[[Rinkonzuko Yaoi ]]
Bienvenido al [[Rinkonzuko Yaoi FF]]

~¿Cómo quieres ingresar?~


~Cinco Sueños de Fracaso~

Ir abajo

~Cinco Sueños de Fracaso~

Mensaje por Mhin el Sáb Jul 31, 2010 10:14 pm

Una historia que escribí por el día del amigo~
Es cortito, sí. Espero que les guste...
Gracias a mi nee-chan Aomeciña por la corrección <3


Un resumen~:
Celes ha vivido enamorado de su mejor amigo y en cinco ocasiones ha intentado decírselo. Pero cinco sucesos se interponen.
¿Podrá el amor que siente, superar las barreras que le pone el destino?



El mensaje que busco dejar sería el de vivir la vida como si fuese el ultimo día...
Y esta es mi recomendación, es mejor arrepentirse de algo que haces que arrepentirse de no haber hecho algo u_u
Sean felices y no dejen escapar las pequeñas oportunidades que nos deja la vida, por miedos... No hay que dudar cuando se trata de la felicidad de uno...
Este proceso de escritora les desea lo mejor en su camino hacia la felicidad.
Porque la felicidad se hace de momentos, solo hay que buscarlos...




Va dedicado a todos los que quieren decirle algo a sus amigos...


~Cinco Sueños de Fracaso~

Eran ya pasadas las ocho y se estaba demorando. La lluvia se había largado con fuerza, por lo que podía ver a través de la ventana empañada y no era del todo alentador, acompañado de la idea de que le dejarían plantado como a un idiota. Porque no había que ser un genio para adivinar que, con semejante tormenta, él saldría de su cómodo y acogedor hogar porque a su mejor amigo le dio por "confesarse".

Aunque, claro que no le había dicho nada al teléfono. Sólo un "Necesito hablar contigo, ven" que en ese momento había bastado para sacarle de la cama e instarle a conducir media hora por la carretera hasta llegar al pueblecito en el que se encontraba su casa. Porque él sabía que si la situación fuese al revés, el otro haría lo mismo. Eso hacían los mejores amigos.

Soltó un suspiro cambiando rápidamente los canales de la televisión, sin ver realmente la pantalla. Aún seguía pensando en él y se arrepentía de haberle llamado. El efecto del alcohol que había ingerido hace más o menos dos horas, ya se había esfumado y sólo le quedaba un fuerte dolor de cabeza y el arrepentimiento por haber asaltado la pequeña licorera de su padre difunto. Además del brote de sinceridad que le había hecho llamar a su mejor amigo a las tres de la mañana para decirle que le amaba. El sólo pensar en tenerlo frente a sí y tener que confesarse, le hizo sonrojarse, acalorado.

Sentado en el suelo de la sala, como estaba, se apoyó contra el sofá detrás suyo cerrando los ojos. ¿¡Qué demonios se suponía que iba a decirle cuando llegara!? Ya no se veía tan dispuesto a decirle la verdad, pasado el efecto del alcohol, claro que no. Volvía a ser el mismo cobarde de siempre, que sólo miraba como su amigo corría detrás de la primera chica que se le cruzaba, simulando estar enfadado porque eso les quitaba tiempo para estudiar cuando en realidad sentía que se moría por dentro, del dolor y los celos.

Otro suspiro salió de entre sus labios, y tembló al oír como llamaban a la puerta con insistencia. De repente no podía respirar y se encontraba con la cabeza entre las rodillas, mientras golpeaban la puerta con más insistencia.

Con las piernas temblándole como si fuesen de gelatina, fue a abrirle. Se tropezó con una de las patas de la pequeña mesita de té a la vez que se sujetaba del picaporte y lo giraba, dejando ver a un chico empapado de pies a cabeza y de brazos cruzados.

— ¿Cuál fue el urgente motivo por el que tuve que cruzar medio mundo en un cacharro de dos dólares, Celes? —. Acto seguido, Devy ingresó en la casa sin más para dejarse caer sobre el sofá.

Celes cerró la puerta antes de tirarse junto al otro de cualquier forma y musitar – Te extrañaba – para que Devy le regalase una de sus sonrisas favoritas y le estrujara con fuerza.

Y Celes no pudo decir nada, ni quiso.

Porque dormir entre los brazos de la persona que amas, aunque esta no te corresponda, equivale a una eternidad en el paraíso. O el infierno, según como lo vieras.




Otra vez se volvía a repetir la misma situación, pero en un diferente escenario. Porque al fin había decidido mudarse de aquel pueblito a la gran ciudad donde, estaba más que seguro, no encajaría para nada. Aunque hubiese una persona que todo el tiempo estuviese intentando hacerle sentir cómodo, sabía que ese no era su lugar y no lo sentiría como suyo, al igual que quién le dedicaba tanto ánimo, nunca se adaptaría a la vida del pueblo.

¿Y por qué de repente había decidido cambiar drásticamente de aires? Fácil. Y la respuesta tiene cuatro letras. Devy.

Porque un día se le ocurrió llegar con la propuesta de vivir juntos y de que le sería bueno para su salud mental el interactuar con más gente que no fuesen el verdulero, el carnicero, el panadero o la amable chica que atendía el pequeño mercado. Y Celes no supo como rebatirlo, más cuando le atraía demasiado la idea de vivir con el otro aunque sabía que jamás pasaría algo entre ellos. Aceptó sin más, sin ponerse a pensar en lo que esto conllevaba realmente, mientras Devy armaba por él sus maletas antes de que decidiera cambiar de opinión.

De un día para el otro se encontraba viviendo en un amplio y luminoso departamento en medio de una ciudad que nunca había pisado, con vecinos que le miraban con desaprobación y un compañero de piso que no dejaba de desaparecer del mapa cada vez que se le presentaba oportunidad...o una chica lo suficientemente guapa para él.

Se lo estuvo lamentando durante varios días, porque ya viviendo lejos el uno del otro, sabía que Devy tenía sus aventuras y aún así le hacía remover las tripas, pero al vivir con él todo se le hacía mucho más difícil. Hasta que comprendió que el único que tenía poder para cambiar todo eso, era él mismo.

Así que ahí se encontraba... Con una cena "especial" que, a su vista, se veía bastante estúpida y un fracaso total eso de intentar ser casual. No se había arreglado para nada. Es más, se había dejado el cabello suelto y húmedo, por lo que los mechones claros le conferían un aspecto bastante desarreglado.

Y estaba acomodando los últimos detalles sueltos, cuando recibió una de las llamadas que deseó nunca recibir.

***

En menos de veinte minutos se encontraba en el hospital. Cuando recibió la noticia de que Devy había tenido un accidente casi le da un ataque. Y aunque le aseguraron que se encontraba fuera de peligro, Celes no podía evitar pensar en lo que hubiese sucedido de haber muerto el otro.

"No querría seguir viviendo sin él" fue su primer pensamiento, a pesar de saber que eso no le agradaría nada al otro.

Entró en la habitación 483, luego de una pequeña plática con el médico de guardia y observó a su vendado mejor amigo antes de acercarse y depositar un beso en su mejilla.

—Júrame que nunca me dejarás sólo, maldito idiota—le gruñó con desesperación, a lo que Devy sólo pudo sonreír.

Y otra vez no dijo nada, ni quiso.

Porque dedicar la noche a cuidarle casi con devoción, era mucho más importante para él. Porque quería verle sonreír.




Se suele decir que un año nuevo trae una vida nueva y era eso lo que muchos creían, porque ahí se encontraba él, intentándolo nuevamente. Otra vez había bebido un poco, pero estaba mucho más consciente que la primera vez que se propuso intentarlo, aunque no podía negar que la cabeza le dolía muchísimo más.

No estaban solos, Devy había invitado a algunos compañeros de trabajo y él, solamente, había llamado a un compañero de la uni; pero no iba a rendirse por eso. Llevaba juntando fuerzas desde hace más de cinco meses, en los que había descubierto todas las ventajas de vivir con él.

Cada vez que se levantaba, tenía una de las mejores vistas del mundo. Porque si pensaba que la mejor imagen de Devy era la de después de una ducha, se equivocaba completamente. No había comparación al verlo dormido, con esa expresión tan relajada y tierna, a la vez que aquella mano que se enredaba el cabello por debajo de la almohada. Más de una vez se había tentado con esa imagen y se había acercado con la excusa de verle mejor, pero no podía negarse a sí mismo cuáles habían sido sus deseos verdaderos. Más de una vez se había acercado tanto, acariciado su cabello suave y recorrido sus facciones por varios segundos, había acercádose hasta que sus respiraciones colisionaron, con la tentación recorriéndole. Pero nunca había llegado a nada más que eso. Y fue sólo una vez, en la que el pelinegro se despertó y le vio pegado a su cama, con una mano extendida para tocarle. No podía negar que le había recorrido el miedo por la columna, pero lo supo disimular bien con una sonrisa tímida y un – ¿Puedo dormir contigo? – , que deseó más de una vez que el otro le descubriese in fraganti, sólo para volver a pasar otra noche acurrucado a él.

Atrás habían quedado esas noches en las que se lamentaba porque el otro desaparecía sin dejar rastro, ya que desde el accidente no había vuelto a ocurrir. Aunque si saliera, para su alivio, no lo hacía con chicas todo el tiempo. Y no podía negar que la relación demasiado amistosa con una compañera del trabajo, le desagradaba más que el hecho de las anteriores andadas, aunque se lo tragaba con esfuerzo.

Se le había ido acercando a lo largo de la noche y le había abrazado con efusividad al dar las doce, a lo que el otro había correspondido de igual forma, para su asombro y disfrute. Se le veía demasiado contento esa noche, totalmente recuperado al accidente de hace medio año, con una sonrisa de oreja a oreja y los ánimos por los cielos.

Caminaron abrazados por la terraza mientras observaban el espectáculo de fuegos artificiales, a la vez que un fuego le recorría el pecho cuando el otro murmuró que había algo de lo que tenían que hablar. Le había asentido con la cabeza y caminado al borde de la terraza con la excusa de ver mejor, pero en realidad estaba tomando fuerzas para comenzar a hablar, cuando su voz le interrumpió.

—Me caso —susurró a su espalda y la respiración se le cortó de golpe, escapándosele un gemido de dolor.

Y no dijo nada. Nada.




Estaba vestido de negro como si en realidad fuese a un velorio, cuando en realidad se encontraba en su peor pesadilla. Y el "Sí, acepto" de hace una hora se le coló en la mente una vez más, recorriendo su cuerpo y destrozando todo a su paso, mientras seguía intentando ahogarlos en alcohol.

El que era su mejor amigo se encontraba con los que ahora eran sus suegros, riendo tranquilamente, mientras el otro se había refugiado en un rincón desde el cual podía verle cada tanto, bebiendo sin parar. Y sus ojos se encontraron unos momentos y éste supo que no le agradaba el verle con otra copa por la mitad, pero no le importaba, porque aún cuando bebió un poco más, no sintió nada. Era como si desde hace más de media hora estuviese bebiendo sólo agua, porque estaba demasiado lúcido como para rematar un poco el dolor y la desazón en el pecho. Así que le ignoró completamente, pidiendo otra copa cuando la suya se vació luego de unos segundos y le vio disculparse con las personas, para caminar hacia el recóndito rincón vacío. Pero a mitad de camino se vio increpado por la hermosa figura de la novia, quién además de un beso, lo robó para un baile.

Celes les vio irse, a la vez que pedía otra copa más. El camarero le sonrió dejándole la botella, mientras se sentaba a su lado. Celes le ignoró también, aunque el comentario acerca de su evidente enamoramiento hacia alguno de los novios, le dejó mal sabor de boca. Aunque, luego pensó que debería ser por tanto alcohol ingerido y no haber comido nada en todo el día. El camarero seguía hablándole del desamor y de que le comprendía, pero era lo que a él menos le interesaba, con su propio dolor ya tenía más que suficiente.

Se levantó, con un vaso a tope de vodka que se había servido hacia unos instantes y caminó sin tambalearse ni una sola vez hacia uno de los balconcitos vacíos en los que alguna que otra persona bailaba. Se apoyó contra una columna, dejando que el viento le azotara los cabellos y cerrando los ojos, se dejó llevar por los pensamientos antes de que un leve empujón lo sacara de éstos.

Sus ojos se encontraron y no lo dudó más. Nunca supo si el alcohol al fin le había surtido efecto o si había tomado el suficiente valor, pero el hecho fue que se encontraba diciéndole todo, sin dejar un segundo para la réplica. En pocos segundos había hecho lo que hubo deseado durante años, se había confesado. Pero al levantar la cabeza no se encontró con ninguna de las reacciones que se esperaba. Devy le observaba con una media sonrisa cálida y un brillo en los ojos que no supo comprender. Pero sus palabras fueron lo que lo dejaron fuera de combate totalmente.

—Se ve que has tomado demasiado, pequeño idiota. —Recibió un abrazo amistoso mientras era conducido hacia el interior del salón—. Será mejor que te acompañe a casa...

Se dejó caer en el asiento del copiloto, derrotado. Se sentía tan... Idiota. Y se maldijo miles de veces desde entonces por abrir la boca. ¡Miles!

Y ese día sus caminos tomaron un rumbo por separado.




El coche corría en su máxima velocidad, como hacía años no había hecho para atravesar nuevamente la carretera hasta aquel pueblito en el cual había crecido. Y otra vez estaba cruzándolo por la misma persona, pero por distintos motivos.

Cinco años habían pasado desde la última vez que se vieron, en aquella fiesta de su boda que tan sólo unos meses después había terminado en divorcio. Devy se había lamentado demasiado la pérdida de su mejor amigo, porque no había dado señal alguna de vida desde aquel día y había desaparecido con sus cosas. Y claro que él había ido a buscarlo al pueblo, pero nadie sabía nada de él, así como en ningún lugar. Celes había desaparecido de la faz de la tierra un día, para reaparecer cinco después y en muy malas condiciones.

Se secó una de las tantas lágrimas que le estorbaban la visión y golpeó el volante con fuerza. Miles de imágenes cruzaron por su cabeza mientras se lamentaba aquello que los hubo separado una vez, porque hubiese tenido a su amigo con él aún. Porque un día tan normal como todos, le llega una llamada al trabajo de que Celes quería verle como último deseo. Hubieron más lágrimas y gemidos descontrolados.

Un tumor en la cabeza era lo que le estaba apartando de su mejor amigo en la vida. Un maldito tumor que no pudo ser detectado a tiempo porque se había dejado estar, porque solamente respiraba débilmente apoyado contra el sillón de la sala. Había salido solamente tres años después, cuando la vecina amable que le cuidaba, lo encontró inconsciente y con sangre.

Aparcó casi con furia, para luego correr por pasillos hasta la habitación 483, donde entró sin esperar una respuesta del interior. Y se quedó sin aire al ver el estado en el que se encontraba. Sueros, oxígeno y electrodos por todas partes, dándole un aspecto sombrío.

Fue directo a besarle la mejilla, como cierta vez el otro había hecho, dejando una suave caricia el su rostro. Le correspondió con una sonrisa débil, como todo él lo estaba y Devy no pudo más que sujetar su mano con fuerza. Dos palabras escaparon de su boca, a lo que el otro correspondió con un sollozo, porque la anterior vez que fueron pronunciadas él no las había creído como ahora. Porque habían sido tan irreales, que no se permitió creer.

— ¿Por qué no me lo dijiste antes? —. Un sollozo escapó de entre sus labios a la par de un – te lo dije – que le hirió en lo profundo.

Tanto tiempo perdido... Tanto desencuentro para dos personas que se amaban pero que no se atrevían a confesarlo ante la otra y, cuando la otra lo hizo, fue el momento equivocado.

Celes tembló cuando la respuesta a su pregunta de si aquel día de lluvia que corrió a verle le hubiese dicho que le amaba, le hubiese creído, fue un sí. Pero no se lamentó, ya no podía lamentarse más de lo que lo había hecho ya... Y tan sólo se dejó llevar por aquellos labios que apresaban los suyos, antes de cerrar los ojos con un suspiro.

Era feliz y no podía pedir ya nada más cuando se dejó llevar hacia la eternidad. Porque él le ama...



No me odien por ese final o:

avatar
Mhin

Femenino Edad : 23
Mensajes : 28
Localización : wo bist du jetzt?
Edad ( aparente o real) : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~Cinco Sueños de Fracaso~

Mensaje por Doki Amare Peccavi el Mar Ago 10, 2010 9:37 pm

Recíén vi que habías publicado
y me dije, tengo que leero
lo leí y ¡ahh! me has dejado sin palabras
el fic es tan bello y lindo
Un mensaje hermoso
yo creo que no pudo tener un mejor final
aunque la soledad y la tristeza de Devy dejan una enseñanza
profunda, ambos fueron responsables y el tiempo pasó
y ahh, no me queda más que decir ; ¡Muchas gracias por compartir este fic tan bello!
Me declaro fan




๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑...¿Иo Tз Fallз?·๑Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ๑
voulez-vous avec moi?

... sólo sonríes haciendo malabares
y montando vestido de payaso en un caballo de tiovivo.
avatar
Doki Amare Peccavi

Femenino Mensajes : 340
Localización : México

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~Cinco Sueños de Fracaso~

Mensaje por Mhin el Vie Sep 03, 2010 7:11 am

¡Gracias por leer! :uuju:
La verdad me pone muy contenta que lean mis historias y comenten...
Todavía soy muy nueva escribiendo y por eso lo aprecio *-* :*-<:
avatar
Mhin

Femenino Edad : 23
Mensajes : 28
Localización : wo bist du jetzt?
Edad ( aparente o real) : 22

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~Cinco Sueños de Fracaso~

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.