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Infernus Sons: Celestia.

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Infernus Sons: Celestia.

Mensaje por noa2627 el Lun Nov 12, 2012 12:56 am

Hola, bueno, vengo a publicar una de mis historias, espero les guste. Nota: Es como un libro, asi que es muy larga, Bueno ojala disfruten, he aqui el inicio.

Una vez hubo un ángel que se sintió muy cómodo entre los demonios, y su historia no término bien.

Capitulo 1: Incomparablemente hermoso.


Aki estaba sentado en un escritorio para dos en clases de arte, aunque solo faltaban minutos para que fuera la hora de salida, se había quedado sentado, esperando
Como normalmente hacia en los trazos de tiempo libre estaba garabateando en su cuaderno de dibujo, sin prestar atención a todo su entorno, de repente sintió que unos labios se posaban en su mejilla, reacciono de inmediato apartándose y tapándose la mejilla con una mano. Con un leve sonrojo en el rostro volteo para descubrir al culpable. Era Kazuma, era 3 años mayor que Aki y mas alto, su piel era simplemente blanca de un tono normal y su cabello castaño peinado para arriba, era delgado pero sus músculos se daban a notar por todo su cuerpo, sus ojos eran negros y almendrados. Siempre andaba muchos piercing y tenia la costumbre de vestirse con camisetas oscuras, jeans y, casi siempre, tenis negras. La gente decía todo el tiempo que era como una súper estrella y, como era de imaginarse, era popular entre hombres y mujeres.
Al verlo Aki tomo una expresión de enojo, la que en realidad causaba ternura, por que, a pesar de tener ya 16 años, Aki seguía viéndose como un niño y, además, la mayoría de el tiempo actuaba como tal, sin alguna intención, en realidad el odiaba ser así, no le gustaba ser tratado como un niño, pero no era solo su cara y su actitud, si no también todo su cuerpo. Además de unos grandes y hermosos ojos grises Aki tenia una piel pálida y su cuerpo era realmente frágil y delgado, no tenía asomo de algún músculo resaltando, Ryu siempre le decía que era como una muñeca de porcelana, eso siempre lo hacia enfadar.

— ¡Kazu! —grito—. ¡Ya te dije que dejaras de hacer eso!
— Um —lo miro con una sonrisa picara mientras se sentaba a su lado sin dejar de mirarlo— ¿Por que tanto enojo? Solo fue un beso en la mejilla —dijo acariciándole la mano que posaba sobre la mejilla—. Aunque yo hubiera preferido uno en la boca.
— Ya basta —dijo Aki ahora con un tono mas tranquilo pero aun enojado, mientras le apartaba la mano—, causaras problemas —lo ignoro y siguió garabateando.
— Haa, así que eso es —dijo como si hubiera descifrado un acertijo—. Estas con alguien ¿no? Aki ¿Puede ser aquel chico?
— ¡No es eso! —dijo arto de la actitud, en su parecer, estupida de Kazu, siempre era así—. Y no es a ti, es a mí al que luego le va mal.
— Entonces, es por que es eso, andas con alguien.
— Ya te dije que no, además, dices eso pero ¿que harías si fuera una chica?
— Si fuera así, simplemente no me importaría y ya, no tendría que hacer nada, robarte a una chica seria sencillo, pero, a menos que sea una a la que le gusten los bishonen, no tendrías una chica.
— ¡Puedo tener una fácilmente! —dijo inflando sus cachetes en forma de protesta.
— ¡Ho! Entonces la tienes, ¿eso dices?
— Yo no dije eso.
— Sabía que era un chico.
— Tampoco… —no termino su frase por que en ese momento un grupo de chicas pasaron corriendo dentro del aula hacia la ventana y una de ellas lo empujo haciendo que casi cayera directamente en los brazos de Kazu, pero logro sostenerse a tiempo, no quería imaginarse que le diría Ryu si oliera a, um, chico. Kazu decepcionado al ver que Aki se sostuvo en el último momento giro la cabeza hacia donde estaban las chicas preguntándose cual era el motivo de tanto alboroto.

Todas estaban abarrotadas pegando las narices en las ventanas del aula, al parecer algo estaba sucediendo fuera, Aki se pregunto por que no habían ido a las ventanas del primer piso…estaban en el tercero.
Kazu, curioso, aunque con una leve sospecha de el por que el alboroto, se levanto para dirigirse a las ventanas a ver que tanto llamaba la atención, Aki lo imito. Le costo trabajo llegar a una venta ya que las chicas empujaban y no daban campo pero Kazu, lo tomo por el hombro y le abrió espacio, a Aki no le sorprendió. Kazu no era una persona mala, en realidad era amable, pero aun así, a Aki lo molestaba mucho su actitud de ser dueño de todo además de que tenía la reputación de cambiar de pareja como cambiaba de calzoncillos.
Aki se acerco a la ventana y se dio cuenta de la causa de tanto alboroto. Fuera en la orilla de la acera, había un chico extremadamente atractivo, sorprendentemente mas aun que Kazu, estaba recostado sobre una moto Suzuki GSX-R1000 del año y color negro, parqueada en la entrada principal de la academia, esperando a alguien.
Su cabello era lacio, negro y le llegaba hasta el inicio de su cuello, su piel era blanca, y sus ojos de un verde intenso y realmente penetrantes. Llevaba puesta una gabardina negra, pantalones negros y zapatos negros, lo que le daba una imagen de misterio, eso y además de que tenia la cabeza vuelta para la izquierda, al parecer, sin mirar a ningún lado en especifico y estaba fumando. Era un chico incomparablemente hermoso. Kazu, soltó un resoplido.
A pesar de ya haberlo visto varia veces, en otros días, las chicas estaban maravilladas con el, hacían comentarios como “¡hay! ¡Miren su perfecto cutis!” Otra, pegando brinquitos decía” Wa, ¡Genial! Es tan alto y tan atractivo.” y otra esperanzada comentaba “Espero que mire hacia aquí” “¡No, no, no, no, no! ¡No digas eso, ni se te ocurra! ¡Aun puedo salir por el otro lado! Si me ve no.”, pensaba Aki, el cual, a penas vio a aquel chico tan misterioso se aparto de la ventana y ya estaba metiendo todas sus cosas en su bulto “¡Ahora mismo! ¡Por el otro lado!” pensaba.
Kazu salio del montón de chicas. Aki ya iba por la puerta y en ese momento una voz muy conocida lo llamo.
— ¡Ha, Akiiii! —era Mei, tan alegre y campante como siempre, Aki al verla se lleno de felicidad, no la había visto en varios días.
— Oye, Aki —Kazu lo tomo por el pero Aki ya estaba corriendo hacia los brazos de Mei y la abrazaba, era una escena graciosa ya que Mei era más alta.
— ¡Mei! —decía con ojillos llorosos.
— Aki, así que aquí estabas, creí que ya te habías ido —le dijo sonriente mientras le palpaba la cabeza, como a un cachorrito, en realidad, para Mei era como un pequeño cachorrito indefenso que no sabe nada de el mundo, era una excelente comparación—. ¿Que estabas…
— Ha, genial —dijo Kazu con una expresión de decepción y fastidio, al ver a Mei.
— Ho, pero si es Kazu —dijo Mei fingiendo excitación como una fanática—. ¿Ahora que quieres niñito de mami?
— De ti nada, chico.
— ¿Qué fue lo que dijiste?
— Ho, no, perdona, eres un chico ¿no?
— ¡Ahora veras niño con complejo de alfiletero!
— ¡Mei! —grito Aki mientras, con todo su esfuerzo la jalaba lejos.
— ¡Suéltame, suéltame le voy a enseñar quien manda!
— ¡Puedes hacer eso después ahora acompáñame a fuera! —y sin mas la arrastro escaleras abajo mientras esta seguía protestando.

Bajaron y bajaron escaleras hasta que finalmente legaron afuera. Mei iba a coger camino a la entrada principal pero Aki la tomo del codo para irse por el otro lado.

— Um, yo no soy un genio ni nada pero… ¿no te queda mas cerca de el otro lado?
— Si, ya lo se pero, no puedo ir por allí.
— ¿Por que?
— Ryu.
— Haa… —dijo en tono de entendimiento—. ¡Ha! Espera —Mei se paro en seco—. Aun tengo una clase mas je je —se rasco la sien con un dedo.
— ¡Mei!
— Ha, gomen, gomen —dijo juntando las manos y inclinándose levemente en forma de disculpa—. De todas formas, solo ve por este lado, ¿El esta en la entrada principal, no? Esta bien si no voy contigo —Aki que estaba haciendo un puchero infantil, inflando los cachetes, suspiro y acepto. Mei lo despidió alborotándole el cabello azabache y se marcho.

Aki camino solo hasta la salida. Estaba algo triste de no poder caminar a “casa” con Mei, hace rato que no hablaban sobre asuntos personales o problemas, la razón de ello, Mei había estado enferma por barios días, se había contagiado por un primo suyo de varicela. A Aki no le importaba, claro, ya no se podía contagiar, recordaba perfectamente cuando obtuvo varicela por primera vez.
Ryu lo había llevado a jugar a un parque por las ciudades de Francia y, desafortunadamente, tropezó contra un niño que la tenía y bueno, a los tres días apareció, lo recordaba como toda una anécdota. Ryu lo había tenido sentado en su regazo y sujetándole las manos para que no se rascara mientras el, obviamente sin éxito, forcejeaba, por las noches dormía a su lado abrazándolo con el mismo propósito de que no se rascara y se hiciera daño, además recordaba a Alika poniéndole todo tipo de cremas, ungüentos y a Sharik investigando arduamente mas sobre la “graciosa enfermedad humana” que era como le llamaban ellos. Mientras pensaba en aquello, Aki no puedo evitar sonreír, había sido una experiencia fastidiosa, pero aun así graciosa y la recordaba con cariño.
Aki le había prometido a Mei visitarla mientras tenia varicela, pero Mei se lo prohibió, no quería que alguien la viera así, era un total fallo a su imagen de una chica fuerte, independiente y valiente, por ello era su mejor amiga. Se habían conocido cuando Aki llego a Japón por primera vez, a los 11 años. Mei tenía 13 ya en ese momento. A Aki le pareció genial a primera vista, tenia la piel levemente bronceada, era alta, delgada pero fuerte y el cabello blanco, alborotado y corto con un flequillo que incluso tapaba sus cejas, pero dejaba ver claramente sus ojos color miel de aspecto felino, como si fuera un gato inteligente y astuto. Aki llego a su misma clase, ya que a pesar de tener 11, se encontraba estudiando con gente de dos años mayor. Esto por que gracias a que Alika decía que no permitiría que Aki fuera uno de esos chicos entupidos que terminan juntándose con pandillas, robando dinero a ancianas o prostituyéndose, con solo la palabra “prostituyéndose” ya había logrado convencer a Ryu de que recibiera clases particulares, con todo esto, adelanto sin darse cuenta, dos años de escuela y bueno, después de que Ryu hiciera varias vueltas como se dice, allí se encontraba con personas mayores que el, la verdad no tenia idea de cómo Ryu lo había logrado, pero no le importaba tampoco, de todos modos no iba a haber diferencia alguna mas que la edad y si trataban de meterse con el, bueno, había conseguido a Mei, su mejor amiga superprotectora.
Como se empezaron a hablar había sido simple. Aki era el chico nuevo, o mas bien “niño” y como era la mayoría de las veces a las chicas les parecía tierno, Mei, con toda su energía, iniciativa y locura que la acompañaban siempre, se les adelanto a todas y lo pidió como compañero para el proyecto un proyecto de arte, a Aki le pareció una persona genial y paso los mismo de parte de ella, así empezó a andar con el a todas horas y terminaron siendo mejores amigos. Después de terminar la secundaria, ambos decidieron entrar en una academia de arte y ahí Esteban estudiando arte.
Mientras pensaba sobre aquello y lo otro, Aki no miraba hacia delante, iba sumido en sus pensamientos y antes de que se diera cuenta, había chocado contra el alguien. Aki, por el choque, se tambaleo y casi se cae de espaldas en el suelo, pero un fuerte brazo lo rodeo por la cintura y lo atrajo hacia el, luego le tomo la barbilla con dos dedos y le levanto la cabeza para que lo mirara.

— Oye, oye, ten mas cuidado —dijo inclinándose para rozar levemente sus labios con los de Aki, una mujer que pasaba por allí los vio y tuvo un leve sonrojo mientras caminaba mas aprisa.
— ¿¡Ryu!? —dijo Aki mientras se sonrojaba y le tapaba la boca con ambas manos tratando de alejarlo, sin excito, agradeció que desde el edificio de la academia no se pudiera ver nada, gracias a un muro que los tapaba.
— El mismo —dijo en un suspiro—. Aki, eres muy predecible.
— ¿Um?
— ¿No pensaste en que, si me doy cuenta de que me notaste por la ventana, sabia que vendrías por el otro lado y simplemente daría la vuelta y te toparía?
— Pe-pero, no volviste a ver por la ventana.
— Tu aroma, lo noto a metros de distancia, incluso tus movimientos.
— Um —Aki hizo un puchero—. Eso no es justo, ¿Por qué yo no puedo hacer eso? —era una pregunta entupida, el era humano, bueno solo con una excepción, pero Ryu, Ryu era algo mucho mas diferente, no lo aparentaba pero, era aquello a lo que la gente llama…Demonio. Ryu lo miro con cara de “ya sabes por que”.
— Que pregunta —dijo al cabo de un rato—. Por cierto, Aki…— le tomo la cara con ambas manos como si acabara de notar un tatuaje en su cara, se le quedo viendo fijamente con un fastidio en la cara.
— ¿Q-que pasa? —dijo Aki confundido. Ryu no le dijo nada y simplemente le lamió una mejilla—. ¡Ryu!
— Hueles a otro chico, justo aquí —y le volvió a lamer la mejilla, pero ahora besándosela con ternura, Aki se sonrojo aun más y cerró su ojo al sentir aquellas caricias.
— R-Ryu detente.
— ¿Por qué tu mejilla huele así? Aki, sabes que detesto cuando alguien mas te toca, incluso hueles como esa chica con la que siempre andas, pero al menos se que ella no te dio un beso en la mejilla —dijo para luego seguir besándolo.
— N-no es cu-culpa mía.
— Entonces, ¿tengo trabajo extra hoy?
— ¡No! No le pu-puedes hacer nada, fue solo una bro-ma, estaba jugando cuando lo hizo, fue por accidente —dijo con nerviosismo. Si Ryu sabia que había sido a propósito, Kazu no aparecería al día siguiente, ni el otro, ni el otro, ni el otro… Ryu lo miro con paciencia y algo de fastidio en el rostro.
— Sabes, Aki, eres pésimo mintiendo.
— N-no estoy mintiendo.
— Esta claro que lo estas, no dejas de temblar y estas tartamudeando, solo tartamudeas cuando mientes o mientras estoy lamiendot…
— ¡No lo digas en voz alta! —dijo mientras le tapaba la boca con una mano, sonrojado. Ryu aparto la mano de Aki y luego suspiro. Si estaba mintiendo, pero la razón por la que temblaba no era esa.
— ¿Quién es?
— No importa.
— ¿Quién es, Aki? —Ryu lamia su oreja seductoramente, mientras el no podía hacer nada mas que sonrojarse, gemir y forcejear sin éxito, además, y, para su suerte, la campana acababa de sonar, lo que significaba que algunos saldrían del edificio.
— Ry-Ryu, ya p-para, alguien no-s va a ver.
— Esta bien si la persona que te dio ese beso nos ve haciendo esto ¿no crees?
— No, n-no esta bien —Ryu simplemente lo ignoro, Aki podía oír a la gente acercándose cada vez mas— R-Ryu —lamia su cuello—. Ryu —jalaba su camisa deslizándola por su hombro, para luego besárselo— ¡Ryu! —Ryu lo miro, suspiro y se resigno, camino hacia la moto, tomo un casco y se lo tendió a Aki para que lo tomara.
Las personas empezaron a salir, pasando a el lado de ambos, la mayoría se le quedaba viendo a Ryu fascinados por su apariencia, en un caso una chica caminaba tranquila y sin fijarse por donde iba, por lo que tropezó contra Ryu, este la miro con sus ojos verdes deslumbrantes como llamas, pero sin inmutarse, la chica soltó un grito ahogado por la sorpresa de aquella mirada tan penetrante e impactante, la chica quedo como hipnotizada por Ryu, el cual la ignoro arrebato el casco a Aki y empezó a ponérselo como a un niño ya que este no parecía acordarse. La chica reacciono y avergonzada empezó a caminar rápidamente alejándose, desde atrás se podía observar claramente que sus orejas estaban rojas, como toda su cara.
— Ryu, deberías regalar al menos una sonrisa —dijo Aki en un comentario inocente, Ryu no le presto atención y empezó a ponerse el otro casco, luego se subió en la moto y le hizo un gesto a Aki para que lo imitara. Se acerco, se subió y se agarro fuerte de Ryu el cual soltó el soporte, encendió la moto y arranco. Aki noto que al arrancar algunos se quedaron asombrados y apasionados por la escena de tal chico con una moto tan excelente, como toda una película.

Ryu manejo por algunos minutos, captando muchas miradas, de chicas noveleras, chicos asombrados y algunos curiosos que examinaban su moto con notable excitación.
Aki, quien llevaba algo de sueño, noto que Ryu no torció en la esquina que los llevaba a casa.
— Ryu, ¿A dónde vamos? —pregunto ladeando la cabeza, curioso.
— Trabajo, trabajo.

Trabajo. No es como si lo sorprendiera. Ryu antes recogía a Aki todos los días, hasta que este había llegado a pedir algo de libertad y Ryu a regañadientes se la había dado, sin embargo todavía habían días en que lo recogía, algunos por que simplemente quería hacerlo y otros, por que Alika y Sharik salían por trabajo al mismo tiempo que el y no había nadie que lo cuidara por mientras. De cualquier manera cuando Ryu lo recogía todo era complicado, las chicas, al otro día le preguntaban por el, si era un pariente un amigo o incluso algo mas, Aki siempre era salvado por Mei que revoloteaba a su alrededor y espantaba a las chicas, incluso espantaba a Kazu cuando le soltaba un interrogatorio sobre el mismo chico de la moto negra que lo recogía en ocasiones. ¡De todos modos! ¿¡Por que tenia que darle explicaciones al fastidioso de Kazu!?
Aki deseaba que ese año terminara, así Kazu se marcharía, eso era lo que el había dicho, planeaba empezar a trabajar e ir a la universidad. Cosa que Mei no pensaba hacer ya que ahora mismo estaba teniendo bastante fama como Mangaka y amaba la academia de arte, oír eso había aliviado a Aki, no quería quedarse sin Mei.
Ryu manejo por barios minutos más, hasta que empezó a anochecer y Aki, aun con sueño, poso su cabeza sobre la espalda de Ryu, realmente calida.
— No temas, solo duérmete, lo siento, pero es un viaje largo además, no dejare que algo te pase, ya sabes eso.

Aki, al oír aquellas palabras, se relajo por completo en su espalda favorita, ya lo sabia, es cierto, Ryu, desde que el era pequeño, le prometía una y otra vez que jamás dejaría que algo le pasara, y el le creía, pero simplemente le gustaba volver a escuchar aquella frase. Aki ya estaba acostumbrado a dormirse en aquella moto y Ryu era un buen conductor, el ya lo sabia, así que serró sus ojos y allí, mientras Ryu manejaba, en medio de la noche, se durmió.
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Re: Infernus Sons: Celestia.

Mensaje por noa2627 el Miér Nov 14, 2012 4:47 pm

Capitulo 2: Trabajo.


Aki despertó, con pesadez, por el escándalo a su alrededor. Estaban pasando por un camino de tierra muy estrecho. Ha ambos lados habían casas y puestos de venta muy humildes pegados unos con otros. Aun era de noche pero la gente estaba sentada en las afueras de sus hogares, en gradas, bancos y algunos incluso en el piso. La gente brincaba, se peleaba, bailaba, gritaban, cantaban en grupo, tomaban distintos tipos de licores y destapaban botellas de champán y vino soltando el corcho de aquellas botellas burbujeantes sin ningún cuidado, en una ocasión Ryu tuvo que esquivar, el cual lo hizo con sumas elegancia, un corcho que paso volando cerca de él. Todo aquel lugar, pensó Aki, parecía un mercado.
Ryu doblo hacia la derecha siguiendo por una calle de aspecto similar a la anterior y con personas similares. Por fin Ryu se parqueo en frente de un hotel con un letrero en lo alto con las palabras “Kesia’ s Hotel” Aki no tenia idea de donde estaban, pero daba igual, de todos modos no quedaría allí por mucho tiempo. Aki se aparto un poco de Ryu para que este pudiera bajarse de la moto, lo hizo y después le tendió una mano a Aki para ayudarlo a bajar. Aki noto cual mano le estaba ofreciendo, era la mano con marcas de quemaduras. Ya estaba acostumbrado a esas extrañas que maduras que tenia desde la punta de los dedos hasta la mitad de la mano, aunque, no por eso perdía la curiosidad, deseaba saber el por que de aquella quemadura. Sabia que para que Ryu, un demonio, tuviera una quemadura (permanente) tendría que habérsela echo algo o alguien, tan poco normal como el, y eso solo aumentaba sus ganas de saber. Desde pequeño había probado interrogando a Ryu, pero este solo apartaba con comentarios como “que molesto” o simplemente se iba y lo ignoraba. También había probado preguntándole a Alika y a Sharik, pero estos solo se hacían los desentendidos, dejándolo con su duda. De cualquier manera, algún día lo sabría ¿no?
Aki tomo aquella mano tan intrigante para el y se bajo de la moto. Ryu le quito el casco a Aki, lo colgó en una de las agarraderas de la moto he hizo lo mismo con el suyo.
Aki retrocedió al ver a un hombre borracho que pasaba frente suya y rompía una botella contra el piso. Ryu se puso frente a Aki, instintivamente en forma de escudo, y al ver al hombre suspiro, tomo a Aki de la mano, camino y agarro a el hombre por la parte de atrás de el cuello de la camisa, y se lo llevo arrastrado como si fuera una bolsa de basura. Ry entro al hotel como si fuera su propia casa, la mujer que estaba en la recepción, alta, de piel bronceada, ojos negros, rubia y con rizos, pego un brinco al verlos entrar.
— Deberías tener mas cuidado con tus familiares, Kesia —le espeto Ryu a aquella mujer, dejando a aquel hombre arregostado en el escritorio y echándole una mirada molesta a ambos.
— No es mi culpa que el ande por ahí fantaseando con mujeres y licor —dijo Kesia cruzándose de brazos sin darle importancia—. Mi conciencia se queda limpia con solo darle donde dormir y comer todos los días, siento que soy una grandiosa hermana ya con solo hacer eso.
— Eso piensas, no vez por la demás gente a la que anda fastidiando cuando no esta contigo.
— Vaya, como me conoces —le dijo con una sonrisa burlona. Ryu resoplo molesto.
— ¡Ryu, amigo mío! ¿¡Donde te habías metido galán!?—el hombre recostado en el escritorio, con una apariencia similar a la de su hermana, solo que con el cabello lacio y corto, se había parado y trataba de abrazar a Ryu como una señal de buenos amigos, la cual Ryu esquivo y el hombre callo de cara al suelo.
— Hola, Keita —le dijo fríamente—. No has cambiado nada ¿he? —el hombre solo se retorció en el suelo—. De cualquier manera, Kesia, cuida mi moto, esta afuera, y dame una habitación, rápido.
— Umm deberías pedirla con más amabilidad Ryu-kun —Kesia hablaba en un tono burlón de nuevo—. Y, por cierto, ¿para que la quieres hoy? —Kesia miraba con atención a Aki con una sonrisa picara en el rostro—. Es un chico muy lindo ese que traes ahí.
— Solo cállate y dame la habitación.
— Ha ha, que aburrido eres —Kesia le lanzo a Ryu unas llaves, este las agarro hábilmente—. Ahí tienes, señor aguafiestas, habitación 6 —a Ali le pareció gracioso que fuera la numero 6, pero únicamente lo pensó.

Aki subió unas escaleras con Ryu tomándolo de la mano, prácticamente lo llevaba a rastras, realmente tenia prisa.
Llegaron a la habitación 6, Ryu abrió la puerta y ambos entraron.
Era una habitación grande y espaciosa únicamente echa con madera, al igual que todo el hotel. Tenia una cama matrimonial con fundas púrpura, se notaba que era una cama cómoda y, junto a esta una pequeña mesita de noche con una lámpara de estilo victoriano. También tenia un pequeño balcón al que se llegaba abriendo dos puertas corredizas de vidrio y una puerta alta de madera que llevaba hacia el baño, donde únicamente había un lavatorio, una ducha y un espejo de cuerpo entero.
Aki corrió hacia la camada, dejo su bulto en los pies de esta y se tiro en ella rebotando varias veces, estaba deseando descansar en una cama.
Ryu examino la habitación con la mirada, se dirigió al baño y lo examino también, cerciorándose de que no había nadie escondido en ella, siempre hacia lo mismo cuando levaba a Aki a algún lugar, decía que era por seguridad. A continuación se agacho junto a la cama y empezó a quitarle los zapatos a Aki, el cual estaba demasiado cansado para protestar que ya no era aun niño.

— Ahora —dijo mientras seguía quitándole los zapatos y le ponía un brazalete alrededor del tobillo—, quédate aquí y no salgas, ni siquiera de la habitación, volveré pronto.
— ¿Qué son hoy? ¿Quimeras? —pregunto Aki distraído.
— Si.

“Entonces si volverá pronto” pensó.
Parte del trabajo de Ryu era enfrentarse a quimeras que habían desobedecido las leyes y habían logrado escapar de Infernus, mundo de los demonios, a Krajiny, mundo humano. Pero no eran solo las quimeras, las que escapaban, sino también gules, lamias, gárgolas, elfos oscuros y demás criaturas habitantes del mundo de Infernus, las cuales al parecer tenían la capacidad de volverse invisibles y solo podían ser vistas por los habitantes de su mismo mundo, o humanos especiales, como psíquicos, que misteriosamente lograban captarlos. Si se trataba de simples criaturas, Ryu solía terminar rápidamente su trabajo, Alika y Sharik le habían asegurado que no era por que fuera un trabajo fácil para todos los demonios, era solo que Ryu era una excepción en cuanto a su fuerza. Sin embargo en ocasiones tardaba más, y esto se debía a que no habían sido simples criaturas, si no que, habían sido Nefelins, criaturas con apariencia humana, al igual que los demonios, solo que sin alas, si, Ryu tenía alas, bueno, Aki solo había logrado verlas en una ocasión, eran enormes, hermosas, suaves y de un negro azulado.
Según la educación que Aki había recibido sobre Infernus, los Nefelins eran capaces de llegar a ser tan fuertes como un demonio. Ryu le había contado que no siempre eran los demonios los más poderosos, en ocasiones, nacían Nefelins que simplemente llegaban a ser mas fuertes que un Demonio, en realidad la única diferencia entre Nefelins y Demonios, eran las alas, lo de fuerza era según la voluntad de vida.
— Bien —dijo Ryu incorporándose—, me marcho —con esto, se inclino y beso a Aki como despedida, este se sonrojo. Ryu camino hacia la puerta mientras Aki se sentaba en la cama—. ¡Por cierto! Aki —Aki volteo a verlo sorprendido—. No dejes entrar a extraños.
— ¡Ya no soy un niño! —grito molesto lanzándole una almohada, Ryu cerro la puerta en un acto reflejo y la almohada choco contra esta, Aki se desplomo en la cama.

“No dejes entrar a extraños”, “¡Como si lo hiciera! Fui adoptado por un grupo de Demonios, no dejo a cualquiera entrar mientras estoy solo. ¡No soy tan tonto!” Pensaba.
Bueno, era una actitud normal en Ryu, pero ¿de verdad era tan poco confiable?. De repente la imagen de Ryu respondiéndole con un directo y sincero “Si” llego a su cabeza.
— No lo soy —se dijo a si mismo no muy convencido.

De repente una ráfaga de viento lo hizo estremecerse, estaba helado. Instintivamente miro hacia el balcón, las puertas estaban un poco abiertas.
Se bajo de la cama y se dirigió a cerrar las puertas. Noto, al acercarse, que afuera la gente seguía haciendo el mismo alboroto ¿Dónde rayos estaba?
Cerró las puertas y corrió las cortinas. Camino hacia la cama y se sentó en ella abrazando sus rodillas. Mientras pensaba en las caces de arte y sus deberes, noto el brazalete en su tobillo, el cual Ryu le había colocado hace un momento, Skyta Sila.
Aquel brazalete, de bronce y con una luna menguante en medio, no tenía otra función más que su protección. En realidad, Aki no tenia idea de que hacia exactamente, solo que para eso servia, Ryu si que lo llenaba de dudas ni si quiera le aclaraba las mas importantes: ¿De donde vengo? Y ¿Por qué me adoptaste?, mas preguntas sin respuesta.
Mientras pensaba en las tantas cosas que deseaba saber sobre Ryu, quien años atrás lo había adoptado y ahora lo trataba de una manera “muy cariñosa”, cayo en la cuenta de que ya no tenia sueño, así que, tomo su bulto, saco su libro de dibujos, un lápiz de dibujo y empezó a dibujar aquel rostro tan perfecto de ojos verdes que resplandecían como el fuego.
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