus pensamientos, ni sus suspiros románticos, nadie había sido dueño del brillo de sus ojos, ni de esa boba sonrisa ante el pensamiento.


- Mikey... - Sentado hundió su rostro entre sus rodillas, tenía tanto miedo... pero ya no podía ocultarlo, el deseo incontenible de tenerle cerca, y cada vez más cerca, iba en camino... y sus mejillas hormigueaban, planeando cada noche que decir a su encuentro, cómo mirarlo, cómo hacerle saber que ya no habría más desplantes.-... Nunca estuve tan feliz...


.*.


¿De tanto cariño a algo sin vida? Estaba desecho, completamente horrorizado cuando la mañana le llegó, se encontraba sentado junto al payasito que le miraba temeroso, preguntó varias cosas; Gee negaba ante todas las cuestiones. No tenía nada que ver con el jovencito de la noche anterior. Fantoche puesto de pie, se acercó más a Gee, le tomó de la mano y éste levantó la vista y le retiró el agarre temeroso.


- Los monstruos no existen...- Le dijo Gerard con su voz penetrante, se levantó Fantoche de mirada expectante, y Gee en murmullo apenas si comenzaba aponerse de pie, sus rodillas cedieron al dolor y su voz a la fuerza. Cayó al suelo, Fantoche miró entonces, tenía más heridas en todo el cuerpo Gerard intentaba sobar por sobre su las telas.


Fantoche intentó ayudarle a ponerse de pie, Gee se quejaba con gemidos suprimidos por sus labios errantes que luchaban por no dejar escapar muestra de dolor, el payasito le tomó en brazos, estaba demasiado mal alimentado y la resaca de la noche anterior no ayudaba demasiado, con esfuerzo caminó ante la vista de los que comenzaban a circular por la calle, conocían al tipo con maquillaje que dormía hasta tarde en las bancas del centro, pero no al jovencito que se aferraba a su cuello con la cabeza hundida y su cabello revuelto.


Bajando la mirada,
Te encuentras tan lejos del gris.
Tus colores de circo ennegrecido

.*.


- Ray... - Llamó Brian desde afuera de la habitación, esperando tener una respuesta, tocó dos veces más y no había señal de que Ray deseara abrirle. Para Ray las cosas no eran tan simples, sus uñas se enterraban en la palma de sus manos cuando las pesadillas volvían, estaba cayendo en lo hondo y lo profundo, con esas imágenes atroces y la desesperación, sentía su propia respiración agitada, el arder de sus pecho, la voz de Matt llamándole, desengaño y desgracia, estaban delirando sus sentidos, porqué sólo pensaba en él, a pesar de que este no soportaba verlo, pedía Ray que el camino fuese eterno, porque no podría saber lo que deseaba en verdad, estar ahí junto a todos, no volver a ver a Matt, soportar su presencia aunque los desplantes se hicieran presentes... Matt había dado una amenaza para la próxima vez que se vieran, le había confesado sus sentimientos, y la voz y la forma en que había mencionado sus palabras... todo seguía tan presente. - Voy a entrar.


Porque después de todo él era el padre, podía hacer lo que fuese sin pedir permiso, se adentró, no había visto a Ray desde que había abordado. Y se le notaba tan vació. Se acercó rápidamente a él, mordió su labio inferior, Ray le miró sin ganas, ocultó sus manos con sangre y comenzó a levantarse de la cama manchada.


- Yo...


- No logro entender, parecía que todo estaba bien, antes de lo ocurrido con los Ventrue ustedes parecían tan cómodos, se hacían bromas, se mantenían en equipo..., pero, mírate Ray, no eres quien yo conozco, ni Bob, ni Frank, ni Matt... ¿Porqué Ray..., qué les está pasando?


No iba a contestar nada, sentado en el borde de la cama, bajó la mirada y sus rizos cubrieron su rostro., Brian se sentó a un lado de él y le abrazó. Su predilecto hijo no hablaba...


- Ya no quiero... Brian... ¡Ya no tengo fuerzas... es tan torturante pertenecer a tu casta! ...yo nuca pedí esto.


.*.


Cuidó de él, Gee estuvo dos semanas con temperaturas y pesadillas, dejó su vicio nocturno y compró pan para dos, Gee habló varias veces de cuatro chicos, que seguro estarían preocupados por él, al principio pensó que la desaparición de un jovencito de prendas tan finas causaría más revuelo, pero nadie en el pueblo nuca preguntó por él, por eso Fantoche fingía ponerle atención cuando Gerard hablaba de ellos y del lugar en el que se hospedaban, pero Fantoche no tenía tiempo para jugar, seguro eran invenciones suyas. Decidió cuidarlo el tiempo necesario, la herida más grave era la de su talón, apenas si podía estar de pie, y dar unos cuantos pasos, después el dolor regresaba y tenía que descansar, a base de alimentación y té comenzó a recuperarse, no había dinero para contratar un buen médico, tampoco era que él acostumbrase a visitarlos.


Pero Gerard era fuerte y lo mejor era que nunca se quejaba de nada, descubrió muy pronto que Gerard no estaba acostumbrado a recibir algo a cambio de nada, porque ante cada atención dada, se le notaba con la intención de regresar el bien, no le importaba demasiado, estaba haciendo algo bueno sin interés, entonces si Gerard gustaba de remendar sus trajes y arreglar un poco su remedio de casita, estaba bien. Una tarde Gerard decidió que acompañaría a Fantoche al centro de pueblo. Fantoche iba a negarse, pero Gerard nunca pedía nada, tal vez estaba demasiado aburrido de pasar las noches solo, tal vez seguía teniendo esas pesadillas, dio un sí, los ojos verdes de Gerard se eliminaron.


Gerard llenaba un poco el hueco y la soledad de la que tanto se quejaba. Tal vez ese era el motivo principal de porqué no hizo nada para saber si los amigos de Gee eran reales o no. Tampoco intentó dar las notas que Gee le dio una noche, por si sus amigos se aparecían en el centro. No era egoísta, pero en soledad se estaba tan triste. Ya sería decisión de él alejarse o seguir a su lado. Pero todo sería hasta que se recuperara. Al atardecer Fantoche maquilló su rostro ya pálido, Gerard seguían sorprendiéndose por el cambio, sin maquillaje se le veía triste, pero ya con el color en el rostro, sus facciones incluso se veían incluso más fuertes, y su rostro más joven porqué cubría las marcas de cansancio. Después de eso, salieron juntos, Gerard recargando su peso en Fantoche, y este, ya sin resaca y un poco más alimentado, silbó hasta llegar al centro.


Y sentó a Gee en esa baca en la que lo había admirado la primera vez, pero nadie más quería ser su público, Gerard estaba quistecito mientras le miraba hacer esas piruetas y los saltos. Era tan interesante verle, pensaba mientras le veía, que quizás Davey, Lewis, Bert y Boyd habían tenido algo urgente que hacer, tampoco era como si esperase que el mundo de ellos girara en torno a él. Sería demasiado egoísta pensar eso, le causaba las cosas que había dejado en el cuarto, la mayoría de estas eran del Guardia... no quería perder nada de eso. Había pensado en pedirle a Fantoche que le acompañase, pero sería interferir demasiado con su tiempo, ya bastante seguro que tenía con cuidarlo, no lo conocía de nada, sólo se habían visto una noche, y ahora cuidaba de él.


*Soy el sueño no vivido
Soy el deseo que te persigue


- No te pareces nada al de la otra noche - Murmuró una voz detrás de él... encogió sus brazos y llevó sus manos unidas a su pecho... esa voz... - Tan erizado pareces un gatito salvaje...


Soy el dolor entre tus piernas
Soy el grito en tu cabeza

.*.



En un encanto que fascinaba...
¿Qué más queda?
Ser humilde...
Dejó de pasearse o mantenerse encerrado. Dejó de mirar de aquella forma Mikey y este lo notó agradecido, del malentendido del barco, cuando Anthony intentara dirigir sus sentimientos a él, el castaño estaba bastante asustado, él pensaba en Bob de esa forma en la que Anthony aseguraba pensar en él. Llevaban algo de tiempo ahí, tres mansiones para algunos miembros de la casta, sólo por ser la primera creación de Bob, había escuchado, merecía un lugar especial entre ellos, saltando rangos gracias al confuso rubio. Lo que al principio parecía cordialidad, ahora se convertía en falsa felicidad de tenerle. Sin Bob cerca, sin Anthony rondándole se estaba tan desprotegido, pero no importaban las miradas que cuestionaban estancia en esas mansiones.


Anthony tenía una nueva distracción, porque de pronto ese sentimiento de amor perdido se había esfumado, pensaba, que era porqué Mikey había cortado sus alas, por eso ya no tenía esa sensación de estar buscando a alguien. No había señales de Matt, ni rastro de Salubri, entonces seguro se había marchado el rebelde Nosferatu. Y de Raymond, Robert y Brian la noticia de que había zarpado ya había llegado. Fue por eso que decidió no hacer nada. Dejarse llevar, hacía tanto que no recordaba una escapada.


Fue como si de pronto una noche quisiese volver a renacer, le buscó sin saberlo, porque lo que Anthony hacía la mayor parte del tiempo no tenía un motivo aparente, al jovencito que esa noche le había hecho titubear, lo buscó una noche entera en el centro, pero no lo encontró y a la siguiente, en toda la plaza... pero no aparecía. Fue bastante tiempo el que simulando hacer cualquier cosa, se paseaba por esas bancas, y veía a lo lejos, al payaso de movimientos exagerados, tan sólo pero ahora visiblemente menos solitario.

Noche, tras noche, estaba siendo un tonto...


Noche tras noche, Sin entender lo que pensaba
Noche tras noche, y un después de esperar, él apareció.

Le vio en una banca, con prendas viejas no de tan buen ver, como la vez anterior y su rostro más pálido, con esa mirada perdida en los movimientos del payasito... ¿Qué debía hacer? Si sentía que su corazón se agitaba y sus sentidos ardían por acercarse más... a movimiento parpadeo, se colocó detrás del pelinegro, y acercó sus labios a Gee,

- No te pareces nada al de la otra noche - Fue chistoso sentirle tenso, y verle virar rápido su rostro, y ver esos ojos tan verdes abiertos de par en par. - Tan erizado pareces un gatito salvaje...

Pero Gee no dijo nada esta vez.
Anthony le notó herido, frunció el ceño, rodeó la banca y se sentó justo a lado de Gerard.


- ¿Qué te pasó? - Gee se sintió señalado, él le estaba hablando... quizás...


- ¿Me recuerdas? - Cuestionó Gerard más que ilusionado. Por un segundó notó ese gesto de burla que antes, cuando niño él le brindaba.- ¿Sabes quién soy?


- Te vi sólo una noche, ¿Cómo pretendes que sepa quién eres? - Se quejó Anthony, notó como los ojitos verdes comenzaron a humedecerse. - Soy Anthony Pricolo

Pero por tu mirada,
Soy capaz de olvidar todo...
... todo lo que tú no recuerdas.


Soltó de pronto. Gee le miró fijamente. un tanto confundido, era extraño ¿Por qué le sonreía con lágrimas en las mejillas? ¿Por qué él se sentía extraño al verle así?


- Soy Gerard - No fueron sus palabras, estaba seguro, porque la voz no cambiaba, pero sus ojos que le engañaron al principio hoy le decían la verdad, Matt tenía razón, había olvidado, y ahora se le notaba tan distinto, o tal vez nunca lo conoció bien. No importaba, aunque sonara egoísta y cruel. - Será entonces: "volver a empezar"


Gerard acompañaba todas las noches, desde esa ocasión a Fantoche, sólo teniendo ojos para Anthony, sólo sonriendo para él, como un tonto enamorado, sonrojando, no era el mismo de antes, no parecía tan estricto y mesurado, sus carcajadas podía oírlas Fantoche mientras trabajaba. También el payasito se sentía feliz, Gee y ese chiquillo se llevaban bien, y como la primera vez, seguía teniendo ese sentimiento, ellos se conocían de antes, intentó cuestionar varias veces a Gee, pero él no hablaba nada de eso,



.*.


Se sentía tan tonto, porque Gee no regresó, y le esperó tanto tiempo, en vez de él Billie y Rakohammas, y el segundo con ese aire superior, fue extraño, ninguno de los dos provocaron ninguna discusión, Billie habló sobre un ataca al clan, dio ligeros rasgos de lo que había sucedido, Quinn había estado solo... él lo había dejado por estar en "una tonta aventura". Y entonces regresaron a la mansión, aun podía olerse el aroma a quemado, y la mansión... el sitio estaba en penumbras, cargaban su equipaje y el de alguien más que no asistía.


- ¡¡Wentz!! - Escuchó el llamado, y después de eso, un pelirrojo bajó las escaleras corriendo, se lanzó a los brazos de Lewis, un abrazo, que fue correspondido. - ¡Has tardado demasiado...! ¿Te ha contado Billie lo que ocurrió? ¿Qué es ese aroma tan extraño que tienes...?


- Lewis tiene el aroma de Gee.- Dejó escapar Bert sin dirigir la mirada a nadie, todos tenía un poco de su aroma. ¿Cómo podía ser tan penetrable la esencia de un mortal? Sin ver a nadie subió las escaleras, notó la vista de los que comenzaban a bajar las escaleras, entre ellos Quinn, seguro que quería estar con él, pero Bert no quería estar con nadie. Ignoró al rubio y caminó hasta su habitación.- ¿Qué te pasó... porqué no volviste...?



Soy capaz de olvidar todo...

De olvidar todo...

Todo...



|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|



(º·.¸ (¨*·.¸ ¸.·*¨)¸.·º)
«.·°·~*~' Lo más importante‘~*~·°·. »
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*Lacrimosa: Lichtgestalt





๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Cap. 38: ¿Ternura o lastima? Y lo que me haces sentir.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:10 pm

Cap. 38: ¿Ternura o lastima? Y lo que me haces sentir.
Las manecillas avanzadas en un "tic-tac" clásico, con su vista clara fija en la pared, un "Cu-Cu" que jugaba a sus sentidos un desesperante reto de paciencia. Una presencia conocida, la otra bastante desagradable, se levantó de la cama, Boyd, Davey y Lewis sintieron ese mismo hormigueo en el cuerpo que él había sentido, lo supo porqué inmediatamente entre ellos se habían buscado la mirada.


Y fue sólo cuestión de tiempo para que Billie y el maldito Rakohammas que le miraba intensamente desde el marco forzado de la habitación de Gerard.


- Me parece completamente ridícula su conducta, escapan y se esconden, van en busca de "cosas interesantes" y cosas interesantes pasan en la mansión, nos atacó un solo vampiro y destruyo a un gran número de Salubri y Lasombra. ¿No era eso lo que buscaban; Sangre violencia y alguien a quien enfrentar? Y después hay que buscarles porqué no sabemos cuántos más de esos haya por los alrededores y...



- ¿Y Patrick y los demás están bien?

- Wentz No deberías de interesarte sólo en unos cuantos de tu clan. - Miró fijamente a los cuatro de los predilectos de Tilo, negó con la cabeza y suspiró resignado - Por todos los que me van a preguntar están bien. Pero eso no quita el hecho de que fuimos atacados, van a regresar conmigo. ¿Entendido?

- Sí - Antes de que alguien pudiese decir algo, Bert respondió. Le respetaba, nunca se atrevería a hacer algo en contra de él, ni llevarle la contraria... Billie era la máxima figura, a Tilo le respetaba pero Bill tenía su admiración; porqué nuca estaba quieto, de un lado al otro conociendo todo tan independiente a los clanes.

- ¿Pero podríamos esperar hasta mañana...? - Cuestionó Boyd con una voz ligerita. - Estamos cuidando esta habitación...

Rakohammas se sorprendió, los ojos de Bert se mostraban tan extraños antes las palabras de Boyd, Billie dijo algo, Bert pronunció otra petición y luego Lewis dio su motivo, para Billie las cosas no marchaban bien, conocía al motivo, Rakohammas sabía que había hecho algo injusto.

- Sólo hasta mañana.

Pronunció antes de abandonar la habitación, Rakohammas fue detrás de él, no sin antes mirar nuevamente a Bert. Negó con la cabeza en señal de desaprobación y desapareció de lugar.

Simplificando las cosas; pasó esa noche, y el amanecer, medio día la tarde y el crepúsculo comenzó, y después la noche calmada y una madrugada fría, y nuevas peticiones crecieron, al atardecer siguiente las mismas excusas, y pasaron los días, sin señal de Gerard, ya habían sobrepasado la paciencia de Billie, incluso la suya, se dijeron: "que todo era un tonto juego". Aceptaron marcharse, con las cosas de Gerard entre las suyas, con el perfume de su esencia, Bert había pensado, cual poderosa era, incluso Billie y Rakohammas cargaban con ella... como si hubiesen tenido contacto con él. ¡Tonterías!
.*.



Anthony le miró atentamente. Con sus mejillas pálidas, pestañas oscuras y su nariz rojiza resaltaban más. Gee le miró titubear, esa noche Anthony tenía palabras entre sus labios... como escondiendo algo que decir, se dejó llevar por sus pensamientos. Después de un ligero bostezo, Anthony sus piró y tocó esas manos templadas.

- ¿Tienes sueño?- Le cuestionó inconforme, no era posible, la noche tan fría y tranquila, no disfrutar de ella era un completo desperdicio, para alivio suyo, Gerard negó con la cabeza mientras le miraba con esos ojitos verdes que dejaban escapar las lágrimas de sueño, sin poder evitarlo volvió a bostezar- Mentiroso...

- No lo soy - Se quejó Gerard sin romper el contacto con la mano de Anthony, y éste sonrió ante sus gestos exagerados, tenía las palabras precisas atoradas, no estaba confundido pero... todo era tan rápido.

- Está bien, lo que tú digas está bien, Gerard... me gusta estar junto a ti y creo que gustas también de mi compañía - aseguró con los ojos brillantes Anthony, un soplido ligero removió su cabello y le cubrió la vista completamente.- ¿No te parece extraño...?

- ¿¡Lo dices en serio!? ¿¡¡¡En verdad te agrado!!!? - Gerard se mostró emocionado, levantó la vista, Anthony bajó la mirada apenado y rompió el agarre impuesto.

- Te lo dije - Murmuró - pero no seas escandaloso... me apenas tanto.

- Lo siento pero, has dicho que te agrado y...- Estaba siendo un atrevido tal vez, pensó Gee, invadía el espacio de Anthony y cortaba sus palabras, antes no se hubiese imaginado en ese lugar, nunca lo había pensado, todo tratándose de Anthony era ambiguo e incierto; aparecía, se iba, regresaba de la nada, luego le aseguraba protección para sin aviso volver a marcharse... temió que si no expresaba lo que sentía en ese momento, un nudo en su garganta le impediría hablar el resto de la noche. - ... y tú me agradas demasiado.

- No hables tan a la ligera - Reclamó Anthony con el ceño fruncido - No sabes de que te hablo, tú... me agradas de otra manera que seguramente no conoces.
Puedes recordar esto
Tú, yo y los copos de nieve
Puedes recordar esto
Tú y yo a media noche



Fantoche llegó en ese momento, había pocas personas brincar y saltar con tanto frío sólo era un desperdicio de energía, tan juntito a ellos que de pronto habían guardado sus palabras.

- ¿De qué hablaba? - Preguntó desinteresado hacía tanto frío que sólo podía pensar en una copa de coñac.

- Tengo que irme - Anunció su despedida Anthony y se puso de pie, un ademán que ni el payasito ni Gee entendieron, giró sus pasos y comenzó a alejarse.

- "...eres destructivo." - Fantoche no entendió y no supo muy bien lo que Gee le hizo sentir, ternura o lastima, igual sin saberlo acurrucó entre sus brazos a quien abalanzándose le había pedido una señal de compañía.- "¿En verdad no hablamos de lo mismo?"
.*.



Joseph Leto se sentía como fuera del juego, nadie le contaba los detalles y el no preguntaba por mucho, sólo sabía lo esencial todos estaban reuniéndose como siempre, y como siempre Bert se mostraba huraño, Quinn detrás de él, esperando a que por casualidad la puerta de su recamara se abriera, ese tonto de Rakohammas detrás de Quinn, y entonces él... como siempre, esperando las migajas de tiempo que el oji gris le daba sólo para hablar de lo mucho que odiaba a Bert y cuán bien estaría Quinn si dejara adorarle.

Era un murmullo entre los labios de Boyd, Lewis y Davey el motivo por el cual Bert había regresado más molesto que de costumbre, Billie también había dicho algo, no mucho, la preocupación por "ese ser" que Tilo mantenía, como un trofeo o una carnada, le tenía más alterado. Tampoco de eso sabía mucho.

En su opinión; aquel intruso debería de ser destruido por sus salvajes acciones, Nurmi opinaba así, pero quien siempre tomaba la última decisión era Tilo. Una mano en su hombro le hizo salir de sus cavilaciones

- Está por amanecer ¿Qué se supone que haces aquí? - Cuestionó Molko.

- Estaba pensando - dejó escapar lentamente, un murmullo lentamente, con sus ojos azules le miró indignado. Iba a decir algo pero Joseph cortó cualquier - pensaba en varias cosas...

- No entiendo porqué desde hace tiempo te apartaste de nosotros.

- Es porque me incomodan su hedónica actitud , no gusto de recostarme toda la noche a la espera de placer desenfrenado, ni de lecturas tan densas, de esas que Patrick acostumbra leer en voz alta sin importarle si a todos les gusta.

Molko golpeó la cabeza de y prosiguió a retirarse, mientras éste enlistaba infinidad de falsos motivos por los cuales había abandonado la grandiosa amistad que conformaban él, Joseph, Davey y Bert.

- El problema de todo siempre son Bert y Quinn ¿Verdad?

- No, el problema justamente no son ellos.
.*.



Había meditado después en sus acciones, que infantil y grosero que había parecido, su mente siempre le traicionaba en esos casos, siempre con él, cuando estaba a punto de decirlo, algo impedía el movimiento de sus labios, cuando Gerard parecía entender sus palabras él las desviaba con cosas sin importancia; había pensado en que era una noche hermosa y ahora tendría que pasarla encerrado en su habitación. Apenas llegó a la mansión uno de sus "hermano" le entregó una carta que Brian había mandado para él. Breves indicaciones y demás cosas que le resultaban demasiado aburridas, entre eso, lo único rescatable es que anunciaban su llegada para el próximo mes, se mostraba molesto por la falta de comunicación de Mathew, pensó un momento Anthony en lo extraño que era no verle nunca. Después leyó un poco más y dejó la carta a medio abrir cuando se escapó una nota más del sobre blanco. Una nota en un trozo de papel azul...

"No te le acerques, no lo toques es sólo mío."

- Eres un tonto...- murmuró Anthony mientras una sonrisa escapaba de sus labios. Ese tonto de Bob eres un celoso y un exagerado, ahora sin la mente nublada por su supuesto deseo por Mikey lo comprendía, él estaría igual de controlador si alguien se acercase a lo que él más quisiese.

Hacía semanas que no sabía nada de ese castaño, "una linda noche" tomó el trozo azul entre sus manos y acomodó sus prendas oscuras, salió de la mansión matriz en el centro, a unas cuantas calles se encontraba en la que habitaban los miembros más jóvenes, ninguno era tan joven como Mikey, varios lustros de diferencia con las últimas creaciones, incluso entre ellos seguro que estaría aburrido, pero todo sería por su necedad de estar ahí hasta que Bob llegase.

Se adentró, todos estaban tan acostumbrados a las presencias comunes, no levantó sospechas ni atención fija, caminó por los pasillos siguiendo sus instintos desperdiciados, una burla que esos grandes poderes tan grandes que Frank había ocupado para destruir enemigos ahora eran simplemente utilizados para encontrar al Nosferatu de su preferencia. Anthony le halló sentado sólo en las escaleras principales de la mansión, y Mikey levantó su vista en el mismo instante en el que se encontró con la figura del sugestivo Anthony.

- Pero que abandonada que se te ve aquí, seguro no has salido ni una sola vez desde que llegamos.- los puños cerrados del recién llegado se escondían en los bolsillos de su gabardina. Y así estuvieron hasta que llegó a dónde Mikey y se sentó junto a él.- Lamento mucho lo de aquella vez, no pretendía matar la confianza que me tenías. Estaba confundido. ¿No podemos ser amigos?

Mikey no le miraba, sus orbes esmeraldas permanecía atentas a sus dedos sangrantes, cuando Anthony lo notó frunció el ceño.

- No te has alimentado... tú no tienes el aguante que los demás.- Mikey enterró sus uñas en la palma de sus manos y frunció el ceño nervioso - Bob llegará pronto, si te encuentra en ese estado va a molestarse mucho, no deberías ser una carga para él. Sí te comportas de esa manera tan apática lo más seguro es que termine cansándose de ti.

- ... eres malo - Murmuró el castaño, llevó su dedo índice a sus labios y degustó de su propia sangre que había dejado de tener un buen sabor para él, no reconocía nada de la esencia de Bob - quiero estar con Robert. No quiero que me vea así.

- Hoy te acompaño... - dijo Anthony, se puso de pié y aló del cuerpo de Mikey -... pero debes de poner en practica lo que ya te he enseñado, aún queda tiempo para que Bob se sorprenda al verte.

Y se le notaba tan distinto, pensó Mikey que sería su imaginación, pero resultaba ser tan diferente, tanto tiempo sin verle y de pronto llegaba de madrugada hablanchín sin voz titubeante ni con esa aterradora necesidad remarcada en sus ojos avellana; sin incomodidad y ese sentimiento de protección absoluta, aceptó las palabras de Anthony, y salieron se sentía levitando, Anthony "consiguió" a alguien para él. Esa noche, y la siguiente y la siguiente, no se lo había confesado pero tenía ciertas pesadillas constantes que le impedían descansar incluso con los ojos cerrados, a pesar de no mantenerse despierto, era demasiado extraño, no había escuchado nada a algo referente... ¿Cuándo se había visto? un Nosferatu que se debilitaba en vez de fortalecerse y sobrepasar sus poderes...
... sólo tú puedes descubrirlo
Algo te pasa porque eras diferente
¿Qué dejaste atrás antes de tu transformación...?

.*.



Mordió un poco su lengua como acto de distracción el sabor exquisito de su propia sangre le embriagó de repente. Rakohammas tenía un punto de vista diferente en todo esto, tenía un secreto guardado entre sus labios, seguro si hablaba iba a cambiar radicalmente el estado apático de Bert, no lo haría... o tal vez sí, cuando recién pasaban los días pensaba que no le importaba ese humano que había sido atacado por Billie, en lo absoluto, debía admitirlo, parecía especial pero... negó con la cabeza, no era tan cruel ni tenía ese concepto de "alimento" dado a los mortales por algunos de su clan, él les pensaba o más bien, no les pensaba. Pero aquella noche, con esos ojos tan brillosos.

Por qué ese sujeto ajeno tenía más atención de Bert que Quinn, si con este había pasado ya demasiado tiempo. Tal vez si él le decía a Bert lo que había ocurrido esa noche estaría de mejor humor...

... tal vez dejaría de un lado a Quinn y entonces, podría aprovechar, y ser un buen amigo para el rubio, y si éste lo permitía, tal vez podía llegar a ser una pareja perfecta.

Divagaba en sus fantasías hasta que sintió la presencia de Tilo a su espalda.

- ¿Valo Es verdad lo que dicen por los pasillos?- Cuestionó el líder de los salubri mientras rodeaba con sus brazos a Rakohammas

-¿Qué es lo que dicen por los pasillos?

- No digas que no lo sabes, sobre lo que tiene a Bert tan gruñón... - Murmuró Tilo y la esencia caliente que emanaba de él terminó por vencer la barrera que Rakohammas podía para evitar que Tilo leyera sus pensamiento - ¡Oh, entonces si es verdad!

- Yo...

- Bert encontró un jovencito interesante...
.*.



Había ido esa tarde al lugar en dónde Davey, Lewis, Bert y Boyd se hospedaba, pero no había señal de ellos, iba a subir a la que había sido su habitación, pretendía pagar la cuenta de todos esos días que no había puesto un pié ahí, estaba haciendo planes, tenía que ayudar a Fantoche, agradecerle todos sus cuidados y por supuesto recuperar las cosas del guardia, apenas si comenzaba a subir las escaleras cuando la dueña furiosa le detuvo, habló demasiado rápido, no supo Gee si fue por la sorpresa o por que esa mujer estaba demasiado exaltada pero sus labios temblaron y sus ojos verdes se posaron fijamente a los ojos de ella, lo había dicho:
"Ellos se han ido, han pagado los días que te fuiste y se llevaron tus cosas, eres un
irresponsable, te esperaran pero no regresaste, que porquería de muchachito y pensar que
yo apostaba por ti, extranjero tenías que ser ¡bah! Ahora largo de aquí, no quiero volver a
ver a alguien tan asquerosamente irresponsable en este lugar. No podría ni imaginarme
que habría sido de mi si no me hubiesen pagado todos esos días que el cuarto estuvo
desocupado..."



Después fue arrojado sin delicadeza a las afueras del lugar, el hijo de la mujer le había aventado con fuerza y él no había puesto resistencia, se dejó humillar. Con una sumisa y patética manera de pensar, Gerard cada vez confiaba menos en sí mismo. Nunca lo que hacía estaba bien.

Seguramente todo pasaba porque se lo merecía,
No había sido capaz de defender a la abuela
No tenía la fuerza para exigir el regreso de su hermanito.

Seguramente había hecho algo muy malo.
No era capaz de retener a Anthony.
No podía devolver a Fantoche sus cuidados.

Seguramente todo era su culpa...
No tenía las cosas, del guardia, que había prometido proteger.
No sabía en dónde estaban ellos; habían dicho que serían amigos pero...
...no había respetado su amistad, ¡Desaparecer y no dar noticias de existencia!
¿Él estaría furiosísimo sin alguien le hiciese eso?
Y ESTE FUE EL PRIMER GOLPE:
EL QUE HIZO LAS CUARTIADURAS.
¡LOS CIMIENTOS COMIENZAN A ROMPERSE!



Cayendo en silencio a cada instante, en esa depresión tan alargada en la que se había transformado su vida, y no se remontaba al recién abandono de Anthony, estar triste por eso resultaría una banal tontería, lo sabía muy en el fondo porque "él" iba a regresar, y haría como que nada había pasado y entonces tendría que volver a ganarse las palabras de esos labios rosas, pensó muchas cosas en poco tiempo, en ese preciso momento entendió cual confiado había estado de todo, sólo por que él guardia le había dicho que su vida estaba solucionada, había creído ciegamente en sus palabras, se había encaminado hacía un lugar que no conocía de nada, como congelado, se había dejado llevar por las causas, seguramente como lo hacían en novela de aventuras de esas que nunca leyó.

El pánico le hizo temblar, lo estaba comprendiendo, no el porque de esa aparente resignación y felicidad después de llegar a ese sitio..., pero sí el relevante cambio que había tenido, estaba a punto de dejarse morir antes de encontrar a Matt y después de eso todo había cambiado. Hasta había hecho amigos...

Llevó sus manos a su cabeza, había algo que no entendía... tal vez era la clave para entenderlo todo, tal vez no, no sabía, no entendía que le estaba pasando, se sentía liberado en ese momento y comenzaba a cuestionarse muchas cosas... y comenzaba a tener miedo, y se sentía más nervios y temblaba y entonces notó cierta tranquilidad, dio un suspiró y miró por ultima vez el lugar en el que se había hospedado Bert y los otros y regresó a prisa para alcanzar a Fantoche antes de que este se adelantara al centro.

Caminó Gee con Fantoche a su lado, ya no eran necesarios los cuidados rigurosos que el payasito ejercía, podía andar ya solo y ayudar con más cosas, Fantoche notó que Gerard esa noche parecía realmente tranquilo, había salido sólo sin dar expiaciones y al regresar su rostro tan pálido le hizo temer, pero a contraste con sus facciones, el humor de ese chiquillo parecía estar demasiado animado.

Juntos hasta el centro, Gerard ya sabía su lugar, le vio adelantarse y parar de pronto. Entonces él mismo se extrañó ante las figuras que se encontraban en la banquita que siempre ocupaba Gerard.
.*.



Estaba Mikey más débil de lo que había imaginado, las siguientes noches se enfocó sólo a estar con él, sin confusiones, esa también fue su excusa para no verle en un tiempo, pero las ganas volvía y el sentimiento hacía ese jovencito se acrecentaba. Imposible, sabía que era imposible el contacto con él, no estaba siendo sedicioso, pero le nacía hacerle compañía y platicar con él, y mirarle de reojo... porqué a pesar sus ojeras el tono de sus ojos era tan hermoso, Gerard era un ser tan exquisito... y le recordaba y entonces se cuestionaba, sobre la próxima visita.

Y la próxima visita llegó, cuando salía, y caminaba hacía el centro, vislumbró en la calle siguiente la figura titubeante del pequeño Mikey. ¿Cuidar o acompañar? Fue difícil elegir entre Gerard y Mikey, tomó su decisión.
.*.



"Ahora escucha muy bien lo que vas a hacer"
"Y cuando esté lo suficientemente furioso se lo dices"
"Y si no te cree, descríbelo"

- ¿Puedo entrar?- Cuestionó Rakohammas desde el otro lado del la habitación.- Sé que estás ahí, y sé que soy la última persona a quien quieres ver pero... quiero contarte algo, algo que ocurrió antes de que...

- ¡Maldito Rakohammas lárgate! ¡¡¡SÉ LO QUE OCURRIÓ, ATACARON LA MANSIÓN CUANDO NO ESTABAMOS!!!

- No es de eso... es sobre el chico de ojos verdes, él que se hospedaba dónde ustedes...
.*.



Era su hermanito...
Justo al lado de Anthony...
Corrió Gerard justo frente a ellos...
Anthony lo notó, que Gerard se mostraba emocionado.
Pero no sólo eso, su completa atención iba dirigida a Mikey.

- Él es Gerard, la persona de la que te hable - Murmuró de mala gana, estaba celoso y que Gerard estuviese tan impresionado que ni lo notaba no ayudaba en mucho. - Gerard, él es Mikey mi... mi... ¡Ahhh, es Mikey y punto!

- Mucho gusto - Gerard extendió su mano al castaño frente a él, y Mikey levantó la mirada cohibido, era igualito a como Gerard lo recordaba - "eres tan tímido como antes, no has cambiado nada..."

A contacto un toque y todo pasó de repente...

- ¿Quieres que te ayude?-
- Mikey, ¿Quieres que guarde tus cuadernos para mañana?
- Mikey ¿Quieres un poco de leche caliente?-
- Hace mucho frío, necesitas abrigarte más. Voy a traerte un suéter. ¿Quieres algo más?-
- ¡Ya se! voy a acomodar tu uniforme para mañana, ahora vuelvo
- ¡¡¡¿MIKEY, QUIERES QUÉ TE BAJE EL MEDICAMENTO?!!!

Vacío...
Quieres
Quieres
Quieres

- ¡¡¡NO ME TOQUES!!! - Gritó exaltado Mikey, su mente se había nublado por un instante, Gee apartó el contacto en el mismo instante en el que el castaño había comenzado a temblar. Anthony se puso de pie, esas reacciones no eran normales en Mikey. -

- ¿Qué te ocurre?- Le preguntó Anthony, Mikey no respondió y sin embargó se aferró, aún sentado, a su cuerpo- Es mejor que nos vayamos,

- Lo siento - Se disculpó Gerard sin saber porqué, Mikey le miró fijamente y no entendió, se sonrojó apenado, había hecho un desaire al amigo de Anthony y lo peor era que éste se veía tan afectado, con sus ojos fijos en el suelo y los labios prisioneros de sus dientes.
.*.




- ... y le dejamos en la plaza del centro, tenia demasiadas heridas... Bert, no creo que haya sobrevivido, deberías dejar de preocuparte por él.

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Cap. 39: Olvidó decirlo: Gracias por el beso

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:11 pm

Cap. 39: Olvidó decirlo: Gracias por el beso
···· Parte Uno ····
Estas son las palabras complicadas



La mejor hora para estar con él: cuando las estrellas recién salían, cuando el sol se esconde. Es cuando las cosas maravillosas pueden pasar. Los rayos brillosos a medio ocaso, en colores acalorados hermosos, llamativos y brillantes; es cuando los murmullos del amor se desenvuelven libremente. Anthony sintiendo algo de eso, Gerard frente a él parecía deslumbrante, a un lado suyo, Mikey que insistía todas las noches en acompañarle, charlaban largamente los tres, era extraño porque sonreían demasiado y Gerard parecía demasiado familiarizado con ambos. Gerard comenzaba a ocupar sus pensamientos cada vez más, Gerard... Gerard... Gerard le encantaba demasiado, le veía y las ganas de abrazarle le llegaban y escuchando sus risitas, orgulloso de estar a su lado, pensando varias cosas, sin cuestionarse otras tantas, lo más importante, ese sentimiento imposible de reprimir.

- Yo...

-Anda Gerard... será sólo un momento - Su hermanito se lo pedía, un paseo corto por los puestos llenos de gente común, era un paseo nocturno a cielo luminoso, asintió con la cabeza y Mikey se puso inmediatamente de pie. Anthony tardó unos segundos en reaccionar, sorprendido ante su falta de atención las mejillas sonrojas no llegaron, sonrió a ambos y les siguió el paso, y continuó mirándoles, parecía extraño, Mikey también lo era, primero con su actitud temerosa, cortante e inseguro. A la tercera noche Gerard ya gozaba de los abrazos de Mikey, a la cuarta Mikey contaba con las lindas sonrisas de Gerard, a la quinta, pudo notarlo, ya eran amigos...
Estando tan cercanos, hasta el aire parece dejarles



Estuvieron caminando por poco tiempo, entonces Mikey le dirigió una mirada cómplice e insinuante; Anthony fingió no verla, Mikey era extraño también; intentaba que él y Gerard se mantuvieran juntitos y alegres, Anthony cómo si no entendiese las cosas. Gerard le hacía sentir tan seguro de sus sentimientos, pero siempre cabía la posibilidad de equivocarse, temía cometer errores y tomar malas decisiones, mientras divagaba en sus pensamientos sintió un codazo, en su costado, por parte de Mikey y después desapareció el castaño, con una excusa tonta, un abrazo tan calido dado a Gerard y un secreto sólo para ellos dos: "atrévete...".

Gee éste temblando, alegría y nostalgia para el mayor de los Way, era ese su niñito enfermo, del que cuidaba con tanto recelo, un jovencito de ojos verdes y cabello castaño, libre, andando sin ataduras ahora, sin abrigos horribles y pesados, sin bufandas, sin medicamentos con horarios difíciles, tanto tiempo pasando entre ellos... y parecía comprenderlo mejor que nadie.

- Michael... - Que bien le había hecho estar lejos de él. Tenía tanto que agradecer a Anthony, le agradecía con el sentimiento más puro jamás imaginable. - ¡Hasta mañana Mikey...!
¿Le quieres?
En verdad que lo haces ¿Eres duro?
Eres demasiado extraño incluso entre los tuyos
Que niño más extraño que eres...



- ¿Quieres que regresemos...? - En la noche fría, él Anthony y la nieve. Gee y su mirada fija, se armó de valor, "sólo un poco de tiempo con él" pensó, como en un sueño, como nunca se imaginó, como siempre, desde el momento en el que se separaron, quiso estar.

- Anthony... no quiero regresar... todavía. ¿No podemos esperar un momento más?

- Si Tú quieres

- ¡Sí quiero...! - Gerard inició el paso, así, aunque no lo supiera, pensaba que podría imaginar algo, estaba tratando de ser obvio, estaba seguro, no podía olvidar Anthony completamente todo, porque le mantenía encerrado en si mismo él, le pensaba tantas veces... tenía la esperanza, de que muy dentro de si, le recordará. Sus pasos en sincronía, Gerard estaba sonriente esa noche entre la gente que comenzaba a alejarse en murmullo muchas veces; entonces quedaba más espacio pero estaban tan distantes, ¿Anthony creaba esas distancias premeditadamente? Gee lo sabía, y no estuvo conforme levantó su mano la examinó con sus ojos verdes..., estaban temblorosas porqué sería un jovencito descarado. Se aprehendió al brazo de Anthony y este en un impulsó, paró de golpe su caminar. Miró a Gee fijamente, sus labios temblaban, Anthony no dijo nada... Gee necesitaba más esa noche "atrévete..."- Me alegro mucho de haberte conocido Anthony...

- Gerard...

- En verdad me alegra haberte encontrado... un encuentro sin búsqueda tal vez esto es lo escrito... yo... - Anthony no lo dejó continuar, le abrazó ahí de noche para silenciar esos labios distantes, no importando lo Gerard decía, lo único que sabía era que su corazón dolía mucho... Anthony no quería escuchar, no más cosas de esas, casi sonaba ególatra, al pensar en ser el punto en el cual toda la atención de Gee giraba, gustaba de ser tan importante pero no de ese sentimiento que le hacía entrecerrar los ojos y pensar cuan triste era lo que sentía cada que Gerard intentaba , Gee... se acurrucó en el pecho de Anthony, disfrutando del abrazo, pensando que el pecho protector de antes ya no brindaba tanta seguridad como cuando niño, Anthony había dejado de ser ese hombre grande y misterioso... ahora eran tan casi iguales, Gerard comenzaba a notarlo... que extraño era Frank... ¿Cómo podía ser tan diferente a antes y mantener en él vivo ese sentimiento tan lindo aún sabiéndose olvidado?...

¿Qué estás murmurando? Por qué no dices nada más...
No te atreverás a enfrentarme, no cuestionas lo que digo
¿Estabas escuchando lo que te conté en tono azul cielo?




- Que extrañas cosas dices. Es tarde, más de lo que pensamos, mejor te dejo con Fantoche y... - Gerard rompió el abrazo. ¿Estás repitiendo todo, En serio necesitas alejarte?
Te sumerges en tu mundo, oscuro y nostálgico
¿Pensaste en dejarle ir, en perderle?



- No soy un niño... "Pensé que te parecías, pero ahora eres muy distinto"- Dejó escapar Gerard, no eran cosas extrañas sus palabras de agradecimiento - Puedo irme solo, hasta mañana Anthony...
.*.



- No es de eso... es sobre el chico de ojos verdes, él que se hospedaba dónde ustedes...- Un suspiró y comenzó de nuevo - Le confundió Billie con un Vampiro de otra casta, y le atacó. Le dejamos en la plaza del centro, tenia demasiadas heridas... Bert, no creo que haya sobrevivido, deberías dejar de preocuparte por él. Te digo esto porque... no me gusta ver a Quinn tan preocupado por tu culpa - y... la puerta se abrió del lado contrario, como un inmenso estallido estruendoso, y los ojos de Bert, supo Rakohammas, demostraban la ira contenida, todo el coraje acumulado, tuvo miedo por primera vez, porque los golpes contenidos refugiaban más que coraje.

- ¿Cómo pudiste no decírmelo antes...? ¿Te divertías al saberme tan preocupado? ¡¡¡HAS LLEGADO MÁS LEJOS DE LO QUE SE TE PERMITIÓ!!! - Sólo a movimientos veloces, las mejillas de Valo estaban más que dañadas, y su cuerpo maltratado, y Bert, golpe tras golpe, sin escuchar la voz de sus iguales, entonces, con sus hipnóticos movimientos derramó la sangre de Rakohammas tan sumiso, sin protección, enfurecido y lastimado.

"Ese ser tan extraño se interpuso entre él y Bert"

- ¡Déjalo ya...! - Los ojos brillosos de Quinn detuvieron el siguiente ataque de Bert. Sin desaparecer su ceño fruncido, esquivó los brazos prisioneros del rubio que intentaron tranquilizarle, y ante la mirada atónita de todos, caminó con cautela por el pasillo de las habitaciones, Quinn pacifico que intentó alcanzarle, Bert bajó las escaleras alfombradas de manera suntuosa sin atender a los llamados del rubio, sus oscuras y tristes pisadas pesadas, el azote de la inmensa puerta de bienvenida detuvo al rubio...

¿Y las explicaciones que Bert le debía?
¿Y su desgane por hacer cualquier cosa?
... o entendió, ese mortal le había robado completamente la atención de Bert.
No te lo permito, no otra vez más
Me niego a la preocupación,
A tu ausencia...

.*.



Mikey había se había ido la noche anterior con la esperanza de que algo entre ellos pasara, se les veía tan bien juntos, y lo notaba, que ahora Gerard miraba de manera distinta a Anthony, y lo sabía, que el comportamiento y el cambio radical en ese problemático Anthony tenía que ver mucho con sus encuentros con Gerard. Pensaba, que tal vez si les hacía entender cual obvios eran, ellos mismos se quitarían las inhibiciones, pero no era así, parecían cohibidos cada vez más, mientras más sentimiento menos ganas de expresarlo.

Anthony había llegado atolondrado y pensativo, pero no había señal de progreso entre ellos, las siguientes noches siguieron iguales, y se sentía tan bizarra esa situación, él haciendo de celestina entre ellos dos tan, tal vez, distintos. Pero les quería a ambos, mucho que lo hacía, era tan fácil y el que cedía ante cualquier cariño desbordante.

- ¿Puedo decirte algo? - Cuestionó Mikey mientras, no platicaban de nada, era de noche y Gerard aún no llegaba.

- Dilo.

- Yo amo... a Robert... - Murmuró sonrojo el castaño. Anthony entonces le prestó más atención,

- ¿Y esto a qué viene?

- A que cuesta decirlo al principio pero... sí sale una vez, las demás veces son tan maravillosas.- Anthony le ignoró - Sabes que lo sé ¿Verdad? Lo que sientes por Gerard. ¡Anthony no me digas que no te has dado cuenta de cómo te mira...!

- Mikey, hay algo que no te he dicho, no puedes suponer que todo es tan fácil, no... no me digas nada de lo que piensas porque me confundes más, lo que yo siento por Gerard es sólo mi problema... no quiero que hables de esto con él, no le des esperanzas ¿Entiendes? Ha cambiado su comportamiento, puedo notarlo, pero trato de ignorarlo porque esto no está bien.

- Acabas de aceptarlo ¡Sientes algo por él...! ¿Por qué no está bien algo entre ustedes...?

- ¿De que están hablando ustedes dos? - Cuestionó Fantoche alégreme mientras hacía un ademán de saludo, su maquillaje estaba perfecto y sus prendas remendadas por Gee lucían más llamativas y alegres. Instintivamente Mikey buscó con la mirada a Gerard este estaba un poco más atrás, y cuando notó que Mikey le miraba, saludó con un ademán.

- Buenas noches - con sus ojos brillosos y la mirada baja, apenas si soltó un saludo. Mikey abrió sus ojitos grandes, grandes. El pelinegro no dio señales de haber escuchado algo pero era notable que lo hubiese hecho, Anthony se había quedado callado, de momento todo el infantil revuelo y su voz tan viva habían desaparecido. Una neblina entre ellos, y él en sus brumas fallidas, apenas si pudo mediar el ambiente.
.*.



- Bert se fue por Gerard - Murmuró Boyd entrando a la habitación de Lewis, y éste le miró inquieto, no estaba sólo; Patrick, Leto, Molko, Boyd, y Ross le miraron perplejos.

- ¿El mortal? - Murmuró Molko bastante inconforme - ¿Por qué le están tomando tanta importancia a un mortal?

- ¿Y nadie intentó detenerlo? - Cuestionó Lewis, sin tomar importancia a la cuestión del oji azul - No entiendo, cuál era la urgencia por que volviéramos si de todas formas he iban a dejar regresar.

- ¿¡Lewis, dime ahora mismo... porqué ese mortal les interesa tanto, desde cuándo les importa los mortales!? - Patrick le miraba desafiante, guardaron silencio los demás, esperaban una respuesta, contundente y verdadera.

- Yo... no lo sé, en verdad... -

- Es simpático... y amigable, y además, está tan solo... - Boyd interrumpió a Lewis - Es extranjero y ha venido hasta aquí sólo...

- Pues a mi no me lo parece, que sea amigable y simpático si se ha ido sin decir siquiera adiós - Ross abandonó la habitación tranquilamente, había cosas más importantes que hablar de ese mortal que no le agradaba nada, alguien que necesitaba seguro su presencia, recorrió el pasillo de las habitaciones hasta llegar a las escaleras alfombradas, siguiendo ese aroma a rosas deprimidas, grises, sin vida, caminó sin pensar en lo que diría, en lo que él, seguramente pensaba. - Quinn

Murmuró al verle de pie, mirando fijamente la puerta entreabierta de la mansión.

- Pensé en seguirle, pero no tengo fuerzas... no soportaría verle con él... ¿Y si Bert me cambia por ese mortal...?

- No digas tonterías, sabes que no puede hacerlo

- Pero si estuviese con migo por obligación; yo preferiría estar lejos antes de que eso ocurriese...

- Eres un tonto Quinn, no te tortures, eso no pasará...
.*.



Dijo Anthony, que esa noche no podrían ir con Gerard, que no habría más salidas nocturnas para verle, estaba terminantemente prohibido hablar de él, porque ellos estaban a punto de llegar, Brian tenía reglas sobre los mortales y nadie se lo había aclarado al castaño; por eso Mikey no entendía sus palabras, ¿No era bueno hablar con personas como Gerard? Seguro era una broma, tenía que serlo, ¿Por qué estaba tan nervioso y desesperado ante la idea de no verle más...?

- ¿Es por que te presioné demasiado?- Y sus ojitos comenzaron a iluminarse, infantilmente creyó Mikey que esa era la solución - Ya no hablaré más del tema, ni echaré indirectas a Gerard de lo que sientes, pero déjame ir con él todas las noches.

- Tendrás problemas si vas. Hoy llegan Brian, Ray y Bob, si se enteran que nos hemos estado viendo con Gerard harás que tenga problemas.

- ¿Y entonces le dejaremos solo sin avisar siquiera?- Y su manos también temblaba, pensaba en secreto que Anthony era muy injusto - ¿No vamos a despedirnos?

- No podemos, ya te lo dije, - A pesar de todo, el oji avellana se mostraba inseguro-, tenemos que recoger a Brian en el puerto esta noche

- Pero Gerard te quiere mucho, no lo dejes sólo así tan de repente, si no puedo ir, ve tú, despídete de él por los dos ¡Anthony, no seas tan cruel!

- No puedo...

- Por favor... - Era un ruego, de suplica ligera a petición deslumbrando, esos ojos de Mikey eran calmados y puros, en un tono más inocente, un poco menos vivos, que los de Gerard, pensaba en esas similitudes. Y lo pensó tan seriamente que le dio miedo: "y si gustaba de Gerard, por las similitudes con Mikey... era un niño Mikey, pero hacía un tiempo le parecía lo más cercano a lo deseado..." ¡Imposible! Se dijo, sonrió, que cosas tan tontas pensaba de repente

- Di a Brian que no sabes a dónde me he ido, que pocas veces se sabe en dónde estoy, Mikey... no le digas nada de Gerard. Ni a Bob.
¿Era eso lo que quería? ¿Era eso lo que necesitaba?
Tal vez, tiempo antaño, si alguien le hubiese dicho: "di adiós"
¿Era eso lo que quería? ¿Era eso lo que necesitaba?



Convencido por un niño, que no sabía de reglas, que no entendía de consecuencias..., pero que por el contrario, le vería tan como hermano, Anthony se sintió tonto y agradecido ¿En serio todo terminaba así? Así lo había decidido él mismo, Gerard era un bonito momento en su agotadora existencia, y no entendía bien, él si sabía de reglas y consecuencias, no quería pensar en que nunca debió hablarle, porque entonces se hubiese quedado con esa espina en el pecho, con esa mirada de furia que le había dirigido por empujar a Fantoche, la "primera" noche que se vieron.

Caminó lentamente, la última vez, después tenían cosas que hacer, rectificar que no quedara ningún Salubri existiendo, sin importarle demasiado, cambiarían a cualquier lugar, por cualquier cantidad de tiempo, siempre era lo mismo y no tenía fuerzas, ni quería alejarse demasiado de ellos, sus pasos se detuvo en el mismo lugar de siempre, Gerard y Fantoche aun no llegaban, era tan común eso, esperó más de una hora, Gerard no llegaba, la gente comenzaba a acumularse, no sólo Brian y los demás llegaban hoy, una embarcación con gente sin importancia..., y Gerard tardaba demasiado, ensayó varias veces su despedida, y siempre había palabras nuevas, escuchó pasos cerca de él, y poco a poco levantó la mirada, no pudo evitar las ganas de reír al verle tan cerca.

- Buenas noches Anthony... ¿Y Mikey?- Cuestionó Gerard al notar a Anthony solo - ¿En dónde está Mikey?

- ¿Qué haces vestido así?- Cuestionó apenas conteniendo sus carcajadas, Gerard se sonrojó, sus mejillas exageradamente sonrojas y sus ojos delineados, un trajecito negro y un sombrerito picudo -

- Yo... yo... trabajaré con Fantoche... - Ese payasito era lo más tierno en este mundo, porqué sus ojos verdes resaltaban, porque rostro inocente invadían a la sonrisa - ¿Por qué te ríes? ¿Me queda mal?

- No...- Incontenibles sus carcajadas, Gerard tuvo que esperar a que Anthony se agotara completamente, sus sonrisas le delataban, sonreía, y esas sonrisas eran sólo para él, después de todo, tenía que aceptar que era una buena elección decidir trabajar con Fantoche, llevaba días ensayando su acto, Fantoche le tenía paciencia, serían sólo por un par de veces, en situaciones especiales, como hoy, cuando mucha gente llegaba de otros sitios, cuando las familias se reunían a esperar a sus parientes, o los amigos en busca de amigos y las chicas y chicos enamorados en espera de quienes les correspondían. Sí tan sólo hubiese sabido cuando llegó Anthony, pensó risueñamente, que a él también le hubiese agradado ir a recibirle... a el y a su...
*Si te me quedas viendo
Tardaré más en correr




- ¿Y Mikey? - La sonrisa de Anthony se cortó de pronto, su rostro serio y su sonrisa cortada, su motivo principal, esa razón por la que había estado meditando tanto tiempo

- Mikey no vendrá esta noche.

- No enfermo ¿Verdad? - Cuestionó intranquilo

- Gerard ya no puedo regresar a verte, Mikey tampoco, no es bien visto por mi familia que interactuemos con personas como tú y esta noche todos llegarán. Debí decírtelo antes, que esta amistad era provisional... eres una persona excelente, y en poco tiempo Mikey y yo hemos llegado a quererte demasiado, pero son costumbres de los míos, y si seguimos viniendo a verte te traeremos problemas, a nosotros y a los nuestros, estamos aquí por cosas de negocios, y... y... no sé, porqué estoy hablando demasiado, lo notas ¿verdad? Son estas muchas razones. No nos busques, olvídate de nosotros...
Oigo su voz, vuelven los recuerdos
Habían pensado en decirlo: "Perdón sí de nuevo he hecho algo malo."
Pero no tengo valor para hablar sobre esto contigo...



- No quiero Anthony - Murmuró Gee con la mirada suplicante, "no otra vez", se decía, Anthony tomó poca importancia a las palabras de Gee, las palabras con mensajes ocultos que hablaban de la vez anterior - No quiero que me dejes otra vez..., porque duele estar sólo, duele mucho ¡No me dejes...!

- Pensé en desaparecer de pronto, pero Mikey habló, dijo que viniera a despedirme por los dos, no puedo hacer nada más entonces, Gerard, a que puedes ser muy feliz, no llores porque quiero recordarte con una sonrisa bonita.

- ¡Pero no me recuerdas, no lo haces...! - Talló esos ojos lloroso con su antebrazo y el maquillaje manchó su rostro, de negro y mejillas sonrojas no quedó nada, y sus ojos ardían, ¿por el maquillaje corrido?, y entonces las lagrimas salían más y montón, sin reparo lo dijo, porque su corazón dolía y su pecho se quedaba sin aire - Ya no te quiero, no me gustas... ya no me gustas...
Había pensado en decir: "eres un tonto, no vuelvas a dejarme"
Pero no recuerdas nada, si hablo no habrías de entender...
¡Muy bien, aléjate si quieres, no voy a detenerte...!
Pero diré: lo que antes no supe decir.



- Gerard... - Anthony le miró, y su corazón le dijo: "¿Por qué te quiero tanto?" "Sólo una vez más...", tomó entre sus brazos a Gerard y le aprisionó fuertemente, y Gerard deshizo el contacto, estaba Anthony embriagado con su aroma, Gee y enredó sus brazos en el cuello de Anthony, y le besó, era esa su confesión, la que había imaginado miles de noches, no teniendo el mismo final, ¿Qué más importaba? si ahora Anthony le abrazaba. El contacto con los labios tan rojos de ambos les hizo estremecer, y Anthony profundizó el beso, mordió el labio inferior de Gerard tiernamente, Gee pensó en que ya no necesitaba estar de puntitas para unir sus labios, pero aun así se sentía tan pequeño, porque Anthony se marchaba otra vez...
Entonces...
Gee dando primer paso en el ultimo momento, Anthony aceptando sus sentimiento abiertamente dos pasos antes de renunciar a ellos, y tal vez un par de ojos les miraban... El contacto fue roto. Gerard no tuvo más valor para hablar. Anthony le miró por última vez. Gerard no quiso levantar su mirada, cubrió sus labios calidos con la palma de sus manos para cubrir del frío la sensación de tener a Anthony tan cerca, cerró los ojos, y comenzó a sollozar... se iba Anthony, iba Mikey, lo único que le quedaba de esa vida pasada.
Te lo digo en secretó
Será la última vez que te vea de esta forma...
Será la última vez que me dejes detrás de ti
¿Y si volvemos a encontrarnos? recuerda... tu me alejaste

.*.


¿Lo estaba buscando?
Parado sobre las puntas de sus pies... mirando hacia todos lados, con los ojitos entrecerrados y un puchero inocente de insatisfacción, se le veía tan diferente, más seguro de si, más despierto, mucho más feliz... entonces le miró por unos minutos, quienes habían ido a recibirles no se mezclaban entre tantos, esperaban alejados, por el contrario él se había lanzado inmediatamente al instante en el que comenzaron a desembarcar.

- ¿Dejarás que te sigua buscando? - Cuestionó Brian a su oído - ¿Has desesperado tanto por estar a su lado y ahora te conformas con verlo a distancia?

- Yo... no... quiero pero... Brian... lo quiero ¿Verdad? - Asintió su padre apócrifo. Pero Bob lo sabía, y no necesitaba de las respuestas de nadie, y quería abrazarlo, y estar tan cerca de Mikey.

- ¡¡ROBERT!! - Tenían un lazo, esconderse no fue suficiente, Mikey había hecho a un lado, sólo por un momento, la tristeza referente a Gerard, en su corazoncito feliz ahora, en ese exacto instante, estaba Bob, mirándolo a distancia, junto a Brian y... un desgastado Raymond. Casi que se sonrojaba Bob, recibió un empujón por tarde de Brian... Mikey lo veía todo, Bob estaba corriendo para llegar a dónde él.

Y la distancia fue rota... Bob paró de golpe justo frente a Mikey, le miró exactamente, ese castaño tan lindo estaba sonriendo, y tenía lágrimas en los ojos...
¿Por qué Mikey lloraba...?
¿... le había ocurrido algo malo?
El peso del castaño se dejó sentir sobre él

- Que efusivo que eres... -

Murmuró Bob encerrando entre sus brazos a Mikey, un beso en sus cabellos castaños, el camino hacia su frente y con sus pulgares limpió las lágrimas que de nuevo mojaban sus mejillas, y le miró directo a esos ojos tan verdes, titubeó un instante, Mikey también lo hizo...

- ¿No te molesta que te abrase? -

- Pero que cosas dices- Bob le sonrió de la manera más linda - Anda Mikey, es tiempo de irnos... nos están esperando.

Entonces...
Mikey dando primer paso justo al principio de la nueva historia, Bob aceptando sus sentimientos abiertamente dos pasos después del instante que les brindaría el recuerdo más especial...

Dándose tímidamente, porqué Mikey sentía que el momento preciso era ese, cuando Bob le miraba fijamente... un beso ligero en la mejilla tan linda de Bob.




···· Parte Dos ····
Estas son las miradas que hieren.



Acurrucado entre las telas blancas, Ray cerraba los ojos, con su cuerpo temblando y sus puños aprisionando sus rizos despeinados... de nuevo la tortuosa imagen de Matt desesperado... y ahora que le sabía perdido, el temor de esas visiones le inquietaba más... tenía miedo de todo, de que regresase y le tratase ten fríamente, pero lo deseaba, mejor eso a la realidad de sus pensamientos, esos en los que Matt casi agonizando intentaba no pedir ayuda porqué su orgullo siempre era mayor.

- Ray... Brian quiere hablar contigo - La voz de alguien, no intentó saber quién le llamaba, negó con la cabeza, mordiendo su labio inferior para evitar soltar un gemido de dolor, se levantó y apenas si acomodó sus prendas arrugadas, las cintas de sus rizos estaban abandonadas en sus maletas, no le importó asistir así, entró al gran salón en dónde Brian estaba observando desafiantemente a Frank.

¿Otra vez Frank en ese estado...?

Brian desvió la mirada cuando Ray entró a la habitación, Frank aprovechó para marcharse sin decir nada más. Hubiese gustado Brian de saber la razón, pero localizar a Matt era más importante, nadie le había visto y Frank no ayudaba demasiado, con la mirada perdida, el desinterés era tanto cada vez que se tocaba el tema que había decidido no preguntar más.

- Aún no sabemos nada de Matt - Dejó escapar el padre apócrifo, Ray desvió la mirada, Brian sin comprender habló de forma brusca - ¿Podrías poner más empeño para localizarle? Estoy haciendo todo lo posible, y aunque duela, Raymond, tengo que encargarme de otras cosas más, sólo cuento contigo y con Robert, y si tratas de localizar a Matt por tu cuenta, créeme que de gran ayuda serás, mi pequeño Ray...
.*.



Mikey caminaba por el pasillo, cuando vio a Anthony salir completamente desganado, sólo Mikey sabía del secreto, de lo que le tenía en ese estado, bajó la mirada ante las cuestiones de Brian, había prometido a Anthony no hablar de Gerard, una promesa cumplida, ni a Bob le había los encuentros con él. Bob había cambiado tanto ¿Porqué lo haría? La misma noche que llegó, lo dijo: Que tendría que cambiarse de mansión, que no había mejor lugar que su propia habitación, la compartirían, a Mikey le encantara la idea de despertar a cada momento a su lado, y descansar acurrucado a Bob sonrojo, pero aún no podía contestarse esa pregunta. No preguntó al rubio, tenía miedo de que una pregunta cambiase su actitud.

Bob había salido apenas el ocaso del sol comenzase, Bob estaba trabajando duro para que los recién llegados pudiesen instalarse sin sospechas, comentaba de sus deberes, y de lo preocupados que estaban por Mathew, sentía todos los nombres demasiado lejanos, sólo Bob y Anthony eran sus seres más cercanos. Se preguntó varias noches, cómo estaría Gerard en esos momentos.
No lo sé aún
Cada que te tengo cerca
Y pienso en varias cosas
Las imágenes que no entiendo vuelven



Le extrañaba tanto... tanto, y pensó una noche, en la que todos pensaban en sus propios asuntos, Bob no estaba, nadie le prestaba la atención suficiente... ¿Y si lo veía una vez más...?

Pero no es dulce
Hay cosas que perdiste
Tuviste una oportunidad
Hace mucho tiempo y dijiste:
"No"



- Gerard, yo, quería preguntarte... ¿Aceptarías si yo te pidiera que me acompañaras por algún tiempo, a un lugar lejano?

- ¿Lejos por un tiempo...? A donde fuese, yo no podría...


- ¿No puedes o no quieres?

- No quiero...

- Bien, de todas formas no pensaba pedírtelo, sólo era una pregunta

- ¿Te hice enojar? ¿Volverás mañana...?


¿También es tu culpa, eres culpable?
No deberías llorar sólo por esto...
...pero te estás derrumbando
Trozo y más trozos, en el suelo, de ti.




Estaba cayendo nieve, últimamente hacía más frío, sus ojos se mantenían brillosos la mayor parte del tiempo, porqué esteba llorando demasiado, porqué se sentía tan sólo, si no removía el hambre ni se sentía, los rayos del sol del día siguiente le alimentarían lo necesario para soportar otra noche fría. Su rostro se escondía entre sus rodillas, hecho un ovillo sus brazos también apretaban sus piernas... pero... ¿No podía darse por vencido?, tenía miedo a todo, incluso a perder ¿Perder...? Pero ya había perdido demasiado, casi todo lo que tenía, siempre que él se marchaba las cosas se complicaban... pero esta vez no habría un guardia que le ayudaran, ni hermanos pelirrojos que le aconsejaran que hacer.
Muchos te tienen afición, sólo eso, pero quieres un amigo.
¿Te gustaría tener un amigo permanente?
Tú ya sabes que es un sueño, no puedes tenerlo.
Porque por los que has perdido, sufres mucho
Yo lo sé, te encantaría, pero... no puedes tenerlos




- Qué te pasó Gerard- No quiso levantar la mirada, estaba cansado, había tenido muchas ilusiones como esas... Mikey tomó el hombro de Gee, estaba húmeda su ropa, y la nieve escarchota se enredaba en sus cabellos negros, Mikey le vio horrorizado, y en un abrazo violento rozó su rozó con la mejilla calurosa de Gerard- No estás bien... ¿Cuánto tiempo has estado aquí?

- No eres real... no puedo verlos...

- Gerard...- sollozaba el pequeño Mikey, los nervios le restaron la fuerza de lo que ahora era, apenas si podía sostener a Gerard entre sus bracitos temblorosos. - voy a llevarte con Anthony

Entonces Gee levantó la mirada, era su Mikey, Anthony había dicho que no les verían pero Mikey estaba ahí, sosteniéndole, con esos ojitos lindos tan brillosos...

- ...no puedo, porqué tendrás problemas... yo... no...
¿Hace muchas noches?
Saliste de noche y regresaste al amanecer
Y en tus labios, un disfraz de lo que hacías, teñiste tus secretos
Muchas noches después, me dijo el viento lo que hacías, ahora lo pienso
Podré crear mis propias fantasías para que sonrías un poquito más.



- Anthony me dijo algo dijo: "Cómo me gustaría platicar con Gerard en este momento" - Los ojitos verde vida se iluminaron, sus mejillas estaban sonrojas, y sus labios resecos mostraron una sonrisa débil.

- No es cierto...

- Gerard, es verdad, y hace algunas noches recordó, que olvidó decirlo: Gracias por el beso.- Gerard cubrió con la palma de sus manos esos labios que Anthony había acariciado, como cuando el beso fue dado, y la temperatura de su cuerpo no podía más que aumentar y su cabeza daba vueltas, sus piernas entumidas apenas si podían seguir el paso ligero que Mikey marcaba, le sostenía con fuerza, no quería ser una gran carga, habló Mikey de más cosas, de cuanto le extrañaba, de lo decaído que había estado Anthony sin esas salidas nocturnas... sin él, y lo creyó Gee todo, era hermoso de esa manera.

Mikey sonreía, llevaría a Gerard hasta la habitación de Anthony, sería una gran sorpresa, había pensado en llevarla a la propia, pero no quería que Robert lo notase, entonces caminaron un largo rato, porque los pasos cortos de Gerard alargaban el camino, pasos, más pasos y la nieve enterrando sus zapatos, cuando Mikey paró de repente, pudo notar Gerard la inmensa mansión de material rosado que distinguía ese enorme lugar, de las demás mansiones alrededor.

- ¿Aquí vives? - Cuestionó Gee impresionado, que bonito hogar tenía Mikey...

- Entraremos sin que nadie nos vez, desde ahora no hablarás... te llevaré a la habitación de Anthony. ¿Entendido Gerard?- Asintió, entendía un poco, que Mikey y Anthony quisiesen estar con él, no significaba que la su familia le aceptasen, sería peligroso, dudo un poco pero... quería intentarlo, entraron ambos y cruzaron el jardín, los arbolas muertos y los arbustos sin decoraciones le parecieron extraños, siguieron adentrándose, la puerta principal el recibidor, y las escaleras claras con barandales de metales oscuros, Gee siguió los pasos de Mikey y justo cuando acabó de subir las escaleras el castaño se viró asustado.

- Iré a ver que nadie venga, quédate aquí.

Mikey caminó directo a las habitaciones, se aseguró de que ni Robert ni Anthony se encontrasen, tardándose un poco más en la habitación de el segundo, las prendas por el cuelo y las sabanas desacomodadas darían una mala impresión a Gerard, estaba pensando en nada, entretenido esponjando una de los almohadones de Anthony cuando la voz cortada de Gerard llamó su atención.
.*.



Había llegado ese mismo atardecer, no quería perder tiempo, preguntó en todos lados, en dónde le había encontrado, en dónde se hospedaron, nadie había visto a Gerard desde hacía mucho tiempo, se sentía desesperado, completamente confundido, tan preocupado y resentido por su repentina desaparición que no había hecho lo obvio, caminó dirección al centro, había pocos habitantes esa noche, todo parecía tan igual, miró la banca oscura en la que Gerard había dicho que esperaría, cerró los puños sin entender nada, había salido y nadie le había detenido, no es que pensara no venir si alguien se lo pedía, pero hasta cierto punto era sospechoso que ni Bill le diera alcance. Sí algo había pasado a Gerard, Bill y Rakohammas serían los únicos responsables.
Cayendo en el hechizo de la fragancia de vida,
Un deseo, más que una necesidad, verle pronto



Su nariz lo percibió a una distancia no muy lejana...

- Gerard... - Bert con sus ojos furiosos... ¿Estaba Gerard huyendo de algo? A su velocidad infinita, sin vacilar, sin cuestiones, le dio alcance al creador de ese aroma a desesperación y tierna angustia...- Gerard

Con los ojos llorosos, con sus prendas gastadas y la mirada perdida, estaba corriendo con la cabeza baja, con lo poco que sus fuerzas le daban. Le vio caer, y al ser que iba detrás de él..., con una mejilla manchada de sangre.

No dio oportunidad al segundo, seguro, ataque... Gerard huía de él... con todo el coraje, sus ojos azules a un turquesa más furioso, se interpuso entre Gerard y... ese vampiro. Con sus manos guiando la energía Bert destrozó el brazo de ese sujeto con un solo movimiento de brazos, entonces gritó de dolor, lo notó Bert, un vampiro joven que seguro había tratado de dañar a Gerard por verle tan sumiso, no le iba a perdonar... no lo iba a hacer. Por dejar a Gerard en ese estado iba a pagar.

Apenas iba pro su segundo movimiento cuando algo demasiado veloz le hizo perder el equilibrio..., cayó al suelo, justo al lado de Gerard, temblaba mucho, levantó la vista... un rubio de mirada furiosa se interponía entre él y el castaño que perseguía a Gerard.
.*.



Animar a Raymond hacia tiempo que resultaba imposible, Frank simulaba entender lo que Brian decía, el Nosferatu de Rizos mantenía su mirada nostálgica ante cualquier palabra que profundizase más su pensar por Mathew. ¿En dónde se había metido...? Estaba dudoso sobre la veracidad de su desaparición, no había rastros de Salubri, ni de Mathew, cabía la posibilidad de que se hubiese marchado en cuanto había acabado con ellos. Siempre cabía esa posibilidad con Mathew.

Brian abandonó la habitación, después lo hicieron Frank y Raymond, se quedó, pensativo, antes de ir con Mikey, y pensó en varias cosas, un murmullo fuera del estudio.

Olor a sangre...

Se puso de pie inmediatamente, no fue ese aroma, si no la energía contenida que comenzaba a fluir por su cuerpo lo que le hizo salir de la habitación, y cuando lo hizo al fondo del pasillo, en dónde se encontraban las escaleras, una multitud de cuerpos destrozados y cremados... hermanos suyos. Y esa esencia tan brusca...

- No puede ser... ¡MIKEY...! -
.*.



De manera automática fue al encuentro con Gerard después de escuchar su voz, y lo que vio le dejó sin aliento, varios Nosferatu tratando de atacarle, y Gee con los ojos lloroso, les gritaba monstruos, tanto miedo en sus ojos, el primero trató de acercarse a Gee, Mikey podía protegerlo, lo que nunca sintió, sus ojos guiados por la furia, y sus movimiento más que estáticos, parecían los de una bestia enfurecida.

- ¡VETE DE AQUÍ GERARD! - Gritó Mikey desde el fondo del pasillo, entre la oscuridad de lugar, sus ojos brillosos resaltaban libremente, intensamente, Gerard le vio tan igual a los seres que trataban de atacarle... ese no podía ser su Mikey... su hermanito era uno de esos seres tan espantosos... Mikey se abalanzó hacia ellos, tenía la sangre de Bob, uno de los cuatro predilectos de Brian, era poderoso entre algunos de ellos, un principiante para muchos. Miró a Gerard salir del lugar, murmuraba rezos cortados.

Dijeron traidor los presentes, no se atrevieron a atacarle, estaba fuera de sí, era lo más preciado que Robert tenía... la presencia de Robert acercándose de prisa, y Mikey que salió en busca de Gerard, estaba desubicado, la localización de su hermano se hacía difícil, no podía llevarle demasiado, Mikey tenía habilidades que Gerard no, corrió con fuerza, pasos guiados por su corazón.

- ¡GERARD DETENTE POR FAVOR...!

- NO ME SIGAS, TÚ NO ERES MIKEY... NO LO ERES... TODO ESTE TIEMPO...

- ¡¡GERARD SOY MIKEY... eres...!!

- ¡Felicidades Mikey! Eres un hermano para presumir

- No Mikey, ella dejó de creer en mi, todo esto es tan amargo, Mikey.

- Te admiro tanto Mikey...

- Mikey ¿Quieres que vayamos en bicicleta?-

- ¡No! Mikey no sabe nada, abuela...-

- Gerard no quiero que enseñes tus costumbres a Mikey

-Silencio Gerard ¿Crees que nos allá escuchado...?

- Despierta, Mikey...-

- Mi hermano... - Hubiese sido tan lindo que Gerard escuchase esas palabras, Mikey corrió porque sus piernitas se lo pedían, los recuerdos azotaron su mente. - Gee perdóname...

Mientras corría sintió que le arrojaban al suelo, Gee caía de rodillas en la nieve fría, Gerard estaba débil, un hombre de ojos penetrantes y fríos le miró con odio, y mostró sus colmillos... se le veía tan horrible así enojado, intentó acercarse a Gee y comenzó a ser torturado, y de pronto, llegando a un punto sin cordura, el dolor se fue.

Levantó la mirada mientras sollozaba.
.*.



Había escuchado la voz de Bert, pero cuando viró su mirada se sintió aterrado, Mikey... Bert... ese rubio... todos eran unos monstruos, cómo pudo, logró comenzar a arrastrarse, escuchó voces
Un mutuo acuerdo con miradas
Gerard necesitaba protección
Mikey necesitaba de Robert
¿Estaba bien si se ignoraban?
Ambos deseaban hacerlo



Robert con su frente en alto comenzó a alejarse con Mikey en brazos... estaba llorando, Mikey lloraba como nunca antes, y llamaba a su hermano, Robert suspiró, sus manos temblaban, también quería llorar.

Robert con su frente baja, miraba a Gerard retorcerse entre sus brazos, estaba llorando, Gee lloraba, como nunca imaginó que lo haría, su hermano no era Mikey... entonces ¿a quien podía llamar? Su cabeza punzaba y dolía... "Frank... no me dejes sólo... ". "Frank... no me dejes... ". "Frank...".
Gerard llamaba a alguien más, nunca había escuchado hablar de Frank, Gerard le había llamado monstruo.


|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤

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(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




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Cap. 40: Nunca llores

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:12 pm

Cap. 40: Nunca llores
Parte I

Dentro, muy dentro, en mi mundo de ensueño,
Deseos vespertinos
Bienvenido.



Comenzó a abrir sus ojos, todo era negro, Bert le había envuelto entre su gabán negro para protegerlo del frío, faltaba poco para que llegasen, estaba tan pronto el amanecer, habría sido mejor rentar una carroza, pero en el estado en el que Gerard estaba sería sospechoso, pataleando y gritando, era mejor así, entre sus brazos, así, aunque murmurara otros nombres y temblara. Les decía monstruos, no soportaba que alguien le llamase de aquella forma, porque dolía, era presuntuoso, entonces pensaba ¿Todas sus virtudes no podrían dejarle de ser un ser espeluznante ante los ojos de Gerard?

- Qué está ocurriendo...- jadeó sin voz.

- Tranquilo Gerard, soy yo, Bert, te llevaré a mi hogar, con los míos, conocerás a mi familia, no te preocupes, vas a estar bien. Yo te cuido, no volverás a estár solo... porqué la soledad es fría, ¿Verdad?

- Gracias...- Sonrió Bert.
.*.



El silencio horrible, tétrico y abrumador, escuchaba la respiración de Mikey agitaba del otro lado de la puerta, ¿Estaba bien que lo hiciese? ¡Claro...! Acababa de entenderlo; que su abuela había muerto hacía bastante tiempo, que su hermano le tenía terror por lo que ahora era. Estaba solo... relativamente solo, le tenía, pero ahora no podía verlo como Bob padre, su creador. Era el rubio que conoció en la habitación de su alejado hogar, el que le protegió aquella noche de ese ser tan espelúznate... También eso era impresionante para Mikey, tenía que llamar hogar un lugar tan frío, y familia a una serie de extraños seres que le habían dicho traidor.

- ¿Qué fue lo que ocurrió? - Le cuestionó Anthony en cuanto le vio parado a las afueras de su habitación - Brian quiere hablar con Mikey... y todo... está hecho un desastre ¿Qué ocurrió Bob?

- Deberías de saberlo tú - Habló, en su voz el sentimiento de coraje - ¿Cómo es que pudiste hacerlo Frank...? ¿Cómo si no recuerdas nada...? ¿Por qué tenías que hacer que Mikey lo viera? No soy como tú Frank, no voy a dejar que esto me aleje de Michael, porque esperé mucho para verlo, puedo soportar esto, pero no puedo perdonarte sus lágrimas...

Retrocedió Anthony ante la mirada de Bob, no por temor, nada de eso... comenzó a sospechar, hecho a correr hasta donde Brian. Y sin tocar la puerta se adentró rogando por que sus sospechas fueran mentira.

- ¿Porqué quieres hablar con Mikey... qué ocurrió?

- No te has dado cuenta... - Brian se puso de pie, imponente y majestuoso, había un brillo extraño en sus ojos - Lo encontraste... ¿Cómo pudo llegar ese niño hasta aquí Anthony...? ¿Cómo puede ocasionar tantos problemas Gerard Way?

- ¿Qué tiene que ver Gerard en todo esto...? - Casi en un acto infantil, Anthony cubrió sus labios con ambas manos, y abrió sus ojos, hubiese reído Brian en otra ocasión, pero ahora no, había cosas por las cuales estar preocupado. -

- ¡Volviste a verlo...! - Era la primera vez que al padre apócrifo se le veía tan furioso - Robert me lo dijo, un salubri atacó a Michael, un salubri que acogió a Gerard... Mathew no está y los salubri aún existen... ¿Sabes que podría significar esto? No debiste nunca acercarte a él. Esta vez tú te harás responsable, búscale, y cuando le encuentres tienes que hacer lo que se hace con quienes son un peligro para nosotros...

Anthony se quedó inmóvil...
*El oso polar, se pone a llorar
Si no ve que estás ahí con él.



- No voy a hacerlo... Robert tiene que estar en un error, Gerard no sabe nada de nosotros, ni de Salubri, ni de nadie más. - miró fijamente a Brian - ¿Porqué conoces a Gerard, por qué tú y Robert mencionan que lo volvemos a ver?

Furioso, Brian se acercó a Anthony. Una bofetada que dejó una marca roja en su mejilla, inmutable Anthony y el cabello desacomodado, su mejilla perdió el color, recién dado, al instante marfil de nuevo.

- Vete ahora mismo, estarás con Robert y Michael en otro lugar, no pueden estár más aquí.

- Gerard debe de ser más especial de lo que imaginé - Murmuró Anthony sin bajar la mirada - ¿Estamos huyendo de él...? Le temes Brian... a él y a los Salubri.-

Anthony sonrió de medio lado y negó con la cabeza, los puños de Brian temblaban porqué había mucha furia dentro de ellos, mucho coraje que no quería liberar..., no contra Anthony.

- Porqué Michael ha matado a uno de los suyos, y tú ya no me puedes ayudar, eres un Nosferatu que no defiende a su clan... y Robert... él... él querrá estár con su pequeño. Ese es mi motivo, no los temores que dices.
Tus pecados al aire, para que choquen con mi rostro
Al abrir la ventana, al rociarme de ti.



Quien abandonó el lugar fue Brian, Anthony le miró alejarse... su sangre se heló, Mikey lo había hecho... y él no servía para proteger un clan.
.*.



Sentía a alguien acostado a su lado, y la cama era cómoda, su cuerpo calientito, podía oler el aroma a rosas que él mismo emanaba, apenas si abría los ojos, no distinguía nada, no sabía en dónde estada, el sueño le volvía a vencer, despertaba nuevamente con la sensación de estar en una burbuja, y cerraba los ojos nuevamente...

- Gerard, despierta - Escuchó el murmullo de esa voz que le hablaba con ternura - Anda niño que hay muchas cosas por hacer.

Abrió Gerard los ojos inmediatamente, trató de ver algo, pero la oscuridad a la que no estaba acostumbrado cubría bien a quien estuviese hablándole

- Bert te trajo, eres su invitado y por lo tanto nuestro también. Me alegra mucho que Bert te haya encontrado, eres la novedad no están acostumbrados a jovencitos como tú, así que te pido disculpas si alguien es maleducado contigo, ¿Sabes? todos quieren venir a verte porqué Bert generalmente no entabla amistad con nadie. Lo sé, justamente detrás de la puerta Davey y Peter están ansiosos por entrar, creo que quieres verles, Pasen ahora ustedes dos.

Entonces las velas en toda la habitación se prendieron, los ojitos de Gerard se iluminaron, nuca antes había visto a una mujer con ademanes tan bonitos, mucho menos con ese tipo de vestido cómo el que ella tenía, se sintió sonrojo por tanta la atención que le prestaba. Estaba, Él, en una inmensa cama, y esa mujer le miraba con una sonrisa fría en sus labios, viró su rostro, aún notaba cómo alguien estaba justo al lado de él.

- Boyd... - Murmuró Gerard, su cabello oscuro alborotado, cubriendo su rostro pacifico - Yo...

La puerta se abrió, Davey se adentró tranquilo, Peter por el contrario, ser efusivo era lo suyo, entró corriendo y se abalanzó sobre Gerard haciendo que este a la vez, cayera sobre el adormilado Brendon. Reclamos, la bienvenida y muchas cuestiones sin sentido, les vio a ellos cuatro Gerard más tímido que todos, Nurmi salió se la habitación. Se dirigió hacia otra de ellas, tres toques y un "adelante" se dejó escuchar,

- ¿Estás bien? - Cuestionó al más preciado de sus tesoros - Le has conocido verdad, qué piensas de él.

- Es un niño aún.... y se le ve tan vivo. Me gustaría no tener que encontrármelo por los pasillo ¿Puedes pedirle a Bert que cuide bien de él?

- Quinn... Tilo ha pedido que seas tú quien le cuide..., traté de convencerlo, pero mi niño, Tilo tiene ideas muy extrañas, ahora mismo está más que fascinado con ese niño que Bert a traído...

- ¿¡Yo...!?- Cuestionó titubeante - Bert no me dejará acercármele...

- Bert no ha ido a verle en todo este tiempo, aún sigue en su habitación, a oscuras y solo...

- Es diferente, lo sé, Bert ha estado encerrado porque algo ha pasado, pero el deseo que tiene de salir de su habitación y verle es torturante, puedo sentir su deseo en el viento...- Quinn se puso de pie, y después salió de la habitación, dejó a Nurmi dentro, suspirando insegura, ella era fría y glamorosa, seria y silenciosa... pero tan amorosa con los suyo y los hijos de Tilo, y los hijos de los hijos... y los hijos de estos... ella cuidaba de los clanes como una madre sobre protectora, había enseñado a todos a no tratar a los mortales cómo simples alimentos, les había enseñado a ser encantadores, buenas prendas y elegantes ademanes, habló, antes, del amor y les permitió amarse entre ellos, a todos sus hijos prometió darles lo mejor, una eterna sobre vivencia llena de dulzura y halagos sin palabras, sin peleas de clanes... eso era lo que ella había enseñado siempre, eso era lo único que los Salubri y La sombra conocían Tilo por su parte, les dio protección y sustento, sin evitarlo, siempre fue así para él, sus acciones premeditadas, cómo en un juego de ajedrez, había sido antes un creador como tantos, sacrificando a los que no era igual a él, después el dolor de perdida le fue transformando, con los pocos hijos que tenía decidió cambiar, y encontró a Nurmi, pensó, que cómo los mortales, podría ser un padre... ella una madre, todos una familia.
.*.



- Bert estuvo bastante preocupado, te esperamos tantos días y no volviste...- Gerard bajó la mirada, Boyd lo notó enseguida - ¡Pero ahora eso no importa! Estás con nosotros, te protegeremos y ya verás que cuando ellos conozcan, te brindarán la misma amistad que nosotros te brindamos.

- Estoy muy agradecido por...- Sus palabras se cortaron, sus ojos se cerraron y entonces de no haber sido por los brazos de Davey, que le sostuvieron, hubiese caído al suelo.

Después de las miradas a Gerard, Davey, Boyd y Lewis centraron toda su atención en la puerta que se mantenía cerrada.

- Patrick - Murmuró Davey mientras depositaba el cuerpo de Gerard en la cama. Patrick abrió la puerta y se adentró seguido de Molko, altivos, con sus rostros fríos, estéticos y encantadores,

- ¿Por qué hiciste eso? - La pregunta de Lewis lanzada al aire. Lo notaron, detrás de Molko, Ryan y un tímido Rakohammas que intentaba no mirarles.

- Hemos venido, por petición de Tilo - Acaró altivo Ryan, sin mirar a Brendon - Dijo "Miren a Gerard" y a eso venimos, pero no queremos que nos miré, ni escuchar sus palabras, sin ser descorteses aclaramos el problema, le miramos sólo eso sin presentaciones falsas ni sonrisas, no es como si fuese algo fuera de lo común, un humano bastante bonito, sólo eso ¿No?

- Ryan - Murmuró Boyd, el desden en sus palabras que no lograban a teñirse de desinterés, Ryan había demostrado su desagrado por Gerard en otras ocasiones, cuando solos mantenían conversaciones al aire. No era de su agrado, Ryan había dicho antes "No interferir" pero ahora estaba siendo muy maleducado, Gerard era bueno, y él amaba a Ryan. Entonces pensaba, que era mejor no hablar del tema, ahora llegaba su castaño, con sus ojitos hirientes y esas palabras cortantes.

- Lo he hecho, no hay nada más que hacer - al mismo tiempo que Ryan hablaba, salía de la habitación apresuradamente, Rakohammas les miró entonces, más apenado.

- Entrará en pánico si es que llega a verme - Justificó Rakohammas, no eran necesarias las explicaciones, pero él, quería decirlo, si bien Gerard tampoco era de su agrado, admitía, que sus motivo no eran similares a los de Ryan, pero igual, no podría verle despierto... tampoco lo deseaban - Ocurrió algo entre ese niño y yo, y Billie y no podrá vernos por un tiempo, no puedo decirlo.

Justificó sus palabras, Molko no dijo nada, Patrick le miraba con curiosidad, Lewis notaba cuan intolerable se había vuelto ese ambiente, no pedían explicaciones pero parecían justificarse todos, entonces, fue la primera vez que una presión en el pecho de Davey, Lewis y Boyd era ejercida con ese sentimiento...

- Eres un monstruo...- Murmuró Gerard en sueños, se paralizaron todos, todo era un sueño. Rakohammas salió inmediatamente de la habitación, los demás, dentro de ella, rodearon la cama presurosamente. Gerard fue liberado del trance impuesto por Ryan, abrió sus ojos verdes y brillantes, chocaron sus orbes con las azules de Molko, sin saber porqué le sonrió el oji azul, Gerard contentó el gesto, Patrick llamó la atención de Gee al recargar sus manos sobre el borde de la cama para mirarle bien.

- Mi nombre es Patrick... y Peter es mío....
.*.



- Tenemos que irnos - Mikey vio el gesto dulce en el rostro de Bob, se sintió un tanto temeroso, pero Bob seguía siendo Bob, no le haría daño, le había parecido agradable estár a su lado, no pensaba diferente ahora, no había sirvientes que les ayudaran, con el equipaje en manos bajaron por las enormes escaleras, Mikey con la mirada baja, demasiado temerosa, habían salido varios Nosferatu furiosos, pensaban en que Brian era ahora demasiado arbitrario, exigiendo ellos la muerte del traidor pero Brian le tenía aprecio por ser la creación que había endulzado el corazón de Bob, ordenó no tocarle, sólo por eso perdonarían su existencia.

Anthony les esperaba ya dentro de la carroza, Mikey subió y saludó ligeramente, Bob sin mirarle siquiera, el cochero hizo la señal a sus animales, comenzaron a trotar el crujir de la madera y las ruedas chocando con el suelo, girando... y más ruido... girando y las pisadas de los corceles negros también eran desesperantes. Estaban alejándose de todo lo que conocían, sólo ellos tres, de ahora en adelante, y pese a que sentía un poco de nostalgia, por Ray, que se quedaría a cargo de todo, Anthony no pudo más que sentirse tranquilo, ya era demasiado tiempo el que llevaba pensando en que ese lugar era espeluznante, no compartía ideas con Brian, ahora menos que nunca... sin sentirse identificado con nada, con nadie, sólo Mikey era relativamente cercano a él mientras Robert llegaba. A pesar de no tener mucho tiempo de conocerse, él y Mikey habían compartido secretos y mentiras. Gerard había sido su secreto, y estár cerca de él, el borrador de esos sentimientos que le hicieron titubear ante la cercanía de Mikey...

- Lo lamento Robert... - Murmuró Anthony, el ambiente tenso, la neblina nocturna, el cantar de los pichones que no pudieron protegerse del frío, animales a través del bosque, pensando en todo, él era el principal culpable, el no desear estár más con el Clan no significaba haber tenido que orillarles a ellos dos al destierro. - No lamento haber hecho lo que hice, sí que... tú y Mikey hayan salido perjudicado por mis acciones.

- Yo te quería, a ti, a Ray, a Mathew y por supuesto que a Brian, pero nunca jamás llegué a querer a alguien cómo a Mikey - el castaño bajó la mirada, se sentía sonrojo, hablar de él cómo si no estuviera - ahora voy a extrañar a Ray, a seguirme preocupando por Mathew, queriendo a Brian, amando a Mikey... pero a ti, te voy a odiar siempre, lo que tu hiciste no tiene ni la mínima importancia a comparación de lo que hizo Mikey por tu culpa. Protegió a Gerard, debiste ser tú quien matara a alguien para protegerle, pero no lo hiciste, sus manos se mancharon, su nombre fue maldicho... si yo fuera tú, si que estaría arrepentido... horrorizado de destrozar todo lo que toco...

- ¡Basta Bob! - Se quejó Mikey, ya sabía eso, Brian se lo había explicado con palabras más sublimes, pero seguía siendo lo mismo...

- ¡NO, que sepa en verdad lo que hizo, es un cobarde, siempre lo ha sido, siempre olvidando cuando los problemas le llegan! ¿No lo recuerdas Mikey? Gerard sacrificándose por tu abuela, Frank le enredó y luego le abandonó y decidió olvidarlo porque no quiso luchar por él. Y no puede negarlo, sé que lo siente, que mis palabras no son mentira, ¿Puedes sentirlo Anthony...? ¿Puedes recordar porqué volvimos a llamarte Anthony?
*...se pone a llorar, si no ve, que estás allí con él.
Miles de años, se han escurrido para él
Y sigue igual que tú.



La mirada cristalina de Anthony le heló el corazón a Mikey, lo sentía, pero no podía recordarle, deseó borrar sus dudas, preguntar a Bob, pero no podía...

- No puedo revertir las cosas... pero... juro que haré que vuelvan con Brian... -

Un soplo de aire fresco que se adentró en la carroza y les hizo cerrar los ojos
En poco Bob lo sintió, la ausencia de Frank, sus ojos se abrieron, Frank no estaba, la carroza seguía su curso
La puerta se azotaba por el trotar de los caballos...

- Se fue... - Murmuró Mikey asustado...

- Nunca enfrenta las cosas - Bob desvió la mira, temía que Mikey le notara tan cansado, triste y desilusionado..., para el castaño no era necesario verle, le sentía, sus emociones, desbordantes asfixiantes

- Quiero estár siempre contigo Bob...- Murmuró acercándose hacia el rubio, y Bob tan impaciente, acortó la distancia con un abrazo, se aferró a lo único, que en siglos, se parecía incondicional...
.*.



Ryan estaba recostado, Boyd le abrazaba, los dos, casi el alba apareciendo, estaba llorando, con ese sollozo lejano que se esconde, el pelinegro estrujó sobre su cuerpo al pequeño castaño.

- Quinn está tan triste ¿Puedes sentirlo...? - Boyd no respondió nada, pero era cierto, podía sentirlo, la empatía de Ryan llegando al limite - No me agrada que Bert esté haciendo estas cosas, lastima constantemente a Quinn... Bert y Gerard deberían de desparecer.

- No desees esas cosas tan a la ligera.

- Lo sé, lo he visto, Gerard nos traerá problemas, le tengo miedo...
.*.



Todo completamente a oscuras, recargado en la cabecera de la cama, encogiendo piernas, rodeándose en un abrazo único a si mismo, no importando cuan acompañado estuviese ahí, no podía preguntar a nadie, tenía temor de estar cayendo en una laguna de locura, podía no mencionar nada pero el olvido no llegaba sólo por eso, su Mikey... Frank... Por qué no le recordaba, Mikey y Frank le habían olvidado..., Mikey era un Monstruo. ¿Y su abuela? ¿El guardia y su amiga de la tasca? No era un sueño, había llegado hasta ahí solo... y ya no sabía hacia dónde ir, no podía quedarse para siempre en ese lugar, la verdad es que se sentía feliz de haber encontrado a todos, de que fuesen tan buenos, de saber que le habían esperado...

Una pequeña luz comenzó a encenderse, levantó la vista, el candelabro en el techo comenzaba a iluminarse... como otros días recordaba haber dormido, era extraño estár ahí sin decir nada. Le habían traído una bandeja con alimentos hacía dos días, tenía hambre, pero no quería ser maleducado. Tenía la idea de que tal vez pensaban que era un perezoso y él mismo no entendía porqué, se despertaba en cuanto comenzaba a anochecer, y entonces notaba que por los pasillos andaban platicando varias personas, no salía, tal vez les incomodaría, entonces permanecía recostado hasta que alguien llegaba y platicaba con él, no mencionaban nada de comidas y cenas, había llegado a la conclusión de que ellos tenían unos estrictos horarios de alimentación, sólo a las horas predichas se servía alimento. Si hoy no le invitaban a comer algo, mañana definitivamente les pediría de comer.

En ese instante Gerard escuchó que alguien tocaba a su puerta, aun no entendía algunas reglas, corrió a abrir la puerta y Quinn le miró perplejo ¿Porqué no había dicho simplemente "adelante"? Se miraron por algunos segundos... era la primera vez que Quinn le veía despierto, se le veía completamente distinto a cómo se imaginó que sería, le imaginó más alegre, esperaba ver unos ojos más brillosos, era joven, muy joven para cargar tanta nostalgia en su ser... Gee pensó que tenía unos ojos extraños ese rubio, pensó Gerard, eran bonitos, pero fríos y llenos de tristeza.

- Mucho gusto, son Quinn - Se presentó con modales, parecía tímido, a Gerard le pareció simpático, sonrió

- Soy Gerard, mucho gusto
¿Eres de aroma a rosas?
Labios titubeantes y ojos de joyas
Que mirada tan penetrante... que bonito que eres.



- He venido a ayudarte. - Un clic en el pecho de Quinn, desvió la mirada, ese niño tenía toda la atención de Bert, Tilo había dicho algo a Bert, después de eso tendría prohibido acercarse a él, pero hoy, hoy Gerard sería presentado, sería presentado cómo el mortal que tal vez Bert podría transformar en un Salubri, pasearían por los pasillos y los jardines, sin que nadie le hiciera daño, ese ¿era el plan de Tilo? ¿Un nuevo miembro quería y había visto en Gerard la oportunidad de hacer realidad su deseo? - Nurmi, la conociste el día que llegaste, me ha pedido que te ayude a vestirte para la reunión de hoy. Vendrán algunos invitados, y Bert estará ahí, Tilo, padre de alguno de nosotros, a organizado todo por ti, serás presentado ante nuestra familia... eres muy importante para Bert, es por eso que te pido que tengas un comportamiento impecable.

- ¿Soy importante para Bert...?- Cuestionó asombrado Gerard, Quinn frunció el ceño, parecía eso un restriego de sentimientos, ese niño entonces no era tan agradable. Destapó el conjunto a telas blancas que se escondía detrás de la manta de ceda roja. Gerard lo miró inseguro. Pero no pudo cuestionar nada porque Quinn había empezado a hablar otra vez.

- Para Bert, Lewis, Davey y Boyd, para ellos cuatro - Corrigió disimuladamente mientras acomodaba las prendas para Gerard en la cama. - Tilo es un tanto exagerado, y gusta de hacer reuniones en cualquier ocasión, por eso te pido, comportamiento impecable y presentación adecuada, tus prendas eran de muy mala calidad, no podrías bajar con eso, por eso Nurmi ha mandado a hacer un traje especial para esta noche.
.*.



En cuanto llegó, Tilo le arrebató a Gerard, por el aroma a rosas, porque sospechaba que algo escondía, incluso a él le pareció extraño, estaba tan impresionado, Gerard y "Ellos". El rubio le había dejado marchar con Gerard, y él le había permitido irse con ese castaño que atacaba a Gerard, ¿Porqué a él...? Simple coincidencia tal vez, el podía pensarlo, pero Tilo no, aún así, no quería mencionar nada de el encuentro con otro Clan, tal vez eso significaba alejarse de Gerard, ponerlo en peligro...

- Bert, soy Nurmi... voy a pasar - Bert ni se inmutó ante el llamado, suspiró cuando ella entró, seguramente intentaría, de una forma sutil, averiguarlo todo. Se paró justo frente a Bert que se preparaba para un discurso, pero el discurso nunca llegó, un estruendoso sonido, Bert llevó su mano derecha a su mejilla y luego le miró furioso - ¿En qué estabas pensando cuando lo trajiste? ¿Te has puesto a pensar en lo problemático que resultará cuidar de él?

- Estás molesta porque Quinn seguramente lloriquea por los pasillo, pero no es mi problema si él es infantil, es sólo eso, porqué estaba seguro de que no te molestarías... y está solo... y no soy el único que gusta de él, Tilo me ha dicho que puedo convertirlo, es cuestión de tiempo - Dijo todo de modo tajante, ella sentía que la sangre le hervía.

- Él no... no lo quiero en esté lugar y... - Murmuró Nurmi. - no voy a aceptar que se quede por mucho tiempo, no importa lo que haya dicho Tilo, ni lo que sientas por él... ni que Lewis, ni Peter, ni Davey quieran pretejerle... yo no voy a...

-... Mañana Tilo va a presentarlo, y después de eso, será sólo cuestión de Gerard si le transfórmanos o no...
.*.

Podría convertirme en polvo y perderme ahí
Y mis fantasmas quejarse,
Y las luces que me atacan fundirse...



Gerard dirigió su mirada hacia el cofrecito en dónde Bert había guardado sus prendas, la ropa que el guardia le había comprado le parecía más bonita que esa que tenía Quinn.

En ese instante tocaron a la puerta, Gerard se iba a dirigir a abrir, Quinn le sostuvo del brazo.

- Lo correcto es preguntar ¿Quién es?- Alzó la voz para que Gerard no tuviese que hacerlo, detrás de la puerta el castaño titubeó un poco, había esperado llegar primero que Quinn..., sin responder se adentró a la habitación del intruso. - Ryan

- ¿Qué estás haciendo aquí Quinn?

- Vine a ayudarle... - Titubeó Quinn su respuesta, Ryan sonrió, el no podía hacerlo, sumisión y amabilidad para todos...

- Gerard, tienes mal olor, lo mejor será que te asees antes que nada. - Gerard se exaltó ante lo dicho por el castaño,

- Iré a preparar el baño. - Contuvo cualquier palabra antes de ser formulada, Quinn se dirigió, apenado, a prepararle el baño.

- ¿Ha que has venido? - Ryan se sentó en la sillita frente al tocador, Gerard permanecía de pie, bajó la mirada, estaba ahí por caridad de Bert, pero no había un porque. - ¿Caridad de Bert?

Se exaltó de nuevo ante lo dicho por el castaño, de pronto sintió escalofríos, sentía deseos de salir corriendo, ocultarse detrás del rubio, llamar a Bert desesperadamente, a Lewis, Davey o a Boyd, la compañía de ellos era mucho mejor, cualquier cosa era mejor que estar con él...
- No me veas de esa forma, no me agradas tu tampoco, estoy aquí por Quinn, sólo por él - Se puso de pié, no soportaba estár un minuto más con Gerard, iba a salir de la habitación pero detuvo el paso y se viró para verle una vez más. - No sé porqué Bert te ha traído... eres un extraño, no vas a llegar nunca a encajar en este lugar, Gerard, si Bert hace llorar a Quinn, te voy a hacer llorar a ti.



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«. ·°·~*~' Nada que te haga llorar '~*~·°·. »
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Cap. 41: Tu propio error...

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:12 pm

Cap. 41: Tu propio error...

- No quise decirle nunca, porque cuando lo mencioné una vez Gee se mostró dolido, podía ver a mi madre en sueños, Bob, era tan real... le dije que me llevara con ella, pero dijo que debía quedarme con él, sólo le traje problemas, Gerard siempre trabajaba muy duro, y mi abuela nunca dejó de quererle, eran tantos secretos entre ellos y tantos secretos para mí, Gee fue muy duro con él mismo... y ahora, se le ve tan diferente, ha cambiado tanto, tan sumiso y solitario, sus sonrisas siempre han disfrazando lo que le lastima...

- No intenté conocerle, y me lo describes tan diferente al concepto que tenía de él.

- Bob, tengo miedo... - Bob aferró a Mikey a su pecho - no quiero que Gerard se vuelva sólo un recuerdo...
Ya lo es, lo que de tus labios sale es un fragmento del pasado que olvidarás
Primero dejarás de recordar su aroma
Y después su voz...
... y cuando lo notes, no podrás imaginar su rostro.

.*.



Gerard bajó por las escaleras inmensas, los murmullos de la gente le guiaban, Quinn a su lado derecho caminaba con pasos de retraso, Ryan se había marchado después de decir eso, por el contrario, Quinn le había acomodado las prendas de manera correcta, y su cabello negro había sido arreglado también por él, y pese a la seriedad de su rostro y la serenidad de sus palabras, su tacto parecía débil, demasiado tímido.

- Me agradas... - Murmuró Gerard y paró de pronto, Quinn siguió con su paso lento, le arrebazó, comenzaba a alejarse Gerard apresuró el paso - Siento ser una molestia.

Quinn intentó ignorar a Gerard, no le dio oportunidad de hablar, apresuró el paso, atravesaron, después de bajar las escaleras, por el pasillo del recibidor, no había mucha luz, pero todo le deslumbraba, pareces claras y piso blanco, el rubio caminaba ligeramente, de forma linda y elegante, los pasos de Gerard resultaban ser ruidosos y pesados, con inseguridad y miedo, murmullos sin conversaciones, más parecían una agrupación de rezos, entonces los pasos de el rubio pararon e inmediatamente Gerard levantó la mirada, una puerta de manera, parecía pesada pero Quinn le empujó sin esfuerzo.

- Pasa, voy a esperarte aquí afuera - Indicó Quinn, Gerard le miró asustado.

- ¿Porqué no entras tú también? - Quinn le miró directamente a los ojos. Sus ojos eran verdes y brillosos y le rogaban, ¿Por qué temía? -

- Te lo dije - Murmuró muy bajito - Que te comportaras, muestra buenos modales y no hables demasiado, y no mires a nadie directo a los ojos, y has lo que te dicen, te lo aseguro, no tienes por que temer, es sólo una tradición, sólo será eso pero tienes que comportarte con modales ¿Entendido...?

Gerard asintió, y una vez adentro quien se escondía entre las sombras se posó justo detrás de él.

- Gracias Quinn - Escuchó esa voz y se sintió tan triste, todo el pesar de los días cayó sobre sus hombros, recargó él su frente en la espalda del rubio, quiso gritar, enfrentarle, pedir explicaciones y después dar una orden, ordenar que Gerard se marchase y que él no volviese a verlo nunca más. Pero era débil, demasiado como para recriminar algo a Bert...- Me equivoqué, pensé que no le ayudarías, pero claro que lo hiciste, eres Quinn, un llorón que nunca se niega ayudar a nadie.

- Nurmi me lo pidió - Sentenció titubeante, porque se necesitaba de mucho para sellar sentimientos y deseos - Bert yo...

- No sé si lo sabes, Gerard podría ser al primero que yo transforme..., tengo que contarte algo - Estaba emocionado, Bert parecía un niño pequeño, antes tan huraño con lo que pensaba, inhibiendo sus sonrisas, y el brillo de sus ojos, ese Gerard hacía maravillas..., convertir a Bert en un jovencito entusiasmado... él nunca había podido siquiera hacer que Bert le mirara de esa manera tan apasionada.

- Tengo que esperar a que salga, Bert...

- Será poco tiempo, vamos al jardín ¿Sí? - Y aunque no fuese tiempo de calidad, tiempo contado no dedicado en pensamientos a otra persona, incluso así, aceptó, quería tiempo regalado, sólo un poco más... confesó a la luna, serían las ultimas ocasiones que se le viera con Bert. -

- Está bien.
.*.



Sin importar la distancia, su fuerza a limites incontables, no la física fue medida, para él, un poco más de sensaciones, voces en su cabeza que no le llevaban a la locura, sin imágenes los sucesos cerrando los ojos y deseando que ocurriese, en su habitación a oscuras podía ser testigo de todo y sin estár presente. Tocaron a su puerta, pero estaba tan concentrado que no lo notó, Brendon se adentró sin hacer ruido, cuando todo estaba a oscuras era mejor no hacerlo. Se dirigió despacio hacia el diván adherido a los ventanales, era tan maravilloso, Ryan con los ojos cerrados, apacible, con la respiración intranquila, después comenzó a fruncir el ceño y sus gestos tranquilos se perdieron.

"No he sufrido nunca...."
Estando entre el frío, con una esencia tan extraña, sacrificio, trabajo, cansancio y muchas sonrisas, desconfianza, estaba en aquel lugar tan triste, y sonreía, y estaba entre más gente que ahora y se sentía un poco desubicado, seguro, como jamás lo había estado, era feliz, tenía tantos sueños y con esa armoniosa y pasional rebeldía se desplazaba entre vicios y placeres mundanos. Después algo... no lo supo bien; algo que lastimó sus alas, no le fue permitido volar por algún tiempo, sus sueños entumidos por el frío, alguien que le dejó en el camino, un encuentro inesperado, una embarcación, un encuentro que trajo más que compañía... después Bert apareció.

- ¡¡Brendon!! - Salió de su ensoñación estremecido, había buscado algo para el chantaje, para lastimar, cualquier cosa que le ayudase a alejarlo pero no encontró nada de eso, no encontró más que frío y una soledad inmensa, encuentros extraños y situaciones difícil de creer. Añoraba Gerard a alguien... alguien con un aura no mortal, estaba segado por un amor que le traería pesar y sufrimiento... un inmortal que habría de destrozarle. Un inmenso amor y pensó que ese sentimiento tan puro y calido era dirigido a Bert, ¿A que otro inmortal, si no? - No quiero creerlo Brendon... no... no puede ser así, no puede él portar amor tan puro...

- Ryan... ¿De que estás hablando...?

- Gerard se ha enamorado de Bert...
.*.



Adentrándose a la habitación, tan oscura, podía apreciarse el inmenso candelabro en el elevado techo, la puerta se cerró y pudo escuchar un suspiro en algún lugar de la habitación, peor no veía a nadie, antes había escuchado murmullos...
Que camino tan extraño
Que palabras tan problemáticas
Estremécete, estás frente al padre...



- Que hermoso eres...- Murmuró una voz junto a él, se apartó de inmediato del sujeto detrás de él, la luz aumento, una mujer se acercó a él, llevaba el cabello suelto y su ojos extraños le miraban indiferentes, media luz, luz amarilla que le daba un toque de fogata a todo, entonces el sujeto que le habló volvió a acercarse y le guió hacía un pasillo dentro de la habitación, un nuevo lugar, una inmensa mesa y sólo un plato con alimentos, eran demasiados lugares, todos vacíos, le arrastró el hombre, se sentó en el canto principal de la mesa e indicó a Gee que se sentase a su lado derecho, la mujer permaneció de pie, Gerard pudo identificarle, era Nurmi. - Soy Tilo Gerard. Eres amigo de Bert y he permitido que te alojes en este nuestro hogar, pedí nada a cambio, pero debes de ser una persona confiable, quiero saber quién es el que duerme en una de mis habitaciones... Gerard Way... ¿Por qué estás aquí?
Sin frío, sin miedo, sin pena
Recordando los poderes de los inmortales
Hacer de tus secretos su entretenimiento es valido
Manejar tus emociones es valido...
Beneficiarse de tus palabras es valido, siempre respondes la verdad



- No hay motivos.... - Contentó seguro, su espalda recta, los codos fuera de la mesa, y sus manos debajo del mantel.

- ¿Bert te ha dicho lo que somos?

- Su familia.

- ¿Te gustaría permanecer por siempre en este lugar?

- No - Nurmi sonrió levemente ante la respuesta de Gee.

- ¿Y si te digiera que no pienso dejarte marchar...?

- Hace frío... - Gerard cerró los ojos, alguien le llamaba, era más interesante cerrar los ojos y sentirse cansado que contestar aquellas preguntas sin sentidos, estaba perdido, balbuceando respuestas porque algo se lo ordenaba pero... ya no quería, una voz muy lejana le dijo "Muéstrame qué te ha echo sufrir" "No he sufrido nunca..." "entonces muéstrame tus memorias" Gee lo hizo mostró algo de la infancia, Tilo por un lado, Ryan por el otro, bajo tantas cuestiones alguien más le dijo que había que guardar secreto, ocultó de sus pensamientos ese rostro esperado "Frank", alguno de sus miedos "esos monstruos", comenzaba a sentirse asfixiado, una necesidad de abrazo que se hizo presente y de pronto todo se disolvió.

Escuchaba murmullos, abrió los ojos y se encontró con Bert y Boyd que le miraban fijamente, llevó su mano a su rostro, lo restregó y sus dedos presionaron su frente que dolía, tomó sus cabellos entre sus dedos.

- ¿Estás bien Gerard? - Gerard parpadeó un par de veces, su rostro estaba fruncido, miró a su alrededor, había muchas personas, le miraban con disimulo, platicaban, sonreían, en círculos o sentadas.

- No estaba aquí... no estaban aquí...

- ¿Quieres ir a tu habitación? - Gerard miró con miedo a Bert, estaba confundido... negó con la cabeza, ninguna habitación era suya en ese lugar

- Estaba Tilo... ese señor llamado Tilo me preguntaba algo..., me despedí de Quinn antes de entrar, y también estaba...

- Pero si te has desvanecido en las escaleras, mientras venías hacia acá con Quinn, él fue a conseguirte algo de comer, no has probado bocado en muchos días, estarás débil.

No aceptó la explicación, pero había algo que le hacia sentir una calidez inmensa en su pecho, como si hubiese encontrado a alguien en su inconciencia ¿quería ser abrazado? Lo deseaba, sentirse protegido, sentimiento más bello, necesidad tal vez dependencia, Gerard en ese momento pensó en Frank...
.*.



Sintió que por primera vez en mucho tiempo tenía metas, encontrar a Gerard, hacerse responsable de todo, deshacer el exilio impuesto a Mikey... pero para eso, necesitaba a alguien que pudiese convencer a Brian, alguien que de quien él se había olvidado... encontrar a Mathew y plantearle la situación, no se lo creía, lo que Brian decía, no podía Mathew haber sido derrotados por los Salubri, era fuerte e inteligente, eran en quien depositaba toda su confianza.

Fue hacía el centro de la ciudad, en busca de lo más cercano que tenía de Gerard, buscó al payaso decadente, y le encontró, no desenvolviéndose en su acto, una situación más precaria, con su disfraz rasgado, sin maquillaje y con la barba larga, se le vía completamente diferente, más anciano, alcoholizado y completamente triste, sentado en la banquita en la que Gerard admiraba su acto. Casi imitando su pose, con la mirada perdida en dirección a su "escenario" Gerard podía verse adorable tiritando de frío pero ese hombre no causaba nada más lejano a la lastima.

- ¿Sabe en dónde puedo encontrar a Gerard? - Cuestionó sin acercarse demasiado, sus sentidos sensibles le hacía repudiar a ese hombre tan poco aseado. - Le he estado buscando, pero no puedo encontrarle y intenté verle varias noches, pero tampoco ha aparecido por aquí.

- Mira que solo que estoy, y me siento aun más sucio de lo que puedes ver - con su voz arrastrada, meditaba un poco antes de pronunciar algo, tenía un resfrío que distorsionaba su voz gangosa. - Estoy sucio porque le dejé dormir en mi cama... y le alimenté y le cuidé... pensé que sería mi compañía, que se quedaría conmigo hasta que muriese de frío un día... pensé que sería un ángel divino pero no fue así, era un asqueroso gusano que simuló tener alas, un enviado del demonio que ha pecado para ensuciarme...

Le miró con lastima, y entonces Fantoche enfrentó su mirada...

- Tú eres igual que él, los dos, con sus actos asquerosos, les vi besándose, que acto más ruin y yo que pensé que serías un admirable caballero que le ayudaría a salir de esta miseria, nada más alejado de la realidad, los actos carnales con él era lo que te traía todas las noches... deberían pudrirse ustedes por sus pecaminosos actos, por ensuciarme, les he visto. Y ese maldito regresó como si nada a mi honrado hogar... ¡vulgar! no se merecía que le hablase siquiera, y le dije: "Asqueroso demonio, no vuelvas a cruzarte en mi camino... ". Maldito hipócrita, me pidió perdón y se fue...
Se sabe recriminar, ser despectivo si no te sirves más
Estando tan hundidos en el fango ¿Qué más importa si maldigo?
Llorando y gritando de dolor, puedo pensar que nadie quiere escucharme
Pero ante el primer acto de ternura caer rendido es lo que siempre pasa contigo
Siempre pasa lo mismo, porque lo que lastima, es el resultado de nuestros encuentros...

.*.



- Has interferido - Tilo se mostraba sereno, Ryan ni siquiera le miraba, estaba recostado en su cama

- No supe nada que importe.

- Eso no es una justificación valida, Ryan, sé que eres poderoso, respeto la fuerza de todos ustedes pero... no voy a dejar que por tener la capacidad, interfieras en mis asuntos.

- ¡GERARD NO ES TU ASUNTO, NO ES ASUNTO DE NADIE, NO TIENE PORQUE ESTÁR AQUÍ...! Tilo... has que se aleje

- No caigas en el egoísmo Ryan... no puedo hacer eso, porque sólo Gerard va a decir si quiere ser uno de nosotros, yo estaría encantado si acepta y estoy seguro de que no soy el único, no te miento, tiene una facilidad de hechizo que nos facilitaría muchas cosas, una sangre que se me antoja exquisita, incluso la vaguedad de Bert ha sido suprimida después de su llegada, pero... tampoco puedo sacrificar la estabilidad de los Clanes, por un niño con aroma a rosas ¿No?

- Nurmi no le soporta...

- Ella es tan recelosa como Quinn y tú. Si Gerard no derrota la barrera que han impuesto para él, te aseguro que me pensaré dos veces lo de sus cualidades, mientras tanto ¿Podrías simplemente, no interferir en mis acciones ni en las decisiones de él?
.*.



En una oscuridad aterradora, para otros, no para él, que había sobrevivido por tanto tiempo entre ella, sí el malestar de poderes, no podía hacer nada para salir de ese lugar, porque le retenían con el pensamiento, sus movimientos no existieron después de la noche de su ataque, más de un líder, eran bastante más poderosos de lo que imaginó.

Su cabeza punzaba cuando trataba de hacer algo, el dolor al que se había desacostumbrado le invadía, arcadas repentinas y una dificultad para respiran eran sólo muestras del poder de los Salubri y Lasombra, había dejado de percibir cuánto tiempo llevaba ahí, porque para él de nuevo el descanso había sido negado.

Tras varios meses sintió, la llegada de los suyos, como mirando a través del espejo, ellos no se inquietaron ni le buscaron, comenzaba a debilitarse más y más, parecía que su ataque había pasado al olvido, él mismo se preguntaba en ocasiones sí tal vez estaría alguien cuidando tras esa puerta, a ellos no podía sentirlos, como en un lugar abandonado, sin nociones de nada.
No podrías desparecer entre, aún entre ese desértico olvido
Porque desde siempre, ha habido alguien que te piensa.
Ha llamado por varias noches tu nombre
Como mensajero el viento, la noche
las estrellas, y tú aferrado...
"Todos menos él"
Pensaste



Tu corazón se estremeció después de estár muerto por bastante sus ojos cerrados, en un tono dorado, sus labios inmóviles no pudieron llamarle, pero el pensamiento que tan desarrollado mantenía, le pronunció deprisa. El escalofrío en su cuerpo no se esfumó... ese niño estaba ahí. Gerard...

Con lo poco que le quedaba, Mathew se adentró en sus pensamientos, Gerard lo recordaba ahora todo, sabía ahora más de lo que, imaginó, llegaría a saber y sufría tanto por sentirse perdido, solitario. Y les tenía un temor enorme a todos los vampiros... ese sentimiento por Frank aun seguía, en conflicto lo que sentía por su hermanito... y ese ¡Maldito salubri! Haciéndose espacio entre las memorias del niño...

- To..tonto... Fra...
.*.



Comió demasiado bien, al terminar un pequeño dolorcito en su estomago, satisfecho, había muchos alimentos que nadie más tocaba, se sintió sonrojo cuando notó que el joven de los ojos azules, de antes, le miraba asombrado. El hipo comenzó y su rostro fue cubierto, por sus manos, completamente.

- ¿Y ese gesto? - Cuestionó Bert

- Yo... he sido maleducado, todos platican y comí sin esperarles

- Tenías hambre ¿No?- Gee no dijo nada, él le miraba hacer todos esos gestos y sonreían ante ellos, nadie en ese lugar podía tener tanta ingenuidad, porque el tiempo es el peor enemigo de esta. - Así como les ves, no tomarán bocado esta noche, se han alimentado antes venir. Esto te lo puedo asegurar, incluso yo lo he hecho...

Lo que Bert le decía le convencía, no por que sonase muy obvio, las palabras de un amigo jamás se ponen en duda. Pensaba eso y entonces, había creído en todo lo que Bert le decía, el resto de la noche fue tan extraño, nadie se acercó a él, pero sentía la mirada de todos, ¿Pero que podrían ver ellos con prendas suntuosas de él? Entonces se alarmó más, estaban mirándole tan violentamente porque no encajaba entre ellos. Era como una reunión familiar y él además de no encajar, había sido demasiado ruidoso. Bert era el único que permaneció a su lado, hermético con todos los demás, no volvió a ver a Quinn, ni a Ryan, pensó, así estaría mejor, no estaba acostumbrado a personas como él, no quería molestarle y que se iniciase un conflicto por nada.
.*.



Brian se mantenía de pie, no decía nada, ya no se mencionaba nada entre ellos, sabía que hacer, seguir buscando a Mathew, la cabeza le daba vueltas y la soledad asfixiante no hacía nada más que hacerle callar. Escuchó su padre ese sollozo mental contenido, no quiso marcharse, estár junto a Raymond era lo único que le tranquilizaba aún en ese estado deplorable, Ray daba fuerzas para seguir con su lucha de Clanes, sin la emoción al previo acontecimiento, antes, con otros clanes, pensaba en su poder ilimitado y la fuerza de sus vástagos, no podía desear que todo terminase porque ya no había más camino que recorrer después de eso.

- Duele tanto... algo duele tanto pero no me has dejado saberlo... estoy aquí para protegerte mi querido Raymond...

No había protección más ambigua que la de Brian, pensó Ray, Frank, Bob y Mathew a ellos Brian no les había protegido, pero ahora decía que lo haría con él. No quería protección de ese tipo, no de Brian, porque no le quedaba ni una pizca de esa antigua admiración, para Ray, el antiguo nosferatu estaba devaluado en fuerza y entereza, una sombra de lo que antes sintió por él.... Y Mathew le quería tanto y Mathew siempre peleando por esa atención que él tuvo, pero si les quería igual a todos ¿Porqué no se daba cuenta? Todo era tan falso y en esos últimos días Brian había acabado de levantar una inmensa barrera entre ellos. Ya no quería nada, no tenía ganas siquiera para ponerse de pie, pero lo hacía, porque encontrar a Mathew...
Amable, dependiente, sumiso
Olvidado, la rosa guía
Llorando sin ti.



La melodía que trasportaba a Ray de incertidumbre a nostalgia, de temor a calma le hacía pensar a Brian en un nuevo plan.

.*.



- Quiero que sepas que puedes quedarte aquí el tiempo que desees, Gerard ¿Sabes qué he estado pensando? - Gerard se encontraba se encontraba más que satisfecho, había comido tanto que no quería saber nada de comida, nada hasta el día siguiente, Bert estaba extraño, le miraba no de la misma forma de antes, y cuando lanzó el salubri su pregunta, él no supo que responder, en serio que no lo sabía - Que no tendrías que irte, si tú quisieras, podrías quedarte siempre conmigo... con nosotros.

- ¡No puedo...! -
Batiendo el record de tolerancia
Llegando casi a una violenta respuesta
Pudiendo golpear para recibir lo que quiere
Es más profundo lo que decía, es más sublime...



- ¿Por qué no? - El silencio presente, habían llamado la atención de todos, Gerard sonrió para excusarse, pero a ellos no les interesaban las sonrisas, sino las respuestas. Se puso de pie y aló a Gerard de su brazo para que hiciese lo mismo. - Acompáñame afuera... -

Se dejó guiar, caminaron hacía la salida del salón, en el recibidor, la puerta clara resaltó demasiado, cuando pasó por ahí a Gerard no le había parecido tan deslumbrante, Bert comenzó a caminar hacía la salida, abrió la puerta y dejó que Gee saliera primero, que tonto... a Gerard le pareció demasiado cómico ese gesto burles, salió con una sonrisa, y una brisa ligera le enfrió el rostro, incluso ahí afuera todo era blanco, los árboles sin hojas estaban cubiertas por la nieve, las escaleras estaban resbalosas, en su primer paso lo notó, Bert le sostuvo del brazo y le guió hasta la parte izquierda de los jardines congelados, atravesaron y después de una ligera caminata se encontraron con lo que podría llamarse una capillita a medio construir. Se apresuraron a entrar, Gerard tiritando hizo la santa seña, para, sin sentirlo como una osadía, sentarse en el palco junto a un santo.

- Mi familia gusta de escuchar las conversaciones ajenas - Comentó Bert mientras se quitaba su saco jaquet y se lo colocaba a Gerard sobre los hombros, sintió un escalofrío cuando Bert le rodeó con sus brazos y su frente había quedado adherida a su pecho, ante el acto Gerard no fue capaz de decir nada, el dedo índice de Bert levantó el rostro de Gerard por el mentón... - Gerard no te vayas, sé que ahora mismo no tienes ningún lugar a dónde ir, y te sientes seguro a mi lado ¿no? Yo podría protegerte de todo lo que llegase a...

- Que sucio juego Bert... si le presionas de ese modo terminarás vas a terminar alejándolo - El pelinegro viró su rostro, en la entrada de la capilla se encontraba Molko, caminó con la mirada fija en Bert, Gee le vio también, atenta su vista en el recién llegado, y su caminar tan peculiar, al mortal le pareció deslumbrante, sus hombros en un vaivén de seguridad mientras caminaba, y esas manos escondidas en las bolsas de su pantalón, pasos cortos pero rápidos - Gerard ven conmigo...

Le sonrió al oji verde, como antes lo había hecho, retiró el saco de Bert y le cubrió con un abrigo hecho a la medida.

- Tilo ha dicho que no estás acostumbrado a estas temperaturas, podrías enfermar gravemente, lo mejor será entrar ¿No?
.*.



No terminó con fantoche porque sabía del aprecio que Gerard le llegó a tener, tenía cosas más importantes que hacer, buscar un alojamiento seguro, no llevaba dinero y tampoco podía regresar con Brian, ni con Bob, no hasta que todo estuviese aclarado pero no le importaba aclarar nada si no estaba Gerard con él.

Un crimen cometido, una familia escondida en el bosque, en la montaña de leña reposaban las pieles de cualquier animal sin importancia, con su porte sugestivo y sus buenos modales se hizo en minutos de confianza, una mujer y un hombre, una jovencita y un niño, los sumió con sus palabras en un letargo extraño, y al pasar de las noches cada uno de los miembros de esa familia fueron fundiéndose con la oscuridad terminal.

Sin saber por dónde empezar, una meta para Anthony... para Frank, el mismo, un Nosferatu sin recuerdos, memorias a medias y un amor que a pesar de sus errores ¿No podía fracasar?

Fue una madrugada ambigua, un presentimiento un llamado, sus pensamientos que comenzaron en Mathew terminaron al percibir el perfume más dulce que había llegado a percibir con sus sentidos no mortales.
Lo sentía, una esencia conocida
Acompañada del apeste de otra raza



- Gerard... - Sus ojos avellanas convertidos por la furia en un carmín arrogante -... y un Salubri.
.*.



Gerard se recostó sobre las mantas calientitas, estaba por amanecer y tenía demasiado sueño, Bert en su habitación discutía con Molko, por que él le regañaba, Quinn sabía lo que ocurría, era su culpa, les había seguido y a él Molko lo había seguido, pero él jamás le haría daño a Gerard, no por miedo a Bert sino por amor.
Pero que tonto, le has exhibido por querer retenerle
De su fragancia, al aire travieso que jugó con tu juego
Al Nosferatu, enemigo de eternidad...

.*.



- Es Gerard... - Murmuró Michael en brazos de Bob, él bajó la mirada, la primera oposición de tantas...

- No quiero que te acerques más a él...
No queriendo estár lleno de olvidos
Aferrados, así solos, casi nada.


- Pero es mi hermano...

- Y yo soy quien te creó...


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(º·.¸ (¨*·.¸ ¸. ·*¨) ¸. ·º)
«. ·°·~*~' No me sigas '~*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




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Doki Amare Peccavi

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Cap. 42: Hermoso sueño

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:13 pm

Cap. 42: Hermoso sueño

Ha caminado bajo la lluvia ¿Qué otro motivo para que sus mejillas estén tan húmedas? Nubes que se mueven al compás de tu respiración, suspira más que quiero ver la luna. Una voz desde la ventana, oculta un misterio su identidad...

- Gerard - virando su rostro, de atardecer a azul oscuro todo, el pelinegro le vio indeciso, emoción y tristeza en su rostro, antes se había separado de esa sombra en el balcón - Gerard, vine por ti. Lo siento, no quise irme... pero ahora sólo seremos tú y yo... sí tú quieres...
Es inútil que levantes tu mirada
A dónde quiera que estés yo estaré...
Cierra los ojos, recíbeme a ciegas, a oscuras.



- ¿Sólo tú y yo? ¿Puedo ir contigo...?- ¿Marcharse? Después de tanto mal que ocasionó. Ir muy lejos, sonreír y no volver a pensar en las no-vidas que destruyó a su paso. De los malentendidos y las rivalidades.

- Te lo he dicho, vine sólo por ti - El brillo de las llamas comenzó a iluminar sus rostros pálidos, él venía sólo por él, pero los demás venía a exterminar a los dos clanes. De los sentimientos en ellos dos, nada que se puede saber, por que quien les mira no comprende de pequeños y efímeros amores, con una venda en los ojos les ha observado, pero no puede hacer nada más.

- ¡¡GERARD!! - Una puerta abierta, Gerard y "esa sombra" sobre el marco de la ventana - Todos tenia razón... eres un traidor...

- Bert... yo... -

Los gritos provenientes de todos lados comenzaron a sonar, a sangre que no es suya y fuego que consume sus cuerpos eternos. Tres clanes en una mansión de alianzas, Salubri... Lasombra y Nosferatu. Que comience el combate. Y los primeros en caer fueron Molko y Peter... y después Bert y Rakohammas, Mathew prisionero liberó sus fuerzas, se alimentó de coraje y odio... atacó a quién intentaba proteger al de las premoniciones...Ryan...

- ¡Brendon...! - Sus ojos claritos se abrieron...

- Tranquilo Ryan... todo está bien - ese despertar tan absurdo, agitado, Ryan con los ojos brillosos miró al pelinegro, estaba, como todos los atardeceres, rodeándole entre sus brazos y desenredando su cabello revuelto. - ¿Me dirás qué ha sido esta vez...?

- No... - Contestó de forma seca y llevó las manos a su cabeza - No logro entenderlo, recién despierto todo se vuelve tan confuso... Brendon, Gerard tiene que ver con esto, el amor que Gerard siente por Bert sólo traerá problemas, tal vez divisiones entre nosotros, por favor, has que se vaya de aquí, has que Bert le odie mucho... Brendon ódiale... ¡Dame una prueba de que me prefieres... ódiale...!
Parte I: Nada...



El agua en la tina le cubría los labios, su nariz respingona no le dejaba morir, respiraba y las burbujas que salían de su boca desaparecieron, se puso de pie y el agua huyó de su cuerpo tan blanco, la falta de sol y sus visibles consecuencias. Gee entonces se miró, estiró sus brazos y al final de estos su dedos largos temblorosos. No era un niño, en verdad que no, se cubrió con la toalla y salió de la tina, sus piernas largas, también lechosas, descubiertas, su cabello crecía, mojado y tan lacio, caído y pegado a su rostro, a sus hombros sugestivo.

- "Abuela..."
El cielo está arto de ese azul intenso por la noche
Quisiera él, ser siempre celeste y nubes y brillo del sol
Los vampiros no piensan como él. Ellos creen que es perfecto...
... sólo de noche.

.*.



Simulando no mirarle, era tan ligera la carga, no tanto imaginar que podría hacer con ello, el momento para experimentar nuevas cosas, simuló saber lo que debía hacerse. Un poco de diversión aprendiendo, era lógico que no supiese de estas labores, después de tanto tiempo él se sentía sorprendido.

Imaginó más cosas; ¿Sería como tener una mascota? Él le alimentaría, porque Bert era un desobligado y le parecía muy divertido hacerlo todos los días, primero hubo que limpiar la cocina que nadie ocupaba, que nadie nunca ocupó, consiguió prendas para hacerlo, se le veía, a Patrick, tan simpático así, con un delantal recién comprado, pomposo y de colores pastel.

- ¿En verdad piensas darle eso hoy? - Le cuestionó mientras intentaba definir lo que Patrick cocinaba.

- Come cualquier cosa ¿no? - Patrick le miró severamente por la cuestión hecha y la expresión incrédula que Peter le dedicaba - Puedo hacerlo.

- La comida hecha es mejor, ¿En serio quieres hacerlo tú?

- ¡Fuera! - No lo soportaría más, frunció su ceño y obligó al moreno a salir del lugar, en el fondo de la cocina Molko permanecía indiferente, hipnotizado por el burbujeo del agua casi que parecía no estár ahí. La carne precosida estaba más que en su punto, los vegetales mal cortados comenzaban a deshacerse por el exceso de calor.

- Le dije a Bert que le alimentaría todos los días y que tiene que pagarme por hacerlo - Entonces Molko apartó sus ojos azules de la olla y le miró expectante, Patrick entendió, le sonrió para tranquilizarle - He pensado, que es interesante esto, yo también quiero pasar tiempo junto a él. Recuerdo que antes tuve un perrito, pero murió de tristeza porque nadie quería jugar con él, no pasará lo mismo con Gerard, voy a enseñarle muchas cosas porque pienso que es muy aburrido, para Gerard, estár con Bert tanto tiempo.

- No es una mascota.

- Puedo enseñarle muchas cosas - Ignoró el castaño - si estará con nosotros desde ahora, creo que es más que necesario, para que Nurmi le acepte tiene que tener clase y elegancia.

- Bert no te dejará hacer eso.

- Tengo mis trucos - Murmuró Patrick un tanto pensativo - ¿No has pensado en que puedo hacer que Nurmi le acepte? No importa si tú no lo entiendes, Bert ha comprendido y sabe de lo que soy capaz de conseguir.

- ¿Vas a ayudar a que Gerard se queda? ¿Qué pasará con Quinn?
.*.



Ahí, los rayos del sol no llegaban, después la luz desaparece, la tarde que muere. El murmullo de los animales, sus llamados específicos, permanecía recostado, pensando, el ir por Gee, ahora sabía en dónde estaba, con los Salubri, Gerard estaba con ellos, Brian tenía tanta razón, había traído muchos problemas al acercarse a ese niño. Sus impulsos, que dominaban la mayor parte del tiempo. fueron reprimidos por la promesa propia, tenía que hacer, también, que Mikey fuese aceptado de nuevo en el Clan y que Bob le perdonase, no había pensado antes en eso, pero reconocía cuán cercanos les sentía a los cuatro... también estaba Mathew, él con los Salubri... le sentía tan levemente, como si intentara no ser encontrado, ¿Porqué?
Que frío corazón.
Tus ojos macabros
Los labios tan secos
Penando tus sentimientos
Tu amor...



Recostado en la camita humilde de los niños difuntos, sus pies desnudos, sus piernas descubiertas, la camisa blanca abotonada correctamente y su cabello regado entre la almohada mal hecha. Inundó de su propio aroma la cabañita triste. Paradójicamente, cuando la desesperación le llegaba, lograba entrar en un momento de bonitas planeaciones, tranquilizares y efímeras ideas, de lo que haría, sin saber cómo, cuando tuviese a su lado a Gee. Había que planearlo bien, porqué el tiempo era definitivo. Lo primero que tenía que hacer era aclararle definitivamente sus sentimientos... ¿Qué sentimientos? ¿Que le quería...? Más que eso... mucho más; en algún momento, tener en consideración a alguien más, había dejado de ser placentero para convertirse en un sombrío miedo incontrolable, aún no se atrevía a mencionar a si mismo esos sentimientos que eran más que querer, pero lo sabía, que podía hacerlo, hacerlo todo para estar con él. Y brindarle todo lo que Gerard estuviese dispuesto a aceptar y no pedir nada a cambio.

¿Había algo que evitara esa bonita fantasía?
Gerard no podía ser un Nosferatu nunca, lo sabía porque esas cosas se sienten, todos los sabían, esa ligera línea entre la cordura y la locura, el bien y el mal, ser un Nosferatu de Elite o convertirse en una bestia cualquiera; sin conciencia, sin humanidad. No podía, no lo sabía, siempre lo supo Gerard no era un elegido, Mikey, siendo su hermano había tenía ese magnetismo que genera aceptación entre las razas... Pero si Mikey y Gerard eran hermanos, ¿Porqué Gee no?
.*.



Gee bajando las escaleras, Bert a su lado, a media noche comenzaba todo, los alimentos preparados por Patrick, carne ceniza y vegetales muy batidos, el decorado de Molko, lo más hermoso, nunca visto, una mesa gigantesca, sólo para ellos, cubiertos y una copa de vino añejo.

- Yo lo he preparado todo, Bert aceptó ¿Sabes? Pasarás conmigo algo de tiempo, tenemos tantas cosas por hacer. Peter no estará, debo mantenerlo alejado de ti...- Alegar sólo por él no estaba bien, entonces también debía proteger todo lo intocable - ¡Brendon, Bert y Davey!, a ellos tampoco puedes tenerlos porque...

- ¡Patrick! - Nurmi se adentró en el comedor, Gee bajó la mirada, Bert con un gesto desafiante, Patrick entendió más de lo que quería, dejó la habitación, sin mirar a Bert y a Gee, siguiéndole de la misma forma Molko y Davey, ambos demasiado silenciosos.

- No tenías que gritar así - Se quejó Davey, casi en susurro, una vez que estuvieron fuera. Nurmi no dijo nada,

- Arruinaste la magia de mi cena, Nurmi...- el castaño, desató el delantal y lo arrojó al suelo -

- Es algo serio, pero no puedo soportar que tus modales se salgan de regla - Entonces olvidó el problema principal, tomó a Patrick del brazo y le indicó con la mirada que recogiese el delantal, bajó la mirada el castaño, Nurmi evitó mirarle, haría sus pucheros acostumbrados, el castaño lo notó y en un descuido de ella, guiñó un ojo a Molko y este rodó sus ojos. Patrick de nuevo se había conseguido lo que quería.

- Come... - Indicó Bert a Gerard, iba a decir algo, Bert le acercó un poco más la charola con la comida y entonces Gee no dijo nada más.

Apenas probó alimento, sus ojos lagrimaban, ¿No lo notaron? No quiso, Gee, se enterarán...
"Peor que pésimo que sabía todo..."


.*.


- No lo he hecho, porque te respeto

- Confío en ti. - Mikey sonrió, con los ojos cerrados, sentado junto a Bob; frunció el seño... - No puedo...

- Sí puedes, puedes hacerlo Mikey - El rubio tomó la mano de Mikey y la presionó fuerte... - Es como sentirme tocarte, intenta alcanzarme... hay tantos pensamientos para ti, en mi. Quiero que lo sepas todo... concéntrate...

El reposo y la nostalgia de las memorias había sido hecha a un lado, Bob en verdad que le quería y quería que Mikey fuese autosuficiente, por cualquier cosa, como una medida preventiva... por si llegaba a no estár en algún momento... enseñarle todo lo necesario, hasta su último conocimiento y habilidad. Empezar por lo más sencillo. Los pensamientos de los otros. Mikey tenía que dominar en poco tiempo lo que él pudo aprender sin prisas. En tiempos difíciles hasta lo más mínimo da gran ventaja.

Mikey sintió una calidez recorrerle todo el cuerpo, cerró sus ojos con más fuerza, pensó en Bob, le imaginó aún teniéndole junto a él, imaginaba a Bob frente a él. Percibía su voz... algo más mágico de eso, una sensación de murmullo que en verdad no existía. Pero no podía entender nada, todo se hacía oscuro y Bob desaparecía.

- No te resignes, búscame... - Ordenó. Bob también intentaba llegar a Mikey, pero la falta de experiencia era más que obvia, cómo exigirle a Mikey...

- ¿Y si no puedo...? ¿No hay algo más que pueda hacer...? - Cuestionó al mismo tiempo que habría sus ojos y veía las primeras marcas del amanecer...

- Será mañana ¿Sí?
.*.



- ¿En qué estás pensando? ¿Sabes cómo se siente Quinn? ¿Porqué Patrick...?

- Quiero saber, si podría pertenecer a nosotros... ¿Por qué no le quieres?

- Me desagrada cualquier cosa que le haga daño a Quinn, a cualquiera de ustedes, quiero cuidarles y protegerles ¿Entiendes? No me ayudas si ahora te empeñas en alimentarlo ¿Porqué deberías tú de hacerlo? - Patrick levantó los hombros en señal de duda - No hay un motivo, no quiero que ninguno de ustedes se acerque a él...

- ¿Tienes miedo...? - Ella le miró con duda, tenía ganas de decir sí, pero no lo dijo, el lugar de eso negó con la cabeza y su cabello negro acomodado se balanceó en el vaivén de su cuerpo. -

- Simplemente no te acerques a él... ¿Porqué no te dedicas a leer otra vez? Te gustan mucho esas historias, a todos les gusta cuando tú las lees

- Estás herrando, es mejor que las cosas que tienen que pasar pasen - Molko notó entonces que Patrick ya no estaba jugando - No son suficientes las historias, ya ha sido mucho de eso, y también de lo otro, Quinn debería aceptarlo ¿Porqué no puede Bert estár con alguien más?

- Porque a Quinn le lastima eso.

- Hagamos un trato, sí Quinn lo acepta, tú no harás nada en contra de Gerard, demuéstralo, que no es por tu miedo y sí por nuestro bienestar. - Ella le miró insegura. - Estás ayudando a Quinn a que se aferre a algo que no tiene seguro, estás sacrificando también a Bert. Estás rechazando a alguien muy poderoso, sólo por un capricho de madre sobré protectora...

- Tonterías tuyas Patrick... - Murmuró ella, el aroma de Nurmi fue lo ultimo en desaparecer de la habitación. Patrick sonrió, quería saber porque tenía dudas. Había algo que Tilo, Billie, Rakohammas y Tilo ocultaban, ni siquiera Bert podía saberlo.

- Los secretos no existen, están hechos para ser descubiertos...

.*.



Cuanta conmoción allá abajo, Bert que se comportaba tan infantil ¿Había hecho algo malo desde el principio? Siempre le quiso incondicionalmente, no dudaba de su amor, a pesar de sentirse herido constantemente, nunca aceptó que se tratase de algo más que berrinches, alguien que no quería mostrarse débil, que no aceptaba que no se le diese la razón, con un extraño humor, sin saber cuando sonreía, sin entender porqué se molestaba en ocasiones, aparentemente todo estaba bien así, ¿Qué importaba si lloraba de vez en cuando? Mientras Bert estuviese junto de él todo estaba bien...

Pero un día, sin imaginar nada, y tras una despedida que le intrigó, su mundo se derrumbo completamente, adiós a su amor, lo sentía, que le miraban con pena, en especial Nurmi, no quería la lastima de nadie, pero no podía resistir el tenérsela él mismo.

- "Un niñito me lo ha arrebatado..." - Pero no era un niñito cualquiera, con bonitos gestos y un pasado tal vez ambigüito, lo que nunca sería él, que siempre tuvo cenizas y sombras, no poder competir con tal inocencia le rompía el corazón. Con tantos años eso es lo primero que se pierde. Lo que menos importa perder y lo que más se añora. Las risas se lo decían todo Patrick también había caído en el encanto de Gerard, Peter, Brendon, Molko, Davey, Tilo... ¿Enojo, tristeza... desesperación?
.*.



Acabó sus alimentos; un sabor amargo en su boca, pero había que ser agradecido. Estando inquieto, eso no era un problema, habían sonado tres campanadas del reloj, ¿Qué tipo de cena era esa? Bert le miraba de forma intensa, buscaba algo en él, podía sentirlo, tal vez lo imaginaba, tal vez no. Ingresaron Peter, Davey y Patrick en el comedor, aferrado el castaño al moreno, Bert les miró se mostró molesto, había pensado en platicar por largo rato con Gerard, y contarte cosas, tratar de engancharle.

- ¿Te ha gustado? - Cuestionó Patrick a Gerard, mientras se sentaba junto a él. Gerard asintió, entonces, dirigió el castaño una sonrisa a Bert, una sonrisa que Peter conocía muy bien. - Gerard, ven conmigo

Y mientras decía esto, hizo que el oji-verde se levantase y comenzara a caminar, le pareció a Davey cómica la escena, debía intuir Gerard que Patrick tenía raras intenciones con él, miró a Bert, intentando averiguar sí le era permitido marcharse con el castaño, Bert por muy molesto que estuviese, sabía que esta vez tendría que respetar el trato.

- ¿No vas a decirle nada? - Davey cuestionó, se sentó junto a Bert y éste, para evitar las burlas les ignoró por completo.

- Vaya, Patrick tiene razón, has aceptado todo.

- ¿De qué estás hablando? - Bert de golpe se puso de pie.
.*.



De nuevo esa sombra elegante, con aroma a rosa de presencia infernal, el aire le faltaba, una presión en su pecho, ojos que se abren, siluetas invisibles, estaba más que cansado, ese tonto de Gerard y Bert, ambos sonriéndose cada noche y él titubeando antes de cada amanecer, aforrándose a Brendon pensando en las visiones que se lo arrebataban, seres asquerosos poderosos y crueles.Estaba solo en la habitación, no quería "Él" velar sus sueños por algún tiempo, le había dicho que no estaba dispuesto a probarle nada, era una persona de actos, y bastante tiempo juntos habían pasado, bastante para que pidiese ahora demostrara su amor.
.*.



- ¿Gerard, quieres que te cuente un secreto? - Con sus ojos bien abiertos Gerard por primera vez negó - Sé que Bert no te lo ha dicho, lo que somos, él y todos los que vivismo aquí... ¿No tienes ni un poco de curiosidad? A que somos muy extraños ¿No?





Parte II: Nada puede ser perfecto



"Alguna vez escuchaste decir que no hay forma de huir de tu destino..."
"Alguna vez escuchaste que tu forjas tu propio destino..."
¿Puedo pensar que lo que quisieron decir es que no hay forma de huir de mí...?

Un transe, bien, lo dije, que a él nadie más quería acurrucarle; su pecho vibraba de manera violenta, estaba tratando de salir su corazón, mentira, palpitantes pesadillas que irrumpieron ese atardecer, pero que rápido caen esas lagrimas, sigue solo, seguían en un sueño con sus parpados abiertos, la sombra se acercaba cada vez más a ellos. Quería protegerles...

Saliendo de su visión, agitado, comenzó a llorar como un niño ¿Tanto miedo? ¿Tanto dolor? Es confusión más que nada...

- "Está en camino..." - A un solo Nosferatu, lo era podía saberlo, esta noche, la definitiva, sus visiones se harían realidad, no tenían oportunidad de vencerles, eran clanes de niños mozos, violentos guerreros sus enemigos que sacrificaron su felicidad por poder, ellos estando felices hasta ahora, el poder no fue nunca obligatorio. El nosferatu en camino, Gerard era su aliado, querían destruirles, Bert fue el señuelo, Quinn quién más sufrió, Brendon alguien que no entendió su pedido... Nurmi apasionada, declararía batalla, Tilo bastante desinteresado, no tendría problemas en darles batalla... Enterró las uñas en la palma de sus manos, no quería ese final predicho...
Hay alguien que se dirige hacia ti,
Mentira, tu eres lo ultimo que desea ver

.*.



Pero que manera insana de aprender, Mikey cerrando los ojos antes de intentarlo los volvía a abrir y de manera suplicante miraba a Robert.

- Cuando el coraje te ciega o el despecho mancha tus principios, el titubear al atacar no es una opción...el tener contemplaciones con tu enemigo es el peor de los errores -

- Tengo miedo Bob, porque de pronto me pides esas cosas... - Comenzó a murmurar bajito, esperaba un abrazo del rubio, pero el contacto nunca llegó -

- Mikey... - Sus ojos azules se tornaron violentos, en un tono turquesa Bob frunció el ceño y con un ligero movimiento de su mano hizo que Mikey saliera disparado, cayó al suelo, le miró con sus ojos verdes bien abiertos, de nuevo fue arrojado por Bob - Mira que desastre, no puedes ni defenderte de esto...

- ¡Bob...! -

- Has que me detenga - Fue arrojado una y otra vez, la nieve pegada en sus prendas, estaba comenzando a humedecerse todo, cerró sus puños y tras hipar con dolor sus palmas se abrieron, Bob sintió un pequeñito empujó. Bob no se sintió satisfecho, arrojó a Mikey una y otra vez al suelo y el castaño intentaba ponerse de pie - ¡NO PUEDES SER TAN DEBIL, CONOSCO TU PODER PERO NO ERES CAPAS DE ACEPTARLOS...

- Bob... detente... - Muchas emociones, algo primario, el amor y el dolor de verle tan furioso, veía en su mirada, en cada golpe y la furia contenida, Bob le atacaba y él quería ser abrazado... ahora comenzaba a tener miedo, esas mejillas manchadas, comenzaban las heridas a hacerse presentes, y la nieve.

El corazón de Bob haciendo "Bom-Bom, no te caigas" "Bom-Bom, no me odie" al pequeño Mikey, el poderoso Bob, dos Nosferatu, la lección.

- "Estoy siendo opacado constantemente por la sombra de Gerard - El rubio pensó en eso, que Mikey no podría lograrlo, volvió su miedo a no poder protegerle, sus ojos tomaron ese azul silencioso, nuevamente. Entonces tendría que hacerse más fuerte, para que nadie le derrotase, para estár siempre con Mikey. - ¿Rechazando mis poderes porque tu hermano te ha dicho monstruo?"

- No... - Murmuró bajito el castaño, había logrado por primera vez hurgar entre los pensamientos de Bob, se puso de pie, apenas si las fuerzas se lo permitían, sus manitas temblorosas y en sólo un instante, a danza de ballet, los copos de nieve comenzaron a caer - "Sí se trata de ti, no puedo... no podría hacerte daño, sólo a ti

... la oscuridad fue desecha, una casita con lujos suntuosamente modestos, un jardín en dónde practicaban, todo a su alrededor, árboles secos por el frío, las ramas ardiendo, el crujir, hedor natural, cenizas que se mezclan con el viento. Bob le miró detenidamente, esos ojitos verdes brillaban demasiado, imaginó que serían como los suyos, Mikey sí que podría hacer mucho por él mismo. Los dos... pero que cursi que pensaba, pero que lindo imaginarlo.
Recuérdame así, esta noche será un recuerdo congelado en el tiempo
Está prohibido que cambies mi rostro, la esencia de mi tacto

.*.



Su momento decisivo, acabó de abotonarse sus prendas, se miró las manos, palpó su rostro, no era un sueño. Salió de su cabañita escondida a medio bosque, sus pies se hundían entre la nieve, inevitable, poco molesto, un poco más de velocidad y no habría problema. Quería ir despacio, siguió caminando, sintió en su pecho una ligera presión, lo conocía, una sutil manera de demostrarse que podía... ¿Mikey? Y su calidez en el aire, Bob estaba teniendo un progreso espectacular con el hermanito... su Gerard no podría hacer jamás eso. Su Gerard estaba destinado a ser mortal y a disfrutar de la calidez de los rayos del sol. Pasaría con Gerard toda su vida, y cuando el tiempo los distanciase, lo había decidido... irse con él.
.*.

Hay una armoniosa melodía para este momento
Hay un ángel que me ha prometido nunca alejarse
Hay un niño lindo al que quiero cuidar por siempre



Bob se encargó de cuidar sus heridas, Mikey permanecía sentadito, sus ojos brillosos evitaban mirarle, Bob era tan encantador y extraño, hace un momento le había visto furioso, ahora con... gestos opuestos, miradas tan tiernas que no imaginaba surgieran tan desinhibidamente, comenzó a desabotonarse su camisola, cuello expuesto, delicia adquirida, Mikey mordió su labio inferior, Bob lo notó, era eso lo que esperaba.
Sin ofrecerte más,
Porque todo lo que soy ya es tuyo.
Inventemos algo nuevo para dar.



- Bebe - Mikey estiró sus brazos, se aferró a Bob, hundió su rostro y enterró sus comillos, Bob sintió estremecer su cuerpo, Mikey era el más dulce de todos, incluso para beber de él era calido y tierno. Sus manitas tan perfectas que se aferraban a él, Bob hizo lo suyo, mientras Mikey bebía, los movimientos de sus manos debajo de la camisola, desatando el cinturón, desabotonando sus pantalones, Mikey paró de pronto, Bob le alentó a seguir, pero todo era tan desconocido, Mikey levantó su mirada, entonces su creador le recostó sobre la cama, bebió la sangre que escapaba de los labios del rubio y se fundió en él con un beso, desprendió la camisola de Mikey, sus hombros tersos, se miraban gracias a la luz polvosa de la luna cristal. Fijamente, con sus ojos tan despiertos, se dejaron hechizar por la cercanía, el sentimiento más bello del mundo.

- Bebe - Dijo Mikey, Bob respondió con una sonrisa, Mikey mirando hacia el techo, sintió poco a poco cómo Bob comenzaba a succionar su piel, la mordida no llegó, bajó por su pecho, lentamente... besos que se quedaban en el caminó jugueteando con su ombligo y pasando un poco más bajo... - Bob...

- Shhh... - Bob vio desnudo a Mikey, cuando el pantalón negro que tenía fue quitado, no le fue permitido tocarle, Mikey le tomó de las manos, con su mirada suplicante, no entendía, Bob resultaba ser igual de inexperto, pero dejaba llevarse, Mikey le hizo regresar de nuevo a sus labios, se recostó, Bob, sobre él.

Un nuevo beso, mientras Bob, esta vez, era despojado de ellas, le acarició, tocó cada parte de su cuerpo, Mikey de nuevo dejó ver su cuello, Bob no pudo resistir, le abrazó mientras se ponía entre las piernas del castaño, sabía de esas intenciones, se dejó hacer, Bob besó ese cuello, abrió sus labios, penetró a Mikey, hundió sus colmillos y castaño abrió sus ojos, mientras pequeñas lagrimas comenzaban a correr por sus mejillas...

- Te amo Bob...
Quería que fuera esta noche, no otra con una magia igual
Tus poderes despiertos, mi amor, tu inocencia.
He dicho: "Somos uno solo"

.*.



Ryan salió de su habitación, caminó con la mirada perdida, por el pasillo, bajó las escaleras y salió de la mansión, afuera; Patrick y Gerard, un traidor y un ciego, pensó, caminó ignorándoles. Y cuando salió al bosque se topó con una pared humana.

- ¿A dónde vas? - Cuestionó Brendon

- ¿Has dejado de estár enojado? - Boyd frunció el ceño -

- Has estado muy misterioso y hoy te marchas sin avisarme, no es que esté enojado o no, desconfió de lo que hagas.

- No es de tu incumbencia lo que haga, si quiero alejarme y esperar al amanecer por que mi amante me ha hecho un desplante, es muy mi problema - Después una sonrisa burlona - No lo voy a hacer, antes debería verte a ti hacerlo. Estoy cansado de que todos hablen de Gerard, de que le miren y digan cuan entusiasmados de que sea un Salubri. Festeja con tu clan, maldito Brendon, no me toques... me dejarás mal olor.
¿Está empezando a llegarte la infelicidad de los Nosferatu?
Sacrificando amor por poder...
Así han visto las cosas desde hace mucho tiempo.

.*.



Rakohammas permanecía con su mirada fija en Mathew, por la ventanita de la puerta de metal se le podía ver muy bien. Agotado y casi extinto, había algo en él que no permitía pensar que su fin llegaría pronto. Como si estuviese esperando algo, deberían de haber hecho de él una estatua de advertencia, regar sus restos por los alrededores por si alguien más llegaba a pensar que podrían eliminarles.

- Que eterna existencia tan decadente - sus pupilas grises chocaron con las hibridas del Nosferatu - tu clan debe de estár lleno de salvajes asóciales, matándose unos a los otros para alimentarse, con las manos manchadas de sangre de hermanos. ¿Una vulgar existencia? Que aberrante imaginarles a ustedes los "Nosferatu"

- Deja ya de provocarle... -

- Diga lo que diga, no se mueve... Billie ¿Hay muchos cómo él?

- No importa lo que pensemos, los he buscado, es el único...
.*.



Anthony se viró, había alguien justo detrás de él. Lo supo en un instante, sus sentidos se dispararon y sus avellanas pupilas tomaron un tomo más carmín.

- ¿Qué eres? Un salubri, no...

- Eres un Nosferatu... - Ryan entonces se puso frente a Anthony - Soy un Lasombra.

Disimuló el desconcierto, le sonrió de lado, Frank corazón de piedra, el despiadado, despertó por unos momentos, Ryan lo notó, Ryan lo supo, que no tendría oportunidad, Frank sin moverse siquiera un poco, le arrojó y el castaño, se estrelló con los árboles rasposos.

- Tan débil...

- Sé a dónde vas, no puedes ir por Gerard...
Lo que yo más quiero...



- "Gerard..." - Ryan cayó de rodillas y con los ojitos brillosos lo hizo, eso que nunca se atrevió a hacer, su orgullo restregado en el suelo.

- Nosferatu... no destruyas a mi clan. - Anthony le tuvo lastima, olvidó que era un Lasombra y le tendió la mano, quería saber sobre Gerard, que estaba en una mansión de Salubri, lo sabia... ¿Y los lasombra...?

Ryan aceptó su mano, el poder de Anthony distorsionó sus sentidos, hurgó en sus reacuerdos porque Anthony no puso protección ante él, los huecos fueron llenados, la historia completa, lo que no comprendía tuvo sentido.
Pero que pequeño era... y sonreía tanto...
Pero que tristeza, se alejaron todos de él
Que amargura, ahora no le recuerdas,
Has olvidado lo que a él le atormenta tanto
... y le amas tanto... y él...



- "Me equivoqué... no está enamorado de Bert..." Gerard te ama a ti...
.*.



Un beso en su frente, una caricia en su rostro, acurrucaditos, las sabanas que le cubrían.
Estaba por amanecer.
Bob contempló a Mikey hasta que le sueño le venció...

|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|


(º·.¸ (¨*·.¸ ¸. ·*¨) ¸. ·º)
«. ·°·~*~' Somos uno solo. '~*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Cap. 43: Buenas noches Luna.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:14 pm

Cap. 43: Buenas noches Luna.
Parte I
Hay algo que puedes entender por mí.
Mañana diré que no es verdad, hoy sonríe.




El salubri se había perdido con su compañía, dejando de estár todos, esa habitación que le encantaba, estaba pensando en algo mítico, sus labios rojos formaron una pequeña sonrisa, Gee estaba ahí sentado junto a él; cortando su respiración cuando las notas incrementaban su sinfónico viaje, sus labios entreabiertos y esa, verde, mirada perdida en los dedos de Bert... entonces paró de tocar el piano.


- "Me gusta estár contigo Gerard..." - Pero Gee no podía saberlo, Bert se conformó con pensarlo., cuando las ultimas notas murieron en un violento final, Bert le miró a los ojos, Gee no pudo bajar la mirada.
.*.

(*)Corazón iluminado
Insoportable en forma
Soy tu sombra
No me quemas




Contó las monedas de la palma de su mano y después lo ofreció al vendedor, era un beneficio no tener que pagar por sus alimentos, tomó la tela entre sus manos, muy oscura y pesada, serían perfectas, las hecho a la bolsa enorme que cargaba con él, tenía velas, la tela, los clavos y también las sabanas suntuosas, poco a poco sintió como el sonido del murmullo de la gente se disolvía, más frío el aire, pesados sus pasos, comenzaba la enorme capa de nieve en la tierra y lo sobrenatural se hizo presente, llegó tan rápidamente a su cabañita, se adentró y comenzó con sus arreglos, sería su nuevo hogar. Tenía que estár un poco más cómodo en ese lugar. De la familia anterior no quedaba casi nada, sólo lo que no retenía sentimientos personales, la cama matrimonia había sido la única sobreviviente y Anthony le vistió con abrigadoras mantas, las rasgadas cortinas rosadas también se fueron, era incomodo sentirse inseguro, colocó las que recién había adquirido, hermosas telas oscuras y gruesas que le protegían con seguridad.
Corazón en el espíritu
Intentar una nueva vida
Usando y apartado
Corazón de piedra



- Si tan sólo estuvieses conmigo... ¿Y si no quiere volver a verme?

También estaba esa posibilidad.
Una despedida que le hizo derramar lágrimas

¿Podrían volver a intentarlo...? El Salubri dijo: "Gerard te ama a ti"
.*.

Olvidarlo todo
Volver a empezar ¿Podemos?




Pensaron todos que Patrick estaba bromeando cuando contó enseñaría a Gerard a manejar corceles de manera elegante, resultaban inútiles los caballos para transportarse, inútiles para presumirles pues no había a quién mostrárselo; por eso cuando Peter llegó con dos corceles blancos recién adquiridos todos comprendieron que Patrick nunca bromeaba.


Patrick: pidió a Quinn ayuda para que Gerard luciera bastante sugestivo y aún sin saber el motivo Quinn se esmeró en su arreglo y a Bert todo le parecía bastante sospechoso pero no dijo nada, no podría objeción a nada mientras Gerard estuviese bien. Cuando comenzó a oscurecer el castaño fue en busca de Gerard, los corceles ya les esperaban.


Para nada fue sospechoso ver salir a Patrick con Gerard sonriente y divagante, el castaño dirigiendo a los corceles, les tomaba de las riendas y el pelinegro se mostraba interesado pensaba que subir al caballo sería lo mismo que andar en bicicleta, el sabía muy bien hacer eso, por que todas las mañanas él y Mik...


...Patrick a hurtadillas le llevó al jardín trasero en dónde pasaban desapercibidos para casi todos, Ryan ya les esperaba ahí, Gerard se mostró intimidado en cuanto le vio, sus pasos fueron más pesados, Patrick lo notó enseguida.


- Ryan es bueno montando, antes lo hacía muy seguido, me dijo que quería enseñarte él también. - Gerard mordió su labio inferior intentando hacer una sonrisa. -



Fundamentada estaba la actitud que Gerard mostraba, Ryan sorprendido ante tanta sumisión, caminó hasta dónde Patrick y arrebató las riendas de uno de los corceles, Gerard le miró, montó tan elegante y estando arriba le sintió como un ser supremo, emocionado, había algo en Ryan esa noche que le hizo estremecer.



- Tienen que acostumbrarse a ti - Mencionó, Ryan, bajito - Patrick y yo hemos estado uno días con ellos, tú no los conoces, no puedes intentar montarlo si antes no han tenido algo de contacto, es una forma antigua de tener un corcel fiel, no serviría de mucho sí sólo deseas montar por montar. Gerard, intenta acércate a él.



Gerard no se movió siquiera, entonces Ryan y el caballo se acercaron a él.



- Hay otro motivo por el que queremos que montes, una sorpresa... un pretexto para sacarte de este lugar. Por esta noche solamente, conocemos a alguien muy especial "intercambiamos favores".



- Gerard tienes que subir al caballo con Ryan. - Negó el pelinegro. Entonces ya no le parecía tan buena idea estár en ese lugar - Gerard, mira que el tiempo es poco, necesitamos que subas ahora. Yo iré con ustedes en el otro caballo. Confía en mi, ya verás que estarás muy contento cuando te llevemos con esa persona.



- ¿Tengo que hacerlo? - Cuestionó por fin el pelinegro sabiendo de antemano la respuesta.



- Es cómo tú lo desees, pero estoy seguro de que te gustará mucho verle... - Murmuró bajito Ryan, Gerard tenía tanto temor ahora pero de pronto Ryan no le daba tanta difidencia, estaba siendo malo, prejuicioso y grosero, Patrick le había pedido confianza. Él debía de estár tan agradecido con todos, dio un suspiró fuerte y asintió con la cabeza.



- ¿Podrías ayudarme? - Patrick sonrió adoraba esas historias, en las que el amor vencía las barreras de lo imposible y todos dejaban de ser egoístas y malvados.



Gerard subió.
.*.




- ¿Entonces Anthony fue el primero? - Cuestionó interesado. El atardecer recién había caído había.



- Es lo que yo creo, él y Mathew, yo fui el ultimo de nosotros cuatro, nunca hubo tantos sentimientos en nuestra existencia y cuando Brian durmió nos veíamos ocasionalmente.



- Se les veía tan unidos.



- Nada de eso, jamás estuve con nadie como contigo, eres el primero a quien en verdad no quiero perder, pero les aprecio, nunca nadie dijo nada... Raymond aprecia a Mathew más que nadie pero él... piensa que Raymond siempre ha sido el motivo por el cual Brian no le prefiere. Mathew regresará al clan estoy seguro de eso... le encontrarán y Raymond tendrá que enfrentarse a su desprecio, será más difícil por que estarán solo, es tan difícil querer, eso es lo que más miedo despierta en nosotros, Anthony titubeó sobre dejar a Gerard en esa ocasión, le quiere tanto

- ¿Nadie le apoyó? -

- No gustaba de mortales, tenía miedo... entonces llegaste tú...


- No vamos a separarnos nunca. - Bob sonrió, había una inmensidad de fuego que le rodeaba pero no le hería, Mikey progresaba tanto, sus pensamientos sincronizaban a la perfección, las palabras no eran necesarias y sus ataques aún mejores. Nunca le había parecido tan agradable estár con alguien...
.*.




Al llegar se posaron frente a una casita humilde para el gusto de Patrick, a Gerard le pareció lo más bonito del mundo, no había visto nunca una cabañita tan linda, como en los cuentos, las casas de los leñadores que pasaban el invierno con su familia, comiendo sopa caliente y leche tibia. Bajaron los tres de los corceles, Patrick y Ryan se hacían notar tan elegantes, Gerard por el contrario con el estomago pegado a la silla, resbalando hasta que sus pies tocaron la nieve del suelo.
Despierta - te busco
Abre tus ojos - te libero




- Gerard - El oji-verde se tensó, escuchar esa voz, viró su rostro, ahí llegando con una gran pila de maderos en brazos estaba Frank Anthony, con sus prendas desalineadas, su cabello revuelto y sus pantalones grises algo húmedos. Anthony le vio; era Gerard, sus ojos se abrieron de manera infantil, el Lasombra no mentía y ahora se le veía tan fortalecido, no había comparación con el huesudo Gerard que vio la última vez. Entonces alguien más llamó su atención, un castaño que le miraba expectantemente, Anthony frunció el ceño, Patrick de igual forma contestó el gesto. -
Por encima tu luz - me alumbra
Hacia ti- lo sé - te encontraré
Pero ¿Encontraré lo que busco?




- ¿Qué significa todo esto? - Cuestionó Presuroso Patrick, apasionante ira en sus ojos, no imaginó que Ryan le pudiese ocultar algo tan importante - Ryan se colocó detrás de Gerard y sin tocarle el rostro, posó sus manos extendidas en frente de él. - ¿Es importante este hombre para ti? - Le cuestionó Ryan mientras Patrick y Anthony se miraban frente a frente, un intenso vaho a rosas comenzó a invadir el lugar: el castaño trató de empujarle pero el Nosferatu era demasiado veloz, intentó aprisionar sus pensamientos pero el Nosferatu era bastante astuto. El Nosferatu apenas si ejerció un poco de fuerza y el cuerpo de Patrick salió disparado y estrelló con fuerza en la pila de maderos que hacía algunos minutos Anthony había acomodado.
¡Hola, hola!
¿Cómo has estado?
¿Me llevas contigo? "risitas"
Mentí, no me mires. Adiós.




- Es Anthony... quiero verle. - Exigió dulcemente y a pesar intentar soñar seguro el sonido de los maderos al caer le estremeció bastante. - ¿Qué pasó?



- Tienes que prometer algo, si lo haces podrás estár con Él todas las veces que quieras - Dijo a su oído muy bajito y tiernamente - No dirás nunca a nadie que te hemos traído a verle, nadie debe saber nada de él... ¿Será un secreto?



- Sí. - Guardar silencio no resultaba bastante difícil si la recompensa era Anthony. Contestó inquieto Gerard - Pero quiero verle...

Fue tan calido, unos brazos que le rodearon enterito.
Ryan retiró su mano, se retiró él mismo a una distancia aceptable
Y notó a Gerard tan entusiasmado, casi que lloraba en ese instante...
Un muy bajito un "murmullo..."
Que dramático, ahora dirá; yo sabía que volverías a mi lado
Un abrazo y un beso que ha de sellar su amor eterno
Llorarán de alegría y nunca más dirán adiós
Los vampiros no importarán más
Estarán libres de todo
Y entonces...




- Salubri... ¡Déjale...! - Virando su rostro y con Gee en brazos, Anthony miró a Patrick levantarse y sacudir la nieve de su ropa. El tonto Salubri había sumergido a Gerard en un sueño.



- ¿Porqué tú y Gerard se conocen? - Interrogó secamente, sus ojos te tornaron rojizos y no fue sorpresa mirar al Nosferatu en el mismo estado. Era precisamente eso lo que estaba buscando.





- ¡Eres un idiota Patrick! Deja de preguntar tantas cosas, deja a Gerard... - Ryan temía a eso, por esa razón estaba accediendo a todo lo que el Nosferatu pedía, por eso habían logrado llegar a un trato. Se acercó a Patrick y le dio una bofetada. Un tanto histéricas sus respuestas ante esa situación. - Te dije que Gerard conocía a Anthony, te pedí tu ayuda y accediste a dármela ¿Qué importa si es un Nosferatu? ¿No es suficiente con demostrar que en verdad quiere a Gerard?



Anthony se interpuso, con Gee en brazos, bruscamente entre el Lasombra y el Salubri.



- Lasombra ¿Qué intentas hacer? ¿Sabes que no podrán contra mí? - Y era cierto, lo sabían ambos, pero sí Patrick lograba llegar hasta la mansión todo cambiaría, había quién sí podría contra ese Nosferatu. - No lo intentes, he acabado con clanes entero, no será difícil eliminar cualquier señal que dejes para dar aviso... podría hacer que desaparecieses en este instante mismo pero no me importas, no me interesa ni tu cabeza ni la de tu Clan, ni si quieres saber por qué conozco a Gerard, él es el único que me interesa... agradecido estoy por lo que han hecho por Gee pero no daré explicaciones,



- "¿Gee?, pero que linda forma de llamarme, que bonito si sale de tus labios"- Gee abrió los ojos pero no dijo nada, le veía pero no le miraba.



- El Nosferatu tiene sentimientos puros hacía Gerard - De las sombras un pelinegro se dejó ver, Anthony le había notado desde el instante mismo en que llegó Gerard, Patrick le miró expectante, Ryan era el más aterrado de todos. Molko les había seguido... cómo pudo no darse cuenta antes... - Patrick deja a Gerard.

- Los seres como tú no saben lo que es el amor... - susurró Patrick

- Lo mismo dicen de nosotros...

.*.FIN PARTE UNO...






Parte II
No nubles tu mirada, las lágrimas no van.
Te lo dice el amor más grande del mundo...



...Gee no pudo bajar la mirada.

- No me dejarás nunca ¿Verdad? - Cuestionó Bert, Gerard mirándole fijamente negó con la cabeza


- Yo no puedo quedarme por siempre... - Bert no se sintió satisfecho con la respuesta, tomó a Gee por la barbilla y le plantó un beso y sintió que entraba en un sueño, que los latidos de su corazón se subían a su cabeza. Gee se retiró inmediatamente y se puso de pie, corrió hacia la salida del salón principal, al salir de la habitación y cerrar la puerta se recargó en ella. Dirigió las manos directamente a sus labios... sostuvo la respiración por unos segundos...-



- Bert es un tonto...- Comenzó a comprender bastante lo que ocurría...un sonrojo inevitable por el acto, no por los sentimientos que pudiesen generar, suspiró de nuevo un poco más tranquilo y azotó su cabeza en la puerta...



- ¿Estás bien? - Cuestionó Quinn, sentado en las escaleras había estado desde el atardecer escuchando en silencio la melodía que Bert tocaba para Gerard. - Estás todo rojo...

- Tú gustas de Bert... -
.*.




Patrick se detuvo entonces, Molko y Ryan le miraron, Patrick quedó impresionado, amenazantes y serenos estaban, más que enojados eso lo sentía, Molko como pocas veces apoyando las ideas de Ryan, que raro se volvía todo, pero no podía confiar en un Nosferatu, no después de todo lo que había hecho Mathew. Gerard se removió entre los brazos de Anthony; soltó un suspiro fuerte y abrió los ojos. No preguntó nada, estando frente a frente con Anthony y ninguna palabra cruzaba por su mente, dejó de ser sostenido por el Nosferatu, sus zapatos negros tocaron la nieve del suelo, para ese momento Patrick con el ceño fruncido, había aceptado temporalmente su derrota.



- Me alegro tanto de verte... - Dejó escapar el Nosferatu, su cabello despeinado cubría su ojo derecho y su respiración entrecortada, aprisionaba su labio inferior entre sus dientes sin presionar demasiado, con esos ojos tan grandes le miraba y tampoco sabía qué podía decir, había estado practicando todo, desde el saludo soso hasta el beso del final... - Has cambiado bastante



Soltó bobamente. Se abalanzó Gerard sin hacer caso de sus palabras, Patrick, Molko y Ryan no le habían visto tan animado, imaginaban que en el pelinegro no había más que un niño reservado que agradecía con una sonrisa y que no se negaba a nada, el Nosferatu sonrió y se aferró a Gerard, era tan calido, podía sentir la tibieza de ese cuerpo desprenderse e inundarle a él.



- ¿Ahora vives aquí? - Anthony parpadeó, sonrió levante y asintió con su cabeza, tomó de la mano a Gee y rodó los ojos al ver a Patrick, tendría que acomodar sus maderos después, guiando a Gerard, rodearon la cabañita hasta llegar a la puerta. - Es bonita.



- Es horrorosa - Dijo fuerte Patrick, Gee frunció el ceño - No he visto algo más pequeño y horrible en toda mi vida y vaya que ha sido mucha.



- No es verdad - Se quejó Molko - Nosferatu Nosotros nos quedaremos aquí acomodando todo el desorden que Patrick ocasionó.
.*.


Estaban afuera, se escuchaban sus voces pero no su discusión, Anthony tenía una sonrisa apenada en su rostro, Gerard con la mirada baja tenía la boca entre abierta y su lengua jugaba con el interior de sus labios, no sabía que podía decir, estaba sentadito en una sillita pequeña emocionado, intentando articular algo pero cada que intentaba hablar un vacío en su estomago empezaba a sentirse y entonces lo que estaba a punto de decir era olvidado, su garganta se secaba y de nuevo comenzaba a formular algo que decir.
Saltémonos las presentaciones, ya muchas veces dije mi nombre.
Olvida empezar desde cero, ya muchas veces lo hicimos
Puntos suspensivos ¿En qué parte de la historia vamos?




- Gerard yo... quería verte - Gee no levantó la mirada, ahora ni siquiera podía moverse, se sintió algo tonto, nerviosos, no recordaba haberse sentido tan nervioso de tener a Anthony tan cerca. -Para disculparme pero... -, Se acercó hacia Gee, le tomó por la barbilla y levantó su rostro -,...pero no es correcto pedir disculpas si la otra persona no te ve a los ojos - Los ojos de Gee brillaban... estaba llorando, "¿Era su culpa de nuevo"? - ¿Me perdonas por todo lo que he hecho?


- Yo... - Se aferró a ese cuerpo, su rostro quedó pegado al estomago de Anthony - Pensé que no volvería a estár junto a ti... "pero desde siempre has estado en todos los lugares en los que estoy" No me abandones más...


Brillaban mucho esos ojos verdes y sus pestañas húmedas, las lágrimas escapando por sus mejillas tan blancas, los labios carnosos sonrojos, Gerard era todo lo que quería, Gerard era lo que siempre había esperado... quería ser todo para Gerard, aunque sonase egoísta, lo era, - Estaré contigo hasta que tú desees que me vaya - Gerard se puso de pie, un abrazo calido que hizo apresurar el "Bom-Bom" en el corazón de ambos. El primer encuentro; aquella noche lluviosa. El segundo encuentro; En la tasca hacía dos años. El tercer encuentro; junto a Fantoche. Cuarta vez, Gerard no estaba dispuesto a separarse de nuevo, Gerard pensó: "Esto también es lo que yo más quiero" - Gee... te amo.
(*)Sigues las manos - que llevo para elevarte
Y en las manos - En estos brazos
Termina tu caminata
Y tu rastro se borra.



Su rostro tan lindo, Anthony le veía hermoso, para Gerard la imagen del Nosferatu era igualmente deslumbrante, sus labios se unieron sin titubeos ni temblores:

Gerard besó a Anthony, Gerard más calido que Anthony.
Anthony besó a Gerard, Anthony más frío que Gerard.
Pero de lo frío y lo calido el amor tibio es mejor
Debí de haber evitado el sufrimiento
Todo esto pudo ser antes...
... pero si hoy estamos juntos
¿Qué me da el ayer?: No pensar en el mañana...

.*.




- Si algo le pasa a ustedes van a ser los responsables, tonto Ryan, debí imaginarlo eres tan egoísta, estás haciendo esto para que ese Nosferatu se quedará con Gerard! - Las manos de Patrick estaban húmedas, su cabello alborotado y sin su boina, los maderos estaban siendo apilados, Molko sobre uno de los caballos tenía la mirada perdida en la cabañita.



- Cállate, no sabes nada - Sentenció Ryan con el ceño fruncido, - Llorando por nada y profesando algo que no van contigo. Sí alguien se entera de esto créeme que no te lo voy a perdonar, si Bert lo sabe te vas a arrepentir...



- Confía en nosotros, no sé porqué Ryan ha decidido apoyarle, confío en sus premoniciones más que en sus acciones sentimentales así que por favor Patrick, no hables de esto con nadie.



- ¿Se quedará con él? ¿Qué le diremos a Bert? Cuando se entere de que Gerard conoce a un Nosferatu se enojará. Todos en la mansión se molestarán con nosotros... además, yo no tengo secretos con Peter, él tiene que saberlo.


- ¡Claro que tienes secretos para Peter! - Chilló molesto Ryan. Patrick se sonrojó un poco, sabía de lo que hablaba pero no era lo mismo, no podía poner esas excusas infantiles en un asunto tan delicado como aquél. Gerard y un Nosferatu... "¿Pero se quieren?"
.*.

Sólo esa persona puede preguntarle lo que quiera

Sólo a esa persona responderá sus dudas

Y con una mirada tierna y con una caricia le dirá:

"Eres el Gee de antaño"

Recordaba a Gerard con esa sonrisa... Mucho tiempo atrás...




-Y les estoy muy agradecido. ¿No regresarás más con tu familia? - Anthony negó. Hablaba; le decía cuanto habían hecho los familiares de Bert por él, evitó decir lo de Fantoche, pero él lo sabía. Sus manos se movía mientras hablaba, el saquito negro estaba colgado en el respaldo amenazaba con caer pero Gerard le aprisionaba con su espalda. - ¿Vivirás aquí? ¿Podría venir otra vez?



- ¿Regresarás a esa mansión? - Cuestionó inconforme el Nosferatu... Gerard parpadeó, Anthony evitó mirarle - Pensé que querrías quedarte.



Gerard dio un respingón brinquito en la silla y se enderezó, tieso, sus ojitos brillaron, el saquito cayó al suelo.



- ¿Y vivir contigo? - Relajado Anthony posó su mejilla en la palma de su mano, sentado frente a Gerard, la mesa oscura les separaba, sus codos sobre la madera, entrecerró los ojos y le sonrió al Mortal - Yo...

Siempre he de creer en ti




- Sí deseas regresar con Bert y sus amigos por mi no hay ningún problema - Dijo Anthony simplemente - Pero entonces si tendrás que venir.



- ¡¡Gerard, es hora de irnos!! - Gritó Patrick del otro lado de la puerta, Anthony frunció el seño, estaba empezando a exasperarse, bastante se le notó, Gerard le miró asombrado.



- Estás molesto - Aseguro risueño -



- La próxima vez no le traigas, por favor... - Gee sólo negó con la cabeza y se dirigió a la puerta, un abrazo frío le detuvo - Yo te quiero Gerard... te quiero sólo para mí. ¿Quieres ser sólo mío?
.*.




Tilo se recostó en el sofá de su recamara inmensa, las telas pesadas y oscuras resaltaban con su piel, la pitad de su cabello cubría su rostro blanco, estaba sonriendo, divertido por su futuro, por lo maravilloso y prometedor que comenzaba a volverse todo. Sentía la presencia extraña cerca de su territorio ¿Podría saber de quién se trataba? ¿Había un motivo para temer?



- Nada de eso - De pronto se dio cuenta de que el silencio inundaba demasiado su habitación, giró su mirada y se levantó rápidamente del sofá - ¡Bienvenido señor traidor...!
.*.




Seguramente Anthony estaba predestinado a él, eran tantas casualidades las que les terminaban uniendo siempre, había tenido tantas oportunidades y sólo en esta ocasión sabía lo que quería hacer.



- ¿De dónde le conoces? - Cuestionó Patrick mientras sostenía las riendas, compartía el corcel con Molko nada ordinario para él.



- ¿Anthony...? - Un sonrojo le llenó de pronto, estaba apenado, le habían visto en su faceta más romántica; y luego las palabras de Frank. - Le conocí cuando niño. - Y su sonrisa se esfumó... Años atrás Frank Anthony tenía la misma apariencia de ahora, se le notaba más frío, amenazante; furioso. Llevó una mano a su frente y frotó sus dedos en ella, sus ojos se cerraron.



- ¿Qué te ocurre? - Con un tono de alarma cuestionó Molko, Ryan viró su rostro hacia atrás, Gee había callado de repente.



- Nada - Respondió de forma seria - Eh... ¡Olvidé mi gabán con Anthony...!



- Gerard... ¿Qué tanto sabes de Anthony? - Ryan lo imaginó, pero ¿Cómo era posible que Gerard no se cuestionase un poco más? -



- Es alguien muy importante para mí... le conozco pero sé muy poco de él - Su voz bajita delató su nerviosismo -... pero no me importa, por que el pasado no debe ser relevante "Se perdió nuestro pasado".



- "Entonces sí le quieres" - Patrick lo decidió - Gerard, no puedes decirle a nadie que nosotros te hemos llevado a verle, si alguien llegase a enterarse de que has visto a Anthony habrá mucho problemas, a ti te quieren muchos en mi hogar, yo te quiero mucho también, eres un niño tan extraño sin decir nada haces sentir muchas cosas y con una mirada logas sacar sonrisas has obtenido la atención de Bert, él es alguien muy difícil de tratar ¿Te das cuenta de cuanto has logrado en tan poco tiempo? Sí alguien se entera de que has visto a Anthony todo esto se perderá.



- Sí hablas o piensas en él mientras estemos en la mansión se darán cuenta y él también corre peligro - Molko sentenció - ¿Lo entiendes? Es un gran secreto difícil de proteger, más adelante, cuando Anthony quiera, lo entenderás todo, por ahora sólo... sólo no pienses en él.



Negó Gerard. No a ningún secreto. ¿No pensar en Frank...?



- ¿Por qué hay tanto misterio siempre? - Los caballos se detuvieron, estaban frente al portal de la mansión.



- Si no crees poder con esto, lo mejor será que no regreses con nosotros - Dijo Ryan simplemente...

.*.FIN PARTE DOS...



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Cap. 44: Una vez más

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:15 pm

Cap. 44: Una vez más
¿Por qué el reflejo en tus ojos no coincide con lo que miras?



Líder, nadie tocó a tu puerta y nadie decía su nombre, pudo ir en su ayuda pero él, el valiente de valientes, no permitía que el líder de líderes le encontrase. ¿Puede un amor tan puro ser correspondido con algo tan contrario? Sí, se puede, al líder de lideres le ocurrían en ese momento, sumergido en la más profunda de sus nostalgias, ignorando las palabras de su apócrifo padre, el que a todos los hijos quería por igual, el que a pesar de lo dicho, no podía evitar sonreír de vez en cuando y un poco más a su hijo de rizos.

Sentía el peligro para todos, también la confusión, el miedo le inundó a él, inestable e indispuesto, cubrían incluso sus ricitos traviesos las telas blancas, sus compañeras silenciosas; por que de sus compañeros eternos no había presencia física, le habían abandonado... ¿Porqué le habían abandonado? Por que les habían obligado a partir ¿Y por qué les habían obligado a partir? Por que habían roto las reglas de la hermandad. ¿Pero por qué ellos habían roto las reglas? Por que era necesario, porque las reglas ataban a la fea soledad, una buena elección pensó Raymond mientras las lágrimas eran retiradas nuevamente de sus ojos cansados. Bob y Frank se merecían tantas cosas buenas... No lloraba por que ellos se habían marchado, lloraba por el amor que sentía y que no era correspondido.
.*.



- Quería quedarme con Anthony pero... - Gerard miraba directo a los ojos de Ryan, estaba pensando como decirlo, explicarse a él mismo por lo que ocurría - Ya no hay más oportunidades, para él y para mí. Sólo esta. Por eso... necesito estár seguro de que no va a alejarse, su cabañita es calida, me gusta... me gusta mucho pero su hogar es mucho más suntuoso; tiene jardines, fuentes con agua congelada y una familia que le espera... podría volver con ellos y yo me quedaría solo, yo tengo que pensar tantas cosas, no podría dejar de pensar en él,

- Pero tienes que olvidarlo, su rostro, su nombre, todo de él - Sentenció Ryan - Le verás sólo en ocasiones, cuando sea apropiado y por poco tiempo.
Persigues a quién te ha dejado
Mientras abandonas a quién te siguió...



- Llegué sin pedir permiso, conocí un día a Bert, Davey, Lewis y Boyd y he vivido de su caridad, pero no debe de ser así. Debí decir desde el principio que no, pero no tenía el valor de hacerlo, nunca alguien me había tratado de esta manera, hay calidad en su voz, sutileza en sus acciones, pareciera que soy de cristal, pero no soy cristal y tengo fuerza y valor, sé que puedo hacerlo...

- ¿De que estás hablando? - Molko preguntó lo que Ryan comprendía muy bien, Patrick sumergido en un fantasioso romance, pensaba en decir sí, desde hoy, a todo lo que Gerard pidiese.

- No lo entiendo bien, pero estoy causando problemas, hay algo oculto entre ambas familias pero no puedo imaginar qué. No es por eso, pero quiero alojarme en algún lugar en el pueblo. Antes de estár con Anthony hay algo que debo hacer - El aire frío les golpeó de pronto, alborotando el viento sus de todos, la boina de Patrick cayó al suelo por segunda vez, la atención se dispersó, entonces sentían sólo el escalofriante aroma a rosas, casi idéntico al que Gerard traía impregnado de forma sutil en sus ser.

- Nosferatu...

Escucharon las pisadas sutiles de algunos de los suyos, estaban comenzando a rodear al lugar, ellos de pie en la entrada de la mansión, Quinn pasó justo a un lado de ellos, sólo Ryan le siguió.

Patrick soltó las riendas relinchidos por partes de los corceles, y echaron correr hacia el lado contrario de la mansión, unió su mirada con la de Molko, Gerard vio a Ryan alejarse. Patrick fue veloz, fue un golpe directo y con cautela, cayó al suelo Gee y la sangre comenzó a brotar de su nuca...

Un silencio prolongado... ¿Desde cuando el alimento se esparcía en el suelo?
Nieve teñida de carmín...
.*.



- ¿Frank?- Murmuró, apenas si la voz salía, era poderoso en exceso, pero se encontraba sometido por el poder de Tilo, le sentía tan cerca, ese aroma tan único de Frank... error, no era Frank ¿Gerard? - Pero que tonto que eres...

Sus puños se cerraron fuertemente, también sus parpados se unieron. Sus ojos, a dorado intenso, estaba haciendo un esfuerzo excesivo, si bien el alimento podía ser ignorado por algún tiempo, la situación no ayudaba demasiado. Pero podría hacerlo, sólo por esta ocasión. En la mansión de los Salubri y Lasombra, la fragancia a Nosferatu les alertó.

Tilo fue testigo de cual llamativo era, en una desorganizada defensa, los más poderosos salieron de la mansión a la espera de un "ataque". Seguro el Nosferatu cautivo estaba llamando a sus iguales hacia ese lugar. Lo más jóvenes se aterrorizaron, un nuevo ataque seguro sería su perdición. Billie Salubri estaba cansado de todo, el lo sabía. Ese Nosferatu que jugaba con ellos. No había nadie de quién protegerse porque los Nosferatu eran traidores y salvajes, no podían idear un plan para atacar a un clan, eran seres de actos pedestres, jamás idearían algo tan planeado. Se apresuró molesto hacía la habitación de tilo. "Toc, toc" y "Adelante"

Dio la bienvenida a Billie, hacía tantos días que no se le veía, con su mirada verde furiosa y su cabello revuelto encaró a su padre Salubri.

- ¿Lo has notado? Cuán revuelo ha causado ese juego de Nosferatu ¿Qué estás esperando, por qué no le eliminas?

- Me gusta, quiero tenerlo por que es divertido.

- ¿¡¡ES DIVERTIDO VER A TU CLAN ALTERADO DE ESA MANERA!!? - Tilo soltó una bofetada en el rostro de Billie, nada serio si de fuerza contenida se hablaba. - Lo vas a lamentar todo... sé que lo harás.

- ¿Y qué te has creído pequeño Billie? ¿Crees que por que he dejado que juegues a ser un vigía tienes el derecho a decir como manejar mi Clan?

- No somos "cosas" que te pertenecen, la inmortalidad que nos has dado no es tuya. Y no he jugado a ser tu vigía, he seguido las huellas de lo que tú ignoras y sé que ese Nosferatu ha hecho esta noche "eso" para divertirse, pero me da tanto temor la reacción de "tu clan" salen los más fuertes a combatir lo inexistentes y los jóvenes se quedan en la mansión a proteger a la reina, pero ni ellos mismas saben que deben hacer.

- Bien, desde mañana les obligarás a entender tu fantasía acerca de ese clan de Nosferatu, les dirás que son salvajes e incivilizados, más parecidos a bestias que a hombres, diles que destrozados por su asquerosa existencia han decidido conformar un clan de vampiros vengativos que tienen como único propósito en su extensa inmortalidad acabar con los otros clanes para sojuzgar este vació y efímero mundo, y al final y pudrirse en el.
.*.


- ¿Qué está ocurriendo? -

- Creen que llegará a atacarnos... un Nosferatu - Murmuró Quinn, sus ojos no permanecían fijos en ningún lugar - No sé si sea cierto, ahora más que nunca se cree que "eso" que atacó al clan es un Nosferatu, pero los Nosferatu no son así, creo...

- ¿Y porqué todos salieron? - Quinn detuvo su paso.

- Atacaremos antes, no esperaremos en la mansión, los jóvenes se han quedado dentro...

- Que tonterías "Anthony Frank prometió que no habría ataques" yo no he visto nada. Aseguro que no pasará nada. - Quinn detuvo su paso, si Ryan aseguraba algo él le creía, sonrió aliviado - Volvamos, que todos vuelvan también.

Se corrió la voz enseguida, que Ryan aseguraba que no había nada que temer.
Poco a poco todos regresaron a la mansión y en cuanto se adentraron en ella.
Brendon y Bert les esperaban bastante furiosos, más específicamente a uno de ellos.
Se abalanzó Bert sobre Ryan, Quinn se interpuso entre ambos.

- Que saliera contigo no era nada seguro, lo sabía ¡Lo sabía! - Bert furioso, la ira y el deseo le hacían delirar, Quinn perdió la seguridad ante la mirada posesa de Bert y el primer golpe fue dado.
Las palabras que he estado esperando.
Mi corazón está susurrando
Las palabras que he estado esperando.



- ¿Y te has puesto furioso? ¿Y esto es todo lo que puedes hacerme...? - Ryan enterró las uñas en su mejilla y la sangre brotó, le miraron expectantes y mientras las mano caían a su costado la mejilla sangraba, ese tonto Bert, no conocía el motivo de su enojo pero si quería sentirse en verdad furioso, entonces él gritaría con voz fuerte que no tenía la culpa de nada, que Gerard y Anthony Nosferatu mantenían un romance y que él sólo había querido evitar un ataque a su casta. Sintió el abrazo, Brendon había llegado, bastante tarde por cierto, miró con furia contenida a Bert, también fue para Quinn un regaño escondido, por que era débil. Brendon habría sus labios involuntariamente, el aroma a rosas fue cubierto por la esencia que la sangre de Ryan desprendía, los ojos rojizos en la mansión se extinguieron en apacible calma y tranquilidad todo quedó de nuevo...

- Serás castigado Bert - Mencionó lentamente Brendon - por haber atacado a alguien de tu mismo Clan, por atacar a alguien con mayor rango que el tuyo... recuerda muy bien lo que eres
¿Por qué los murciélagos se enamoran?
Yo no lo diré...
Peor él reía y lloraba al mismo tiempo.

.*.



- ¿Cómo...? - Abrió sus ojos pero la oscuridad seguía ahí, sintió las telas cubrirle y un dolor en su cabeza, más parecido a una punzada acompañada de múltiples cosquilleos, intentó flexionar su cuerpo pero el ardor en su cabeza volvió, fue un movimiento torpe y brusco, el almohadón adherido a su cabeza, por la sangre seca, se desprendió y sintió la frialdad de su sangre deslizarse por su cuello. Sin mirar nada, como pudo se levantó de la cama, se sentía mareado y una pequeñita luz se dejaba ver entre las cortinas gruesas, fue directo hacia el ventanal, se arrodillo en el sillón que estaba frente a él y deslizó las cortinas oscuras, un tímido sol se dejaba ver. Suspiró un poco cansado, tenía tanto, tanto que no veía el alumbrado natural del sol. Era tan calida incluso entre la nieve, abrió los ventanales que le doblaban en tamaño. Se sintió libre, dirigió su mano hacia el punto de la cabeza que más le dolía, también se humedecieron sus dedos y miró su mano repleta en sangre, su estoma se revolvió, viró su rostro hacia la cama... el almohadón estaba completamente manchado y las sabanas claras, miró su sus prendas, un pijama holgado que cubría de manera ridícula e infantil sus talones, todo con manchas de sangre. Se dirigió hacia la puerta pero no pudo abrir, tocó un par de veces pero nadie respondió a su llamado. - ¡Bert...! ¡BERT...!
Hay algo ahí que buscan todos en ti.



El inmortal tal vez escuchó el llamado, el inmortal tenía un muy buen dormir, ni los gritos de Gerard, ni las patadas que dio a la puerta con sus pies descalzos, ni siquiera el grito de furia que soltó cuando cayó al suelo por perder el equilibrio pudo escuchar el Salubri. Mathew Nosferatu cansado y maldito, escuchó el llamado, las patadas y el grito de furia, pero nada pudo hacer, estaba tan cansado, a ese niño le había ayudado, no sabía si para bien o para mal, ocultó el aroma de Anthony con el suyo propio y Tilo furioso le había cobrado su travesura con menos libertad, ahora apenas si podía abrir sus ojitos híbridos.
.*.



- Piensan que fue tu culpa, - Se dejó llevar Ryan, casi, que, Brendon le arrastraba hacia su habitación, había permanecido callado, bastante serio, el rastro de su sangre se hacía un camino mientras sus pasos soso eran guiados. Mencionó Brendon -, que Gerard haya caído del caballo. Pero no fue tu culpa, lo sé.
No esta funcionando nada
Mi cuerpo se hace polvo
Mi sonrisa desaparece.



- ¡Ryan! - El castaño viró su cuerpo, manipularon su ultima mirada, su voz y sus movimientos, ¡No! en verdad estaba moviéndose a voluntad, corrió a velocidad inmortal hasta llegar al moreno, ambos intentaron sonreír pero demasiado tarde llegó la sonrisa para todos - Ryan...

"Bre..., no me dejes."

Demasiado tarde, de nuevo intentó protegerle y de nuevo otra vez...

- ¡Vete! - Su respiración agitada, la herida de su rostro recién mejoraba, Brendon entendió que comenzaban "sus pesadillas" por que el amanecer estaba cerca, le inquietaba demasiado y tenía dudas, sobre si la caída de Gerard había sido un accidente, sospechó de Ryan en el momento en el que no le encontró, entonces quiso decir algo pero Bert le encaró antes que él. Y luego herirse le vio, resistió el probar de su sangre - Yo no quiero, no me importas, no me interesa lo que tengas que decir - Pero contrariando sus palabras, las acciones hermosas que enternecieron a Boyd, siguió gritando con esa voz casi desconocida, pero sus manos no dejaban de aferrar su cuerpo a el de Brendon - ¡Largo de aquí, aléjate de mí lo más que puedas! ¡VETE CON GERARD, DESAPARECE CON ÉL, Y CON BERT Y CON TODOS LOS QUE LE QUIEREN!
.*.



Un atardecer intentó despertar temprano, muy difícil si quién controla no es la voluntad, tenía el dinero de la venta de leña, aún así fue a vender uno de los montones que tenía apilados, compró el té de menor demanda, él más sutil y de mejor sabor, también compró pan recién hecho y un poco de queso. Para la media noche el té ya estaba frío, el pan duro y el queso picado por todos lados, sus brazos extendidos, en la mesa, inmóviles y su vista perdida en el ventanal que le dejaría ver a Gerard antes de que tocase a la puerta.

Una noche intentó despertar temprano, muy difícil si quién controla no es la voluntad, tenía el dinero restante de la venta del día anterior, aún así fue a vender uno de los montones de leña que aún tenía apilados, compró café para que se deleitase Gee, también pastelillos de decoraciones exageradas y mermelada de fresa, por si Gerard gustaba un poco más de dulzura, Para la madrugada ya el café estaba en el suelo y el pan le acompañaba, la tasita rota y el frasco de mermelada cerrado por las telas de protección.

Una madrugada no hubo intento alguno por despertar, muy difícilmente se puso de pié, despeinado y en mal estado, no esperó nada, se sintió furioso, por que Gerard no había llegado, había montones de leña para vender y el dinero sin uso se apilaba en la mesa, no sabía cuanto era, no interesaba realmente en ese momento, por que su atendió estaba dirigida a la recreación de los hechos de aquella noche ¿Había hecho algo mal? ¿El beso había sido demasiado? ¿Debió insistir para que se quedase? Frank Anthony, al despertar, después de cuatro días decidió que deseaba demasiado ver a Gerard
.*.
El ser que amo llora cada noche, me ha dejado a un lado pero somos uno solo,
El ser que amo está llorando otra vez, me ha dejado titubeante, somos uno solo,
El ser que amo lloró de nuevo, me ha dejado mirarle pero no dije nada, somos uno solo
¿El ser que amo sabrá que le amo? Somos uno solo... pero tan distintos siempre.



No quitó la mano de su mejilla, no permitió que le tocase, pero no se separó de él.

- Siempre tan elegante, tan sofisticado y sin embargo, cuando este momento llega lo único que veo es a ti y tu miedo imposible de controlar, me gustaría saber que es lo que ves, lo que sientes, lo que te hace sentir temor ¿Porqué estás temblando? - Dejó que se acurrucara aún más, el espacio entre sus brazos y su pecho sólo podían ser ocupados por él, sólo sería él quien besada su frente, sólo él secaba sus lagrimas, sólo podía hacer eso, evitarle tanto confuso dolor no le era posible, no entendía, lo imaginaba, que debía ser horroroso que le invadieran imágenes sin control alguno, tal vez sin coherencia, alertándole sobre acciones que no debería saber - Un camino sin sorpresas por que todo lo has visto.

Se escapó de los labios de Ryan un "Fhuuuuuhhh" que acarició el corazón de Brendon con ternura.

- Siempre lamento todo lo hiriente que te digo, no sé cuando es momento de hablar tal como eres pero te amo... - Anheló que Ryan escuchase su disculpa-confesión, era feliz pero tenía esa una sensación de necesidad, de obligación, de querer confesar todo lo que tuviese que confesar, hablar de lo que antes cayó. Se quedó mirando los labios de Ryan que comenzaban a abrirse.
.*.


Ridículo:
Gerard presionaba su cuerpo con la puerta, soltó un quejido de apócrifo dolor, estaba aburrido pero era verdad que sentía cierto miedo, soledad que le hacía temblar. Empezó con una historia en su mente una historia de fantasía, tal vez estaba en una mansión de fantasmas y el hechizo había sido roto al entrar él en aquel lugar.

- Voy a penar hasta que consiga que alguien se quede en mi lugar - Dio un suspiro ante sus ideas disparate, pero lo notó, que hacía tanto que no imaginaba algo de aquella forma, negó con la cabeza después, regresó a su cama, se cubrió completito. Como si estuviese prisionero, de pronto le invadió esa idea, en una habitación por tres días enteros y tenía hambre y nadie le decía nada. No escuchaba murmullos en el pasillo y nadie respondía a su llamado ¿Había hecho algo malo?

Romántico:
Reposaba su brazo derecho sobre la frente, sus piernas flexionadas hacían montañitas entre las afelpadas y calidas mantas.

- Una vida así no va conmigo - Se dijo de pronto, era la primera vez que dormía entre mantas tan finas y de buena calidad, ya había sido mucho de eso, lo tenía todo pero nada era de él, las objeciones eran una falta de respeto para tanta calidez pero recién ahora lo pensaba, no podría estár con una familia que no era la suya... pero la suya no estaba ya... - Ser un estorbo tampoco - Tenía cosas pendientes que hacer, se le vino a la mente alguien lejano, negó con la cabeza, no era tiempo de pensar en eso, no quería porque sentía escalofrío al recordarle. Las cortinas y su estruendoso vaivén, las ventanas se abrieron y el vapuleo violento del viento le incitó a cubrir su rostro con la palma de sus manos.

Subió al balcón con gracia y finura. Un bulto en la cama, más que un niño, sería un jovencito...
Sin tiempo, se apresuró a abrir las ventanas, sin tocarlas.

- Te encontré - Murmuró bajito de manera romántica el Nosferatu recién llegado. Gerard abrió sus ojos y le vio parado a contra luz, estaba Frank Anthony sentado en el sillón frente al ventanal, con una mirada curiosa que recorría con detenimiento la habitación oscura. - Es una habitación tan poco personal... Gerard...
Parpadeó Gerard una, dos, tres veces pero...

... Frank Anthony seguía ahí.


.*.



- ¿Qué fue lo que hice ahora? - Cuestionó Ryan acurrucado en su cama, Patrick bajó el rostro apenado, Molko negó con la cabeza, la marca de su herida cicatrizaba.

- Fue todo culpa mía - Dijo Patrick de forma queda - Gerard dijo que quería marcharse mientras todos buscaban un Nosferatu, me dio tanto miedo y... le dejé inconciente, pero su sangre se regó en la nieve y enloquecieron todos por su aroma, Bert pensó que había sido culpa tuya y no dije nada... perdón Ryan, no dije nada porque Peter iba a comenzar a cuestionarme y tenía miedo... pensaron que cayó del caballo por tu culpa.

- Fue sólo por eso - Siseó Ryan; dolía, pero si le recordaba a Brendon cuidándole, encontraba mucha más calidez, que dolor - Simboliza: Bert se ha molestado por algo... su temor bien disfrazado y lo ha usado en mi contra. Mira que decir que soy yo el culpable de todo... - Entendió de pronto que había algo importante que cuestionar - ¿¡Y GERARD!? - Se levantó de golpe - ¿Está bien...? ¡Patrick, si algo le sucede el Nosferatu... puede atacarnos...!
Entonces:
Se trataba de eso...



- Nurmi le ha encerrado en su recamara, prohibió que nos acerquemos a él y Tilo sólo aceptó, esta vez no sonrió ni objetó contra ella, por eso Bert estaban tan furiosos, por que estaba sangrando y Tilo dijo que debe Gerard aliviarse por él sólo porque nada podemos hacer, no podemos ayudarle, Nurmi dijo que daría alimentos. Bert está encerrado también, porque te atacó, Brendon exigió a Tilo que no pasase desapercibida aquella falta hacia Ryan y Quinn estuvo de acuerdo con la dedición de Tilo,
.*.

Ya no luchaba contra un amor imposible



- ¡¡F...- El verle no fue posible, antes de que pudiese terminar de llamarle, "él" ya estaba a un lado suyo, cubriendo con sus labios rosados esos labios rojos.

- Nadie debe de darse cuenta, soy un visitante secreto... - Murmuró apenas despegándose de Gerard y volviendo a unirse después. Los ojos de Gerard brillaban, en la oscuridad Anthony percibió el aroma de las lágrimas cristal.
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Cap. 45: Tu triste dicha es, pese a todo, mi progreso.

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:16 pm

Cap. 45: Tu triste dicha es, pese a todo, mi progreso.

Se hundía, lenta y profundamente, nadie había podido imaginar que el "líder de líderes" se hundiría de aquel modo... de cierta forma, no estaba completamente hundido, aunque algunas veces lo estaba más, por eso el padre Nosferatu se empeñaba en sostenerle, pero Ray siempre sin responder, sin hablar, sin alimentarse, sin mirar a nadie y de pronto una noche Ray tuvo la decisión, pensó y tuvo una idea.

- ¿Raymond a dónde vas? - Cuestionó Padre Nosferatu bajo portal del jardín, la fuente seca y las hojas en el suelo, y el viento removía sus cabellos, con las manos vacías Ray se alejaba, con las manos vacías él se quedaba.

- No me sigas... - Pidió casi suplicante, rizos revueltos, aroma dulce y triste, sin voltear hacia atrás.

- ¡Raymond! - Brian le detuvo, estremecido, sostuvo entre sus dedos blancos el brazo de Ray, bajó la mirada, negó el padre poderoso - No te vayas, yo...

- Sólo no me sigas. - y le alejó, Brian mordió su labio inferior...

- No puedes marcharte "Porque me quedaré solo" aún no sabemos qué ocurrió con Mathew -
Una pequeña rosa, rosa sin pétalos, sin aroma, sin esperanzas para el invierno, rosa de él...
Rosas que le abandona, una tras otra y otra más... se quedará solo con el recuerdo
Una fragancia que degustó por siglos... familiar, extraña... ajena...
Bienvenido a la nueva soledad padre...



- Mathew está bien, no quiere que le encuentre, se niega rotundamente a que yo sea quien dé con él, ya no me importa... pero si tanto quieres saber en dónde está, búscale tú

Con los ojos tornasol, pupilas tan hermosas, Brian abrió sus ojos... no entenderían su secreto... y él no lo diría, que no podría ser nunca un el valiente de valientes, ni el puro de puros, ni el líder de lideres, ni el poderoso de poderosos, por eso simplemente no podría él a propia voluntad encontrar a Mathew con un deseo.
.*.



Anthony estaba esperando que Gerard digiera algo, Gerard no sabía qué hacer ni qué decir... no sabía cómo actuar ante la presencia de Frank.

- Todo párese tan antiguo en este lugar... incluso para mí - Anthony tomó la cajita entre sus manos, Gerard aún sentado y cubierto por las mantas, le miraba expectante

- No las enciendas - Anthony se viró, podía verle, claro que podía... pero Gerard no le veía seguramente, ignoró la petición, tomó el fósforo entre sus manos y encendió las velas, comenzó a iluminarse poco a poco la habitación, mientras Anthony avanzaba, pronto todo comenzó a quedar iluminado, a un tono canela, rojizas luces que le hicieron a Gerard sentir calidez.

- Es mejor así ¿No?- Gee giró su rostro, evitó mirarle, sus manos temblaban, tenía miedo... sus palabras se habían congelado, y al intentar decir algo que le quebraba la voz.- ¿Me dirás ahora qué te ocurrió?

Murmuró bajito el Nosferatu. Gerard mordió su labio inferior

- Me golpeé, caí del caballo y me golpeé, pero no duele, no puedo verlo pero estoy seguro de que ya está mejor.

- Estás mintiendo...- Dio un suspiro hondo y se dejó caer en la cama... otra vez, una ráfaga que apagó la luz que les iluminaba, Anthony, entonces, ya no deseaba que Gerard le viese - ¿Por qué no fuiste a buscarme? Te estuve esperando pero... no llegaste, dijiste que volverías pero no lo hiciste, por eso he venido hacia ti.
"Es lo que estaba esperando"
"Es lo que tanto deseé"
¿Y entonces...?



- No es bueno que estés aquí - Gee omitió su respuesta, dirigió su mirada hacia la puerta, llevó un dedo índice a sus labios y entrecerró sus ojos, entonces se puso de pie, Anthony percibió un ligero aroma tan agradable. Gee tomó la mano del Nosferatu, le hizo dirigirse hacia la puerta, intentó salir pero seguía sin poder abrirla, entonces le arrastró hacia ventanal, Frank paró en seco, Gerard le miró, el Nosferatu fruncía el ceño - Tienes que salir por la ventana... perdón.

- ¿Porqué...? - Cuestionó el Anthony, Gerard no estaba alegre por lo que había hecho ¿Porqué le intentaba ocultar...? Es que acaso Gerard sabía que él era un Nos...

- No pueden verte aquí

- ¿Porqué? - Sacudió su mano para deshacerse del agarre, comenzaba a enojarse...

- Porque ellos pueden hacerte daño... - Murmuró Gerard bajito - Me dijeron que no podía pensar en ti, ni nombrarte, un secreto debía ser el hecho de que te conocía... entonces pensé que tú familia tiene algo que ver, antes lo mencionaste y tal vez es algo que no pueden decirme, ni ellos ni tú, pero es cierto ¿No?

Los labios de Anthony dejaron ver una sonrisa y Gerard lo notó... Anthony lucía tan sugestivo, sonrió también.

- No van a hacerme nada, no se darán cuenta siquiera que estoy aquí, sólo quise venir a verte... no te traeré problemas... - Era tan bonito, extraño ¿Y qué si más adelante lloraba? ¿No valía la pena esforzarse y sonreír? ¿Y qué si mañana Anthony regresaba a su hogar...? Mientras le tuviese a su lado, lo pensó Gerard bastante seguro, sonreiría muchas veces sólo para él.
¿Lo imaginas?
... que te diga a quién siempre has querido que cuidará de ti...
Pensando con seguridad, jurarás ante él emocionado
... jurarás quererle y cuidar también de él.

.*.



No era débil, pero no tenía fuerzas, no era el hecho de no alimentarse, podía pasar meses sin hacerlo... pero... ese tonto Salubri, el líder era quien estaba terminando lentamente con él, a Mathew se le veía ya casi inmóvil, y aún así pudo percibir cuando por segunda vez la fragancia familiar comenzó a expandirse por todo el lugar... esta vez sí era Frank, ese tonto Frank... ¿A qué estaba jugando? Una ligera opresión en su pecho que se fue expandiendo a todo su cuerpo, como si le cosiesen por dentro, una aguja que se ensartaba en sus venas una y otra y otra vez... demasiado esfuerzo estaba haciendo para llamar la atención de todos los habitantes de la mansión, aún Mathew mantenía su dignidad como Nosferatu y esa lealtad de hermandad que creyeron muchos que había perdido en el mismo instante en el que Brian le había abrazado. ¡Nada de eso! Esta vez también era por el hermanito... por el bienestar de todos, por su puesto de su padre también, no estaría nada satisfecho Brian si se enterase de que él no se había esforzado. Expandió por cada rincón su presencia para el enemigo, la fragancia de rosas llegó a todas las habitaciones... pero el padre Salubri podía distinguir entre los más asquerosos aromas, las esencias de las rosas diferentes, seguramente Nurmi también podría hacerlo... pero no importaba ahora, eran tan distinta, Tilo sonrió de medio lado ¿Brindaría ayuda?
Una rata gigante que destruye la felicidad
Retiró el camafeo de la princesa y le regresó a su mundo
Después de haberle brindado tantas fantasías...
¿El príncipe de madera fue hasta su mundo y le hizo feliz...?



Entonces Tilo, el padre Salubri, terminó lo que mal hecho estaba, una tercera esencia que mezclara la Anthony y Mathew, serían en esencia uno solo... se recostó satisfecho sobre el diván junto a su ventanal y estuvo el tiempo suficiente como para verle huir... maravilloso que era ese Nosferatu, con su cabello oscuro y el poder que desprendía... veloz y... enamorado...

- Tantas sorpresas que nos ha traído Gerard...
.*.



Los momentos dejaron de ser memorias en cuanto cayó debatiéndose entre la cordura y el ensueño, murmuró su nombre antes de cerrar los ojos y cuatro noches después seguía sin abrir esos ojos tan lindos. ¿Todo estaba bien? No había ninguna razón para que de pronto mostrase esos signos tan mortales que le desesperaban tanto, los mortales no eran de su agrado, su pequeño fue mortal, él también, pero ahora eran Nosferatu, no tenía porqué temblar por el frío, ni mostrar esos labios turquesa, porque a Bob le gustaban más cuando estaban sonrojos.

- No... por favor... - A los pies de la cama él rogaba porque todo fuese una ilusión, horrorizado levantó la mirada, Mikey comenzaba con las - Mikey...

Bob se acercó hasta donde el castaño, le tomó entre sus brazos e introdujo tres dedos entre los labios de Mikey para liberar la lengua que atrapada entre sus colmillos había comenzado a sangrar.

La piel de Mikey era exageradamente caliente, tiritaba y murmuraba cosas sin sentido, temperatura alta, vomito y sangrado, sin motivo, sin explicaciones. Los inmortales nunca enfermaban. De un momento a otro el temblor en Mikey se hizo más fuerte, un punto exacto, arqueó su espalda y salió sangre disparada de sus labios y se mancharon las sabanas, su piel fue teñida también, El más pequeño de los Nosferatu predilectos posó sus dedos entre los labios de Mikey, para evitar que el castaño arrancase su lengua, las mordidas eran fuertes y los colmillos ya habían salido, blancos y filosos, le hacían daño, desgarraron la piel de Bob y su sangre brotó... parecía tranquilizarse... sólo un poco hasta que un nuevo episodio volviese.
Hay un ángel
Sin alas que se arrastra en el suelo suplicando por la gracia de dios.

Hay un ave,
Con el pico adherido, que no puede alimentarse, ha suplicado por su muerte.

Hay un niño...


"Toc, Toc"

Bob con la mirada cansada dirigió su vista hacia la puerta de la habitación, bajando las escaleras de madera, de la casita suntuosa, había alguien que tocaba a la puerta, por la ventana lo notó, que la nieve en copitos comenzaba a caer nuevamente... se aferró al cuerpo de su Mikey...

- ¡Bob..., Bob...! Ábreme la puerta ¡ROBERT! - Y Bob abrió sus ojitos azules...
.*.



Encerrado en su habitación, no había murmullo que le interesara demasiado, no había peleas totas como las que hacía apenas unos meses se presentaban cada a anochecer, ni gritos infantiles, ni berrinches... no había nada. Todos estaban encerrados en sus habitaciones, Bert más que todos. Tilo había dado la indicación, por seguridad de los Clanes, tal vez un nuevo ataque se presentase, Ryan no decía nada de eso... Ryan no hablaba de nada, también permanecía encerrado, sin desear hablar con nadie, lloraba tal vez por todo, por todos... ¿Qué podía imaginarse de esto? No tenía por qué preocuparse, Tilo les protegería, lo había prometido... Nurmi; hacía noches que no le había visto, desde la revuelta, cuando el Vampiro encerrado en las mazmorras suntuosas les había jugado una trampa. Entonces, cuando menos lo esperaba, el aroma a rosas volvió a invadirle, su habitación... estremecido, ¿Cómo alguien como él podría tener ese aroma? Se cuestionó si para los de otro Clan, él tendría un aroma distinto... nunca había percibido diferencia entre los Salubri y Lasombra... y este aturdía demasiado, como si sus sentidos fuesen adormecidos. Aprisionó entre sus puños el cabello rubio y cerró los ojos fuerte, fuerte...

Patrick en el marco de la habitación de Molko, podía notarlo..., tal vez porqué de antemano sabía que Anthony el Nosferatu podría ir en busca de Gerard, porque había estado junto a él... le distinguía.

- ¿Crees que se marche con él? - Cuestionó el castaño, no terminó de adentrarse, Molko negó con los ojos cerrados - ¿Por qué?

- No lo sé..., pero Gerard no va a irse con Anthony, no por ahora, no podría decirte los motivos pero lo sé.

- Debería marcharse, irse lejos, lejos con el Nosferatu-

- ¿Qué se marche y nos abandone como si nada hubiese pasado? - Molko frunció el ceño, Patrick entendió, si de afecto hablaban él también tenía muchos deseos de que Gerard fuese uno de los suyos pero...

- Que nos deje, antes que algo malo llegue a pasar.

- ¿Algo malo para quién? - Lanzó un suspiro fuerte, Molko aventó un almohadón a Patrick cerró la puerta antes de que el pelinegro pudiese golpearle... escalofríos
.*.



- ¿Porqué te tienen encerrado? - Gerard bajó la cabeza, apenado ¿Qué decir entonces...? ¿Que era una costumbre antigua de esa casa? Anthony no le creería alguna mentira, no quería mentirle, negó con la cabeza, Anthony resopló y su flequillo despeinándose se elevó sobre su frente, el oji-verde sonrojo... era tan atractivo y lo notaba más porque la luna alumbraba su piel blanca, lentamente, poquito a poco se fue acercando a Anthony, acortó la distancia, estuvo tan cerca como necesitaba, no tanto como deseó.

- Perdón por no decirte nada... - Gerard recargó su frente en la espalda del Nosferatu y éste sintió todo su ser revolverse - No tengo nada para ti, ni siquiera una respuesta coherente, pareciera que floto sin preguntarme nada... ¿Verdad?

- Me alegra haberte visto - Porque era mejor si Gerard no se cuestionaba nada, entonces no preguntaría más, porque no le gustaría crear dudas en él - No me importa si no regresas... volveré mañana... y el día siguiente de mañana... y si es necesario, si sigues sin ir a buscarme, volveré otra vez... pero hoy me marcho.
.*.



Abrió la puerta, le miró detenidamente no podían cambiar los Nosferatu pero esa mirada reflejaba cosas tan distintas... tanto dolo que acumulaba.

- Ray... - Pronunció el Bob con un nudo en la garganta, lo que más deseaba; un amigo que desapareciera tantos ¿Porqué? -

- ¿Qué te ocurrió? - Cuestionó pero el rubio se aferró a Raymond... - Es Mikey ¿No?

- No sé qué pasa - Bob se separó de Ray, tomó entre sus temblorosas manos, las manos frías de Ray, le incitó a adentrarse, a subir las escaleras y a entrar en la habitación de ambos - Mírale...

El Nosferatu de Rizos negó con la cabeza, el Nosferatu menor temió... sin esperárselo, Ray depositó en la mejilla del rubio una bofetada.

- ¿Qué intentabas...? - Reclamó el líder de líderes...

- No hice nada...

- No fue nada normal desde el principio, tardaste años... todos tardamos años en despojar lo mortal de nuestro cuerpo... y los recuerdos y todo es tan doloroso, pero el hermanito no pasó por nada de eso, nació a las pocas semanas de que le abrazaste, es diferente a todo y tan igual a la vez, el hermanito aún no ha terminado el proceso, y le forzaste, se ha esforzado tanto y está débil, tonto Bob... debiste entenderlo desde el principio. - Ray colocó su mano en el cabello del rubio que comenzaba a hundirse en la culpa, le despeino y sonrió con calma - pero no lo sabías, nunca te interesó nadie más que tú, fuiste el último de Brian, no pudiste aprender esto de nadie más.

- ¿Y qué hago...?

- Descansa... está a punto de amanecer yo...

- Ray... - Reclamó el rubio.

- Bob, voy a quedarme, así que cuidaré de ambos.

- ¿Te ha mandado Brian...? - La pregunta no era una exigencia, lo sabía Ray, pero no pudo evitar fruncir el ceño.

- No, Brian está solo, nos alejó a todos, sólo Mathew desea volver a su lado, lo último que deseará al llegar será verme a mí, la última vez lo dijo... que seríamos enemigos, quiere tener el cariño de Brian, entonces me hago a un lado, no me acerco más ni al padre, ni al hijo... - y esta vez fue el turno de Bob para retarle, regresó la bofetada y frunció el ceño

- Eres un tonto...
Podemos discutir por otras cosas, no son las banalidades de hace tiempo
Hablaremos del amor y las malas acciones, somos diferentes ahora
Entonces dijeron los dioses, estaremos juntos, hermano inmortal.

.*.



Iba a convertir a Gerard, aunque Nurmi se opusiera, estaba convencido, podía hacerlo, era lo que quería en verdad, librarse de una vez por todas de "eso" que le incomodaba aún después de tanto tiempo, su relación fallida con Quinn, la que no volvió a ser nunca la misma, podía intentarlo con Gerard ¿No? Era en verdad lo que quería, desde el principio algo que le llenara de satisfacción, sin rencores ni malos entendidos, nada de dobles intenciones ni mentiras que destruyen, porque Gerard nada tenía que ver de ese mundo que le había cubierto, oscuro, opaco, gélido y eterno.

Pensó en las atrocidades de antaño... en lo que sacrificó y nunca obtuvo, eso que Quinn debió darle y al final terminó dando a otro... ahí el porqué de su mal humor siempre... Quinn, le traicionó en su época mortal, Quinn al que gustaba cuidar y hacer llorar le había herido y aún después de tanto tiempo no había podido olvidarlo, precisamente ahora recordaba sólo las cosas malas, y ciertamente, no lo negaba, había pensado en olvidarlo todo, estaba empezando a tomar afecto de nuevo hacia el rubio, que error tan grande hubiese cometido de no haber sido por Gerard, habría caído de nuevo en el engaño de Quinn, porque comenzaba a sentirse arrepentido de los malos tratos que le daba, de ilusionarle y abandonarle...

¿Era eso...? Agradecía a Gerard su llegada, porque de no haber sido por él... hubiese demostrado tanto amor a Quinn...

- Pero no seremos nada más... - Mencionó con voz vacía, su mirada opaca y los puños cerrados - cuando me marche, estaré sólo con Gerard, y tú....

.*.



Había lágrimas por su mejillas, si bien no lograba sentir la humedad, lo sabía porque frío viento calaba en un caminito delgado que se había formado en sus mejillas, sus ojos ardían, un estruendoso llanto a lo lejos un "¿No me dejes Fr...?"
Enterré mis uñas al rostro
Y borre tu nombre con leños



- Ryan ¡Ten cuidado...! - Su rostro fue roseado por cenizas del ser que amaba...no hubo una palabra de despedida, ni una oportunidad para decir "lo siento..."

- ¡Brendon...! -
Lo intente de manera diferente
Y pregoné otra vez tu muerte...



Lo que tenía que hacer, lo que había intentado, confundía lo real y lo irreal, lo que deseaba y lo que debía hacer, se hundía, lenta y profundamente, se ocultaba de todos porque sabía que sería fácil descifrar lo que en ese momento lo ocurría... y nadie podía saberlo, tenía que hacerlo por sí mismo, ayudarle y salvarle. También ayudar y salvar a alguien más y entonces lo difícil se le hacía más complicado, porque al tirar de la cuerda, siempre alguien debe caer al fango.

Detrás de la puerta, indeciso a adentrarse, estaba cansado de lo terrible que había empeorado todo, de pronto y sin ninguna explicación... se Brendon se quedó pensativo un momento... estaba mintiéndose, sí había un motivo pero tal vez lo ignoraba o tal vez estaba fingiendo no saberlo, había defendido a Gerard de los egoístas sentimientos que en un principio Ryan había demostrado, pero estaba seguro que en esa ya no era la explicación, si se aferraba a que Ryan estaba enojado por aquello estaría cometiendo un error... se recargó pesadamente en la puerta, de pronto si Ryan salía, y le gritaba que se alejara de él, ya no le importaba tanto... tanto.

-Era muy felices hace tiempo - sí, eran tan feliz... cierto, había sido muy feliz por tanto tiempo... ¿Demasiado? Como un cuento de hadas... nadie podría pensar que alguien en su condición podría ser feliz porque... ¿Eran aberraciones de la vida? Lo más bajo de este mundo, lo que nadie quiere y lo que sólo a los malos se les concede, no podía estar lleno de felicidad. Tanta fortuna porque plenamente y sin dudar un segundo lo volvía a afirmar, cuan feliz era antes... sintió una punzada en el corazón, y llevó sus mano al pecho, aferró los dedos entre su blanca camisola... - ¿Hay que pagar por tanta felicidad...?

No era como Ryan... él no podía pensar en el futuro como una visión inmediata, no tenía pistas del resultado de sus acciones pero... sintió que se acercaba demasiado pronto al final de las dudas, y tenía miedo de no poder enfrentarse a...
.*.



Esto es lo que ocurre. Anthony se marchó, Gerard le miró alejarse... y de pronto de vista le había perdido, se sonrojó, las puntas de sus dedos estaban completamente frías... era la única parte de su cuerpo que no había podido entibiarse siquiera.
Nada importa,

Todo es perfecto

Aunque no esté completo.



"Toc... Toc..." Gerard viró su rostro hacia la puerta de la habitación, iba a correr a abrir pero recordó que Quinn le había dicho que esa no era la manera correcta de hacerlo.
Aunque se vaya desmoronando

Poco a poco... mientras esté

Así le quiero yo.


- Adelante...- La puerta se abrió y Gerard se estremeció del miedo -

- Buenas Noches

- ¡Buenas noches...! - Nurmi con su enorme vestido se adentró, mirando hacia el frente, elevando su grandeza, miró las sabanas de la mana un poco revueltas y un saquito a un lado del ventanal, casi con repugnancia se acercó un poco más a Gee.

-Mira que desastre tienes aquí, como si la habitación te perteneciese

- Lo siento...

- No te preocupes - Intentó sonreír como cuando las madres sonríen a sus hijos que han caído al suelo después de una advertencia pero para nada que parecía natural su gesto, a Gerard hacía años que no le miraba de esa forma... como cuando vivía con her... después de eso podía refigurarse en ese lugar en el que su hog... y ella estaba... cuando trabajaba en...- Gerard... ¿Puedo ser sincera contigo?

El pelinegro asintió, ella soltó un suspiro y colocó las manos sobre el rostro de Gee, estaba fría, Gerard dio un pasito hacia atrás, ella atrapó de nuevo su rostro.

- Por muy hermoso que seas, hay algo en ti que se me hace asqueroso - Las uñas de Nurmi comenzaban a enterrarse en las mejillas de Gerard... - Tu esencia, que me dice que todo lo que tocas lo destruyes, por eso quería que desaparecieras, intenté que murieras, creí que si no era por el golpe, al menos de hambre morirías... pero sigues vivo, mi noción es mala sobre eso... - Nadie había sido tan directo, Gerard se enterró en sí mismo.

- No me quedaré por siempre - Sentenció con el rostro bajo. Casi un murmullo, Nurmi apreció en sus ojos rebeldes el verde bonito que irradiaba de luz. - No intenté causar problemas

- Es bueno que pienses así Gerard, pero tampoco puedes marcharte tan pronto... será en el momento en el que yo diga... ¿Verdad...? O es que serás malagradecido y pondrás en mi contra a esos hijos que he criado con adoración desde su nacimiento... "inmortal"

- ¡Gerard...! - Gerard abrió los ojos, se encontraba recostado sobre el diván frente al ventanal, Nurmi en el marco de la puerta se acercó a él... - ¿Qué te ocurrió pequeño...?

Nurmi se adentró a la habitación, Gerard sintió una opresión en el pecho, otra vez... ella se adentró más a la habitación hasta llegar a dónde él pelinegro estaba, posó la palma de su mano sobre el cabello de Gerard, sonrió... ¿Nuevamente? - Enfermarás si eres tan descuidado- Nurmi cerró el ventanal y corrió las cortinas pesadas, incitó a Gerard a caminar hasta la cama, las sabanas y la frazada con encaje blanco se veían lindas y en su sitio, sin arrugas ni manchones de sangre... viró su rostro hacia Nurmi antes recostarse en la cama - ¿Qué te ocurre? - Cuestionó ella, él negó con la cabeza... ¿Un mal sueño...?

- ¡Gerard!- Gerard abrió los ojos, sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo en el mismo instante en el que escuchó que alguien tocaba del otro lado de la puerta, de inmediato se puso de pie y abandonó el rincón de la habitación en el que había estado sentado, se dirigió a abrir la puerta pero era imposible abrirla... entonces un soplido en su nuca le hizo virar el rostro... Nurmi con su vestido negro y enorme estaba detrás de él... - No lo olvides... no puedes marcharte si no te lo digo yo...
.*.



Y al anochecer próximo Ray sabía lo que se tenía que hace, simplemente esperar.

- Fue tan monótono todo - Bob guardó sus palabras por unos segundos, miró a Mikey su mirada brillosa, azul y clara, pupilas dilatadas. - y de pronto en tan poco tiempo, cambiaron tanto las cosas.

- Ese niño tiene tanto que ver en esto, Frank también -

- Ray ¿Qué va a ocurrir? - Cuestionó interesado, los rizos bajaron... al compás de la cabeza de Ray, subió sus hombros, no lo quería saber, entonces negaría lo que podía hacer, el rubio llevó la mano derecha a su mentón, el dedo índice cubrió sus labios, negó mientras una sonrisa falsa, de esas que no convencían a nadie, aparecía de pronto - El hecho de que no quieras servir más a Bryan no significa que dejes de hacer "eso".

- Es mi elección, así como tú decidiste alejarte del clan que exilió al hermanito... intentaré utilizar lo que Bryan me dio en lo que me sea posible.

- Aunque no intentes no podrás, su sangre corre en ti, su eternidad es su herencia, después de...

- ¡Ya...! - Le silenció Raymond, el rubio rodó la mirada, la mayor parte del tiempo quien era impulsivo y terco era él, no Ray... pero todo estaba cambiando ¿No? Nada como antes... cuando sólo, las rosas, quizás se protegían y sólo un poco, cuando el padre daba la indicación ellos aparecían y desaparecían después de la siguiente señal, ocultos siempre, queridos y amados pero muy vacios y muy solitarios también. Quizás a eso Raymond no quería volver... ¿seguramente era eso? Y a pesar de pensarlo un poco más no encontró gran diferencia en Nosferatu de rizos

- Antes estabas mejo ¿No...? - Dijo bajito y Ray abrió sus ojos con desmesura, lo entendía bastante bien la situación únicamente porque de motivos y razones él no quiso saber más - Cuando éramos sólo los cuatro... porque a pesar de todo Mathew, en ese tiempo, te protegería si eran órdenes de Bryan. ¿Te sientes solo...?

- Te dije que era suficiente - Mientras fruncía el ceño, se levantó y salió de la habitación de Mikey y Bob, hizo un puchero infantil y entonces frunció el ceño al mismo tiempo que bajaba las escaleras... paró en seco. - ¿Estoy... solo?

Giró su cuerpo, quedó de frente a las escaleras que acababa de bajar, no había nadie, Bob no le siguió porque cuidaba de Mikey. ¿Y lo extrañaba... esos tiempos los extrañaba? ¿Extrañaba a un Frank corazón de piedra y a un Bob puro de puros lleno de arrogancia...? No, extrañaba a un Bryan que les daba seguridad y a un Mathew que parecía tener únicamente una tonta rivalidad por la atención de su padre, dio la espalda de nuevo a las escaleras y se sentó sobre el penúltimo escalón. Un grito fuerte... que inundó el lugar.

Bob se estremeció un poco, le preocupó como estuviese Ray pero no se comparaba nada con el miedo que sentía al dejar a Mikey solito, por primera vez en muchísimo tiempo había sentido terror ante la desgracia de alguien más, se estremeció al notarse sólo sin armas, se creyó siempre tan poderoso pero había caído como un niño ante el malestar de su castaño... el más joven de los Nosferatu. Su Mikey... escuchó un lamentable chillido... Ray también parecía un niño ahora, uno muy solitario y miedoso... y triste.

- Robert... - Bajó la mirada un poquito, los ojos inmensos de Mikey estaban somnolientos, parpadeaba mucho y...
¿Qué triste tu historia?
Estabas más solo de lo que pensabas
Mucho más de lo que podías soportar...

.*.



- Gerard... - También estos ojos verdes se entreabrieron... brilloso, llorosos, una mueca de terror se dejó ver. Miró hacia todos lados, los ventanales entreabiertos y las pesadas cortinas... y aún más cerca Anthony mirándole tiernamente. - ¿Tenías una pesadilla...? - Cuestionó Anthony Nosferatu, mostró una bolsita que desprendía un aroma dulzón y volvió a sonreír a Gee, pero no hubo respuesta, frunció su ceño y Gerard abrió más sus ojos - ¿Te hicieron algo...?

- ¡Frank...! - Gritó Gerard y algo dentro del Nosferatu se estremeció... ser llamado de aquella manera... por ese niño... un escalofrío inmenso.

- Soy Anthony - Dijo un poco desilusionado, retrocedió, su pasos y escondió detrás de si la bolsita con aroma dulce -
* Yo he estado aquí antes,
pero cuándo o cómo,
no lo puedo decir



- Eres Frank Anthony - Reiteró Gee, casi a ruego... ¿Frank Anthony...? El Nosferatu, con esos ojos avellana, intensos y vivos, miró al pelinegro creer lo que decía, elocuente que le parecían entonces y más aún lo que le convenció, tenía un mal sueño seguramente, porque le notaba intranquilo y bastante tembloroso. - No estoy soñando - Afirmó Gerard, mero momento de lucidez la vida regresó a su mirada, un suspiro violento fue de pronto lo último que necesitó para despertar completamente. - Has regresado.

- Te lo dije ayer - evadió cualquier cuestión pero la incertidumbre y el pesar que no se iban, Anthony caminó a paso silenciosos hacia el tocador frente a la cama de Gee, depositó la bolsita, en el banco tapizado a terciopelo rosa. Curioso, Gerard se levantó poco a poco y con la puntita de los pies caminó hacia dónde Anthony y éste le notó pero no dijo nada, si hubiese sido posible sus mejillas se hubiesen sonrojado ante la actitud de Gerard, entonces por detrás de su espalda la cabecita oscura de Gee se asomó y el reflejo en el espejo de esos gestos curiosos le...

- ¡Que rico huele todo eso...!

- Es... tarta de queso y vayas - Murmuró bajito mientras terminaba de deshacer el nudo de la bolsita, para compaña el pastel Anthony sacó con cuidado una licorera de cristal, Gee pareció recordar ese momento en el que su cena ofrecida por el Nosferatu, hace años, había sido un tarro de alcohol, muy lejos estaba Gee de la realidad, en la licorera de cristal un poco de té caliente que Anthony había preparado para él. - No tenía otra forma de traerte té - se justificó un poco para después sacar una copa alta y estrecha. Nunca había sabido de aquella extraña forma de beber té pero para Gerard no había algo más perfecto, se hizo un hueco en el banquito junto a Anthony que depositó todo en el tocador y se sentó junto a Gee y le vio cuando curioso enterró un dedo en los bordes de la tarta dorada - come antes de que todo se enfríe...

Gerard arrancó el borde que desde un principio había llamado su atención y dirigiendo su mano rápidamente lo puso entre los labios de Anthony...

- Como tú primero - Incitó al Nosferatu, Anthony encerró la mano de Gerard entre la propia, fría y cálida a la vez, arrebató el trozo de tarta y la dirigió hacia los labios rojos que temblaban sólo un poco.

- Come tú...- Y Gee sí que pudo sonrojarse... y el Nosferatu lo notó, evitó mirarle porque de no hacerlo hubiese reído con estruendo por la reacción de ese jovencito tan lindo... hablando como un anciano de pronto la imagen frente a él sí que llamó su atención, ambos reflejados en el espejo, con ese color tan pálido característico de su raza, era un mito que no pudiese mirar su propia imagen en un trozo de cristal tratado... perfectamente que se veía y también a Gerard Way... que a diferencia suya, tenía ese color enfermizo pero aún así se le veía tan vivo, con las mejillas sonrojas apetecibles, esa mirada verde vida, y los labios rojos... rojos... y ese cuerpo verdaderamente sugestivo...
El dulce intenso aroma,
el sonido susurrante:
"Tú ha sido mío... antes"

.*.



Mientras el ocaso daba paso a la quejumbrosa noche y Bob se mantenía aferrando su cuerpo, un ligero "toc, toc" le sacó de sus pensamientos, Bob tan cansado respondió apenas con un suspiro, detrás de la puerta, tal vez el Nosferatu rizos lo entendía. Se adentró lentamente.

- Está agotado... - Murmuró un poco risueño - Incluso él puede agotarse - Afirmó bajito Ray

- Ray...

- Ahora será tu turno el cuidarle, sólo un poco... - No era necesario que lo digiera si quiera, Mikey lo intuyó al ver a Bob descansar tan plácidamente. - Mikey... ¿Ahora eres feliz...?

- No - Respuesta segura, Mikey calló por unos segundos, Raymond se aferró un poco a él - Siempre lo he sido, de diferente forma y a pesar de no entenderlo antes, no era una felicidad plena, así como no lo es ahora, porque antes tuve a mi hermano y a mi abuela, ellos que me cuidaron hasta el último momento y que me sonreían, su protección que ahora añoro me hostigó en algún momento y lo siento tanto, porque en este momento le tengo - dirigió su mirada a Bob - Me encantaría tanto verles una vez más, a ambos y decirles lo agradecido que estoy, cuanto les quiero... pero... no se puede, Gerard no quiere verme y la abuela... ¡Pero Bob está a mi lado! Incluso aunque esté triste por ellos, no puedo evitar sonreír a cada momento si estoy a su lado. Me salvó el de una forma diferente y... quiero ser feliz a pesar de extrañar a Gerard, porque si soy feliz... puedo hacer feliz a Bob, que tanto me ha dado y tanto deseo dar.

- Así eres, tan diferente a tú hermano y tan igual, buscaron lo que no tendrán y obtuvieron lo que no pidieron pero tú... eres tan diferente a todos... si tan sólo alguien pudiese ver las cosas cómo tú las ves.

- Deseas que ve las cosas de este modo... - Ray se sintió desprotegido, nadie le estaba obligando a dar respuesta, a una cuestión disfrazada.

- Deseo encontrar lo que no busqué y que lo que deseo jamás me encuentre...
.*.

Había en el techo de la habitación
Una mujer con el rostro esquelético
Que arrojaba sangre por su boca
Y le hacía degustarlo todo a él...



Destruyéndote poco a poco declaró la voz femenina antes de la estruendosa carcajada que dejaba atrás de su rastro un sollozo de alegría y simplemente mucho terror para él, entonces, algo alejado de ese lugar ella empezó a sentir un inmenso sueño que le hizo sucumbir su ilusión. Se adentró por el ventanal y en las mismas condiciones que las noches anteriores, completamente asustado, con los ojos aferrados fuertemente, murmurando una disculpa y un nombre que para nada se le hacía familiar.

- Gerard - Le llamó, una rutina bastante horrorosa, abrir los ojos y que todo se fuese parte de una ilusión, pero al notó a Anthony, evocó a su cordura, siempre era él, el anuncio de que la pesadilla había terminado, siempre al despertar había rastro de la noche anterior, una fragancia a rosa. La presencia fantástica y maravillosa. - ¿De nuevo tienes pesadillas?

- Sí - Asintió, justificó su temor - Estuve pensando cosas tontas antes de dormir, seguramente es eso...

El Nosferatu se encogió de hombros, en el tocador de siempre y esa noche serían gállenlas y leche tibia, la señora de la panadería ya le sonreía con cariño, sus ideas se habría hecho ella pero siempre había que comprar algo dulce para Gee. Animoso pero aún temblando Gee tomó su sitio al lado de Anthony le sonrió cuando todo estuvo listo para degustar, no había algo que le gustase más que las galletas mantequilla salada. Recién lo acababa de descubrir hacía algunos días, nunca acostumbraba Anthony a comer junto a él, pensó incluso que no había suficiente para ambos, intentó reducir la cantidad de alimento ingerido pero Anthony lo notó enseguida, le aclaró, que él tomaba su merienda horas antes y no mentía, dijo que sería molesto llevar algo para ambos y tenía sus horarios establecidos, nada antes de media noche. Gerard sonrió, recordó que Anthony provenía de una familia aristocrática, caray, era todo tan claro, por supuesto que tendría que haberlo pensado antes, imaginó que si no merendaba a su hora predicha tendría pesadillas al dormir, la imagen de Anthony con pijama de batas y holanes se le vino a la cabeza, le pareció simpática la idea pero al levantar la mirada un sonrojo evidente llamó la atención del Nosferatu.

- ¿Qué estás pensando...? - Cuestionó interesado.

- Sólo pensaba - Murmuró sin despegar su mirada del espejo - que no sé porqué utilizo esto - y tomó entre sus manos la recién notada, ridícula pijama, con holanes y botones enormes - Es completamente humillante, es una pijama de niña...

- Y recién lo notas... - Se burló sin censura Anthony Nosferatu, el sonrojo en Gee incrementó, lo recordó, no tenía porqué pasar por ese tipo de situaciones, se dirigió hacia el baúl enorme que se encontraba oculto en el ropero de madera, de rodillas, lo abrió con una llave que escondía en un huequito del baúl. - Tengo una mejor.

Se despojó de la pata y su espalda quedó desnuda, blanca, con las marcas evidentes de arañazos recientes, abrió el baúl, aún de espaldas, sacó un pantalón blanco y una camisola no tan adornada como la que acababa de retirar de si, se puso de pie, también notó Anthony que sus piernas tenían marcas enormes y sonrojas, demasiado notorias como para pensar que Gerard no podía sentirlas, el pantalón fue puesto y la camisola también.

- Ahora tengo una Pijama decente - Se viró pero el rostro furioso de Anthony le llenó de terror, Anthony nunca había estado en sus pesadillas pero los pasos pesados con los que se acercaba no podían ser del verdadero Anthony... - ¡¡Aléjate..., aléjate..., aléjate!!

- ¡Gerard... guarda silencio! - Exigió, pero Gee ya no era Gee... sus pupilas dilatadas le hicieron temer a él también... notó los pasos ligeros en el pasillo, impotencia y coraje, tuvo que salir de la habitación, por el ventanal, caminando por entre la nieve con su velocidad parpadeo - ¡Maldición!

Dijo cuando estaba muy lejos de la mansión.

La puerta de abrió, Gerard levantó no levantó la mirada estaba cubriendo sus oídos con las manos abiertas, y sus ojos cerrados, Bert le miró... tan diferente... extraño...

- Gerard... - Pero no hubo respuesta, no lo pensó demasiado, fue cuestión de segundos para que el Salubri aferrara a Gee entre sus brazos, ante las quejas y reclamos de este. Poco a poco de las quejas al murmullo y de las evasivas al confort del acurruco, Sostuvo un poco más, Bert a Gee entre sus brazos, porque tenía tanto... tanto tiempo sin tocarle... sin hablarle, pensando simplemente en él, pero ahora que había sido aceptada su petición, podría tenerle por siempre, porque Tilo lo había aceptado... que Gee fuese un Salubri compañero de Bert.
.*.



Quinn bajó la mirada, no entendió las siguientes palabras después de la declaración que Valo lanzó... que Gee podía ser compañero eterno de Bert, que Nurmi no había puesto ninguna oposición desde entonces... que él tendría que aceptarlo sin decir nada ni causar problemas.

- Te lo dije, que Bert no te perdonaría nunca

- Pensé que podría perdonarme...

- Pero no hiciste nada para que lo hiciera - Con sus ojos plata, Valo dejó de un lado la arrogancia y con claridad intentó reconfortar a Quinn - Si desde un principio hubieses dado razones...

- Si no hubiese tenido ni un poquito de rencor, tal vez... no hubiese soportado tanto tiempo. Ahora alguien puede hacer que su existencia sea algo más que una venganza... Gerard puede hacer que Bert sea más como antes ¿No?

- ¿Y entonces...? Jugarás a ser un Mártir por siempre... ¿Porqué te gusta tanto sufrir por él? - Silencioso, guardó sus palabras muy adentró de sí - "Sí tan sólo tú quisieras yo podría... "
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«. ·°·~*~' Recuerdo de la luz '~*~·°·. »
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๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

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y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Doki Amare Peccavi

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Cap. 46: Un, dos, tres por Mathew...

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Dom Ago 07, 2011 9:16 pm

Cap. 46: Un, dos, tres por Mathew...

Algunos minutos, un poco más tranquilo entendió lo que había hecho a Frank, Gerard serio y Bert no preguntó, se disculpaba por los días anteriores, hablaba y en la habitación de Gee se sentía extraño, como un intruso.

- ¿Qué has estado haciendo? - Preguntó, intentando dispersar la seriedad de Gerard quién mirando a la ventana negó con la cabeza. Rápido palpitar. El viento escapando y de nuevo colándose por el cristal abierto, Gee cerró los ojos bastante arrepentido. - ¿Patrick no ha insistido en que montes de nuevo? - Nuevo gesto en negación, la voz no salía - Gerard... aquello, lo de tu caída ¿Fue sólo un accidente?

- Mí caída... - Quedaba poco escozor de aquella herida, frunciendo el ceño llevo la mano a su cabeza - Fue un accidente. No seré tan descuidado la próxima vez.

- No habrá próxima vez - Advirtió, inmutable Gerard: en otro momento, con otra persona. Bert prosiguió. - Lamento no haber podido estar contigo - Y lo dijo en un tono cantado, bastante confianzudo y risueño - ¿Fue extraño no verme? - Cuestionó por su necesidad de disipar dudas, Gerard creía entender menos de lo que podía inferir.

- No es como si hubiese sido nada grave, estoy bien - Pero sobre no era lo que Bert deseaba hablar, Gerard se puso de pie, con su mirada fija cuestionó - ¿Has estado muy ocupado?

- Algo así... - Mencionó seguro, alegre por el "interés" mostrado hacia él. -estaría bien si estamos juntos más tiempo. Hay muchas cosas que quiero enseñarte y tanto que decirte también

- Bert, sobre eso, no puedo - Gerard recuperó esa seguridad extraña que por algún motivo Bert nunca había visto - Yo... no quiero...

- ¡¡Gerard!! - Ambos pelinegros viraron su rostro hacia el marco de la puerta, era Peter - En cuanto supe por Tilo que...- La mirada furiosa de Bert le hizo callar - Eh... yo quería saludarte.

- Buenas noches... - Detrás de Peter, Patrick se escondía infantil - ¿Cómo estás Gerard? - Cuestionó con un temor escondido, saber qué tanto Gerard y Bert habían hablado era importante.

- Bien - Respondió, levemente, elevando sus ojos hacia el rostro de Patrick - Gracias...

- Tilo ha dicho que Gerard puede quedarse con nosotros... para siempre - Gerard, pensó, que para siempre era muchísimo tiempo y sin embargo, no se atrevió a corregir el error en el que Bert, estaba cayendo. Patrick sabía hacía unos minutos algo sobre eso, quería prevenir a Gerard..., debió de haberlo hecho antes ¿Pero quién se imaginaba que Bert iría a la habitación de Gerard a decir semejantes tonterías?, al mortal apenas si se le miraba parpadear, como si el alma se le deslizase al suelo. Imprevistamente sonrió a Bert y posó la mano derecha en el hombro del Salubri.

- Bert - Concretó, mientras se formulaban dentro de él las palabras presidas, le miraban expectantes, intentando averiguar que sería lo que Gerard tendría que decir con ese ambiguo gesto. - Después... quisiera hablar contigo sobre esto.

Tan radical, Patrick se adentró a la habitación, murmuró bajito algo y luego se sentó sobre el tocador, fue una señal, no se iría, Bert bufó por lo bajo; ¿Y su tan deseado momento de tranquilidad, con Gerard? A olvidarlo, por supuesto, el castaño cubrió con su cuerpo el alimento que se hallaba en el tocador, de la procedencia no se cuestionaba, después de todo no estaba tan equivocado en "eso". Se sonrojó un poco por lo romántico de la situación... y pensar que aquel sujeto tan atento era un Nosferatu ¿Porqué tendría que ser un Nosferatu? ¿Por qué Gerard no se había enamorado de alguien menos complicado?

Los siguientes fueron Molko y Davey, Brendon, un poco menos animoso, también se presentó ante ellos. Y al llegar el amanecer, demasiado cansados parecían todos, como si aquella velada se hubiese estado cargando un gran telón de mentiras y falsas palabras, se despidieron uno por uno y para el desagrado de Bert, su presencia fue tomada como no deseada cuando ya sólo quedaban en la habitación con Gerard, Patrick, Molko y él, entonces tras varias acusaciones sin sentido decidió marcharse, habría tantos momentos en los que podría estar con Gee y pensó, que también era agradable que fuese tan solicitado... con un cariño verdadero, le fue reconfortadle saber que Gerard sería bien recibido.

Bert caminó por el pasillo y tras varios pasos dobló hacia la derecha como le era habitual, de pié frente a su habitación, estaba Quinn con la mirada fija en la manija de la puerta blanca, llevaba en sus manos una rosa amarilla, tan de mal gusto y llamativa, cuando estuvieron justo una al lado del otro, Quinn le atrapó con su mirada.

- ¿Ha aceptado a Gerard, tu Clan? - Cuestionó con una voz quebrada que para nada quedaba con su rostro tranquilo y dulce, Bert soltó un suspiro pesado, estaba confundido, era el momento oportuno para cobrar venganza por aquel engaño que una vez le derrumbó completamente, pero ahora ¿Había cosas más importantes que hacerle entristecer? - ¿En verdad le quieres?

- Sí...

- Bert -

- Quinn, pensé en verdad que podríamos intentarlo de nuevo, pero a pesar de todo lo que digas y diga, no voy a olvidar nada de lo qué pasó, tú sabes que puse algo de mí para volver a confiar en ti. Supongo que estarás contento, de que Nurmi se haya negado, pero... Tilo por suerte es a quién yo respeto - Y sí que era una suerte, una suerte no ser un Lasombra, tal vez antes hubiese pensado diferente, él hacia tanto había querido ser un Lasombra... beber de la sangre que había inmortalizado a Quinn y cubrirse bajo las mismas sabanas del sol malvado pero... -

- Estas equivocado - Dijo bajito, entonces miró hacía el suelo, el rubio, con esos ojos tan claros y bonitos- Yo... estoy de acuerdo. Él te hizo sonreír de nuevo y te regresó ese gesto amable y dulce... porque no eras ni una sombra de ti mismo, y ahora que estás tan sonriente y feliz, lo intentamos en varias ocasiones pero todo lo que lográbamos era generar discusiones en las que terminábamos todos molestos. Estuvimos flotando en un sueño y tú ahora deseas despertar pero... Bert antes de que esto acabe, quiero aclararlo y decir que no te traicioné... - Nadie habló, aún el rubio tenía tanto que decir, pero Bert sin palabras le pidió silencio. -

- No me importa... nada del pasado, incluso si quisieses remediarlo o aclararlo. Estaba pensando, en ser hiriente y hacerte llorar otra vez, también en ser tu amigo y olvidar todo pero... me di cuenta de que lo que menos me importa es el pasado.

- Antes de que conocieras a Gerard, cuando te fuiste; dijiste cosas que me hicieron creer, ahora eres un poco hiriente... - Dijo mientras una sonrisa aparecía en su rostro - Tener tacto no es lo tuyo, tampoco ser sutil ni preciso - Incluso Quinn, pensó Bert, era sólo una sombra de lo que antes fue - Gerard tendrá mucho trabajo contigo, jovencito...
"Quinn tendrá mucho trabajo contigo, jovencito..." recordó Bert...



Bert se quedó mirando, mientras Quinn se alejaba, entonces sí se despedían, y pensar que todo aquel tiempo pudieron haberlo dicho... ¿Había sido tan fácil olvidarse de lo que Quinn le hacía sentir? Quinn sentía que el corazón se le caía en pedacitos, con cada paso que daba, no es como si se hubiesen perdido aquel amanecer, es que antes no habían querido darse cuenta de que no había esperanzas, por dios que pensó, el rubio, que tenían un futuro, un inmortal reencuentro que le llenaría de felicidad inigualable, pero había dicho cosas muy diferentes a las que hubiese deseado decir; un "no me dejes" no pudo escapar de sus labios, siempre era cuestión de eso, de palabras dichas u omitidas... sobre lo que se piensa y lo que se siente ¿Tan fácil? ¿Sólo en sonidos podía medirse la voluntad y el amor? En cuanto llegó a su habitación, de desplomó sobre la cama... repitió una... dos... tres veces ese nombre, pero nada, nadie contestaba ¿En qué momento se le había escapado todo de las manos?
Seguramente cuando cerraste los ojos
Y te alejaste volando, cuando pensaste
Que él podría esperar sin suponer erróneamente.



En la habitación continua Valo ignoraba lo que había ocurrido de nuevo, pero sabía, que Bert tendría mucho que ver, sería de tontos el no darse cuenta de lo pesados que parecían los pasos de Quinn, incluso con una puerta que les separaba él podía distinguirlos, cuando casi ni tocaban el suelo por lo veloz que Quinn andaba, o cuando eran brincos simulados que muy bien representaban su buen humor... o cuando como ahora, Quinn caminaba pesado y lento, para evitar pisar los trocitos de su corazón que se caían a cada paso... tan cansado incluso él que debería de parecer ajeno a todo.



Parte I
A veces deseo no respirar
Mi sueño agradable
Un secreto
Como deseándote.



-Algo maldito y prohibido que se exhibe ante los ojos de los castos.

La mirada fija, a lo lejos el portal de su mansión. Pensaba: Sería un poco conveniente, había aceptado a Gerard en su clan, así tenía que ser entonces... pero... ¿Tal fácil se alejan los Nosferatu? Dudó, motivos tenía, no lograba entender a los Nosferatu, pero sabía, "aquel" regresaría por Gerard. Poderoso vampiro que le causaba curiosidad... por su procedencia, un perfecto candidato que ni él mimos supo escoger jamás; era cierto que Nurmi tenía tacto para aquellas cosas, él no, los Salubri eran fuertes por ventaja de linaje, pero ahora se encontraban tan dormidos, como "guerreros con sueño que no conocen el peligro en el campo de batalla", la mejor definición que Billie había dar. Por otro lado, aquel Nosferatu tenía una esencia diferente. Estaba seguro; Ese Nosferatu volvería.

Sí que lo haría. Porque desde aquel día no había podido dejar de pensar en Gerard.
En sus heridas.
Anthony quiso entenderlo todo, suponer de manera coherente, evitar impulsivas maldiciones que agotaban su poca paciencia. En Gerard no había marcas rojizas, había heridas cicatrizando; se molestó, por primera vez también con Gerard porque tenía que hacerlo todo tan complicado, por qué no corría a sus abrazos y acusaba a esos malvados Salubri o Lasombra que le estaba haciendo daño.

Entonces sería más fácil para él pensar en una solución.

¡Ah! También estaba "lo otro". Todo iba tan bien ¿Por qué tenía que actuar de esa manera? ¿Por qué le había mirado de aquella manera que hería tanto? Recostado sobre la camina blanda, Anthony cubrió con el antebrazo sus ojos, bufó y de nuevo, empezó con su dilema de acciones sobre lo que había ocurrido, lo que sucedía y lo que él tendría que hacer. Vigilar era lo deseado... pero tenía ahora también ese presentimiento; mantenerse lo más alejado de la mansión por un tiempo era lo mejor.

¿Y dejar a Gerard... otra vez? ¡No!

Pero tampoco podría tener contacto con alguien en la mansión. Recordaba el acuerdo hecho con el Lasombra, no causar ningún revuelo a cambio de la seguridad de su Gerard. Anthony sonrió, "Su Gerard" sonaba tan bien en sus pensamientos con esa voz imaginaria que bobamente había empezado a recitar un discurso para Gerard. Lo cálido del corazón de Anthony, no notó cuan diferente resultaba estar ahí solo, incluso entre sus preocupaciones y el temor en sus pensamientos, la calidez no se alejaba, el pensar en Gerard esta vez le dejaba una sensación dulzona en todo el cuerpo. Un perfume casi inexistente que podía seguir degustando por toda la eternidad pero Gerard no era eterno y sin Anthony los momentos en la mansión se le hacían repetitivos.

Aquella noche: Gee se resistía a abrir los ojos, estaba atardeciendo y sabía que en la habitación no había nadie más, aferró sus manos a la sábana blanca que cubría incluso sus cabellos, negros, despeinados. "Toc-Toc" a la puerta. Cuatro atardeceres sin las meriendas risueñas de Anthony, por cuarta vez Bert detrás la puerta con su bella sonrisa, anunciando un saludo casual y una ligera platica.

Después de asearse, Gerard bajaba con Bert por las escaleras centrales, hacia el comedor, coincidieron con Quinn que subía mientras ellos platicaban, Gerard dirigió un saludo, Quinn bajó la mirada, evitaba mirarlos, nervioso contestó el saludo, mientras ellos bajaban él se quedó inerte por unos segundos. Gerard de reojo notó su semblante, tan apagado y fundido con la misma nostalgia que él había sentido alguna vez... en "alguna ocasión...".

- ¡Quinn! - El rubio viró su rostro, Gerard escalones más abajo le miraba preocupado... - ¿Te sientes enfermo? - Comentó mientras se alejaba de Bert y subía escalones hacia Quinn, mientras negaba con un gesto, sonreía; un poco más nervioso de lo normal, porque la mirada curiosa Bert le intimidó - ¿En verdad...? - Cuestionó el pelinegro, llevó el dorso de su mano hacía las mejillas de Quinn, después hacia su frente. - Estás muy frío...

- Estoy bien... pero muchas gracias por preguntar. - Gerard no insistió más, aceptó la respuesta del rubio que sonrió, nuevamente agradeció, se alejó, subiendo las escaleras, Gerard miró a Bert, esperando que dijese algo pero Bert no dijo nada, contemplaba al rubio, con el rostro serio, después, miró a Gerard

- Patrick nos está esperando. - Bert continuó bajando las escaleras, brincando Gerard, le dio alcance, caminaron, uno al lado del otro y cuando llegaron al comedor, Patrick y Peter ya estaban ahí, la mesa puesta y sus platos casi vacios, indicando a Gee que la cena habían adelantado. Y más que ocultar, les pareció agradable simular ser los mortales que no eran.

Aún más días, siempre esperando a Bert...a Gee; también Molko y Davey. Tras los desplantes acostumbrados, Brendon y su presencia; en señal de que Ryan rechazaba su compañía. Llegó a parecer más que un capricho, porque los Lasombra dejaron, en cuestión de días, de salir de sus habitaciones. Peter que había casi olvidado que él era un hijo de Nurmi, desobedecía presentimientos y corazonadas, de llamados también.

Noches que pasaron, bastantes para Gerard, para otros, no tantas. Nurmi ordenó a sus vástagos acudir sin objeción a la capilla, en cuanto el atardecer empezase, entonces salieron los Lasombra de las habitaciones, todos caminando hacía ella, como testigo "La noche". Ryan y Quinn, los hijos predilectos, caminaron entre sus hermanos, Valo y Billie, los incansables, se posaron al lado de su "madre". Peter y Davey, los indiferentes, que decidieron que aquella noche era mejor seguir con los Salubri, no acudieron al llamado, perdieron la oportunidad de elegir y objetar.

Pero no sólo sería esa noche especial para los Lasombra; El salubri, Bert, había perdido un favor a sus hermanos, el momento era el oportuno, tal vez no tan convencido, pero sí muy ansioso, esa noche sería única y al amanecer, ambos dormirían, escondiéndose del sol poderoso... y desde entonces Gee Salubri entre sus brazos estaría por siempre.

Peter, Davey, Molko, Patrick y Brendon se retiraron de esa habitación que le encantaba a Bert; el momento mítico comenzaba, el Salubri frente al piano empezó a tocar, sus labios formaron una pequeña sonrisa, Gee estaba ahí sentado junto a él; cortando su respiración cuando las notas incrementaban su sinfónico viaje, con labios entreabiertos y esa, verde, mirada perdida en el hundimiento de las teclas, pensaba en cuanta emoción había en la melodía. El momento perfecto. Para hablar de sentimientos y así asegurarse de hacer la petición en el momento oportuno.

- "Me gusta estar contigo Gerard..." - Gee debía saberlo, Bert no se conformó con pensarlo., cuando las ultimas notas murieron en un violento final, Bert le miró a los ojos, Gee no pudo bajar la mirada. Esa manera de mirar... la conocía.
Gerard, yo, quería preguntarte... ¿Aceptarías si yo te pidiera que me acompañaras por algún tiempo, a un lugar lejano?



- No me dejarás nunca ¿Verdad? - Cuestionó Bert, Gerard mirándole fijamente negó con la cabeza - Gerard, no dejaré que te alejes nunca de mí...
¿No puedes o no quieres?



- No me quedaré por siempre a tu lado... - Bert no se sintió satisfecho con la respuesta, tomó a Gee por la barbilla, le plantó un beso y sintió que entraba en un sueño, que los latidos de su corazón subían a su cabeza. Gee no sintió nada parecido se retiró inmediatamente y se puso de pie, corrió hacia la salida del salón principal, ¿Estaba molesto? al salir de la habitación y cerrar la puerta se recargó en ella. Dirigió las manos directamente a sus labios... sostuvo la respiración por unos segundos...-

- Bert es un tonto...- Comenzó a comprender bastante lo que ocurría...un sonrojo inevitable por el acto, no por los sentimientos que pudiesen generar, suspiró de nuevo un poco más tranquilo y azotó su cabeza en la puerta...

No era su primer beso, pero se sentía extraño
Besar a alguien, precisamente a Anthony,
Lo aceptaba, no era nada parecido
Como besar a Bert...

- ¿Estás bien? - Cuestionó Quinn, sentado en las escaleras, después de lo que Nurmi había dicho, él estaba confundido y aún desde las escaleras la melodía de Bert que tocaba para Gee, había podido tranquilizarle bastante - Estás todo rojo...

Gerard sintió un pequeño escalofrío al mirar a Quinn, estaba aún en las escaleras, algo cómico le pareció a Gerard, recordó, la última vez que había visto al rubio había pasado algo similar, Gerard se cubrió los labios con ambas manos, miró al Lasombra directamente a los ojos, le sonrió pero Quinn no estuvo nada complacido con esa sonrisa, una sonrisa traviesa que de pronto daba miedo.

- Tú gustas de Bert... - Soltó Gerard sin inhibiciones, con una elocuencia que hizo dudar a Quinn su respuesta.

- No... -

- Él gusta de ti... - Con la misma seguridad lo dijo Gerard, sus ojos enormes - No sólo eso, él te ama mucho.

- Gerard, no te burles de mí

- ¿Te duele?

- Sólo no te burles, no sabes nada - Se puso de pie, comenzó a subir las escaleras, de nuevo se encerraría en su habitación

- Bert me besó - Gerard arriesgaba más de lo que pensaba, enfurecer a un Lasombra nunca es una buena opción, Quinn se viró con su mirada brillosa, en un turquesa que brillaba y destacaba por sobre toda luz brindada por las velas. Se acercó, poquito, lentamente a Gerard, sin levantar sospechas, sin que Bert, que encerrado en la habitación de Música pudiese notarlo -

- Gerard, no es esta una buena noche - Quinn se contenía demasiado, Nurmi no daba buenas noticias, Gerard ahora presumía algo que él no tendría, sus dedos temblorosos, todo Quinn temblaba -

- He besado a la persona que amo - El pelinegro mordió su labio inferior, esperaba ser exacto, quería dar a entender lo que creía haber descubierto - nada puede comparársele, porque todo se detiene y siento que me hago pequeño, pequeño y sin embargo en nada me da miedo, aunque el aire me falte. - Y eso fue bastante más de lo que Quinn soportaba, se contuvo de cualquier ataque, giró violentamente su cuerpo y subió con desesperación las escaleras, Gerard echó a correr, caminando por el pasillo, sus pasos rápidos, bastante le parecieron a Gerard varios les miraban, Lasombra, mayormente. Por aquellos pasillos Gerard no había andado nunca. La puerta de la habitación se cerró, Gerard fuera, Quinn por dentro. - Quinn, siento haberte molestado.

- ¡Calla... Gerard!

- Sólo quería que lo supieras, porque él está tan confundido... yo le quiero porque fue bueno conmigo, es mi primer verdadero amigo... - Gerard sintió unos pasos detrás de sí. Viró su rostro... una mirada Gris, sería, rencorosa, gélida y agresiva.

- ¿Qué es lo que quieres aquí? - Valo enfurecido, Gerard no era de su agrado, ahora hería a Quinn, le perseguía con insistencia, el rubio no se merecía tanto dolor, tomó a Gerard por la muñeca y jaló de él, fuerte, sin darle tiempo de decir nada, aquel rostro tan diferente al que le había sido mostrado a Gee en esa mansión, ahí, rodeado de los Lasombra, los que maldecían al chiquillo traído por Bert. - Cuando nos hayamos ido, podrás pasearte por dónde se te antoje, antes de que eso ocurra...

- Déjame...

- No quiero volverte a ver con Quinn. - Se atrevió a exigir. -

- Voy a hablar con él - Hizo fuerza con sus piernas, intentó que Valo se detuviera, no lo consiguió, el agarre de su muñeca se incrementó - Que me sueltes, te digo...

Empujó; Pero Valo no tenía el tacto que Quinn había mostrado.
Le miró fijamente; Gerard sintió que las cosas eran más serias de lo que pensó.
No había que llamar la atención de nadie, pensó Valo: estaban por marcharse ¿Qué más daba si la sangre corría?
Y entonces...
...Quinn salió de su habitación, pocas veces podía vérsele tan seguro,con la mirada levantada y sus ojos aturquesado resplandeciendo.

- Todo está bien... - Aseguró el rubio - Gerard... entra. - Asintió el pelinegro, se alejó de todos, entró a la habitación regando victoria a cada paso, Quinn cerró la puerta, su recamara era muy diferente a la que habían acomodado para Gerard. Estaba bastante más iluminada, blanca, demasiado. Con un afelpado osito sobre su cama y varios cojines más alrededor, libros mal acomodados sobre los muebles del lugar...

Sus grandes ojos tristes se posaron en Gerard.

(*) No sigas, vuelves loco
Todo parece demasiado lejos
El cielo tan profundo
Extendiéndose sin fin

Fin parte I




- Ryan, Gerard está en la habitación de Quinn ¿Porqué no vas a ver si todo está bien?

- ¿Porqué no vas tú? -

- No dejan que ni yo ni Davey vayamos con él, todos están actuando raro...

- Peter... Nurmi está molesto con ustedes...

- Se le pasará..., ahora lo más importante es que vayas con Quinn antes de que Bert...

Pero Bert esa noche no haría con Gee, o más, porque Tilo le entretenía hablando sobre algo llamado "Deber..." Muy ajeno se creyó Bert aquella plática, Pensó que tendría que ver con Gerard... y no se equivocaba.
.*.



- Estás llevando esto muy lejos Nurmi... -

- Te lo advertí y no quisiste creerme

- Es demasiado ¿Por qué estás haciéndome esto...?

- Te dije que no lo quería aquí ¿Qué hiciste tú? No sólo no le echaste... sino que le aceptaste en tu Clan. Tus salubri no pueden estar más con mis Lasombra

- Porque te carcome la culpa... le odias. Deja de decidir estas cosas sólo por un capricho tuyo. Te lo pediré una vez más, porque te quiero...

- Y yo te pediré una vez más, Tilo sólo una vez más; desastre de él.


Parte II
Lo sé, no, no digas nada
Lo conozco bien
A veces
Es cruel...



Ryan esperó un poco más, Quinn terminó con lo tenía que decir, Gerard escuchó lo necesario, atento y sin interrumpir, sintió tristeza más no lastima. De regresó a su habitación acompañado de Ryan, no hubo palabras posteriores, sin ademanes ni miradas el Lasombra siguió el paso de vuelta a su habitación, con los pies pesados, como si recién terminase una tarea difícil. Gerard cerró con calma la puerta, sonrió con pena, cuestionó una amistad añorada y se dirigió hacia la cama, tomó entre sus manos el pijama que le habían brindado, desabotonó seis botones, retiró el saco y la camisa blanca de su cuerpo, los zapatos, los calcetines, el pantalón también se fue... nuevas prendas le cubrieron.

- "Bert y Quinn deberían de ser felices... " - Pensó en Bert... ese beso, ahora estaba más que seguro pero no se atrevía a intentar entenderles, les conocía de poco, todo lo que le rodeaba era desconocido, el motivo del porque todos silenciosos durante el día, se recostó en la cama - "Yo debería marcharme pronto..." - El sueño comenzó a vencerle, recostado, cubriéndose con las mantas claras y sus ojos ligeramente cerrados mirando fijamente a la ventana... el sol comenzaba a salir, aquel sol brillante se colaba en todo ese lugar sólo para él.

Se escuchó la puerta abrirse, sin Anthony los malos sueños volvían... corriendo por entre las oscuras ramas de los arboles, demasiados pequeños y su rostro era golpeado, alguien detrás de él, correr hasta el campo de los girasoles heridos, los pasos fuertes, la humedad en sus pies no era nieve, sangre que corría cual cascada a través de todo... una figura cercana, amaba a aquel ser que se acercaba, a su lado, con ojos en blanco y labios cubiertos de tierra, el cabello revuelto y la piel de su rostro putrefacta. ¡Corre! Los arboles comenzaban a chillar, violento viento y caía de bruces sobre el suelo, le rodeaban pies descalzos, enterraba su rostro entre las manos... ¿Qué más podía hacer?

Despierta, Gerard... despierta...- Los pasos cercanos, una mano en su hombro - Gerard... despierta por favor. - Removían su cabello, los labios justo en su oído, regalando una brisa ligera - No tengo mucho tiempo, despierta... - un ligero movimiento, Gerard abrió los ojos exaltados y la luz entonces le cegó por unos segundos, aprovechó quién pedía ayuda... - Escucha muy bien lo que te digo... - Suplico con voz ligera y tierna, desesperado estaba pero sabía bien qué hacer... creía él. -necesito que te vayas de este lugar, que traigas sólo a Frank...
Vide cor meum
Peccavi
num is sum qui mentiar tibi?



Ese aroma... esa voz...
Se levantó inmediatamente de la cama, no había nadie en la habitación con él.

- ¿Mathew...? - Era él y no era un sueño, estaba seguro, salió de la habitación, caminando por el pasillo - Mathew...

- Sólo vete... trae a Frank... - Rezumbaba esa voz en su cabeza, siguió un rastro invisible por el pasillo, caminó hasta lo más oscuro, incluso de día era difícil divisar algo entre tanta oscuridad.

- Tengo miedo Mathew... ¿En dónde estás? - Chocó con una la pared, su corazón latía... como un llamado extraño ... lo deseaba en ese momento, Mathew quería ser encontrado, no por Gerard, pero encontrado al fin, Tres puertas, habitaciones, escogió Gerard la puerta central, a la derecha dormía Tilo, Nurmi en la izquierda él con esfuerzo abrió la puerta elegida, madera pesada, tras varios suspiros logró abrirla y se internó, no era una habitación realmente; adentro sólo estaba el comienzo de unas escaleras de piedra que en su forma caracol llevaban hacia una parte más alta, subió sosteniéndose con sus manos a los escalones superiores, pies descalzos y cabello revuelto, seguía sin ver nada, llegó a la cima, todo oscuro. Otro pasillo, una ligera luz, en el fondo, llamó su atención, caminó lentamente. Otra puerta, y en la parte superior un orificio en forma de flor, recubierto con barrares delgados a tallado de hojas.

De puntitas para asomarse, la luz ligera apenas si iluminaba, escuchó una respiración agitada, muy en el fondo un quejido... silencio, mucho silencio después.

- ¿Hay alguien ahí...? - Nadie tendría por qué responder, era sólo un invitado que abusaba de la cordialidad en ese lugar y ahora no conforme, se ponía a hurgar entre sitios que no deberían importarle.

- Dí... a Frank... de... mí... vete...

- ¡Mathew...! - Gerard abrió los ojos asustado, legaba luz por la ventana, muy ligera porque el día parecía estar nublado. Miró hacia todos lados en la habitación, estaba sólo... ¿Había sido todo un sueño...? Otra vez, restregó su mano sobre la frente, ya no podía, no otra noche más, se haría, está decidido a irse... - Hoy...
"Un arrebato."



Se levantó de la cama y se dirigió hacia el baúl que guardaba todo lo que llevaba al llegar a ese lugar, la ropa que el guardia le había comprado, unas escrituras de una propiedad para ellos y el dinero de la estaba a la prometida. Tendría que llevárselo todo, porque no era de él, tendría que devolverlo... algún día.
"El barco, aquella persona. Dudaste."



Gerard levantó la mirada y se puso de pie, Ryan había dicho que hablar de Anthony, en ese lugar, era problemático, Mathew había dicho que era primo de Frank..., entonces el conflicto entre las familias también le incluían a él, pero... ¿Encerrarle sería demasiado, no?
"Has elegido, deseabas irte e irás a buscarle..."



Candelero en sus manos, vela por vela fue encendida, salió de la habitación con pasos rápidos, oscuridad, en el pasillo no había más que oscuridad... siguió un rastro invisible, caminó hasta lo más oscuro, era difícil divisar algo entre tanta oscuridad, sus pies desnudos y el alfombrado camino y la luz de las velas alumbró el final del pasillo, dos puertas enormes, una frente a la otra y entre ellas un estandarte enorme, como un llamado extraño, estiró su mano y jaló la tela pesada, una tercera puerta escondida, puso el candelero sobre el suelo, detrás de estandarte Gerard, cubierto, intentando abrir la puerta, desesperado, temblando jaló fuerte, la puerta se abrió y un tremendo chillido le cortó la respiración, madera vieja... tenebrosa, recogió titubeante el candelero... la puerta abierta y el estandarte ya no ocultaba nada... la luz alumbraba un poco el comienzo de unas escaleras de piedra que en su forma caracol llevaban hacia una parte más alta, el silencio asfixiante, oscuridad agresiva... quiso irse, pero sus pasos seguían, Otra puerta, y en la parte superior un orificio en forma de flor, recubierto con barrares delgados a tallado de hojas. Levantó su mano, alumbró en el interior de la habitación por entre los barrotes... ahí, en el suelo, quieto, sin decir nada, con el cabellos castaño y la piel blanca, destacable entre todo lo oscuro, ojos cerrados y ceño fruncido, todo aquello lo vio.

- Mathew... - Ahí, cual prisionero de guerra, imagino, lo sabía porque tampoco había leído antes mucho - Mathew... ¿Qué te ocurrió? - Llamó más veces, Mathew con los ojos cerrados no podía decir nada más, estaba intentando decir cualquier cosa que hiciese que Gerard se largara de ese lugar... tonto Gerard... lo había dicho muy claro: "Sólo vete... trae a Frank" - ¡Voy a sacarte de aquí! - Golpeó varias veces la puerta, estaba cerrada, empujó con su cuerpo, dolía... Gerard hacía mucho ruido pero no había ninguna forma de que pudiese ayudarle a salir. Mathew simplemente quería que fuese por Frank... sólo eso ¿Era mucho pedir? Estaba enojado, las cosas no le salían nada bien desde hacía tiempo. Lo sabía... ya no le buscaba ni Raymond ni Brian... ¿Le habían olvidado? Después pensó en tragarse su orgullo, estaba claro, no podría él sólo... la próxima vez que Frank fuese por Gerard le haría saber que en verdad necesitaba su ayuda... pero Frank no regresaba y un presentimiento extraño le invadía. Desconcierto, tal vez un poco de temor, porque la tranquilidad de ese lugar se estaba extinguiendo.

Regresó corriendo hacia su habitación, a oscuras, chocaron sus pies varias veces pero incluso el dolor punzante pasó desapercibido para Gerard, la luz en su habitación existía, abrió más las cortinas... buscó, algo que le pudiese ayudar a abrir la puerta, había puras cosas insabibles, nada duro, ni fuerte que pudiese ocupar, a penumbras bajó las escaleras, esas que la noche anterior le habían parecido tan hermosas, bajando cada noche junto a Bert... pensó en ir a la habitación de Bert... ¿Y si Bert no le ayudaba...? Dudó de él... ¿Había alguien para confiar...? Corrió por las habitaciones, tomó varias cosas entre sus manos y regresó con Mathew, desesperado él, porque Gerard no se iba y el tiempo se acababa, pasó bastante más rápido el tiempo de lo que pudo imaginar, tras varios intentos, completamente agotado, hacía frío y Gerard sudaba, sus manos rasposas, astilladas, los dedos de sus pies adoloridos. Bastante tonto. Cuando regresó de nuevo a su habitación, en busca de algo que pudiese ocupar para seguir iluminando su camino, notó... la poca luz que quedaba de aquel día... estaba comenzando a atardecer...

La puerta se abrió con violencia...

- Gerard... es hora de que te vayas - Bastante serio, pronunció de forma severa, se acercó lentamente a Gee...

- ¡No se acerque...! - No retrocedió, tomó impulso y arrojó al intruso al suelo, corrió por el pasillo... cruzó la puerta, subió las escaleras de piedra... levanto la mirada antes de terminar de subir y Tilo estaba ya ahí, con su rostro gélido y los ojos brillosos...
Es el bien, sólo, la utopía
Del demonio melancólico...
Llora...



- No puedo sacrificar a todo un Clan por ti... - La impresión o el miedo, Gerard resbaló por las escaleras de piedra... - Nosferatu... ¿Lo has visto...? Él pudo ser uno de los míos, pero es no querido por mi Clan hermano, quería dejarle ir... pero te ha visto ¿Si no es mío, no será de nadie...? ¿Debería dejar que se encuentre con tu hermano Nosferatu?

(*) Oh, por favor

Sálvame y sonríeme...

Hazme sólo bien

Fin parte II




Un murmullo de despedida: "Dile al Nosferatu, tuyo, que no regrese, no le dejes regresar... la próxima vez no seré compasivo", comenzó a ser consciente de que corría, con todas sus fuerzas, seguía corriendo y esas palabras no desaparecían de su cabeza, desde cuando... desde dónde, no lo sabía, pero había estado corriendo ya hacía desde algunos minutos, cuando las fuerzas le abandonaron y no pudo más, cayó al suelo, la nieve raspaba su rostro, el temblor y la asfixiante tristeza le invadieron... lloró ese día Gerard, con todas sus fuerzas, por la impotencia que sentía, un grito que llenó el bosque de profunda soledad

- ¡Frank Anthony...! - Ningún otro nombre vino a su cabeza, a nadie más necesitaba. La nieve empapaba. Quiso ponerse de pie y no pudo,

|¤°.¸¸. ·´¯`» yAzZmΐn «´¯`·.¸¸. °¤|

(*): The Slightly Chipped Full Moon


(º·.¸ (¨*·.¸ ¸. ·*¨) ¸. ·º)
«. ·°·~*~' Mi, mi noche... '~*~·°·. »
(¸.·º(¸.·¨* *¨·.¸)º·.¸)




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
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Doki Amare Peccavi

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